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13Oct/14

… de hacer una tarta de coche de Fórmula 1

Tarta fondant coche Fórmula 1

Está visto que no me libro de los coches para las tartas. La primera tarta de fondant que hice fue Rayo McQueen; la segunda fue de El Rey, de la misma película. Pero este año el Mediano, aunque también quería una tarta en forma de coche, no era un coche normal, no, quería un coche de Fórmula 1. No está nada mal eso de pasar de hacer una tarta de Frozen para meterme de lleno en el mundo de Fernando Alonso. Porque, claro, su tarta de coche de F1 era del coche de Alonso.

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11Jul/14

… de hacer un gazpacho fácil y rápido

Gazpacho

Venga, rápido. Piensa en una receta de verano. ¿Pensaste en el gazpacho? Casi seguro que sí. ¿Y lo compras o lo haces en casa? Pereza, que no te salga bien, que se manchan muchos cacharros… son las excusas que más he oído a la gente que lo compra en vez de hacerlo en casa.

El gazpacho es una bebida refrescante, aunque también se puede tomar como sopa con picatostes y pepino, cebolla, pimiento… troceados. No se tarda mucho en hacer y yo sólo mancho un cuenco y el brazo de la batidora. Nada más. Vamos, para mí no hay excusas que valgan.

El gazpacho se hace con tomates maduros. Es lo que le da ese color tan característico. Pero yo no lo hago así, yo uso los tomates en conserva de mi abuela. Desde bien pequeña, tengo el recuerdo de mi abuela en el patio de su casa en el pueblo, con barreños y barreños de tomates. Ella sentada en una silla en medio de todo ese caos, pelándolos con un cuchillo. Con esos tomates pelados, ella hacía botes y botes de tomates en conserva que usaba el resto del año para sus comidas.

Desde que murió mi abuelo, mi abuela ya no hace tantos botes de tomates en conserva. Pero sigue haciéndolos. Y, desde que me casé, siempre me da unos cuantos botes. Nosotros los usamos para la pasta, las empanadas (nota mental: publicar mi receta de masa y relleno de empanada casera, ¡ñam!) y, ahora en verano, también para el gazpacho. Sale súper rico. ¡Tomates de pueblo! Pero cuando no tengo los tomates en conserva de mi abuela, uso latas de tomates triturados o enteros naturales. Y ése es mi truco del almendruco para hacer un gazpacho rápido. Me evito tener que pelar y trocear los tomates 😉

El paso a paso de esta receta está explicado al final de la entrada en un vídeo (ya disponible también en el canal de YouTube del blog), yo os dejo la receta en sí en esta imagen que podéis descargar si queréis. Como veis, las cantidades no son muy exactas, sobre todo, porque a cada uno le gusta el gazpacho más fuerte o más suave, más ligero o menos, con más sabor a ajo o menos… Además, hay opciones que se pueden añadir si queréis, como por ejemplo, el pepino y el huevo cocido, que le dan más suavidad. En cualquier caso, son sabores que no se notan (al menos no en exceso). A mí este año me ha dado por echarle pepino y nadie ha notado su sabor, aunque yo noto el gazpacho más suave.

Receta gazpacho

Pincha en la imagen para hacerla más grande e incluso descargarla.

CONTRAS:

  1. El gazpacho sabe mejor frío. Para enfriarlo, no uséis el truco de los cubitos de hielo porque os lo cargáis, lo que vais a conseguir cuando los cubitos se derritan es, efectivamente, enfriar el gazpacho, pero también aguarlo. Imaginaos que os pasáis cinco minutos corrigiendo la sal, el aceite y el vinagre; luego le añadís los cubitos de hielo y en un momento, sólo sabe a agua, todo descompensado. El verdadero truco sería usar agua ya fría. Si tenéis pensado hacer el gazpacho a la noche, por ejemplo, sed previsoras y meted dentro del frigorífico una botella de agua fría. Cuando vayáis a prepararlo, simplemente usad ese agua ya fría en vez de la del grifo.

