Tag Archives: tarta

25Sep/15

… de hacer una tarta de la Patrulla canina

Cómo hacer una tarta de la Patrulla Canina paso a paso (Paw Patrol Cake)

De nuevo vengo a traeros algo dulce porque hace poco fue el cumple de mi sobrina. Después de la tarta de Peppa Pig o de la tarta de Frozen, no sabía yo por qué se decantaría la peque este año. Pero ella lo tenía muy claro. Vamos, que no lo ha dudado y ha mantenido su idea durante semanas. Así que yo me he pasado esas mismas semanas dándole vueltas a cómo hacer una tarta de la Patrulla canina.

Continue reading

10Jun/15

… de la tarta Minecraft (tutorial)

Tarta Minecraft, creeper, paso a paso, tutorial

Si tenéis un hijo de la edad del mío Mayor, seguro que os sonará el videojuego de los bloques. Así que este año, cuando le pregunté que de qué quería su tarta de cumpleaños, lo tuvo claro: nada de coches, ni de camisetas de equipos de fútbol. Este año tenía que hacer una tarta Minecraft. Y ahí que me fui yo, más dispuesta que todas las cosas, a hornear bizcochos cuadrados y hacer que parecieran… ¡cualquier cosa del juego!

Continue reading

27Abr/15

… de la tarta búho

Tarta búho con fondant

El Peque ya no es un bebé y cada día está más claro que toma sus propias decisiones (dentro de su edad) y que sabe perfectamente lo que quiere, lo que no quiere y lo que le gusta. Me lo dejó bien claro cristalino cuando le pregunté que de qué quería su tarta de cumpleaños: “¡de bizcocho de chocolate, mami!”. Así de decidido estaba. Vamos, que no le quite nadie su chocolate, jajajaja… Un par de días me llevó que entendiera que, a parte del chocolate, podía elegir darle una forma a la tarta. Y entonces, de nuevo, no vaciló ni un instante: “¡quero un búho!” dijo. Y lo ha mantenido durante todo un mes. Así que eso fue lo que le hice, una tarta de fondant con forma de búho.

Continue reading

13Oct/14

… de hacer una tarta de coche de Fórmula 1

Tarta fondant coche Fórmula 1

Está visto que no me libro de los coches para las tartas. La primera tarta de fondant que hice fue Rayo McQueen; la segunda fue de El Rey, de la misma película. Pero este año el Mediano, aunque también quería una tarta en forma de coche, no era un coche normal, no, quería un coche de Fórmula 1. No está nada mal eso de pasar de hacer una tarta de Frozen para meterme de lleno en el mundo de Fernando Alonso. Porque, claro, su tarta de coche de F1 era del coche de Alonso.

Continue reading

29Sep/14

… de la tarta Frozen

Tarta Frozen

He visto la película. Mis hijos han visto la película. Varias veces. Muchas. Papá³ flipa con la canción Libre soy que se marca Elsa, la particular reina de hielo. Mi sobrina idolatra a Elsa. Su cumpleaños fue hace poco y ¿adivináis de qué quería la tarta? ¡Exacto! ¡Quería una tarta de Frozen! Y ya supondréis quién fue la encargada de hacerla 😉

Continue reading

16Jun/14

… de hacer una tarta camiseta sin fondant

Tarta camiseta sin fondant

La semana pasada el Mayor cumplió 7 años. Como era de esperar, quiso una tarta con forma de camiseta del Real Madrid, más o menos como la del año pasado, con la novedad de que este año la quería en color azul (la segunda equipación del equipo) y, en vez de Cristiano Ronaldo, quería que apareciera el nombre de Bale, otro jugador merengue.

Pensé en repetir todos los pasos de la tarta camiseta de su último cumpleaños. Salvo que esta vez, como habían abierto una tienda de repostería cerca de casa, no hice el habitual pedido en alguna tienda online. En vez de eso, me fui tres días antes del cumpleaños a la tienda dispuesta a comprar el fondant en persona.

Pero siempre tiene que pasar algo. Esta vez fue que la tienda, que no creo que llevara abierta más de seis meses, había cerrado. Una pena que hoy en día los negocios duren tan poco. El caso es que ahí estaba yo, delante de un cartel de cerrado, sin fondant, a tres días del cumple del Mayor y sin tiempo para hacer un pedido online que llegara a tiempo. Literalmente, se me cayó el alma a los pies.

