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02Jun/14

Carta abierta a mi Mayor (7 años)

Mayor (7 años)

Queridísimo Mayor:

Parece mentira que ya hayan pasado siete años. Aún recuerdo cuando te contemplé por primera vez, tan pequeño, tan frágil, tan nuevo, tan mío.

Parece mentira, pero fuiste la primera persona en este mundo que me llamó mamá. Parece mentira que me hicieras madre. Aquellos ojos me conquistaron de inmediato. Me hiciste tuya con sólo una mirada y un agarre de dedo.

Me enseñaste a ser más paciente, me enseñaste a ser mejor persona, me enseñaste el amor sin medida. Me enseñaste que, a pesar de lo enfermo que está el mundo, aún hay esperanza en el corazón de los niños.

Juntos aprendimos a caminar por la vida como familia. Juntos aprendimos que, cuantos más somos en casa, más amor hay. Eres un fantástico hermano mayor y, aunque haya las normales discrepancias entre hermanos, sé que cuidas de ellos y que te gusta saberte así, el mayor de todos.

También fuiste el primero en separarte de mí y juntarte más a papá. Y, aunque eso me da un respiro, a veces lo echo de menos. Sobre todo, cuando veo vuestras confidencias. Pero el tiempo de la teta y las tardes para nosotros solos ya pasaron.

Ahora estás mellado, escribes cartas al Ratoncito Pérez y esperas su llegada con la misma ilusión que esperas a los Reyes Magos. Poco te queda ya de disfrutar de esta magia. Pero mientras dure, haré todo lo posible para que sigas teniendo esa ilusión.

Queridísimo Mayor, esta semana cumples siete años. Siete años que has llenado de risas, de complicidades, de rabietas, de razonamientos y de frases de una lógica aplastante. Ya no eres mi bebé, eres un niño, con tu personalidad arrolladora, con tus guiños, tus bromas, tus gustos… Me tienes deseosa de ver hasta dónde puedes llegar porque, viendo lo que has conseguido ya, sé que será tan alto como te propongas.

Feliz, muy feliz cumpleaños, Mayor.

25Abr/14

Carta abierta a mi Peque (2 años)

Peque_2 años

Queridísimo Peque:

Esta semana cumples dos años. Dos años que has sabido llenar con tus miradas, tus sonrisas y, de un tiempo a esta parte, también con tu lengua de trapo. Sigues teniendo esa complicidad conmigo de los primeros días, pero empiezas a acercarte más a tus hermanos. Te has convertido en su compañero de juegos. Has sabido ganártelos a base de meterte entre ellos, por bruto que fuera el juego, y compartir sus carcajadas. Me encanta ver cómo os desvivís los unos por los otros.

Ya sabes hacerte entender y defender lo que (crees que) es tuyo. Vas teniendo las ideas muy claras sobre lo que te gusta y lo que no. Y aunque a veces tu cabezonería (o perseverancia, herencia de Papá³, todo sea dicho) me ponga de los nervios, lo cierto es que me encanta ver cómo vas formando tu propia personalidad.

Ahora empiezas a buscar más a Papá³, pero sigues arrimándote a mis faldas buscando cobijo. ¡Y yo estoy tan encantada de dártelo! Me llenas el alma con esos achuchones y besos que sólo me das a mí. Bueno, a mí y a tu peluche favorito. Creo que va a acompañarte muchos años.

Eres extrovertido como el Mayor y te encanta subirte a los sitios como al Mediano. Tienes la luz del universo entero en tus ojos y la bondad te inunda el corazón. De mí has sacado esa sonrisa siempre puesta en la cara y sabes usarla para meterte en el bolsillo a quien tú quieras. ¡Menudo pieza vas a ser!

He visto cómo te caías y levantabas, a veces con ayuda y otras tantas sin ella. He visto cómo volvías a intentarlo siempre. He visto cómo juegas con tus hermanos. He visto cómo dabas tus primeras carreras. He visto cómo empezabas a hablar y a decir medias frases. Te he visto aplaudirte con cada logro. Y, ¿sabes qué? Que sigo teniendo ganas de más. Quiero ver qué persona llegas a ser, ésa en la que ya te estás convirtiendo.

Desde este rinconcito de mi mundo (mundo que llenas con tu sola presencia y al que das sentido junto con tus hermanos), quiero desearte un muy feliz cumpleaños.

Te quiero, Peque.

30Sep/13

Carta abierta a mi Mediano

Mediano

Queridísimo Mediano:

Esta semana cumplirás cuatro años. Ya eres todo un niño, hace tiempo que dejaste al bebé atrás. Creces cada día por dentro y por fuera. Y me haces crecer a mí contigo. Hemos ido de la mano desde tu primer aliento. Naciste callado, como si el ruido de fuera no te importara. Dormías en mi regazo como si no hubiera nadie más.

Sin embargo, tus primeros meses no fueron fáciles. Tuviste granos que picaban horrores y aún hoy me culpo por no haber reaccionado antes, por no haberte comprendido. Pasado aquello, empezaron tus privaciones y yo pensaba que me moría allí mismo contigo. Pero creo que eso también lo hemos superado. A pesar de tu aspecto exterior, eres todo un luchador. Y eso no se me olvida nunca.

En esta semana celebramos cuatro años de rizos, de risas, de lágrimas y de miradas. Tienes unos ojos grandes que te vienen de familia. Expresivos y hermosos. Podría tirarme horas embelesada perdida tu mirada. Y cuando sonríes unos pequeños hoyuelos quieren dejarse ver en tus mejillas. Tu risa es contagiosa, tu alegría es imprescindible en mi día a día.

