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30Oct/13

… del jabón de mi abuela

Jabón artesanal

Una de las cosas que me preguntasteis cuando hice el sorteo de los gatitos de Faly era cómo quitaba las manchas de la ropa de los niños. Mira que yo no había hablado de ello aquí porque pensaba que cada una tendría sus mañas. Pero para mi sorpresa, fuisteis varias las que me hicisteis esta pregunta. Así que hoy os voy a hablar de mis trucos para quitar las manchas de la ropa.

Aunque en el mercado hay varias marcas de detergentes que prometen sacar manchas difíciles a la primera y sin frotar, lo cierto es que yo aún no he dado con ninguna que funcione tal como lo anuncia. Tengo algunas que me van mejor que otras, es cierto, pero siempre tengo que remojar y frotar.

Sin embargo, para frotar y remojar, tengo un as bajo la manga. Para mí, es mi imprescindible en manchas de niños y no tan niños. Se trata del jabón de mi abuela, que no es ni más ni menos que un jabón hecho en casa a la antigua, de manera tradicional, con sosa caustica, agua y aceite usado. Ya oigo alguna repugnancia a lo lejos, pero no os vayáis porque este jabón es genial. No es que quite todas las manchas del mundo mundial, ya os lo aviso, pero es de lo mejor que he probado.

Ante una mancha, lo primero que hay que hacer es lavar la prenda. Pero no siempre hay tiempo. En ese caso, yo la dejo en remojo para que no se seque y la lavo con jabón cuando tengo un rato. Es más, estos días que el Peque ha tenido gastroenteritis y he tenido que lavar ropa a mansalva, hasta en el agua de la bañera, después del baño, dejaba los bodis y pijamas con un poco de jabón. Y al rato volvía y los lavaba en condiciones.

Este jabón funciona mejor con agua caliente. Y para que obre toda su magia suele ser necesario dejar la prenda en remojo con el jabón dado y frotar un poco. Ya os digo que en esto de las manchas no hay milagros.

Para hacerlo necesitáis unos 5 litros de aceite y otros 5 litros de agua y 1 kilo de sosa caustica. Hay que mezclarlo todo muy bien, echar en un reciente y dejar reposar hasta que coja consistencia de jabón.

La verdad es que yo no lo he hecho nunca. Lo suelen hacer mi madre y mi abuela. Y luego ellas me dan varios trozos porque con estas cantidades sale bastante. Pero si tenéis alguna duda, dejádmela en los comentarios y yo se lo pregunto a ellas y os contesto.

CONTRAS:

  1. Al usar sosa caustica hay que andar con cuidado. Es mejor ponerse guantes y hacerlo en un sitio ventilado.

  2. La mezcla final se echa en un recipiente. Éste es mejor si es grande pero no muy alto. Mi madre y mi abuela usan un tupper que siempre tienen para este jabón.

PROS:

  1. Aunque no elimina todas las manchas, quita la mayoría de ellas o las reduce bastante.

  2. Lo maravilloso de este jabón es que también sirve para las heridas. Cualquier herida porque es apto para pieles sensibles. De hecho, es el que mejor les va a las pieles sensibles. Lo mismo da un corte que una episotomía que una cesárea o unas grietas en los pezones a consecuencia de la lactancia. Y esto lo digo por propia experiencia. Yo lo usé por recomendación de mi ginecólogo y de la matrona de las clases de preparación al parto.

  3. También funciona genial como jabón íntimo o jabón normal.

  4. Mi madre a veces le añade aceite de rosa mosqueta y esa tanda la deja para el cuerpo en vez de para la ropa. Yo lo usé durante el postparto de mi segundo embarazo.

Sólo me queda por decir sobre este jabón que quien prueba repite. ¿Alguna lo conocíais? ¿Lo hacéis en casa? ¿Os gustaría probarlo? Y si tenéis otros trucos para quitar las manchas, me encantaría que lo compartierais en los comentarios ;-).

16May/13

… de las cicatrices (maternidad de la A a la Z)

AZ de la maternidad

Hay dos tipos de cicatrices, las de la piel y las del alma. Las de la piel puedes llevarlas con más o menos alegría, si te has cortado con un cuchillo cortando cebolla no te hará gracia, pero si se trata de una cesárea que sirvió para salvaros la vida a tu bebé y a ti, lo llevarás como un honor. Las cicatrices del alma, por el contrario, duelen siempre, por mucho tiempo que haya pasado desde la herida.

