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17Jul/13

… de hacer una carretera con un pantalón

Carretera de tela

El juguete de moda en casa no lo hemos comprado en ninguna tienda. Tampoco nos lo ha regalado nadie. Ni siquiera nos ha tocado en un concurso o similar. El juguete que triunfa (de momento) en casa es un DIY (do it yourself) en toda regla. Fácil y barato. Y echo con estas manitas que ahora mismo teclean. Da igual lo torpe que os consideréis en manualidades o parecido, podéis hacerlo. Y vuestros hijos van a disfrutarlo seguro. Y, sí, en este caso uso el masculino con conocimiento de causa, no es su uso genérico. Lo siento, es lo que tiene tener tres niños. Pero las madres de niñas que no se echen para atrás. Seguro que podéis amoldar la idea a los gustos de vuestras retoñas (mirad en los pros finales ;)).

Con todo el lío del cambio de armario, siempre aparece ropa que ya no se va a usar, bien porque está rota o destrozada o bien porque ya no vale de talla. Cuando el calorcito tuvo a bien aparecer para quedarse, al revolver el armario, aparecieron unos pantalones del Tripadre rotos por la rodilla. Los tenía guardados para ponérselos en casa, cuando ejerciera de manitas. Ejem. Pero nunca les dio ese uso. Así que los usé yo, jejeje…

Lo primero que hay que hacer es cortar la tela de una pierna dejando a un lado las costuras verticales. Y se guardan para después. Con la tela ya cortada, está lista para usar. Tomamos como medida uno de los coches con los que más jueguen los retoños. Se usa el ancho de referencia y, a partir de ahí, se corta la carretera, con espacio para dos coches. Yo decidí cortar una carretera recta, otra con media curva, otra con curva de 180º y un cruce de cuatro (forma de cruz). De las rectas corté cuatro; del resto, dos. Luego sólo hay que dibujar los carriles con un rotulador. Ya están las carreteras. Más fácil imposible. Y eso usando sólo con las tijeras.

Para guardarlas, se puede usar una bolsa de plástico o cualquier otra bolsa o bolso que tengamos en casa rondando. Sin embargo, también se puede usar el mismo pantalón. Yo cogí el bajo de una pierna, la que quedaba entera, a suficiente altura como para que cupieran las carreteras y algún coche. Cosí la parte de arriba, que luego sería el fondo de la bolsa (dejando el dobladillo del pantalón abierto). Luego, por la parte del dobladillo, que es la abertura de la bolsa, le cosí la costura que reservé a modo de asas. Para rematar y evitar pérdidas de carreteras y coches, cosí un velcro (me pareció mejor idea que una cremallera y, además, de ésta no tenía en casa) a lo largo de la abertura. Y ya está hecha la bolsa.

Para rematar, pinté unos dibujos también de carretera en la bolsa con el mismo rotulador. Así es más divertida y, además, me sirve para saber qué es lo que contiene la bolsa, no vaya a ser que, después de hacerla, la extravíe. Algo de lo que yo soy muy capaz, por despistada…

CONTRAS:

  1. Hay que coser, no os voy a engañar.

  2. Aunque se puede hacer con cualquier tela, un pantalón seguro que aguanta más el trote. Pero es mejor que sea un pantalón de adulto para tener más carretera que cortar.

  3. Hace falta espacio para montar la pista. Preferiblemente en el suelo. Pero no hace falta usar todas las carreteras de golpe, se pueden sacar en función del espacio que haya en el suelo.

PROS:

  1. Se reutiliza ropa que ya no sirve. Esto, ya de por sí, siempre está genial.

  2. Aunque haya que coser, no es necesario saber hacerlo muy bien. Si sabéis coser un botón, podéis hacer la bolsa. No se necesita máquina de coser. Y lo demás es sólo cortar y pintar rayas. Eso todo el mundo sabe hacerlo. Hasta yo 😉

  3. Se consigue un juguete barato y, creo yo, bastante resultón.

  4. Por Internet hay cosas muy chulas. Si buceáis por la red, seguro que encontráis más ideas inspiradoras. Yo no sé cómo se hace, pero si sabéis, podéis ponerle detalles de quita y pon, como semáforos o señales.

  5. En el caso de las niñas a las que no les gusten las carreras, se me ocurre que se pueden hacer estancias de la casa para las muñecas. O incluso algún bosque o zoo para jugar con animales.

  6. No pesa y tiene asas. Así que es fácilmente transportable. Lo pueden llevar hasta los niños.

  7. Las carreteras se montan al gusto del consumidor. Así que el niño siempre puede hacer pistas distintas.

  8. Si se pierde alguna o quieren carretera de otra forma, sólo hay que volver al pantalón inicial. A mí me sobró casi una pierna entera. Así que tengo reserva para rato.

  9. Se puede montar una pista con todas las carreteras, pero también se pueden dividir para montar dos pistas. Por si hay peleas… aunque es más divertido echarse carreras.

  10. Yo lo hice pensando en carreras de coches, pero luego me he dado cuenta de que también se pueden usar chapas (¿os acordáis de ellas en el patio del colegio? Qué tiempos…), piedrecitas, etc.

