Tag Archives: galletas

25Sep/15

… de hacer una tarta de la Patrulla canina

Cómo hacer una tarta de la Patrulla Canina paso a paso (Paw Patrol Cake)

De nuevo vengo a traeros algo dulce porque hace poco fue el cumple de mi sobrina. Después de la tarta de Peppa Pig o de la tarta de Frozen, no sabía yo por qué se decantaría la peque este año. Pero ella lo tenía muy claro. Vamos, que no lo ha dudado y ha mantenido su idea durante semanas. Así que yo me he pasado esas mismas semanas dándole vueltas a cómo hacer una tarta de la Patrulla canina.

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17Jun/15

… de las galletas Minecraft de creeper (tutorial)

como hacer galletas Minecraft de creeper, paso a paso, video tutorial

Para el cumpleaños del Mayor no solo le hice una tarta de Minecraft, las galletas del videojuego de marras también tenían que estar en su fiesta. Está claro que la forma predominante este año ha sido el cuadrado y el color, obviamente, el verde. Y con estas dos cosas me lancé a hacer galletas de Minecraft, obviamente, con cara de creeper.

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06May/15

… de las galletas búho con glasa

Galletas buho con glasa

Como viene siendo habitual, en el cumple del Peque no sólo hice la tarta de búho que él tanto quería. No. Además, hice galletas de búho que fueron una auténtica sorpresa y que encantaron tanto a los peques como a los mayores. La técnica, como siempre, es a base de glasa (royal icing) y de la producción en cadena que ya os conté en las galletas de Olaf.

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06Oct/14

… de hacer galletas de Olaf (Frozen)

Galletas de Olaf (Frozen)

Cuando os conté cómo hice la tarta de Frozen, también os dije que no era lo único que había llevado al cumpleaños. Mi cuñada no tenía muy claro cuántos íbamos a ser en el cumple de mi sobrina, así que yo no tenía claro si la tarta sería suficiente. Por si las moscas, se me ocurrió hacer galletas del simpático amiguito de las hermanas de la película: Olaf, el muñeco de nieve (♪♪ hazme un muñeco de nieve … sé que no habéis podido resistir la tentación de cantarlo, jajajaja…).

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25Nov/13

… de hacer galletas con pepitas de chocolate

Galletas con pepitas de chocolate

Seguro que las habéis comprado en alguna tienda. Seguro que os encantan o les encantan a vuestros hijos. Son deliciosas. Crujientes… crash… Con chocolate… mmm… Y seguro también que pensáis que no podéis hacerlas. ¡Error!

Hay un blog por ahí que tiene como objetivo encontrar el cupcake perfecto. Yo llevo años buscando la galleta con pepitas de chocolate perfecta. Y creo que he dado con la receta. Fue por casualidad. Pero como estaba obsesionada con estas galletas tipo Chip Ahoy, tuve que probar a hacerlas.

Tengo un cuaderno donde apunto a mano las recetas que me gustaría probar. Si la llevo a cabo, resalto el título con fluorescente. Y le pongo una carita al lado. La carita sonríe si la receta está de vicio. Está seria si tras probarla nos hemos quedado igual. Y la carita se pone triste si, a pesar de haberla hecho bien, no nos ha gustado el resultado final (por consistencia, por manera de hacerla, porque no nos gusta el sabor…). A esta receta le he puesto una carita sonriente al lado. Y le he pintado una lengua, en plan me estoy relamiendo. Además le he puesto corona. Es la receta reina de las galletas con chocolate. Al menos en esta casa.

Aunque podéis encontrar la receta original de Amanda Laporte aquí, me vais a permitir que os copie los ingredientes y os explique cómo la hago yo. Con estas cantidades salen entre 20 y 25 galletas.

  • 220 g de harina

  • 100 g de mantequilla

  • 90 g de azúcar moreno

  • 45 g de azúcar blanco normal

  • 1 cucharadita de levadura en polvo (la de los postres)

  • 1 cucharadita de azúcar avainillado

  • 1 huevo

  • 100 g de pepitas de chocolate

Para elaborar estas galletas, podéis seguir las instrucciones de la receta original, tamizando por un lado la harina y la levadura y por el otro mezclando la mantequilla con los azúcares y el huevo. Después se incorpora todo y se le añaden las pepitas de chocolate.

Yo lo hago todo en el mismo cuenco. Mezclo la mantequilla con los azúcares, incorporo el huevo y después añado las pepitas de chocolate. Entonces, pongo un colador fino sobre el cuenco y tamizo directamente la harina con la levadura. Incorporo bien y ya está.

