Tag Archives: bebés

06Feb/15

… de Kangarunga (publicidad gratis)

Kangarunga, tienda online de mochilas para bebés #PublicidadGratis

De nuevo es viernes y de nuevo os traigo un fantástico proyecto dentro de la iniciativa de publicidad gratis. Este, aunque quizás esté mal que yo lo diga, me hace muchísima ilusión traeros aquí a Kangarunga de la mano de Eva. Primero por ser quienes son las personas que están detrás, Eva y su marido; y lo segundo porque yo misma tengo una que me tocó en un sorteo al principio de abrir este blog y que aún sigo utilizando con el Peque porque es fantástica. Así que puedo aseguraros que los pros de Eva son tal y como ella los cuenta. Yo ya hablé de todo esto en esta entrada sobre el porteo, así que ahora os dejo con Eva, su proyecto y sus pros y sus contras 🙂

Continue reading

29Ene/15

… de Baobab, de usar y no tirar (publicidad gratis)

Baobab_logo, ropa ecologica bebe

Hoy os traigo otro gran pequeño proyecto de la iniciativa de Publicidad gratis. Se trata de artículos completamente ecológicos para las madres y sus bebés. Son preciosos, ya lo veréis en las fotos. Madre mía, si hubiera visto yo cositas como estas cuando estaba embarazada… Bueno, ya sabéis cómo van esas entradas, así que os dejo con Leticia, su proyecto: Baobab, de usar y no tirar, y sus pros y sus contras 😉

Continue reading

12Ene/15

… de la fimosis y la circuncisión (entrevista)

Blog fimosis e incurvación congénita, fimosis que es, fimosis niños

Estoy muy contenta por publicar esta entrada sobre qué es la fimosis y en qué consiste la circuncisión. Primero porque es un tema que a las madres de niños nos interesa bastante y lo segundo porque he conocido a Ximo. Él es un chico que tuvo fimosis y que se puso en contacto conmigo para contar su experiencia de primera mano. Como madre, yo le he preguntado al pediatra por este tema, pero, como en todo, valoro mucho la opinión de alguien que ha vivido la experiencia en primera persona.

Continue reading

20Jun/14

… de estrenar cama de mayores

cama, mayores, bebé, cuna

El Peque, siguiendo los pasos del Mayor, ha decidido que ya no va a dormir en la cuna. ¿Y cómo nos lo ha hecho saber? Pues encaramándose a la barandilla de la cuna y amenazando con saltar desde ahí al suelo. Ante este ultimátum, nos nos ha quedado otra que salir pitando a buscarle una cama de mayores. Vamos, lo que viene siendo una de 90 cm.

Aunque yo quería litera para aprovechar el espacio de la habitación a lo alto (por si alguien quería quedarse a dormir, que no estoy pensando en más Trastos 😉 ), al final nos decidimos por una cama nido.

El paso a la cama fue relativamente fácil, pues, aunque la cuna sigue en la habitación (encajonada entre el armario y la cama esperando ser desmontada), el Peque no ha hecho en este mes y medio ningún amago de pasarse de la cama a la cuna. Ya no la quiere para nada.

Al principio pasó una semana durante la que lloraba de noche, pero dormido. Descartados otros motivos, llegamos a la conclusión de que lo que le pasaba era que él notaba demasiado espacio. Al Peque le gustaba dormir con los pies para arriba, en los barrotes de la cuna, cosa que en la cama ya no puede hacer. Aunque de vez en cuando se arrima a la pared o a las barreras que le hemos puesto y ahí los sube de nuevo.

Pasada aquella fase, hubo un par de semanas en las que durmió de maravilla. Casi no podía creerme lo fácil que había sido la transición. Para qué diría yo nada… llevamos dos semanas en las que le ha dado por levantarse de la cama. ¿Por qué? Pues simplemente porque puede hacerlo. Ya no hay nada que se lo impida, pues las barreras de la cama no abarcan todo el perímetro.

Y estos levantares que tiene el Peque pueden ser varios seguidos. Y da lo mismo que sean las 9 de la noche, las 3 de la madrugada o las 6 y media de la mañana. Él se despierta y se baja de la cama. Va a la puerta, la abre y entonces dice un sutil “maaaamiiii” que a mí me suena a pitorreo, todo sea dicho.

A esta “costumbre” se le suma ahora que ha descubierto que hay una llave de la luz en la pared a los pies de la cama. Y le da por encenderla. Igual que le da por dormir con la cabeza en los pies de la cama.

No quiero decirlo muy alto, pero llevamos cuatro días en los que se acuesta y no se levanta. Se queda y se duerme en la cama. Lo que sigue manteniendo es el madrugón. Ha pasado de levantarse a las 10 de la mañana a hacerlo sobre las 8. Dos horitas que se levanta antes. Y, claro, llega la hora de la siesta y, si le dejamos, se echa siestas de 3 horas y, cuando vas a por él, el señor se cabrea porque le tenemos que despertar. Es como si quisiera recuperar las dos horas que se fuma por la mañana en la siesta. Y, claro, no puede ser, que luego se levanta para cenar.

Con el Mayor nos pasó algo parecido. Le dio por levantarse porque podía hacerlo. Tenía yo una barrigota enorme del Mediano y me tocaba sentarme en un taburete en la puerta para asegurarme de que no se levantaba. Pasada la novedad inicial, volvió a dormir tan bien en su cama como lo hacía en la cuna. Y seguro que con el Peque nos pasa igual.

CONTRAS:

  1. Ya no habrá más cunas en casa. Se acabó la época de bebé y, aunque esto siempre me ha entristecido, esta vez, sabiendo que no vendrán más detrás, me pone bastante melancólica.

