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05Sep/14

… de la diferencia entre pegar y defenderse

pegar o defenderse

¿Para vosotras es lo mismo pegar que defenderse? ¿Reñiríais de igual manera si vuestro hijo se acerca a otro niño para pedirle un juguete, que este se niegue a dárselo y vuestro retoño le dé un manporrazo en la cara que si fuera otro niño el que le pidiera un juguete al vuestro y, tras negarse a dárselo, el otro le diera un mamporro y entonces vuestro hijo le diera una bofetada en la cara al otro? ¿Es lo mismo?

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09Abr/14

… de la masilla para colgar folios

Masilla para colgar cosas

Nunca me ha gustado poner títulos a lo que escribo. Es, para mí, una de las cosas más difíciles. Ponerle el título a esta entrada no ha sido fácil. Sé de lo que quiero hablar hoy, pero ¿cómo lo llamo? Bueno, si el título no os aclara de qué va la entrada de hoy, espero sacaros de dudas en unos momentos.

Seguro que por casa tenéis dibujos de los niños. Probablemente tantos que no sepáis qué hacer con ellos. Y yo diría que, entre todos ellos, hay alguno que os gusta (a vosotras o a vuestro hijo) especialmente. O también es probable que tengáis por ahí un calendario rondando por la cocina (si es el menú del colegio) o en la habitación (si se trata de los días que deben llevar chándal a clase o los días que tiene alguna actividad extraescolar). ¿Dónde los tenéis puestos? ¿En la pared con chinchetas? ¿En el armario con celo? ¿En el frigorífico con imanes?

Así es como los tenía yo puestos hace unos años, hasta que un día, al ir a recoger al Mayor (entonces era el único) a la guardería me di cuenta que, en el pasillo de la entrada tenían un montón de papeles en la pared (plazos de matrículas, anuncios de cosas para bebés y cosas así) y no habían usado ni celo ni chinchetas. ¿Cómo entonces? Pregunté y me dijeron que con una masilla pensada para el papel.

Me fui a una papelería y le expliqué al buen hombre como pude lo que iba buscando: algo como plastilina para pegar folios en la pared. El papelero (¿se dice así?) no tardó ni 5 segundos en saber lo que yo iba buscando.

Como veis en la foto, es como una masa aplastada. Se coge lo que se necesite, me amasa un poquito con la mano (con los dedos más bien) y se pone en la parte de atrás del papel. Se coloca el papel en el sitio elegido y se aprieta un poco para que la masilla se adhiera bien a la pared o a la superficie elegida.

CONTRAS:

  1. Deja manchas en la pared. Aunque se supone que no la mancha, os puedo asegurar que no es así. Cuando nos mudamos de casa, al despegar algunas cosas que había puesto por la habitación de mis hijos, vi que había dejado una mancha. Como nos mudábamos, no pude intentar borrar esas marcas, así que no sé si salen bien o no.

PROS:

  1. Aunque seguramente su mayor uso sea el de pegar papel, yo también la usé para pegar cartulinas, folios plastificados (cogí algunas fotos graciosas de mis hijos, les puse un marco chulo con un programa de edición de imágenes, las imprimí y las plastifiqué; quedaron geniales), letras de madera (aparecen en la imagen) y hasta una lámina de plástico más o menos grueso y de gran tamaño (algo más que un A3) de Rayo McQueen en la habitación de los niños y aguantó sin problemas. La despegamos a los dos años por la mudanza, pero la lámina jamás se cayó.

  2. Yo la he usado para pegar cosas en la pared (pero ya os digo que aquí deja mancha), en las puertas de maderas de los armarios (sin mancha) y hasta en los azulejos de la cocina (sin mancha también).

  3. La masilla que compré hace ya unos tres años aún me dura porque se necesita muy poca cantidad para pegar un folio (que casi no pesa nada). Aún no he llegado a la mitad.

  4. No se pone dura ni se reseca. Yo la tengo tal cual la compré, metida en su funda de cartón.

  5. Al moldearla se va poniendo más blandita, lo que nos permite darle la forma que necesitemos. Por ejemplo, a la masilla que voy a poner en las esquinas le doy forma redondeada, de pelotita; pero en el lado más largo del folio me gusta poner una tirita no muy larga (hago rulos pequeños con la masilla).

  6. No recuerdo ya el precio (hace varios años que la compré), pero sí recuerdo que no era cara. Además, como ya os digo, la que yo tengo cunde mucho (no he llegado a usar ni la mitad).

  7. También se puede reutilizar porque se despega sin problemas del papel. Cada nuevo curso, utilizo la masilla del calendario del año anterior para pegar el del año que empieza.

Quizás muchas ya la conocíais, pero recuerdo que para mí fue todo un descubrimiento en su momento y por eso quería compartirlo aquí.

Para terminar, quisiera deciros que ésta de hoy será la última entrada hasta después de las vacaciones escolares de Semana Santa. Voy a tener a los tres Trastos todo el día conmigo y tengo también que preparar el cumple del Peque (2 añazos ya) que será muy pronto. Por lo que no voy a tener tiempo de sentarme tranquilamente a escribir durante estos días. Retomaré el blog cuando ellos retomen las clases. Mientras tantos, os recuerdo que la semana pasada publiqué 10 entradas para terminar a tiempo mi Diccionario de la Maternidad de la A a la Z, con lo que material de lectura os dejo bastante 😉 . Y si no queréis perderos ninguna de mis entradas, sólo tenéis que suscribiros al blog (columna de la derecha 😀 ). ¡Nos vemos a la vuelta!