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29Jul/13

… de hacer un marco con conchas

Marco con conchas

Durante nuestros días en la playa, hay una cosa que pude hacer a ratitos con los Trastos (juntos unos días, por separado otros): recoger conchas. Hemos traído una bolsa llena de ellas. Las hay grandes, muy grandes, normales, pequeñas, minúsculas… Vamos, que hay de todo tipo y, por supuesto, color. Es una actividad que a los niños les encanta, al menos a los míos.

Tuve la precaución de llevarme una malla o red que venía con no sé qué juguete y que tenía guardada (sí, lo sé, creo que tengo un leve síndrome de Diógenes ;-)). De esta manera, la arena, una vez seca, cae al suelo y no a la bolsa donde vamos guardando las conchas. Esto no quita para, una vez de vuelta al nido, las lavemos un poco para quitarles posibles restos de arena. Yo esto lo hice en mi pueblo, así que, al volver a casa, ya las tenía listas para usar :-).

¿Y qué se me ocurrió esta vez? Pues como me encantan las fotografías, decidí no irme de la playa sin una foto de mis tres Trastos en la orilla del mar. Y, una vez conseguida tamaña empresa (hicieron falta unas 20 fotos para obtener una decente, ¡benditas cámaras digitales!), imprimirla y ponerla en un marco bonito. Y ahí entran las conchas. Se me ocurrió comprar un marco de madera, de los que venden sin tratar para que tú los barnices o los pintes, y en vez de hacer esto, pegarle las conchas. Bueno, la verdad es que esto se me ocurrió después del primer día recogiendo conchas, de ahí que las buscara de varios tamaños.

Al llegar aquí, no hubo manera de encontrar el marco que quería. Todos estaban listos para ponerles foto. Lo más que llegué a encontrar sin tratar fueron cajitas de madera. Sí, ya sé que a las cajitas también se les podrían haber puesto las conchas (mira, para hacer una cajita de recuerdos, por ejemplo ;-)), pero yo quería un marco para mi foto. Así que compré uno que no tuviera mucho relieve.

Conchas

Mi primer impulso fue darles con un pincel un poco de cola blanca a la parte de la concha que fuera a pegar en el marco. Pero fue un desastre total que, lejos de terminar con la concha pegada, acabó con mis dedos embadurnados de cola. Como digo, un desastre. Así que lo hice de otra manera. Eché un poco de la cola en un recipiente y, con un pincel, la extendí por todo el marco y después fui colocando las conchas una a una cubriendo como mejor pude la superficie. Para aprovechar alguna de las  conchas más pequeñas, las pegué sobre otras más grandes, como se puede apreciar en la fotografía principal de esta entrada.

Luego sólo quedó imprimir la foto elegida en papel y colocarla en un sitio bien visible, en mi caso, del salón. Y ahí sigue, para gozo de los Trastos y mío propio. No ha nada que mejor le venga a un marco con conchas que una foto en la playa.

CONTRAS:

  1. Encontrar el marco adecuado es, sin duda para mí, lo peor de esta manualidad. Quizás tengáis suerte y deis con el marco que iba buscando yo. Pero si no, no desesperéis. Ya habéis visto que con otro de madera se puede igualmente. Si es de plástico, no estoy yo muy segura de que las conchas se peguen bien con la cola blanca. Pero todo es cuestión de probar.

  2. He usado cola blanca en lugar de silicona por dos razones básicamente. Una es que no soy muy mañosa aún con la pistola. Y la segunda es que, debido a la primera, aún se me quedan hilos de silicona cuando trabajo con ella. Como no quería guarrear el marco, decidí optar con la cola blanca y he de decir que me fue muy bien.

  3. Recoger las conchas. Ya he dicho que a los niños les encanta, pero yo acabé un poco harte de agacharme tanto. Claro que, bien pensado, puede ser que me trajera demasiadas conchas, jejeje…

PROS:

  1. Yo compré un marco de madera, pero mi cuñada optó por coger la tapa de una caja de zapatos, recortar un rectángulo en el medio (con lo que quedaría una especie de ventana), pegarle las conchas por delante y la foto por detrás. Le ha quedado genial. Aunque no sé si aguantaría mucho tiempo colgado en la pared…

  2. Si vuestros hijos son pacientes o algo más mayores, podéis hacer esta actividad con ellos. Les va a encantar. Yo hubiera podido hacerla con el Mayor (al Mediano aún le quedan un par de años para centrarse en una actividad así).

  3. Las fotos que tengo en los portarretratos de casa están impresas en papel. No hay que gastarse más dinero para imprimirlas en papel de fotografía. Como va a ir detrás de un cristal, si no se os descuelga la impresora aclarando u oscureciendo la foto original, os puedo asegurar que no se nota la diferencia.

