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22Dic/13

… de la malla recoge-juguetes para el baño

Malla para bañera

Antes de empezar con la entrada de hoy, me gustaría contaros que ésta será la última del año. Tenía que haberla publicado el pasado viernes, como ya viene siendo costumbre, pero mis hijos no fueron al cole y estuvieron todo el día conmigo. Los tres. Y me fue imposible escribir ni publicar nada. El caso es que hasta entonces estaba dudosa, no sabía si continuar escribiendo durante las vacaciones de Navidad. Pero me he dado cuenta de que, aunque tenía algunas cosas pensadas, no me va a dar tiempo. Me las guardaré para el año que viene.

Así que ésta de hoy será la entrada que despida el año. De esta manera, espero tener más tiempo para leer y comentar otros blogs, especialmente los de la Maternidad de la A a la Z, que los tengo algo abandonados. Y, sobre todo, espero tener más tiempo para disfrutar de mis hijos y mi familia, que de eso se trata la Navidad, ¿no?

Después de las fiestas, cuando comiencen las clases de nuevo, volveré por aquí. Confío en que me esperaréis, ¿eh? Que pienso pasar lista, jejeje…

Bueno, y ahora vamos al lío. Hoy os voy a hablar de un juguete que no es un juguete en sí, por lo que también podría catalogarse como cachivache, pero que es muy apañado para pedírselo a los Reyes Magos o para regalar en un cumpleaños. Se trata de una malla recoge-juguetes para el baño y, en concreto la de la foto, que es la que tenemos en casa, es de Imaginarium.

Cuando nació el Mayor, apenas teníamos juguetes para el baño. Estos fueron llegando según iba cumpliendo meses. Así que, cuando llegó el Mediano, ya teníamos una buena remesa de cacharros para jugar en el baño. Empezaban a no caber a los lados de la bañera. Y luego estaba otra cosa que me daba un poco de asco, la verdad. El agua que se quedaba en los juguetes, ésa que al cabo de un tiempo le daba a la superficie un tacto así como viscoso. Porque, como los niños no jugaban con todos los juguetes al mismo tiempo, había que ir rotándolos. Lo que propiciaba que el agua hiciera de las suyas en los recovecos.

Hasta que un día vimos en Imaginarium esta malla y, aprovechando que el cumpleaños del Mediano estaba próximo, tuvimos a bien perdírselo como regalo. Por aquel entonces, él era aún casi un bebé y aquello de pedir juguetes aún le quedaba algo grande. Vamos, lo mismito que ahora… hay que ver cómo cambian en un par de años.

El caso es que es uno de los juguetes-cachivaches con los que más contenta estoy. Y os lo explico en los pros. Pero primero, como siempre, los contras.

CONTRAS:

  1. Para engancharlo a la pared es necesario taladrarla. No se pueden usar ventosas porque, por muy resistentes que sean, al final vence el peso de los juguetes y se cae. Aunque la resistencia dependerá de la cantidad de juguetes que se meta dentro y del peso de estos. Lo mejor y más seguro es taladrar un par de enganches. La malla viene con unas graciosas ventosas en forma de cangrejo, pero nosotros probamos a usarlas y siempre se nos caía. Así que al final decidimos ponerla colgando de los ganchos propios para colgar las toallas o albornoces. Y no se ha vuelto a caer.

  2. Hablando de los enganches, hay que medir bien la distancia, no vaya a ser que después de taladrar no sirva el esfuerzo.

PROS:

  1. Esta malla es ideal para recoger los juguetes del baño. Caben un montón. Bueno, ya lo veis en la foto.

  2. Al ser una malla, deja pasar el aire, con lo que permite que se sequen los juguetes y se evita que se quede agua en los juguetes.

  3. Aunque sea una manera de tener ordenados los juguetes del baño, es divertida.

  4. Es apropiado para niños que ya tengan juguetes para el baño hasta que dejen de tenerlos, jejeje… Vamos, que no pongo edad porque os podéis imaginar que se le puede regalar a cualquier niño tenga la edad que tenga siempre y cuando aún use juguetes cuando se baña.

Ahora os toca a vosotras. Contadme, ¿qué usáis en casa para guardar los juguetes para el baño? ¿Regalaríais esta malla recoge-juguetes? Y, lo más importante de todo, ¿os gustaría que después de Navidad siguiera publicando de vez en cuando más entradas sobre juguetes?

Me despido hasta el año que viene. Feliz Navidad a tod@s, que os traigan muchas cosas los Reyes (o Papá Noel si preferís) y que se cumplan todos vuestros deseos. Y, sobre todo, a disfrutar de vuestra familia y los peques quienes, en esta época más que nunca, son los verdaderos reyes de la casa. ¡Nos leemos en 2014! Besotes.

16Dic/13

… de las pilas

Pilas

Se acerca Navidad y siempre viene cargada de juguetes si hay niños en casa. Y los juguetes suelen necesitar pilas. Me fastidia bastante aquellos que necesitan pilas pero que no las traen incluidas. ¿Es acaso una confabulación entre los fabricantes de juguetes y los de pilas? Que no digo yo que el juguete en cuestión tenga que venir con las mejores pilas del mercado, pero alguna que dé para jugar ese primer momento tras sacar el juguete de su caja y quitar el deseo de jugar con él no estaría mal.

