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30Sep/15

… de la entrevista de cumpleaños para niños (imprimible)

Entrevista de cumpleaños para niños

Pincha en la imagen para verla más grande y descargarla gratis

Como sabéis, el Mediano cumple años esta semana. Y se me ha ocurrido empezar una nueva tradición cumpleañera. Y esto significa que no sólo él va a recibir un regalo por sus 6 años. No, vosotras también. Y así, si queréis, podéis empezar conmigo esta tradición. ¿Y qué regalo es? Pues el imprimible de una entrevista de cumpleaños para niños.

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25Sep/15

… de hacer una tarta de la Patrulla canina

Cómo hacer una tarta de la Patrulla Canina paso a paso (Paw Patrol Cake)

De nuevo vengo a traeros algo dulce porque hace poco fue el cumple de mi sobrina. Después de la tarta de Peppa Pig o de la tarta de Frozen, no sabía yo por qué se decantaría la peque este año. Pero ella lo tenía muy claro. Vamos, que no lo ha dudado y ha mantenido su idea durante semanas. Así que yo me he pasado esas mismas semanas dándole vueltas a cómo hacer una tarta de la Patrulla canina.

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01Jun/15

Carta abierta a mi Mayor (8 años)

CumpleMayor8

Queridísmo Mayor:

Esta semana es muy especial: cumples ocho años. Y no sólo los cumples tú, sino que Papá³ y yo también celebramos que llevamos ocho años siendo padres. Si cierro los ojos, aún te noto en mi tripa. Recuerdo toda la ropita tendida esperando tu llegada. Madre mía, apenas me creía que fueras a caber en ella. Y, la verdad, no cupiste, la talla de recién nacido te quedaba pequeña.

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13Ago/14

… de cumplir 34 años

cumpleaños, 34, verano

Pues sí, pues sí, esta semana que ya ha empezado, aquí la que teclea cumple 34 veranitos. De nuevo, otro año más, otra ocasión para hacer balance de mi vida. El Peque se hace mayor, el curso que viene irá unas horas por la mañana a la guardería, lo que me va a permitir disponer de un ratito diario sola. Aunque me encanta estar con mis hijos y anhelo sus vacaciones para poder disfrutar de ellos, es cierto que sueño con esas pocas horas a solas. Llevo más de dos años sin oír mis propios pensamientos.

Pero más allá de eso, tengo varios proyectos a la espera. Algunos relacionados con el blog y otros no. Voy a cumplir 34 años y hay cosas que me gustaría hacer. Por ejemplo, quiero sacar el máximo partido a poder ganar algo de dinero desde casa. El horario de mi marido sigue siendo irrisorio (¿conciliación? ¿Qué es eso?), tanto es así que durante el curso escolar se convierte casi en un padre de fin de semana. Salir yo a trabajar fuera implicaría usar casi todo mi sueldo en ampliar el horario de la guardería y en buscar alternativas extraescolares o en contratar a una persona que se encargara de los niños hasta que alguno de los dos llegáramos a casa. También están los abuelos, pero no queremos imponerles esa obligación. Sobre todo, ahora que están jubilados. Así que quiero aprovechar, una vez más, para probar en esto de trabajar desde casa o, al menos, dar el primer paso en esa dirección. Espero tener un poco más de suerte que las dos veces anteriores que lo intenté.

También quiero hacer algo por mí. Me gustaría salir a andar o, incluso, correr. Primero porque creo que me vendrá bien físicamente. Segundo porque aún quiero deshacerme de algunos kilos. Además, creo que dedicar un ratito de vez en cuando a mí misma es algo que me beneficiará en otros aspectos. Me parece, aunque puede que me equivoque, que al desconectar un rato de todo lo demás, tendré más paciencia en casa y haré frente a los quehaceres domésticos con otro ánimo.

Cumplo 34 años y soy esposa y madre de tres niños fantásticos. Ya no soy una niña. No lo sé todo acerca del mundo, pero creo que me desenvuelvo en él bastante bien. Tengo mis propias prioridades (mi Familia, con F mayúscula, como le gusta decir a Papá³) y mis propios gustos. Quiero seguir centrándome en ellos. Creo que nunca llegaré a ser una repostera profesional a pesar de lo que me gusta hacer tartas, pero en las letras sí vislumbro algo, aunque aún no sepa muy bien el qué.

