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18Abr/18

… de apuntar a tu hijo al fútbol

Apuntar a tu hijo al fútbol

Hace años, estando en el instituto, tuve una época en la que me gustaba el fútbol, ¡hasta me sabía la alineación del Madrid! Pero aquella etapa pasó y este deporte jamás me ha vuelto a llamar la atención como en aquel entonces. Papá³ es más aficionado a la Fórmula 1, así que rara vez hemos visto él y yo solos un partido de fútbol (por lo que yo daba las gracias). Entonces se nos ocurrió apuntar a nuestro hijos al fútbol.

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12Oct/15

… del libro “Antiescuela de fútbol. Los 7 pardillos”

Libro Antiescuela de fútbol. Los 7 pardillos, de Juan Carlos Crespo

Hace un par de semanas recibimos en casa el libro Antiescuela de fútbol. Los 7 pardillos gracias a Penguin Random House y no nos ha podido gustar más. Empiezo por lo obvio: es un libro infantil/juvenil y esto me gusta a mí. Además, trata el tema del fútbol, lo que hace se despierte la curiosidad del Mayor, como buen futbolero que es. Y además es el libro que ha escrito Juan Carlos Crespo, periodista quien seguro les sonará a los aficionados al fútbol.

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14May/14

… de la afición por el fútbol

Afición por el fútbol

El Mayor cumplirá 7 años el mes que viene. Ya se le han caído 4 dientes de leche y sabe hacer pulseritas de gomas con dos lápices. También sabe leer, sumar y restar. Creo que va a tirar más a las ciencias que a las letras. Pero si hay algo que le chifla, le apasiona y le hace muy feliz es el fútbol. Lo mismo da que sea un vídeojuego, unos cromos, un juego con la pelota o un programa de televisión. Si es fútbol, él es feliz.

En contra de lo que se podría pensar, esta afición no la ha cogido en casa. A Papá³ no gusta mucho el fútbol, él es más de Fórmula 1 y Fernando Alonso. En casa, salvo partidos importantes de mundiales de fútbol, nunca hemos visto un partido. Entonces, ¿de dónde viene esa afición futboleresca? Pues del mismo sitio de donde vino la aversión a las verduras: del colegio.

Este amor al fútbol ha traído varios cambios en casa. El primero de ellos es que ahora se ven todos los partidos posibles en casa. Todos. Da igual qué equipo juegue. Obviamente, si uno de ellos es el Real Madrid se tiene que ver sí o sí. Otro cambio es que le hemos apuntado a un equipo de fútbol con otros amigos suyos del cole y ahora casi todos los viernes nos reunimos la familia para ir al partido del Mayor.

Sinceramente, yo estoy un poco harta ya de tanto fútbol. Cuando llega a casa después del cole o el fin de semana nada más levantarse, ya está buscando la camiseta de su equipo para ponérsela. En broma, suelo decir que es su uniforme de estar en casa.

Sin embargo, últimamente estoy bastante cabreada con el fútbol. La razón es que he visto en mi hijo comportamientos y gestos que antes no tenía y que he descubierto que se deben al fútbol. Concretamente, a los futbolistas. Ahora le ha dado por escupir al suelo. Suerte que su escupitajo es apenas unas gotas de saliva, pero ahí está el gesto. El mismo que tienen los jugadores en el campo de fútbol.

También he visto cuando discute con el Mediano que saca pecho y abre los brazos a la vez que desafía con la cara y la mirada. No sabía de dónde venía esta actitud hasta que vi a un futbolista encararse con el árbitro. El Mayor repite todos estos comportamientos y gestos de sus jugadores favoritos.

Como madre, siento que tengo la batalla perdida. Estos jugadores son sus ídolos y, por mucho que yo le diga que está mal ir así por la vida o que los jugadores escupen porque al correr tienen flemas o mocos y que no tienen pañuelos para limpiarse (y que una cosa es el campo y otra el salón de casa), y por mucho que él parezca entenderme y me diga que no lo volverá a hacer; lo cierto es que sigue repitiendo lo que ve que hacen los futbolistas. Es frustrante. A veces tengo la impresión de que el fútbol llena toda su vida y no me gusta.

