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06Nov/13

… del aburrimiento (maternidad de la A a la Z)

AZ de la maternidad

Cuando la gente me ve con tres niños, suele decirme las mismas cosas. Lo primero es un asombro por ser tres, a lo que sigue aún más asombro cuando confirman que los tres son niños. Tras este descubrimiento, suelen hacer mención a “la niña”: que si tengo tres por buscarla (como ya dije por Twitter, parece que ir a por la niña es la única razón para tener tres hijos), que si será la cuarta (que me dan ganas de decir ¿y tú para cuándo el siguiente, que ya te toca, maja?), que si los niños son más apegados a las madres que las niñas o que me veré sola en mi vejez porque a las madres las cuidan las hijas y un largo etcétera. Vaya por donde vaya la conversación, ésta suele acaba con un “¡tú no te aburres!”.

Bueno, pues de eso, del aburrimiento, vengo a hablar hoy dentro del Diccionario de la maternidad de la A a la Z. Cuando estaba embarazada del Mayor, recuerdo haber pasado tardes enteras aburrida en casa esperando que el futuro Tripadre llegara de trabajar. Recuerdo también haber pensado que ya faltaba poco para que naciera mi bebé y, con él, seguramente ya no volvería a aburrirme jamás. Lo que yo no sabía era cuán ciertos eran mis pensamientos.

Da igual el número de hijos. No creo que haya en el mundo una madre con niños pequeños que se aburra. Cuando no es un cambio de pañal, es la hora de comer o la hora del baño. Y, si no, es la hora de jugar. Con ellos, el tiempo pasa volando. Ahora que lo pienso, yo siempre llevaba un reloj en la muñeca… hasta que nació el Mayor. Entonces me lo quité y no me lo he vuelto a poner. No me hace falta. Tenemos un reloj en el salón y otro en la cocina. No necesito ninguno más. Además, recordemos que todos los niños vienen con un reloj interno que me río yo de mi reloj biológico.

Y cuando están dormidos es cuando aprovechamos para adelantar cosas (fregar los cacharros de la comida, doblar la ropita…) o, por qué no reconocerlo, simplemente descansar y coger fuerzas para lo que vendrá después. Yo ya no me aburro. No me aburría con uno ni me da tiempo a aburrirme con tres.

CONTRAS:

  1. He dejado aparcadas varias aficiones (como leer porque es coger un libro y quedarme frita al final de la primera página) que espero retomar en un futuro no muy lejano.

  2. Los días se me pasan volando, igual que los meses. Ayer caí en la cuenta de que faltan sólo dos meses para que acabe el año. Ya hay quien está pensando en los Reyes Magos. Y yo que prácticamente acabo de guardar los bañadores…

PROS:

  1. Aunque pueda parecer que todos mis días son iguales, la verdad es que no lo son en absoluto. Que no tenga tiempo para aburrirme no tiene por qué ser algo malo. Siempre hay risas, siempre hay algo nuevo que da color a los días y, aunque tienda a ir con prisas, intento pararme a disfrutar cada momento. Como he dicho antes, el tiempo pasa muy deprisa y no quiero despertarme un día con Trastos de 15 años y darme cuenta de que no disfruté lo suficiente sus chapoteos en la bañera mientras les bañaba con prisas.

  2. Muchas veces nos amparamos en el tan manido “con los niños es que no puedo, no me da tiempo” y nos olvidamos de que ellos también son nuestro trampolín. Quizás no nos da tiempo a darnos una buena ducha y tenemos que hacerlo a todo correr, pero luego tenemos momentos con nuestros hijos que valen más que todo eso que hemos pospuesto. Hace años que no me doy un buen baño relajante, pero intento disfrutar como una niña mientras veo a mis hijos jugar en el agua y me cuentan (si es que les apetece ese día) lo que han hecho en el colegio.

No, no me aburro. Y si queréis que os diga la verdad, ni quiero. Que una cosa es tener un ratito para mí (cosa que considero muy necesario para mantener mi cordura) y otra muy distinta sería ver pasar los días sin tener nada que hacer, ningún objetivo cumplido al final del día. Os iba a preguntar si vosotras os aburrís… pero creo que ya sé la respuesta ;-).

Entrada dedicada a Pao, cuya entrada “Hielo” fue mi inspiración para escribir ésta.

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
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