  2. Ojo con el ajo. Yo la primera vez que lo hice, usé dos dientes de ajo y salió, para nuestro gusto, excesivamente picante. Es mejor usar uno y, según vuestro paladar, añadirle otro o parar ahí.

PROS:

  1. Con el truco de la lata de tomate, no hay excusa. Se hace muy rápido.

  2. Si hacéis como yo y lo batís todo en el mismo cuenco donde hayáis puesto a remojar el pan, apenas se ensucia y después sólo tendréis que fregar la batidora.

  3. El gazpacho es una inyección de vitaminas que pueden tomar los niños sin apenas enterarse 😉

Y vosotras, ¿hacéis el gazpacho o lo compráis? Y si lo hacéis, ¿qué le echáis que sea marca de la casa? 😀

16Jun/14

… de hacer una tarta camiseta sin fondant

Tarta camiseta sin fondant

La semana pasada el Mayor cumplió 7 años. Como era de esperar, quiso una tarta con forma de camiseta del Real Madrid, más o menos como la del año pasado, con la novedad de que este año la quería en color azul (la segunda equipación del equipo) y, en vez de Cristiano Ronaldo, quería que apareciera el nombre de Bale, otro jugador merengue.

Pensé en repetir todos los pasos de la tarta camiseta de su último cumpleaños. Salvo que esta vez, como habían abierto una tienda de repostería cerca de casa, no hice el habitual pedido en alguna tienda online. En vez de eso, me fui tres días antes del cumpleaños a la tienda dispuesta a comprar el fondant en persona.

Pero siempre tiene que pasar algo. Esta vez fue que la tienda, que no creo que llevara abierta más de seis meses, había cerrado. Una pena que hoy en día los negocios duren tan poco. El caso es que ahí estaba yo, delante de un cartel de cerrado, sin fondant, a tres días del cumple del Mayor y sin tiempo para hacer un pedido online que llegara a tiempo. Literalmente, se me cayó el alma a los pies.

Tardé como un cuarto de hora en pensar con claridad. A ver, que el mundo de las tartas no se acaba porque no haya fondant y que afortunadamente una tarta con forma de camiseta es relativamente fácil de cubrir (la tarta rana o la tarta pato hubieran sido más complicadas sin fondant).

Opciones para cubrir la tarta que se me ocurrían: ganaché de chocolate blanco, cobertura de queso, merengue e, incluso, nata montada. Obviamente, opciones todas ellas blancas que permitieran usar el colorante azul. Cogí aire, monté al Peque en el coche y puse dirección al supermercado dispuesta a comprar un montón de chocolate blanco y de nata montada. Ya vería en casa por cuál opción me decantaba al final.

El caso es que llegué al súper y vi un bote de cobertura de Betty Crocker y me emocioné muchísimo. ¿Por qué? Pues porque aquí servidora no ha ido nunca (no será por ganas) a un taller de repostería creativa (vamos, donde te enseñan técnicas como decoración de tartas y cupcakes y demás), pero vídeos sobre el tema ha visto muchísimos y esta marca se repite hasta la saciedad en vídeos de habla inglesa. ¡Estaba tan contenta de tener por fin uno en mis manos! Había dos: chocolate y vainilla. Aunque estuve tentada de traerme ambos a casa, al final se impuso la lógica y me traje uno de vainilla, que era el que me permitiría darle color azul. Era feliz.

Unos días después, con los bizcochos horneados, enfriados y cortados; ya estaba lista para destapar mi cobertura de Betty Crocker. Abrí el bote, lo olí (qué olor más rico), lo probé (vicio, puro vicio, no se puede describir de otra manera) y saqué el colorante.

En un cuenco, eché más o menos la mitad del bote y la teñí. Ponía que la cantidad del bote era suficiente para rellenar y cubrir una tarta de 20 cm, como había decidido rellenar la tarta con sirope de fresa (a falta de mermelada), pensé que con la mitad sería suficiente. Cuando le había dado la primera capa a la tarta, me di cuenta de que iba a necesitar el bote entero. Saqué el resto y volví a teñirlo. Esto fue jugármela, pues tenía que conseguir más o menos el mismo tono de azul que al principio.