Así que, cuando se regala un juguete a un niño, no está de más ver si las pilas que necesita vienen incluidas o no. Y en este segundo y triste caso, comprarlas y regalarlas junto con el objeto de deseo infantil.

Que ésa es otra. Coges la caja y miras a ver qué pilas necesita. Y pone cosas tan raras como AA, AAA. LR… que alguien me explique qué tipo de clasificación es ésa. Porque para mí las pilas se dividen en: pilas normales, pilas como las normales pero más pequeñas, pilas gorditas, pilar de las gordas del todo y pilas de botón (más o menos grandes). Creo que todos nos entenderíamos mucho mejor con mi clasificación. Al menos sabríamos a qué tipo de pilas nos estamos refiriendo. No sé. Es una idea… ahí lo dejo…

Y ya puesta a proponer cambios, creo que no estaría de más dividir las pilas, a su vez, en dos tipos: pilas para juguetes y pilas para cualquier otra cosa. Porque yo creo que las que se van a utilizar para los juguetes deberían aguantar bastante más. O los juguetes requerir bastante menos energía. Estoy convencida que todo niño o niña tiene un juguete al que, nada más ponerle pilas nuevas, ya se le han acabado y es necesario ponerle otra nuevas para seguir jugando con él. Y si sólo son dos o cuatro pilas, pase. Pero ¿qué me decís de los que requieren ocho pilas? ¡Y de las gordas del todo! Nosotros tenemos uno así, un coche teledirigido. Por cierto, que el mando de control remoto que lo acompaña, y que tan necesario es para jugar con el coche, requiere como otras seis de las normales. Yo creo que, en tres o cuatro cambios de pilas, hemos vuelto a comprar otro coche.

CONTRAS:

  1. Ir a comprar pilas es un lío. Al menos para mí. Como he dicho, la clasificación es muy rara, con tantas letras y números. Que no digo que no tengan su sentido, pero desde luego en mi cabeza no entra.

  2. Lo normal es tener pilas de repuesto en casa. Pero con tanto juguete que utiliza pilas tan distintas, es un caos. Además, no sé por qué, pero entre tanta pila al final siempre falta la que se necesita o, si se tiene el tipo correcto, no hay suficientes (suele faltar una).

  3. Las pilas se reciclan. Y hay que acordarse de llevarlas al punto de reciclaje. Que con lo que pesan las pilas, como espere mucho a llevarlas, parece que voy con piedras en el bolso en vez de pilas. Afortunadamente, cada vez hay más recogida de pilas en supermercados.

PROS:

  1. Hay que ver lo bien que sienta ir a buscar pilas y tenerlas. Es mi victoria personal.

  2. Hay recargadores de pilas. Nosotros tenemos uno que venía con un juguete (imaginaos la de pilas que gasta para que viniera con el cargador). Pero sólo los he visto para las pilas normales (según mi clasificación). ¿Alguien sabe si también hay para pilas pequeñitas, gorditas y súper gordas?

Dadas las fechas en las que estamos, no vendría mal hacer acopio de pilas de todo tipo en casa. No vaya a ser que a Papá Noel o a los Reyes Magos se les olvide este pequeño detalle y no se pueda disfrutar del regalo nada más abrirlo. ¿Os ha pasado esto alguna vez?

13Dic/13

… del juguete proyector

Juguete proyector

La verdad es que no sé muy bien qué nombre darle al juguete, pero por la foto seguro que lo reconocéis. Consiste en calcar el dibujo que tiene (hay varios modelos), tarea que es facilitada gracias a una bombilla (que funciona con pilas) que tiene dentro. Así que no hay que confundir este juguete en cuestión con otro que hay que proyecta la imagen desde arriba.

En casa tenemos dos modelos, un de Rayo McQueen y otro de Mickey Mouse. Éste es mucho más simple que el de Rayo porque sus dibujos son más grandes y tienen menos líneas. Sin embargo, ambos usan el mismo número y tipo de pilas y ocupan lo mismo.

La idea es poner papel encima del dibujo que se quiera dibujar, encender la bombilla, calcar el dibujo y después colorearlo. Como digo, el de Mickey es más sencillo y hasta viene con una guía de colores (el 1 es amarillo, el 2 es azul, el 3 es rojo, etc.), de manera que, tras calcar el dibujo, sólo hay que ver qué número viene marcado dentro y colorearlo del color en cuestión. O hacer como mis hijos, pasar de la guía e ir por libre. Para gustos, los colores. Nunca mejor dicho.

La manera de elegir el dibujo es muy sencilla, aunque a los niños al principio les cuesta un poco. Tiene dos manivelas o ruecas a ambos lados. Girando la de la derecha o la de la izquierda, van pasando los dibujos cual pergamino hacia el lado elegido. Cuando se ve el que se quiere pintar, se para y a calcarlo. Este mecanismo les suele costar a los niños porque tienden a girar cada una a un lado contrario, con lo cual, la tira de dibujos no se mueve.

Este juguete me recuerda a cuando yo iba al cole y calcábamos los dibujos de la tele (Oliver y Benji de Campeones, sobre todo) en la ventana. Al segundo que calcabas ya te dolía el brazo. Y luego estaba el problema del celo con el que lo sujetábamos al cristal para que no se nos moviera: había que despegarlo con sumo cuidado para no romper el folio. ¡Madre mía! Ha pasado una eternidad de aquello… Dadme un momento para sentirme vieja…

Vale, ya.