Para hacer honor a la verdad, tengo que decir que, afortunadamente, no todo es fútbol, pero hay veces que lo parece. Y es que un niño de 7 años que adora ese deporte y a los futbolistas, sólo quiere ser como ellos y jugar como ellos. Y eso pasa por copiar cada gesto, ya sea un pase de balón, un gol o un mal comportamiento en el campo de juego.

Se habla mucho de la influencia que tienen las modelos sobre las niñas. Pues yo creo que a los futbolistas les pasa igual con los niños. Aquí quiero hacer un par de matizaciones. La primera, no quiero sonar machista, pero es cierto que las niñas se fijan más en las modelos y actrices y los niños en los deportistas. La segunda matización, estoy hablando del fútbol porque es el deporte con más seguidores y porque, en mi caso concreto, es el deporte que le gusta al Mayor; pero es extensible a todos los deportes (ya sabemos todos que la sección de Deportes de cualquier medio básicamente se reduce al fútbol).

CONTRAS:

  1. Creo que cualquier persona (hombre o mujer da igual) que tenga un trabajo de cara al público (tenderos o deportistas, también da igual) debería cuidar sus modales. Esto es aún más importante si dicha persona puede ser considerada un ejemplo por la sociedad (periodistas, modelos, deportistas), pues es en ellos donde se fijan las miradas de los más jóvenes.

  2. En casa, en lo que al Mayor se refiere, muchas cosas giran entorno al fútbol y a veces me cuesta que haga otra actividad que no tenga nada que ver con este deporte. Pone a prueba mi imaginación.

PROS:

  1. De todo lo relacionado con el fútbol, lo que mejor llevo es cuando juega con la pelota. Al menos, hace deporte.

  2. El fútbol hace amigos. Dadle una pelota a dos niños que no se conozcan de nada y en menos de 10 minutos ya estarán jugando juntos.

  3. La afición por este deporte le hace leer cuentos que tratan de amigos que juegan al fútbol, así que podría decirse que al Mayor le fomenta la lectura.

He de reconocer que ando un poco perdida en esta situación porque tampoco me parece bien negarle algo que le hace feliz, pero me gustaría que también hiciera otras muchas cosas. No sé, ¿tenéis el mismo panorama en casa, con el fútbol o cualquier otro deporte?

 

17Jun/13

… de la tarta camiseta

Tarta camiseta Real Madrid

El 7 no se refiere a los años, sino al número que viste Cristiano Ronaldo. Y, para preservar la intimidad del Mayor, he borrado su nombre (confío en que lo comprendáis).

Hace poco fue el cumple del Mayor, 6 añazos cumplió el señor, así, sin pedirle permiso a nadie. Y, como siempre, la tarta de cumpleaños se la hace la menda. Hace unos años descubrí el fondant y ante mí se abrió un nuevo mundo de posibilidades. Esta masa de azúcar os podrá gustar más o menos y podréis considerarla más o menos empalagosa. Lo que no me podéis negar es que resulta ideal para darle forma a las tartas, quedando así más vistosas.

Cuando cumplió 4 años, quiso a Rayo MacQueen. Y se lo hice. Fue mi primera tarta con fondant y, no es por echarme flores, pero me quedó bastante resultona y mi hijo alucinó en colores. Los 5 años los estrenó con una tarta de El Rey y también fue todo un éxito. Así que este año me esperaba otro coche, en concreto a Chick. Yo quería hacer otra cosa, así que le pregunté si no le gustaría una tarta como la de su hermano. Me contestó con un tajante no. No le insistí más en vista de que lo tenía muy claro.

