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20Jun/14

… de estrenar cama de mayores

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El Peque, siguiendo los pasos del Mayor, ha decidido que ya no va a dormir en la cuna. ¿Y cómo nos lo ha hecho saber? Pues encaramándose a la barandilla de la cuna y amenazando con saltar desde ahí al suelo. Ante este ultimátum, nos nos ha quedado otra que salir pitando a buscarle una cama de mayores. Vamos, lo que viene siendo una de 90 cm.

Aunque yo quería litera para aprovechar el espacio de la habitación a lo alto (por si alguien quería quedarse a dormir, que no estoy pensando en más Trastos 😉 ), al final nos decidimos por una cama nido.

El paso a la cama fue relativamente fácil, pues, aunque la cuna sigue en la habitación (encajonada entre el armario y la cama esperando ser desmontada), el Peque no ha hecho en este mes y medio ningún amago de pasarse de la cama a la cuna. Ya no la quiere para nada.

Al principio pasó una semana durante la que lloraba de noche, pero dormido. Descartados otros motivos, llegamos a la conclusión de que lo que le pasaba era que él notaba demasiado espacio. Al Peque le gustaba dormir con los pies para arriba, en los barrotes de la cuna, cosa que en la cama ya no puede hacer. Aunque de vez en cuando se arrima a la pared o a las barreras que le hemos puesto y ahí los sube de nuevo.

Pasada aquella fase, hubo un par de semanas en las que durmió de maravilla. Casi no podía creerme lo fácil que había sido la transición. Para qué diría yo nada… llevamos dos semanas en las que le ha dado por levantarse de la cama. ¿Por qué? Pues simplemente porque puede hacerlo. Ya no hay nada que se lo impida, pues las barreras de la cama no abarcan todo el perímetro.

Y estos levantares que tiene el Peque pueden ser varios seguidos. Y da lo mismo que sean las 9 de la noche, las 3 de la madrugada o las 6 y media de la mañana. Él se despierta y se baja de la cama. Va a la puerta, la abre y entonces dice un sutil “maaaamiiii” que a mí me suena a pitorreo, todo sea dicho.

A esta “costumbre” se le suma ahora que ha descubierto que hay una llave de la luz en la pared a los pies de la cama. Y le da por encenderla. Igual que le da por dormir con la cabeza en los pies de la cama.

No quiero decirlo muy alto, pero llevamos cuatro días en los que se acuesta y no se levanta. Se queda y se duerme en la cama. Lo que sigue manteniendo es el madrugón. Ha pasado de levantarse a las 10 de la mañana a hacerlo sobre las 8. Dos horitas que se levanta antes. Y, claro, llega la hora de la siesta y, si le dejamos, se echa siestas de 3 horas y, cuando vas a por él, el señor se cabrea porque le tenemos que despertar. Es como si quisiera recuperar las dos horas que se fuma por la mañana en la siesta. Y, claro, no puede ser, que luego se levanta para cenar.

Con el Mayor nos pasó algo parecido. Le dio por levantarse porque podía hacerlo. Tenía yo una barrigota enorme del Mediano y me tocaba sentarme en un taburete en la puerta para asegurarme de que no se levantaba. Pasada la novedad inicial, volvió a dormir tan bien en su cama como lo hacía en la cuna. Y seguro que con el Peque nos pasa igual.

CONTRAS:

  1. Ya no habrá más cunas en casa. Se acabó la época de bebé y, aunque esto siempre me ha entristecido, esta vez, sabiendo que no vendrán más detrás, me pone bastante melancólica.

  2. La lámina del cumpleblog (“tengo un trastorno del sueño, los doctores lo llaman niños”) ha estado muy presente en mi cabeza estas últimas semanas. He dormido fatal con tantos despertares nocturnos a los que se les ha unido un insomnio pasajero. Lo que ha provocado que estuviera más cansada durante el día, lo que ha originado que tuviera muy mal humor.

PROS:

  1. Aunque la cama es alta, el Peque ya sabe subirse y bajarse perfectamente de ella. Así que el temor al porrazo ha desaparecido.

  2. Ha sido genial que no echara de menos su cuna en ningún momento.

  3. Ya estoy curada de espanto y sé que todo esto es una fase, lo que me ayuda a sobrellevarlo mejor. Y digo esto porque con el Mayor no veía la luz al final del túnel y me ponía de los nervios. Quizás el embarazo y las hormonas me ayudaron a sacarlo todo un poco de madre…

Respecto a su manía de dormir del revés, supongo que se le pasará en invierno, cuando haga más frío y empiece a arroparse.

Para solucionar el problemilla de que encienda la luz, he hecho lo mismo que con la litera de los Mayores. He comprado una esponja a medida y una tela para forrarla. Irá entre el colchón y la pared. Así evitamos tentaciones y no podrá encender la luz… a menos que se levante y dé a la llave que está junto a la puerta, claro… Pero, shhhhh, no le digáis que hay otra ahí 😉

22Nov/13

… del móvil para la cuna

Móvil cuna

Venga, que hoy es viernes y, como parece ser ya una costumbre, aquí os traigo otro juguete más. Aunque éste también podría catalogarse como cachivache. Se trata de un móvil de bebé para la cuna y yo lo aconsejaría a partir de los seis meses hasta que el retoño sea capaz de tirar de él y echárselo encima con el consiguiente golpe, llanto y chichón. Momento en el que aconsejo encarecidamente retirarlo de la cuna. Dicen que con medio año, el bebé es capaz de centrar la mirada en objetos algo más alejados. Por eso creo que antes no merece la pena.