  2. La lámina del cumpleblog (“tengo un trastorno del sueño, los doctores lo llaman niños”) ha estado muy presente en mi cabeza estas últimas semanas. He dormido fatal con tantos despertares nocturnos a los que se les ha unido un insomnio pasajero. Lo que ha provocado que estuviera más cansada durante el día, lo que ha originado que tuviera muy mal humor.

PROS:

  1. Aunque la cama es alta, el Peque ya sabe subirse y bajarse perfectamente de ella. Así que el temor al porrazo ha desaparecido.

  2. Ha sido genial que no echara de menos su cuna en ningún momento.

  3. Ya estoy curada de espanto y sé que todo esto es una fase, lo que me ayuda a sobrellevarlo mejor. Y digo esto porque con el Mayor no veía la luz al final del túnel y me ponía de los nervios. Quizás el embarazo y las hormonas me ayudaron a sacarlo todo un poco de madre…

Respecto a su manía de dormir del revés, supongo que se le pasará en invierno, cuando haga más frío y empiece a arroparse.

Para solucionar el problemilla de que encienda la luz, he hecho lo mismo que con la litera de los Mayores. He comprado una esponja a medida y una tela para forrarla. Irá entre el colchón y la pared. Así evitamos tentaciones y no podrá encender la luz… a menos que se levante y dé a la llave que está junto a la puerta, claro… Pero, shhhhh, no le digáis que hay otra ahí 😉

29Ene/14

… de tener un escapista en casa

Escapismo

Ya lo dije ayer en Twitter, ni muerta ni de parranda, lo que estoy es muy liada. Se me acumula todo. Cualquier cosa, por poco tiempo que lleve hacerla, va directa a mi lista de tareas pendientes. Y lo peor de todo es que ya por Navidad me imaginaba que hoy por hoy iba a estar así.

Y la razón de todo esto es pequeñita. Tan pequeñita que quienes os pasáis a menudo por aquí la conocéis como Peque. Ese bichejo que apenas llega al metro de altura me tiene en jaque todo el día. Ese mico de poco más de 21 meses se me ha pegado a las faldas (como dice mi abuela) y me persigue allá donde vaya. Dentro de casa, eso sí, porque luego ni llora ni me echa de menos si tiene que pasar una tarde con su prima (la de la Peppa tarta) pero sin su madre.

Y es que el Peque ha decidido que pasa del parque, que las puertas cerradas se la refanfinflan y que las escaleras y el sofá son lo más divertido del mundo. Para quebradero de cabeza de su sufrida madre. O sea, yo. Así que lo único que lo mantiene en un lugar seguro algo más de 5 minutos seguidos es la trona. Pero claro, tampoco es plan de tenerle ahí sentado todo el día.

Ya os conté lo que pensaba del parque aquí. Me ayudaba mucho a la hora de poner orden en esta leonera que a los de aquí nos gusta llamar “hogar”. Podía recoger y limpiar la casa, poner la lavadora y tender la ropa e incluso hacer las camas aunque fuera a ratitos. Ahí le dejaba tan feliz jugando con sus juguetes mientras yo iba rauda y veloz haciendo cosas aquí y allá para sacarle a la mañana otro ratito que dedicarle al Peque en exclusiva.

Pero, ay, ese chollo ha pasado a mejor vida. Ya poco antes de las vacaciones de Navidad, el Peque descubrió cómo salirse del parque. Y ahí me lo encontraba yo a mis espaldas cuando menos me lo esperaba. Aparecía de repente con el “mamáaaa” en la boca. Al principio yo me asustaba pensando en el porrazo que se podría haber dado al salir de aquel espacio seguro. Pero a la quinta vez ya me quedó claro que él sabía muy bien cómo hacerlo sin estamparse en el camino.

Yo me consolaba pensando que al menos aún no llegaba al pomo de las puertas. Pero al niño le ha dado por crecer. Y la consecuencia inmediata de todo esto es que ha llegado a la altura suficiente para abrir la puerta. Con un poco de observación a sus hermanos, ha conseguido descifrar él solito el mecanismo de abrir la susodicha e incluso salir y cerrarla dejando a la madre que lo parió dentro de la habitación de la que él acaba de escaparse.

A esto hay que sumarle su afán por subirse y bajarse del sofá (nueva habilidad que adquirió en Navidades) y su obsesión por escalar las escaleras. Respecto a bajarlas, está en ello. Así que si un día veis que no aparezco por Twitter o Facebook, que abandono una conversación en el punto álgido, que tardo más en publicar una entrada o que, directamente, no la publico; no os asustéis. Sigo aquí. En concreto apalancada en la puerta, haciéndole placajes al Peque para que no cotilleé donde no debe.

 

CONTRAS:

  1. Antes aprovechaba la hora de la siesta del Peque para desconectar del día a día, escribir entradas para el blog o ponerme al día en las redes sociales. Ahora me toca hacer en ese ratito todo lo que puedo para tener las cosas a punto antes de que ir a buscar a los Mayores al cole.

PROS:

  1. Si antes estaba deseando tener a todos mis hijos conmigo, ahora lo estoy más. La razón es bien sencilla. Puedo dejar a los Mayores vigilando al Peque a ratos. Me avisan si intenta salirse del parque o si intenta abrir la puerta a mis espaldas. Además, cuando está con sus hermanos parece que se desengancha algo de mí. Se conforma con estar con ellos y disminuyen sus ganas de perseguirme.

