15Mar/13

… de la amaxofobia

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ACLARACIÓN: esta entrada está basada en hechos reales. Cualquier parecido con la ficción es pura casualidad. Por favor, que no se ría nadie… más de lo necesario.

Me tapo los ojos y digo con voz clara: soy amaxofóbica. Esto es, sufro de amaxofobia. ¿Y esto qué es? Seguro que muchos no la habéis oído en la vida. ¿Y si os digo que es, simple y llanamente, miedo a conducir? Ahora sí, ¿verdad? Pues eso. Que es ponerme delante de un volante, qué digo ponerme, imaginarme, y las piernas empiezan a temblarme, sudores fríos y escalofríos recorren mi cuerpo. Ansiedad al máximo.

Ahora que lo habéis entendido, pensaréis que no tengo carné de conducir porque, claro, teniendo en cuenta todo esto, es imposible que haya podido hacer el examen práctico. Pues bien, sí que lo tengo. Nuevecito. Nuevecito éste y nuevecito el que tuve que renovar. Qué poema el psicopráctico que tuve que hacer para la renovación.

– ¿Cuántos kilómetros se hace usted al año?

– ¿Yo? Uy, muy muy pocos. Ahora mismo no le sabría decir…

– ¿Por carretera o poblado?

– De municipio a municipio, básicamente.

– ¿Y no podría darme una cifra?

– Ufff, yo qué sé… ¿Al año? Ponga cien…

Y todo por no reconocer que desde que me saqué el carné no he conducido más de 5 días juntando todas las horas. No fuera a ser que no me renovaran el carné y tuviera que volver a examinarme. No por tener que repetir trámites y pagarlos, que también. No, más bien porque con el pánico que le he cogido al coche me sería imposible volver a hacer el examen práctico.

Alguno habrá que piense que entonces el miedo me viene de algún accidente, más o menos aparatoso, que haya tenido después de sacarme el carné. Pues no. Tampoco. Yo es que a veces soy así de rara. Esto es un círculo vicioso: estás un tiempo sin coger el coche, lo coges y te pones nerviosa porque hace bastante que no lo coges, así que retrasas todavía más la siguiente vez que te sientas a conducir y, cuando lo haces, estás más nerviosa que la última vez. Así que llega un día en que te das cuenta de que te es físicamente imposible conducir porque eres una estatua temblorosa al volante. Eres un peligro andante… andante si es que consigues que el coche se mueva, claro. Si a esto se le añade que la última vez que conduje se me caló el coche unas 20 veces (y os aseguro que no exagero) en un cruce, con esos pitidos maravillosos de otros conductores animándome, pues ya tenemos el pánico asegurado.

Por si esto no fuera suficiente, quiero recordaros que, con el paso de los años, las personas a mi cargo han ido aumentando y el hecho de tener que llevar a tres niños en el coche tampoco me ayudaba a calmar los nervios.

Así que en este 2013 me he marcado unos propósitos de año nuevo muy concretos. Y muy realistas, creo. Uno de ellos era volver a conducir. Así que tras la vuelta de los mayores al colegio, ni corta ni perezosa me puse a buscar una buena autoescuela como quien busca su primer piso.

– Así que hace mucho que no conduce…

– Sí, así es.

– Entonces quiere clases de reciclaje.

– No. Bueno, eso también, para refrescarme la memoria y volver a coger hábito con las marchas, que buena falta me hace… Pero lo que yo buscaba era más bien clases dirigidas a quitarme el miedo a conducir. Lo del reciclaje vendrá después, ¿no le parece?

– Pero usted tiene miedo porque hace mucho que no conduce…

– Más bien no conduzco porque tengo miedo…

– … entonces necesita clases de reciclaje.

– Ya… bueno, vale… deme precios y el número de teléfono. Ya les llamaré si me decido…

– Muy bien, aquí le apunto el coste de las clases de reciclaje, IVA incluido.

– Grrrr…

Esta conversación se repitió en varias ocasiones. A ver, chicos de autoescuela. Que no es lo mismo clases de reciclaje que clases especiales para quitar el miedo a conducir. Al final di con una que tenía un gabinete de amaxofobia. ¿Y esto qué es? Porque dicho así queda muy de alto copete… Pues bien, consiste en que das una primera clase práctica de evaluación para ver hasta dónde llegas (si eres capaz de arrancar el coche, moverlo, etc.) porque en esto, como en tantas otras cosas, hay grados, amaxofobias leves y otras más profundas. Además, hay un profesor que habla contigo para ver exactamente a qué tienes miedo. Si lo consideran, te pasan a hablar con un psicólogo (yo esto me lo ahorré porque mi miedo no provenía de un accidente y yo sabía exactamente a qué le tenía miedo, tenía las situaciones muy claras en mi cabeza). Después das clases prácticas con otro profesor dirigidas a controlar esas situaciones en las que te sientes insegura para que adquieras seguridad al volante y dejes los nervios a un lado… o los tires por la ventana, directamente.

Yo ya llevo 5 clases prácticas. Soy capaz de arrancarlo y conducir. Tenía pánico a que se me calara el coche. Ahora se me cala y ya ni me pongo nerviosa. Me queda coger soltura con el cambio de marcha. Y coger velocidad, que en autovía me cuesta llegar a los 120 km/h casi tanto como conseguir que los mayores vean una peli de principio a fin. De momento, no he conducido sola, pero sé que ese día está cerca. Ya os avisaré para que no salgáis a la calle. De mis peripecias al volante, os hablo otro día.