Tardé como un cuarto de hora en pensar con claridad. A ver, que el mundo de las tartas no se acaba porque no haya fondant y que afortunadamente una tarta con forma de camiseta es relativamente fácil de cubrir (la tarta rana o la tarta pato hubieran sido más complicadas sin fondant).

Opciones para cubrir la tarta que se me ocurrían: ganaché de chocolate blanco, cobertura de queso, merengue e, incluso, nata montada. Obviamente, opciones todas ellas blancas que permitieran usar el colorante azul. Cogí aire, monté al Peque en el coche y puse dirección al supermercado dispuesta a comprar un montón de chocolate blanco y de nata montada. Ya vería en casa por cuál opción me decantaba al final.

El caso es que llegué al súper y vi un bote de cobertura de Betty Crocker y me emocioné muchísimo. ¿Por qué? Pues porque aquí servidora no ha ido nunca (no será por ganas) a un taller de repostería creativa (vamos, donde te enseñan técnicas como decoración de tartas y cupcakes y demás), pero vídeos sobre el tema ha visto muchísimos y esta marca se repite hasta la saciedad en vídeos de habla inglesa. ¡Estaba tan contenta de tener por fin uno en mis manos! Había dos: chocolate y vainilla. Aunque estuve tentada de traerme ambos a casa, al final se impuso la lógica y me traje uno de vainilla, que era el que me permitiría darle color azul. Era feliz.

Unos días después, con los bizcochos horneados, enfriados y cortados; ya estaba lista para destapar mi cobertura de Betty Crocker. Abrí el bote, lo olí (qué olor más rico), lo probé (vicio, puro vicio, no se puede describir de otra manera) y saqué el colorante.

En un cuenco, eché más o menos la mitad del bote y la teñí. Ponía que la cantidad del bote era suficiente para rellenar y cubrir una tarta de 20 cm, como había decidido rellenar la tarta con sirope de fresa (a falta de mermelada), pensé que con la mitad sería suficiente. Cuando le había dado la primera capa a la tarta, me di cuenta de que iba a necesitar el bote entero. Saqué el resto y volví a teñirlo. Esto fue jugármela, pues tenía que conseguir más o menos el mismo tono de azul que al principio.

Usé todo el bote para cubrir mi tarta. Y rebañé con el dedo lo que quedaba en las paredes. Me consolé pensando en los cumpleaños siempre se hacen excepciones. Me di un par de palmaditas en la espalda y guardé la tarta en la nevera. Recogí la cocina y puse en una bolsita de plástico chocolate blanco que derretí en el microondas. Después le hice un corte en una esquina a la bolsita y así empecé a darle los toques finales a mi tarta camiseta: las listas de las mangas, el escudo del Real Madrid, la marca de Adidas, las letras de las camisetas y el nombre del futbolista en cuestión. Todo a mano alzada.

Y, de vuelta, al frigorífico. A esperar la hora de soplar las velas del cumpleañero. Tan emocionado estaba el Mayor cuando vio su tarta camiseta tal como él la quería y tan poco tiempo tardaron mis hijos y sobrinos en abalanzarse sobre el chocolate blanco y la cobertura azul que la chapucilla que me salió con el escudo pasó bastante inadvertida.

Al final de la entrada encontraréis el vídeo del paso a paso de la tarta (ya veréis que no es nada complicado), que ya está también en el canal de YouTube del blog al que podéis suscribiros si os apetece.

CONTRAS:

  1. Una de las reglas más importantes al hacer una tarta es “mejor que sobre que no que falte”. Debí comprar dos botes de cobertura. Uno me llegó para cubrir mi tarta, pero a poco no me llega. Si hubiera optado por rellenarla también con esa cobertura, seguro que me hubiera visto bastante apurada, teniendo que salir a comprar otro bote para terminar de cubrirla.

  2. Otra de las cosas que debí hacer fue teñir toda la cobertura de una vez. Así se evita el tener que buscar luego el mismo tono del color elegido. Y, si hubiera sobrado, siempre se puede utilizar en cubrir cupcakes con la misma cobertura, a juego con el color de la tarta.

  3. Al hacer los detalles a mano alzada, en vez de con rotulador como la otra vez, me salieron algo chapucilla. ¿Qué tenía que haber hecho? Pues, por ejemplo, imprimir o dibujar en un papel el logo, escudo o lo que fuera, poner encima papel vegetal del que usamos para el horno y seguir el trazado. Después, se mete en la nevera o congelador y, en el momento de servir la tarta, se saca, se desprende con cuidado del papel y se decora la tarta. Así, si sale mal, se puede repetir las veces que sea necesario.