Desde aquí, sigo las indicaciones de la receta original. Es decir, enrollar la masa cual chorizo en un poco de papel transparente y refrigerar al menos media hora. Después saco la masa y corto lonchas. La receta dice que así tal cual se puede poner sobre la bandeja de horno y hornear. Yo prefiero la otra opción de la receta: coger esas lonchas y hacer bolas con ellas, como si fueran albóndigas, y después aplastarlas. Así no me salen excesivamente grandes.

Coloco en la bandeja del horno y a hornear a 200ºC (como dice la receta) unos 8 minutos en mi horno. Pero eso ya depende de vuestro horno y de si os gustan más o menos oscuras.

Y ahora el bonus track. Yo, junto con las pepitas, le añado unas pocas semillas de amapola que dicen que tienen mucho calcio, hierro y vitamina A. Además, admiten ralladura de naranja. Chocolate y naranja… en fin… ya os lo imagináis… Y, puestos a innovar, ¿qué tal que sean de chocolate enteras? Para ello, una vez pesada la harina, retiráis una cucharada de la misma y la sustituís por otra igual de cacao en polvo. Bueno… es sólo una idea… 😉

CONTRAS:

  1. Dice la receta que la mantequilla debe estar a temperatura ambiente. Así que hay que acordarse de sacarla antes del frigo. Yo pocas veces me acuerdo. Así que, aunque se dice que no se debe hacer, la atempero un poco en el microondas.

  2. Si os animáis a hacerlas, os aconsejo encarecidamente que las refrigeréis. Así la mantequilla se endurece y luego os será más fácil maniobrar con ellas. Si tenéis prisa, hornearlas directamente, pero sabed que el tiempo de horneado se reduce bastante. A mí una vez que las hice sin refrigerar casi se me queman.

PROS:

  1. La receta original admite variaciones, como las semillas de amapola y la ralladura de naranja que he comentado antes. Supongo que también admitiría algo de menta, pero esto ya no lo he probado.

  2. Si las hacéis, sabréis exactamente qué lleva. Así que si os parecen muy dulces podéis reducirles el azúcar.

  3. El azúcar vainillado ya se encuentra en prácticamente todos sitios, pero si no dais con él, podéis obviarlo y añadir un poco de esencia de vainilla o no añadir nada más.

  4. Se puede congelar la masa. Sí, lo he probado y están igual de buenas. Cuando las hago en casa, ya que me pongo, doblo las cantidades originales. Así hago una tanda y la otra la congelo. Para descongelarla, directa al frigorífico unas 24 horas.

  5. Si no congeláis, la masa aguanta dos o tres días en la nevera.

  6. Hacer la masa ensucia poco. Ya os digo que yo sólo uso un cuenco para la mezcla, un tenedor para mezclar y el escurridor para tamizar.

  7. Se pueden hacer con niños. Si son pequeñajos, poned cada ingrediente en un cuenco y que los vayan echando ellos a la preparación (en este caso, sí que ensuciaréis algo más). Si ya son algo más mayores, pueden pesar ellos mismos los ingredientes. Y, por supuesto, dejadles hacer las bolas. A los míos les encanta.

Yo horneo todas las galletas que salen con las cantidades originales porque en casa vuelan. Una vez se me ocurrió llevárselas a los mayores cuando salían del cole, para que se las fueran comiendo de regreso a casa. Desde entonces, todas las tardes, nada más verme, ya ni me saludan ni nada. Directamente me preguntan si les he traído galletas. Los besos y los “hola, mamá” van después.

28Ago/13

… de hacer galletas con caramelo

Galletas con caramelo

Esto de hacer galletas en los cumpleaños se está convirtiendo en costumbre. Yo uso siempre la misma masa porque es la que mejor me va. Es una receta de masa quebrada clásica. La puedo hacer días antes y meterla en el frigorífico (o incluso congelarla) y sacarla cuando la necesito (si está congelada, la meto directamente en el frigorífico unas 24 horas hasta que se descongele). Le doy la forma elegida para la ocasión y al horno. En menos de media hora tengo ricas galletas caseras.

Para el cumple del Peque, las hice con la forma del número 1. Para mi cumpleaños pensé en hacer algo similar. Pero tenían que ser con el 33. La verdad es que no me convencían mucho. Pero era una ocasión especial así que, aprovechando que soy la única chica de la casa, se me ocurrió hacer galletas más… femeninas, por decirlo de alguna manera. Pensé en flores. Ufff… pero qué sosas unas simples flores si no les iba a poner glasa para colorearlas.