Quiero seguir haciendo lo que me llena y me hace feliz. Y quiero también distanciarme de lo que me contamina o, simplemente, no me gusta. Este aspecto tengo que trabajarlo más. Soy de las que, ante un comentario que me ofende, se calla para no ofender a quien tengo delante. Ya veis la ironía: dejo que me ofendan y yo me callo para no molestar.

De momento, me he cortado el pelo. Ya os conté que ese cambio exterior es reflejo, en mi caso, de un cambio interior. Ahora que el Peque va a dejar de estar conmigo las 24 horas del día (siete días a la semana) creo que es el momento ideal para intentar hacer otras cosas más allá del papel de “mamá” que, por otro lado, tanto me gusta. Y creo que 34 años no es mala edad para intentarlo.

CONTRAS:

  1. Celebrar el cumpleaños en agosto es un rollo. Hay mucha gente de vacaciones, con un puente muy próximo a mi cumple que hace que haya por aquí poca gente. Es algo que me pasa desde pequeña. Ya estoy acostumbrada. Lo malo es que luego me toca celebrarlo casi en septiembre, con la vuelta al cole, y eso no me gusta nada.

  2. La edad se va notando. Cuando nació el Mayor me costaba menos despertarme varias veces por la noche si era necesario. Ahora, si alguno reclama mi atención de madrugada lo paso fatal. Y al día siguiente se me nota.

PROS:

  1. A mí me gusta cumplir años. Señal inequívoca de que ando por esta tierra un año más 😉

  2. Aunque muchos familiares estén de vacaciones, ahora siempre paso mi cumpleaños rodeada de mis hijos y mi marido. No necesito a nadie más.

  3. Soy más sabia. Aunque sólo sea por la edad. Ya conocéis el dicho: más sabe el diablo por viejo que por diablo 😀

Muchísimas gracias por todos esas felicitaciones que ya han empezado a llegarme desde el mundo 2.0. Tengo pensada una tarta especial que, si me sale bien, compartiré por las redes sociales. No puedo llevaros un trocito a cada una, pero si pudiera, os aseguro que lo haría. Happy birthday to me!!!!! 😉

02Jun/14

Carta abierta a mi Mayor (7 años)

Mayor (7 años)

Queridísimo Mayor:

Parece mentira que ya hayan pasado siete años. Aún recuerdo cuando te contemplé por primera vez, tan pequeño, tan frágil, tan nuevo, tan mío.

Parece mentira, pero fuiste la primera persona en este mundo que me llamó mamá. Parece mentira que me hicieras madre. Aquellos ojos me conquistaron de inmediato. Me hiciste tuya con sólo una mirada y un agarre de dedo.

Me enseñaste a ser más paciente, me enseñaste a ser mejor persona, me enseñaste el amor sin medida. Me enseñaste que, a pesar de lo enfermo que está el mundo, aún hay esperanza en el corazón de los niños.

Juntos aprendimos a caminar por la vida como familia. Juntos aprendimos que, cuantos más somos en casa, más amor hay. Eres un fantástico hermano mayor y, aunque haya las normales discrepancias entre hermanos, sé que cuidas de ellos y que te gusta saberte así, el mayor de todos.

También fuiste el primero en separarte de mí y juntarte más a papá. Y, aunque eso me da un respiro, a veces lo echo de menos. Sobre todo, cuando veo vuestras confidencias. Pero el tiempo de la teta y las tardes para nosotros solos ya pasaron.

Ahora estás mellado, escribes cartas al Ratoncito Pérez y esperas su llegada con la misma ilusión que esperas a los Reyes Magos. Poco te queda ya de disfrutar de esta magia. Pero mientras dure, haré todo lo posible para que sigas teniendo esa ilusión.

Queridísimo Mayor, esta semana cumples siete años. Siete años que has llenado de risas, de complicidades, de rabietas, de razonamientos y de frases de una lógica aplastante. Ya no eres mi bebé, eres un niño, con tu personalidad arrolladora, con tus guiños, tus bromas, tus gustos… Me tienes deseosa de ver hasta dónde puedes llegar porque, viendo lo que has conseguido ya, sé que será tan alto como te propongas.

Feliz, muy feliz cumpleaños, Mayor.

