Tag Archives: fondant

27Abr/15

… de la tarta búho

Tarta búho con fondant

El Peque ya no es un bebé y cada día está más claro que toma sus propias decisiones (dentro de su edad) y que sabe perfectamente lo que quiere, lo que no quiere y lo que le gusta. Me lo dejó bien claro cristalino cuando le pregunté que de qué quería su tarta de cumpleaños: “¡de bizcocho de chocolate, mami!”. Así de decidido estaba. Vamos, que no le quite nadie su chocolate, jajajaja… Un par de días me llevó que entendiera que, a parte del chocolate, podía elegir darle una forma a la tarta. Y entonces, de nuevo, no vaciló ni un instante: “¡quero un búho!” dijo. Y lo ha mantenido durante todo un mes. Así que eso fue lo que le hice, una tarta de fondant con forma de búho.

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11Feb/15

… de hacer y decorar galletas con niños

Hacer y decorar galletas con niños 1

Qué despiste tengo. Resulta que aún tengo cositas que contaros de estas Navidades. Así es, mientras todo el mundo está dedicando sus entradas al Carnaval y a San Valentín, aquí llego yo hablando de otras cosas. En fin, yo soy así. El caso es que estas Navidades aprovechamos para hacer y decorar galletas con niños. ¿Qué niños? Pues los tres míos y mis dos sobrinos. Ya veis, que faltaban peques en casa y nos los trajimos de fuera, jejeje…

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13Oct/14

… de hacer una tarta de coche de Fórmula 1

Tarta fondant coche Fórmula 1

Está visto que no me libro de los coches para las tartas. La primera tarta de fondant que hice fue Rayo McQueen; la segunda fue de El Rey, de la misma película. Pero este año el Mediano, aunque también quería una tarta en forma de coche, no era un coche normal, no, quería un coche de Fórmula 1. No está nada mal eso de pasar de hacer una tarta de Frozen para meterme de lleno en el mundo de Fernando Alonso. Porque, claro, su tarta de coche de F1 era del coche de Alonso.

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28Abr/14

… de la tarta pato

Tarta pato (Debbie Brown cute chick cake)

De los creadores de la tarta rana, la dino tarta y la Peppa tarta (o sea, aquí una servidora), llega ¡la tarta pato! O tarta pollito, como mejor os venga. Para celebrar el cumpleaños del Peque (adelantado porque su cumple era en realidad unos días después) y siguiendo la tradición, quise hacerle una tarta graciosa de fondant y, como le encantan los patos, fue verla y decidirme.

Es sencilla porque no lleva muchos adornos de fondant y se “construye” de manera similar a la tarta rana, es decir, horneando dos bizcochos (cabeza y cuerpo). La diferencia está en que esta vez los horneé en moldes normales redondos y no en cuencos de cristal como la última vez.

Esta tarta también está sacada del libro Debbie Brown’s 50 easy party cakes. Aunque ya sabéis que cuando me pongo a ello, siempre varío en algo el paso a paso para que me resulte más fácil montar la tarta. Ya sabéis que sólo soy una aficionada repostera.

A ver, os cuento detalles de la tarta, aunque al final de esta entrada encontraréis el vídeo con mi paso a paso particular (y que ya también está en el canal del blog de YouTube). Lo primero es que yo quería hacer una tarta de Pocoyó, con la carita del niño del gorro azul o de Pato. Pero Papá³ me dijo que no se acordaría cuando fuera mayor, así que me convenció y la he dejado para el año que viene… si es que con tres años siguen gustándole Pocoyó y Pato… veremos…

Para el cuerpo usé dos bizcochos Devil’s food cake de El rincón de Bea (receta aquí) y el pequeño es una tarta de zanahoria y piña (receta aquí). De este último, tenía media masa congelada que había descongelado para la ocasión. ¿Cómo se hace? Pues se sigue la receta y, en vez de meter la masa en el horno, se mete en una bolsita con cierre zip (o como prefiráis, pero que quede cerrada) y al congelador. Para descongelarla y poderla usar, se saca del congelador y se pasa directamente a la nevera. Se deja ahí unas 24 horas, pasadas las cuales ya se puede hornear (quizás haga falta hornear unos minutos más de los que acostumbréis, por aquello de que la masa está fría).