PROS:

  1. Encontrar y usar el bote de cobertura de Betty Crocker. Me hizo mucha ilusión.

  2. Ser capaz de salir del bache. Cuando algo no sale según lo que hemos planeado, siempre hay otras formas. No hay que dejarse avasallar por las circunstancias. Siempre hay otra opción.

  3. Como siempre, ver la cara del Mayor cuando saqué la tarta. Nunca les dejo verla antes del momento de soplar las velas 😉

  4. La satisfacción de haber podido organizarme y llevar a cabo todo el proceso con el Peque pululando por la casa a todas horas. Este año, hornear y decorar la tarta ha sido, con diferencia, mucho más difícil que otras veces porque el Peque está reclamando mi atención a todas horas.

Y, ahora sí, os dejo con el vídeo. ¿Os animaréis a hacerla? 😉

26May/14

… de hacer una tarta pavlova

Pavlova

Y, me diréis (con razón), ¿qué es una tarta pavlova? Pues, básicamente, una tarta de merengue. Al parecer, es originaria de Australia y toma su nombre de una famosa bailarina de ballet a la que un repostero quiso homenajear en su visita a dicho país. Pero, vamos, lo que nos interesa a nosotras es que es como un merengue gigante.

PavlovaRecetas de pavlovas hay muchísimas, igual que sus variantes. Yo he encontrado recetas de pavlovas de chocolate, de almendras, de azúcar moreno… Y si variantes tiene esta tarta, rellenos ya ni os cuento. Aunque más que rellenos, podría decirse que son más bien coberturas, pues se ponen por encima de la pavlova. Aunque también pueden hacerse dos pavlovas y poner una encima de la otra, con la cobertura en medio a modo de relleno. Imaginación al poder. El caso es que este relleno suele ser nata montada adornada con frutas. Pero quien dice nata montada dice también trufa, crema, ganaché de chocolate…

Y, respecto a la fruta, os imaginaréis que no hay límite: fresas, frambuesas, plátanos, mango, kiwis, fruta de la pasión… Al parecer, las frutas tropicales le van de maravilla a la pavlova. Y, por supuesto, además de la fruta fresca, también se puede acompañar con coulis (sirope de frutas hecho en una sartén con la fruta y algo de azúcar), chocolate caliente, caramelo… Como veis, la pavlova no es una simple tarta de merengue 😉

PavlovaMe aventuré a hacerla por mi abuela. Quería sorprenderla con una tarta ligera y diferente. ¡Y vaya si lo conseguí! Os podéis imaginar que, al hacerse con un merengue, esto es, con claras de huevo y algo de azúcar, la tarta es súper ligera. Yo no soy muy de merengues, pero he de reconocer (como reconocieron el resto de los que se la zamparon) que el contraste entre el merengue (crujiente por fuera, esponjoso por dentro) y la nata montada junto con la fruta fresca, así, todo junto en la boca, fue espectacular.

Yo opté por una pavlova clásica, con nata montada y fresas; pero me he quedado con ganas de hacer la de chocolate y experimentar con otras frutas e, incluso, con el coulis de frambuesas.

Hoy no os traigo vídeo porque apenas hice fotos del paso a paso, era la primera vez que me atrevía con una pavlova y no tenía muy claro que me saliera bien a la primera. Pero vamos, que es muy sencillo y, si tenéis alguna duda, podéis dejarla en los comentarios y os la contestaré lo antes posible. Ahora os dejo la receta (que podéis descargar siguiendo el enlace) y después os cuento mis contras y mis pros 😉

receta tarta pavlova clásica

Pincha en la imagen para verla más grande e incluso descargarla.

CONTRAS:

  1. No sé vosotras, pero el cristal de mi horno no es transparente del todo. Tiene un ligero tono amarillento (y no, no es suciedad, jejeje…), por lo que no puedo ver el color exacto de lo que se está horneando. Tampoco es recomendable abrir la puerta del horno porque el merengue se puede venir abajo. Así que tengo casi que jugármela. Lo mejor es esperar el tiempo de la receta y después ir mirando.

  2. La textura del interior es sorpresa, no se puede meter un palillo para ver si está hecho (como en un bizcocho normal). Así que hasta que no se corta la pavlova no se sabe si saldrá como tiene que salir, a saber: como una mousse.