09May/14

… de hacer un fotomatón molón (fun photo booth DIY)

Fotomatón molón (fun photo booth)

Papá³ y yo haciendo el ganso, ¡estamos divinos! Jajaja…

Para el cumpleaños del Peque, además de la tarta pato, se me ocurrió hacer algo divertido para pasar la tarde (ya os dije que la tarde daría para un par de entradas 😉 ). Mirando en Pinterest vi esta idea y me pareció que podría ser al menos original. Es como un juego de disfraces, pero sólo con la cara y sin pinturas de por medio. Es un fotomatón divertido (fun photo booth) que tiene su mayor éxito en bodas, aunque también se puede hacer en cualquier otra celebración (familiar o con amigos), como un cumpleaños ;). Y además, el que os traigo aquí hoy es casero a más no poder, un DIY genial para amantes de las manualidades.

Consiste en buscarse un fondo alegre (nada de la típica pared blanca porque le quita la gracia a la foto), elegir complementos graciosos a modo de careta (gafas, bigotes, labios, gorros, sombreros, etc.), ponerse los que más gusten y fotografiarse de esa guisa.

Al principio, la familia parece que no se atrevía mucho a fotografiarse así, pero fue empezar uno y seguirle todos los demás. Es increíble cómo se pierde la vergüenza detrás de un disfraz… aunque sólo se disfrace la cara. Los Trastos y sus primos estuvieron toda la tarde poniéndose bigotes y labios. Al Mayor le dio por abrir la puerta con un bigote y decirle a todos los que iban llegando “¡Bienvenidos al cumpleaños del Peque!”, como si fuera un mayordomo 😀

Instrucciones fotomatón molón (photo booth)Obviamente, lo suyo es tener a un fotógrafo que haga las fotos, pero como a nosotros no nos iba a ser posible, lo solucioné poniendo unas sencillas instrucciones. Además, de esta forma, quien no supiera lo que era aquello que habíamos montado, podría salir de dudas por sí mismo y yo no tendría que estar explicándolo toda la tarde.

Para hacer los complementos, aprovechando que era Semana Santa y los Trastos tenían vacaciones, les involucré en la creación. Les pedí que dibujaran en un folio unos bigotes divertidos y grandotes. Luego los recortamos y con esa plantilla hicimos los complementos definitivos. Este paso no es necesario, pues, por ejemplo, las gafas y los labios, los hice yo misma sin plantilla.

El paso a paso os lo dejo en un vídeo que ya está disponible también en el canal de YouTube del blog (os recuerdo que podéis suscribiros a él si queréis). Creo que así se entenderá mejor. Además, aunque es muy fácil de hacer, explicarlo todo puede resultar un poco largo.

CONTRAS:

  1. Para mí, el mayor contra fue hacer el fondo. Usé un cartón grande que había por casa de una caja grande que aún nos quedaba de la mudanza. Pero no veáis para forrarlo (con un papel de regalo normal), con lo torpe que soy yo, el celo se me iba pegando por todos lados.

  2. Si os fijáis bien en las fotos, los labios tienen brillantina. Sólo de recortarlos acabé brillante yo también.

PROS:

  1. Para estos complementos, yo usé goma eva, que me pareció que aguantaría bien tanto colocada en el palito como el trote que le iban a dar esa tarde. No me equivoqué. Sin embargo, por Internet hay un montón de plantillas e imprimibles gratis para esto. Yo no lo usé porque mi impresora lleva más de un año sin tinta de color.

  2. Se puede reutilizar de un año para otro. Es más, cada año se pueden ir añadiendo nuevos complementos. Es lo que yo tengo pensado hacer, así, aunque sea el mismo fotomatón, las fotos serán diferentes 😉

  3. Las fotos han salido geniales. Nos hemos reído mucho haciéndolas y viéndolas. Tenemos unas cuantas y no me canso de verlas.

Dentro de poco será el cumple del Mayor y pienso sacar el fotomatón. Buscaré nuevos diseños por Internet para inspirarme y hacer otros nuevos. Además, como los familiares serán los mismos, ya saben lo que hay que hacer 😉 .

28Abr/14

… de la tarta pato

Tarta pato (Debbie Brown cute chick cake)

De los creadores de la tarta rana, la dino tarta y la Peppa tarta (o sea, aquí una servidora), llega ¡la tarta pato! O tarta pollito, como mejor os venga. Para celebrar el cumpleaños del Peque (adelantado porque su cumple era en realidad unos días después) y siguiendo la tradición, quise hacerle una tarta graciosa de fondant y, como le encantan los patos, fue verla y decidirme.

Es sencilla porque no lleva muchos adornos de fondant y se “construye” de manera similar a la tarta rana, es decir, horneando dos bizcochos (cabeza y cuerpo). La diferencia está en que esta vez los horneé en moldes normales redondos y no en cuencos de cristal como la última vez.