  2. La trona ha pasado de ser un sitio exclusivo para comer a ser también un sitio donde jugar. En concreto, donde cantar o pintar. ¡Le encanta! Cantamos un montón de canciones, que él sólo entona a la vez que yo le canto. Y hace un montón de garabatos, pero también le gusta que yo le pinte cosas (sencillas) como el sol, un coche, una caracol, un pez, el uno, el dos, el tres, la luna, un pato… Lo que le sirve también para ir cogiendo más vocabulario. La última palabra ha sido “verde” o, como dice el Peque, “veddddd-de”.

  3. Teniendo en cuenta que el Mayor y el Mediano no han tenido ese afán persecutorio por su madre, en el fondo me gusta que el Peque me busque y se ría en cuanto le miro. A pillo no le gana nadie.

Y dicho esto, os dejo que voy a perseguir a mi pequeño Houdini. A ver si llega ya la hora de salir del cole para que lleguen los guardianes del Peque y yo pueda, al menos, fregar las tazas del desayuno o barrer el suelo para que luego puedan corretear a gusto mis tres mosqueteros.

 

06Dic/13

… del juguete de las bolas

Juguete de bolas

Hoy es viernes y “me toca” hablar de juguetes. Hasta ahora he hablado de algunos que nos han gustado mucho en casa, pero no todo es así. Hoy os presento a mi examigo el juguete de las bolas voladoras, traído a casa por los Reyes Magos la primera Navidad del Mayor por expresa petición de los padres de la criatura.

El juguete, visto en la tienda, parecía de lo más divertido. Un motor impulsa las bolas hacia arriba, vuelan en el aire para luego caer en la bandeja amarilla y, después, introducirse por el agujero volviendo al juguete en cuestión y repitiendo el ciclo entero. Tan curioso nos pareció, especialmente que las bolas cayeran de nuevo en el artilugio, que se lo pedimos a sus Majestades de Oriente en nombre de nuestro bebé de 7 meses.

Llegó la mañana de Reyes y, aunque el Mayor aún no se había enterado de lo que era aquello, el Tripadre puso manos a la obra y lo montó y le puso las pilas necesarias para que aquel cacharro funcionase. Y funcionó, vaya si lo hizo. Y las bolas, lejos de caer en vertical en la bandeja pensada expresamente para recogerlas, llenaron el suelo. Venían unas cuatro o cinco, pero aquello parecía una de esas máquinas que dispara pelotas de tenis.

Eso sí, nuestro bebé estaba encantado con su juguete nuevo. No sé qué le gustó más, si el ruido del motor (las bolas salen hacia arriba por un chorro de aire), las bolas subiendo y bajando, verlas caer al suelo o contemplar cómo sus padres buscaban y recogían las bolas que rodaban por el suelo (a turnos, eso sí).

CONTRAS:

  1. Es un juguete algo grande, pero se guarda fácilmente porque la bandeja recoge-pelotas es desmontable.

  2. El motor hace ruido. Yo a los cinco minutos acabo con él metido en los oídos para un buen rato.

  3. Como he dicho, las bolas tienden a no caer en la bandeja la gran mayoría de veces. Lo que implica, como ya he dicho, tirarse al suelo a buscarlas.

PROS:

  1. A pesar de los contras, es un juguete que a los niños les encanta. Para hacer honor a la verdad, es entretenido ver subir y bajar las bolas. Además, tanto dichas bolas como el juguete tienen colores bastante llamativos.

  2. El tubo por donde entran y salen disparadas las bolas es transparente, lo que le permite al niño ver lo que ocurre dentro del cacharro.

  3. Es mejor que sea el propio niño quien se encargue de recoger y meter las bolas dentro del juguete.

Como veis, yo no le tengo mucho aprecio a este juguete en concreto, pero mis hijos sí. Pero creo que os he dado una visión bastante completa de lo que debéis esperar de él si decidís pedírselo a los Reyes o regalarlo en un cumpleaños.

El de la foto es de la marca Playskool y supongo que, por cuando se lo regalaron al Mayor, debe estar catalogado para niños a partir de 6 meses. Siento no poneros la ficha técnica del juguete, pero no la he encontrado. No sé si es que ya está retirado o ha sido sustituido por otros afines. En cualquier caso, que lo dicho aquí podría aplicarse a cualquier otro juguete lanza bolas.

29Nov/13

… de las fichas y vídeos de Baby Einstein

Fichas Baby Einstein

¿Qué os puedo decir de Baby Einstein además de que en casa nos encantan? Pues que hoy voy a hablaros de dos cosas que vienen a ser la misma y que son genial para hacer un regalo a un bebé o a un niño pequeño.

Nosotros conocimos primero en casa los vídeos de Baby Einstein porque una prima del Tripadre nos habló de ellos. Básicamente son imágenes y marionetas con música clásica. Hay un montón de vídeos donde elegir. Así, está Baby MacDonald que trata sobre animales de la granja; Baby Newton, sobre el universo, las estrellas y los planetas; Baby Noah, sobre animales del mundo; Baby Neptuno, sobre el agua; Baby Van Gogh, sobre colores; Baby Shakespeare, sobre poesías cortas; Baby Monet, sobre las estaciones del año; Baby Bach, Baby Mozart, Baby Beethoven con sinfonías del compositor en cuestión… y luego hay otros Baby Einstein sobre las primeras palabras del bebé, los medios de transporte, los instrumentos de la orquesta, los animales del vecindario… Vamos, que entre tantos seguro que alguno os gusta. Estos son DVDs que se pueden comprar en la página web de Baby Einstein o en tiendas como El Corte Inglés.