  3. Si se teme que el horno pueda quemar los picos de merengue (tostados están deliciosos, pero quemados no son gusto de nadie), se puede bajar la temperatura del horno a 100 ºC. En este caso, yo controlaría muy bien la tarta a partir de los 50 minutos. Obviamente, si se baja la temperatura hay que alargar el tiempo de horneado.

  4. Aunque 3 claras de huevo parezcan pocas y aunque alguna crea que pueda montarlas a punto de nieve con la fuerza de sus brazos, es mejor usar una batidora eléctrica por dos motivos. El primero es que el azúcar y demás ingredientes se tienen que añadir sin dejar de batir. El segundo es que así nos aseguramos de que está bien montada. Yo sólo me aventuraría a montarlas a mano si no tuviera a mi alcance una batidora eléctrica.

Pavlova

PROS:

  1. Es la tarta perfecta para hacerla el día antes. Bueno, la tarde antes en realidad. Lo que viene genial si se va a sacar para una celebración. Así no nos estresamos con los demás preparativos de la fiesta. Una preocupación menos 😉 . Dejamos para el mismo día montar la nata o el relleno elegido y la preparación de las frutas. Se monta todo justo antes de servirla (si lo hiciéramos todo el mismo día o incluso horas antes de servirla, la pavlova se humedecería por el relleno y se aplastaría).

  2. Como digo, es muy ligera. Cualquier merengue lo es en realidad.

  3. Partiendo de la misma base, el merengue, se pueden hacer muchas variantes, según el relleno y la fruta elegida.

  4. Aunque se tenga que hacer un hueco (ojo, que no un agujero) en el medio del merengue para colocar el relleno y la decoración, lo bonito de la tarta pavlova son los picos del merengue. Cuando lo extendáis para hornearlo, haced picos con el revés de la cuchara hacia arriba. Cuantos más picos (incluso por los lados), más bonita después.

Una vez que la sirváis, intentad coger un bocado con todo: el exterior crujiente, el interior esponjoso, el relleno suave y la fruta fresca… sólo puedo añadir una cosa más: ¡¡¡ñam!!! 😉 .

Pavlova

La receta que he puesto aquí es un compendio de:
- Webos fritos
- O Garfelo
- María Lunarillos
- Donna Hay
28Abr/14

… de la tarta pato

Tarta pato (Debbie Brown cute chick cake)

De los creadores de la tarta rana, la dino tarta y la Peppa tarta (o sea, aquí una servidora), llega ¡la tarta pato! O tarta pollito, como mejor os venga. Para celebrar el cumpleaños del Peque (adelantado porque su cumple era en realidad unos días después) y siguiendo la tradición, quise hacerle una tarta graciosa de fondant y, como le encantan los patos, fue verla y decidirme.

Es sencilla porque no lleva muchos adornos de fondant y se “construye” de manera similar a la tarta rana, es decir, horneando dos bizcochos (cabeza y cuerpo). La diferencia está en que esta vez los horneé en moldes normales redondos y no en cuencos de cristal como la última vez.

Esta tarta también está sacada del libro Debbie Brown’s 50 easy party cakes. Aunque ya sabéis que cuando me pongo a ello, siempre varío en algo el paso a paso para que me resulte más fácil montar la tarta. Ya sabéis que sólo soy una aficionada repostera.

A ver, os cuento detalles de la tarta, aunque al final de esta entrada encontraréis el vídeo con mi paso a paso particular (y que ya también está en el canal del blog de YouTube). Lo primero es que yo quería hacer una tarta de Pocoyó, con la carita del niño del gorro azul o de Pato. Pero Papá³ me dijo que no se acordaría cuando fuera mayor, así que me convenció y la he dejado para el año que viene… si es que con tres años siguen gustándole Pocoyó y Pato… veremos…

Para el cuerpo usé dos bizcochos Devil’s food cake de El rincón de Bea (receta aquí) y el pequeño es una tarta de zanahoria y piña (receta aquí). De este último, tenía media masa congelada que había descongelado para la ocasión. ¿Cómo se hace? Pues se sigue la receta y, en vez de meter la masa en el horno, se mete en una bolsita con cierre zip (o como prefiráis, pero que quede cerrada) y al congelador. Para descongelarla y poderla usar, se saca del congelador y se pasa directamente a la nevera. Se deja ahí unas 24 horas, pasadas las cuales ya se puede hornear (quizás haga falta hornear unos minutos más de los que acostumbréis, por aquello de que la masa está fría).

