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22Nov/13

… del móvil para la cuna

Móvil cuna

Venga, que hoy es viernes y, como parece ser ya una costumbre, aquí os traigo otro juguete más. Aunque éste también podría catalogarse como cachivache. Se trata de un móvil de bebé para la cuna y yo lo aconsejaría a partir de los seis meses hasta que el retoño sea capaz de tirar de él y echárselo encima con el consiguiente golpe, llanto y chichón. Momento en el que aconsejo encarecidamente retirarlo de la cuna. Dicen que con medio año, el bebé es capaz de centrar la mirada en objetos algo más alejados. Por eso creo que antes no merece la pena.

Básicamente, los móviles consisten en un artefacto que permanece quieto con objetos colgantes que se pone sobre la cuna para entretener a los bebés. Móviles para cunas hay muchos: con movimiento, sin él, con música, sin ella, con luces, sin ellas… y con todo junto o sin nada de lo anterior.

Éste de la foto se lo regalaron al Mayor cuando nació y ha pasado con éxito por los tres Trastos y aún sobrevive y funciona perfectamente. Si tuviera que recomendar uno entre todos los que hay, sin dudarlo yo recomendaría éste o uno muy similar. Tiene movimiento tanto de los ositos voladores (que se retiran fácilmente y se pueden lavar en la lavadora) como de unas mariposas proyectadas en la pared mediante luces (tenues), también tiene música (varias melodías a elegir), tiene volumen (alto y bajo, para mí, muy importante), proyecta en la pared o techo con movimiento mariposas (sí, ya lo he dicho), tiene una lucecita fija en la parte de abajo que puede ver el bebé (y que se puede apagar si se quiere) y, lo más importante para mí (además del volumen), cada una de estas cosas son independientes. Es decir, se puede poner sólo la música o sólo el movimiento o sólo la proyección o nada.

Móvil plegadoAdemás de todo esto, tiene mando a distancia con el que ponerlo en marcha desde una distancia prudente. Otra cosa importante a tener en cuenta es que, aunque sea para poner en la cuna, permite no hacerlo. Si se le quita el enganche para acoplarlo a los barrotes de la cuna, se puede doblar y poner sobre una mesa o superficie plana y horizontal. Lo que resulta muy útil si el bebé duerme en la cama con los padres o en el cuco o minicuna o algo parecido que no lleve barrotes y, por tanto, no se pueda enganchar de manera fija.

CONTRAS:

  1. Las pilas. El móvil necesita cuatro pilas de las grandes (si no recuerdo mal) para funcionar. No son las típicas que se tienen en casa, al menos yo. El mando a distancia necesita pilas también, pero de las normales (creo recordar que dos). Si hay por aquí algún Rey Mago cogiendo notas, que se apunte también incluir las pilas en el regalo.

  2. Que tenga movimiento, música y luz no significa que al bebé en cuestión le vaya a gustar todo. Al Mayor le encantaba todo el aparataje al completo. El Mediano no soportaba la música, daba igual la melodía que eligiera, era ponerla y empezar a llorar. El Peque no lloraba con la música, pero tampoco le entusiasmaba.

  3. Es un juguete grande y pesado. Por eso recomiendo que lo quitéis de la cuna si veis que vuestro hijo empieza a darle tirones para evitar un golpe. El Mayor consiguió tirarlo y, en el proceso, le hizo una buena marca a la cuna.

  4. Para engancharlo a la cuna hay que enroscar una rueda en forma de flor a los barrotes. Con el tiempo, se va aflojando y no está de más comprobarla y apretarla de vez en cuando si fuera necesario.

PROS:

  1. Para mí el móvil es útil, ya no para que se duerma el bebé (que eso depende de la manera en que se haga en cada casa), si no para tenerle entretenido. Yo he podido ordenar la ropita de mis hijos tranquilamente mientras ellos miraban a los ositos dando vueltas o las mariposas en la pared. También me ha permitido ir al baño si oír sollozos.

  2. El mando a distancia no lo he usado mucho, pero en ciertas ocasiones me ha sido muy útil. Si el bebé estaba tranquilo y el móvil se paraba (creo que dura unos 12 minutos), podía encenderlo de nuevo desde la puerta sin que mi bebé me viera. Lo que hubiera supuesto una llantina al salir yo nuevamente de la habitación. Y antes de que me llaméis mala madre, os recuerdo que tanto el Mediano como el Peque tienen más hermanos que también reclaman mi atención y que yo aún ando a ver si doy con el secreto de la omnipresencia.

  3. Que se pueda utilizar plegándolo y sin enganchar a la cuna está muy bien. Como he dicho, se puede poner junto al bebé (de pocos meses, si no lo alcanzará y se lo tirará encima) y es muy útil cuando aún no duerme en una cuna grande.

  4. También es genial que se pueda elegir qué activar y qué no. Y, por supuesto, el volumen. Huyo de los juguetes que tienen un volumen alto y, además no se puede regular, o peor, no se puede apagar…

Éste del que os hablo aquí es de la marca Fisher-Price y es muy fácil de encontrar. Yo llevo viéndolo en los establecimientos desde hace ya 6 años. Si queréis más información, aquí os dejo la ficha técnica del producto. Y si queréis saber mi experiencia con otros juguetes, sólo tenéis que pinchar aquí.