Pero además de estos vídeos, hay también fichas o bits de inteligencia o llamadlos como queráis, pero que están muy bien. En la primera Navidad del Mayor, los Reyes Magos le trajeron dos juegos de tarjetas. Uno era sobre animales con texturas (perro, oso, delfín, vaca…) y el otro algo más genérico que abarca cosas como piedras, atardecer, hojas, animales (cangrejo, pez…), planetas, playa… Para asombro de todos, no hemos perdido ni una sola ficha. Estas tarjetas traen una fotografía por una cara y por el reverso una pequeña descripción de lo que muestra la foto.

CONTRAS:

  1. No pretendáis comprar todos los vídeos porque os vais a arruinar. Probad con uno o dos que creáis que le pueda gustar al peque. Y el resto, que lo traigan los Reyes Magos o algún familiar en su próximo cumpleaños.

  2. Las fichas, especialmente las de los animales con texturas, tienden a romperse con el uso aunque están hechas en cartón duro. Nosotros lo hemos solucionado a base de celo ancho.

PROS:

  1. El paquete de fichas trae una donde explica cómo se puede usar y unas cuantas más en blanco, por si vosotros queréis añadir algo que no venga en la colección.

  2. Los vídeos abarcan un amplio abanico de edad. Están catalogados desde los cero meses (aunque yo creo que esto es un poco exagerado) hasta más de año y medio. Yo os puedo decir que en casa le gustan tanto al Peque (año y medio) como al Mediano (4 años) y al Mayor (6 años). Aunque bien es cierto que al Mayor ya le van llamando menos la atención, pero le sirve para adquirir vocabulario, lo que me lleva al siguiente pro.

  3. Los vídeos se pueden comprar en inglés, lo que también sirve para que los peques se familiaricen con la pronunciación y aprendan nuevas palabras cotidianas.

  4. Las fichas vienen con el nombre es español y en inglés.

  5. Cuando los niños aprendan a leer, podéis sacar las fichas y dárselas para que lean el texto que traen por detrás.

Las fichas a las que me refiero en esta entrada son las que aparecen en la foto y, para que os hagáis una idea de cómo son los vídeos, aquí os dejo una muestra que he encontrado en Internet.

El siguiente paso al Baby Einstein serían los Little Einsteins, una serie de dibujos que sigue la misma línea. Son cuatro amigos (dos niños y dos niñas) que viajan con Nave (obviamente, una nave) por el mundo solucionando problemas siempre relacionados con alguna pieza de música clásica y algún cuadro de un pintor conocido.

¿Conocíais la marca Baby Einstein? ¿Tenéis en casa algún juego de fichas o algún vídeo? Si tenéis algún vídeo, ¿cuál es el que más le gusta a vuestro peque? A ver si es el mismo que les gusta a mis Trastos 😉

Y, si estáis buscando más juguetes para estas Navidades o para regalar, sólo tienes que pinchar en este enlace para ver mi opinión (basada en nuestra experiencia personal en casa) sobre algunos de ellos.

Y para acabar, os recuerdo que estamos de sorteo con un fantástico gnomo navideño hecho a mano por Faly, del blog Yupi-pupi y que termina el próximo domingo por la noche. Más información sobre cómo participar, al final de esta entrada.

22Nov/13

… del móvil para la cuna

Móvil cuna

Venga, que hoy es viernes y, como parece ser ya una costumbre, aquí os traigo otro juguete más. Aunque éste también podría catalogarse como cachivache. Se trata de un móvil de bebé para la cuna y yo lo aconsejaría a partir de los seis meses hasta que el retoño sea capaz de tirar de él y echárselo encima con el consiguiente golpe, llanto y chichón. Momento en el que aconsejo encarecidamente retirarlo de la cuna. Dicen que con medio año, el bebé es capaz de centrar la mirada en objetos algo más alejados. Por eso creo que antes no merece la pena.

Básicamente, los móviles consisten en un artefacto que permanece quieto con objetos colgantes que se pone sobre la cuna para entretener a los bebés. Móviles para cunas hay muchos: con movimiento, sin él, con música, sin ella, con luces, sin ellas… y con todo junto o sin nada de lo anterior.

Éste de la foto se lo regalaron al Mayor cuando nació y ha pasado con éxito por los tres Trastos y aún sobrevive y funciona perfectamente. Si tuviera que recomendar uno entre todos los que hay, sin dudarlo yo recomendaría éste o uno muy similar. Tiene movimiento tanto de los ositos voladores (que se retiran fácilmente y se pueden lavar en la lavadora) como de unas mariposas proyectadas en la pared mediante luces (tenues), también tiene música (varias melodías a elegir), tiene volumen (alto y bajo, para mí, muy importante), proyecta en la pared o techo con movimiento mariposas (sí, ya lo he dicho), tiene una lucecita fija en la parte de abajo que puede ver el bebé (y que se puede apagar si se quiere) y, lo más importante para mí (además del volumen), cada una de estas cosas son independientes. Es decir, se puede poner sólo la música o sólo el movimiento o sólo la proyección o nada.

Móvil plegadoAdemás de todo esto, tiene mando a distancia con el que ponerlo en marcha desde una distancia prudente. Otra cosa importante a tener en cuenta es que, aunque sea para poner en la cuna, permite no hacerlo. Si se le quita el enganche para acoplarlo a los barrotes de la cuna, se puede doblar y poner sobre una mesa o superficie plana y horizontal. Lo que resulta muy útil si el bebé duerme en la cama con los padres o en el cuco o minicuna o algo parecido que no lleve barrotes y, por tanto, no se pueda enganchar de manera fija.

