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28Feb/13

… de los amigos que vienen y van pero siempre están

Hay amigos que estuvieron y se fueron y nunca más se supo de ellos. Otros, sin embargo, estuvieron contigo un tiempo y fuisteis muy buenos amigos. Luego hubo una racha en que no supiste nada de ellos pero tenías ganas de verlos algún día. Entonces, al cabo del tiempo, una llamada o un mensaje os vuelve a juntar, os ponéis al día y parece que nada ha cambiado. A lo mejor tú te has casado y tienes tres hijos y tu amiga sigue soltera y tiene el trabajo que siempre había soñado. Aparentemente ya no tenéis nada en común. Y, sin embargo, os tiráis hablando tres horas y se os hacen cortas.

Esta clase de amigos valen un potosí. Son los amigos que son conscientes de que vuestras vidas son distintas, pero que entre vosotros sigue habiendo una gran amistad. Puede que haga siglos que no os veáis, pero sabes que siempre puedes levantar el teléfono y llamar para ver qué tal está porque nada ha cambiado entre vosotras. Éstos son los verdaderos amigos.

Se me viene a la cabeza que cuando estaba en el instituto conocí por casualidad una chica que iba a otro instituto. Con el tiempo, esta chica y yo fuimos congeniando y al final nos convertimos en amigas. Esta nueva amistad no gustó mucho a mis amigas de entonces, quienes tuvieron a bien advertirme de que mi nueva amiga les daba mala espina y de que tuviera cuidado porque me traicionaría a las primeras de cambio, me dejaría tirada y ellas, mis verdaderas amigas, no querían verme sufrir. Más majas ellas… Quiso el tiempo pasar y casi 20 años después mis viejas amigas ya no están, ahora sólo son conocidas con las que, después de saludarnos, no sabríamos de qué hablar. Sin embargo, aquella nueva amiga cuya amistad iba a durar dos telediarios es hoy en día una de mis mejores amigas, de esas con las que siempre puedo contar, ya sea para contarle mis penas, escuchar las suyas o simplemente pasarnos hablando 3 horas y ver que el tiempo no ha pasado para nosotras. No deja de tener cierta ironía.

CONTRAS:

  1. A los amigos que vienen y van pero siempre están no siempre se les reconoce al primer vistazo. Hace falta tiempo y hay que saber verlos.

  2. En algunos casos, pueden verse eclipsados por otras amistades-espejismos. Si tienes mala suerte, éstas últimas intentaran apartarte de las primeras. Esperemos que no te dejes embaucar.

  3. Como son amistades que perduran a través de los años y no siempre de manera continua, puedes cometer el error de verlas como amigas que estuvieron y se fueron y considerarlas simples conocidas. En cuanto cruces dos palabras con ellas, verás que son amigas de verdad.

PROS:

  1. El tiempo pone a cada uno en su lugar. A ti también. Si has cometido el error de pensar que estas amistades sólo eran conocidos, antes o después te darás cuenta de que fueron y son amigas de verdad. Probablemente a los cinco minutos de hablar con ellas de nuevo.

  2. Siempre que os veis os sabe a poco. Aunque hayáis pasado una tarde entera juntas. Te vas a casa con ganas de volver a veros y con una sonrisa en la cara.

  3. Si han pasado 20 años y seguís siendo amigas, seguramente pasarán otros 20 y seréis amigas también.

  4. Sabes que siempre puedes contar con ellas.

Conclusión: quien tiene un amigo tiene un tesoro. Y estas amistades que siempre están valen su peso en oro. Date cuenta de ello y cuídalas bien.

Dedicado a mis amigas que siempre están ahí. Especialmente a María.
27Feb/13

… de los amigos que estuvieron y se fueron

El otro fin de semana quedé con unas amigas mías. Somos amigas desde la universidad y, aunque nuestras vidas se han ido distanciando, seguimos haciendo por vernos. Y cuando nos reencontramos, nos ponemos al día y seguimos como cuando íbamos a clase. Esta última vez que quedamos, una de ellas me preguntó si me parecía bien que viniera un chico que también venía con nosotras a clase. Según me dijo, tenía ganas de conocer a mis hijos. Como me pilló desprevenida, le dije que sí, pero no entendía bien por qué alguien que, por muy amigo de mi amiga que fuera, no era amigo mío. Había sido un compañero. Tras la universidad, sólo le he visto en contadas ocasiones. Lo que a mí no me importa. Pero no deja de sorprenderme ese interés en conocer a mis hijos cuando ni él ni yo tenemos interés en vernos. De hecho, no nos vemos si no es a través de esta amiga en común.

