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08Abr/15

… de las galletas de chocolate con trozos de chocolate

Receta de galletas de chocolate con trocitos de chocolate

Mientras (casi) todo el mundo ha decidido hacer torrijas esta Semana Santa, en casa nos hemos dedicado a hacer, catar y ponernos hasta las trancas de estas galletas de chocolate con trozos de chocolate. La receta original está sacada de aquí y, como comprenderéis, no pude resistirme a hacerlas. Y han resultado ser todo un éxito.

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08Dic/13

… del brownie de chocolate

Brownie casero

Sé que es domingo y que nunca (creo) he publicado una entrada el último día de la semana. Pero he preguntado por Twitter si alguien se animaría a hacerla y Mami a tope me ha dicho que ella sí, es más, si tenía los ingredientes, la hacía esta misma tarde. Así que va por ti, cielo ;-).

Hay comidas que pruebas fuera de casa o que las compras hechas y piensas “ojalá me saliera a mí así de rico” o quizás pienses todo lo contrario, en plan “menos mal que a mí no me sale tan bueno porque si no estaría todo el día haciéndolo y comiéndomelo”. Si te has identificado en el segundo pensamiento, no sigas leyendo. Y si lo haces, luego no digas que no te lo advertí.

Al Tripadre, que no es muy asiduo de los dulces, le chiflan los brownies y, hasta ahora, andaba tranquilo porque a mí no me había dado por hacerlos. La verdad es que a base de pedirlos allá donde vamos, se ha convertido en un experto en dicho postre, un browniero en toda regla. Me había puesto el listón muy alto y no me atrevía yo a saltarlo.

Pero mira tú por dónde que el otro día vinieron a casa unos amigos muy queridos aunque sólo nos veamos una o dos veces al año. Y quise hacer un postre especial. Cogí mi cuaderno de recetas y, para mi sorpresa, fui pasando recetas, una tras otra, porque si no me faltaban huevos, me faltaba nata o yogur… Era hora de sacar la artillería pesada. Me fui a la colección de Delicias al horno (sí, vale, os lo confieso, empecé a hacerla… y la terminé) y buscando, buscando, di con esta receta. La hice por probar, a ver qué tal, y no puedo estar más satisfecha con el resultado. Es más, este fin de semana la he vuelto a hacer. ¡Por favor! Si es que no puede estar más bueno… y eso que nos lo hemos comido sin la típica bola de helado de vainilla y el chocolate caliente con los que los sirven en los restaurantes.

Venga, que creo que ya os he puesto los dientes largos. Vamos con los ingredientes de la receta original y la receta en sí. Se necesitan:

  • 3 huevos

  • 225 g de mantequilla

  • 375 g chocolate fondant para postres

  • 1 cucharadita de extracto de vainilla

  • 300 g de azúcar

  • 225 g harina (yo usé la de repostería, pero como la receta no especifica, entiendo que también podría usarse la normal)

  • 4 cucharadas de cacao en polvo (unos 25 g)

  • 1 pizca de sal (esto no lo ponía en la receta, pero la sal intensifica el sabor del chocolate)

En un cuenco, se pone la mantequilla y el chocolate troceado y se derrite. Quedará como una sopa de chocolate. Evita la tentación de meter el dedo o no podrás parar. Reserva la mezcla.

En otro cuenco (cuanto más grande, mejor), se echa el azúcar y se ponen los tres huevos. Hay que batirlo todo muy bien. Como he dicho, creo que el brownie no lleva nunca levadura, así que la esponjosidad se le da a base de meter aire batiendo en este paso. Si has tenido un mal día, descárgate a gusto fustigando los huevos con el azúcar. Al final, la mezcla debe blanquear un poco.

Cuando estés conforme con el paso anterior, añade la mezcla del chocolate con la mantequilla (que ya estará templada). Mezcla ambas masas suavemente, no queremos perder el aire incorporado. Para ello, lo mejor es hacer movimientos envolventes en forma de ocho (8). Una vez que ambas masas estén bien integradas, se añade el extracto de vainilla y se sigue mezclando hasta que se haya incorporado todo nuevamente.

Ahora le toca el turno a la harina y al cacao. Con ayuda de un colador fino, se tamiza directamente en el cuenco con la masa la harina, la pizca de sal y el cacao. De nuevo, todo tiene que quedar incorporado, pero hay que hacerlo con cuidado para que se pierda el menor aire posible. Otra vez, los movimientos envolventes son nuestros mejores amigos.