CONTRAS:

  1. Las pilas. El móvil necesita cuatro pilas de las grandes (si no recuerdo mal) para funcionar. No son las típicas que se tienen en casa, al menos yo. El mando a distancia necesita pilas también, pero de las normales (creo recordar que dos). Si hay por aquí algún Rey Mago cogiendo notas, que se apunte también incluir las pilas en el regalo.

  2. Que tenga movimiento, música y luz no significa que al bebé en cuestión le vaya a gustar todo. Al Mayor le encantaba todo el aparataje al completo. El Mediano no soportaba la música, daba igual la melodía que eligiera, era ponerla y empezar a llorar. El Peque no lloraba con la música, pero tampoco le entusiasmaba.

  3. Es un juguete grande y pesado. Por eso recomiendo que lo quitéis de la cuna si veis que vuestro hijo empieza a darle tirones para evitar un golpe. El Mayor consiguió tirarlo y, en el proceso, le hizo una buena marca a la cuna.

  4. Para engancharlo a la cuna hay que enroscar una rueda en forma de flor a los barrotes. Con el tiempo, se va aflojando y no está de más comprobarla y apretarla de vez en cuando si fuera necesario.

PROS:

  1. Para mí el móvil es útil, ya no para que se duerma el bebé (que eso depende de la manera en que se haga en cada casa), si no para tenerle entretenido. Yo he podido ordenar la ropita de mis hijos tranquilamente mientras ellos miraban a los ositos dando vueltas o las mariposas en la pared. También me ha permitido ir al baño si oír sollozos.

  2. El mando a distancia no lo he usado mucho, pero en ciertas ocasiones me ha sido muy útil. Si el bebé estaba tranquilo y el móvil se paraba (creo que dura unos 12 minutos), podía encenderlo de nuevo desde la puerta sin que mi bebé me viera. Lo que hubiera supuesto una llantina al salir yo nuevamente de la habitación. Y antes de que me llaméis mala madre, os recuerdo que tanto el Mediano como el Peque tienen más hermanos que también reclaman mi atención y que yo aún ando a ver si doy con el secreto de la omnipresencia.

  3. Que se pueda utilizar plegándolo y sin enganchar a la cuna está muy bien. Como he dicho, se puede poner junto al bebé (de pocos meses, si no lo alcanzará y se lo tirará encima) y es muy útil cuando aún no duerme en una cuna grande.

  4. También es genial que se pueda elegir qué activar y qué no. Y, por supuesto, el volumen. Huyo de los juguetes que tienen un volumen alto y, además no se puede regular, o peor, no se puede apagar…

Éste del que os hablo aquí es de la marca Fisher-Price y es muy fácil de encontrar. Yo llevo viéndolo en los establecimientos desde hace ya 6 años. Si queréis más información, aquí os dejo la ficha técnica del producto. Y si queréis saber mi experiencia con otros juguetes, sólo tenéis que pinchar aquí.

¿Vuestros hijos utilizaron móviles en sus cunas? ¿Cómo les fue? ¿Qué opináis de estos juguetes? Dejadme vuestra opinión en los comentarios, aunque tarde, los contestaré todos y, por supuesto, también los leo todos ;-).

Aprovecho para recordaros que seguimos de sorteo, en concreto de un precioso gnomo navideño (sí, el de la columna de la derecha arriba. Si queréis uno, seguid las instrucciones que hay al final de esta entrada. ¡El lunes anunciaré al ganador del segundo gnomo y comenzará el sorteo del tercero! 🙂

20Nov/13

… de la koiné (maternidad de la A a la Z)

AZ de la maternidad

Buscando palabras que abarquen todas las letras de mi particular Diccionario de la maternidad (dentro de la Maternidad de la A a la Z de Trimadre a los Treinta), me he topado con esta palabreja tan rara koiné. Podéis encontrar su definición oficial en la RAE y también la recoge la Wikipedia.

No voy a repetirme, así que daré un par de pinceladas. Históricamente, koiné es una lengua hablada en el mundo helenístico tras Alejandro Magno. Es un dialecto griego que se diferencia del griego clásico básicamente en la pronunciación. Como curiosidad, el griego del Nuevo Testamento es koiné. Lingüísticamente, se llama koiné a una lengua común resultado de la unión de algunas variedades idiomáticas.

Y dicho todo esto, seguro que ahora sí intuís por dónde voy. Tras las definiciones, he llegado a la conclusión de que en mi casa hablamos koiné. Y no me refiero a un dialecto griego antiguo, no. Me refiero a la segunda acepción de la RAE. Y, una vez establecido que aquí hablamos koiné, tengo la obligación de deciros que soy traductora y bilingüe, pues hablo perfectamente tanto el castellano como koiné.

Palabras como “che”, “papae”, “má”, “anna”, “abua”, “papapi”, “aha”, “pepe”, “pi” o “eie” (por decir algunas) están en uso constante en nuestra casa. Y básicamente soy yo quien las comprende y las traduce al resto del mundo. Incluida, a veces, mi propia familia.

Pero, claro, si yo soy la traductora, ¿quién es el miembro de la familia que habla koiné? Pues el Peque, quién si no. Ese pequeñajo con lengua de trapo se ha dado cuenta de que en ocasiones los gestos no le valen, por mucho que señale con el dedo y yo crea que se va a descoyuntar el hombro, y que en el lenguaje oral tiene un increíble instrumento para hacerse entender. Con año y medio, habla muchísimo y puede tirarse hablando veinte minutos seguidos sin parar. Lo malo es que la gran mayoría de las veces, sólo él se entiende. Mientras le oigo muy atentamente (cogiendo notas en mi libreta de koiné-español), sonrío, asiento y le digo cosas como: “claro, hijo”, “di que sí” o “ajá” temiendo el día que haya examen sorpresa. Yo me he considerado siempre alumna aplicada, de las que no le gusta dejarlo todo para el último día, así que estudio koiné a diario. Pero no sé yo si voy por buen camino…

CONTRAS:

  1. Como el koiné-hablante es un mico de 18 meses que no habla bien nuestro idioma, es complicado encontrar el significado de una palabra nueva. A veces, puedo tardar días.