Usé todo el bote para cubrir mi tarta. Y rebañé con el dedo lo que quedaba en las paredes. Me consolé pensando en los cumpleaños siempre se hacen excepciones. Me di un par de palmaditas en la espalda y guardé la tarta en la nevera. Recogí la cocina y puse en una bolsita de plástico chocolate blanco que derretí en el microondas. Después le hice un corte en una esquina a la bolsita y así empecé a darle los toques finales a mi tarta camiseta: las listas de las mangas, el escudo del Real Madrid, la marca de Adidas, las letras de las camisetas y el nombre del futbolista en cuestión. Todo a mano alzada.

Y, de vuelta, al frigorífico. A esperar la hora de soplar las velas del cumpleañero. Tan emocionado estaba el Mayor cuando vio su tarta camiseta tal como él la quería y tan poco tiempo tardaron mis hijos y sobrinos en abalanzarse sobre el chocolate blanco y la cobertura azul que la chapucilla que me salió con el escudo pasó bastante inadvertida.

Al final de la entrada encontraréis el vídeo del paso a paso de la tarta (ya veréis que no es nada complicado), que ya está también en el canal de YouTube del blog al que podéis suscribiros si os apetece.

CONTRAS:

  1. Una de las reglas más importantes al hacer una tarta es “mejor que sobre que no que falte”. Debí comprar dos botes de cobertura. Uno me llegó para cubrir mi tarta, pero a poco no me llega. Si hubiera optado por rellenarla también con esa cobertura, seguro que me hubiera visto bastante apurada, teniendo que salir a comprar otro bote para terminar de cubrirla.

  2. Otra de las cosas que debí hacer fue teñir toda la cobertura de una vez. Así se evita el tener que buscar luego el mismo tono del color elegido. Y, si hubiera sobrado, siempre se puede utilizar en cubrir cupcakes con la misma cobertura, a juego con el color de la tarta.

  3. Al hacer los detalles a mano alzada, en vez de con rotulador como la otra vez, me salieron algo chapucilla. ¿Qué tenía que haber hecho? Pues, por ejemplo, imprimir o dibujar en un papel el logo, escudo o lo que fuera, poner encima papel vegetal del que usamos para el horno y seguir el trazado. Después, se mete en la nevera o congelador y, en el momento de servir la tarta, se saca, se desprende con cuidado del papel y se decora la tarta. Así, si sale mal, se puede repetir las veces que sea necesario.

PROS:

  1. Encontrar y usar el bote de cobertura de Betty Crocker. Me hizo mucha ilusión.

  2. Ser capaz de salir del bache. Cuando algo no sale según lo que hemos planeado, siempre hay otras formas. No hay que dejarse avasallar por las circunstancias. Siempre hay otra opción.

  3. Como siempre, ver la cara del Mayor cuando saqué la tarta. Nunca les dejo verla antes del momento de soplar las velas 😉

  4. La satisfacción de haber podido organizarme y llevar a cabo todo el proceso con el Peque pululando por la casa a todas horas. Este año, hornear y decorar la tarta ha sido, con diferencia, mucho más difícil que otras veces porque el Peque está reclamando mi atención a todas horas.

Y, ahora sí, os dejo con el vídeo. ¿Os animaréis a hacerla? 😉

26May/14

… de hacer una tarta pavlova

Pavlova

Y, me diréis (con razón), ¿qué es una tarta pavlova? Pues, básicamente, una tarta de merengue. Al parecer, es originaria de Australia y toma su nombre de una famosa bailarina de ballet a la que un repostero quiso homenajear en su visita a dicho país. Pero, vamos, lo que nos interesa a nosotras es que es como un merengue gigante.