Esto me hizo pensar en los amigos que he ido haciendo hasta el momento. A fecha de hoy, y sin contar a los que aún haré a lo largo de mi vida, mis amigos han quedado reducidos a dos grupos. Los que estuvieron y se fueron. Y los que vienen y van pero siempre están. Los demás sólo han sido compañeros (de colegio, de instituto, de trabajo, de universidad, de cursos…).

Los amigos que estuvieron y se fueron ya no son amigos. Ahora con conocidos. Te los encuentras por la calle y no dices “ésa es amiga mía”. Lo que dices es “a ésa la conozco yo”. A mí me duele. Y duele porque esa persona una vez fue mi amiga, lo que implica confidencias, alegrías y penas compartidas. Y ahora todo eso se ha esfumado. Quizás haya sido falta de interés, incompatibilidad de agendas, vidas que ahora ya nada tienen que ver… Si fue por ambas partes, todavía se lleva mejor. Pero algunas veces me ha pasado que he intentado mantener esa amistad pese a que nuestras vidas llevasen caminos distintos y tanto esfuerzo no ha servido para nada.

Siempre me acuerdo de una entonces amiga que, estando yo embarazada del Mayor, la invité a venir a mi casa porque siempre iba yo a verla a ella y ella nunca a verme a mí, a pesar de que nos separaban los mismos 20 minutos en coche. Pues bien, mi amiga tuvo a bien decirme que eligiera: si venía a verme en ese momento, no vendría para conocer a mi bebé cuando naciera; pero que si no iba en ese momento, vendría después del parto. Yo fui tonta. Tan de sorpresa me pilló aquello, que sólo pude decirle que eligiera ella. Por si a alguien le interesa, aquella amiga vino a mi casa antes de que yo diera a luz. Y después de aquella visita no he vuelto a verla. El Mayor tiene ya 5 años. No le conoce a él ni a sus hermanos. Vamos a buscarle las dos caras a la moneda.

CONTRAS:

  1. Este tipo de amigos fueron muy buenos amigos mientras duró la amistad. De no haber sido así, sólo hubieran sido compañeros. Y la amistad duró mientras se compartieron los mismos intereses. Se acaba la carrera, te mudas de casa, cambias de trabajo y nunca vuelves a saber de ellos si no es oídas. Una amistad que no resiste los cambios de la vida no es una amistad sólida.

  2. Aún hoy, cuando pienso en ciertas personas, me da pena que nos hayamos distanciado tanto. Eran buenas amigas y seguro que siguen siendo buenas personas.

  3. Cuando pienso en otras personas, sin embargo, me alegro de que ya no formen parte de mi círculo de amistades. Con el tiempo, he visto que su amistad no era tal, sino sólo interés que te quiero, Andrés. Alguien dijo que el tiempo pone a todo el mundo en su lugar. Cierto.

  4. Como ya dije, toda historia tiene dos versiones. Yo aquí cuento la historia bajo mi punto de vista. Y bajo mi punto de vista, no creo que nadie pueda reprocharme nada. Siempre he contestado a las llamadas y he respondido a los mensajes o mails que me han enviado. Nunca he optado por el silencio, algo que no todos pueden decir.

PROS:

  1. Llega un momento en que decides que esa persona sólo es un conocido para ti. Y yo al menos vivo más feliz.

  2. Te das cuenta de que no eran verdaderos amigos. Tan importante es saber quiénes son tus amigos como quiénes no lo son.

  3. Has aprendido una lección sobre la amistad de verdad y la amistad como espejismo. No la olvides.

Conclusión: ahora valoro a mis amigas por lo que son en cada momento. Disfruto de su amistad e intento conservarla. Quien tiene un amigo tiene un tesoro. Pero si no, no es el fin del mundo. Hay que mirar hacia delante. Punto pelota.

Dedicado a la Tata de mis hijos. Con mucho cariño.