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04Oct/13

… de las tiritas para muñecos

Tiritas para muñecos

Tener hijos es igual a tener el botiquín lleno de apiretales, dalsys, agua oxigenada y tiritas. El paracetamol para adultos puede faltar llegado el caso, pero no cualquier cosa necesaria para realizar una primera cura en casa a un miembro de tu progenie.

El curso pasado, el Mediano se hizo en el cole una brecha en la cabeza producida por una caída y golpe en barandilla. Le pusieron tres grapas. ¿Lloró? No, para qué, si su madre no estaba delante. Eso sí, ya en casa, la cura con un poco de betadine en un algodón provocó ríos de lágrimas desconsoladas. Y ahí estaba yo, debatiéndome entre curarle a besos (si se dejara, claro) o pasar de quien no llora por las grapas pero sí por el algodón. Para tranquilidad de todos, se curó estupendamente y, a parte de la consecuente cicatriz en la cabeza, no hubo mayores repercusiones.

Vendaje cabezaEl caso es que le pusieron una venda en la cabeza. Menudo espectáculo. Se veía más venda que cabeza y todo para tres grapillas. Y, como no podía ser de otra manera, a su osito, ése al que más quiere de entre todos los que hay en su cama, también tuve que ponerle una venda. Y, oh, sorpresa, parece que mi hijo se calmó un poco. Es como si al ver a su osito de la misma guisa que él, ya no le doliera tanto… el dolor compartido duele menos.

Pues desde el curso pasado ando yo dándole vueltas a esto. No sé si a vuestros hijos también les pasa. Supongo que sí. Es curioso, ¿verdad? En mi caso, no es la primera vez que me doy agua oxigenada en la mano para que vean que no pasa nada y me dejen curarles la herida de turno. Con la crema de los chichones, al principio, lo mismo: acababa dándomela yo.

Tampoco es la primera vez que he tenido que ponerles tiritas, aunque no las necesitaran, para que me dejaran curarles más tranquilamente. Bueno, pues aquí es dónde yo quería llegar. A las tiritas. Y es que el otro día vi esto a través de Pinterest (where else? parafraseando al famoso anuncio) esta genial idea para hacer tiritas… ¡a los muñecos!

Se necesita poca cosa: fieltro, velcro (ambas caras) del que se pega (o tendréis que coser más), aguja, hilo y tijeras. Lo siento pero si queréis que vuestras tiritas sean lo más reales posibles, os va a tocar coser. La idea es recortar el fieltro con forma de tirita y unirlo al velcro. De esta manera, el velcro se pegará a la tela del muñeco. Pero como hay telas en las que no pega, utilizamos la otra cara del velcro y, como éste es de pegar, pegamos primero una parte del velcro al muñeco y encima ya podemos poner la otra parte, la de la tirita en sí. Os lo cuento mejor en el vídeo que hay al final y que ya está también en el canal de YouTube del blog.

CONTRAS:

  1. En esta manualidad, hay que coser. Lo siento pero hay que sacar la aguja. Aunque ya os digo que no hace falta ser expertas costureras para coser el rectángulo.

  2. El velcro de pegar es difícil de coser porque, al meter la aguja, a ésta le cuesta atravesarlo por el pegamento que lleva el velcro.

  3. Aunque el velcro puede ser de cualquier color, para el fieltro yo os recomendaría marrón, que es el color más parecido al de las tiritas de toda la vida.

  4. Como vais a estar con aguja, no recomiendo que los niños participen en esta manualidad. Pero una vez más, sois vosotras las que conocéis a vuestros hijos, si son capaces o no de no tocar la aguja.

PROS:

  1. Precisamente porque el velcro tiene pegamento en una cara, hay que coser menos que si no lo llevara. Así que, como también se puede utilizar el velcro normal, os dejo a vuestra elección cuál preferís usar.

  2. Una lámina de fieltro es barata. Y el poco de velcro que se necesita (sea del que sea y aunque se necesiten ambas caras) tampoco es caro. La aguja y el hilo doy por sentado que ya tenéis en casa.

  3. Se tarta poco tiempo en hacer. Menos aún si sois ágiles con la aguja.

  4. A los niños les encanta ver a sus muñecos con las tiritas. No hace falta que me creáis. Haced la prueba en casa y luego me contáis ;-).

  5. Os va a sobrar material seguro. Así que no hay problema en hacer más tiritas si alguna se pierde o extravía.

  6. Podéis hacerlas más reales aún pintándoles puntitos con un rotulador de punta fina.

Ahora sólo falta guardar las tiritas hasta nuevo aviso. Para no extraviarlas, yo las he puesto junto a las de verdad. ¿Qué os ha parecido la manualidad de hoy? ¿Os animáis a hacer estas tiritas para los muñecos de vuestros retoños? Si tenéis alguna duda, preguntádmela en los comentarios. Yo os la intentaré resolver. Y si queréis ver más juguetes caseros sólo tenéis que pinchar en el enlace ;-).

14Sep/13

… de hacer posavasos con goma eva

Posavasos con goma eva

Hoy os traigo una manualidad en la línea de las demás: fácil, barata, rápida y resultona. Y útil. Se trata de unos posavasos handmade o DIY, como se dice ahora, o hechos con estas manitas, como se ha dicho siempre.

La idea me rondaba por la cabeza al ver tantas tapas de yogures, potitos, recipientes de la comida china, botes, etc., rondando por la cocina. Siempre ando guardando estas cosas, por si sirven, alguna utilidad tendrán… Esta manía me viene directamente de mi abuela.

Las susodichas tapas las utilizo para varias cosas: tapar la infusión mientras reposa, tapar el puré del Peque mientras se enfría, echar semillas varias (de calabazas, pimientos, tomates…) para que se sequen y así poder plantarlas después, y, por supuesto, para poner vasos encima a modo de posavasos.

Pero reconozcámoslo, estas tapas son feas. Aunque sean transparentes, siguen siendo feas. Así que se me ocurrió darle un toque de color. Al principio pensé en fieltro. Y así me fui a comprarlo. Elegí uno que me llamó la atención y que me gustó bastante. Una vez en casa, me di cuenta de que lo que había comprado no era fieltro, sino goma eva. El resultado es el mismo.