Básicamente, los móviles consisten en un artefacto que permanece quieto con objetos colgantes que se pone sobre la cuna para entretener a los bebés. Móviles para cunas hay muchos: con movimiento, sin él, con música, sin ella, con luces, sin ellas… y con todo junto o sin nada de lo anterior.

Éste de la foto se lo regalaron al Mayor cuando nació y ha pasado con éxito por los tres Trastos y aún sobrevive y funciona perfectamente. Si tuviera que recomendar uno entre todos los que hay, sin dudarlo yo recomendaría éste o uno muy similar. Tiene movimiento tanto de los ositos voladores (que se retiran fácilmente y se pueden lavar en la lavadora) como de unas mariposas proyectadas en la pared mediante luces (tenues), también tiene música (varias melodías a elegir), tiene volumen (alto y bajo, para mí, muy importante), proyecta en la pared o techo con movimiento mariposas (sí, ya lo he dicho), tiene una lucecita fija en la parte de abajo que puede ver el bebé (y que se puede apagar si se quiere) y, lo más importante para mí (además del volumen), cada una de estas cosas son independientes. Es decir, se puede poner sólo la música o sólo el movimiento o sólo la proyección o nada.

Móvil plegadoAdemás de todo esto, tiene mando a distancia con el que ponerlo en marcha desde una distancia prudente. Otra cosa importante a tener en cuenta es que, aunque sea para poner en la cuna, permite no hacerlo. Si se le quita el enganche para acoplarlo a los barrotes de la cuna, se puede doblar y poner sobre una mesa o superficie plana y horizontal. Lo que resulta muy útil si el bebé duerme en la cama con los padres o en el cuco o minicuna o algo parecido que no lleve barrotes y, por tanto, no se pueda enganchar de manera fija.

CONTRAS:

  1. Las pilas. El móvil necesita cuatro pilas de las grandes (si no recuerdo mal) para funcionar. No son las típicas que se tienen en casa, al menos yo. El mando a distancia necesita pilas también, pero de las normales (creo recordar que dos). Si hay por aquí algún Rey Mago cogiendo notas, que se apunte también incluir las pilas en el regalo.

  2. Que tenga movimiento, música y luz no significa que al bebé en cuestión le vaya a gustar todo. Al Mayor le encantaba todo el aparataje al completo. El Mediano no soportaba la música, daba igual la melodía que eligiera, era ponerla y empezar a llorar. El Peque no lloraba con la música, pero tampoco le entusiasmaba.

  3. Es un juguete grande y pesado. Por eso recomiendo que lo quitéis de la cuna si veis que vuestro hijo empieza a darle tirones para evitar un golpe. El Mayor consiguió tirarlo y, en el proceso, le hizo una buena marca a la cuna.

  4. Para engancharlo a la cuna hay que enroscar una rueda en forma de flor a los barrotes. Con el tiempo, se va aflojando y no está de más comprobarla y apretarla de vez en cuando si fuera necesario.

PROS:

  1. Para mí el móvil es útil, ya no para que se duerma el bebé (que eso depende de la manera en que se haga en cada casa), si no para tenerle entretenido. Yo he podido ordenar la ropita de mis hijos tranquilamente mientras ellos miraban a los ositos dando vueltas o las mariposas en la pared. También me ha permitido ir al baño si oír sollozos.

  2. El mando a distancia no lo he usado mucho, pero en ciertas ocasiones me ha sido muy útil. Si el bebé estaba tranquilo y el móvil se paraba (creo que dura unos 12 minutos), podía encenderlo de nuevo desde la puerta sin que mi bebé me viera. Lo que hubiera supuesto una llantina al salir yo nuevamente de la habitación. Y antes de que me llaméis mala madre, os recuerdo que tanto el Mediano como el Peque tienen más hermanos que también reclaman mi atención y que yo aún ando a ver si doy con el secreto de la omnipresencia.

  3. Que se pueda utilizar plegándolo y sin enganchar a la cuna está muy bien. Como he dicho, se puede poner junto al bebé (de pocos meses, si no lo alcanzará y se lo tirará encima) y es muy útil cuando aún no duerme en una cuna grande.

  4. También es genial que se pueda elegir qué activar y qué no. Y, por supuesto, el volumen. Huyo de los juguetes que tienen un volumen alto y, además no se puede regular, o peor, no se puede apagar…

Éste del que os hablo aquí es de la marca Fisher-Price y es muy fácil de encontrar. Yo llevo viéndolo en los establecimientos desde hace ya 6 años. Si queréis más información, aquí os dejo la ficha técnica del producto. Y si queréis saber mi experiencia con otros juguetes, sólo tenéis que pinchar aquí.

¿Vuestros hijos utilizaron móviles en sus cunas? ¿Cómo les fue? ¿Qué opináis de estos juguetes? Dejadme vuestra opinión en los comentarios, aunque tarde, los contestaré todos y, por supuesto, también los leo todos ;-).

Aprovecho para recordaros que seguimos de sorteo, en concreto de un precioso gnomo navideño (sí, el de la columna de la derecha arriba. Si queréis uno, seguid las instrucciones que hay al final de esta entrada. ¡El lunes anunciaré al ganador del segundo gnomo y comenzará el sorteo del tercero! 🙂