CONTRAS:

  1. Las pilas. Cada aparatejo de estos necesita 4 pilas de las gordotas. La duración variará en función de cuánto lo use el niño. Lo que enlaza directamente con el siguiente contra.

  2. Los niños tienen a dejar la luz encendida. Lo hacen cuando salen del baño (al menos los míos) y lo hacen de igual forma con este juguete. Les tengo que repetir hasta la saciedad que, si no lo van a usar, que lo apaguen, que luego se gastan las pilas y, cuando quieran pintar, no van a poder.

  3. Yo diría que es un juguete de interior. Sacarlo al patio o a la terraza no suele ser buena idea porque no se aprecia para nada que la bombilla esté encendida.

  4. En el espacio donde se calca no cabe un folio entero. Es necesario partirlo a la mitad y, aún así, le sobra un poco.

  5. Es un juguete que pesa un poco. Es muy probable que a los más peques se les resbale de las manos. Cuidado con los pies.

PROS:

  1. Cada juguete trae en el lateral una solapa-compartimento muy apropiada para guardar los lápices y tenerlos siempre a mano.

  2. A cada lado del lugar para calcar el dibujo hay unas pestañitas donde poner el folio e intentar así que se mueva lo menos posible.

  3. Este tipo de juguete dispone de modelos más fáciles (Mickey) y otros más complicados (Rayo), por lo que abarca un amplio abanico de edad. Yo creo que lo pueden usar aquellos niños que ya sepan coger un lápiz y estén empezando con la lectoescritura (creo que se llama así), que consiste básicamente en seguir líneas. Supongo que a partir de los 3 o 4 años de edad, según cada niño, hasta que se aburran. El Mayor con 6 años aún sigue enganchado al de Rayo.

  4. Muy en consonancia con el pro anterior: es un buen ejercicio para trabajar la motricidad de las manos y fomenta el vínculo óculo-manual.

  5. Al igual que os digo que hemos gastado muchas pilas en ese juguete (llevan ya varios años con nosotros), os digo también que no hemos tenido que cambiar la bombilla ni una sola vez.

  6. Es un juguete resistente. A cada uno de mis tres hijos, en algún momento, les ha dado por tirar el juguete al suelo o rematar la faena subiéndose encima. Y el juguete sigue sin romperse.

¿Qué os ha parecido este juguete? ¿Lo tiene vuestros hijos? ¿Os animaríais a regalárselo a un niño? Contádmelo en los comentarios.

06Dic/13

… del juguete de las bolas

Juguete de bolas

Hoy es viernes y “me toca” hablar de juguetes. Hasta ahora he hablado de algunos que nos han gustado mucho en casa, pero no todo es así. Hoy os presento a mi examigo el juguete de las bolas voladoras, traído a casa por los Reyes Magos la primera Navidad del Mayor por expresa petición de los padres de la criatura.

El juguete, visto en la tienda, parecía de lo más divertido. Un motor impulsa las bolas hacia arriba, vuelan en el aire para luego caer en la bandeja amarilla y, después, introducirse por el agujero volviendo al juguete en cuestión y repitiendo el ciclo entero. Tan curioso nos pareció, especialmente que las bolas cayeran de nuevo en el artilugio, que se lo pedimos a sus Majestades de Oriente en nombre de nuestro bebé de 7 meses.

Llegó la mañana de Reyes y, aunque el Mayor aún no se había enterado de lo que era aquello, el Tripadre puso manos a la obra y lo montó y le puso las pilas necesarias para que aquel cacharro funcionase. Y funcionó, vaya si lo hizo. Y las bolas, lejos de caer en vertical en la bandeja pensada expresamente para recogerlas, llenaron el suelo. Venían unas cuatro o cinco, pero aquello parecía una de esas máquinas que dispara pelotas de tenis.

Eso sí, nuestro bebé estaba encantado con su juguete nuevo. No sé qué le gustó más, si el ruido del motor (las bolas salen hacia arriba por un chorro de aire), las bolas subiendo y bajando, verlas caer al suelo o contemplar cómo sus padres buscaban y recogían las bolas que rodaban por el suelo (a turnos, eso sí).

CONTRAS:

  1. Es un juguete algo grande, pero se guarda fácilmente porque la bandeja recoge-pelotas es desmontable.

  2. El motor hace ruido. Yo a los cinco minutos acabo con él metido en los oídos para un buen rato.

  3. Como he dicho, las bolas tienden a no caer en la bandeja la gran mayoría de veces. Lo que implica, como ya he dicho, tirarse al suelo a buscarlas.

PROS:

  1. A pesar de los contras, es un juguete que a los niños les encanta. Para hacer honor a la verdad, es entretenido ver subir y bajar las bolas. Además, tanto dichas bolas como el juguete tienen colores bastante llamativos.

  2. El tubo por donde entran y salen disparadas las bolas es transparente, lo que le permite al niño ver lo que ocurre dentro del cacharro.

  3. Es mejor que sea el propio niño quien se encargue de recoger y meter las bolas dentro del juguete.

Como veis, yo no le tengo mucho aprecio a este juguete en concreto, pero mis hijos sí. Pero creo que os he dado una visión bastante completa de lo que debéis esperar de él si decidís pedírselo a los Reyes o regalarlo en un cumpleaños.