En éstas estaba cuando se me vino a la cabeza algo que había visto hace años por Internet. No recordaba dónde, pero lo que sí tenía claro es que se hacían con caramelos. Eso ya me iba gustando más. En mi casa, a pesar de los Trastos y mi glotonería, no comemos muchas chuches ni muchos caramelos. Así que siempre tengo una bolsa llena. Es más, creo que soy la única madre que tira bolsas de basura llenas hasta arriba de golosinas caducadas.

Me fui a la bolsa en cuestión a ver si tenía los caramelos que necesitaba. Duros y no muy grandes, para más detalle. No sería la primera vez que se me ocurre hacer algo y me falta algo indispensable. Afortunadamente, ahí estaban los caramelos. Y había bastantes. De varios sabores. De varios colores. Cogí la bolsa y me fui tan contenta a la cocina.

Saqué la masa de la nevera. ¡Qué dura estaba la condenada! Aunque con estos calores, en menos de 3 minutos pasé al polo opuesto. Como lleva mantequilla y con esta temperatura, al poco tiempo se convirtió en algo pegajoso difícil de manejar. Bueno, nada que dos papeles de horno no puedan solucionar. Metí la masa en medio de ellos y alisé con el rodillo. Al poco tenía listas mis galletas. No estaba muy segura de que aquello hubiera salido bien. Os recuerdo que era la primera vez que lo hacía y, además, de memoria.

En cuanto se pusieron a temperatura ambiente probé una. Y dos. Y no probé tres porque me corté y me dije que, de seguir así, me las zampaba yo todas y no era plan, por mucho que fuera mi cumpleaños. Las reservé para más tarde, cuando ya hubieran llegado todos los que iban a venir. Las saqué entonces y fueron un éxito rotundo.

CONTRAS:

  1. Al ser verano, hay que darse prisa en amasar con estos calores. En invierno es más fácil.

  2. Se necesitan dos cortapasas de distintos tamaños. No obstante, el agujero para poner el caramelo se puede hacer con algo redondo que tengáis por la cocina. Por ejemplo, los cacitos de la leche en polvo de los bebés o los tapones de plástico de algunos jarabes son muy socorridos para esto. Haciendo honor a mi incipiente síndrome de Diógenes, confieso que tengo unos cuantos de éstos guardados en la cocina. Ah, y el cortapasas más grande se puede sustituir por un vaso o similar.

  3. La gracia de la galleta está en comérsela entera para que se junten en la boca la galleta con su caramelo. Así que es mejor no hacerlas demasiado grandes.

PROS:

  1. La cocina huele que no os imagináis de bien. Al olor a galletas recién hechas, que ya de por sí es un olor agradable, se suma el olor a caramelo. Y estos dos aromas juntos se pasean por la casa y huele genial.

  2. El resultado final son unas galletas muy vistosas. Ideales para cumpleaños, fiestas y Navidad. O para darnos un capricho de vez en cuando porque sí.

  3. Gustan tanto a pequeños como a mayores porque… ¿a quién no le gusta un caramelo?

  4. Como he mencionado, yo las he hecho con una masa quebrada hecha en casa por mí. Sin embargo, estas galletas con caramelo admiten vuestra masa de galletas favorita.

  5. Yo las hice sola porque aproveché la hora de la siesta (sí, me va la marcha…). Pero por supuesto que se pueden hacer con los niños de la casa. Eso sí, mucho cuidado al sacarlas del horno porque el caramelo sale hirviendo.

Aquí os dejo el vídeo del paso a paso de las galletas, que también podéis encontrar en el canal de YouTube del blog. Animaos a hacerlas porque no os vais a arrepentir y haced unas cuantas porque vuelan ;-).

Si quieres saber qué otros dulces salen de mi cocina, no dejes de pinchar en este enlace.

23Abr/13

… de la tarta rana

Tarta rana Juana.

Dos aclaraciones antes de empezar con la entrada de hoy. Una: para que no haya confusión en el título, la tarta no fue rana, vamos que no salió mal, era una tarta con forma de rana, tartarrana Juana, a partir de ahora :-D. Dos: no soy repostera ni tengo pastelería ni este es un blog de cocina o dulces ni vendo nada. Y, ya que estamos, disculpad también la calidad de las fotos, tampoco soy fotógrafa :-).