  2. Es frustante cuando el Peque dice una palabra nueva en koiné y todos los de la habitación me miran esperando traducción… y resulta que yo estoy tan perdida como ellos.

  3. Si no fuera porque estoy segura de que cada bebé habla su propio koiné, publicaría un diccionario de koiné y creo firmemente que me haría rica. O al menos ganaría dinero para salir del paso. Seguro.

PROS:

  1. Una vez desentrañado el significado de una palabra, es divertido sentarse a ver cómo los demás intentan descubrir a qué se refiere el Peque… y no dan pie con bola. Pero no soy tan mala, a los cinco minutos ya les estoy chivando la respuesta.

  2. Es gratificante que el Peque vaya adquiriendo más vocabulario y que consiga hacerse entender con él. Aunque dicho vocabulario esté plagado de palabras en koiné…

  3. Seguro que cuando erais pequeñas teníais un lenguaje secreto con vuestra hermana o mejor amiga que sólo entendíais vosotras. Era genial que nadie más os entendiera, ¿verdad? Yo estoy reviviendo aquello con el Peque ahora, pero también lo reviví con el Mayor y el Mediano en su momento.

  4. Suerte que el Peque también está aprendiendo nuestro idioma. “Papá” y, sobre todo, “mamá” las dice a la perfección. Pero a diferencia de sus hermanos, quienes dijeron antes “mamá” que “papá”, el Peque dijo antes “papá”, para gran satisfacción de su progenitor. Luego se dio cuenta de que quien iba a quedarse en casa con él todos los días era yo y empezó a decir “mamá” de forma desmesurada. A peloteo no le gana nadie.

Para terminar y como sé que lleváis un buen rato dándole a la cabeza para ver si sabíais qué palabras son las que dice el Peque, he decidido no dejaros con la intriga. A continuación, el significado de las palabras antes mencionadas en el koiné propio de esta casa:

  • che → coche

  • papae → mariposa (sólo el Peque sabe por qué)

  • → más o “dame eso que quiero y que lo quiero ahora mismo”. Suele acompañarse de un insistente movimiento de dedo acusador al objeto de deseo en cuestión

  • anna → rana

  • papapi → Peppa Pig o cualquier animal grande y rosa

  • aha →hola

  • pepe → Pepe, en concreto, el Burro Pepe

  • pi → pito (suele ir acompañado de un tocamiento de órgano reproductor masculino)

  • eie → iPod, toma el nombre de una foto de su prima que hay en dicho aparato y que le encanta ver una y otra vez

  • abua → agua

Quien las haya acertado todas está invitada el próximo fin de semana a casa. Tarta y café corren por mi cuenta.

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
Síguelo en Twitter #AZdelamaternidad.
Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.

 

15Nov/13

… de la rana cantarina para la bañera

Tortuga musical

Bien, con esta entrada sigo en la línea de hablaros de juguetes para niños con vista a las Navidades. Hoy voy a hablaros de nuestra amiga la rana cantarina y es un juguete musical para el baño. Creo recordar que se lo regalaron al Mediano en su primer cumpleaños. Así que podría catalogarse como juguete para niños a partir de 1 año hasta que se aburran de jugar con él ;). El precio lo desconozco, pues ya os digo que fue un regalo. Pero lo que sí os puedo decir es que, costara lo que costara, ha sido amortizado con creces, pues es uno de los juguetes para el baño que más éxito ha tenido (y tiene) en nuestra casa.

Todos y cada uno de mis hijos ha jugado, y juega aún, con esta rana. Para mí, tiene cuatro cosas fantásticas. La primera es que cada una de sus patitas tiene una forma geométrica simple (círculo, cuadrado, triángulo y estrella), un color (morado, rojo, azul y amarillo) y un animalito ( pulpo, tortuga, cangrejo y estrella de mar). Además, su fondo tiene agujeritos, así que funciona a la perfección como regadera. Otra cosa que me gusta es que, aunque no salen en la foto, traía tres piezas con los dibujos de los animales de las patas para meterlos dentro.

Pero lo mejor de toda la tortuga es que tiene música. Sí, y obviamente se puede meter bajo el agua y sigue sonando. Canta un par de canciones y dice frases como “¡sácame del agua y verás lo que pasa!” para jugar con ella a modo de regadera. Cada vez que se aprieta una pata, dice el animal, la forma o el color que tiene.

Investigando un poco, porque yo ya ni me acordaba, resulta que este juguete musical es de la marca Vtech y se llama Tortugagua. La ficha técnica del producto la podéis encontrar aquí. Yo no me voy a repetir y aquí en el blog, como ya os dije, me limito a contar nuestra experiencia con este juguete.

CONTRAS:

  1. Es un juguete pesado. No me refiero a que sea cansino (eso dependerá de lo mucho o poco que se le aprieten las patas o se le saque y meta en el agua). Me refiero a que pesa y a veces al Peque se le caía de las manos. Ahora ya es más fuerte y puede con él. Pero hay que tener cuidado de todas formas porque si cae en un pie o una mano hace daño.

PROS:

  1. Es un juguete musical para el agua. Se puede mojar e introducir sin problema en la bañera. No se estropea ni se le mojan las pilas.