El fondant amarillo lo compré en una tienda de repostería especializada, pero el naranjita de las patas y el pico es del supermercado Aldi y sabía parecido a los sugus azules. Aquí hubo quien dijo melón, piña… pero se suponía que era mandarina, jajajaja… El caso es que gustó a todo el mundo 😉

CONTRAS:

  1. He dicho que usé un molde redondo tradicional para hornear el bizcocho (el Devil’s food cake) porque probé a hornear el de zanahoria en un cuenco de cristal (como hice en la tarta de la rana) y no me gusta el resultado. Tarda más en hacerse y no queda uniforme. Además, cuando lo desmoldé eran las 11 de la noche y, por correr (a esas horas sólo quería sentarme en el sofá), se me rompió el bizcocho. La solución fue usar queso crema para mezclarlo con el bizcocho desmigado y poder moldearlo al gusto. Así que, si no tenéis un molde redondo (que los hay pero yo no tengo), para mí es mejor hornearlo en uno circular y después recortar el bizcocho con un cuchillo e ir dándole la forma redondeada que se necesita.

  2. La receta de la tarta de zanahoria, para mi gusto, tiene demasiado aceite (no lleva mantequilla). Esto, que le da esponjosidad a la tarta en sí (también se pueden hacer magdalenas), es un contra si se va a cubrir con fondant. Al hacerlo, éste se resbala un poco, así que es mejor no tocarlo demasiado.

  3. Cometí el error de armar antes la cabeza que el cuerpo, por lo que me salió un pato muy cabezón. Tuve que recortar la cabeza para hacerla más pequeña.

  4. El fondant del Aldi, aunque estaba muy bueno y era muy manejable, la verdad es que se resquebraja con más facilidad que el normal.

PROS:

  1. Como iba justa de tiempo, pensé en usar crema de chocolate (tipo Nocilla) para pegar el fondant al bizcocho. Ese día bajaron las temperaturas y la crema estaba muy dura. No podía untarla sin llevarme trozos del bizcocho. Lo que hice fue meter un poco de la crema en el microondas para ablandarla. Después, sólo tuve que echarla por arriba y pasarle una espátula para que llegara bien a todos lados. ¡Me encantó cómo quedó!

  2. Como imaginaréis, los recortes de la tarta quedaron rondando por casa unos días. No demasiados porque el Devil’s food cake está riquísimo y no me importó lo más mínimo dar buena cuenta de ellos.

  3. Por primera vez, no sobró nada de tarta. Fue la media exacta y estoy muy orgullosa.

La tarta gustó a todo el mundo pero, en especial, a los niños y, cómo no, al Peque. Se volvió loco con su pato y se tiró todo lo que quedaba de tarde diciendo “pato, cua cua” en su lengua de trapo. Así que me doy por satisfecha. Pero la tarta sólo fue el final de la fiesta adelantada de su cumpleaños, hubo otra sorpresa (esta vez nada culinaria) que nos dio mucho juego y nos sacó muchas risas. Pero ésa os la cuento otro día 😉

11Oct/13

… de la tarta dinosaurio

Tarta dinosaurio

El cumpleaños del Mediano cierra los cumples infantiles del año. Eso significa que es la última tarta “divertida” que hago. Después de Dinópolis y de los dinosaurios de Faunia, no me extrañó en absoluto que el Mediano me dijera que su tarta tenía que ser un dino. Un T-Rex más concretamente. Y, por supuesto, de chocolate.

Investigando por Internet, di con esto y decidí, a pesar del Mediano, que sólo haría la cabeza. Os podéis imaginar que él quería el cuerpo entero. Pero visto cómo recibió la tarta, os digo que no le importó lo más mínimo tener sólo la cabeza de la bestia.

El sabor estaba claro: chocolate. Y el bicho en cuestión tenía que ser de color rojo. Ahora tenía que decidir si horneaba bizcochos y los iba recortando para darles la forma del dinosaurio o utilizaba la técnica de las bizcobolas. Recortar tiene un problema y es que, como des mal un corte, a ver luego cómo lo arreglas. Así que me decidí por la técnica de las bizcobolas, que consiste en deshacer el bizcocho una vez horneado y mezclarlo con buttercream o queso crema. Y luego se le da forma de bola, se pone en un palito de piruleta, se cubre con chocolate y ya está la bizcobola. Lo que pasa es que yo le doy la forma de la tarta y la recubro con lo que yo quiero.