  4. Como la foto se puede imprimir en casa y las conchas se recogen en la playa, lo único que tenéis que comprar es el marco. Si optáis por la tapa de la caja de zapatos, ni eso. Así que conseguís por poco esfuerzo un DIY (como se dice ahora ;-)) muy barato, o gratis, con poco esfuerzo.

  5. Si no vais a pegar las conchas con vuestros hijos, sino que preferís hacerlo solas, entonces podéis hacerlo hasta viendo la tele.

Así que si vais este verano a la playa, no dejéis pasar la oportunidad. Buscad conchas y haced el marco. Es fácil y divertido. Y la foto queda genial.

22Jul/13

… de la botella maraca que esconde tesoros

Botella

Hoy vuelvo con otro juguete casero DIY a más no poder. Como su propio nombre (inventado por mí, todo he de decirlo) indica, es una botella que esconde tesoros que hay que descubrir, pero también suena cual maraca.

De nuevo, se necesita poca cosa: una botella o recipiente similar (resistente a los golpes y que no se rompa o que, si lo hace, no suponga un peligro para el niño), arroz, tesoros y pegamento o silicona. La idea consiste en echar a la botella juguetitos pequeños, como los que salen en los huevos sorpresa, o cosas como ojos saltones de manualidades, botones pequeñitos con alguna forma divertida, etc. Se rellena de arroz, pero no del todo, para que se pueda mover con facilidad. Yo eché también algo de brillantina, pero reconozco que no tuvo el efecto espectacular que pensé que tendría, así que no recomiendo echarla.

Para finalizar, se pone pegamento o silicona en el tapón y se cierra. Así evitamos que los peques puedan abrir el tapón y se desparrame todo el arroz y demás tesoros. O peor aún, que acaben en sus boquitas y se atraganten. Esperamos un tiempo a que haga efecto y ya está lista para jugar.

CONTRAS:

  1. Al ser de plástico la botella y al no estar hasta arriba de arroz, con el uso, se va aplastando y se deforma. Es algo más visual que otra cosa, pues sigue ejerciendo su función como juguete a la perfección.

  2. A mí me costó encontrar “tesoros” que cupieran por la abertura de la botella. Para paliarlo, eché hasta clips. Se me ocurre que, entre tanto arroz, también se puede echar algún garbanzo, una concha pequeña o una piedrecita oscura. Al final, se trata de encontrar cosas entre tanto arroz.

PROS:

  1. Lo pueden usar los bebés grandes (al Peque le encanta moverla para hacerla sonar como maraca) y los niños algo más grandes (como mis Trastos mayores) para encontrar los tesoros escondidos.

  2. Cuando ya no dé más de sí el juguete, se abre (con unas tijeras si no conseguís abrir el tapón) y, tal como está, se echa el contenido en otra botella nueva. Sólo hay que pegar el tapón para volver a tener una botella maraca esconde tesoros nuevecita ;).

  3. Cuando lo vio mi madre pensó que no duraría más de dos telediarios. Estaba convencida de que, a la primera que se cayera al suelo, se rompería y el arroz saldría disparado por todo el suelo. Bueno, pues yo he perdido la cuenta de las veces que se ha caído la botella y el arroz sigue dentro.

  4. El juguete ocupa poco espacio y, aunque pesa, tampoco es algo excesivo. Recordad que un bebé de un año es capaz de jugar con la botella y hacerla sonar.

  5. Yo lo he hecho con arroz, pero ahora que es tiempo de vacaciones a la orilla del mar, supongo que también se puede hacer con arena de playa.

  6.  A diferencia de la carretera de tela (que parecía más para niños), este juguete sí que sirve tanto para niños como para niñas ;-).

Como veis, esta botella multiusos es otro juguete barato, que se hace con cosas que hay en casa. Si se rompe, es fácilmente reemplazable por otra igual. Si se pierde, tampoco es algo valioso. Al llegar a casa se puede hacer otra igual.

Cuando queráis mantenerles tranquilos un ratito, dadles la botella a vuestros retoños y decidles que busquen lo que hay escondido entre el arroz. Un ratito sentados os aseguro que estarán. Sobre todo si hay algún tesoro que se les resista a aparecer. Mi sobrina estuvo un buen rato buscando el ojo saltón.

Aunque versiones en Internet de esta botella hay unas cuantas, yo tomé la idea de aquí. Y como siempre os digo, si os animáis a hacerla, acordaos de volver a contarme cómo os fue el invento.