  2. Es didáctico con sus formas, colores y animales en las patitas.

  3. Interactúa con los niños con sus frases. Otra que dice es, por ejemplo: “¡vamos a buscar al pulpo!” y, si se aprieta la pata correcta, el muñeco felicita al niño. Si no, le insiste a que lo intente de nuevo: “¡inténtalo otra vez!”.

  4. Es fácil de manejar y muy intuitivo. Tiene un botón de encendido y apagado. Y luego las patas. El resto funciona por sensores.

Ahora os toca a vosotros. ¿Conocíais este juguete o alguno similar que hable o cante y se pueda meter en la bañera? ¿Qué os ha parecido nuestra amiga la rana cantarina?

02Oct/13

… del vaso antigoteo

Vaso antigoteo

Un vaso anti… ¿qué? Goteo. Antigoteo. Vamos, un vaso que puedes poner boca abajo y que no derrama ni gota. Para mí, es otro de los imprescindibles cuando los niños dejan el biberón para tomar agua. Quizás el nombre no os suene, pero si lo veis, seguro que lo reconocéis.

Se supone que es un utensilio de transición entre el biberón y un vaso normal. Algunos traen hasta asas para que al bebé-ya-no-tan-bebé le resulte más fácil y cómodo cogerlo y llevárselo a la boca. Se supone también que, una vez que aprenden a beber en vaso normal, ya no les hace falta. Y se guarda en un cajón.

Bueno, pues ¿qué me diríais si os dijera que mis tres Trastos, a día de hoy, siguen usando el vaso antigoteo? Probablemente, lo primero que pensaríais es que aún no han aprendido a beber en vasos normales. Y, en este caso, os equivocaríais. Los Trastos mayores beben perfectamente en vasos “de mayores”, sin mancharse ni derramar líquidos. Obviamente, el Peque aún es chico y no sabe usar vasos normales (aunque lo intenta cada día en la bañera ;-)) y usa el vaso antigoteo como sus hermanos los otros vasos.

Mis Trastos mayores usan el vaso antigoteo para dormir. ¿Para dormir… como si fuera un chupete? No, erráis de nuevo. Todo empezó una noche en la que el Mayor aún era nuestro único descendiente, aunque en mi tripa ya se hallaba el segundo. Me llamó y pidió agua. Se la di. Bebió. Y ambos nos volvimos a dormir. A la noche siguiente, mismo ritual. La tercera noche, más de lo mismo. Un pensamiento fugaz cruzó mi mente mientras me encontraba de pie, al lado de su cuna, esperando a que terminara de beber para coger el vaso. Me vi a mí misma noche sí y noche también allí plantada a la voz de “¡mamá, agua!” o cualquiera de sus variantes.

Decidí probar una cosa. Le dejé el vaso en una esquinita de la cuna, no se fuera a dar un golpe al darse la vuelta. Le dije que si tenía sed sólo tenía que alargar el brazo hasta dar con el vaso, beber y volverse a dormir. Y, adivinad qué paso… pues que mi idea tuvo éxito. Sí, es más, es una de mis ideas “maternales” de las que más orgullosa me siento.

Se acabaron los llamamientos a media noche en pos de un poco agua para calmar la sed. Lo que estando embarazada agradecí infinito. Al poco tiempo, el Mayor empezó a intentar trepar por la cuna y, ante el miedo de que tuviera éxito en su empeño, el Tripadre y yo fuimos raudos y veloces a comprar una cama. Y volvimos con una litera. Lo que significaba que las mesillas de noche estaban descartadas. Yo pensé en una baldita que hiciera las veces de ésta para poner, por ejemplo, el vaso normal de agua. Pero pronto nos dimos cuenta de que no hacía falta. Nuestro hijo se había acostumbrado a dormir con su vaso antigoteo a mano. Y como la litera va pegada a la pared, pronto el sitio entre ésta y el colchón se convirtió en el lugar idóneo para colocar su vaso. Como podéis imaginar, ante esta perspectiva, hicimos lo propio con el Mediano obteniendo idénticos resultados.

CONTRAS:

  1. Hay que limpiar bien la válvula que evita que el agua se escape cuando el vaso no está de pie.

  2. No os mentiré. Existe el riesgo de que se den un coscorrón con el vaso en plena noche al darse una vuelta en la cama. Pero por eso es importante buscarle un sitio al vaso y que los niños se acostumbren a dejarlo siempre ahí. Os aseguro que cuento con los dedos de una mano los golpes que se han dado a causa del vaso. Es más, os diré que los que se han dado con el cabecero de la cama los superan con creces.

  3. Si duermen fuera de casa, hay que acordarse de echarlo en la maleta. Porque se acostumbran a él, ¡vaya que si se acostumbran!

  4. Hay que asegurarse de cerrarlo bien porque, si no, el agua se saldrá y mojará la cama.

PROS:

  1. Podréis decirme que lo mismo valdría una botella. Pues no. La botella hay que abrirla y cerrarla bien para que no salga el agua. Con el vaso antigoteo, este problema no existe.

  2. No se despiertan para beber. Sucede lo mismo que con un bebé lactante que busca la teta y come sin abrir los ojos.

  3. Su uso prolongado no retarda para nada el saber usar los vasos normales. Cuando los niños empiezan a beber en vasos de mayores, el vaso antigoteo se relega a la cama. Y los niños continúan su aprendizaje normal. Yo lo he comprobado con el Mayor y el Mediano. Y pienso comprobarlo también con el Peque.

  4. Hay distintos modelos con distintos tamaños, formas, colores, dibujos, con asas, sin asas… sólo tenéis que eligir el que mejor le vaya al niño.