La primera vez que usé esta técnica fue el año pasado, cuando el Mediano me pidió un barco pirata por su cumple y, al ir a cortar el bizcocho con forma de barco, se me rompió. No sabía qué hacer para solucionarlo… y entonces me acordé de las bizcobolas. Y así salí del paso obteniendo una preciosa tarta de barco pirata que encandiló a grandes y pequeños. Así que esta vez no me lo pensé dos veces.

Como podéis comprobar, mi tarta no salió como en la que me fijé. Ésa es la razón por la que no me dedico a esto de forma profesional. Pero dio el pego y el Mediano quedó súper contento. Para que veáis cómo la hice, os dejo un vídeo con el paso a paso que ya está también en el canal de YouTube del blog.

CONTRAS:

  1. Se puede hacer con un solo bizcocho, pero si se hace con dos, éstos deben ser del mismo sabor.

  2. Si se hornean los dos bizcochos a la vez, no los pongáis muy arriba porque puede quemarse un poco la superficie. Para evitarlo, siempre podéis poner un trozo de papel de aluminio por encima, para evitar que le dé tanto calor, o bajarlo una altura.

  3. Al darle la buttercream, el bizcocho, que ya está roto, se desmiga más que, por ejemplo, en el caso de la Peppa tarta.

  4. Para darle consistencia a las migas, es imprescindible mezclarlas con buttercream o queso crema. Yo uso siempre un queso crema light y me va genial.

PROS:

  1. Con la técnica de las bizcobolas, se puede hacer una tarta de casi cualquier forma que se os ocurra.

  2. Aunque lleva queso, os puedo asegurar que no se nota en el sabor. Al Tripadre y a mi suegro no les gusta ningún dulce que lleva queso. Pero, sin embargo, esta tarta les encanta porque no se aprecia el sabor del queso. La primera vez no les dije que lo llevaba y ni se enteraron. Se lo confesé después de que se comieran su trozo y de que dijeran que estaba buenísima.

  3. Una vez hecha la tarta, se puede cubrir con fondant o con chocolate derretido que, una vez que se endurezca, sellará la tarta por fuera.

  4. Al tener que modelarse, hacer esta tarta es casi como jugar con plastilina. No me digáis que eso no podéis hacerlo ;).

Espero que os guste la tarta y os animéis a hacerla. Si tenéis alguna duda, podéis preguntármela en los comentarios de esta entrada, en los del vídeo en Youtube o mandarme un correo. Estaré encantada de ayudaros y solucionaros las dudas.

27Sep/13

… de la Peppa tarta

tarta Peppa Pig fondant paso a paso

El nombre de mi sobrina iba entre las manos, como si lo estuvieran sostiendo, pero lo he borrado para publicar la foto en el blog.

Lo sabéis. He sido muy pesada, me consta. Seguro que hasta he perdido algún seguidor en Twitter. Pero es que es superior a mis fuerzas. Hasta me inventé un hashtag para mí solita y lo exprimí todo lo que pude (#cumpleañossobri). Era el cumpleaños de mi sobrina y mi cuñada me había preguntado si yo podría hacerle la tarta a la niña. Ya empezáis a conocerme, sabéis que me encanta hacer tartas… o galletas o simplemente bizcochos. Comérmelos ya ni os cuento lo que me chifla.

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17Jun/13

… de la tarta camiseta

Tarta camiseta Real Madrid

El 7 no se refiere a los años, sino al número que viste Cristiano Ronaldo. Y, para preservar la intimidad del Mayor, he borrado su nombre (confío en que lo comprendáis).

Hace poco fue el cumple del Mayor, 6 añazos cumplió el señor, así, sin pedirle permiso a nadie. Y, como siempre, la tarta de cumpleaños se la hace la menda. Hace unos años descubrí el fondant y ante mí se abrió un nuevo mundo de posibilidades. Esta masa de azúcar os podrá gustar más o menos y podréis considerarla más o menos empalagosa. Lo que no me podéis negar es que resulta ideal para darle forma a las tartas, quedando así más vistosas.

