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09Abr/14

… de la masilla para colgar folios

Masilla para colgar cosas

Nunca me ha gustado poner títulos a lo que escribo. Es, para mí, una de las cosas más difíciles. Ponerle el título a esta entrada no ha sido fácil. Sé de lo que quiero hablar hoy, pero ¿cómo lo llamo? Bueno, si el título no os aclara de qué va la entrada de hoy, espero sacaros de dudas en unos momentos.

Seguro que por casa tenéis dibujos de los niños. Probablemente tantos que no sepáis qué hacer con ellos. Y yo diría que, entre todos ellos, hay alguno que os gusta (a vosotras o a vuestro hijo) especialmente. O también es probable que tengáis por ahí un calendario rondando por la cocina (si es el menú del colegio) o en la habitación (si se trata de los días que deben llevar chándal a clase o los días que tiene alguna actividad extraescolar). ¿Dónde los tenéis puestos? ¿En la pared con chinchetas? ¿En el armario con celo? ¿En el frigorífico con imanes?

Así es como los tenía yo puestos hace unos años, hasta que un día, al ir a recoger al Mayor (entonces era el único) a la guardería me di cuenta que, en el pasillo de la entrada tenían un montón de papeles en la pared (plazos de matrículas, anuncios de cosas para bebés y cosas así) y no habían usado ni celo ni chinchetas. ¿Cómo entonces? Pregunté y me dijeron que con una masilla pensada para el papel.

Me fui a una papelería y le expliqué al buen hombre como pude lo que iba buscando: algo como plastilina para pegar folios en la pared. El papelero (¿se dice así?) no tardó ni 5 segundos en saber lo que yo iba buscando.

Como veis en la foto, es como una masa aplastada. Se coge lo que se necesite, me amasa un poquito con la mano (con los dedos más bien) y se pone en la parte de atrás del papel. Se coloca el papel en el sitio elegido y se aprieta un poco para que la masilla se adhiera bien a la pared o a la superficie elegida.

CONTRAS:

  1. Deja manchas en la pared. Aunque se supone que no la mancha, os puedo asegurar que no es así. Cuando nos mudamos de casa, al despegar algunas cosas que había puesto por la habitación de mis hijos, vi que había dejado una mancha. Como nos mudábamos, no pude intentar borrar esas marcas, así que no sé si salen bien o no.

PROS:

  1. Aunque seguramente su mayor uso sea el de pegar papel, yo también la usé para pegar cartulinas, folios plastificados (cogí algunas fotos graciosas de mis hijos, les puse un marco chulo con un programa de edición de imágenes, las imprimí y las plastifiqué; quedaron geniales), letras de madera (aparecen en la imagen) y hasta una lámina de plástico más o menos grueso y de gran tamaño (algo más que un A3) de Rayo McQueen en la habitación de los niños y aguantó sin problemas. La despegamos a los dos años por la mudanza, pero la lámina jamás se cayó.

  2. Yo la he usado para pegar cosas en la pared (pero ya os digo que aquí deja mancha), en las puertas de maderas de los armarios (sin mancha) y hasta en los azulejos de la cocina (sin mancha también).

  3. La masilla que compré hace ya unos tres años aún me dura porque se necesita muy poca cantidad para pegar un folio (que casi no pesa nada). Aún no he llegado a la mitad.

  4. No se pone dura ni se reseca. Yo la tengo tal cual la compré, metida en su funda de cartón.

  5. Al moldearla se va poniendo más blandita, lo que nos permite darle la forma que necesitemos. Por ejemplo, a la masilla que voy a poner en las esquinas le doy forma redondeada, de pelotita; pero en el lado más largo del folio me gusta poner una tirita no muy larga (hago rulos pequeños con la masilla).

  6. No recuerdo ya el precio (hace varios años que la compré), pero sí recuerdo que no era cara. Además, como ya os digo, la que yo tengo cunde mucho (no he llegado a usar ni la mitad).

  7. También se puede reutilizar porque se despega sin problemas del papel. Cada nuevo curso, utilizo la masilla del calendario del año anterior para pegar el del año que empieza.

Quizás muchas ya la conocíais, pero recuerdo que para mí fue todo un descubrimiento en su momento y por eso quería compartirlo aquí.

Para terminar, quisiera deciros que ésta de hoy será la última entrada hasta después de las vacaciones escolares de Semana Santa. Voy a tener a los tres Trastos todo el día conmigo y tengo también que preparar el cumple del Peque (2 añazos ya) que será muy pronto. Por lo que no voy a tener tiempo de sentarme tranquilamente a escribir durante estos días. Retomaré el blog cuando ellos retomen las clases. Mientras tantos, os recuerdo que la semana pasada publiqué 10 entradas para terminar a tiempo mi Diccionario de la Maternidad de la A a la Z, con lo que material de lectura os dejo bastante 😉 . Y si no queréis perderos ninguna de mis entradas, sólo tenéis que suscribiros al blog (columna de la derecha 😀 ). ¡Nos vemos a la vuelta!

26Jun/13

… de hacer pan y pizza en casa

Panecillos

Cuando escribí la entrada contando que estaba en plena operación “perder los kilos de los embarazos sí o casi sí”, os mencioné que prefería hacer pizza en casa que comprarla hecha o pedirla a domicilio. Una de las razones es que me parece que la hecha en casa es más sana y, además, puedo hacerla a nuestro gusto (más o menos como pasa con el puré del Peque).