PavlovaRecetas de pavlovas hay muchísimas, igual que sus variantes. Yo he encontrado recetas de pavlovas de chocolate, de almendras, de azúcar moreno… Y si variantes tiene esta tarta, rellenos ya ni os cuento. Aunque más que rellenos, podría decirse que son más bien coberturas, pues se ponen por encima de la pavlova. Aunque también pueden hacerse dos pavlovas y poner una encima de la otra, con la cobertura en medio a modo de relleno. Imaginación al poder. El caso es que este relleno suele ser nata montada adornada con frutas. Pero quien dice nata montada dice también trufa, crema, ganaché de chocolate…

Y, respecto a la fruta, os imaginaréis que no hay límite: fresas, frambuesas, plátanos, mango, kiwis, fruta de la pasión… Al parecer, las frutas tropicales le van de maravilla a la pavlova. Y, por supuesto, además de la fruta fresca, también se puede acompañar con coulis (sirope de frutas hecho en una sartén con la fruta y algo de azúcar), chocolate caliente, caramelo… Como veis, la pavlova no es una simple tarta de merengue 😉

PavlovaMe aventuré a hacerla por mi abuela. Quería sorprenderla con una tarta ligera y diferente. ¡Y vaya si lo conseguí! Os podéis imaginar que, al hacerse con un merengue, esto es, con claras de huevo y algo de azúcar, la tarta es súper ligera. Yo no soy muy de merengues, pero he de reconocer (como reconocieron el resto de los que se la zamparon) que el contraste entre el merengue (crujiente por fuera, esponjoso por dentro) y la nata montada junto con la fruta fresca, así, todo junto en la boca, fue espectacular.

Yo opté por una pavlova clásica, con nata montada y fresas; pero me he quedado con ganas de hacer la de chocolate y experimentar con otras frutas e, incluso, con el coulis de frambuesas.

Hoy no os traigo vídeo porque apenas hice fotos del paso a paso, era la primera vez que me atrevía con una pavlova y no tenía muy claro que me saliera bien a la primera. Pero vamos, que es muy sencillo y, si tenéis alguna duda, podéis dejarla en los comentarios y os la contestaré lo antes posible. Ahora os dejo la receta (que podéis descargar siguiendo el enlace) y después os cuento mis contras y mis pros 😉

receta tarta pavlova clásica

Pincha en la imagen para verla más grande e incluso descargarla.

CONTRAS:

  1. No sé vosotras, pero el cristal de mi horno no es transparente del todo. Tiene un ligero tono amarillento (y no, no es suciedad, jejeje…), por lo que no puedo ver el color exacto de lo que se está horneando. Tampoco es recomendable abrir la puerta del horno porque el merengue se puede venir abajo. Así que tengo casi que jugármela. Lo mejor es esperar el tiempo de la receta y después ir mirando.

  2. La textura del interior es sorpresa, no se puede meter un palillo para ver si está hecho (como en un bizcocho normal). Así que hasta que no se corta la pavlova no se sabe si saldrá como tiene que salir, a saber: como una mousse.

  3. Si se teme que el horno pueda quemar los picos de merengue (tostados están deliciosos, pero quemados no son gusto de nadie), se puede bajar la temperatura del horno a 100 ºC. En este caso, yo controlaría muy bien la tarta a partir de los 50 minutos. Obviamente, si se baja la temperatura hay que alargar el tiempo de horneado.

  4. Aunque 3 claras de huevo parezcan pocas y aunque alguna crea que pueda montarlas a punto de nieve con la fuerza de sus brazos, es mejor usar una batidora eléctrica por dos motivos. El primero es que el azúcar y demás ingredientes se tienen que añadir sin dejar de batir. El segundo es que así nos aseguramos de que está bien montada. Yo sólo me aventuraría a montarlas a mano si no tuviera a mi alcance una batidora eléctrica.

Pavlova

PROS:

  1. Es la tarta perfecta para hacerla el día antes. Bueno, la tarde antes en realidad. Lo que viene genial si se va a sacar para una celebración. Así no nos estresamos con los demás preparativos de la fiesta. Una preocupación menos 😉 . Dejamos para el mismo día montar la nata o el relleno elegido y la preparación de las frutas. Se monta todo justo antes de servirla (si lo hiciéramos todo el mismo día o incluso horas antes de servirla, la pavlova se humedecería por el relleno y se aplastaría).