El fondant amarillo lo compré en una tienda de repostería especializada, pero el naranjita de las patas y el pico es del supermercado Aldi y sabía parecido a los sugus azules. Aquí hubo quien dijo melón, piña… pero se suponía que era mandarina, jajajaja… El caso es que gustó a todo el mundo 😉

CONTRAS:

  1. He dicho que usé un molde redondo tradicional para hornear el bizcocho (el Devil’s food cake) porque probé a hornear el de zanahoria en un cuenco de cristal (como hice en la tarta de la rana) y no me gusta el resultado. Tarda más en hacerse y no queda uniforme. Además, cuando lo desmoldé eran las 11 de la noche y, por correr (a esas horas sólo quería sentarme en el sofá), se me rompió el bizcocho. La solución fue usar queso crema para mezclarlo con el bizcocho desmigado y poder moldearlo al gusto. Así que, si no tenéis un molde redondo (que los hay pero yo no tengo), para mí es mejor hornearlo en uno circular y después recortar el bizcocho con un cuchillo e ir dándole la forma redondeada que se necesita.

  2. La receta de la tarta de zanahoria, para mi gusto, tiene demasiado aceite (no lleva mantequilla). Esto, que le da esponjosidad a la tarta en sí (también se pueden hacer magdalenas), es un contra si se va a cubrir con fondant. Al hacerlo, éste se resbala un poco, así que es mejor no tocarlo demasiado.

  3. Cometí el error de armar antes la cabeza que el cuerpo, por lo que me salió un pato muy cabezón. Tuve que recortar la cabeza para hacerla más pequeña.

  4. El fondant del Aldi, aunque estaba muy bueno y era muy manejable, la verdad es que se resquebraja con más facilidad que el normal.

PROS:

  1. Como iba justa de tiempo, pensé en usar crema de chocolate (tipo Nocilla) para pegar el fondant al bizcocho. Ese día bajaron las temperaturas y la crema estaba muy dura. No podía untarla sin llevarme trozos del bizcocho. Lo que hice fue meter un poco de la crema en el microondas para ablandarla. Después, sólo tuve que echarla por arriba y pasarle una espátula para que llegara bien a todos lados. ¡Me encantó cómo quedó!

  2. Como imaginaréis, los recortes de la tarta quedaron rondando por casa unos días. No demasiados porque el Devil’s food cake está riquísimo y no me importó lo más mínimo dar buena cuenta de ellos.

  3. Por primera vez, no sobró nada de tarta. Fue la media exacta y estoy muy orgullosa.

La tarta gustó a todo el mundo pero, en especial, a los niños y, cómo no, al Peque. Se volvió loco con su pato y se tiró todo lo que quedaba de tarde diciendo “pato, cua cua” en su lengua de trapo. Así que me doy por satisfecha. Pero la tarta sólo fue el final de la fiesta adelantada de su cumpleaños, hubo otra sorpresa (esta vez nada culinaria) que nos dio mucho juego y nos sacó muchas risas. Pero ésa os la cuento otro día 😉

11Oct/13

… de la tarta dinosaurio

Tarta dinosaurio

El cumpleaños del Mediano cierra los cumples infantiles del año. Eso significa que es la última tarta “divertida” que hago. Después de Dinópolis y de los dinosaurios de Faunia, no me extrañó en absoluto que el Mediano me dijera que su tarta tenía que ser un dino. Un T-Rex más concretamente. Y, por supuesto, de chocolate.

Investigando por Internet, di con esto y decidí, a pesar del Mediano, que sólo haría la cabeza. Os podéis imaginar que él quería el cuerpo entero. Pero visto cómo recibió la tarta, os digo que no le importó lo más mínimo tener sólo la cabeza de la bestia.

El sabor estaba claro: chocolate. Y el bicho en cuestión tenía que ser de color rojo. Ahora tenía que decidir si horneaba bizcochos y los iba recortando para darles la forma del dinosaurio o utilizaba la técnica de las bizcobolas. Recortar tiene un problema y es que, como des mal un corte, a ver luego cómo lo arreglas. Así que me decidí por la técnica de las bizcobolas, que consiste en deshacer el bizcocho una vez horneado y mezclarlo con buttercream o queso crema. Y luego se le da forma de bola, se pone en un palito de piruleta, se cubre con chocolate y ya está la bizcobola. Lo que pasa es que yo le doy la forma de la tarta y la recubro con lo que yo quiero.