Ahora tengo dos de estos geniales posavasos rondando por la cocina. He guardado el resto, a esperas de necesitarlos en alguna vista y de repuesto por si se me estropea alguno de los que ya he hecho. Esta semana de inicio de las clases, he de reconocer que me han alegrado. Ha sido una semana de locos, de adaptaciones para todos. Espero que la siguiente vaya todo más rodado.

CONTRAS:

  1. Vale que no son los posavasos más guays del mundo mundial (como diría un mico que yo me sé), pero para lo que cuesta hacerlos, son geniales.

  2. Las tapas son redondas. Es difícil recortar un círculo perfecto aunque vayas siguiendo una línea. Pero la tapa sí es perfectamente circular. El truco está en que se note lo menos posible el descuadre.

PROS:

  1. Cunde mucho. Con una lámina de goma eva tamaño A3 (más o menos) hice unos 12 posavasos pequeños y dos grandes utilizando sólo la mitad.

  2. Se puede usar indistintamente goma eva o fieltro, pero si os decidís por éste último, buscadlo de cierto grosor.

  3. Yo usé una sola lámina para hacer todos los posavasos iguales, pero por supuesto podéis alternar entre varios modelos y colores.

  4. Es súper barato. Pensadlo: las tapas ya las tenéis, posiblemente las tijeras y el pegamento también. Sólo tenéis que comprar la lámina y ésta, dependiendo del tamaño y el material, ronda el euro.

  5. Es una manualidad que pueden realizar los niños. En este caso, ya sabéis, cuidado con las tijeras, no perdáis de vista el pegamento y aseguraos de tener tapas suficientes para todos.

  6. Los posavasos se hacen rápido. Apenas hay que hacer despliegue de medios. Cortar y pegar, todo es empezar, jejeje…

  7. Cuando digo posavasos, seguro que habéis pensado que sólo sirve para poner un vaso. Obvio. Pero ya sabéis que me gusta rizar el rizo un poco más. ¿Recordáis los floreros? Ahora imaginadlos sobre uno de estos posavasos… 😉

El cómo hacerlos paso a paso os lo enseño en este vídeo que ya está también disponible en el canal de YouTube del blog.

¿Y ahora, qué? ¿Os animáis a hacerlos? Si le encontráis algún pro o contra más a esta manualidad, dímelo en los comentarios. Y si los hacéis, estaría encantada de que me enseñaseis cómo os quedaron.

26Ago/13

… de hacer cuadros abstractos con nombres

Cuadros abstractos con nombres

A veces me da pereza hacer cosas con mis Trastos. Muchas veces tardo yo más en preparar las cosas que después ellos en disfrutarlas. Aún les falta concentración. A veces pienso que no merece la pena. Especialmente, si hay pinturas de por medio.

Afortunadamente para ellos, me puede la niña que llevo dentro y, al final, acabo haciendo caso omiso a la voz de mi interior que me dice que montar todo el tinglado para apenas diez minutos es una tontería. Y acabo sacando las pinturas y los pinceles.

La culpa de todo la tienen a partes iguales la artista frustrada que llevo dentro y Pinterest. Pero como digo, los grandes beneficiados de todo esto son mis hijos. Bueno, y la niña-artista-frustrada de mi interior también.

Es cierto que muchas veces estas cosas las acabamos terminando los padres, pero a mí personalmente no me importa. Me gusta pensar que, cuando crezcan y echen la vista atrás, tendrán recuerdos con su madre y las manos manchadas de pintura. Y confío en que serán recuerdos felices.

Yo no tengo recuerdos haciendo manualidades con mis padres. No sé si harían cosas así con mi hermana y conmigo, pero si es así, yo no me acuerdo. Por eso siempre estoy pensando cosas para hacer con mis hijos. No importa que no se acuerden de que hicimos tal o cual cosa, lo que quiero es que recuerden que hicimos cosas.

Bueno, pues esta manualidad de hoy da mucho juego. Se pueden hacer infinidad de cosas. Se trata de cuadros abstractos, hechos con témperas, cinta de carrocero y lienzos o cartulina. ¿Y qué se hace con todo eso? Pues podéis optar por hacer cuadros abstractos como los de la foto, pero también podéis poner el nombre del niño o, si el tamaño del lienzo lo permite, frases que os gusten.

CONTRAS:

  1. He dicho pinturas y pinceles. Así que a menos que vuestros peques sean muy cuidadosos, esto implica que se van a manchar. Se mancharán ellos y todo lo que tengan en un radio de medio metro. Elegid bien el sitio y poner un hule o papeles de periódico. Ropa que no sea nueva también sería buena idea.

  2. Si lo hacéis en exterior (patio o terraza), cuidado también con los días de aire. Obviamente, si lo hacéis en lienzos, éstos no se van a volar. No puedo aseguraros lo mismo si lo hacéis con cartulinas.

  3. Los cuadros de la foto están hechos en folios normales y corrientes. No os lo aconsejo. Al despegar la cinta de carrocero, aunque no es lo mismo que un celo, nada más que por lo húmedo que queda el folio con la pintura se corre el riesgo de que se rompa un poco. Es lo que nos pasó a nosotros. Es mejor usar lienzos o cartulinas.

  4. Como se usa pintura, antes de poder usar la obra de arte (ya sea colgarla en la pared, enmarcarla o pegarla en el armario) hay que dejar pasar un tiempo hasta que la pintura esté completamente seca.

  5. La cinta de carrocero es muy importante. Como he dicho antes, no vale el celo. Éste se pega más al papel, por lo que tiende a romper la superficie al despegarlo. Escoged una cinta de carrocero estrecha porque si no, a menos que donde lo vayáis a poner sea una superficie grande, me temo que vais a tener que andar cortándola a la mitad.

  6. Cuando pongáis la cinta de carrocero, no dejéis pasar mucho tiempo hasta que os pongáis a pintar o se empezará a despegar.

