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28May/14

… del orinal para niños

Orinal para niños, operación pañal

No me lo podéis negar, ha sido llegar el buen tiempo y empezar a ver los culillos de los peques más peques por doquier. ¿A que sí? La primavera es la época por excelencia de las alergias, la manga corta, el chaparrón con las sandalias puestas y, en el mundo infantil, la operación pañal.

El Peque aún no ha llegado a ese momento, pero supongo que el año que viene por estas fechas será su culillo el que vea a todas horas sin remedio. Este año me he salvado (al menos hasta la fecha en que escribo estas líneas), pero del siguiente no. Me entran escalofríos sólo de pensarlo. Aún tengo muy reciente la operación pañal de los Mayores.

El Mayor se pasó todo el verano con escapes. Muy oportunos, eso sí, porque fuera de casa normalmente nada, pero en casa no se salvó un rincón. Pero no teníamos prisa. Contaba con dos años recién cumplidos en junio cuando él mismo quiso quitarse el pañal y aprovechamos sabiendo que aún nos quedaba otro año antes de que quitar el pañal se convirtiera en una obligación.

El Mediano no tuvo tanta suerte. Habiendo nacido en octubre, aquel verano antes de empezar el colegio, tuvo que decir adiós a muchas cosas a la fuerza, entre ellas el pañal, sin haber cumplido aún los tres años. Mi opinión sobre aquella experiencia la podéis leer aquí, no me voy a repetir que luego os aburro.

El Peque acaba de cumplir dos años y aún le queda otro verano para decirle adiós al pañal. Lo único que me alegra de todo esto es que va a ser la última operación pañal que vivamos en casa. La última vez que tendremos que hacer acopio de calzoncillos. La última vez que tenga que lavar hasta cuatro o nueve calzoncillos al día. La última vez que tenga que tener la fregona siempre preparada. La última vez que meta la mano entre su culo y el sofá esperando no encontrarme la sorpresa… Seguro que habéis captado la idea y notado mi alegría.

En fin, que me despisto. Una de las cosas que más me ayudó en la operación pañal de los Mayores, además de mucha mucha paciencia, fue el orinal para niños. Nosotros lo pusimos en el cuarto de baño desde antes de empezar a retirar el pañal, así se convirtió en un elemento conocido. Cuando llegó la hora de sentarse ahí a hacer… lo que saliera… ninguno de ellos lo rechazó.

También compramos el adaptador para la taza del wáter. Ése que es como un cojín para culos pequeños, pero, aunque lo usamos también bastante, fue más cuando ya sabían qué había que hacer ahí que cuando lo estaban aprendiendo.

Nuestro orinal emitía una musiquilla cada vez que algo caía en él. Esto puede parecer una chorrada, de hecho, lo es, pero a los niños les hace mucha ilusión. Aún recuerdo al Mayor sentado ahí y dando palmas cada vez que oía la música, señal inequívoca de que algo había salido.

El Mediano fue más por imitación de su hermano mayor. Pero incluso así, era gracioso ver al Mayor sentado en el inodoro con su cojín adaptador y al Mediano en el orinal para niños justo al lado.

CONTRAS:

  1. La musiquilla de estos orinales que tanto les divierte a los peques, a veces es un poco incordiante para los adultos. Pero vamos, como suele pasar con muchos juguetes. Afortunadamente, también hay orinales sin música. La elección ya depende del nivel de paciencia de los padres. Y, además, siempre queda la opción de no reponer las pilas gastadas… 😉

  2. Lo peor que tienen estos orinales para niños, en mi opinión y en comparación con los adaptadores, es que, una vez soltado el esfínter, hay que limpiar lo que haya caído en él. Yo algunas veces lo he pasado realmente mal. Pero bueno, siempre es preferible limpiar una caca del orinal para niños que limpiarla del sofá.

  3. De cara a las próximas vacaciones de verano, es más difícil meter en la maleta un orinal para niños, por muy pequeño o compacto que éste sea, que un adaptador.

PROS:

  1. Siempre hay que tener presente que, por muy chulo que sea el orinal o por mucha tecnología que lleve asociada, puede que al niño no le entusiasme sentarse allí. Ya podéis darle cuentos o tablets que, como diga que no, es que no. Y mejor no obligarle. Sin embargo, siempre será mejor comprar uno que le guste que otro que le resulte indiferente.

  2. Si tenéis vista, podéis haceros con uno que, una vez superada la operación pañal, se le pueda seguir dando uso. El de la foto de esta entrada es un orinal para niños, sí, pero también sirve de taburete, lo que les viene muy bien al Mediano y al Peque para llegar al grifo y poder lavarse las manos cómodamente.

  3. El orinal es su trono. Aprovechad ese momento para hacerles sentir como reyes y reinas. Además de un cuento para ayudarles a hacer tiempo, se puede incluso tener una corona para que se pongan en ese momento.

  4. Aprovechad esos momentos, que pueden llegar a ser algo desquiciantes, para tener un ratito a solas con los peques. Pedidles que os cuenten lo que han hecho en clase ese día o que se inventen un cuento y os lo cuenten ellos a vosotras para variar. Quizás la visita al baño resulte infructuosa, pero al menos tanto ellos como vosotras habréis pasado un buen rato.

