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24Jun/13

… de los consejos gratuitos al volante

Lerda al volante

Como sabéis, tenía amaxofobia (miedo a conducir). Lo digo en pasado porque, a fecha de hoy, miedo no tengo, ya no hay sudores fríos, revolución en el estómago o temblores mezclados con cierta parálisis. Hoy lo que tengo es falta de práctica.

Para acabar con ella, intento coger el coche todo lo que puedo, sobre todo, dentro de mi municipio porque he salido pocas veces a la autovía. ¿Qué queréis que os diga? Aún me asusta un poco ir tan deprisa y, sobre todo, las incorporaciones. Pero sé que a fuerza de hacerlo, iré cogiendo confianza.

El caso es que muchas veces no voy sola conduciendo. Voy con alguien en el asiento del conductor. Y, aunque cada vez me pasa menos (especialmente con el Tripadre), he tenido (tengo) que oír muchos consejos y algunos de ellos me molestan un poco. Como he vuelto a conducir, estoy como recién salida de la autoescuela, lo que parece ser igual a ser algo lerda.

Voy con los ejemplos para que me entendáis mejor. Ejemplo 1: como aún le tengo respeto al embrague (aunque ya casi no se me cala el coche, un hurra por mí), tardo en mover el coche una vez arrancado el motor. Así que prefiero pegarme a la puerta del garaje para que no le dé por cerrarse cuando consigo empezar a mover el coche. Bueno, pues ahí está el “¡¡¡que te das!!!” que me asusta casi más que si me hubiera llegado a dar. Cosa que, por cierto, aún no ha pasado.

Ejemplo 2: cuando aparco en casa, hay una pared enfrente. Como aún no calculo muy bien el morro del coche, tomé la referencia de un bordillo que tenía a la altura del hombro. Así que cuando aparco en el garaje, una vez cuadrado el coche en la plaza, miro a mi izquierda hasta que mi hombro está a la altura del bordillo. Una vez más, se oye el “¡¡¡para ya, que te das!!!” o, en el caso de mi padre, el “¡¡¡soooooooo!!!”, sí, habéis leído bien. Por cierto, tampoco me he dado nunca contra esa pared.

Ejemplo 3: como aún estoy cogiendo confianza con el coche, empecé yendo muy lenta. No pasaba de segunda. A lo largo de estos meses, he ganado velocidad y llego hasta tercera :). Creo que mi récord está en 40 km/h en ciudad. No necesito más. Aún así hay quien me llama “lentita al volante”.

Ejemplo 4: la mayoría de los que sientan a mi lado en el coche, son asiduos conductores. Lo de ir de copiloto lo han hecho poco. Pues siempre me están diciendo que me pego demasiado a la derecha. Puede que sea verdad, al fin y al cabo, mi referencia está al lado derecho del coche, lo de ir al volante es nuevo para mí. Pero no puedo evitar preguntarme si efectivamente me pego mucho o si es que ellos también se guían por la referencia de ir siempre conduciendo (lado izquierdo) y por eso se les hace que voy demasiado a la derecha. Aclaro también que, hasta hoy, no me he llevado ningún espejo de los coches de mi derecha.

Ejemplo 5: al igual que me falta práctica al conducir, también me falta práctica al aparcar. Intento guiarme por las indicaciones que me dio mi profesor de autoescuela y, la mayoría de las veces, funciona y aparco sin problema. Pero a veces, especialmente si tengo mucho hueco, me falla la referencia y me cuesta más aparcar. Si voy sola, intento visualizar cómo está el coche y la maniobra que tengo que hacer para aparcarlo. Me lleva un rato, pero lo suelo conseguir a base de maniobras y de la prueba y error. Si voy con alguien, empieza a darme indicaciones sin explicación (“gira todo el volante a la derecha… ahora a la izquierda… ¡no tanto!… gira mientras mueves el coche… no hace falta que lo pares… ahora hacia delante…”). A parte de ponerme nerviosa, no sé lo que estoy haciendo. Sigo las instrucciones y aparco, pero cuando salgo del coche no he aprendido cómo lo he hecho.

CONTRAS:

  1. Como he dicho, estos consejos gratuitos no me aportan nada.

  2. Muchas veces, lo único que consiguen es ponerme nerviosa y, algunas veces, hacerme sentir estúpida e inútil.

PROS:

  1. Obviamente, no todos los consejos son molestos. Algunos me ayudan mucho a la hora de conducir. Pero esta entrada trata de los consejos que no me gustan nada.

Estos consejos gratuitos los oigo bastante a menudo. En muchos aspectos, no sólo al conducir. Otro día os hablo de los otros, que tampoco tienen desperdicio.

Por el momento, sigo practicando con el coche, ahora que creo haber superado mis miedos. Mi próximo objetivo es salir a la autovía. Y, como mi sentido de la orientación deja mucho que desear, creo que por mi cumpleaños voy a pedirme un aparatejo de esos para no perderme. Que hable, eso sí, que aún no estoy preparada para quitar la vista de la carretera. Quizás estas Navidades pueda ir yo sola a por los regalos de Reyes, para delicia y gozo del Tripadre. Os seguiré contando ;).