PROS:

  1. Desarrolla la creatividad y la destreza óculo-manual.

  2. Es divertido.

  3. El resultado final sirve para decorar. Y además es súper vistoso y alegre.

  4. Se pueden utilizar tantos colores como queráis o simplemente uno solo. ¡Imaginación al poder!

  5. Nosotros usamos témperas con sus pinceles, pero también podéis usar pintura de dedos. Eso sí, en ambos casos, cuidado con levantar la cinta de carrocero al pintar.

Para explicaros mejor cómo se hace esta manualidad, os dejo el vídeo que ya está en el canal de YouTube del blog. Es un vídeo cortito, pero creo que ilustra bien los pasos a seguir. O también podéis entrar aquí que es de donde yo saqué la idea.

Si te ha gustado esta manualidad, pincha aquí y descubre más.

05Ago/13

… de hacer una pecera de arena

Pecera de arena

Hoy vengo con otra propuesta para decorar la casa, aprovechando de nuevo los días a la orilla del mar. Siempre que vamos a la playa (llevamos ya 5 años), mi padre le dice al Mayor que le traiga agua del mar. Es un chascarrillo porque no espera que él se la traiga. Sin embargo, cuando volvemos y nos encontramos, le pregunta a mi hijo por el agua de mar. El Mayor le responde que no y se queda con cara de ¡ay va! Y el abuelo le dice cosas como “ay que ver”, “mira que no acordarte” y demás que no pongo para no aburrir, pero supongo que os hacéis una idea.

Este año, tras la broma de rigor, me dije que no pasaba otro año viendo la cara que se le quedaba a mi hijo cuando el abuelo le pidiera el agua y, por lo tanto, no me volvía a casa sin una botellita de agua para él. Y así, el último día de playa, rellené con agua de mar una botella de agua mineral y la eché en la maleta. No sin antes cruzar los dedos para que no se rompiera y mojara el resto del contenido.

El caso es que, ya que estaba rellenando la botellita con agua de mar y ya que tenía otra botella vacía, decidí rellenar aquélla otra con arena de la playa. Aún no tenía muy claro qué haría con ella, pero me la traje ante la estupefacta mirada del Tripadre y demás miembros de su familia.

Llego a casa y me encuentro con la botella de arena (la del agua de mar ya la habíamos entregado al abuelo, para su sorpresa) y con un montón de conchas que sobraron después de hacer el marco. Ahí se me iluminó la bombilla. Había visto en Pinterest jarrones de cristal con arena y velas. Y me gustaba cómo quedaban. Pero yo le di a esa idea una vuelta de tuerca más.

Compré una pecera redonda, eché parte de la arena y puse en el medio una vela azul (por aquello del agua de mar) rodeada por unas pocas conchas de varios tamaños. Yo creo que quedó vistoso y es como tener un pedacito de la playa en casa.

CONTRAS:

  1. Hay que acordarse de llevar a la playa una botella vacía. El hecho de que yo recogiese el agua y la arena de la playa el último día no fue porque sí, sino por esta memoria mía.

  2. Hay que volverse a casa cargados con la botella. La arena pesa. Y además, cruzando los dedos para que no se abra o se rompa y se desparrame toda la arena por la maleta. Seguro que ya tenéis en la cabeza la imagen mental de cómo acabaría la maleta.

  3. Al echar la arena en la pecera hay que tener cuidado. Por muy buen pulso que tengáis y por muy ancha que sea la boca de la pecera, creo que no está de más poner un trapo o papel de periódico debajo.

PROS:

  1. Los niños os pueden ayudar a montar la pecera. Eso sí, cuidado con la arena y el cristal.

  2. Si os ha gustado y estáis pensando poner esta idea en práctica, sólo tenéis que comprar la pecera. Pero, como he dicho antes, de donde yo saqué la idea lo hacían con jarrones. Así que, si tenéis uno por casa al que le deis poco uso, podéis usarlo.

  3. Si no os convenció el marco hecho con conchas, pero tenéis algunas rondando por casa, podéis aprovecharlas haciendo esto otro.

  4. Obviamente, con arena de playa queda muy bien. Pero si ya os habéis vuelto de la playa con las conchas pero sin la arena, también se puede hacer con cualquier otro tipo. Estoy pensando en la del parque, aunque también venden arena de río en las tiendas de animales (para los acuarios).

Para rematar, en la base de la pecera, se puede escribir de dónde os trajisteis la arena y el año. Al fin y al cabo, es un recuerdo más de vuestras vacaciones. Aunque, ahora que lo pienso, si la pecera os da para ello, también podéis hacer algo así como un cartel (con cartón y un palillo), escribirlo ahí y ponerlo dentro.

Bueno, esto ya es rizar el rizo, pero se me acaba de ocurrir, a raíz de lo anterior, que también podéis poner dentro una pequeña foto de vuestros días en la playa. Puede ser una foto familiar, ésa tan bonita del romper de las olas en la orilla del mar o aquélla tan espectacular que conseguisteis hacer de la puesta del sol.

Como veis, la pecera da para mucho. Sólo hay que echarle imaginación y ponerse a ello. ¿Se os ocurren más ideas? No dudéis en contádmelas ;-).

29Jul/13

… de hacer un marco con conchas

Marco con conchas

Durante nuestros días en la playa, hay una cosa que pude hacer a ratitos con los Trastos (juntos unos días, por separado otros): recoger conchas. Hemos traído una bolsa llena de ellas. Las hay grandes, muy grandes, normales, pequeñas, minúsculas… Vamos, que hay de todo tipo y, por supuesto, color. Es una actividad que a los niños les encanta, al menos a los míos.

Tuve la precaución de llevarme una malla o red que venía con no sé qué juguete y que tenía guardada (sí, lo sé, creo que tengo un leve síndrome de Diógenes ;-)). De esta manera, la arena, una vez seca, cae al suelo y no a la bolsa donde vamos guardando las conchas. Esto no quita para, una vez de vuelta al nido, las lavemos un poco para quitarles posibles restos de arena. Yo esto lo hice en mi pueblo, así que, al volver a casa, ya las tenía listas para usar :-).

