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29Ago/14

… de las láminas de Ellen Giggenbach

Láminas infantiles de Ellen Giggenbach, Ehtymätön, Paperfan

Hoy vengo a hablaros de unas láminas que me encantaron nada más verlas. Son originales y preciosas para la habitación de los niños (aunque no sólo son de temática infantil). Se trata de las láminas de Ellen Giggenbach, para saber más de ellas, sólo tenéis que entrar en el blog Paperfan. Podéis econtrar estas láminas en la web de Ehtymätön, donde, además, también tienen otros muchos artículos hechos a base de ¡papel!, por lo que todos ellos son originales y respetuosos con el medio ambiente. ¿Y qué artículos de papel encontraréis en la web? Pues muy diversos: calendarios, marionetas, perchas, máscaras, móviles decorativos y, por supesto, las láminas de Ellen Giggenbach 😉

A modo de resumen, os cuento que Ellen Giggenbach es de Nueva Zelanda y hace sus propios diseños de papel a través de distintas pinturas para crear distintas texturas a mano y de una en una. Con estos papeles de colores, lo que hace es recortarlos según las formas que necesite y así va creando, trocito a trocito, sus fantásticos diseños. Láminas, lámparas, macetas… todo lo crea de igual manera.

A mí me parece una manera fantástica de crear a partir de algo tan común como es el papel. Ella le da personalidad y luego, a base de trocitos, hace sus dibujos. Me recuerda a los mosaicos de los niños, ¿verdad? Es todo muy colorido y alegre y parece increíble que toda la composición sea a base de trocitos de papel de diferentes formas y colores.

Sus láminas se pueden disfrutar en España a través de Ehtymätön, donde, además, os pueden personalizar las que elijáis con el nombre de vuestro hijo. En serio, ¿no os parece genial? El modo de creación de la lámina, la lámina en sí y, además, personalizado. ¡Es súper original!

Lámina infantil de Ellen Giggenbach, Ehtymätön, Paperfan

Para preservar la intimidad de mis hijos, he tachado sus nombres, pero seguro que os hacéis una idea de cómo quedan 😉

CONTRAS:

  1. Si entráis en Ehtymätön con la idea de elegir una sola lámina os va a resultar tremendamente difícil porque ¡son todas tan bonitas!

  2. Como podéis ver en las fotos, tuve un ligero problemilla (por llamarlo de alguna forma) con la lámina en tamaño A4 porque no encontré un marco a la medida. Tengo pendiente buscar otro que se ajuste a ese tamaño. Ya me han chivado desde Ehtymätön que los marcos de Ikea les vienen genial a estas láminas, así que ahora sólo me hace falta convencer a Papá³ para ir 😀

PROS:

  1. Alegran el lugar donde las pongáis. Da igual que sea una pared de la casa o la habitación de los niños.

  2. No pasan desapercibidas. Todo el mundo que ha venido a casa y las ha visto se ha quedado prendado de ellas. Desde mis hijos hasta las visitas, a todo el mundo le gustan y nadie se cree que hayan salido de juntar distintos papelitos con algo de imaginación.

¿Y a vosotras qué os parecen? ¿Os gustan? ¿Las pondríais en la habitación de vuestros hijos?

Lámina infantil de Ellen Giggenbach, Ehtymätön, Paperfan

09Abr/14

… de la masilla para colgar folios

Masilla para colgar cosas

Nunca me ha gustado poner títulos a lo que escribo. Es, para mí, una de las cosas más difíciles. Ponerle el título a esta entrada no ha sido fácil. Sé de lo que quiero hablar hoy, pero ¿cómo lo llamo? Bueno, si el título no os aclara de qué va la entrada de hoy, espero sacaros de dudas en unos momentos.

Seguro que por casa tenéis dibujos de los niños. Probablemente tantos que no sepáis qué hacer con ellos. Y yo diría que, entre todos ellos, hay alguno que os gusta (a vosotras o a vuestro hijo) especialmente. O también es probable que tengáis por ahí un calendario rondando por la cocina (si es el menú del colegio) o en la habitación (si se trata de los días que deben llevar chándal a clase o los días que tiene alguna actividad extraescolar). ¿Dónde los tenéis puestos? ¿En la pared con chinchetas? ¿En el armario con celo? ¿En el frigorífico con imanes?