  2. Como digo, es muy ligera. Cualquier merengue lo es en realidad.

  3. Partiendo de la misma base, el merengue, se pueden hacer muchas variantes, según el relleno y la fruta elegida.

  4. Aunque se tenga que hacer un hueco (ojo, que no un agujero) en el medio del merengue para colocar el relleno y la decoración, lo bonito de la tarta pavlova son los picos del merengue. Cuando lo extendáis para hornearlo, haced picos con el revés de la cuchara hacia arriba. Cuantos más picos (incluso por los lados), más bonita después.

Una vez que la sirváis, intentad coger un bocado con todo: el exterior crujiente, el interior esponjoso, el relleno suave y la fruta fresca… sólo puedo añadir una cosa más: ¡¡¡ñam!!! 😉 .

Pavlova

La receta que he puesto aquí es un compendio de:
- Webos fritos
- O Garfelo
- María Lunarillos
- Donna Hay
09May/14

… de hacer un fotomatón molón (fun photo booth DIY)

Fotomatón molón (fun photo booth)

Papá³ y yo haciendo el ganso, ¡estamos divinos! Jajaja…

Para el cumpleaños del Peque, además de la tarta pato, se me ocurrió hacer algo divertido para pasar la tarde (ya os dije que la tarde daría para un par de entradas 😉 ). Mirando en Pinterest vi esta idea y me pareció que podría ser al menos original. Es como un juego de disfraces, pero sólo con la cara y sin pinturas de por medio. Es un fotomatón divertido (fun photo booth) que tiene su mayor éxito en bodas, aunque también se puede hacer en cualquier otra celebración (familiar o con amigos), como un cumpleaños ;). Y además, el que os traigo aquí hoy es casero a más no poder, un DIY genial para amantes de las manualidades.

Consiste en buscarse un fondo alegre (nada de la típica pared blanca porque le quita la gracia a la foto), elegir complementos graciosos a modo de careta (gafas, bigotes, labios, gorros, sombreros, etc.), ponerse los que más gusten y fotografiarse de esa guisa.

Al principio, la familia parece que no se atrevía mucho a fotografiarse así, pero fue empezar uno y seguirle todos los demás. Es increíble cómo se pierde la vergüenza detrás de un disfraz… aunque sólo se disfrace la cara. Los Trastos y sus primos estuvieron toda la tarde poniéndose bigotes y labios. Al Mayor le dio por abrir la puerta con un bigote y decirle a todos los que iban llegando “¡Bienvenidos al cumpleaños del Peque!”, como si fuera un mayordomo 😀

Instrucciones fotomatón molón (photo booth)Obviamente, lo suyo es tener a un fotógrafo que haga las fotos, pero como a nosotros no nos iba a ser posible, lo solucioné poniendo unas sencillas instrucciones. Además, de esta forma, quien no supiera lo que era aquello que habíamos montado, podría salir de dudas por sí mismo y yo no tendría que estar explicándolo toda la tarde.

Para hacer los complementos, aprovechando que era Semana Santa y los Trastos tenían vacaciones, les involucré en la creación. Les pedí que dibujaran en un folio unos bigotes divertidos y grandotes. Luego los recortamos y con esa plantilla hicimos los complementos definitivos. Este paso no es necesario, pues, por ejemplo, las gafas y los labios, los hice yo misma sin plantilla.

El paso a paso os lo dejo en un vídeo que ya está disponible también en el canal de YouTube del blog (os recuerdo que podéis suscribiros a él si queréis). Creo que así se entenderá mejor. Además, aunque es muy fácil de hacer, explicarlo todo puede resultar un poco largo.