¿Y qué se me ocurrió esta vez? Pues como me encantan las fotografías, decidí no irme de la playa sin una foto de mis tres Trastos en la orilla del mar. Y, una vez conseguida tamaña empresa (hicieron falta unas 20 fotos para obtener una decente, ¡benditas cámaras digitales!), imprimirla y ponerla en un marco bonito. Y ahí entran las conchas. Se me ocurrió comprar un marco de madera, de los que venden sin tratar para que tú los barnices o los pintes, y en vez de hacer esto, pegarle las conchas. Bueno, la verdad es que esto se me ocurrió después del primer día recogiendo conchas, de ahí que las buscara de varios tamaños.

Al llegar aquí, no hubo manera de encontrar el marco que quería. Todos estaban listos para ponerles foto. Lo más que llegué a encontrar sin tratar fueron cajitas de madera. Sí, ya sé que a las cajitas también se les podrían haber puesto las conchas (mira, para hacer una cajita de recuerdos, por ejemplo ;-)), pero yo quería un marco para mi foto. Así que compré uno que no tuviera mucho relieve.

Conchas

Mi primer impulso fue darles con un pincel un poco de cola blanca a la parte de la concha que fuera a pegar en el marco. Pero fue un desastre total que, lejos de terminar con la concha pegada, acabó con mis dedos embadurnados de cola. Como digo, un desastre. Así que lo hice de otra manera. Eché un poco de la cola en un recipiente y, con un pincel, la extendí por todo el marco y después fui colocando las conchas una a una cubriendo como mejor pude la superficie. Para aprovechar alguna de las  conchas más pequeñas, las pegué sobre otras más grandes, como se puede apreciar en la fotografía principal de esta entrada.

Luego sólo quedó imprimir la foto elegida en papel y colocarla en un sitio bien visible, en mi caso, del salón. Y ahí sigue, para gozo de los Trastos y mío propio. No ha nada que mejor le venga a un marco con conchas que una foto en la playa.

CONTRAS:

  1. Encontrar el marco adecuado es, sin duda para mí, lo peor de esta manualidad. Quizás tengáis suerte y deis con el marco que iba buscando yo. Pero si no, no desesperéis. Ya habéis visto que con otro de madera se puede igualmente. Si es de plástico, no estoy yo muy segura de que las conchas se peguen bien con la cola blanca. Pero todo es cuestión de probar.

  2. He usado cola blanca en lugar de silicona por dos razones básicamente. Una es que no soy muy mañosa aún con la pistola. Y la segunda es que, debido a la primera, aún se me quedan hilos de silicona cuando trabajo con ella. Como no quería guarrear el marco, decidí optar con la cola blanca y he de decir que me fue muy bien.

  3. Recoger las conchas. Ya he dicho que a los niños les encanta, pero yo acabé un poco harte de agacharme tanto. Claro que, bien pensado, puede ser que me trajera demasiadas conchas, jejeje…

PROS:

  1. Yo compré un marco de madera, pero mi cuñada optó por coger la tapa de una caja de zapatos, recortar un rectángulo en el medio (con lo que quedaría una especie de ventana), pegarle las conchas por delante y la foto por detrás. Le ha quedado genial. Aunque no sé si aguantaría mucho tiempo colgado en la pared…

  2. Si vuestros hijos son pacientes o algo más mayores, podéis hacer esta actividad con ellos. Les va a encantar. Yo hubiera podido hacerla con el Mayor (al Mediano aún le quedan un par de años para centrarse en una actividad así).

  3. Las fotos que tengo en los portarretratos de casa están impresas en papel. No hay que gastarse más dinero para imprimirlas en papel de fotografía. Como va a ir detrás de un cristal, si no se os descuelga la impresora aclarando u oscureciendo la foto original, os puedo asegurar que no se nota la diferencia.

  4. Como la foto se puede imprimir en casa y las conchas se recogen en la playa, lo único que tenéis que comprar es el marco. Si optáis por la tapa de la caja de zapatos, ni eso. Así que conseguís por poco esfuerzo un DIY (como se dice ahora ;-)) muy barato, o gratis, con poco esfuerzo.

  5. Si no vais a pegar las conchas con vuestros hijos, sino que preferís hacerlo solas, entonces podéis hacerlo hasta viendo la tele.

Así que si vais este verano a la playa, no dejéis pasar la oportunidad. Buscad conchas y haced el marco. Es fácil y divertido. Y la foto queda genial.

22Jul/13

… de la botella maraca que esconde tesoros

Botella

Hoy vuelvo con otro juguete casero DIY a más no poder. Como su propio nombre (inventado por mí, todo he de decirlo) indica, es una botella que esconde tesoros que hay que descubrir, pero también suena cual maraca.

De nuevo, se necesita poca cosa: una botella o recipiente similar (resistente a los golpes y que no se rompa o que, si lo hace, no suponga un peligro para el niño), arroz, tesoros y pegamento o silicona. La idea consiste en echar a la botella juguetitos pequeños, como los que salen en los huevos sorpresa, o cosas como ojos saltones de manualidades, botones pequeñitos con alguna forma divertida, etc. Se rellena de arroz, pero no del todo, para que se pueda mover con facilidad. Yo eché también algo de brillantina, pero reconozco que no tuvo el efecto espectacular que pensé que tendría, así que no recomiendo echarla.

Para finalizar, se pone pegamento o silicona en el tapón y se cierra. Así evitamos que los peques puedan abrir el tapón y se desparrame todo el arroz y demás tesoros. O peor aún, que acaben en sus boquitas y se atraganten. Esperamos un tiempo a que haga efecto y ya está lista para jugar.

CONTRAS:

  1. Al ser de plástico la botella y al no estar hasta arriba de arroz, con el uso, se va aplastando y se deforma. Es algo más visual que otra cosa, pues sigue ejerciendo su función como juguete a la perfección.

  2. A mí me costó encontrar “tesoros” que cupieran por la abertura de la botella. Para paliarlo, eché hasta clips. Se me ocurre que, entre tanto arroz, también se puede echar algún garbanzo, una concha pequeña o una piedrecita oscura. Al final, se trata de encontrar cosas entre tanto arroz.

