Tag Archives: juegos

10Dic/16

… de Wear and fun (publicidad gratis)

Wear and fun. Ropa infantil para jugar. #PublicidadGratis

Si estás buscando un regalo original, práctico y huyes de los típicos juguetes, la entrada de esta semana de la iniciativa de publicidad gratis te va a encantar. Sandra es una emprendedora con una tienda online de ropa pensada para jugar con ella. No es que los peques puedan jugar con esta ropa puesta (que también), es además pueden jugar, literalmente, con sus prendas de vestir, como si fueran un juguete. ¿Ya te picó la curiosidad? 😉

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05Jul/16

… de mi eBook de juegos para niños Verano 2016

eBook de juegos para niños Verano 2016

Las suscriptoras del boletín mensual ya lo saben, han sido las primeras en poder disfrutar de algo en lo que he puesto mucho cariño y mucho trabajo. Se trata de mi ebook de juegos para niños Verano 2016. He estado preparándolo durante dos meses, arañando tiempo de donde podía, haciendo pruebas y pensando si un eBook así le interesaría a alguien.

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13Abr/16

… de disfrazarse en casa

Disfrazarse en casa

Si te digo que el Peque lleva uniforme todos los días, seguro que piensas en el colegio. Si continúo diciéndote que se lo pone de lunes a domingo, descartas el cole. Y si te digo que ninguno de sus hermanos llega uniforme, entonces ya te descoloco. Pero es todo verdad. Lo que pasa es que el Peque tiene la costumbre de disfrazarse en casa prácticamente todos los días.

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24Abr/15

… de Joegames (publicidad gratis)

Logo Joegames

Una de las cosas que más me gustan de la iniciativa de publicidad gratis es la gran variedad de proyectos que voy descubriendo. Os lo digo en serio. Desde cositas hechas a mano, hasta cursos. No os imagináis los proyectos tan distintos que me van llegando. Como el de esta semana. ¡Nada más y nada menos que aplicaciones móviles para los peques! Yo ya les he echado un vistazo y me han encantado. Si seguís leyendo a Matilde, seguro que también os encantan 😉

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03Abr/14

… de los juegos (maternidad de la A a la Z)

AZ de la maternidad

Supongo que no seré la única madre que juega con sus hijos. Afortunadamente. En cuanto vi que mis bebés podían interactuar conmigo (a su manera) empecé a jugar con ellos. Empecé por las palmitas y los cinco lobitos. Muy a la par iba el cucutrás. Me encantaba verles reír y soltar aquellas carcajadas tan grandes que apenas podía creer que salieran de unos cuerpos tan pequeñitos.

Como imaginaréis, según han ido creciendo ellos, los juegos se han ido haciéndose más complejos. Ahora los mayores juegan al fútbol, al parchís, a la oca y a algún otro juego de mesa. Con el Mayor se puede jugar al veo, veo y a las damas. Ya me ha pedido que le enseñe a jugar al ajedrez.

El verano pasado, con un dado grande de juguete, se me ocurrió decirles que tenían que hacer una casa según el número que saliera. Por ejemplo, si salía el 1 había que agacharse, con el 2 había que saltar a la pata coja, con el 3 tenían que quedarse quietos como estatuas… y así hasta el 6.

De nuevo, vuelvo a fijarme en los juegos que están en el mercado. Hay muchos nuevos que no conocía, pero para mi asombro, sigue habiendo otros que salieron en mi propia infancia. Ahí está la Bola loca, aunque creo que ahora le han cambiado el nombre, sigue el Twist, el Quién es quién y el Conecta 4 (donde soy la reina absoluta, aunque esté mal que yo lo diga, jejeje).

El Mayor se sorprende que yo sepa jugar a Piedra, papel o tijera, que conozca las reglas de Fuga o Látigo y sepa jugar a las palmas con la canción de En la calle 24. Y él me sorprende a mí con juegos como Pistolero o Torito bravo.

Está claro que la maternidad nos llena la vida de muchas cosas. Los juegos son una de ellas, por eso quería incluirlos en mi particular Diccionario de la maternidad de la A a la Z.

CONTRAS:

  1. A veces me cuesta recordar cómo se jugaba a algo, aunque conozca el juego.

  2. Otras veces, las reglas con las que yo jugaba de pequeña a algún juego no coinciden con las que han aprendido mis hijos.

  3. Con el Peque trasteando a todas horas por casa y con su afición a coger todo lo que tienen sus hermanos entre manos, es difícil sacar un juego de mesa y que no coja las piezas. Estoy deseando que sea algo más mayor para poder jugar con los tres al parchís, por ejemplo.

