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05Jun/13

… de una caja de recuerdos

Caja de recuerdos

El otro día, dentro del carnaval La maternidad de la A a la Z, os hablaba del humor que se nos desarrolla cuando nos convertimos en madres o padres. Al final de la entrada os preguntaba por las últimas situaciones en las que os habían hecho reír vuestros peques. La mayoría contaba frases graciosas de los peques de la casa, esas ocurrencias que nos sueltan como si nada y ante las que sólo podemos reírnos.

Mi abuela vive en el pueblo y sólo ve a sus biznietos dos veces al año. Sin embargo, intento llamarla cada vez que puedo. Siempre me pregunta por los Trastos. Y yo le cuento cómo están, sí, pero también me gusta contarle las ocurrencias que han tenido, para que se ría ella también y vea la clase de pieza de tiene por biznietos. Y mientras hablo con ella, hago memoria, “venga, ¿cuál era esa cosa tan graciosa que dijo el Mayor el otro día? ¿Qué nos soltó el Mediano la semana pasada que nos hizo reír a carcajadas?”…

Y el caso es que, aunque hayan pasado pocos días, muchas veces no me acuerdo. Y me da una rabia… Al fin y al cabo, estas frases graciosas típicas de los niños no volverán a repetirse. No sé si os pasa a vosotros, pero yo recuerdo que algo dijeron, pero a veces soy incapaz de ponerlo en pie… y acaba olvidado.

Pensándolo bien, estas frases son como las cosas que hacen, que si no tienes a mano la cámara de fotos o de vídeo, las pierdes para siempre. Pero gracias a estos artilugios tecnológicos, podemos congelar ese momento. Bueno, pues para recordar las frases de nuestros hijos disponemos de otros artilugios, no tan tecnológicos (al menos, no en el sentido actual), pero seguramente conocidos por todos… ¡Papel y boli! Jajaja :D.

Así que pensé en hacer una caja de recuerdos. Básicamente, se trata de guardar en una cajita unas fichas o tarjetas con las frases de nuestros hijos que nos han sacado una sonrisa. Ahí, escritas, veréis como no se nos olvidan.

Yo compré la cajita y las fichas, pero es obvio que para la caja se puede reutilizar una cajita de zapatos de nuestros hijos (talla pequeña) y que las tarjetas se pueden hacer con folios o cartulinas (blancos o de colores). Si hay varios peques, también es recomendable unos separadores o marcadores.

CONTRAS:

  1. Ya que la idea es no olvidar las frases de los peques, una vez dichas por sus boquitas, hay que escribirlas rápidamente. Si no, puede que se os olviden y la caja pierde su utilidad.

  2. Si la compráis, hay que ir a comprarla y ya. Pero si reutilizáis una cajita pequeña de zapatos, yo la forraría con papel bonito. Y, de igual manera, si hacéis las tarjetas vosotros, hay que ponerse a ello: medir la caja para que quepan perfectamente, recortarlas, comprar la cartulina… aunque, ahora que lo pienso, lo mismo me animo y hago tarjetas de colores, un color para cada Trasto ;).

  3. Poner, dentro de la caja, las tarjetas y un bolígrafo. Así no hay excusa a la hora de apuntar la ocurrencia. Si vamos a escribirla y falta el boli, corremos el riesgo de que, al ir a buscarlo, oyamos un “mamá” por el camino y no apuntemos la frase.

  4. Hay que acordarse de poner el nombre del hijo que la dijo (si tenéis dos o más) y también la fecha. Así sabréis, dentro de un tiempo, a qué tierna edad soltó la perla vuestro angelito ;).

PROS:

  1. Las frases perdurarán en el tiempo. Y seguro que os volverán a sacar las sonrisas dentro de unos años.

  2. Cuando vuestros peques sean mayores, podéis dárselas a leer, para que vean qué ocurrencias tenían cuando eran pequeños.

  3. Quien dice frases u ocurrencias, también dice cosas que han hecho. Cualquier cosa digna de ser recordada y que no haya sido captada por las cámara de fotos o vídeo tiene cabida en estas tarjetas.

  4. A mí ya no se me va a olvidar contarle a mi abuela las últimas frases de sus biznietos. Le va a encantar :).

Es tan obvio que me ha dado hasta un poco de vergüenza contároslo, pero es que yo misma no caí en ello hasta que no lo vi trasteando por Internet (sí, no penséis que llamo Trastos a mis hijos porque sí, que “de casta le viene al galgo”, jejeje…). Hay varias webs que tratan sobre esto en Internet, pero yo encontré la idea aquí.

¿Qué os ha parecido la entrada de hoy? ¿Vais a animaros a haceros una caja de recuerdos o tenéis buena memoria? 😉