PROS:

  1. Lo pueden usar los bebés grandes (al Peque le encanta moverla para hacerla sonar como maraca) y los niños algo más grandes (como mis Trastos mayores) para encontrar los tesoros escondidos.

  2. Cuando ya no dé más de sí el juguete, se abre (con unas tijeras si no conseguís abrir el tapón) y, tal como está, se echa el contenido en otra botella nueva. Sólo hay que pegar el tapón para volver a tener una botella maraca esconde tesoros nuevecita ;).

  3. Cuando lo vio mi madre pensó que no duraría más de dos telediarios. Estaba convencida de que, a la primera que se cayera al suelo, se rompería y el arroz saldría disparado por todo el suelo. Bueno, pues yo he perdido la cuenta de las veces que se ha caído la botella y el arroz sigue dentro.

  4. El juguete ocupa poco espacio y, aunque pesa, tampoco es algo excesivo. Recordad que un bebé de un año es capaz de jugar con la botella y hacerla sonar.

  5. Yo lo he hecho con arroz, pero ahora que es tiempo de vacaciones a la orilla del mar, supongo que también se puede hacer con arena de playa.

  6.  A diferencia de la carretera de tela (que parecía más para niños), este juguete sí que sirve tanto para niños como para niñas ;-).

Como veis, esta botella multiusos es otro juguete barato, que se hace con cosas que hay en casa. Si se rompe, es fácilmente reemplazable por otra igual. Si se pierde, tampoco es algo valioso. Al llegar a casa se puede hacer otra igual.

Cuando queráis mantenerles tranquilos un ratito, dadles la botella a vuestros retoños y decidles que busquen lo que hay escondido entre el arroz. Un ratito sentados os aseguro que estarán. Sobre todo si hay algún tesoro que se les resista a aparecer. Mi sobrina estuvo un buen rato buscando el ojo saltón.

Aunque versiones en Internet de esta botella hay unas cuantas, yo tomé la idea de aquí. Y como siempre os digo, si os animáis a hacerla, acordaos de volver a contarme cómo os fue el invento.

17Jul/13

… de hacer una carretera con un pantalón

Carretera de tela

El juguete de moda en casa no lo hemos comprado en ninguna tienda. Tampoco nos lo ha regalado nadie. Ni siquiera nos ha tocado en un concurso o similar. El juguete que triunfa (de momento) en casa es un DIY (do it yourself) en toda regla. Fácil y barato. Y echo con estas manitas que ahora mismo teclean. Da igual lo torpe que os consideréis en manualidades o parecido, podéis hacerlo. Y vuestros hijos van a disfrutarlo seguro. Y, sí, en este caso uso el masculino con conocimiento de causa, no es su uso genérico. Lo siento, es lo que tiene tener tres niños. Pero las madres de niñas que no se echen para atrás. Seguro que podéis amoldar la idea a los gustos de vuestras retoñas (mirad en los pros finales ;)).

Con todo el lío del cambio de armario, siempre aparece ropa que ya no se va a usar, bien porque está rota o destrozada o bien porque ya no vale de talla. Cuando el calorcito tuvo a bien aparecer para quedarse, al revolver el armario, aparecieron unos pantalones del Tripadre rotos por la rodilla. Los tenía guardados para ponérselos en casa, cuando ejerciera de manitas. Ejem. Pero nunca les dio ese uso. Así que los usé yo, jejeje…

Lo primero que hay que hacer es cortar la tela de una pierna dejando a un lado las costuras verticales. Y se guardan para después. Con la tela ya cortada, está lista para usar. Tomamos como medida uno de los coches con los que más jueguen los retoños. Se usa el ancho de referencia y, a partir de ahí, se corta la carretera, con espacio para dos coches. Yo decidí cortar una carretera recta, otra con media curva, otra con curva de 180º y un cruce de cuatro (forma de cruz). De las rectas corté cuatro; del resto, dos. Luego sólo hay que dibujar los carriles con un rotulador. Ya están las carreteras. Más fácil imposible. Y eso usando sólo con las tijeras.

Para guardarlas, se puede usar una bolsa de plástico o cualquier otra bolsa o bolso que tengamos en casa rondando. Sin embargo, también se puede usar el mismo pantalón. Yo cogí el bajo de una pierna, la que quedaba entera, a suficiente altura como para que cupieran las carreteras y algún coche. Cosí la parte de arriba, que luego sería el fondo de la bolsa (dejando el dobladillo del pantalón abierto). Luego, por la parte del dobladillo, que es la abertura de la bolsa, le cosí la costura que reservé a modo de asas. Para rematar y evitar pérdidas de carreteras y coches, cosí un velcro (me pareció mejor idea que una cremallera y, además, de ésta no tenía en casa) a lo largo de la abertura. Y ya está hecha la bolsa.

Para rematar, pinté unos dibujos también de carretera en la bolsa con el mismo rotulador. Así es más divertida y, además, me sirve para saber qué es lo que contiene la bolsa, no vaya a ser que, después de hacerla, la extravíe. Algo de lo que yo soy muy capaz, por despistada…

CONTRAS:

  1. Hay que coser, no os voy a engañar.

  2. Aunque se puede hacer con cualquier tela, un pantalón seguro que aguanta más el trote. Pero es mejor que sea un pantalón de adulto para tener más carretera que cortar.

  3. Hace falta espacio para montar la pista. Preferiblemente en el suelo. Pero no hace falta usar todas las carreteras de golpe, se pueden sacar en función del espacio que haya en el suelo.

PROS:

  1. Se reutiliza ropa que ya no sirve. Esto, ya de por sí, siempre está genial.

  2. Aunque haya que coser, no es necesario saber hacerlo muy bien. Si sabéis coser un botón, podéis hacer la bolsa. No se necesita máquina de coser. Y lo demás es sólo cortar y pintar rayas. Eso todo el mundo sabe hacerlo. Hasta yo 😉

  3. Se consigue un juguete barato y, creo yo, bastante resultón.

  4. Por Internet hay cosas muy chulas. Si buceáis por la red, seguro que encontráis más ideas inspiradoras. Yo no sé cómo se hace, pero si sabéis, podéis ponerle detalles de quita y pon, como semáforos o señales.