PROS:

  1. A mí siempre me ha encantado inventarme juegos. Ahora con mis hijos tengo la excusa perfecta. El reto está en encontrar uno al que puedan jugar los tres a la vez.

  2. Los juegos de mesa me chiflan. Espero que mis hijos saquen la misma afición. De momento, creo que van por ese camino. ¡Sólo hace falta sacar el Monopoli de Rayo McQueen para comprobarlo!

  3. Creo que algunos juegos, además de divertidos, enseñan muchas cosas, como esperar cada uno su turno, saber ganar, aprender a perder, etc.

  4. Inventarse un juego es ser creativo. El buen tiempo propicia los juegos al aire libre, que son los que requieren más imaginación.

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
Síguelo en Twitter #AZdelamaternidad.
Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.

12Sep/13

… de las cosquillas (maternidad de la A a la Z)

AZ de la maternidad

– Mamá, hazme cosquillas…

– ¿Ahora?

– Sí, ahora…

– ¿Puedes esperar un momento? Estoy terminado de…

– Vengaaa… porfi… hazme cosquillas…

Y ahí estoy yo, con un mico de 6 años haciéndole cosquillas como si no hubiera un mañana. Y se ríe. Y su risa es pura. Es diversión en grado máximo. Puro placer de reír por reír. Él se estira, se retuerce, a ratos no puede respirar. Paro. Coge aire. Creo que le he agotado. Un “mamá, ahora hazme cosquillas por aquí” me deja claro cristalino que tiene ganas de más.

El Peque nos mira y se ríe. Se ríe con ganas. La risa es contagiosa, está claro. Con su lengua de trapo me dice “má, má”, lo que con el pequediccionario en la mano viene a significar que siga cosquilleando a su hermano y que, por supuesto, él también quiere. Alargo la mano que me sobra y le hago cosquillas a él también. Más risas.

Con el rabillo del ojo miro al Mediano. Le veo con los ojos como platos. Con una sonrisa de oreja a oreja. Se acerca cauteloso. El Mayor sigue revolviéndose y dando carcajadas. Espera paciente dos o tres nanosegundos. Después me suelta el “¡ahora a mí, mamá!”.

Cuento a los Trastos… uno… dos… tres… Cuento mis manos… una… y dos… Vaya, esto es un problema… Dejo de cosquillear al Peque y empiezo con el pipiolo de en medio. Ahora las risas suenan más altas, pero igual de puras. Me sorprendo a mí misma riéndome también. Alterno entre mis hijos para dar a basto con todas mis manos. Nos reímos los cuatro. Creo que si alguien pudiera vernos en ese instante por un agujerito, se convencería de que estamos algo chiflados en esta casa. Quizá no le falte razón. Pero aquí nos seguimos riendo.

CONTRAS:

  1. Hacer cosquillas es cansado para quien las hace. Qué dolor de manos se me pone algunas veces.

  2. En ocasiones, los adultos llegamos a la conclusión de que ese momento no es buen momento para hacer cosquillas a los niños. Creo que deberíamos pararnos a sopesarlo un poco más. ¿En serio no hay buenos momentos para hacer cosquillas? Yo estoy empezando a creer que cualquier momento es bueno para sacarle una risa a un niño.

  3. Se forma mucho alboroto. Bueno, para quienes estáis con el reto del rinoceronte naranja, ¿esto no cuenta como grito, verdad? 😉

PROS:

  1. Quien recibe las cosquillas acaba cansado. Y todos sabemos que después de la tempestad viene la calma… ¿Queréis cansar a un niño? ¿Pero de verdad? Hacedle cosquillas. Muchas. Por todo el cuerpo.

  2. La risa es contagiosa. Raro es que empecéis a hacerles cosquillas a vuestros hijos y no acabéis riéndoos vosotros también.

  3. Las cosquillas traen risas, las risas traen felicidad. Si habéis tenido un mal día, hacedles cosquillas a vuestros retoños. A los treinta segundos se os habrán olvidado todas las penas.

  4. Las cosquillas también son un juego. Jugad con vuestros hijos. Todos lo agradeceréis.

¿Que por qué incluyo las cosquillas en el Diccionario de la Maternidad de la A a la Z? Pues porque yo sólo hago cosquillas a mis hijos. El Tripadre no tiene y, además, prefiero no buscárselas ;-). Las cosquillas significan un rato en familia, un rato de juegos, un rato de diversión pura y dura. Las cosquillas implican prestar atención a las demandas de mis hijos, es dedicarles toda mi atención en ese preciso instante, buscar ese recoveco por dónde meter la mano y cosquillearles a gusto.