La masa final es un pegote de chocolate nada ligero. Cuesta mover la cuchara o la lengua pastelera, pero es justo así como tiene que quedar. Se echa y se extiende en un molde, si es rectangular mucho mejor. Se alisa un poco y directo al horno, que estará a 190 ºC, durante unos 30-35 minutos. Estará listo cuando el chocolate esté brillante y firme al tacto.

Se saca del horno y, muy importante, se deja enfriar completamente antes de desmoldarlo, de lo contrario se podría romper. Ya sólo queda cortarlo en rectángulos o cuadrados y servirlo. Y disfrutar…

Brownie casero

CONTRAS:

  1. Es un postre que lleva mucho chocolate. De hecho, yo el primer día lo hice tal como os lo he contado aquí, pero la segunda vez reduje la cantidad de chocolate. Así, en vez de usar 375 g, sólo utilicé 350 g y salió igual de rico. Quizás la próxima vez lo reduzca un poco más… ya os contaré.

  2. Si se bate a mano, hay que echarle ganas. Se tarda un poco, pero merece la pena. La parte buena es que, como sólo son 3 huevos, se bate también perfectamente con el accesorio de montar que traen casi todas las batidoras eléctricas. De una forma u otra, insisto en la importancia del batido de los huevos, ¡está en juego la jugosidad del brownie!

  3. Al derretir el chocolate, hay que tener especial cuidado en que éste no se queme. Para ello, se puede utilizar el baño maría o meter directamente en el microondas. En cualquier de los dos casos, echadle un vistazo continuamente hasta que tengáis controlado el tiempo que tardáis en casa en derretirlo.

  4. Si quieres partirlo en porciones, espera a que esté totalmente frío antes de sacarlo del molde. Yo el otro día fui demasiado impaciente y se me rompió. Aunque también es cierto que al trocearlo, se disimuló bastante el estropicio. Y los troces más feos ya me encargué yo de “hacerlos desaparecer” antes de sacarlo de la cocina ;-).

  5. Se desmigaja un poco al comerlo, le pasa lo que a las galletas crujientes.

PROS:

  1. Sólo se manchan dos cuencos.

  2. Se prepara rápidamente. Creedme, se tarda más en contarlo y leerlo.

  3. Si sois chocoadictos/as al chocolate, como yo, os va a encantar.

  4. Aunque obviamente lo mejor es comerlo el mismo día en que se prepara, guardado en una bolsa y cerrado herméticamente, aguanta varios días.

  5. Yo no usé las típicas nueces primero porque no me gustan (como fruto seco sí, pero en comidas o postres intento evitarlas) y lo segundo porque la receta no las mencionaba. Sin embargo, pueden incorporarse a la preparación después de la harina. La masa final es tan densa que no se bajarán.

  6. El brownie, así como sale del horno, está riquísimo. Ahora bien, se le puede dar un toque más fiestero con helado de vainilla, nata, chocolate caliente o simplemente un poco de azúcar glass espolvoreado por encima.

  7. Por supuesto, los niños pueden ayudar a hacer el brownie, ya sea pesando los ingredientes, cascando los huevos, añadiendo los ingredientes, batiendo o mezclando la masa… cada uno sabe cómo son sus hijos y qué tarea desempeñará mejor.

Espero que os animéis a hacerlo y me contéis si está tan bueno como aseguro. Lo mismo mi fijación por el chocolate me ha cegado y corro el riesgo de ser poco objetiva.

Por cierto, si después de probarlo y coméroslo no podéis dejar de hacerlo y, al cabo de unas semanas veis que los pantalones os están un poco apretados, que sepáis que no tiene nada que ver con el brownie, a mí luego no me vengáis a pedir cuentas ;-).

Y ya para terminar, como es domingo, permitidme recordaros que hoy termina el plazo para el sorteo del cuarto gnomo navideño hecho a mano por Faly. Sí, has leíedo bien, ya hemos repartido 3 y, además del de hoy, nos quedan sólo dos gnomos más. Así que, si aún no has participado y quieres hacerlo, pincha aquí.