17Jul/13

… de hacer una carretera con un pantalón

Carretera de tela

El juguete de moda en casa no lo hemos comprado en ninguna tienda. Tampoco nos lo ha regalado nadie. Ni siquiera nos ha tocado en un concurso o similar. El juguete que triunfa (de momento) en casa es un DIY (do it yourself) en toda regla. Fácil y barato. Y echo con estas manitas que ahora mismo teclean. Da igual lo torpe que os consideréis en manualidades o parecido, podéis hacerlo. Y vuestros hijos van a disfrutarlo seguro. Y, sí, en este caso uso el masculino con conocimiento de causa, no es su uso genérico. Lo siento, es lo que tiene tener tres niños. Pero las madres de niñas que no se echen para atrás. Seguro que podéis amoldar la idea a los gustos de vuestras retoñas (mirad en los pros finales ;)).

Con todo el lío del cambio de armario, siempre aparece ropa que ya no se va a usar, bien porque está rota o destrozada o bien porque ya no vale de talla. Cuando el calorcito tuvo a bien aparecer para quedarse, al revolver el armario, aparecieron unos pantalones del Tripadre rotos por la rodilla. Los tenía guardados para ponérselos en casa, cuando ejerciera de manitas. Ejem. Pero nunca les dio ese uso. Así que los usé yo, jejeje…

Lo primero que hay que hacer es cortar la tela de una pierna dejando a un lado las costuras verticales. Y se guardan para después. Con la tela ya cortada, está lista para usar. Tomamos como medida uno de los coches con los que más jueguen los retoños. Se usa el ancho de referencia y, a partir de ahí, se corta la carretera, con espacio para dos coches. Yo decidí cortar una carretera recta, otra con media curva, otra con curva de 180º y un cruce de cuatro (forma de cruz). De las rectas corté cuatro; del resto, dos. Luego sólo hay que dibujar los carriles con un rotulador. Ya están las carreteras. Más fácil imposible. Y eso usando sólo con las tijeras.

Para guardarlas, se puede usar una bolsa de plástico o cualquier otra bolsa o bolso que tengamos en casa rondando. Sin embargo, también se puede usar el mismo pantalón. Yo cogí el bajo de una pierna, la que quedaba entera, a suficiente altura como para que cupieran las carreteras y algún coche. Cosí la parte de arriba, que luego sería el fondo de la bolsa (dejando el dobladillo del pantalón abierto). Luego, por la parte del dobladillo, que es la abertura de la bolsa, le cosí la costura que reservé a modo de asas. Para rematar y evitar pérdidas de carreteras y coches, cosí un velcro (me pareció mejor idea que una cremallera y, además, de ésta no tenía en casa) a lo largo de la abertura. Y ya está hecha la bolsa.

Para rematar, pinté unos dibujos también de carretera en la bolsa con el mismo rotulador. Así es más divertida y, además, me sirve para saber qué es lo que contiene la bolsa, no vaya a ser que, después de hacerla, la extravíe. Algo de lo que yo soy muy capaz, por despistada…

CONTRAS:

  1. Hay que coser, no os voy a engañar.

  2. Aunque se puede hacer con cualquier tela, un pantalón seguro que aguanta más el trote. Pero es mejor que sea un pantalón de adulto para tener más carretera que cortar.

  3. Hace falta espacio para montar la pista. Preferiblemente en el suelo. Pero no hace falta usar todas las carreteras de golpe, se pueden sacar en función del espacio que haya en el suelo.

PROS:

  1. Se reutiliza ropa que ya no sirve. Esto, ya de por sí, siempre está genial.

  2. Aunque haya que coser, no es necesario saber hacerlo muy bien. Si sabéis coser un botón, podéis hacer la bolsa. No se necesita máquina de coser. Y lo demás es sólo cortar y pintar rayas. Eso todo el mundo sabe hacerlo. Hasta yo 😉

  3. Se consigue un juguete barato y, creo yo, bastante resultón.

  4. Por Internet hay cosas muy chulas. Si buceáis por la red, seguro que encontráis más ideas inspiradoras. Yo no sé cómo se hace, pero si sabéis, podéis ponerle detalles de quita y pon, como semáforos o señales.

  5. En el caso de las niñas a las que no les gusten las carreras, se me ocurre que se pueden hacer estancias de la casa para las muñecas. O incluso algún bosque o zoo para jugar con animales.

  6. No pesa y tiene asas. Así que es fácilmente transportable. Lo pueden llevar hasta los niños.

  7. Las carreteras se montan al gusto del consumidor. Así que el niño siempre puede hacer pistas distintas.

  8. Si se pierde alguna o quieren carretera de otra forma, sólo hay que volver al pantalón inicial. A mí me sobró casi una pierna entera. Así que tengo reserva para rato.