El de la foto es de la marca Playskool y supongo que, por cuando se lo regalaron al Mayor, debe estar catalogado para niños a partir de 6 meses. Siento no poneros la ficha técnica del juguete, pero no la he encontrado. No sé si es que ya está retirado o ha sido sustituido por otros afines. En cualquier caso, que lo dicho aquí podría aplicarse a cualquier otro juguete lanza bolas.

22Nov/13

… del móvil para la cuna

Móvil cuna

Venga, que hoy es viernes y, como parece ser ya una costumbre, aquí os traigo otro juguete más. Aunque éste también podría catalogarse como cachivache. Se trata de un móvil de bebé para la cuna y yo lo aconsejaría a partir de los seis meses hasta que el retoño sea capaz de tirar de él y echárselo encima con el consiguiente golpe, llanto y chichón. Momento en el que aconsejo encarecidamente retirarlo de la cuna. Dicen que con medio año, el bebé es capaz de centrar la mirada en objetos algo más alejados. Por eso creo que antes no merece la pena.

Básicamente, los móviles consisten en un artefacto que permanece quieto con objetos colgantes que se pone sobre la cuna para entretener a los bebés. Móviles para cunas hay muchos: con movimiento, sin él, con música, sin ella, con luces, sin ellas… y con todo junto o sin nada de lo anterior.

Éste de la foto se lo regalaron al Mayor cuando nació y ha pasado con éxito por los tres Trastos y aún sobrevive y funciona perfectamente. Si tuviera que recomendar uno entre todos los que hay, sin dudarlo yo recomendaría éste o uno muy similar. Tiene movimiento tanto de los ositos voladores (que se retiran fácilmente y se pueden lavar en la lavadora) como de unas mariposas proyectadas en la pared mediante luces (tenues), también tiene música (varias melodías a elegir), tiene volumen (alto y bajo, para mí, muy importante), proyecta en la pared o techo con movimiento mariposas (sí, ya lo he dicho), tiene una lucecita fija en la parte de abajo que puede ver el bebé (y que se puede apagar si se quiere) y, lo más importante para mí (además del volumen), cada una de estas cosas son independientes. Es decir, se puede poner sólo la música o sólo el movimiento o sólo la proyección o nada.

Móvil plegadoAdemás de todo esto, tiene mando a distancia con el que ponerlo en marcha desde una distancia prudente. Otra cosa importante a tener en cuenta es que, aunque sea para poner en la cuna, permite no hacerlo. Si se le quita el enganche para acoplarlo a los barrotes de la cuna, se puede doblar y poner sobre una mesa o superficie plana y horizontal. Lo que resulta muy útil si el bebé duerme en la cama con los padres o en el cuco o minicuna o algo parecido que no lleve barrotes y, por tanto, no se pueda enganchar de manera fija.

CONTRAS:

  1. Las pilas. El móvil necesita cuatro pilas de las grandes (si no recuerdo mal) para funcionar. No son las típicas que se tienen en casa, al menos yo. El mando a distancia necesita pilas también, pero de las normales (creo recordar que dos). Si hay por aquí algún Rey Mago cogiendo notas, que se apunte también incluir las pilas en el regalo.

  2. Que tenga movimiento, música y luz no significa que al bebé en cuestión le vaya a gustar todo. Al Mayor le encantaba todo el aparataje al completo. El Mediano no soportaba la música, daba igual la melodía que eligiera, era ponerla y empezar a llorar. El Peque no lloraba con la música, pero tampoco le entusiasmaba.

  3. Es un juguete grande y pesado. Por eso recomiendo que lo quitéis de la cuna si veis que vuestro hijo empieza a darle tirones para evitar un golpe. El Mayor consiguió tirarlo y, en el proceso, le hizo una buena marca a la cuna.

  4. Para engancharlo a la cuna hay que enroscar una rueda en forma de flor a los barrotes. Con el tiempo, se va aflojando y no está de más comprobarla y apretarla de vez en cuando si fuera necesario.

PROS:

  1. Para mí el móvil es útil, ya no para que se duerma el bebé (que eso depende de la manera en que se haga en cada casa), si no para tenerle entretenido. Yo he podido ordenar la ropita de mis hijos tranquilamente mientras ellos miraban a los ositos dando vueltas o las mariposas en la pared. También me ha permitido ir al baño si oír sollozos.

  2. El mando a distancia no lo he usado mucho, pero en ciertas ocasiones me ha sido muy útil. Si el bebé estaba tranquilo y el móvil se paraba (creo que dura unos 12 minutos), podía encenderlo de nuevo desde la puerta sin que mi bebé me viera. Lo que hubiera supuesto una llantina al salir yo nuevamente de la habitación. Y antes de que me llaméis mala madre, os recuerdo que tanto el Mediano como el Peque tienen más hermanos que también reclaman mi atención y que yo aún ando a ver si doy con el secreto de la omnipresencia.

  3. Que se pueda utilizar plegándolo y sin enganchar a la cuna está muy bien. Como he dicho, se puede poner junto al bebé (de pocos meses, si no lo alcanzará y se lo tirará encima) y es muy útil cuando aún no duerme en una cuna grande.