Esta tarta también está sacada del libro Debbie Brown’s 50 easy party cakes. Aunque ya sabéis que cuando me pongo a ello, siempre varío en algo el paso a paso para que me resulte más fácil montar la tarta. Ya sabéis que sólo soy una aficionada repostera.

A ver, os cuento detalles de la tarta, aunque al final de esta entrada encontraréis el vídeo con mi paso a paso particular (y que ya también está en el canal del blog de YouTube). Lo primero es que yo quería hacer una tarta de Pocoyó, con la carita del niño del gorro azul o de Pato. Pero Papá³ me dijo que no se acordaría cuando fuera mayor, así que me convenció y la he dejado para el año que viene… si es que con tres años siguen gustándole Pocoyó y Pato… veremos…

Para el cuerpo usé dos bizcochos Devil’s food cake de El rincón de Bea (receta aquí) y el pequeño es una tarta de zanahoria y piña (receta aquí). De este último, tenía media masa congelada que había descongelado para la ocasión. ¿Cómo se hace? Pues se sigue la receta y, en vez de meter la masa en el horno, se mete en una bolsita con cierre zip (o como prefiráis, pero que quede cerrada) y al congelador. Para descongelarla y poderla usar, se saca del congelador y se pasa directamente a la nevera. Se deja ahí unas 24 horas, pasadas las cuales ya se puede hornear (quizás haga falta hornear unos minutos más de los que acostumbréis, por aquello de que la masa está fría).

El fondant amarillo lo compré en una tienda de repostería especializada, pero el naranjita de las patas y el pico es del supermercado Aldi y sabía parecido a los sugus azules. Aquí hubo quien dijo melón, piña… pero se suponía que era mandarina, jajajaja… El caso es que gustó a todo el mundo 😉

CONTRAS:

  1. He dicho que usé un molde redondo tradicional para hornear el bizcocho (el Devil’s food cake) porque probé a hornear el de zanahoria en un cuenco de cristal (como hice en la tarta de la rana) y no me gusta el resultado. Tarda más en hacerse y no queda uniforme. Además, cuando lo desmoldé eran las 11 de la noche y, por correr (a esas horas sólo quería sentarme en el sofá), se me rompió el bizcocho. La solución fue usar queso crema para mezclarlo con el bizcocho desmigado y poder moldearlo al gusto. Así que, si no tenéis un molde redondo (que los hay pero yo no tengo), para mí es mejor hornearlo en uno circular y después recortar el bizcocho con un cuchillo e ir dándole la forma redondeada que se necesita.

  2. La receta de la tarta de zanahoria, para mi gusto, tiene demasiado aceite (no lleva mantequilla). Esto, que le da esponjosidad a la tarta en sí (también se pueden hacer magdalenas), es un contra si se va a cubrir con fondant. Al hacerlo, éste se resbala un poco, así que es mejor no tocarlo demasiado.

  3. Cometí el error de armar antes la cabeza que el cuerpo, por lo que me salió un pato muy cabezón. Tuve que recortar la cabeza para hacerla más pequeña.

  4. El fondant del Aldi, aunque estaba muy bueno y era muy manejable, la verdad es que se resquebraja con más facilidad que el normal.

PROS:

  1. Como iba justa de tiempo, pensé en usar crema de chocolate (tipo Nocilla) para pegar el fondant al bizcocho. Ese día bajaron las temperaturas y la crema estaba muy dura. No podía untarla sin llevarme trozos del bizcocho. Lo que hice fue meter un poco de la crema en el microondas para ablandarla. Después, sólo tuve que echarla por arriba y pasarle una espátula para que llegara bien a todos lados. ¡Me encantó cómo quedó!

  2. Como imaginaréis, los recortes de la tarta quedaron rondando por casa unos días. No demasiados porque el Devil’s food cake está riquísimo y no me importó lo más mínimo dar buena cuenta de ellos.