El caso es que me resistía a publicar la entrada de hoy porque estaba esperando a ver si 1 madre in Italy se animaba a publicarla en sus Recetas apañadas, pero viendo que no, me lanzo yo. Que ya te vale, guapa, que mucha receta italiana y no hayas publicado una de pizza :-P, jajaja…

Pues la receta de la masa de pizza que os traigo hoy la he sacado del genial Jamie Oliver (libro La cocina de Jamie Oliver. Recetas frescas de un joven chef). Como no soy mala y, aunque me consta que todos manejáis el inglés a la perfección, voy a dejaros la receta en español.

Ingredientes:

  • 25 g de levadura fresca de panadero o 3 sobres de levadura seca de panadero (creo haber hecho bien la proporción, pero generalmente en los sobres pone a cuándo equivalen de la fresca).

  • ¼ de taza de miel o azúcar (yo prefiero la miel).

  • 600 ml de agua templada (fría no vale).

  • 500 g de harina de fuerza.

  • 500 g de harina blanca (o integral).

  • 1 cucharada de sal.

  • Opcional: hierbas, especias, semillas…

Preparación:

  • Disolver la levadura y la miel/azúcar en la mitad del agua (recordad: tiene que estar templada).

  • En un cuenco, mezclar las dos harinas con la sal. Hacer un agujero en el medio a modo de volcán.

  • Echar poco a poco el agua e ir mezclando con la harina.

  • Después, añadir el resto del agua también muy poco a poco (podéis necesitar más agua o menos, por eso hay que ir poco a poco). Si vais a hacer pan de semillas o especias, éste es el momento de añadirlas.

  • Amasarlo todo 5 minutos. La masa resultante ha de ser elástica y algo pegajosa (pero no mucho).

    Todos los pasos anteriores se pueden hacer con el accesorio triturador de las batidoras eléctricas o en un robot de cocina.

  • Enharinaros las manos y la superficie de trabajo . Volcar la masa y darle forma redondeada.

  • Dejar reposar la masa. Debe levar y multiplicar su volumen inicial por dos.

  • Una vez doblado su volumen, volver a amasarla y darle la forma deseada (panecillos, barra, pizza…).

  • Colocar en la bandeja del horno y dejar levar de nuevo. Si es para pizza, con 20 minutos es suficiente. Si es para pan, hay que esperar que suba algo más para que la miga esté esponjosa.

  • Hornear a 200-220º C (según vuestro horno) unos 20-30 minutos (los panecillos menos tiempo). Si es pizza, poner los ingredientes y hornear igual.

CONTRAS:

  1. Hay que esperar. El tiempo de levado es imprescindible. Si no, os quedará una piedra con sabor a pan.

  2. Si os animáis a hacer el pan, es posible que no os salga bien a la primera. A mí me costó algunos intentos.

  3. Si os pasa el contra 2, teniendo en cuenta que éste no es un blog de recetas ni yo soy panadera o similar, es posible que no pueda solucionaros las dudas. Sin embargo, como ya digo que me costó varios intentos que me saliera bien, no dudéis en preguntarme si queréis. Intentaré ayudaros en todo lo que pueda.

PROS:

  1. Se puede hacer con los niños. A los míos les encanta sobre todo la parte de amasar con las manos y el rodillo.

  2. Para hacerla no es necesario usar masa madre ni nada parecido.

  3. Sirve tanto para hacer pizza como pan.

  4. Como la masa la hacéis vosotros, podéis optar por hacer mini pizzas de varios tipos en vez de una más grande de un solo tipo. Además, las mini pizzas son ideales para los niños, que suelen apañarse mal con las raciones de las pizzas grandes. Y, si hacéis pan, también podéis hacer pancecillos variados en vez de un pan grande. ¡A vuestro gusto!

  5. Podéis añadir a la masa semillas o ajo para hacerla de otra manera. En casa hemos probado a hacer el pan de ajo y está de rechupete. Y a los Trastos les encanta el de semillas.

  6. Puede hacerse una versión integral sustituyendo la harina blanca normal por una integral.

  7. Se puede congelar y usar otro día. Si congeláis la masa, os recomiendo que lo hagáis antes del segundo levado, aunque a mí lo que mejor me funciona es seguir todos los pasos y hornear sólo la mitad del tiempo. Una vez fría la masa medio horneada, se congela. Cuando la vayáis a comer, se mete directamente del congelador al horno y termináis de hornearla.

  8. Aquí os pongo la receta original con las cantidades originales, pero se puede hacer menos. Simplemente dividís todos los ingredientes por el mismo número.

  9. Sale igual con levadura fresca que con la seca (siempre y cuando ambas sean de panadería). En los sobres de la seca pone a cuánto equivale de la fresca.

  10. No me digáis que hace calor en verano para encender el horno. Sí, efectivamente es así, pero, por contra, los tiempos de levado se reducen considerablemente. Además, no hace falta que estéis en la cocina mientras se hornea :).

Pizza casera.No dejéis de probar esta receta. Luego os pasáis y me decís qué tal os ha salido ;). Para que os entren ganas, aquí os dejo la pizza hecha con esta masa que nos zampamos el otro día.