CONTRAS:

  1. Para mí, el mayor contra fue hacer el fondo. Usé un cartón grande que había por casa de una caja grande que aún nos quedaba de la mudanza. Pero no veáis para forrarlo (con un papel de regalo normal), con lo torpe que soy yo, el celo se me iba pegando por todos lados.

  2. Si os fijáis bien en las fotos, los labios tienen brillantina. Sólo de recortarlos acabé brillante yo también.

PROS:

  1. Para estos complementos, yo usé goma eva, que me pareció que aguantaría bien tanto colocada en el palito como el trote que le iban a dar esa tarde. No me equivoqué. Sin embargo, por Internet hay un montón de plantillas e imprimibles gratis para esto. Yo no lo usé porque mi impresora lleva más de un año sin tinta de color.

  2. Se puede reutilizar de un año para otro. Es más, cada año se pueden ir añadiendo nuevos complementos. Es lo que yo tengo pensado hacer, así, aunque sea el mismo fotomatón, las fotos serán diferentes 😉

  3. Las fotos han salido geniales. Nos hemos reído mucho haciéndolas y viéndolas. Tenemos unas cuantas y no me canso de verlas.

Dentro de poco será el cumple del Mayor y pienso sacar el fotomatón. Buscaré nuevos diseños por Internet para inspirarme y hacer otros nuevos. Además, como los familiares serán los mismos, ya saben lo que hay que hacer 😉 .

28Abr/14

… de la tarta pato

Tarta pato (Debbie Brown cute chick cake)

De los creadores de la tarta rana, la dino tarta y la Peppa tarta (o sea, aquí una servidora), llega ¡la tarta pato! O tarta pollito, como mejor os venga. Para celebrar el cumpleaños del Peque (adelantado porque su cumple era en realidad unos días después) y siguiendo la tradición, quise hacerle una tarta graciosa de fondant y, como le encantan los patos, fue verla y decidirme.

Es sencilla porque no lleva muchos adornos de fondant y se “construye” de manera similar a la tarta rana, es decir, horneando dos bizcochos (cabeza y cuerpo). La diferencia está en que esta vez los horneé en moldes normales redondos y no en cuencos de cristal como la última vez.

Esta tarta también está sacada del libro Debbie Brown’s 50 easy party cakes. Aunque ya sabéis que cuando me pongo a ello, siempre varío en algo el paso a paso para que me resulte más fácil montar la tarta. Ya sabéis que sólo soy una aficionada repostera.

A ver, os cuento detalles de la tarta, aunque al final de esta entrada encontraréis el vídeo con mi paso a paso particular (y que ya también está en el canal del blog de YouTube). Lo primero es que yo quería hacer una tarta de Pocoyó, con la carita del niño del gorro azul o de Pato. Pero Papá³ me dijo que no se acordaría cuando fuera mayor, así que me convenció y la he dejado para el año que viene… si es que con tres años siguen gustándole Pocoyó y Pato… veremos…

Para el cuerpo usé dos bizcochos Devil’s food cake de El rincón de Bea (receta aquí) y el pequeño es una tarta de zanahoria y piña (receta aquí). De este último, tenía media masa congelada que había descongelado para la ocasión. ¿Cómo se hace? Pues se sigue la receta y, en vez de meter la masa en el horno, se mete en una bolsita con cierre zip (o como prefiráis, pero que quede cerrada) y al congelador. Para descongelarla y poderla usar, se saca del congelador y se pasa directamente a la nevera. Se deja ahí unas 24 horas, pasadas las cuales ya se puede hornear (quizás haga falta hornear unos minutos más de los que acostumbréis, por aquello de que la masa está fría).