Y ahora sí, empezamos con la entrada de hoy. La semana pasada fue el cumple del Peque, sé que lo sabéis porque fuisteis muchos los que le felicitasteis su primer cumpleaños. También os conté las peculiaridades de su nacimiento, razón por la que quería hacer algo especial en su día. La economía doméstica no está para grandes alardes, así que todo quedó en casa. Y todo es todo, la comida, los bocadillos… hasta la tarta.

Lo que no os conté es que una de las pocas cosas que recuerdo del paritorio es que el gorro del anestesista tenía dibujos de rana. Así que me lié la manta a la cabeza y empecé a investigar tartas con forma de rana. Y así nació Juana. La idea no es mía, está sacada del libro Debbie Brown’s 50 easy party cakes, que aunque está en inglés, es fácil seguir por las imágenes.

Los pasos a seguir, según este libro, son:

  • Hornear dos bizcochos. Pueden ser del mismo sabor o de sabores distintos. Para el bizcocho blanco, yo usé una receta de bizcocho básico de yogur. Para el de chocolate, el Devil’s food cake de El rincón de Bea, pero sólo la receta para el bizcocho.

  • Como molde, hay que usar cuencos grandes aptos para el horno.

  • Uno servirá para el cuerpo, el otro para la cabeza.Bizcochos para hacer la rana.

  • Se juntan como en la foto y se ponen dos bolas para los ojos encima del bizcocho de arriba. 

  • Se les pringa con ganaché de chocolate, leche condensada o similar.

  • Se pone fondant bien estirado y coloreado sobre ambos bizcochos.

  • Se añaden los detalles, como el color de los ojos, la línea de la boca, los agujeros de la nariz…

Y, así, nos sale la forma de la rana. Pero mi Juana no está hecha así exactamente. He aquí los contras y pros que me encontré al hacer la tartarrana:

CONTRAS:

  1. Bizcochos para la cabeza.Nunca había horneado bizcochos en cuencos, así que hasta que conseguí ajustar la temperatura (160º C), se me quemó un poco la superficie. Luego tuve que cortarla para que el sabor a quemado no estropeara el resto de la tarta. Como resultado, me quedó un cuerpo bastante más pequeño del que pensaba y no me dio para hacer la cabeza con un solo bizcocho. Así que tuve que hornear otro. Junté los dos y así salió la cabeza.

  2. Eso de poner los ojos encima del bizcocho y cubrirlo todo con el fondant se me antojaba muy complicado. Ya veía toda la cabeza llena de arrugas, grietas o, lo que es peor, de agujeros. Así que opté por cubrir la cabeza y después poner encima los ojos. Mucho más fácil. Lo que sí hice fue poner una tira de fondant, un rulito, para la boca antes de cubrir la cabeza.

  3. Lo de poner el fondant por encima de la cabeza y el cuerpo, todo a la vez, también lo veía complicado porque, como dije antes, no soy experta en fondant ni nada, lo poco que sé lo he aprendido cotilleando por Internet. Así que me decidí a forrar primero la cabeza y después el cuerpo. Después junté ambas partes y, para que no se viera la unión, le puse un collar a mi Juana. Ya estaba lista para la fiesta.

  4. Al recortar los bizcochos, sobran trozos. ¿Adivináis quién se los comió? ¡A la porra la dieta!

PROS:

  1. Me encanta hornear y con esta tarta aprendí otra forma de darle forma redonda a un bizcocho, sin utilizar el cuchillo.

  2. Conseguí, no sé cómo, un ratito para mí sola, sin interrupciones. Así que pude concentrarme en cómo hacer la rana porque, al final, poco seguí las directrices del libro.

  3. Parte de los trozos que sobraron al recortar la cabeza se lo comieron mis Trastos mayores. Bizcocho casero de chocolate, ¡les encanta! Y, como lo he hecho yo, sé exactamente qué lleva y qué no lleva.

  4. Mi Peque es aún muy pequeño para entender qué era esa tarta. Pero para eso están las fotos.

  5. La cara de mis Trastos mayores y de mis sobrinos bien valen el rato que pasé en la cocina con las manos entre bizcochos y fondant.

Gallegas del nº 1.

Bueno, pues así nació Juana. Aunque la pobre duró un suspiro porque, a parte de la forma que tenía, los bizcochos estaban riquísimos. El fin de fiesta llegó de mano de estas galletas que hice con forma de uno y con unos fideos de colores por encima. También volaron. Así da gusto meterse en la cocina ;-).