  4. También es genial que se pueda elegir qué activar y qué no. Y, por supuesto, el volumen. Huyo de los juguetes que tienen un volumen alto y, además no se puede regular, o peor, no se puede apagar…

Éste del que os hablo aquí es de la marca Fisher-Price y es muy fácil de encontrar. Yo llevo viéndolo en los establecimientos desde hace ya 6 años. Si queréis más información, aquí os dejo la ficha técnica del producto. Y si queréis saber mi experiencia con otros juguetes, sólo tenéis que pinchar aquí.

¿Vuestros hijos utilizaron móviles en sus cunas? ¿Cómo les fue? ¿Qué opináis de estos juguetes? Dejadme vuestra opinión en los comentarios, aunque tarde, los contestaré todos y, por supuesto, también los leo todos ;-).

Aprovecho para recordaros que seguimos de sorteo, en concreto de un precioso gnomo navideño (sí, el de la columna de la derecha arriba. Si queréis uno, seguid las instrucciones que hay al final de esta entrada. ¡El lunes anunciaré al ganador del segundo gnomo y comenzará el sorteo del tercero! 🙂

15Nov/13

… de la rana cantarina para la bañera

Tortuga musical

Bien, con esta entrada sigo en la línea de hablaros de juguetes para niños con vista a las Navidades. Hoy voy a hablaros de nuestra amiga la rana cantarina y es un juguete musical para el baño. Creo recordar que se lo regalaron al Mediano en su primer cumpleaños. Así que podría catalogarse como juguete para niños a partir de 1 año hasta que se aburran de jugar con él ;). El precio lo desconozco, pues ya os digo que fue un regalo. Pero lo que sí os puedo decir es que, costara lo que costara, ha sido amortizado con creces, pues es uno de los juguetes para el baño que más éxito ha tenido (y tiene) en nuestra casa.

Todos y cada uno de mis hijos ha jugado, y juega aún, con esta rana. Para mí, tiene cuatro cosas fantásticas. La primera es que cada una de sus patitas tiene una forma geométrica simple (círculo, cuadrado, triángulo y estrella), un color (morado, rojo, azul y amarillo) y un animalito ( pulpo, tortuga, cangrejo y estrella de mar). Además, su fondo tiene agujeritos, así que funciona a la perfección como regadera. Otra cosa que me gusta es que, aunque no salen en la foto, traía tres piezas con los dibujos de los animales de las patas para meterlos dentro.

Pero lo mejor de toda la tortuga es que tiene música. Sí, y obviamente se puede meter bajo el agua y sigue sonando. Canta un par de canciones y dice frases como “¡sácame del agua y verás lo que pasa!” para jugar con ella a modo de regadera. Cada vez que se aprieta una pata, dice el animal, la forma o el color que tiene.

Investigando un poco, porque yo ya ni me acordaba, resulta que este juguete musical es de la marca Vtech y se llama Tortugagua. La ficha técnica del producto la podéis encontrar aquí. Yo no me voy a repetir y aquí en el blog, como ya os dije, me limito a contar nuestra experiencia con este juguete.

CONTRAS:

  1. Es un juguete pesado. No me refiero a que sea cansino (eso dependerá de lo mucho o poco que se le aprieten las patas o se le saque y meta en el agua). Me refiero a que pesa y a veces al Peque se le caía de las manos. Ahora ya es más fuerte y puede con él. Pero hay que tener cuidado de todas formas porque si cae en un pie o una mano hace daño.

PROS:

  1. Es un juguete musical para el agua. Se puede mojar e introducir sin problema en la bañera. No se estropea ni se le mojan las pilas.

  2. Es didáctico con sus formas, colores y animales en las patitas.

  3. Interactúa con los niños con sus frases. Otra que dice es, por ejemplo: “¡vamos a buscar al pulpo!” y, si se aprieta la pata correcta, el muñeco felicita al niño. Si no, le insiste a que lo intente de nuevo: “¡inténtalo otra vez!”.

  4. Es fácil de manejar y muy intuitivo. Tiene un botón de encendido y apagado. Y luego las patas. El resto funciona por sensores.

Ahora os toca a vosotros. ¿Conocíais este juguete o alguno similar que hable o cante y se pueda meter en la bañera? ¿Qué os ha parecido nuestra amiga la rana cantarina?

04Nov/13

… de los puzzles

Puzzle tradicional

Puzzle tradicional

Esta mañana, por razones que no vienen al caso, no he podido publicar la entrada de hoy a la hora a la que acostumbro. Y, como tenía algunas en mente y no me decidía por una en concreto, aprovechando que, de todos modos, la entrada la publicaría tarde, me he puesto a preguntar sobre qué queríais que hablara hoy: trastadas o juguetes. Han ganado los juguetes por goleada. Me ha sorprendido que sois muchas las que ya estáis pensando en la carta a los Reyes Magos. Así que, aunque en casa aún no hemos sacado el papel y el lápiz para escribirla, he decidido que iré publicando entradas sobre juguetes que tenemos en casa, por si os doy alguna idea.