  5. En el caso de las niñas a las que no les gusten las carreras, se me ocurre que se pueden hacer estancias de la casa para las muñecas. O incluso algún bosque o zoo para jugar con animales.

  6. No pesa y tiene asas. Así que es fácilmente transportable. Lo pueden llevar hasta los niños.

  7. Las carreteras se montan al gusto del consumidor. Así que el niño siempre puede hacer pistas distintas.

  8. Si se pierde alguna o quieren carretera de otra forma, sólo hay que volver al pantalón inicial. A mí me sobró casi una pierna entera. Así que tengo reserva para rato.

  9. Se puede montar una pista con todas las carreteras, pero también se pueden dividir para montar dos pistas. Por si hay peleas… aunque es más divertido echarse carreras.

  10. Yo lo hice pensando en carreras de coches, pero luego me he dado cuenta de que también se pueden usar chapas (¿os acordáis de ellas en el patio del colegio? Qué tiempos…), piedrecitas, etc.

¿Qué os ha parecido el juguete casero? Yo vi la idea trasteando por Internet (que no sólo de blogs vive mi ADSL, jejeje). Como pasó con la caja de recuerdos, hay muchas webs que tratan el tema, pero yo cogí la idea de aquí.

Si os animáis a hacerla, no os olvidéis volver a contarme qué tal os ha ido y si vuestros peques disfrutan con ella.

05Jun/13

… de una caja de recuerdos

Caja de recuerdos

El otro día, dentro del carnaval La maternidad de la A a la Z, os hablaba del humor que se nos desarrolla cuando nos convertimos en madres o padres. Al final de la entrada os preguntaba por las últimas situaciones en las que os habían hecho reír vuestros peques. La mayoría contaba frases graciosas de los peques de la casa, esas ocurrencias que nos sueltan como si nada y ante las que sólo podemos reírnos.

Mi abuela vive en el pueblo y sólo ve a sus biznietos dos veces al año. Sin embargo, intento llamarla cada vez que puedo. Siempre me pregunta por los Trastos. Y yo le cuento cómo están, sí, pero también me gusta contarle las ocurrencias que han tenido, para que se ría ella también y vea la clase de pieza de tiene por biznietos. Y mientras hablo con ella, hago memoria, “venga, ¿cuál era esa cosa tan graciosa que dijo el Mayor el otro día? ¿Qué nos soltó el Mediano la semana pasada que nos hizo reír a carcajadas?”…

Y el caso es que, aunque hayan pasado pocos días, muchas veces no me acuerdo. Y me da una rabia… Al fin y al cabo, estas frases graciosas típicas de los niños no volverán a repetirse. No sé si os pasa a vosotros, pero yo recuerdo que algo dijeron, pero a veces soy incapaz de ponerlo en pie… y acaba olvidado.

Pensándolo bien, estas frases son como las cosas que hacen, que si no tienes a mano la cámara de fotos o de vídeo, las pierdes para siempre. Pero gracias a estos artilugios tecnológicos, podemos congelar ese momento. Bueno, pues para recordar las frases de nuestros hijos disponemos de otros artilugios, no tan tecnológicos (al menos, no en el sentido actual), pero seguramente conocidos por todos… ¡Papel y boli! Jajaja :D.

Así que pensé en hacer una caja de recuerdos. Básicamente, se trata de guardar en una cajita unas fichas o tarjetas con las frases de nuestros hijos que nos han sacado una sonrisa. Ahí, escritas, veréis como no se nos olvidan.

Yo compré la cajita y las fichas, pero es obvio que para la caja se puede reutilizar una cajita de zapatos de nuestros hijos (talla pequeña) y que las tarjetas se pueden hacer con folios o cartulinas (blancos o de colores). Si hay varios peques, también es recomendable unos separadores o marcadores.

CONTRAS:

  1. Ya que la idea es no olvidar las frases de los peques, una vez dichas por sus boquitas, hay que escribirlas rápidamente. Si no, puede que se os olviden y la caja pierde su utilidad.

  2. Si la compráis, hay que ir a comprarla y ya. Pero si reutilizáis una cajita pequeña de zapatos, yo la forraría con papel bonito. Y, de igual manera, si hacéis las tarjetas vosotros, hay que ponerse a ello: medir la caja para que quepan perfectamente, recortarlas, comprar la cartulina… aunque, ahora que lo pienso, lo mismo me animo y hago tarjetas de colores, un color para cada Trasto ;).

  3. Poner, dentro de la caja, las tarjetas y un bolígrafo. Así no hay excusa a la hora de apuntar la ocurrencia. Si vamos a escribirla y falta el boli, corremos el riesgo de que, al ir a buscarlo, oyamos un “mamá” por el camino y no apuntemos la frase.

  4. Hay que acordarse de poner el nombre del hijo que la dijo (si tenéis dos o más) y también la fecha. Así sabréis, dentro de un tiempo, a qué tierna edad soltó la perla vuestro angelito ;).

PROS:

  1. Las frases perdurarán en el tiempo. Y seguro que os volverán a sacar las sonrisas dentro de unos años.

  2. Cuando vuestros peques sean mayores, podéis dárselas a leer, para que vean qué ocurrencias tenían cuando eran pequeños.

  3. Quien dice frases u ocurrencias, también dice cosas que han hecho. Cualquier cosa digna de ser recordada y que no haya sido captada por las cámara de fotos o vídeo tiene cabida en estas tarjetas.

  4. A mí ya no se me va a olvidar contarle a mi abuela las últimas frases de sus biznietos. Le va a encantar :).

Es tan obvio que me ha dado hasta un poco de vergüenza contároslo, pero es que yo misma no caí en ello hasta que no lo vi trasteando por Internet (sí, no penséis que llamo Trastos a mis hijos porque sí, que “de casta le viene al galgo”, jejeje…). Hay varias webs que tratan sobre esto en Internet, pero yo encontré la idea aquí.