La primera vez que usé esta técnica fue el año pasado, cuando el Mediano me pidió un barco pirata por su cumple y, al ir a cortar el bizcocho con forma de barco, se me rompió. No sabía qué hacer para solucionarlo… y entonces me acordé de las bizcobolas. Y así salí del paso obteniendo una preciosa tarta de barco pirata que encandiló a grandes y pequeños. Así que esta vez no me lo pensé dos veces.

Como podéis comprobar, mi tarta no salió como en la que me fijé. Ésa es la razón por la que no me dedico a esto de forma profesional. Pero dio el pego y el Mediano quedó súper contento. Para que veáis cómo la hice, os dejo un vídeo con el paso a paso que ya está también en el canal de YouTube del blog.

CONTRAS:

  1. Se puede hacer con un solo bizcocho, pero si se hace con dos, éstos deben ser del mismo sabor.

  2. Si se hornean los dos bizcochos a la vez, no los pongáis muy arriba porque puede quemarse un poco la superficie. Para evitarlo, siempre podéis poner un trozo de papel de aluminio por encima, para evitar que le dé tanto calor, o bajarlo una altura.

  3. Al darle la buttercream, el bizcocho, que ya está roto, se desmiga más que, por ejemplo, en el caso de la Peppa tarta.

  4. Para darle consistencia a las migas, es imprescindible mezclarlas con buttercream o queso crema. Yo uso siempre un queso crema light y me va genial.

PROS:

  1. Con la técnica de las bizcobolas, se puede hacer una tarta de casi cualquier forma que se os ocurra.

  2. Aunque lleva queso, os puedo asegurar que no se nota en el sabor. Al Tripadre y a mi suegro no les gusta ningún dulce que lleva queso. Pero, sin embargo, esta tarta les encanta porque no se aprecia el sabor del queso. La primera vez no les dije que lo llevaba y ni se enteraron. Se lo confesé después de que se comieran su trozo y de que dijeran que estaba buenísima.

  3. Una vez hecha la tarta, se puede cubrir con fondant o con chocolate derretido que, una vez que se endurezca, sellará la tarta por fuera.

  4. Al tener que modelarse, hacer esta tarta es casi como jugar con plastilina. No me digáis que eso no podéis hacerlo ;).

Espero que os guste la tarta y os animéis a hacerla. Si tenéis alguna duda, podéis preguntármela en los comentarios de esta entrada, en los del vídeo en Youtube o mandarme un correo. Estaré encantada de ayudaros y solucionaros las dudas.

27Sep/13

… de la Peppa tarta

tarta Peppa Pig fondant paso a paso

El nombre de mi sobrina iba entre las manos, como si lo estuvieran sostiendo, pero lo he borrado para publicar la foto en el blog.

Lo sabéis. He sido muy pesada, me consta. Seguro que hasta he perdido algún seguidor en Twitter. Pero es que es superior a mis fuerzas. Hasta me inventé un hashtag para mí solita y lo exprimí todo lo que pude (#cumpleañossobri). Era el cumpleaños de mi sobrina y mi cuñada me había preguntado si yo podría hacerle la tarta a la niña. Ya empezáis a conocerme, sabéis que me encanta hacer tartas… o galletas o simplemente bizcochos. Comérmelos ya ni os cuento lo que me chifla.

Continue reading

17Jun/13

… de la tarta camiseta

Tarta camiseta Real Madrid

El 7 no se refiere a los años, sino al número que viste Cristiano Ronaldo. Y, para preservar la intimidad del Mayor, he borrado su nombre (confío en que lo comprendáis).

Hace poco fue el cumple del Mayor, 6 añazos cumplió el señor, así, sin pedirle permiso a nadie. Y, como siempre, la tarta de cumpleaños se la hace la menda. Hace unos años descubrí el fondant y ante mí se abrió un nuevo mundo de posibilidades. Esta masa de azúcar os podrá gustar más o menos y podréis considerarla más o menos empalagosa. Lo que no me podéis negar es que resulta ideal para darle forma a las tartas, quedando así más vistosas.

Cuando cumplió 4 años, quiso a Rayo MacQueen. Y se lo hice. Fue mi primera tarta con fondant y, no es por echarme flores, pero me quedó bastante resultona y mi hijo alucinó en colores. Los 5 años los estrenó con una tarta de El Rey y también fue todo un éxito. Así que este año me esperaba otro coche, en concreto a Chick. Yo quería hacer otra cosa, así que le pregunté si no le gustaría una tarta como la de su hermano. Me contestó con un tajante no. No le insistí más en vista de que lo tenía muy claro.