  9. Se puede montar una pista con todas las carreteras, pero también se pueden dividir para montar dos pistas. Por si hay peleas… aunque es más divertido echarse carreras.

  10. Yo lo hice pensando en carreras de coches, pero luego me he dado cuenta de que también se pueden usar chapas (¿os acordáis de ellas en el patio del colegio? Qué tiempos…), piedrecitas, etc.

¿Qué os ha parecido el juguete casero? Yo vi la idea trasteando por Internet (que no sólo de blogs vive mi ADSL, jejeje). Como pasó con la caja de recuerdos, hay muchas webs que tratan el tema, pero yo cogí la idea de aquí.

Si os animáis a hacerla, no os olvidéis volver a contarme qué tal os ha ido y si vuestros peques disfrutan con ella.

05Jun/13

… de una caja de recuerdos

Caja de recuerdos

El otro día, dentro del carnaval La maternidad de la A a la Z, os hablaba del humor que se nos desarrolla cuando nos convertimos en madres o padres. Al final de la entrada os preguntaba por las últimas situaciones en las que os habían hecho reír vuestros peques. La mayoría contaba frases graciosas de los peques de la casa, esas ocurrencias que nos sueltan como si nada y ante las que sólo podemos reírnos.

Mi abuela vive en el pueblo y sólo ve a sus biznietos dos veces al año. Sin embargo, intento llamarla cada vez que puedo. Siempre me pregunta por los Trastos. Y yo le cuento cómo están, sí, pero también me gusta contarle las ocurrencias que han tenido, para que se ría ella también y vea la clase de pieza de tiene por biznietos. Y mientras hablo con ella, hago memoria, “venga, ¿cuál era esa cosa tan graciosa que dijo el Mayor el otro día? ¿Qué nos soltó el Mediano la semana pasada que nos hizo reír a carcajadas?”…

Y el caso es que, aunque hayan pasado pocos días, muchas veces no me acuerdo. Y me da una rabia… Al fin y al cabo, estas frases graciosas típicas de los niños no volverán a repetirse. No sé si os pasa a vosotros, pero yo recuerdo que algo dijeron, pero a veces soy incapaz de ponerlo en pie… y acaba olvidado.

Pensándolo bien, estas frases son como las cosas que hacen, que si no tienes a mano la cámara de fotos o de vídeo, las pierdes para siempre. Pero gracias a estos artilugios tecnológicos, podemos congelar ese momento. Bueno, pues para recordar las frases de nuestros hijos disponemos de otros artilugios, no tan tecnológicos (al menos, no en el sentido actual), pero seguramente conocidos por todos… ¡Papel y boli! Jajaja :D.

Así que pensé en hacer una caja de recuerdos. Básicamente, se trata de guardar en una cajita unas fichas o tarjetas con las frases de nuestros hijos que nos han sacado una sonrisa. Ahí, escritas, veréis como no se nos olvidan.

Yo compré la cajita y las fichas, pero es obvio que para la caja se puede reutilizar una cajita de zapatos de nuestros hijos (talla pequeña) y que las tarjetas se pueden hacer con folios o cartulinas (blancos o de colores). Si hay varios peques, también es recomendable unos separadores o marcadores.

CONTRAS:

  1. Ya que la idea es no olvidar las frases de los peques, una vez dichas por sus boquitas, hay que escribirlas rápidamente. Si no, puede que se os olviden y la caja pierde su utilidad.

  2. Si la compráis, hay que ir a comprarla y ya. Pero si reutilizáis una cajita pequeña de zapatos, yo la forraría con papel bonito. Y, de igual manera, si hacéis las tarjetas vosotros, hay que ponerse a ello: medir la caja para que quepan perfectamente, recortarlas, comprar la cartulina… aunque, ahora que lo pienso, lo mismo me animo y hago tarjetas de colores, un color para cada Trasto ;).

  3. Poner, dentro de la caja, las tarjetas y un bolígrafo. Así no hay excusa a la hora de apuntar la ocurrencia. Si vamos a escribirla y falta el boli, corremos el riesgo de que, al ir a buscarlo, oyamos un “mamá” por el camino y no apuntemos la frase.

  4. Hay que acordarse de poner el nombre del hijo que la dijo (si tenéis dos o más) y también la fecha. Así sabréis, dentro de un tiempo, a qué tierna edad soltó la perla vuestro angelito ;).

PROS:

  1. Las frases perdurarán en el tiempo. Y seguro que os volverán a sacar las sonrisas dentro de unos años.

  2. Cuando vuestros peques sean mayores, podéis dárselas a leer, para que vean qué ocurrencias tenían cuando eran pequeños.