Aprovecho también esta entrada para dejar claro que:

  • lo que aquí cuente sobre un determinado juguete será siempre bajo mi punto de vista y mi propia experiencia (o la de mis hijos, se entiende);

  • si menciono alguna marca será siempre porque yo así lo crea oportuno. Y si no la menciono, será porque no lo considero necesario;

  • aún no se ha dado el caso, pero si alguna marca me pagara por hablar de su producto o me hiciera llegar una muestra para que yo hablara de ella (insisto, siempre según mi punto de vista y mi experiencia con el juguete en cuestión), lo dejaría bien claro al principio de la entrada. Si no digo nada, se entiende que no he obtenido beneficio económico alguno por mencionar dicha marca;

  • intentaré encasillar los juguetes por edad, pero ya os advierto que muchas veces eso de la edad sólo sirve para catalogarlos en los folletos porque el Peque juega con juguetes de los Mayores y los Mayores muchas veces también acaban jugando con los del Peque.

Dejo esto claro para no tener que repetirme en el resto de entradas que tengo pensado ir publicando.

Y ahora sí, vamos al lío. Hoy voy a hablaros de los puzzles. ¡¡Me encantan!! Recuerdo cuando mis padres me regalaron uno de 250 piezas… y fue mi perdición. De ahí pasé al de 500 piezas y después al de 1.000 y 1.500 piezas. El último que hice creo que fue de 5.000 piezas. Me gustaban tanto que, como solían regalarnos un puzzle a mi hermana y otro a mí, al final, por desgana de mi hermana, yo acababa haciendo el suyo. Lo que a ella le ponía nerviosa, a mí me servía para relajarme y perderme en mis pensamientos.

Ahora ya no hago puzzles. No será por ganas. Pero los hacen mis hijos. Obviamente, no de tantísimas piezas. Hay puzzles para casi todas las edades. Un bebé no puede hacer uno porque acabaría con la pieza en la boca, pero no todos los puzzles llevan piezas. Cuando el Mayor tenía unos dos años, le compramos unos cubos que son puzzles. En nuestro caso, fueron de madera, pero los Reyes Magos también le trajeron unos cubos magnéticos. En la foto aparece sólo el de madera porque el otro era de plástico y, a fuerza de partirse de risa mientras los estrellaba contra el suelo, acabaron rompiéndose. Sólo ha perdurado el de madera. Al ser cubos, también sirve para hacer torres que, por supuesto, hay que tirar lo más fuerte posible para hacer gracia. Estos niños son tan lindos… como diría Pao.

Puzzles_1

Cubo de puzzles y libro-puzzle

De ahí, cuando cumplió unos tres años, le compramos un libro-puzzle. Eran de cuatro fichas y el dibujo viene marcado debajo. Sólo hay que buscar la pieza igual y ponerla encima. El libro traía cuatro puzzles. El que más ha jugado con él hasta la fecha ha sido el Mediano.

Luego pasamos a los puzzles “normales”, los que tienen varias piezas que hay que montar. El puzzle que tenemos en el imaginario colectivo, el que se nos viene a la mente cuando pensamos en un puzzle. Aquí el Mayor, de 6 años, es el rey, probablemente por edad, aunque el Mediano ya le va pisando los talones.

Y como estamos en la era tecnológica donde las aplicaciones o apps están a la orden del día, quería mencionar también los puzzles digitales. Hace poco, por insistencia del Mediano, me puse a buscar alguna app que no fuera muy difícil y que, a la vez, entretuviera. Di con estas dos: “Sabana” y “Selva”. Son gratuitas y traen un montón de animales para hacer. Aunque, eso sí, para tenerlos todos hay que pagar casi 2 €. De manera gratuita, creo recordar que vienen unos cuatro animales por juego. Como podéis ver en la foto, los puzzles no tienen muchas piezas y, cuando las ponen en el lugar correcto, suena un ping.

Además, dándole al símbolo del sonido, se puede escuchar el ruido que hace el animal en cuestión. Para terminar, tocando la paleta de colores con el pincel se accede al “colorea”: aparece el mismo animal del puzzle y se puede colorear. Lo bueno de este “colorea” es que tocando el sombrero de mago evitamos salirnos de las líneas y se pinta sólo el espacio elegido moviendo el dedo. Una vez terminada la obra maestra, se puede guardar para la posteridad. Supongo que, como éstas que os menciono aquí, habrá muchas otras.

Puzzles_2

Aplicaciones de puzzles

CONTRAS:

  1. Los puzzles de toda la vida tienen el problema de toda la vida: perder piezas. Yo tengo hechos dos fantásticos puzzles de 2.500 y 5.000 piezas respectivamente a los que les falta una pieza a cada uno. Cortesía de la perrita que teníamos en casa de mis padres.

  2. En los puzzles digitales de los que os he hablado hay que pagar para tener acceso a todos los animales.

PROS:

  1. A menos que os dé por enmarcar los puzzles, estos se pueden hacer y deshacer tantas veces como queráis y jugar con ellos hasta la saciedad.

  2. Leí una vez que los puzzles son un ejercicio para la mente. Aunque, a menos que os pongan tan nerviosas como a mi hermana, son divertidos sin más.

  3. Como os dije antes, hay puzzles para casi todas las edades. Sólo hay que elegirlos con sentido común. No le regaléis a un bebé un puzzle como el de la primera foto o le deis un puzzle digital, probablemente no sepa qué hacer con él. De la misma manera, no le deis a un niño de 6 años el libro-puzzle porque se aburrirá de él a los cinco minutos.

Ahora contadme vosotras: ¿sois de las que se ponen nerviosas o de las que les relaja hacer puzzles? ¿Vuestros hijos tienen puzzles? ¿Juegan con ellos o no les hacen mucho caso? ¡No te olvides de mencionar la edad de tus peques!