A menos que se beban el vaso entero, no llaman por la noche a causa de la sed. Beben casi sin darse cuenta. Y lo vuelven a dejar en su sitio. Salvo enfermedades, pesadillas o vaciado del vaso, mis hijos duermen toda la noche del tirón. Que por el día no pararán quietos, pero al menos nos dan una tregua por la noche :-).

21Sep/13

… de las bolsitas de Annabel

Bolsas1

Bolsas2

El otro día llegó a mi casa un paquete muy especial. Venía dentro de un sobre blandito. Cuando me lo entregó la cartera a poco la beso. Es lo que tiene estar esperando esa entrega como agua de mayo. Al tacto ya me imaginaba lo que era… y resultó que no me equivocaba. Nada más abrirlo, me encuentro con otro paquetito tan bonito, tan naranja y tan bien envuelto que dudé si abrirlo o no. Me di cuenta de que además venía una tarjeta, preciosa también. Por un lado estaba el nombre de mi blog y, por el otro, la tarjeta tenía un dibujo: un bebé dentro de una nave. Ya no había lugar a dudas, si es que alguna vez las hubo, claro, jeje… El paquete venía directamente de parte del blog La nave del bebé, que seguro que os suena porque lo he mencionado aquí varias veces por distintos temas. Y si no os suena, es que no me leéis lo suficiente, jejeje… 😉

Bolsas3El paquetito me lo enviaba mi querida V. Digo “querida” porque esa niña me ha robado el corazón y hay veces en que la veo casi hasta como futura nuera. Porque, vamos, con tres tiarrones en casa, tiene donde elegir… si quiere. Ahí lo dejo. ¡Ay va! ¿Yo he dicho eso? ♫♪ Tu-tu-rú-tu-rúuuuu.. ♫♪

En fin, que me despisto… Dentro había un par de bolsitas de tela, hechas a mano con mucho cariño (me consta). Dos tamaños. Perfecto. A los pocos días ya las estaba probando. Lo primero que metí dentro de la grande fueron las botellas de agua de los mayores y el vaso del Peque. Aguantaban. Pero yo, trimadre, quise rizar más el rizo… metí dentro un par de mudas para el Peque, por si las moscas. Y seguían aguantando. No podía pedir más. La pequeña se queda reservada para cosas más pequeñas, como un cuaderno y algunos lápices de colores, que nunca vienen mal si voy a pasar un rato largo fuera de casa en algún sitio como una sala de espera, por decir uno.

Llegaba la prueba de fuego. Salir fuera de casa. La bolsa cargada aguantó estoicamente todo un día en Faunia, con sus idas y venidas y sus carreras para no perdernos ningún espectáculo. A los pocos días, volvía a darle una vuelta de tuerca más. Nos vamos al parque. Yo y mis Trastos. Y para rematar, meto en la bolsa grande la mini pelota del Peque. Y cabe. Y aguanta. No quepo en mí de gozo.

Resulta que la bolsa, a parte de preciosa, es resistente. Una trimadre como yo no puede pedir más. Así que si leyendo esto habéis sentido unas ganas imperiosas de tener vuestra propia bolsita, os recomiendo que os paséis por el Facebook de Annabel o contactéis con ella a través de Twitter (pinchad en los enlaces y os llevaré directamente). Pero, aviso: Annabel no sólo hace bolsas. Hace un montón de cosas más. Pasaos a echar un vistazo y seguro que también querréis tener a V como nuera :-D.

CONTRAS:

  1. Es difícil elegir entre tanta cosa bonita que hace Annabel. Al menos, a mí me costó.

  2. Annabel te da a elegir entre varias telas y elegir entre todas las que tiene, tan bonitas, también me resultó difícil.

  3. El paquete tarda en llegar. En cuanto Annabel me dijo que ya lo había enviado, lo quería tener ya. Al momento siguiente en mis manos. Todo lo que superara ese momento, para mí, es mucho tiempo. Aunque sólo tardara un par de días. Yo quería mi paquete ya… ¿Dónde quedó mi paciencia de madre?

PROS:

  1. Como he dicho, Annabel me dio a elegir las telas. Vamos, que salvo coser y alguna cosilla más, la bolsa está hecha como si la hubiera hecho yo misma. Pero más bonita, que yo no sé coser con máquina, jeje…

  2. La bolsa es preciosa, pero resistente también. Yo metí botellas, ropa y la pelota; pero podéis meter pañales, toallitas, mudas, algún juguete…

  3. Es más bonita que las bolsas del carro. Y si usáis mochilas portabebés, se lleva perfectamente al hombro.

  4. A mis hijos les encantó. Se pusieron locos de contento cuando les dije que eran para ellos. Pero había que compartirla, eso sí.

  5. El Tripadre, que no andaba muy convencido de la utilidad de la bolsa, no tuvo más remedio que darme la razón al ver todo lo que podía transportar en ella. Se alegró de que cupiera todo en un solo sitio y no tener que llevar varias bolsas (de plástico y feas, todo sea dicho) para llevar lo mismo.

  6. A pesar de todo lo que metí dentro, aún sobraba sitio para más.

  7. Para mí, ya es un imprescindible que llevo siempre que salgo de casa con alguno de mis hijos o con los tres a la vez.

No me enrollo más. Sólo deciros de que, a pesar de que pueda parecer lo contrario, nadie me ha pagado por esta entrada. Bueno, en realidad aún no me ha pagado nadie por ninguna de las entradas que he escrito, jejeje. Os lo cuento porque quería compartir con vosotros el detalle que tuvo conmigo V y, por supuesto, su madre, Annabel.