25Nov/13

… de hacer galletas con pepitas de chocolate

Galletas con pepitas de chocolate

Seguro que las habéis comprado en alguna tienda. Seguro que os encantan o les encantan a vuestros hijos. Son deliciosas. Crujientes… crash… Con chocolate… mmm… Y seguro también que pensáis que no podéis hacerlas. ¡Error!

Hay un blog por ahí que tiene como objetivo encontrar el cupcake perfecto. Yo llevo años buscando la galleta con pepitas de chocolate perfecta. Y creo que he dado con la receta. Fue por casualidad. Pero como estaba obsesionada con estas galletas tipo Chip Ahoy, tuve que probar a hacerlas.

Tengo un cuaderno donde apunto a mano las recetas que me gustaría probar. Si la llevo a cabo, resalto el título con fluorescente. Y le pongo una carita al lado. La carita sonríe si la receta está de vicio. Está seria si tras probarla nos hemos quedado igual. Y la carita se pone triste si, a pesar de haberla hecho bien, no nos ha gustado el resultado final (por consistencia, por manera de hacerla, porque no nos gusta el sabor…). A esta receta le he puesto una carita sonriente al lado. Y le he pintado una lengua, en plan me estoy relamiendo. Además le he puesto corona. Es la receta reina de las galletas con chocolate. Al menos en esta casa.

Aunque podéis encontrar la receta original de Amanda Laporte aquí, me vais a permitir que os copie los ingredientes y os explique cómo la hago yo. Con estas cantidades salen entre 20 y 25 galletas.

  • 220 g de harina

  • 100 g de mantequilla

  • 90 g de azúcar moreno

  • 45 g de azúcar blanco normal

  • 1 cucharadita de levadura en polvo (la de los postres)

  • 1 cucharadita de azúcar avainillado

  • 1 huevo

  • 100 g de pepitas de chocolate

Para elaborar estas galletas, podéis seguir las instrucciones de la receta original, tamizando por un lado la harina y la levadura y por el otro mezclando la mantequilla con los azúcares y el huevo. Después se incorpora todo y se le añaden las pepitas de chocolate.

Yo lo hago todo en el mismo cuenco. Mezclo la mantequilla con los azúcares, incorporo el huevo y después añado las pepitas de chocolate. Entonces, pongo un colador fino sobre el cuenco y tamizo directamente la harina con la levadura. Incorporo bien y ya está.

Desde aquí, sigo las indicaciones de la receta original. Es decir, enrollar la masa cual chorizo en un poco de papel transparente y refrigerar al menos media hora. Después saco la masa y corto lonchas. La receta dice que así tal cual se puede poner sobre la bandeja de horno y hornear. Yo prefiero la otra opción de la receta: coger esas lonchas y hacer bolas con ellas, como si fueran albóndigas, y después aplastarlas. Así no me salen excesivamente grandes.

Coloco en la bandeja del horno y a hornear a 200ºC (como dice la receta) unos 8 minutos en mi horno. Pero eso ya depende de vuestro horno y de si os gustan más o menos oscuras.

Y ahora el bonus track. Yo, junto con las pepitas, le añado unas pocas semillas de amapola que dicen que tienen mucho calcio, hierro y vitamina A. Además, admiten ralladura de naranja. Chocolate y naranja… en fin… ya os lo imagináis… Y, puestos a innovar, ¿qué tal que sean de chocolate enteras? Para ello, una vez pesada la harina, retiráis una cucharada de la misma y la sustituís por otra igual de cacao en polvo. Bueno… es sólo una idea… 😉

CONTRAS:

  1. Dice la receta que la mantequilla debe estar a temperatura ambiente. Así que hay que acordarse de sacarla antes del frigo. Yo pocas veces me acuerdo. Así que, aunque se dice que no se debe hacer, la atempero un poco en el microondas.

  2. Si os animáis a hacerlas, os aconsejo encarecidamente que las refrigeréis. Así la mantequilla se endurece y luego os será más fácil maniobrar con ellas. Si tenéis prisa, hornearlas directamente, pero sabed que el tiempo de horneado se reduce bastante. A mí una vez que las hice sin refrigerar casi se me queman.

PROS:

  1. La receta original admite variaciones, como las semillas de amapola y la ralladura de naranja que he comentado antes. Supongo que también admitiría algo de menta, pero esto ya no lo he probado.

  2. Si las hacéis, sabréis exactamente qué lleva. Así que si os parecen muy dulces podéis reducirles el azúcar.

  3. El azúcar vainillado ya se encuentra en prácticamente todos sitios, pero si no dais con él, podéis obviarlo y añadir un poco de esencia de vainilla o no añadir nada más.