Naciste en segundo lugar y eso te hace ser un privilegiado. Eres el hermano menor que aprende del primero y el hermano mayor en el que se fija el tercero. Eres un culo inquieto que no está tranquilo ni cuando duerme. Pero que abrazas, que das besos, que me dices cuánto me quieres y yo sólo puedo sucumbir a tus encantos.

Me derrito cuando juegas con el Mayor y todo son risas en medio del caos. Te comería a besos cuando le cantas y le haces tonterías al Peque sólo por el gusto de verle reír contigo. Y, aunque a veces te pierde tu genio, eres un trozo de pan, sensible y amoroso.

Han pasado ya cuatro años y aún me maravillo de cómo has cambiado. Tus gustos, tus preferencias, tu personalidad va cogiendo forma día tras día. Y me dejas ensimismada con tus respuestas y tu lógica aplastante. Tengo muchas ganas de seguir a tu lado descubriendo saltamontes detrás de cada hoja.

En esta semana tan especial, sólo puedo desearte un feliz cumpleaños y hacerte la firme promesa de estar ahí siempre, quizás a veces unos pasos más atrás, para ayudarte a levantarte si te caes y curar tus heridas si me dejas.

Feliz, muy feliz cumpleaños, Mediano. Te quiero tropecientos infinitos y un poquito más.

03Jun/13

Carta abierta a mi Mayor

El Mayor

Queridísimo Mayor:

Ahora eres el hermano más mayor de todos. El que va abriendo camino, en el que se fijan los que vinieron detrás. Tu responsabilidad es grande, así como tu picardía.

Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en que fuiste el hijo único, el primer bebé. Fueron meses de espera, de incertidumbres, de preguntas… hasta que dos rayitas nos hicieron a papá y a mí las dos personas más felices del mundo. Ahora sé que llegaste cuando tenías que llegar.

Tu embarazo es el que recuerdo con más dudas. Dudas que aún siguieron en tus primeros momentos en este mundo, cuando decidiste esperar un poco antes de empezar a respirar. Jamás me he alegrado tanto de oír tu llanto.

Esta semana hará seis años que te tuve entre mis brazos por primera vez. Seis años ya que te miro embobada asombrándome de todo lo que eres capaz de hacer y aplaudo tus logros. Seis años desde que me convertiste en madre por primera vez. Seis años desde que me agarraste el dedo como si la vida te fuera en ello. Seis años que me miras con esos ojos que lo dicen todo sin decir nada.

Soportaste mis primeras dudas, mis primeras manías y mis primeros miedos. A cambio, te beneficiaste de ser el único al que dedicaba toda mi atención y todo mi tiempo. Juntos aprendimos a mirar el mundo con ojos de bebé primero y de niño pequeño después. Tus ocurrencias siempre me sorprenden. Tus razonamientos me dejan anonadada. Tu risa es alimento para mi alma.

Desde aquí, quiero felicitarte una vez más en esta semana tan importante para ti y decirte que te quiero con toda el alma y que siempre estaré ahí para ti. Por último, quisiera agradecerte que me hayas hecho mejor persona porque es imposible no serlo cuando corres a abrazarme y de tus labios se te escapa un “te quiero mucho, mamá”.

Feliz, muy feliz cumpleaños, hermano Mayor.

15Abr/13

Carta abierta a mi bebé

Carta abierta a mi bebé

Queridísimo Peque:

Esta semana hace ya un año que tú y yo dejamos de ser uno para ser cinco. Una familia. Un año de sonrisas y risas, de olor a leche y a purés, de lágrimas y besos y, sobre todo, de mucho amor.

En estos días, hace un año ya que tuviste que nacer para salvarnos a los dos. No era tu momento. Yo aún no estaba preparada. Recuerdo la cena de aquella noche. Recuerdo la bolsa a medio preparar. Recuerdo la sangre y el miedo. No miedo por mí, sino por ti. Aquellos minutos que parecían horas. Aquella carrera al hospital temiéndome lo peor. Y papá pensando que nos perdía a los dos.

Recuerdo las horas separados, sin saber qué habría sido de ti. Sin saber qué iba a ser de mí. La soledad, el frío y el reloj de la pared del fondo. Todo parece un mal sueño. Una pesadilla que volvería a repetir, sin duda, por volver a vivir el momento de tenerte entre mis brazos, al fin.

Te costó nacer, arrancado de mis entrañas. Me costó mantenerme consciente, presa del terror a no saber. No saber si estarías bien, si serías un bebé sano, si sería capaz de cuidarte. Temores que desaparecieron nada más verte, nada más abrazarte, nada más olerte, nada más besarte. Por fin juntos. Todo había salido bien.

Has crecido. Tus dientes ya asoman cuando sonríes. Empiezas a jugar con tus hermanos, dentro de poco serás uno más. Tu curiosidad no deja de asombrarme. Otra vez, miro el mundo con nuevos ojos. Intentas andar pero te caes. Ahí estamos papá y yo para ayudarte a levantarte, y tú listo para intentarlo de nuevo. Así ha de ser. Te miro embobada. Aún no me creo que hayas estado dentro de mí. No me creo que sea la madre de un bebé tan hermoso, tan lleno de vida, tan feliz. Se te alegra el alma cuando me ves aparecer. Tú y yo nos debemos la vida.

Desde aquí, en tu primer año de vida, en nuestro primer año juntos, quiero darte las gracias por estos meses a tu lado. Todo, absolutamente todo, ha merecido la pena. Merece la pena. No me arrepiento de nada. ¿Cómo podría si mirándote me pierdo en tu mirada? ¿Cómo podría si al besarte siento que no hay amor en el mundo más grande ni más puro? ¿Cómo podría si en cada abrazo te doy mi vida?

Feliz, muy feliz cumpleaños, Peque.