Sin embargo, un rato después me preguntó si yo podía hacer una tarta con la cara de Cristiano Ronaldo. No soy tan buena (os recuerdo que no soy pastelera ni repostera). Pero no se dio por vencido y me preguntó si entonces podría ser una tarta de la camiseta del Real Madrid. ¡Eso es otra cosa! ¡Ésa sí! Y encima la camiseta es blanca, lo que significa que no necesitaba fondant de colores. Me lié la manta a la cabeza y así la hice.

Bizcochos tartaPrimero horneé dos bizcochos rectangulares, que serían el cuerpo de la camiseta. Recortados los bordes una vez fríos, los rellené y cubrí de nata montada con sabor a frambuesa. Después me dispuse a hacer las mangas. Para ello usé un truco que me vino muy bien cuando le hice la tarta del barco pirata al Mediano el año pasado por su cumpleaños. En un cuenco grande, desmigué todos los recortes que me habían sobrado del bizcocho y lo mezcle con queso de untar (el light del Mercadona, que aún me sobra un kilo y medio ;)). Luego sólo hay que darle la forma que se quiera (en mi caso, las mangas de la camiseta). ¿Que he dicho queso y aborrecéis el queso? No os preocupéis, os puedo asegurar que no se nota. Y estoy tan segura porque el Tripadre y mi suegro odian el queso en los postres y se lo di a probar sin decir ni mu y ni se enteraron (sólo cuando hubieron tragado el último bocado les confesé el secreto del bizcocho tan rico que acababan de zamparse ;)).

Fondant

Como no soy experta en tartas de fondant, fui por el camino fácil. Una vez untadas con la nata los exteriores del cuerpo y mangas de la camiseta, los forré con fondant por separado. Y luego los detalles. Las líneas rojas (al menos intenté que fueran rojas) son chocolate blanco derretido y mezclado con colorante rojo. Las líneas negras son chocolate negro derretido. Para ello, metí en bolsas de congelar con cierre zip tres o cuatro cuadraditos del chocolate que necesitaba y después corté un poquito la punta de la bolsa. Y ¡a escribir y dibujar!

Escudo tartaEl escudo me trajo de cabeza, pero tenía guardados unos rotuladores de tinta apta para comer (en fondant, galletas, etc.). De no haberlos tenido, hubiera impreso el escudo en color y lo hubiera puesto encima del fondant. Por supuesto, lo hubiera retirado antes de comernos la tarta, que el papel no se come ;).

CONTRAS:

  1. Para hacer este tipo de tartas, me gusta organizarme por días. Empiezo contando hacia atrás: el día del cumple monto la tarta, el día anterior horneo los bizcochos (así les doy tiempo a reposar y enfriarse porque de esta manera es más fácil cortarlos para darles forma)… así que tengo que tener todos los necesarios comprados de antes. Es una semana agotadora.

  2. Con el Peque en casa reclamando mi atención a cada momento, es complicado poder concentrarme.

  3. Siempre hay algo que me lleva de cabeza, esta vez fue el escudo. Siempre intento pensar la opción más simple para no perder demasiado tiempo con el resto de la tarta.

  4. Son días en los que no paro de fregar cacharros.

  5. Para forrar toda la tarta necesité un kilo de fondant. No os imagináis lo que costó amasarlo. Vaya dolor de brazos, no hace falta ni ir al gimnasio.

PROS:

  1. He de reconocer que disfruto como una niña pequeña montando la tarta.

  2. La tarta es única y personal. Eso sí, siempre a gusto del cumpleañero. Es una forma de no caer en la típica tarta comprada o encargada a una pastelería.

  3. Es un trabajo, no puedo negarlo, pero la cara y la ilusión con que espera su tarta hace que todo valga la pena.

A parte de esto, sólo me queda deciros que la tarta estaba riquísima, que el Mayor alucinó y a sus tíos futboleros les encantó tanto que a punto estuvieron de pedirme una igual para sus respectivos cumpleaños. ¡Así da gusto meterse en la cocina!

23Abr/13

… de la tarta rana

Tarta rana Juana.

Dos aclaraciones antes de empezar con la entrada de hoy. Una: para que no haya confusión en el título, la tarta no fue rana, vamos que no salió mal, era una tarta con forma de rana, tartarrana Juana, a partir de ahora :-D. Dos: no soy repostera ni tengo pastelería ni este es un blog de cocina o dulces ni vendo nada. Y, ya que estamos, disculpad también la calidad de las fotos, tampoco soy fotógrafa :-).