Antes de ser madre, las cicatrices del alma son básicamente por cosas que te habían hecho a ti directamente. Puede que te duela que insulten a tu amiga o que te engañe tu novio, pero eso son arañazos en comparación con las que tienes por ser madre o padre. Es entonces cuando se producen las heridas más profundas porque el daño va dirigido a tu hijo y cada desprecio o cada feo los sientes aún más que si te lo hubieran hecho a ti.

Algunas de estas heridas se producen por un comentario malintencionado hacia tu hijo: “qué maleducado”, “qué egoísta”, “parece un delincuente”, etc. Otras se originan por comentarios hacia ti como madre (o padre): “no lo cojas tanto”, “tiene que acostumbrarse”, “déjale llorar”, “tu leche le deja con hambre”, “deberías volver a ponerle el pañal”, “no le des tantas explicaciones”, “abrígale”, “¿por qué le consientes eso?”, “yo le castigaba ahora mismo” y demás perlas por el estilo que quizás, a parte de ti, puede que también las escuche tu hijo.

Y te duelen porque unas le duelen a tu hijo y otras te hacen dudar de ti misma y de tu capacidad como madre. Puede que perdones a quien “opinó” de esa manera, pero no lo olvidas, da igual que lo hayas dejado pasar o que te hayas enfrentado al autor de esa “crítica constructiva”, siempre recordarás ese comentario. Estas cicatrices no se curan nunca.

CONTRAS:

  1. Puede que olvides determinados comentarios hirientes, pero el daño está hecho. Es posible que vuelvas a sentir el dolor inicial sin previo aviso, ante una situación parecida. Y siempre duele como la primera vez.

  2. Si os pasa como a mí, le daréis mil vueltas en la cabeza (tenía que haber hecho esto, tenía que haber dicho lo otro…).

  3. Puede que tú, como persona adulta que eres, puedas entender que algunos comentarios los hace gente de otra generación, que antes era normal pensar así, que es por puro desconocimiento… Peor tu hijo no tiene esa capacidad de comprensión. Si alguien le dice “malo” o “desobediente”, le va a afectar. Y ya sabemos todos lo erróneo que es poner etiquetas a la gente, especialmente a los niños.

  4. Las cicatrices del alma no se ven, pero la herida está ahí. Si la tocas, duele.

PROS:

  1. Puedes aprender de tus errores: enfrentarte a quien hizo el comentario para que no lo vuelva a repetir o aprender a ignorar esas “críticas constructivas”.

  2. Según pasa el tiempo, aprendes a confiar más en tu capacidad como madre, esas opiniones ya no te hacen dudar… al menos, no tanto como al principio.

  3. Tú, como madre o padre, eres quien mejor conoce a tu hijo. Sabes hasta dónde puedes llegar con él, lo que estás dispuesta a dejar pasar, donde tienes que ponerle el límite. Un ejemplo, estáis en una comida familiar y tu hijo, que normalmente come estupendamente, ese día no prueba bocado. Seguro que alguna abuela o tía o prima se aventura a decir “qué mal come”, “es que tiene que comer sí o sí”, “qué malo es para comer”. Esto, primero lo oye tu hijo y seguro que le afecta. Y lo segundo, lo oyes tú y puedes pensar que tienen razón. O puedes entender a tu hijo, que ha dormido mal, que hace calor y está más intranquilo, que está rodeado de gente que normalmente no ve… y dejarle que coma lo que quiera. Aunque también habrá entonces quien te diga que le dejas hacer lo que le da la gana. Ahí tienes otra cicatriz más.

No se puede controlar a la gente, siempre dirá lo que quiera, por mucho que le ruegues que se abstenga de emitir determinados juicios de valor que no te ayudan en nada y que sólo consiguen perjudicar a tu hijo y a ti. Sin embargo, siempre puedes intentar que no te afecten demasiado. Si alguna lo conseguís, por favor, volved a contarme cómo lo habéis logrado. No sabes lo que es sufrir hasta que tienes un hijo por el que sufrir.

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.