¿Qué os ha parecido la entrada de hoy? ¿Vais a animaros a haceros una caja de recuerdos o tenéis buena memoria? 😉

27May/13

… de hacer un florero

Florero DIY

He de confesar que me gustan las manualidades. Si sirven para decorar, estupendo. Si es barato, todavía mejor (recordad la entrada sobre pintar piñas). También he de confesar que, aunque me gusta hacer los purés y papillas para el Peque yo misma, muy de vez en cuando hecho mano de los potitos comprados. Se toma el potito y después me quedo con un bote de cristal que, por lo general, acabo tirando.

He pensado en aprovecharlo haciendo papillas de frutas y luego guardarlas como si fueran conservas, pero no sé si así sabrían igual. Así que no había encontrado ninguna utilidad para esos botes… hasta ahora.

¿Y qué es lo que ha pasado? Pues que el otro día llegó el Mediano con unas pocas margaritas cogidas para mí. No os cuento la ilusión que me hizo porque necesitaría otra entrada entera, pero supongo que os hacéis una idea ;-). El caso es que no sabía dónde ponerlas porque un jarrón normal era demasiado grande, así que pensé en un vaso, pero los que tenemos en casa eran demasiado anchos. Y buscando encontré uno de esos botes de cristal de los potitos. Lo llené con agua y ahí puse las margaritas. Y el Mediano feliz de verlas cada día, es más, ha ido trayendo más para sumarlas al ramito.

materiales florero DIYY aunque el bote no tenía ya la pegatina, quedaba un poco soso. Y llevaba días pensando en cómo decorarlo y el domingo, por fin, se me ocurrió una idea. Utilicé lo que tenía en casa, a saber: una pistola de silicona para manualidades (comprada en los chinos), cuerda fina, hilo grueso azul (pero no el de coser), un palillo (para apretar el hilo y la cuerda en la silicona) y el bote de cristal de los potitos. Como veis, ninguno de los materiales son caros. Supongo que con el washi tape se podría haber hecho algo más mono, pero a mí aún no me ha dado por él (falta de tiempo, desconocimiento…).

A mí me costó dos intentos hacer el de la foto porque al principio empecé a hacer líneas con la silicona de arriba a abajo del bote y, cuando quise poner la cuerda, ya estaba seca. Vaya fiasco, menos mal que se retira bien del cristal. Pero volví a intentarlo. La segunda decidí poner un pegote de silicona en un sitio, poner la cuerda y darle vueltas al bote con ella. Cuando tenía cubierto el pegote, daba dos o tres vueltas más con la cuerda y entonces ponía otro pegote y vuelta a empezar. Y así hasta el final del bote o hasta que os parezca bien.

También tenía un hilo azul que me quedaba de otra manualidad (que ya os contaré otro día ;-)) y me pareció bien para darle un toque de color. Así que separé un poco la cuerda por dos sitios y justo ahí puse el hilo dando sólo dos vueltas. Como me sobraba un poco del hilo, repetí la operación en el cuello del bote.

Y así es como conseguí hacer un florero resultón para las flores del Mediano. Es original y único. Y el florero también 😉 ¿Qué os parece cómo me quedó?

CONTRAS:

  1. Cuidado con la silicona, que se seca enseguida. Como ya os he dicho, en el primer intento, empecé a poner líneas de silicona de arriba a abajo del bote y, cuando quise poner la cuerda, ya estaba seca.

  2. Cuidado también con dónde ponéis la pistola mientras dais vueltas a la cuerda, yo me he llenado la mano de silicona en varias ocasiones.

  3. Hay que poner todos los pegotes en la misma línea horizontal. Esa parte pasará a ser la trasera del florero, la que no se enseña, porque queda fea. Si los ponéis sin ton ni son, los tendréis repartidos por todo el bote y a la vista no está bien.

PROS:

  1. Reciclaje a tope. Usando cosas que tenía por casa. Seguro que en vuestra casa también encontráis cosas a las que darles salida y emplearlas para hacer estos floreros.

  2. Barato. Porque ni siquiera el potito cuesta más de 2 €.

  3. Yo usé cuerda e hilo, pero se pueden usar otros materiales (como lana o telas), otras texturas (más lisas o más arrugadas), otros colores… Podéis hacerlo a vuestro gusto.

  4. También se pueden usar botes de distintas formas (más altos, más bajos, más anchos, más estrechos, rectos, más redondos…), según el florero que más os guste, e incluso, por qué no, botes de plástico que resistan la silicona o, si no, se puede utilizar cola o pegamento similar.

  5. Quizás al explicarlo me ha quedado un poco lioso, pero os aseguro que se tarda muy poco en hacerlo. Y, a diferencia de las que suelo hacer con los Trastos, esta manualidad apenas mancha.

  6. Se puede regalar. Sí, como quien regala galletas. Se me ocurre que, si se lo regaláis a la abuela, dejad que el peque lleve unas flores (no muy grandes, recordad que es un florero y no un jarrón ;-)) y después sacáis el florero. El pack completo ;-).

Bueno, pues no sé si os he animado a hacer floreros, lo que sí tengo claro es que éste no será el último que yo haga porque, a parte de si queda chulo o no, la verdad es que me lo he pasado genial haciéndolo. ¡Y hay infinitas combinaciones!

04May/13

… de hacer una tele de cartón

TV de cartón

¿Qué se puede hacer con una caja de cartón (además de una pista de coches o similar, claro ;-))? ¡Pues una televisión! Pero nada de televisiones planas y modernas, no… Una de las de antes, con sus botones y todo, pero no como la que había en el pueblo, tampoco hay que pasarse, ésta viene con mando a distancia. De los sencillitos, eso sí, nada de TDT.

El caso es que esta genial idea no es mía. Se le ocurrió al Mayor ayer por la tarde. Y él, a su vez, la sacó de unos dibujos que vio en la tele. A la hora de merendar, me dijo:

– Mamá, se me ha ocurrido una idea.

– A ver, dime- le contesté, pero ya me temía lo peor…

– ¿Qué te parece si, después de merendar, hacemos una tele con una caja de cartón?

– ¡Pues me parece una idea fantástica!- realmente estaba aliviada al comprobar que su idea no implicaba destrucción.