¿Qué os ha parecido el juguete casero? Yo vi la idea trasteando por Internet (que no sólo de blogs vive mi ADSL, jejeje). Como pasó con la caja de recuerdos, hay muchas webs que tratan el tema, pero yo cogí la idea de aquí.

Si os animáis a hacerla, no os olvidéis volver a contarme qué tal os ha ido y si vuestros peques disfrutan con ella.

27Abr/13

… de hacer una pista de coches

Pista de coches hecha con una caja de cartón.

Pista de coches hecha con una caja de cartón.

No os lo he contado, pero en verano nos mudamos de casa. Con la llegado del Peque, tuvimos que dejar nuestro minipiso porque necesitábamos una habitación más. El Tripadre trabaja mucho desde casa y necesitaba usar una habitación como despacho, los Trastos mayores compartían habitación, en cuanto el Peque dejara de dormir con nosotros, ¿dónde iba a dormir el pobrecito? Nos faltaba una habitación. Así que, estando yo embarazada, empezamos a mirar casas. Para resumir, diré que los planetas se alinearon, pasó un gato verde debajo de la ventana y un ratón coloraó se dejó ver. Encontramos casa, no como la que íbamos buscando, pero nos servía.

La casa se llenó de cajas de la mudanza, algunas aún siguen llenas por ahí… pero ése es otro tema, upppsss… El caso es que, poco a poco, algunas se van vaciando. ¿Y ahora qué hago yo con tanta caja de cartón? Pues se me ocurrió aprovechar alguna para hacer una pista de carreras.

La corté en dos trozos y los uní con celo, ya estaba listo el lienzo. Con un lápiz hice dos óvalos para obtener una pista en la que cupieran dos coches. Todo muy tosco, sobre todo, teniendo en cuenta que mis dotes para dibujar son nulas tirando a absurdas. Y después, pues al suelo.

No sabía si la idea les iba a gustar a los Trastos, así que lo primero que saqué fueron los lápices de colores. El Mediano se dedicó a hacer garabatos, pero el Mayor pintó hasta un árbol y, si me apuráis, os diré que le salió mejor que a mí. También fue él quien escribió “META”, que si no, no nos podemos echar carreras. Y esta primera pista 1.0 anduvo rodando por casa varios días. No veáis lo ilusionados que andaban ellos con su nuevo “juguete”, cogieron sus coches y venga a jugar.

Viendo que la emoción y el juego les duraba, decidí pasar a la siguiente fase y saqué, cómo no, los pinceles y las témperas. Después de tomar las precauciones de siempre, comenzamos a pintar. El árbol quedó tapado, pero en su lugar, pintamos otro, aunque no nos quedó tan bien como el primero. La palabra “META” quedó algo borrosa y para leerla ahora hay que echarle imaginación. En cualquier caso, todo esto dio paso a la pista 2.0.

CONTRAS:

  1. A posteriori, creo que deberíamos habernos quedado con los dibujos con lápices de colores porque con las témperas se perdieron muchos detalles y ahora parece un batiburillo de cosas que apenas se distinguen. Yo es que ya tengo mis ojos entrenados, jejeje…

  2. Cuidado con el celo, que luego se les pega a la piel y no veáis para despegarlo. Sé de lo que hablo…

  3. Como la caja es grande, seguro que pensaréis que no hubo disputas sobre el espacio de cada uno para pintar porque a penas se rozan… bueno, pues os equivocáis…

PROS:

  1. Hacer un juguete con sus propias manos (aunque ya sé que la pista no es un juguete como tal), les encantó y, aunque pensé que duraría dos días (el cartón no es muy resistente), para mi sorpresa, ahí sigue. Cuidan su pista e intentan que no se rompa.

  2. Podéis elegir entre pintar con lápices de colores (que no manchan y luego no hay que limpiar) o las témperas.

  3. Se pueden añadir detalles con rotulador.

  4. Se pueden hacer pistas de distintos tamaños, según sea la caja que tengáis por casa.

  5. Como yo tengo niños, hicimos una pista de coches, pero para quienes tengan niñas, se me ocurre que se pueden pintar las habitaciones de una casa para jugar con muñecas (anda que no habré jugado yo a eso, pero haciendo las habitaciones en la arena del parque…). También se puede pintar un bosque o una granja y jugar con los animales. ¡Podéis poner el escenario que más le guste a vuestros peques!

  6. Nuestra pista es muy simplona, en parte porque a mis Trastos les vale así y en parte por la poca destreza que tiene su madre dibujando. Pero para quien sea diestro en estas artes, se pueden hacen pistas con distintos trazados. Más personal imposible ;-).

  7. Lo de siempre: fomenta la creatividad, refuerza la autoestima, se pasa un rato divertido…

Han pasado ya seis meses desde aquello y aún siguen jugando con la cutre-pista que nos montamos a principios de otoño. Cierto que no con la misma intensidad, pero no la han mandado al ostracismo total, que ya es decir… De vez en cuando les da por jugar con ella. Es en esos momentos cuando pienso en la cantidad de dinero desperdiciado en juguetes más caros y que duraron menos tiempo.