  3. Quien dice frases u ocurrencias, también dice cosas que han hecho. Cualquier cosa digna de ser recordada y que no haya sido captada por las cámara de fotos o vídeo tiene cabida en estas tarjetas.

  4. A mí ya no se me va a olvidar contarle a mi abuela las últimas frases de sus biznietos. Le va a encantar :).

Es tan obvio que me ha dado hasta un poco de vergüenza contároslo, pero es que yo misma no caí en ello hasta que no lo vi trasteando por Internet (sí, no penséis que llamo Trastos a mis hijos porque sí, que “de casta le viene al galgo”, jejeje…). Hay varias webs que tratan sobre esto en Internet, pero yo encontré la idea aquí.

¿Qué os ha parecido la entrada de hoy? ¿Vais a animaros a haceros una caja de recuerdos o tenéis buena memoria? 😉

27May/13

… de hacer un florero

Florero DIY

He de confesar que me gustan las manualidades. Si sirven para decorar, estupendo. Si es barato, todavía mejor (recordad la entrada sobre pintar piñas). También he de confesar que, aunque me gusta hacer los purés y papillas para el Peque yo misma, muy de vez en cuando hecho mano de los potitos comprados. Se toma el potito y después me quedo con un bote de cristal que, por lo general, acabo tirando.

He pensado en aprovecharlo haciendo papillas de frutas y luego guardarlas como si fueran conservas, pero no sé si así sabrían igual. Así que no había encontrado ninguna utilidad para esos botes… hasta ahora.

¿Y qué es lo que ha pasado? Pues que el otro día llegó el Mediano con unas pocas margaritas cogidas para mí. No os cuento la ilusión que me hizo porque necesitaría otra entrada entera, pero supongo que os hacéis una idea ;-). El caso es que no sabía dónde ponerlas porque un jarrón normal era demasiado grande, así que pensé en un vaso, pero los que tenemos en casa eran demasiado anchos. Y buscando encontré uno de esos botes de cristal de los potitos. Lo llené con agua y ahí puse las margaritas. Y el Mediano feliz de verlas cada día, es más, ha ido trayendo más para sumarlas al ramito.

materiales florero DIYY aunque el bote no tenía ya la pegatina, quedaba un poco soso. Y llevaba días pensando en cómo decorarlo y el domingo, por fin, se me ocurrió una idea. Utilicé lo que tenía en casa, a saber: una pistola de silicona para manualidades (comprada en los chinos), cuerda fina, hilo grueso azul (pero no el de coser), un palillo (para apretar el hilo y la cuerda en la silicona) y el bote de cristal de los potitos. Como veis, ninguno de los materiales son caros. Supongo que con el washi tape se podría haber hecho algo más mono, pero a mí aún no me ha dado por él (falta de tiempo, desconocimiento…).

A mí me costó dos intentos hacer el de la foto porque al principio empecé a hacer líneas con la silicona de arriba a abajo del bote y, cuando quise poner la cuerda, ya estaba seca. Vaya fiasco, menos mal que se retira bien del cristal. Pero volví a intentarlo. La segunda decidí poner un pegote de silicona en un sitio, poner la cuerda y darle vueltas al bote con ella. Cuando tenía cubierto el pegote, daba dos o tres vueltas más con la cuerda y entonces ponía otro pegote y vuelta a empezar. Y así hasta el final del bote o hasta que os parezca bien.

También tenía un hilo azul que me quedaba de otra manualidad (que ya os contaré otro día ;-)) y me pareció bien para darle un toque de color. Así que separé un poco la cuerda por dos sitios y justo ahí puse el hilo dando sólo dos vueltas. Como me sobraba un poco del hilo, repetí la operación en el cuello del bote.

Y así es como conseguí hacer un florero resultón para las flores del Mediano. Es original y único. Y el florero también 😉 ¿Qué os parece cómo me quedó?

CONTRAS:

  1. Cuidado con la silicona, que se seca enseguida. Como ya os he dicho, en el primer intento, empecé a poner líneas de silicona de arriba a abajo del bote y, cuando quise poner la cuerda, ya estaba seca.

  2. Cuidado también con dónde ponéis la pistola mientras dais vueltas a la cuerda, yo me he llenado la mano de silicona en varias ocasiones.

  3. Hay que poner todos los pegotes en la misma línea horizontal. Esa parte pasará a ser la trasera del florero, la que no se enseña, porque queda fea. Si los ponéis sin ton ni son, los tendréis repartidos por todo el bote y a la vista no está bien.

PROS:

  1. Reciclaje a tope. Usando cosas que tenía por casa. Seguro que en vuestra casa también encontráis cosas a las que darles salida y emplearlas para hacer estos floreros.