Sin embargo, un rato después me preguntó si yo podía hacer una tarta con la cara de Cristiano Ronaldo. No soy tan buena (os recuerdo que no soy pastelera ni repostera). Pero no se dio por vencido y me preguntó si entonces podría ser una tarta de la camiseta del Real Madrid. ¡Eso es otra cosa! ¡Ésa sí! Y encima la camiseta es blanca, lo que significa que no necesitaba fondant de colores. Me lié la manta a la cabeza y así la hice.

Bizcochos tartaPrimero horneé dos bizcochos rectangulares, que serían el cuerpo de la camiseta. Recortados los bordes una vez fríos, los rellené y cubrí de nata montada con sabor a frambuesa. Después me dispuse a hacer las mangas. Para ello usé un truco que me vino muy bien cuando le hice la tarta del barco pirata al Mediano el año pasado por su cumpleaños. En un cuenco grande, desmigué todos los recortes que me habían sobrado del bizcocho y lo mezcle con queso de untar (el light del Mercadona, que aún me sobra un kilo y medio ;)). Luego sólo hay que darle la forma que se quiera (en mi caso, las mangas de la camiseta). ¿Que he dicho queso y aborrecéis el queso? No os preocupéis, os puedo asegurar que no se nota. Y estoy tan segura porque el Tripadre y mi suegro odian el queso en los postres y se lo di a probar sin decir ni mu y ni se enteraron (sólo cuando hubieron tragado el último bocado les confesé el secreto del bizcocho tan rico que acababan de zamparse ;)).

Fondant

Como no soy experta en tartas de fondant, fui por el camino fácil. Una vez untadas con la nata los exteriores del cuerpo y mangas de la camiseta, los forré con fondant por separado. Y luego los detalles. Las líneas rojas (al menos intenté que fueran rojas) son chocolate blanco derretido y mezclado con colorante rojo. Las líneas negras son chocolate negro derretido. Para ello, metí en bolsas de congelar con cierre zip tres o cuatro cuadraditos del chocolate que necesitaba y después corté un poquito la punta de la bolsa. Y ¡a escribir y dibujar!

Escudo tartaEl escudo me trajo de cabeza, pero tenía guardados unos rotuladores de tinta apta para comer (en fondant, galletas, etc.). De no haberlos tenido, hubiera impreso el escudo en color y lo hubiera puesto encima del fondant. Por supuesto, lo hubiera retirado antes de comernos la tarta, que el papel no se come ;).

CONTRAS:

  1. Para hacer este tipo de tartas, me gusta organizarme por días. Empiezo contando hacia atrás: el día del cumple monto la tarta, el día anterior horneo los bizcochos (así les doy tiempo a reposar y enfriarse porque de esta manera es más fácil cortarlos para darles forma)… así que tengo que tener todos los necesarios comprados de antes. Es una semana agotadora.

  2. Con el Peque en casa reclamando mi atención a cada momento, es complicado poder concentrarme.

  3. Siempre hay algo que me lleva de cabeza, esta vez fue el escudo. Siempre intento pensar la opción más simple para no perder demasiado tiempo con el resto de la tarta.

  4. Son días en los que no paro de fregar cacharros.

  5. Para forrar toda la tarta necesité un kilo de fondant. No os imagináis lo que costó amasarlo. Vaya dolor de brazos, no hace falta ni ir al gimnasio.

PROS:

  1. He de reconocer que disfruto como una niña pequeña montando la tarta.

  2. La tarta es única y personal. Eso sí, siempre a gusto del cumpleañero. Es una forma de no caer en la típica tarta comprada o encargada a una pastelería.

  3. Es un trabajo, no puedo negarlo, pero la cara y la ilusión con que espera su tarta hace que todo valga la pena.

A parte de esto, sólo me queda deciros que la tarta estaba riquísima, que el Mayor alucinó y a sus tíos futboleros les encantó tanto que a punto estuvieron de pedirme una igual para sus respectivos cumpleaños. ¡Así da gusto meterse en la cocina!