¿Vuestros hijos utilizaron móviles en sus cunas? ¿Cómo les fue? ¿Qué opináis de estos juguetes? Dejadme vuestra opinión en los comentarios, aunque tarde, los contestaré todos y, por supuesto, también los leo todos ;-).

Aprovecho para recordaros que seguimos de sorteo, en concreto de un precioso gnomo navideño (sí, el de la columna de la derecha arriba. Si queréis uno, seguid las instrucciones que hay al final de esta entrada. ¡El lunes anunciaré al ganador del segundo gnomo y comenzará el sorteo del tercero! 🙂

30Abr/13

… del Día de la madre

Tengo la suerte de tener a mi madre y a mi suegra a un golpe de teléfono. Con esto quiero decir que, si necesito que vengan, les llamo por teléfono y cualquiera de ellas se planta en mi casa en 15 minutos (en coche). Puedo recurrir a las abuelas (y abuelos, por supuesto) si un niño se pone malo y hay que llevarle al médico, si hay reunión en el cole o si me surge cualquier otra cosa que hacer fuera de casa. Si no están en el pueblo o de viaje, puedo contar con ellas.

Mis Trastos tienen la suerte de ver a sus abuelas bastante a menudo. No viven con nosotros, pero podemos ir a verlas una tarde o un día entero. Es más, pueden quedarse con ellas algunos días si es necesario, como pasó con los nacimientos del Mediano y el Pequeño, o por gusto.

Esto que seguro que a más de una (o uno) os parecerá genial (sobre todo a las expatriadas), a mí a veces me estresa. Hay determinados días, o mejor dicho, fiestas, a lo largo del año en que me gustaría estar lejos. Una de esas fechas es Navidad. Otra es el Día del padre. Otra es el Día de la madre. ¿Por qué? Pues porque teniendo a ambos pares de abuelos tan cerca, en estas fechas hay que dividirse.

La semana pasada andaba yo tan feliz porque mis hijos tienen tres días de fiesta que, junto con el fin de semana, hacen 5 días. Ya estaba yo haciendo planes en la cabeza: que si el zoo, que otro día en casa, que a ver si hace bueno y podemos salir al parque otro día… Entonces me doy cuenta de que es el Día de la madre. Esto significa celebrarlo dos veces (una por cada abuela) dos días distintos con cada una. Lo que implica que los 5 días para nosotros se quedan en 3. A éstos hay que restarles uno porque el Tripadre no hace puente el viernes. Nos quedan 2 en familia. Y esto me cabrea.

Si alguien anda por ahí haciendo palitos, a lo mejor se pregunta que cuándo celebramos nosotros cinco el Día de la madre. Bueno, pues no lo celebramos. Como pasa con el Día del padre, se hará entrega de regalos y desde ese momento, seremos todo prisas. Prisas porque tenemos que irnos a comer con la abuela que lo celebre el domingo.

CONTRAS:

  1. Siento que hay celebraciones que no son nuestras. Nada de pasar el Día de la madre en familia. Bueno, sí, en familia sí, la de fuera de casa.

  2. Odio tener que andar corriendo. Sobre todo en un día que es tanto de las abuelas, por ser madres, como mío, por tener mis propios hijos. La diferencia es que ellas siempre han celebrado este día en su casa, con sus hijos. Yo aún estoy por la primera vez. Y el Tripadre también en su respectivo día.

  3. Como esta fecha siempre cae en domingo, si la que lo celebra ese día quiere ir a comer fuera, adiós siesta de los Trastos. El Pequeño dormirá mal y poco y el Mediano no dormirá. Llega el lunes y está reventado. Y este año va a ser así.

PROS:

  1. La ilusión con que mis hijos me dan los regalos que han hecho en el cole para mí es fantástica. Todos los años se me escapa alguna lagrimilla.

  2. Ese día no hay que hacer de comer ni recoger ni fregar después.

  3. Si la celebración es en casa de la abuela, todavía podemos salvar una siesta. Aunque, como en casa, en ningún sito.

  4. Mis hijos tienen mucha suerte de tener a sus padres y a sus cuatro abuelos detrás.

Así que yo, como regalo para el Día de la madre, quiero un día en casa, en familia, sin peleas ni discusiones de los Trastos a poder ser (aunque no es imprescindible, soy realista…). Y, si esto no fuera posible, al menos me gustaría remolonear a gusto en la cama, sin prisas. El desayuno en el catre también es opcional ;-).

09Mar/13

… del regalo de papá

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Llega un día en que te fijas en un chico. Puede que sea la primera vez que le veas o puede que hasta seáis amigos. En cualquier caso, os miráis con otros ojos. Os gustáis. Dais un paso más. Empezáis una relación. Entonces os dais cuenta de compartís más cosas de las que parecía a simple vista. De repente, tenéis un proyecto de vida muy parecido. Tan parecido que decidís uniros para el resto de vuestra vida. Al poco tiempo, os dais cuenta de que deseáis tener un hijo vuestro, fruto del amor que os profesáis. Y os ponéis a ello. Son meses de incertidumbres, dudas y esperas. Pero al final el milagro sucede y podéis tener a vuestro primer bebé en brazos. Ha nacido una nueva persona. Ha nacido una mamá. Ha nacido un padre. Ha nacido una familia.