  2. Barato. Porque ni siquiera el potito cuesta más de 2 €.

  3. Yo usé cuerda e hilo, pero se pueden usar otros materiales (como lana o telas), otras texturas (más lisas o más arrugadas), otros colores… Podéis hacerlo a vuestro gusto.

  4. También se pueden usar botes de distintas formas (más altos, más bajos, más anchos, más estrechos, rectos, más redondos…), según el florero que más os guste, e incluso, por qué no, botes de plástico que resistan la silicona o, si no, se puede utilizar cola o pegamento similar.

  5. Quizás al explicarlo me ha quedado un poco lioso, pero os aseguro que se tarda muy poco en hacerlo. Y, a diferencia de las que suelo hacer con los Trastos, esta manualidad apenas mancha.

  6. Se puede regalar. Sí, como quien regala galletas. Se me ocurre que, si se lo regaláis a la abuela, dejad que el peque lleve unas flores (no muy grandes, recordad que es un florero y no un jarrón ;-)) y después sacáis el florero. El pack completo ;-).

Bueno, pues no sé si os he animado a hacer floreros, lo que sí tengo claro es que éste no será el último que yo haga porque, a parte de si queda chulo o no, la verdad es que me lo he pasado genial haciéndolo. ¡Y hay infinitas combinaciones!

04May/13

… de hacer una tele de cartón

TV de cartón

¿Qué se puede hacer con una caja de cartón (además de una pista de coches o similar, claro ;-))? ¡Pues una televisión! Pero nada de televisiones planas y modernas, no… Una de las de antes, con sus botones y todo, pero no como la que había en el pueblo, tampoco hay que pasarse, ésta viene con mando a distancia. De los sencillitos, eso sí, nada de TDT.

El caso es que esta genial idea no es mía. Se le ocurrió al Mayor ayer por la tarde. Y él, a su vez, la sacó de unos dibujos que vio en la tele. A la hora de merendar, me dijo:

– Mamá, se me ha ocurrido una idea.

– A ver, dime- le contesté, pero ya me temía lo peor…

– ¿Qué te parece si, después de merendar, hacemos una tele con una caja de cartón?

– ¡Pues me parece una idea fantástica!- realmente estaba aliviada al comprobar que su idea no implicaba destrucción.

Bueno, pues al rato (que tres niños tardan en merendar lo suyo), nos pusimos al lío. La verdad es que se tarda muy poco. Sólo hacen falta tres cosas: una caja algo grande (como para que quepa la cabeza del niño), celo ancho y un cutter o tijeras. Con el celo se monta la caja de forma normal, como si fuéramos a guardar algo en ella, vaya. Luego, con las tijeras o el cutter (yo recomiendo éste último) se cortan las solapas (reservamos una) y se pone la caja boca abajo. Ahora, se recorta un cuadrado de uno de los lados más anchos. Pero no lo centréis, es mejor ligeramente situado a un lado para que haya sitio donde dibujar los botones.

Y ya está. Así de fácil y así de rápido. Todos estos pasos los hice yo por aquello de que no se cortaran los Trastos, que me daba miedo que usaran el cutter. Lo que sí hicieron fue pintarla. Nosotros usamos ceras (que no lápices) de colores, así se puede pintar con toda la superficie y se termina antes. Pintamos cada lado de un color y, como detalles, los botones (hasta el de encendido/apagado le pusimos :)). Pero, si os animáis, podéis dibujarle flores, rayos o lo que más les guste a vuestros peques.

Con una de las solapas restantes, recortamos un rectángulo y lo usamos como mando. Ponemos los números del 1 al 0, un botón de encender/apagar y un más (+) y un menos (-) para el volumen. Y ya tenemos mando.

Todo esto tardamos unos 10 minutos en hacerlo. Y después ¡a jugar! Por turnos, nos fuimos metiendo dentro de la caja (trimadre incluida) y fuimos contando cosas (a modo de cuento) y cantando canciones (como si fuéramos la MTV, jajaja). Después de un rato así, empezamos a usar muñecos para escenificar los cuentos. Estuvimos un buen rato así… y más tiempo hubiera sido si no se nos hubiera echado encima la hora de la cena. Sólo conseguí despegarles de la tele de cartón con la firme promesa de volver a jugar hoy con ella.

CONTRAS:

  1. Se necesita una caja algo grande. Si no fuera por la mudanza, no sé si tendría en casa.

  2. Hay que usar tijeras o cutter, así que hay que estar pendiente de que los niños no tengan la tentación de cogerlo y jugar con ello (especialmente con el cutter).