Cuando cumplió 4 años, quiso a Rayo MacQueen. Y se lo hice. Fue mi primera tarta con fondant y, no es por echarme flores, pero me quedó bastante resultona y mi hijo alucinó en colores. Los 5 años los estrenó con una tarta de El Rey y también fue todo un éxito. Así que este año me esperaba otro coche, en concreto a Chick. Yo quería hacer otra cosa, así que le pregunté si no le gustaría una tarta como la de su hermano. Me contestó con un tajante no. No le insistí más en vista de que lo tenía muy claro.

Sin embargo, un rato después me preguntó si yo podía hacer una tarta con la cara de Cristiano Ronaldo. No soy tan buena (os recuerdo que no soy pastelera ni repostera). Pero no se dio por vencido y me preguntó si entonces podría ser una tarta de la camiseta del Real Madrid. ¡Eso es otra cosa! ¡Ésa sí! Y encima la camiseta es blanca, lo que significa que no necesitaba fondant de colores. Me lié la manta a la cabeza y así la hice.

Bizcochos tartaPrimero horneé dos bizcochos rectangulares, que serían el cuerpo de la camiseta. Recortados los bordes una vez fríos, los rellené y cubrí de nata montada con sabor a frambuesa. Después me dispuse a hacer las mangas. Para ello usé un truco que me vino muy bien cuando le hice la tarta del barco pirata al Mediano el año pasado por su cumpleaños. En un cuenco grande, desmigué todos los recortes que me habían sobrado del bizcocho y lo mezcle con queso de untar (el light del Mercadona, que aún me sobra un kilo y medio ;)). Luego sólo hay que darle la forma que se quiera (en mi caso, las mangas de la camiseta). ¿Que he dicho queso y aborrecéis el queso? No os preocupéis, os puedo asegurar que no se nota. Y estoy tan segura porque el Tripadre y mi suegro odian el queso en los postres y se lo di a probar sin decir ni mu y ni se enteraron (sólo cuando hubieron tragado el último bocado les confesé el secreto del bizcocho tan rico que acababan de zamparse ;)).

Fondant

Como no soy experta en tartas de fondant, fui por el camino fácil. Una vez untadas con la nata los exteriores del cuerpo y mangas de la camiseta, los forré con fondant por separado. Y luego los detalles. Las líneas rojas (al menos intenté que fueran rojas) son chocolate blanco derretido y mezclado con colorante rojo. Las líneas negras son chocolate negro derretido. Para ello, metí en bolsas de congelar con cierre zip tres o cuatro cuadraditos del chocolate que necesitaba y después corté un poquito la punta de la bolsa. Y ¡a escribir y dibujar!

Escudo tartaEl escudo me trajo de cabeza, pero tenía guardados unos rotuladores de tinta apta para comer (en fondant, galletas, etc.). De no haberlos tenido, hubiera impreso el escudo en color y lo hubiera puesto encima del fondant. Por supuesto, lo hubiera retirado antes de comernos la tarta, que el papel no se come ;).

CONTRAS:

  1. Para hacer este tipo de tartas, me gusta organizarme por días. Empiezo contando hacia atrás: el día del cumple monto la tarta, el día anterior horneo los bizcochos (así les doy tiempo a reposar y enfriarse porque de esta manera es más fácil cortarlos para darles forma)… así que tengo que tener todos los necesarios comprados de antes. Es una semana agotadora.

  2. Con el Peque en casa reclamando mi atención a cada momento, es complicado poder concentrarme.

  3. Siempre hay algo que me lleva de cabeza, esta vez fue el escudo. Siempre intento pensar la opción más simple para no perder demasiado tiempo con el resto de la tarta.

  4. Son días en los que no paro de fregar cacharros.

  5. Para forrar toda la tarta necesité un kilo de fondant. No os imagináis lo que costó amasarlo. Vaya dolor de brazos, no hace falta ni ir al gimnasio.

PROS:

  1. He de reconocer que disfruto como una niña pequeña montando la tarta.

  2. La tarta es única y personal. Eso sí, siempre a gusto del cumpleañero. Es una forma de no caer en la típica tarta comprada o encargada a una pastelería.

  3. Es un trabajo, no puedo negarlo, pero la cara y la ilusión con que espera su tarta hace que todo valga la pena.

A parte de esto, sólo me queda deciros que la tarta estaba riquísima, que el Mayor alucinó y a sus tíos futboleros les encantó tanto que a punto estuvieron de pedirme una igual para sus respectivos cumpleaños. ¡Así da gusto meterse en la cocina!