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15Nov/13

… de la rana cantarina para la bañera

Tortuga musical

Bien, con esta entrada sigo en la línea de hablaros de juguetes para niños con vista a las Navidades. Hoy voy a hablaros de nuestra amiga la rana cantarina y es un juguete musical para el baño. Creo recordar que se lo regalaron al Mediano en su primer cumpleaños. Así que podría catalogarse como juguete para niños a partir de 1 año hasta que se aburran de jugar con él ;). El precio lo desconozco, pues ya os digo que fue un regalo. Pero lo que sí os puedo decir es que, costara lo que costara, ha sido amortizado con creces, pues es uno de los juguetes para el baño que más éxito ha tenido (y tiene) en nuestra casa.

Todos y cada uno de mis hijos ha jugado, y juega aún, con esta rana. Para mí, tiene cuatro cosas fantásticas. La primera es que cada una de sus patitas tiene una forma geométrica simple (círculo, cuadrado, triángulo y estrella), un color (morado, rojo, azul y amarillo) y un animalito ( pulpo, tortuga, cangrejo y estrella de mar). Además, su fondo tiene agujeritos, así que funciona a la perfección como regadera. Otra cosa que me gusta es que, aunque no salen en la foto, traía tres piezas con los dibujos de los animales de las patas para meterlos dentro.

Pero lo mejor de toda la tortuga es que tiene música. Sí, y obviamente se puede meter bajo el agua y sigue sonando. Canta un par de canciones y dice frases como “¡sácame del agua y verás lo que pasa!” para jugar con ella a modo de regadera. Cada vez que se aprieta una pata, dice el animal, la forma o el color que tiene.

Investigando un poco, porque yo ya ni me acordaba, resulta que este juguete musical es de la marca Vtech y se llama Tortugagua. La ficha técnica del producto la podéis encontrar aquí. Yo no me voy a repetir y aquí en el blog, como ya os dije, me limito a contar nuestra experiencia con este juguete.

CONTRAS:

  1. Es un juguete pesado. No me refiero a que sea cansino (eso dependerá de lo mucho o poco que se le aprieten las patas o se le saque y meta en el agua). Me refiero a que pesa y a veces al Peque se le caía de las manos. Ahora ya es más fuerte y puede con él. Pero hay que tener cuidado de todas formas porque si cae en un pie o una mano hace daño.

PROS:

  1. Es un juguete musical para el agua. Se puede mojar e introducir sin problema en la bañera. No se estropea ni se le mojan las pilas.

  2. Es didáctico con sus formas, colores y animales en las patitas.

  3. Interactúa con los niños con sus frases. Otra que dice es, por ejemplo: “¡vamos a buscar al pulpo!” y, si se aprieta la pata correcta, el muñeco felicita al niño. Si no, le insiste a que lo intente de nuevo: “¡inténtalo otra vez!”.

  4. Es fácil de manejar y muy intuitivo. Tiene un botón de encendido y apagado. Y luego las patas. El resto funciona por sensores.

Ahora os toca a vosotros. ¿Conocíais este juguete o alguno similar que hable o cante y se pueda meter en la bañera? ¿Qué os ha parecido nuestra amiga la rana cantarina?

22May/13

… de la hora del baño

bañera

Para mí, el día tiene 4 fases. La primera va desde que me levanto hasta que el Peque se echa la siesta. La segunda fase va desde que se duerme hasta que tengo que ir a buscar a los Mayores al colegio. La fase 3 va desde este último momento hasta que todos están durmiendo plácidamente. La cuarta fase abarca el ratito que el Tripadre y yo estamos solos hasta que nos vamos a la cama.

Como os podéis imaginar, la fase 3 es la más estresante del día. Empieza conmigo y el Peque saliendo rápidos a por los Trastos mayores y consta de: recogida en el colegio, meriendas, baños, juegos y cenas. E implica organizarme bien si quiero pasar un ratito jugando con los Trastos, todos juntos.