  4. Se puede congelar la masa. Sí, lo he probado y están igual de buenas. Cuando las hago en casa, ya que me pongo, doblo las cantidades originales. Así hago una tanda y la otra la congelo. Para descongelarla, directa al frigorífico unas 24 horas.

  5. Si no congeláis, la masa aguanta dos o tres días en la nevera.

  6. Hacer la masa ensucia poco. Ya os digo que yo sólo uso un cuenco para la mezcla, un tenedor para mezclar y el escurridor para tamizar.

  7. Se pueden hacer con niños. Si son pequeñajos, poned cada ingrediente en un cuenco y que los vayan echando ellos a la preparación (en este caso, sí que ensuciaréis algo más). Si ya son algo más mayores, pueden pesar ellos mismos los ingredientes. Y, por supuesto, dejadles hacer las bolas. A los míos les encanta.

Yo horneo todas las galletas que salen con las cantidades originales porque en casa vuelan. Una vez se me ocurrió llevárselas a los mayores cuando salían del cole, para que se las fueran comiendo de regreso a casa. Desde entonces, todas las tardes, nada más verme, ya ni me saludan ni nada. Directamente me preguntan si les he traído galletas. Los besos y los “hola, mamá” van después.

11Oct/13

… de la tarta dinosaurio

Tarta dinosaurio

El cumpleaños del Mediano cierra los cumples infantiles del año. Eso significa que es la última tarta “divertida” que hago. Después de Dinópolis y de los dinosaurios de Faunia, no me extrañó en absoluto que el Mediano me dijera que su tarta tenía que ser un dino. Un T-Rex más concretamente. Y, por supuesto, de chocolate.

Investigando por Internet, di con esto y decidí, a pesar del Mediano, que sólo haría la cabeza. Os podéis imaginar que él quería el cuerpo entero. Pero visto cómo recibió la tarta, os digo que no le importó lo más mínimo tener sólo la cabeza de la bestia.

El sabor estaba claro: chocolate. Y el bicho en cuestión tenía que ser de color rojo. Ahora tenía que decidir si horneaba bizcochos y los iba recortando para darles la forma del dinosaurio o utilizaba la técnica de las bizcobolas. Recortar tiene un problema y es que, como des mal un corte, a ver luego cómo lo arreglas. Así que me decidí por la técnica de las bizcobolas, que consiste en deshacer el bizcocho una vez horneado y mezclarlo con buttercream o queso crema. Y luego se le da forma de bola, se pone en un palito de piruleta, se cubre con chocolate y ya está la bizcobola. Lo que pasa es que yo le doy la forma de la tarta y la recubro con lo que yo quiero.

La primera vez que usé esta técnica fue el año pasado, cuando el Mediano me pidió un barco pirata por su cumple y, al ir a cortar el bizcocho con forma de barco, se me rompió. No sabía qué hacer para solucionarlo… y entonces me acordé de las bizcobolas. Y así salí del paso obteniendo una preciosa tarta de barco pirata que encandiló a grandes y pequeños. Así que esta vez no me lo pensé dos veces.

Como podéis comprobar, mi tarta no salió como en la que me fijé. Ésa es la razón por la que no me dedico a esto de forma profesional. Pero dio el pego y el Mediano quedó súper contento. Para que veáis cómo la hice, os dejo un vídeo con el paso a paso que ya está también en el canal de YouTube del blog.

CONTRAS:

  1. Se puede hacer con un solo bizcocho, pero si se hace con dos, éstos deben ser del mismo sabor.

  2. Si se hornean los dos bizcochos a la vez, no los pongáis muy arriba porque puede quemarse un poco la superficie. Para evitarlo, siempre podéis poner un trozo de papel de aluminio por encima, para evitar que le dé tanto calor, o bajarlo una altura.

  3. Al darle la buttercream, el bizcocho, que ya está roto, se desmiga más que, por ejemplo, en el caso de la Peppa tarta.

  4. Para darle consistencia a las migas, es imprescindible mezclarlas con buttercream o queso crema. Yo uso siempre un queso crema light y me va genial.