Obviamente, éste puede no ser vuestro caso. De manera muy, muy simple, es el mío. El día que nació el Mayor fue un día muy feliz. Pero, sobre todo, fue un día donde uno más uno pasaron a ser tres. Recuerdo perfectamente mis miedos frente a esa personita que tenía dormida en brazos. Pero mi Marido también tenía los suyos. El camino a casa, Marido iba en tensión… tantos años conduciendo y parecía que acababa de sacarse el carné… era la responsabilidad de ser padre, que le golpeaba de frente y le hacía extremadamente cuidadoso con cada curva y con cada bache.

Cuando se habla de hijos, tengo la impresión de que se habla más de maternidad que de paternidad. Son dos puntos de vista de lo mismo, los hijos. Ambas son complementarias y una sin la otra parece coja. El sentimiento de protección que yo tengo como madre que ha notado crecer en su vientre a un ser humano no lo tiene mi Marido. Él tiene otro. Ni mejor ni peor. Él me complementa en muchos aspectos. Respecto a nuestros hijos también.

Por todo esto, cuando se acerca el día del padre y toca pensar en algún detalle para él, no me gusta caer en los tópicos de colonia, cobarta, camisa… Para mí, esos regalos son para otras ocasiones, como cumpleaños o Reyes. Tampoco me gusta regalar otro tipo de cosas como viajes, noches de hotel, aparatos tecnológicos, entradas para el teatro… Yo los veo más para aniversarios o cumpleaños. Cuando se acerca el día del padre, me gusta que en el regalo estén presentes nuestro hijos. Al fin y al cabo, son ellos los que le han hecho padre. Nuestros hijos aún son pequeños para comprar nada, pero hacen cosas en el colegio que le regalan con mucha ilusión, toda la ilusión del mundo. Y eso es lo que cuenta. Sin embargo, a mí me gusta hacerle a Marido un regalo en nombre de nuestros hijos, que son lo mejor que hemos hecho juntos en esta vida.

Ahora, con Internet, se pueden encontrar regalos muy graciosos. Hace unos años, el regalo fue una taza con la foto de (por aquel entonces) nuestros dos hijos (los Trastos mayores). El año pasado, aprovechando que el Mayor ya manejaba algo mejor el lápiz, el regalo consistió en un llavero hecho a partir de un papá que dibujó con mucho esmero y detalles (el que ilustra esta entrada), por delante lleva el dibujo y por detrás un “te queremos mucho, papá” con fecha incluida también escrita por el Mayor. Sobre el regalo de este año no digo nada, no vaya a ser, casualidades de la vida, que se pase por el blog y me chafe la sorpresa… Volviendo al tema, hay muchos regalos del mismo estilo: cojines, parchís, gemelos, cuadros… Es cuestión de buscar el que más nos guste y que esté dentro de las posibilidades. Algunos regalos no son tan caros y, como ya he dicho, la ilusión con la que se reciben es lo que cuenta. Por supuesto, siempre quedan los regalos manuales (galletas, esa comida especial que tanto le gusta, etc.) que podemos hacer con los niños.

CONTRAS:

  1. Lo haga quien lo haga o le compres lo que le compres, hay que pararse a pensarlo. Yo creo que lo mejor de regalar es, obviamente, dar el regalo, pero también pensar en esa persona especial, sus gustos e intereses y preocuparse por buscar un obsequio apropiado para ella.

  2. El dinero. Muchas veces damos con el regalo perfecto, pero desafortunadamente, el dinero no nos llega. Me consta que al Tripadre le hará mucha ilusión ir a dar una vuelta en pista con un Fórmula1, pero el dinero hace imposible el regalo. Hay que ajustarse a lo que se puede gastar.

  3. Las dudas de si le gustará o no. Pero si lo hemos hecho bien, pensando en sus gustos (contra 1), es muy difícil que el regalo elegido no le guste.

PROS:

  1. Aunque el dinero puede parecer un impedimento, muchas veces propicia el uso de la imaginación. Insisto en que hay cosas muy chulas por ahí que valen poco dinero y en que siempre se puede hacer manual o casero para la ocasión.

  2. Si en el regalo están presente los hijos, es casi acierto seguro. El amor de un padre por sus hijos hace que el regalo siempre acierte.

  3. El hecho de demostrarle al padre de las criaturas lo mucho apreciamos su labor paterna. Aunque creo que esto hay que demostrarlo cada día, pues todos los días el padre se esfuerza por darle lo mejor a sus hijos, no viene mal que se le reconozca el esfuerzo. A nosotras también nos gustará lo mismo en mayo, ¿verdad?

Sea lo que sea lo que decidáis regalar al padre de vuestro(s) hijo(s), que sea siempre con amor. Y si no le regaláis nada, que sea también con amor.