  3. Por primera vez, no sobró nada de tarta. Fue la media exacta y estoy muy orgullosa.

La tarta gustó a todo el mundo pero, en especial, a los niños y, cómo no, al Peque. Se volvió loco con su pato y se tiró todo lo que quedaba de tarde diciendo “pato, cua cua” en su lengua de trapo. Así que me doy por satisfecha. Pero la tarta sólo fue el final de la fiesta adelantada de su cumpleaños, hubo otra sorpresa (esta vez nada culinaria) que nos dio mucho juego y nos sacó muchas risas. Pero ésa os la cuento otro día 😉

25Abr/14

Carta abierta a mi Peque (2 años)

Peque_2 años

Queridísimo Peque:

Esta semana cumples dos años. Dos años que has sabido llenar con tus miradas, tus sonrisas y, de un tiempo a esta parte, también con tu lengua de trapo. Sigues teniendo esa complicidad conmigo de los primeros días, pero empiezas a acercarte más a tus hermanos. Te has convertido en su compañero de juegos. Has sabido ganártelos a base de meterte entre ellos, por bruto que fuera el juego, y compartir sus carcajadas. Me encanta ver cómo os desvivís los unos por los otros.

Ya sabes hacerte entender y defender lo que (crees que) es tuyo. Vas teniendo las ideas muy claras sobre lo que te gusta y lo que no. Y aunque a veces tu cabezonería (o perseverancia, herencia de Papá³, todo sea dicho) me ponga de los nervios, lo cierto es que me encanta ver cómo vas formando tu propia personalidad.

Ahora empiezas a buscar más a Papá³, pero sigues arrimándote a mis faldas buscando cobijo. ¡Y yo estoy tan encantada de dártelo! Me llenas el alma con esos achuchones y besos que sólo me das a mí. Bueno, a mí y a tu peluche favorito. Creo que va a acompañarte muchos años.

Eres extrovertido como el Mayor y te encanta subirte a los sitios como al Mediano. Tienes la luz del universo entero en tus ojos y la bondad te inunda el corazón. De mí has sacado esa sonrisa siempre puesta en la cara y sabes usarla para meterte en el bolsillo a quien tú quieras. ¡Menudo pieza vas a ser!

He visto cómo te caías y levantabas, a veces con ayuda y otras tantas sin ella. He visto cómo volvías a intentarlo siempre. He visto cómo juegas con tus hermanos. He visto cómo dabas tus primeras carreras. He visto cómo empezabas a hablar y a decir medias frases. Te he visto aplaudirte con cada logro. Y, ¿sabes qué? Que sigo teniendo ganas de más. Quiero ver qué persona llegas a ser, ésa en la que ya te estás convirtiendo.

Desde este rinconcito de mi mundo (mundo que llenas con tu sola presencia y al que das sentido junto con tus hermanos), quiero desearte un muy feliz cumpleaños.

Te quiero, Peque.

11Oct/13

… de la tarta dinosaurio

Tarta dinosaurio

El cumpleaños del Mediano cierra los cumples infantiles del año. Eso significa que es la última tarta “divertida” que hago. Después de Dinópolis y de los dinosaurios de Faunia, no me extrañó en absoluto que el Mediano me dijera que su tarta tenía que ser un dino. Un T-Rex más concretamente. Y, por supuesto, de chocolate.

Investigando por Internet, di con esto y decidí, a pesar del Mediano, que sólo haría la cabeza. Os podéis imaginar que él quería el cuerpo entero. Pero visto cómo recibió la tarta, os digo que no le importó lo más mínimo tener sólo la cabeza de la bestia.

El sabor estaba claro: chocolate. Y el bicho en cuestión tenía que ser de color rojo. Ahora tenía que decidir si horneaba bizcochos y los iba recortando para darles la forma del dinosaurio o utilizaba la técnica de las bizcobolas. Recortar tiene un problema y es que, como des mal un corte, a ver luego cómo lo arreglas. Así que me decidí por la técnica de las bizcobolas, que consiste en deshacer el bizcocho una vez horneado y mezclarlo con buttercream o queso crema. Y luego se le da forma de bola, se pone en un palito de piruleta, se cubre con chocolate y ya está la bizcobola. Lo que pasa es que yo le doy la forma de la tarta y la recubro con lo que yo quiero.

La primera vez que usé esta técnica fue el año pasado, cuando el Mediano me pidió un barco pirata por su cumple y, al ir a cortar el bizcocho con forma de barco, se me rompió. No sabía qué hacer para solucionarlo… y entonces me acordé de las bizcobolas. Y así salí del paso obteniendo una preciosa tarta de barco pirata que encandiló a grandes y pequeños. Así que esta vez no me lo pensé dos veces.

Como podéis comprobar, mi tarta no salió como en la que me fijé. Ésa es la razón por la que no me dedico a esto de forma profesional. Pero dio el pego y el Mediano quedó súper contento. Para que veáis cómo la hice, os dejo un vídeo con el paso a paso que ya está también en el canal de YouTube del blog.

