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08Mar/13

… de quedarse en casa

Con la que está cayendo ahora mismo, no es raro encontrarse a mujeres que se quedan en casa. Y a hombres también. Personas, al fin y al cabo, que hacen la comida, limpian, planchan… pero que también bañan a los niños, les recogen del colegio, les dan de cenar y les acuestan. Ahora disponen de un tiempo (forzoso, pues entiendo que nadie está en paro por gusto) para estar con sus hijos. Y éste es el lado bueno.

Pero también hay gente (más madres que padres) que deciden quedarse en casa para cuidar a sus hijos. Y la palabra clave es “deciden”. Nadie les obliga. Tienen la opción de elegir y eligen libremente quedarse en casa. Como cualquier opción en esta vida, debería respetarse. Al fin y al cabo, cada familia es un mundo y todo es muy distinto de puertas para adentro. Si has ido a la universidad y tienes una carrera (o dos), si tienes cierto futuro profesional, si eres joven… entonces parece que esta decisión no se entiende. Éste es y ha sido mi caso.

Cuando Marido y yo nos casamos, sabíamos que no queríamos esperar mucho para tener hijos, pero tampoco nos habíamos marcado una fecha. Las circunstancias quisieron que a mí no me renovaran el contrato al casarme y que mi intento de trabajar desde casa no tuviera tanto éxito como yo pretendía. Así que nos sentamos a hablar de nuestra situación y decidimos que aquél era un buen momento para empezar a formar nuestra familia. Yo elegí quedarme en casa para tener hijos (y no tener hijos porque estaba en casa, como alguna vecina me comentó una vez). Y así lo hicimos.

Las críticas nos llovieron de todos lados. Desde la familia directa hasta el camarero del restaurante de turno. Todo el mundo se veía con el derecho a opinar. Y nada de críticas constructivas. Eran del tipo “teniendo dos carreras y te quedas en casa pudiendo salir a trabajar” o “estás dando un paso atrás en la emancipación de la mujer”. Me río por no llorar. Vamos a ver, ¿mi decisión de quedarme en casa mientras mis hijos sean pequeños implica que no vaya a volver a trabajar nunca más en la vida? Y, si éste fuera el caso, ¿sería el fin del mundo? Respecto a la emancipación de la mujer, es obvio que, afortunadamente, no se obliga a ninguna mujer a quedarse en casa para tener hijos (al menos no de manera expresa). Para mí, la grandeza de la emancipación de la mujer reside en la capacidad que ésta tiene de elegir qué quiere hacer y, sobre todo, qué quiere hacer en cada momento de su vida. Puede darse el caso de que a mí lo que me realiza como mujer no es ser una alta ejecutiva, sino ser madre. Y nadie debería cuestionarme esto. También me han llegado a decir que no trabajo porque estoy mejor en casa. Pues resulta que a lo mejor yo, con tres hijos, trabajo más que una persona que viva sola sin nadie a su cargo y que trabaje 8 horas al día. O a lo mejor trabajo desde casa, que también se puede. Y aún así, todo esto es una decisión personal que yo he tomado y donde mi Marido me apoya al doscientos por ciento. No entiendo esa capacidad de la gente de juzgar a quienes, por una u otra razón, nos quedamos en casa. Que al final parece que tenemos que ir pidiendo perdón al resto del mundo y justificando nuestras decisiones.

CONTRAS:

  1. Quedarse en casa a cuidar de los hijos viene de la mano de llevar la casa. Admiro a aquellas mujeres que trabajan fuera de casa, cuidan de sus hijos y aún así tienen tiempo de llevar la colada al día.

  2. En casa no hay horarios. El niño quiere hacer pis ya sean las 11 de la mañana o las 4 de la noche.

  3. Hay que aguantar comentarios malintencionados que sólo buscan dejarte como la vaga mayor del reino. Luego podrás hacer oídos sordos o no, pero escucharlos los vas a escuchar.

  4. En una sociedad donde lo que se lleva es ser madre trabajadora fuera del hogar, quedarse en casa por voluntad propia implica incomprensión y rechazo. Vas a ser el bicho raro.

PROS:

  1. Ves crecer a tus hijos. Razón por la cual seguramente has decidido quedarte en casa. Y eso te da más satisfacciones que otra cosa. Todo lo demás pasa a un segundo plano. Hasta hace poco, mi Marido me preguntaba si era feliz quedándome en casa. Y yo le contestaba que, si no salía a la calle, sí era feliz; pero no cuando estaba fuera, pues era cuando más me criticaban. Ahora, gracias a esta Tribu que anda por Internet y a blog maravilloso como los de la columna de la derecha, me tomo las cosas de otra manera y soy feliz dentro y fuera de casa.

  2. No tienes horarios. Así que si has pasado mala noche, siempre puedes dar una cabezadita… si los Trastos te dejan, claro.

¿Tanto dar la murga con el tema de quedarse en casa y ésta sólo escribe dos pros? Pues sí, mira, pero el pro número uno vale por cien contras. Y otros cien que vengan. En el Día de la mujer trabajadora (que vaya con el nombre que le han puesto), quisiera felicitar a todas las mujeres, todas, pues estoy convencida de que no hay ninguna que no trabaje de una u otra manera. Y, ya que estoy, exijo respeto por todas aquellas cuyo trabajo no se considera como tal. El trabajo más antiguo del mundo es el de ama de casa.