PROS:

  1. Se hace súper rápido. Ya os digo que entre cortarla y pintarla sólo tardamos unos 10 minutos.

  2. Se aprovechan cajas que andan por casa sin oficio ni beneficio.

  3. Se fomenta la creatividad, tanto a la hora de pintar la caja como a la hora de jugar con ella.

  4. Se puede personalizar la televisión al gusto del peque.

  5. Al usar ceras, no se ensucia.

  6. Se pueden usar témperas, rotuladores… Es más, se me ocurre que los más apañados pueden incluso pegar trocitos de papel para darle otro aspecto. ¡Vale cualquier cosa que tengáis por casa y les guste a vuestros hijos!

  7. Nos reímos un montón, yo incluida. Daba igual que estuviéramos dentro de la caja inventando historias como fuera “viendo la tele” ;-).

  8. Al ser tres a jugar, se aprende a respetar los turnos para usar la caja-televisión.

Como veis, tras la experiencia con la pista de coches, esta vez no usamos témperas ni ningún otro tipo de pinturas con las que tuviéramos que usar pinceles. Pero como no le pusimos muchos detalles, no lo descarto 😉

Y vosotros, ¿os animáis?

12Abr/13

… de pintar macetas

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Vuelvo con una nueva entrada para hacer con los niños. Esta actividad también va de pintura. Qué le vamos a hacer, a mis hijos les encanta pintar y es lo que más hacemos en casa. Esta vez vamos a pintar macetas. Si alguien no tiene plantas en casa, tampoco tiene excusa, pues pueden servir para guardar pequeños juguetes de los peques. En este caso, podéis utilizar témperas o similar. Pero si vais a utilizarlas para plantar plantas, las tendréis que regar, así que necesitaréis pinturas acrílicas. Este tipo de pintura es difícil de quitar, tanto de la piel como de la ropa. Así que precaución al máximo.

Se pueden pintar macetas de cerámica o de plástico (baratitas en los chinos), eso ya depende de cómo sean vuestros hijos. Yo no he querido arriesgarme y en casa hemos optado por las de plástico. Y, bueno, cuando digo macetas también incluyo jardineras, colgantes y demás.

CONTRAS:

  1. Si se usan pinturas, se mancha. Si se usan pinturas acrílicas hay que extremar las precauciones: hules, papel de periódico, etc. Es mejor perder diez minutos tapando la mesa donde realicéis esta actividad que lamentarse después por esa mancha que no sale.

  2. Ropa vieja, delantales… todo está bien para evitar disgustos después.

  3. Si la maceta está vacía, mejor. Cuando la pintura esté seca, ponéis la planta. Pero también se pueden pintar macetas con sus plantas, eso sí, cuidado no vayan a darle la vuelta para pintar y tiren la maceta con su planta y su tierra.

  4. Hay que esperar a que se seque, como todas las pinturas.

PROS:

  1. Aunque los niños se manchen las manos, no hace falta usar aguarrás ni demás productos fuertes para quitarla. Bastará con bañarles. Si no sale el primer día, saldrá al tercero. Creedme, lo he comprobado.

  2. Este tipo de actividad, como la de la piña y los cuadros, fomenta la creatividad de nuestros hijos.

  3. Refuerza su autoestima.

  4. Sirve para pasar un rato divertido lleno de color.

  5. Os permite decorar vuestras plantas de forma original.

  6. Como ya dije, si no hay plantas, las macetas sirven para meter pequeños juguetes (canicas, muñequitos, cintas para el pelo, cromos…). No tenéis excusa, jejeje 😉

Mi hijos pintaron para nosotros, pero en cuanto venga el buen tiempo haremos para las abuelas. Se pueden pintar enteras, como las de mis hijos, o sólo ponerles unos motivos, como flores, corazones, caritas sonrientes… La verdad es que mis Trastos disfrutaron muchísimo con sus macetas y las cuidan que da gusto.

09Abr/13

… de hacer caras y coches con tubos

Tubos papel higiénico.

Hoy os traigo un dos por uno. Manualidades, se entiende, que vender no vendo nada. La semana pasada me tropecé con la bolsa donde voy guardando los tubos de papel higiénico y de rollos de cocina. Había ya unos cuantos y me dije: “es hora de hacer algo con esto”. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue usar las plantillas de Annabel. Pero me encontré que se nos había acabado la tinta en la impresora de casa… Lástima, ya veía a mis Trastos jugando con el Capitán América.

Así que pensé en qué tenía por casa que pudiera utilizar. Había témperas (cómo no), trozos de cartón y de cartulina, cola blanca, tijeras… Y así surgió la idea de hacer caras y coches con los tubos. Se trata de una manualidad para hacer en dos días, pues hay que esperar a que la pintura se seque para continuar.