Una vez superadas las peleas por ver quién entra primero en casa y después de que todos hayan merendado, empiezo con los baños de los Mayores. Al principio les bañaba a los dos juntos, para ahorrar tiempo, pero lo he dejado porque supera mis fuerzas (mi espalda lo sabe) y mi paciencia. Puede darse el caso de que los dos estén en plan “no me toques ni salpiques”, lo que en una bañera es bastante complicado, o bien puede que los dos estén en modo compincheo y entonces soy yo la que entra en modo “esto no es una piscina” junto a “no salpiquéis a mamá”. Todo es inútil. Así que he decidido bañarles por separado.

Como en todo, hay días y días, pero básicamente se pueden resumir en que el Mediano se cree un tiburón que bucea por los mares y se zambulle cual delfín (doble tirabuzón incluido) y el Mayor prefiere hacer olas en el agua con el “suave” vaivén de su cuerpo. Uno detrás de otro consiguen que en nuestro baño nos bañemos tres. Por turnos, eso sí.

Pasa la tarde y se acerca la noche. Cuando los Mayores han cenado o están a punto de terminar, le toca su turno al Peque. Y está aprendiendo a chapotear en el agua. Y el grifo le llama mucho la atención. Y aún le falla el equilibrio en el agua. Y yo no doy a basto lavándole mientras intento que no se estampe contra el grifo a la vez que tengo que resignarme mientras me duchan por segunda vez.

¿Y el Tripadre? Pues a todo esto está trabajando. Con suerte llega para acostar a los Mayores. Con mucha suerte llega para darle las buenas noches al Peque. Así que aquí la que suscribe les baña de lunes a jueves. A los tres. Yo sola. El Tripadre les baña el fin de semana (que empieza el viernes), pero sólo a los Mayores. Además, él se aventura más que yo y les baña a los dos juntos. Incluso algunos domingos se duchan los tres a la vez. Pero al Peque casi siempre le baño yo… o me baña él a mí, según se mire.

CONTRAS:

  1. La fregona se ha vuelto mi amiga de penas inseparable. Ya sea para limpiar escapes a los pies del inodoro o para recoger el agua al lado de la bañera.

  2. Siempre les digo que la bañera no es una piscina. Pero claro, explícale tú a un niño pequeño, al que el agua le llega casi a las rodillas, que no puede bucear en la bañera. Y de los salpicones mejor no hablo.

  3. Al bañarles por separado, se me va casi toda la tarde. Intento hacerlo rápidamente, pero ellos tienen su propio ritmo y les divierte mucho el agua. Para ellos es un juego más, aunque yo esté deseando acabar pronto.

  4. Echo de menos un tercer ojo y dos manos más para poder controlar al Trasto que tengo delante y que no se dé un golpe fuerte (que alguno ha caído ya).

PROS:

  1. Al bañarles por separado, me pueden contar qué tal les ha ido el día, si han aprendido alguna canción nueva o si han discutido en el colegio. Con el Mayor puedo jugar al veo-veo o a las palabras encadenadas. Con el Mediano suelo contarle un cuento. Con el Peque todo son risas y juegos con el agua.

  2. Cuando salen del agua y tienen frío, quieren que les coja y les arrope. Dura apenas unos minutos, hasta que entran en calor, pero creo que es uno de los pocos momentos en que aún me dejan que les coja y abrace como cuando eran más pequeños. Entonces la que moja el baño soy yo con mis babas…

  3. Aún no estoy teniendo mucho éxito, pero de vez en cuando les insisto a que se enjabonen solos con la esponja, para que vayan aprendiendo a bañarse solos. El lavado de cara lo tenemos conseguido :-).

Sé que pronto se bañaran solos. Cuando menos me lo espere, serán lo suficientemente mayores como para bañarse sin mi ayuda. Y, como me conozco, sé que echaré de menos este ratito de confidencias conmigo. La fregona no, a ella aún le queda mucho tiempo rondando por el baño.