PROS:

  1. Con la técnica de las bizcobolas, se puede hacer una tarta de casi cualquier forma que se os ocurra.

  2. Aunque lleva queso, os puedo asegurar que no se nota en el sabor. Al Tripadre y a mi suegro no les gusta ningún dulce que lleva queso. Pero, sin embargo, esta tarta les encanta porque no se aprecia el sabor del queso. La primera vez no les dije que lo llevaba y ni se enteraron. Se lo confesé después de que se comieran su trozo y de que dijeran que estaba buenísima.

  3. Una vez hecha la tarta, se puede cubrir con fondant o con chocolate derretido que, una vez que se endurezca, sellará la tarta por fuera.

  4. Al tener que modelarse, hacer esta tarta es casi como jugar con plastilina. No me digáis que eso no podéis hacerlo ;).

Espero que os guste la tarta y os animéis a hacerla. Si tenéis alguna duda, podéis preguntármela en los comentarios de esta entrada, en los del vídeo en Youtube o mandarme un correo. Estaré encantada de ayudaros y solucionaros las dudas.

27Sep/13

… de la Peppa tarta

tarta Peppa Pig fondant paso a paso

El nombre de mi sobrina iba entre las manos, como si lo estuvieran sostiendo, pero lo he borrado para publicar la foto en el blog.

Lo sabéis. He sido muy pesada, me consta. Seguro que hasta he perdido algún seguidor en Twitter. Pero es que es superior a mis fuerzas. Hasta me inventé un hashtag para mí solita y lo exprimí todo lo que pude (#cumpleañossobri). Era el cumpleaños de mi sobrina y mi cuñada me había preguntado si yo podría hacerle la tarta a la niña. Ya empezáis a conocerme, sabéis que me encanta hacer tartas… o galletas o simplemente bizcochos. Comérmelos ya ni os cuento lo que me chifla.

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02Sep/13

… de hacer polos de chocolate con yogur

Polos de chocolate y yogur

Se acaba el verano. Ha pasado muy rápido. Tanto que me he dado cuenta de que no he publicado nada sobre helados o polos, ¡con lo que me gustan! No tengo perdón. Pero con esta entrada de hoy voy a ponerle remedio.

Cuando alguien dice “polo”, inmediatamente hay otro alguien que piensa en zumo congelado. Bueno, sí, ésa es una forma de hacer polos. Muy sana, sí, pero muy vista también.

Hoy os traigo una forma diferente pero igual de fácil para hacer polos de chocolate, pero sin nata ni huevo. Sólo os hace falta yogur griego, que es más consistente y cremoso, que sea natural y sin azucarar. También necesitaréis cacao en polvo y miel o azúcar al gusto. Y, por supuesto, moldes. Yo usé unos de polos que compré hace años, pero podéis usar vasitos. Más fácil imposible. Y refrescante. Y también sano.

CONTRAS:

  1. Hay que tener espacio en el congelador. Aseguraos antes de poneros manos a la masa, no os pase como a mí, que luego no puedo hacer los polos por falta de espacio.

  2. Si compráis moldes de polo (los míos son de supermercado), escoged el que mejor se adapte a vuestra casa. Me explico. Si quienes más van a disfrutar de los polos son los niños, elegid moldes que puedan agarran con facilidad y que sean pequeñitos. Un niño puede tardar mucho en comerse un polo, por muy rico que esté, por lo que se le empieza a derretir y chorrear.

  3. Como hay que congelarlo, hay que esperar. Y es un rollo.

PROS:

  1. Lo bueno de hacer polos caseros es que sabéis exactamente qué lleva y en cuánta cantidad.

  2. Si no tenéis sitio en el congelador, no os preocupéis. Lo ponéis en la nevera y está igual de rico comido a cucharadas.

  3. Es una buena forma de que los niños coman yogures.

  4. Al hacerlo en casa, se pueden añadir infinidad de cosas. Algunas ideas: pepitas de chocolate, trozos de fruta, frutos secos, semillas, ralladura de naranja, etc.

  5. Lo puede hacer cualquiera, desde el más inexperto en cocina como los niños de la casa.

Os dejo del vídeo de cómo lo hago yo. No he puesto cantidades porque es más o menos a ojo, pero creo que se entiende bastante bien. Y si no, preguntadme vuestras dudas en los comentarios de esta entrada o en los del canal del blog en YouTube.

Y vosotros, ¿hacéis polos caseros o preferís los comprados? ¿Cuál es el sabor que más os gusta?