El fondant amarillo lo compré en una tienda de repostería especializada, pero el naranjita de las patas y el pico es del supermercado Aldi y sabía parecido a los sugus azules. Aquí hubo quien dijo melón, piña… pero se suponía que era mandarina, jajajaja… El caso es que gustó a todo el mundo 😉

CONTRAS:

  1. He dicho que usé un molde redondo tradicional para hornear el bizcocho (el Devil’s food cake) porque probé a hornear el de zanahoria en un cuenco de cristal (como hice en la tarta de la rana) y no me gusta el resultado. Tarda más en hacerse y no queda uniforme. Además, cuando lo desmoldé eran las 11 de la noche y, por correr (a esas horas sólo quería sentarme en el sofá), se me rompió el bizcocho. La solución fue usar queso crema para mezclarlo con el bizcocho desmigado y poder moldearlo al gusto. Así que, si no tenéis un molde redondo (que los hay pero yo no tengo), para mí es mejor hornearlo en uno circular y después recortar el bizcocho con un cuchillo e ir dándole la forma redondeada que se necesita.

  2. La receta de la tarta de zanahoria, para mi gusto, tiene demasiado aceite (no lleva mantequilla). Esto, que le da esponjosidad a la tarta en sí (también se pueden hacer magdalenas), es un contra si se va a cubrir con fondant. Al hacerlo, éste se resbala un poco, así que es mejor no tocarlo demasiado.

  3. Cometí el error de armar antes la cabeza que el cuerpo, por lo que me salió un pato muy cabezón. Tuve que recortar la cabeza para hacerla más pequeña.

  4. El fondant del Aldi, aunque estaba muy bueno y era muy manejable, la verdad es que se resquebraja con más facilidad que el normal.

PROS:

  1. Como iba justa de tiempo, pensé en usar crema de chocolate (tipo Nocilla) para pegar el fondant al bizcocho. Ese día bajaron las temperaturas y la crema estaba muy dura. No podía untarla sin llevarme trozos del bizcocho. Lo que hice fue meter un poco de la crema en el microondas para ablandarla. Después, sólo tuve que echarla por arriba y pasarle una espátula para que llegara bien a todos lados. ¡Me encantó cómo quedó!

  2. Como imaginaréis, los recortes de la tarta quedaron rondando por casa unos días. No demasiados porque el Devil’s food cake está riquísimo y no me importó lo más mínimo dar buena cuenta de ellos.

  3. Por primera vez, no sobró nada de tarta. Fue la media exacta y estoy muy orgullosa.

La tarta gustó a todo el mundo pero, en especial, a los niños y, cómo no, al Peque. Se volvió loco con su pato y se tiró todo lo que quedaba de tarde diciendo “pato, cua cua” en su lengua de trapo. Así que me doy por satisfecha. Pero la tarta sólo fue el final de la fiesta adelantada de su cumpleaños, hubo otra sorpresa (esta vez nada culinaria) que nos dio mucho juego y nos sacó muchas risas. Pero ésa os la cuento otro día 😉

13Ene/14

… de hacer un ratoncito Pérez de fieltro

como hacer un Ratoncito Pérez de fieltro

Maneras de empezar el año hay muchas. Habrá quien lo empiece llorando (de alegría o de pena), otros durmiendo, habrá también quien lo empiece bailando o incluso trabajando. El Mayor empezó el año cayéndosele un diente. El primero. Se comió las uvas que pudo, celebramos y felicitamos el año nuevo y empezó la fiesta. En casa de mi suegra nos habíamos juntado nosotros cinco con mis suegros y cuñados, pero también había tíos y primos del Tripadre. Estos últimos, a su vez, con hijos.

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27Sep/13

… de la Peppa tarta

tarta Peppa Pig fondant paso a paso

El nombre de mi sobrina iba entre las manos, como si lo estuvieran sostiendo, pero lo he borrado para publicar la foto en el blog.

Lo sabéis. He sido muy pesada, me consta. Seguro que hasta he perdido algún seguidor en Twitter. Pero es que es superior a mis fuerzas. Hasta me inventé un hashtag para mí solita y lo exprimí todo lo que pude (#cumpleañossobri). Era el cumpleaños de mi sobrina y mi cuñada me había preguntado si yo podría hacerle la tarta a la niña. Ya empezáis a conocerme, sabéis que me encanta hacer tartas… o galletas o simplemente bizcochos. Comérmelos ya ni os cuento lo que me chifla.

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