14Oct/13

… de la caja recoge-todo

Caja recoge-todo

Tener niños pululando por casa implica que la casa siempre estará desordenada. Cuando no sea un coche en mitad del salón, será un dinosaurio en el sofá o unos cromos encima de la mesa de la cocina. En casa, actualmente convivimos con tres dinosaurios, dos coches, un par de cuentos y los cromos en el salón. Sin embargo, como os podéis imaginar, éste no es su sitio.

Tener niños pululando por casa implica que la casa siempre estará desordenada. Cuando no sea un coche en mitad del salón, será un dinosaurio en el sofá o unos cromos encima de la mesa de la cocina. En casa, actualmente convivimos con tres dinosaurios, dos coches, un par de cuentos y los cromos en el salón. Sin embargo, como os podéis imaginar, éste no es su sitio.

Antes esta situación me desesperaba porque una cosa es tener un par de juguetes de un niño por el medio y otra tener los juguetes de tres niños dando tumbos. Pero tengo un truco. Yo la llamo la caja recoge-todo y no es ni más ni menos que una caja algo grande donde voy guardando juguetes y demás trastos (no, esta vez no me refiero a mis hijos ;)) según un criterio.

Veréis, mis hijos tienen sus cosas en su habitación, pero las llevan al salón. No les dejo más de un par cada vez y siempre les estoy diciendo que, para llevarse algo, tienen que guardar otra cosa. La mayoría de las veces esto funciona. Pero en otras ocasiones, no. Y el salón acaba pareciendo más un cuarto de juegos. Así que entonces entramos mi caja y yo en acción. Con ella bajo el brazo, recorro salón, cocina y baño si me apuráis y voy metiendo juguetes a los que creo que ya no les hacen mucho caso. La caja mantiene el juguete o el cuento en pausa. Si después de unos días veo que no han echado de menos lo guardado, entonces lo llevo a la habitación y lo devuelvo a su sitio. O mejor aún, mis hijos vienen conmigo y ellos mismos se encargan de guardarlos.

Cuando el Mayor era el único niño de la casa, recuerdo haber tenido el salón lleno de juguetes. Esto se debía en parte a que sólo estaba él, pero también a que en su habitación era muy pequeña y entre la cuna (no digamos ya cuando la litera la reemplazó) y la cómoda-cambiador apenas se podía jugar en ella. Con la nueva casa, aquella situación cambió y ahora el Mayor y el Mediano comparten una habitación más amplia donde ya caben ellos y sus juegos. Así que en el salón sólo admito un par de juguetes (pequeños) por niño. Y para intentar que se mantenga así, uso la caja.

CONTRAS:

  1. Para mí un contra es encontrar el tamaño perfecto de la caja. No puede ser muy pequeña porque entonces hay cosas que no caben, como cuentos o coches y muñecos algo más grandes. Tampoco vale si es excesivamente grande porque entonces la misma caja se convierte en un trasto más.

  2. El cierre de la tapa. Éste debe ser fácil para un niño. Así permitís que sea el propio niño quien guarde en la caja un juguete o que vaya a por él si lo echa en falta.

  3. Podéis evitar que la propia caja se convierta en un trasto más dándole un sitio: en un rincón del salón, al pie de la escalera, a un lado del pasillo, sobre una estantería… Lo importante es que sea de fácil acceso y tenga su sitio para que no vaya de un lado para otro como un juguete más. Así, además, siempre sabréis todos (niños y mayores) dónde está, por lo que guardar o buscar algo en ella os resultará más cómodo.

PROS:

  1. Es una forma de quitar cosas de en medio. Así, aunque no estén en su sitio, están a mano por si se necesitan para el juego.

  2. La caja también permite transportar varias cosas a la vez. No sé vosotras, pero a mí a veces al ir a guardar los juguetes, me faltaban manos y siempre se me acababa cayendo alguno o tenía que hacer varios viajes. Ahora con la caja esto se acabó. Lo llevo todo a la vez.

  3. Si tenéis duda de si algún papel con el que han estado jugando vuestros hijos va a la basura o no, no hace falta decidirlo en el momento. Echadlo a la caja y ya lo decidiréis pasados unos días.

  4. Gracias a la caja, todo está a mano, pero no a la vista. Lo que da orden a la casa.

  5. Podéis hacer la caja divertida. Ponerle unas pegatinas o las fotos de vuestro(s) hijo(s) para que toda la familia sepa qué caja es y qué es lo que se guarda en ella.

Quizás penséis que esta caja recoge-todo es una tontería. Puede que tengáis razón. Pero a mí me quitó muchas cosas de en medio. Y, aunque ese día no os haya dado tiempo a barrer el suelo o quitar el polvo, es cierto que si todo está ordenado y hay pocos juguetes por el medio, la casa parece otra. La verdad es que desde que uso el truco de la caja, yo estoy más relajada.

Si os habéis reconocido en algo de lo que he contado aquí, probad a usarla vosotras también y, después de un par de semanas, me contáis si vosotras también vivís menos agobiadas por los juguetes ;).

 

26Abr/13

… del peluche de algodón

Peluche natural.

Peluche natural.