CONTRAS:

  1. Se puede hacer con un solo bizcocho, pero si se hace con dos, éstos deben ser del mismo sabor.

  2. Si se hornean los dos bizcochos a la vez, no los pongáis muy arriba porque puede quemarse un poco la superficie. Para evitarlo, siempre podéis poner un trozo de papel de aluminio por encima, para evitar que le dé tanto calor, o bajarlo una altura.

  3. Al darle la buttercream, el bizcocho, que ya está roto, se desmiga más que, por ejemplo, en el caso de la Peppa tarta.

  4. Para darle consistencia a las migas, es imprescindible mezclarlas con buttercream o queso crema. Yo uso siempre un queso crema light y me va genial.

PROS:

  1. Con la técnica de las bizcobolas, se puede hacer una tarta de casi cualquier forma que se os ocurra.

  2. Aunque lleva queso, os puedo asegurar que no se nota en el sabor. Al Tripadre y a mi suegro no les gusta ningún dulce que lleva queso. Pero, sin embargo, esta tarta les encanta porque no se aprecia el sabor del queso. La primera vez no les dije que lo llevaba y ni se enteraron. Se lo confesé después de que se comieran su trozo y de que dijeran que estaba buenísima.

  3. Una vez hecha la tarta, se puede cubrir con fondant o con chocolate derretido que, una vez que se endurezca, sellará la tarta por fuera.

  4. Al tener que modelarse, hacer esta tarta es casi como jugar con plastilina. No me digáis que eso no podéis hacerlo ;).

Espero que os guste la tarta y os animéis a hacerla. Si tenéis alguna duda, podéis preguntármela en los comentarios de esta entrada, en los del vídeo en Youtube o mandarme un correo. Estaré encantada de ayudaros y solucionaros las dudas.

30Sep/13

Carta abierta a mi Mediano

Mediano

Queridísimo Mediano:

Esta semana cumplirás cuatro años. Ya eres todo un niño, hace tiempo que dejaste al bebé atrás. Creces cada día por dentro y por fuera. Y me haces crecer a mí contigo. Hemos ido de la mano desde tu primer aliento. Naciste callado, como si el ruido de fuera no te importara. Dormías en mi regazo como si no hubiera nadie más.

Sin embargo, tus primeros meses no fueron fáciles. Tuviste granos que picaban horrores y aún hoy me culpo por no haber reaccionado antes, por no haberte comprendido. Pasado aquello, empezaron tus privaciones y yo pensaba que me moría allí mismo contigo. Pero creo que eso también lo hemos superado. A pesar de tu aspecto exterior, eres todo un luchador. Y eso no se me olvida nunca.

En esta semana celebramos cuatro años de rizos, de risas, de lágrimas y de miradas. Tienes unos ojos grandes que te vienen de familia. Expresivos y hermosos. Podría tirarme horas embelesada perdida tu mirada. Y cuando sonríes unos pequeños hoyuelos quieren dejarse ver en tus mejillas. Tu risa es contagiosa, tu alegría es imprescindible en mi día a día.

Naciste en segundo lugar y eso te hace ser un privilegiado. Eres el hermano menor que aprende del primero y el hermano mayor en el que se fija el tercero. Eres un culo inquieto que no está tranquilo ni cuando duerme. Pero que abrazas, que das besos, que me dices cuánto me quieres y yo sólo puedo sucumbir a tus encantos.

Me derrito cuando juegas con el Mayor y todo son risas en medio del caos. Te comería a besos cuando le cantas y le haces tonterías al Peque sólo por el gusto de verle reír contigo. Y, aunque a veces te pierde tu genio, eres un trozo de pan, sensible y amoroso.

Han pasado ya cuatro años y aún me maravillo de cómo has cambiado. Tus gustos, tus preferencias, tu personalidad va cogiendo forma día tras día. Y me dejas ensimismada con tus respuestas y tu lógica aplastante. Tengo muchas ganas de seguir a tu lado descubriendo saltamontes detrás de cada hoja.

En esta semana tan especial, sólo puedo desearte un feliz cumpleaños y hacerte la firme promesa de estar ahí siempre, quizás a veces unos pasos más atrás, para ayudarte a levantarte si te caes y curar tus heridas si me dejas.

Feliz, muy feliz cumpleaños, Mediano. Te quiero tropecientos infinitos y un poquito más.