Para la primera Tubos papel higiénico.parte, se necesitan: tubos de papel higiénico (los de cocina son un poco grandes para esta manualidad, pero también se pueden usar), cuantos más mejor porque se acaban en seguida; témperas o pintura similar, cuantos más colores mejor; pinceles… y, como siempre, toallitas, ropa que no sea nueva y el perímetro de seguridad en la mesa (hule, papel de periódico… lo que mejor os venga).

¿Qué hay que hacer? Pintar los rollos al gusto del pintor. Se pueden mezclar varios colores en un mismo tubo, hacerle rayas, pintarle lunares, dejarlo sólo de un color… y se deja secar, si es hasta el día siguiente mejor. Así os aseguráis de que están totalmente secos y se pueden manipular sin miedo a mancharse de nuevo.

Al día siguiente, para la segunda parte se necesitan: ojos saltones (si no tenéis, no pasa nada, se pintar con rotuladores y listo), cola blanca (u otro tipo de pegamento), tijeras, cartulina, trocitos de cartón no muy grueso (yo usé el de la caja de la leche, leche de beber, no es que la caja sea la leche, jejeje… qué chiste tan malo… perdón, no he podido resistirme…), ceras de colores, rotuladores (si son los que se van al lavarse, mejor) (sí, existen y, sí, se van con agua caliente, los nuestros los compré en una papelería de barrio) y, si queréis, también podéis usar pegatinas.

Retomamos la actividad. Lo primero, hay que separar qué tubos van a ser caras y cuáles coches. A los de las caras, se les pegan los ojos (normalmente dos, pero ya veis en la foto que el número también va a gustos) y se dejan secar. Con los trozos de cartón, se cortan círculos para las ruedas y se pintan (os diría que de negro, pero, como también podéis ver, nosotros tenemos ruedas de colores). Después, se pegan cuatro ruedas por tubo (aquí sí que parece que hubo consenso) y se dejan secar.

Volvemos a las caras. Con suerte, los ojos ya estarán secos, o casi, y podremos cogerlos sin dejarlos tuertos. Con la cartulina se pueden recortar alas, con la forma que queráis (si recortáis con forma de B, podéis hacer mariposas), orejas, pelo, etc. Y después se pegan de nuevo al tubo. Se deja secar.

Ahora nos centramos en los coches. Ya pintados y con las ruedas puestas, sólo nos queda darles los últimos retoques. Les ponéis el número, el nombre del piloto y, para los más atrevidos y diestros dibujantes, podéis pintar también rayos u otra forma divertida. ¡Ya están listos los coches!

Para terminar las caras, sólo hay que coger los rotuladores y pintarles distintas expresiones: contentas, tristes, enfadadas, sorprendidas… cualquiera que se os ocurra o que podáis dibujar porque el Mediano se empeñó en que dibujara una cara de fantasma y, como no supe hacerla, quedó en una cara asustada (o al menos eso pretendí…). El toque final lo podéis dar con pegatinas. ¡Y ya tenemos las caras!

CONTRAS:

  1. Es una manualidad que es mejor hacer en dos días, para darle tiempo a las témperas a secarse bien. Así nos ahorramos mancharnos más de lo necesario, pero también así se puede después pintar encima con rotuladores perfectamente.

  2. Como siempre que usamos pinturas, nos manchamos. Hasta los codos. Aunque he de reconocer que esta última vez mis Trastos se han manchado menos que otras veces. Lo que significa que no se ensuciaran, que conste.

  3. Hacen falta bastantes tubos. Todos los de la foto se pintaron en media hora, para que os hagáis una idea.

PROS:

  1. Los niños pasan un rato divertido, ¿alguien lo duda?

  2. Dan rienda suelta a su creatividad. Lo digo siempre que hacemos manualidades, pero es que es verdad.

  3. Al cortar con tijeras o usar el pincel, potencian la destreza de sus pequeñas manitas.

  4. Una vez terminada la manualidad, pueden jugar con el resultado, tanto con los coches echándose carreras como con las caras.

  5. Con las caras se pueden trabajar las emociones. Esto a los niños les viene fenomenal.

  6. Fomenta la autoestima de los niños. Esto también lo digo siempre, pero no por ello es menos cierto. El Mediano ha estado tan orgulloso de su coche que se lo quería llevar hoy al colegio para enseñárselo a su profe y a sus compañeros de clase.

Bueno, pues ya sabéis otra manera divertida de darle salida a los tubos de papel higiénico que no sea la socorrida trompeta o el apañado catalejo pirata. Y, si os animáis a hacerla, pasaos por aquí y me contáis qué tal se les ha dado a vuestros hijos ;-).