Y ahora sí, empezamos con la entrada de hoy. La semana pasada fue el cumple del Peque, sé que lo sabéis porque fuisteis muchos los que le felicitasteis su primer cumpleaños. También os conté las peculiaridades de su nacimiento, razón por la que quería hacer algo especial en su día. La economía doméstica no está para grandes alardes, así que todo quedó en casa. Y todo es todo, la comida, los bocadillos… hasta la tarta.

Lo que no os conté es que una de las pocas cosas que recuerdo del paritorio es que el gorro del anestesista tenía dibujos de rana. Así que me lié la manta a la cabeza y empecé a investigar tartas con forma de rana. Y así nació Juana. La idea no es mía, está sacada del libro Debbie Brown’s 50 easy party cakes, que aunque está en inglés, es fácil seguir por las imágenes.

Los pasos a seguir, según este libro, son:

  • Hornear dos bizcochos. Pueden ser del mismo sabor o de sabores distintos. Para el bizcocho blanco, yo usé una receta de bizcocho básico de yogur. Para el de chocolate, el Devil’s food cake de El rincón de Bea, pero sólo la receta para el bizcocho.

  • Como molde, hay que usar cuencos grandes aptos para el horno.

  • Uno servirá para el cuerpo, el otro para la cabeza.Bizcochos para hacer la rana.

  • Se juntan como en la foto y se ponen dos bolas para los ojos encima del bizcocho de arriba. 

  • Se les pringa con ganaché de chocolate, leche condensada o similar.

  • Se pone fondant bien estirado y coloreado sobre ambos bizcochos.

  • Se añaden los detalles, como el color de los ojos, la línea de la boca, los agujeros de la nariz…

Y, así, nos sale la forma de la rana. Pero mi Juana no está hecha así exactamente. He aquí los contras y pros que me encontré al hacer la tartarrana:

CONTRAS:

  1. Bizcochos para la cabeza.Nunca había horneado bizcochos en cuencos, así que hasta que conseguí ajustar la temperatura (160º C), se me quemó un poco la superficie. Luego tuve que cortarla para que el sabor a quemado no estropeara el resto de la tarta. Como resultado, me quedó un cuerpo bastante más pequeño del que pensaba y no me dio para hacer la cabeza con un solo bizcocho. Así que tuve que hornear otro. Junté los dos y así salió la cabeza.

  2. Eso de poner los ojos encima del bizcocho y cubrirlo todo con el fondant se me antojaba muy complicado. Ya veía toda la cabeza llena de arrugas, grietas o, lo que es peor, de agujeros. Así que opté por cubrir la cabeza y después poner encima los ojos. Mucho más fácil. Lo que sí hice fue poner una tira de fondant, un rulito, para la boca antes de cubrir la cabeza.

  3. Lo de poner el fondant por encima de la cabeza y el cuerpo, todo a la vez, también lo veía complicado porque, como dije antes, no soy experta en fondant ni nada, lo poco que sé lo he aprendido cotilleando por Internet. Así que me decidí a forrar primero la cabeza y después el cuerpo. Después junté ambas partes y, para que no se viera la unión, le puse un collar a mi Juana. Ya estaba lista para la fiesta.

  4. Al recortar los bizcochos, sobran trozos. ¿Adivináis quién se los comió? ¡A la porra la dieta!

PROS:

  1. Me encanta hornear y con esta tarta aprendí otra forma de darle forma redonda a un bizcocho, sin utilizar el cuchillo.

  2. Conseguí, no sé cómo, un ratito para mí sola, sin interrupciones. Así que pude concentrarme en cómo hacer la rana porque, al final, poco seguí las directrices del libro.

  3. Parte de los trozos que sobraron al recortar la cabeza se lo comieron mis Trastos mayores. Bizcocho casero de chocolate, ¡les encanta! Y, como lo he hecho yo, sé exactamente qué lleva y qué no lleva.

  4. Mi Peque es aún muy pequeño para entender qué era esa tarta. Pero para eso están las fotos.

  5. La cara de mis Trastos mayores y de mis sobrinos bien valen el rato que pasé en la cocina con las manos entre bizcochos y fondant.

Gallegas del nº 1.

Bueno, pues así nació Juana. Aunque la pobre duró un suspiro porque, a parte de la forma que tenía, los bizcochos estaban riquísimos. El fin de fiesta llegó de mano de estas galletas que hice con forma de uno y con unos fideos de colores por encima. También volaron. Así da gusto meterse en la cocina ;-).