Mi hijo Mediano tiene piel atópica. Esto significa que toda la ropa ha de ser de algodón para evitar los dichosos granos. Pero no sólo la ropa, también están incluidos los juguetes. Con todos los peluches que tenía el Mayor, no le sirvió ni uno porque todos eran, en mayor o menor medida, de poliéster. Y, de la misma forma que encontrar prendas sólo de algodón es relativamente fácil, encontrar un muñeco de este material puede convertirse en una ardua cruzada.

Fue en su primer cumpleaños cuando se encontró, al fin, con dos peluches de algodón. Un perro azul y su osito polar, con el que aún hoy se va a la cama todas las noches. Al ser de algodón, ya no hay problema de que lo abrace y se lo arrime porque no provocará alergias en su piel. Encontrarlos fue toda una odisea porque cuando preguntabas por ellos te miraban con cara rara. Como si estuvieras pidiendo peras al olmo. Pero bueno, esto fue hace tres años y medio.

Según dicen los médicos, cada año se incrementa el número de niños atópicos, aunque siguen sin saber a qué es debido. Con el Peque, tengo la mosca tras la oreja. Ningún pediatra ni enfermera nos ha sabido decir a ciencia cierta si es o no atópico. Le salen algunos granitos de vez en cuando que se van como vienen, nada que ver con las ronchas que tuvo el Mediano. Puede ser, simplemente, dermatitis, muy común entre los bebés.

Pero, ante la duda, y teniendo ya un niño atópico en la familia, por el cumpleaños del Peque, también decidimos regalarle un muñeco de algodón al que pudiera aferrarse sin temor en sus ratos de juego o sueño. La tienda donde encontramos los de su hermano no nos valía, pues no queríamos que fueran dos muñecos iguales. Algunos pensaréis que podríamos haberlos comprado de otro color. Nosotros también barajamos esa idea… hasta que vimos que no había oferta de colores para esos muñecos.

Pregunté a amigos, a familia, lancé la pregunta en Twitter y Facebook e investigué por internet. Pero nada. Nadie sabía dónde vendían esos seres extraños que yo me empeñaba en llamar “peluches de algodón”. Y en internet, lo único que encontré fueron muñecos hechos a mano que se nos escapaban del presupuesto.

Al final, tras mucho buscar y estando ya a punto de tirar la toalla, dimos con éste simpático amiguito. ¿De algodón? Pues no lo sé. La ardilla venía en una súper caja en la que se podía leer, en letras bien grandotas, “100% natural”. Me acerqué, cogí la caja y empecé a buscar la composición del muñeco porque ¿qué significaba exactamente cien por cien natural? Tras cinco vuelta a la caja sin encontrar lo que buscaba, una dependienta tuvo a bien apiadarse de mí y vino a ayudarme. Miró la caja, miró la etiqueta del muñeco e incluso miró el papelito con las ¿instrucciones? que venía dentro. Y nada, a parte de que era muy natural todo, no encontramos los materiales concretos de los que estaba hecho el peluche.

Al final, lo compramos y se lo regalamos. Ahora le va un poco grande, pero mi niño crecerá y podrá manejarlo sin problema. Sin embargo, si un día le salen granitos, no me va a quedar más remedio que sospechar del muñeco.

CONTRAS:

  1. No entiendo cómo es tan difícil encontrar peluches de algodón. Sobre todo, teniendo en cuenta que el número de niños atópicos crece cada año.

  2. La desinformación que existe al respecto. Tener la piel atópica es una alergia equiparable a ser celíaco o no tolerar el huevo. Cuando digo “atópico” no estoy hablando en un idioma extranjero.

  3. La desidia de algunas tiendas. Entro y pregunto si tienen muñecos de algodón, se entiende que si los hay, al menos uno me voy a llevar, pagando, que no busco que me lo regales. Y la respuesta de la/el dependiente es: “ahí están los peluches, mírales la etiqueta”, señalando a un armario entero lleno de muñecos. Cariño, acabas de perder una clienta. Es más, acabas de perder bastantes porque entiendo que no soy la única madre que está buscando este producto. Vale que tiene una características especiales, pero si eres un poco avispado, puedes explotar ese mercado. Ley de la oferta y la demanda, ¿te suena?

  4. Igualmente, me parece fatal que no ponga exactamente de qué material está fabricado un producto. Por muy natural que sea, eso a mí no me vale. Quiero saber el material y la proporción que se usó para fabricarlo. ¿Qué pasa si mi hijo es alérgico al algodón? Sí, ya sé que suena muy raro, pero ¿alguien puede asegurarme al cien por cien que no hay nadie en todo el planeta que sea alérgico al algodón? Alergias más extrañas hay por ahí.

  5. Es un rollo tener que andando siempre la etiqueta. Primero de la ropa y después de los peluches.

PROS:

  1. Al final encontré el peluche. Espero que se rompa porque como tenga que salir a buscar otro me van a dar los siete males.

  2. Al igual que pasó con la tarta, mi Peque aún es pequeño para enterarse de qué va esto. También le pasó al Mediano. Pero, al igual que el Mediano se fue encariñando con su osito a medida que crecía, espero que el Peque se encariñe de su ardilla con el tiempo.

Cuando nace un niño, comprarle ropa de algodón parece lo más lógico. La composición de los muñecos es igual de importante. Creo que algunos fabricantes deberían tomar nota. Como ya he dicho, es un mercado aún por explotar.