Así es como los tenía yo puestos hace unos años, hasta que un día, al ir a recoger al Mayor (entonces era el único) a la guardería me di cuenta que, en el pasillo de la entrada tenían un montón de papeles en la pared (plazos de matrículas, anuncios de cosas para bebés y cosas así) y no habían usado ni celo ni chinchetas. ¿Cómo entonces? Pregunté y me dijeron que con una masilla pensada para el papel.

Me fui a una papelería y le expliqué al buen hombre como pude lo que iba buscando: algo como plastilina para pegar folios en la pared. El papelero (¿se dice así?) no tardó ni 5 segundos en saber lo que yo iba buscando.

Como veis en la foto, es como una masa aplastada. Se coge lo que se necesite, me amasa un poquito con la mano (con los dedos más bien) y se pone en la parte de atrás del papel. Se coloca el papel en el sitio elegido y se aprieta un poco para que la masilla se adhiera bien a la pared o a la superficie elegida.

CONTRAS:

  1. Deja manchas en la pared. Aunque se supone que no la mancha, os puedo asegurar que no es así. Cuando nos mudamos de casa, al despegar algunas cosas que había puesto por la habitación de mis hijos, vi que había dejado una mancha. Como nos mudábamos, no pude intentar borrar esas marcas, así que no sé si salen bien o no.

PROS:

  1. Aunque seguramente su mayor uso sea el de pegar papel, yo también la usé para pegar cartulinas, folios plastificados (cogí algunas fotos graciosas de mis hijos, les puse un marco chulo con un programa de edición de imágenes, las imprimí y las plastifiqué; quedaron geniales), letras de madera (aparecen en la imagen) y hasta una lámina de plástico más o menos grueso y de gran tamaño (algo más que un A3) de Rayo McQueen en la habitación de los niños y aguantó sin problemas. La despegamos a los dos años por la mudanza, pero la lámina jamás se cayó.

  2. Yo la he usado para pegar cosas en la pared (pero ya os digo que aquí deja mancha), en las puertas de maderas de los armarios (sin mancha) y hasta en los azulejos de la cocina (sin mancha también).

  3. La masilla que compré hace ya unos tres años aún me dura porque se necesita muy poca cantidad para pegar un folio (que casi no pesa nada). Aún no he llegado a la mitad.

  4. No se pone dura ni se reseca. Yo la tengo tal cual la compré, metida en su funda de cartón.

  5. Al moldearla se va poniendo más blandita, lo que nos permite darle la forma que necesitemos. Por ejemplo, a la masilla que voy a poner en las esquinas le doy forma redondeada, de pelotita; pero en el lado más largo del folio me gusta poner una tirita no muy larga (hago rulos pequeños con la masilla).

  6. No recuerdo ya el precio (hace varios años que la compré), pero sí recuerdo que no era cara. Además, como ya os digo, la que yo tengo cunde mucho (no he llegado a usar ni la mitad).

  7. También se puede reutilizar porque se despega sin problemas del papel. Cada nuevo curso, utilizo la masilla del calendario del año anterior para pegar el del año que empieza.

Quizás muchas ya la conocíais, pero recuerdo que para mí fue todo un descubrimiento en su momento y por eso quería compartirlo aquí.

Para terminar, quisiera deciros que ésta de hoy será la última entrada hasta después de las vacaciones escolares de Semana Santa. Voy a tener a los tres Trastos todo el día conmigo y tengo también que preparar el cumple del Peque (2 añazos ya) que será muy pronto. Por lo que no voy a tener tiempo de sentarme tranquilamente a escribir durante estos días. Retomaré el blog cuando ellos retomen las clases. Mientras tantos, os recuerdo que la semana pasada publiqué 10 entradas para terminar a tiempo mi Diccionario de la Maternidad de la A a la Z, con lo que material de lectura os dejo bastante 😉 . Y si no queréis perderos ninguna de mis entradas, sólo tenéis que suscribiros al blog (columna de la derecha 😀 ). ¡Nos vemos a la vuelta!