Bueno, pues al rato (que tres niños tardan en merendar lo suyo), nos pusimos al lío. La verdad es que se tarda muy poco. Sólo hacen falta tres cosas: una caja algo grande (como para que quepa la cabeza del niño), celo ancho y un cutter o tijeras. Con el celo se monta la caja de forma normal, como si fuéramos a guardar algo en ella, vaya. Luego, con las tijeras o el cutter (yo recomiendo éste último) se cortan las solapas (reservamos una) y se pone la caja boca abajo. Ahora, se recorta un cuadrado de uno de los lados más anchos. Pero no lo centréis, es mejor ligeramente situado a un lado para que haya sitio donde dibujar los botones.

Y ya está. Así de fácil y así de rápido. Todos estos pasos los hice yo por aquello de que no se cortaran los Trastos, que me daba miedo que usaran el cutter. Lo que sí hicieron fue pintarla. Nosotros usamos ceras (que no lápices) de colores, así se puede pintar con toda la superficie y se termina antes. Pintamos cada lado de un color y, como detalles, los botones (hasta el de encendido/apagado le pusimos :)). Pero, si os animáis, podéis dibujarle flores, rayos o lo que más les guste a vuestros peques.

Con una de las solapas restantes, recortamos un rectángulo y lo usamos como mando. Ponemos los números del 1 al 0, un botón de encender/apagar y un más (+) y un menos (-) para el volumen. Y ya tenemos mando.

Todo esto tardamos unos 10 minutos en hacerlo. Y después ¡a jugar! Por turnos, nos fuimos metiendo dentro de la caja (trimadre incluida) y fuimos contando cosas (a modo de cuento) y cantando canciones (como si fuéramos la MTV, jajaja). Después de un rato así, empezamos a usar muñecos para escenificar los cuentos. Estuvimos un buen rato así… y más tiempo hubiera sido si no se nos hubiera echado encima la hora de la cena. Sólo conseguí despegarles de la tele de cartón con la firme promesa de volver a jugar hoy con ella.

CONTRAS:

  1. Se necesita una caja algo grande. Si no fuera por la mudanza, no sé si tendría en casa.

  2. Hay que usar tijeras o cutter, así que hay que estar pendiente de que los niños no tengan la tentación de cogerlo y jugar con ello (especialmente con el cutter).

PROS:

  1. Se hace súper rápido. Ya os digo que entre cortarla y pintarla sólo tardamos unos 10 minutos.

  2. Se aprovechan cajas que andan por casa sin oficio ni beneficio.

  3. Se fomenta la creatividad, tanto a la hora de pintar la caja como a la hora de jugar con ella.

  4. Se puede personalizar la televisión al gusto del peque.

  5. Al usar ceras, no se ensucia.

  6. Se pueden usar témperas, rotuladores… Es más, se me ocurre que los más apañados pueden incluso pegar trocitos de papel para darle otro aspecto. ¡Vale cualquier cosa que tengáis por casa y les guste a vuestros hijos!

  7. Nos reímos un montón, yo incluida. Daba igual que estuviéramos dentro de la caja inventando historias como fuera “viendo la tele” ;-).

  8. Al ser tres a jugar, se aprende a respetar los turnos para usar la caja-televisión.

Como veis, tras la experiencia con la pista de coches, esta vez no usamos témperas ni ningún otro tipo de pinturas con las que tuviéramos que usar pinceles. Pero como no le pusimos muchos detalles, no lo descarto 😉

Y vosotros, ¿os animáis?

12Abr/13

… de pintar macetas

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Vuelvo con una nueva entrada para hacer con los niños. Esta actividad también va de pintura. Qué le vamos a hacer, a mis hijos les encanta pintar y es lo que más hacemos en casa. Esta vez vamos a pintar macetas. Si alguien no tiene plantas en casa, tampoco tiene excusa, pues pueden servir para guardar pequeños juguetes de los peques. En este caso, podéis utilizar témperas o similar. Pero si vais a utilizarlas para plantar plantas, las tendréis que regar, así que necesitaréis pinturas acrílicas. Este tipo de pintura es difícil de quitar, tanto de la piel como de la ropa. Así que precaución al máximo.

Se pueden pintar macetas de cerámica o de plástico (baratitas en los chinos), eso ya depende de cómo sean vuestros hijos. Yo no he querido arriesgarme y en casa hemos optado por las de plástico. Y, bueno, cuando digo macetas también incluyo jardineras, colgantes y demás.

CONTRAS:

  1. Si se usan pinturas, se mancha. Si se usan pinturas acrílicas hay que extremar las precauciones: hules, papel de periódico, etc. Es mejor perder diez minutos tapando la mesa donde realicéis esta actividad que lamentarse después por esa mancha que no sale.

  2. Ropa vieja, delantales… todo está bien para evitar disgustos después.

  3. Si la maceta está vacía, mejor. Cuando la pintura esté seca, ponéis la planta. Pero también se pueden pintar macetas con sus plantas, eso sí, cuidado no vayan a darle la vuelta para pintar y tiren la maceta con su planta y su tierra.

  4. Hay que esperar a que se seque, como todas las pinturas.

PROS:

  1. Aunque los niños se manchen las manos, no hace falta usar aguarrás ni demás productos fuertes para quitarla. Bastará con bañarles. Si no sale el primer día, saldrá al tercero. Creedme, lo he comprobado.

  2. Este tipo de actividad, como la de la piña y los cuadros, fomenta la creatividad de nuestros hijos.

  3. Refuerza su autoestima.

  4. Sirve para pasar un rato divertido lleno de color.

  5. Os permite decorar vuestras plantas de forma original.

  6. Como ya dije, si no hay plantas, las macetas sirven para meter pequeños juguetes (canicas, muñequitos, cintas para el pelo, cromos…). No tenéis excusa, jejeje 😉

Mi hijos pintaron para nosotros, pero en cuanto venga el buen tiempo haremos para las abuelas. Se pueden pintar enteras, como las de mis hijos, o sólo ponerles unos motivos, como flores, corazones, caritas sonrientes… La verdad es que mis Trastos disfrutaron muchísimo con sus macetas y las cuidan que da gusto.