No sé cómo será la operación pañal del Peque, si se verá forzado por la inminente entrada en el colegio o si será algo más natural y a su ritmo, si será por imitación de sus hermanos o si le dará igual e irá a su aire. Pero, de momento, tenemos el orinal para niños ya en el baño. De vez en cuando se sienta en él, con el pañal puesto, y dice “caca”. Cuando entra al baño y hay alguien sentado haciendo sus cosas, siempre le decimos que está haciendo pis o caca. Espero que así vaya cogiendo el concepto.

29Abr/13

… de las pegatinas para el baño

Pegatinas WC

Hace tiempo (no mucho, que el blog tampoco tiene tanto tiempo ;-)), escribí una entrada sobre mear de pie o cómo se ponía el baño teniendo 2 niños en casa (salpicaduras, charquitos, etc.). Para tranquilidad de todo, os diré que el Tripadre se lo tomó con humor, como no podía ser de otra manera (gracias, solete).

El caso es que si vais a la entrada y os leéis los comentarios, hubo quien, bromas a parte, me recomendó probar unas pegatinas para el inodoro. ¿Quién fue? Pues Annabel, de La nave del bebé :-). Me picó tanto la curiosidad por aquello que, harta como estaba ese día de cómo estaba el baño día sí y día también, encargué dos, por 5’95 € cada una, más 4’80 € de los gastos de envío. A los pocos días, tenía las pegatinas en casa. Las probé y me gustaron.

¿Y qué son exactamente? Pues pegatinas que se pegan en la taza, en un lado u otro (según si quien va a hacer pis es un niño o una niña). Cuando la orina roza el dibujo, éste reacciona. La finalidad es que así, jugando a apuntar, no hay escapes no deseados fuera del inodoro. Al menos no tantos como antes.

Después de un mes probándolas, aquí os dejo mi opinión:

CONTRAS:

  1. Según las indicaciones, una vez pegadas, hay que esperar 10 minutos antes de su primer uso para que se adhieran bien. Con una esperé 20 minutos y no fueron suficientes. Empezó a despegarse con la primera tirada de cadena. Creo que es mejor ponerlas por la noche y esperar toda la noche o ponerlas por la mañana y esperar a la tarde. A mí me coincidió con el viaje a Teruel, así que la volví a poner antes de irnos y, al volver, ya se había pegado como debía.

  2. Los dos modelos que yo elegí fue un Rayo McQueen que se vuelve rojo y una nube en la que aparece un sol. El coche sí lo hemos visto rojo, pero el sol sólo se intuye. No es un problema de la pegatina, sino que mis hijos no tienen la cantidad suficiente en sus pequeñas vejigas para que aparezca el sol. Si pensáis en comprarlas para vuestros peques, os aconsejo que escojáis pegatinas que cambien de color.

  3. Cuando dejen de funcionar, no sé si podré despegarlas sin problemas. De momento, si es verdad, lo que pone en la bolsa, duran muchísimo. Ya os contaré.

  4. Como no han sido capaces de hacer salir el sol de debajo de la nube, no se creen que esté ahí. La de cosas que me vienen diciendo que hay debajo de la nube… Supongo que cuando sean más mayores podrán ver el sol.

PROS:

  1. Pegatinas WC guanteLas indicaciones de cómo ponerlas correctamente están muy bien explicadas. Además, junto con la pegatina, viene un guante de látex para cuando se coloque. A mí me pareció un detalle, pues podían haber metido sólo la pegatina con las instrucciones.

  2. Una vez que se ha pegado bien, la pegatina resiste al agua de la cisterna.

  3. Hoy he vuelto a limpiar los baños. Uso un limpiador específico para el baño, como el que cualquiera pueda tener en su casa. Y limpio como si la pegatina no existiera. Después de un mes, las pegatinas siguen en su sitio y funcionando bien.

  4. No os voy a mentir, sigue habiendo escapes en el suelo. Ahora bien, se han reducido considerablemente.

  5. Mis hijos se pusieron súper contentos cuando las vieron, sobre todo la de Rayo. Estuvieron una semana enseñándosela a todos los que se pasaron por casa. También se alegran mucho cuando consiguen que el coche se vuelva rojo.

  6. Desde hace semanas, en mi casa ya no se dice “voy a hacer pis”. Ahora se dice “voy a poner el coche rojo” :-D.

Quiero aclarar que esta entrada no está patrocinada ni nada. Una amiga me recomendó un producto, lo probé y os cuento mi experiencia. Para mí, está cumpliendo su cometido. Por ello, intenté sortear las pegatinas proponiéndoselo a la empresa que las fabrica (Nosalpiques.com), pero me dijeron, muy amablemente, que no hacían sorteos con blogs. Una lástima, pues creo que pueden venir muy bien a todos quienes vais a aprovechar la primavera para empezar la operación pañal de vuestros peques y, además, me hacía ilusión sortearlas. Otra vez será :-).

Para más información, podéis ir directamente a la web de las pegatinas.