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30Sep/13

Carta abierta a mi Mediano

Mediano

Queridísimo Mediano:

Esta semana cumplirás cuatro años. Ya eres todo un niño, hace tiempo que dejaste al bebé atrás. Creces cada día por dentro y por fuera. Y me haces crecer a mí contigo. Hemos ido de la mano desde tu primer aliento. Naciste callado, como si el ruido de fuera no te importara. Dormías en mi regazo como si no hubiera nadie más.

Sin embargo, tus primeros meses no fueron fáciles. Tuviste granos que picaban horrores y aún hoy me culpo por no haber reaccionado antes, por no haberte comprendido. Pasado aquello, empezaron tus privaciones y yo pensaba que me moría allí mismo contigo. Pero creo que eso también lo hemos superado. A pesar de tu aspecto exterior, eres todo un luchador. Y eso no se me olvida nunca.

En esta semana celebramos cuatro años de rizos, de risas, de lágrimas y de miradas. Tienes unos ojos grandes que te vienen de familia. Expresivos y hermosos. Podría tirarme horas embelesada perdida tu mirada. Y cuando sonríes unos pequeños hoyuelos quieren dejarse ver en tus mejillas. Tu risa es contagiosa, tu alegría es imprescindible en mi día a día.

Naciste en segundo lugar y eso te hace ser un privilegiado. Eres el hermano menor que aprende del primero y el hermano mayor en el que se fija el tercero. Eres un culo inquieto que no está tranquilo ni cuando duerme. Pero que abrazas, que das besos, que me dices cuánto me quieres y yo sólo puedo sucumbir a tus encantos.

Me derrito cuando juegas con el Mayor y todo son risas en medio del caos. Te comería a besos cuando le cantas y le haces tonterías al Peque sólo por el gusto de verle reír contigo. Y, aunque a veces te pierde tu genio, eres un trozo de pan, sensible y amoroso.

Han pasado ya cuatro años y aún me maravillo de cómo has cambiado. Tus gustos, tus preferencias, tu personalidad va cogiendo forma día tras día. Y me dejas ensimismada con tus respuestas y tu lógica aplastante. Tengo muchas ganas de seguir a tu lado descubriendo saltamontes detrás de cada hoja.

En esta semana tan especial, sólo puedo desearte un feliz cumpleaños y hacerte la firme promesa de estar ahí siempre, quizás a veces unos pasos más atrás, para ayudarte a levantarte si te caes y curar tus heridas si me dejas.

Feliz, muy feliz cumpleaños, Mediano. Te quiero tropecientos infinitos y un poquito más.