Y, si os animáis, después de hacerles cosquillas a ellos, que ellos os hagan cosquillas a vosotros. ¿Recordáis la última vez que alguien os hizo cosquillas de verdad y os reísteis a placer? ¿No es un rato genial?

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
Síguelo en Twitter #AZdelamaternidad.
Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.
25May/13

… de jugar con plastilina

Plastilina

El otro día mis Trastos no tuvieron cole, pero el Tripadre sí tenía que irse a trabajar. Así que aquí me quedé yo con los tres y mi faringitis. Inventando maneras de entretenerles. ¿Una película? Os recuerdo que sólo duran sentados escasos 10 minutos. ¿Parque? Hacía mal día. ¿Juegos con los coches? Estupendo hasta que empiezan a pelearse por el mismo (con la cantidad de coches que tienen, pues siempre se les antoja el mismo a los dos…). Así que me fui a por la caja de manualidades sin saber muy bien qué haríamos esta vez. Pero cuando llegué, ahí al lado, solita, vi la caja de la plastilina.

Hacía mucho tiempo que no la sacaba porque el Mayor había cogido la costumbre de mezclar colores (que, bueno, pase) y de intentar metérsela en orificios varios (y eso sí que no). Además, hay que sumarle a todo esto que siempre acababa tirada en el suelo, pisoteada y demás. Bueno, supongo que os hacéis una idea…

Pero muchas veces, algo que no funciona un día, al cabo del tiempo va de maravilla. Y pensando eso, saqué la plastilina. Y crucé los dedos. Y saqué los bártulos. Y mis Trastos mayores dieron palmas con las orejas. Y yo sonreí. Y me las vi muy feliz un buen rato. Y mis hijos me pidieron que les hiciera monigotes. Y yo se los hice. Y pasaron 10 minutos y ahí seguían con el culo en la silla. Y les hice un caracol. Y empezaron a levantarse. Y se acabó lo que se daba. Bueno… más o menos…

No es culpa de la plastilina, que volveré a sacarla en breve. Es que mis hijos son de culo inquieto. Todos, que el Peque está en plan “me tiro al suelo sea como sea” y menudas vueltas que da. ¡Lo que me cuesta que no se lance al vacío cuando le tengo en brazos! Pero bueno, ésta es otra historia, que me disperso.

Sin embargo y a pesar de todo, ese ratito (breve para mi gusto, ojalá hubieran estado toda la mañana entretenidos, con la plasti o lo que fuera, que no soy exquisita), como digo, ese ratito nos dio mucho juego ;-).

CONTRAS:

  1. A mí no me gusta mezclar. Tengo que ser la única persona que, cuando come comida china, va plato por plato. Pues con la plastilina me pasa igual. Detesto que se mezclen los colores. Aunque a base de jugar con mis hijos estoy superándolo ;-).

  2. El suelo se sigue llenando de pegotes. Pero esto también lo tengo superado. Sólo tengo que darme prisa en barrerlo antes de que lo pisen.

  3. Lo mismo que pasa con los coches pasa con los cortadores de formas. Se les antoja a los dos el mismo. Y tiene que ser en ese preciso instante.

  4. Ya puede ser un gurruño, que lo que acaba de hacer un Trasto es una obra de arte. Esperemos que no venga el otro y se lo destroce porque entonces ya la tenemos liada.

PROS:

  1. Imaginación al poder. No hace falta ser muy mañosa, al menos a mis hijos les vale todo lo que se le parezca a lo que tenían en mente.

  2. Me maravilla la destreza que tienen en esas pequeñas manitas. Verles hacer churritos fue genial y así practican la motricidad fina.

  3. La plastilina no mancha. Creo que este pro vale por dos, jejeje…

  4. Ninguno intentó metérsela en la boca o por la nariz. ¡Genial!

  5. A pesar de lo (para mí gusto) breve tiempo que estuvieron entretenidos con la plastilina, fue un buen rato. Hicimos caracoles, leones, elefantes… y después, cuando empezaron a levantarse de la silla, jugamos un ratito con ellos, rugidos incluidos :-). También hicimos coches (no podía ser de otra manera) y nos echamos algunas carreras. Supongo que a las niñas les gustará hacer collares, pulseras y anillos (a mí me encantaba ;-)).

Ahora os toca a vosotros contarme a mí si vuestros peques juegan ya con la plastilina y qué es lo que más les gusta hacer con ella. Estaré encantada de leeros y así, entre todos, intercambiamos ideas ;-).