CONTRAS:

  1. La dependencia. Siempre que es necesario ir a un sitio, aunque yo tenga tiempo para ir, siempre tengo que llamar a alguien para que me lleve. Y, por supuesto, acomodarme a los horarios en que esa persona pueda acercarme al sitio en cuestión. Si se trata del Tripadre, la cosa queda en casa. Pero si tengo que recurrir a abuelos o tíos, me angustio.

  2. Veo el coche en la puerta, sé que tengo carné y que, en teoría, puedo conducirlo. Pero en la práctica me cuesta horrores darle al contacto. Sensación de ser inútil total.

PROS:

  1. Nunca voy sola a ningún sitio. Ni al médico ni a comprar un regalo.

Por cierto, después de la primera clase, les dije a mis hijos que esa mañana mamá había cogido el coche. El Mediano se levantó, miró por la ventana y dijo: “¿Y dónde lo has puesto, mamá?”. Pa’ comérselo.

14Mar/13

… de un mes de blog

Hoy hace justo un mes que abrí el blog. Me lancé a la piscina dejando atrás mis miedos. No tenía ni idea de blogs, entradas, comentarios o cualquier cosa que se le pareciera. Es verdad que había seguido blogs (y aún los sigo), pero siempre desde un reader. No solía comentar, por muy de acuerdo o muy en contra que estuviera de aquello que leía. Tenía la impresión de que era un pensamiento pequeño que no interesaría a nadie, así que no comentaba.

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13Mar/13

… de privarse

Mi hijo Mediano (pobrecito, que parece que todo le pasa a él) se priva. Cada vez le pasa menos. Cada vez es más mayor. Sin embargo, ayer fue la última vez. A esto se le conoce como espasmos del llanto. Básicamente, consiste en que, cuando va a llorar, en vez de arrancarse, se queda sin respiración. Hay niños que les pasa de rabia, por ejemplo, cuando les quitas un juguete o les dices que no a algo. En el caso de mi hijo, los espasmos siempre los desencadena un golpe.

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12Mar/13

… de las presuposiones

Desde luego, el primer pediatra que tuvieron mis hijos se llenó de gloria. Un hombre aparentemente profesional que resultó ser todo lo contrario. Trató al Mayor desde el primer momento, revisiones y algún constipado esporádico. Poco más. Luego llegó el Mediano con su dermatitis atópica y ahí ya se cubrió de gloria. Al Pequeño no le llegó a conocer. Salimos espantados después de la experiencia del Mediano.

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09Mar/13

… del regalo de papá

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Llega un día en que te fijas en un chico. Puede que sea la primera vez que le veas o puede que hasta seáis amigos. En cualquier caso, os miráis con otros ojos. Os gustáis. Dais un paso más. Empezáis una relación. Entonces os dais cuenta de compartís más cosas de las que parecía a simple vista. De repente, tenéis un proyecto de vida muy parecido. Tan parecido que decidís uniros para el resto de vuestra vida. Al poco tiempo, os dais cuenta de que deseáis tener un hijo vuestro, fruto del amor que os profesáis. Y os ponéis a ello. Son meses de incertidumbres, dudas y esperas. Pero al final el milagro sucede y podéis tener a vuestro primer bebé en brazos. Ha nacido una nueva persona. Ha nacido una mamá. Ha nacido un padre. Ha nacido una familia.

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08Mar/13

… de quedarse en casa

Con la que está cayendo ahora mismo, no es raro encontrarse a mujeres que se quedan en casa. Y a hombres también. Personas, al fin y al cabo, que hacen la comida, limpian, planchan… pero que también bañan a los niños, les recogen del colegio, les dan de cenar y les acuestan. Ahora disponen de un tiempo (forzoso, pues entiendo que nadie está en paro por gusto) para estar con sus hijos. Y éste es el lado bueno.

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07Mar/13

… de empezar el colegio

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Lo sé, lo sé, lo sé… llego tarde… Hace ya siete días (¿siete ya? ¿En serio?) que Madresfera propuso como tema de la semana la elección de colegio. No tengo excusa… bueno, sí la tengo, pero es larga de contar y no viene al caso. En fin, que volviendo al tema del colegio, quería hacer mi humilde aportación. Como os podréis imaginar, las dudas y las indagaciones vienen con el primer hijo. Al segundo sólo hay que apuntarle al cole del mayor y ya. Más allá de hablar del baremos de puntos, de si es mejor un colegio público, concertado o incluso privado; más allá de eso, me gustaría contar lo que me pasó a mí cuando el Mayor tenía que empezar el colegio y por qué casi no lo empieza.

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05Mar/13

… de tener piel atópica

piel atópica en niños

El Mediano tiene dermatitis atópica. Al parecer, cada vez nacen más niños con este tipo de alergia (porque sí, es una alergia dérmica), aunque se desconocen las causas. Un bebé tiene más probabilidades de tener dermatitis atópica si ya hay algún atópico en la familia. Pero no siempre es así. Mi hijo es el primero de la familia, él se ha convertido en el antecedente familiar. Afortunadamente, los niños atópicos que llegan a ser adultos atópicos son muy pocos. Según los dermatólogos y los pediatras, esta dermatitis suele desaparecer entre los 3 y 5 años o en la adolescencia, con el cambio hormonal. Mi hijo tiene 3 años y aún la tiene.

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04Mar/13

… del biberón

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Es muy probable que, aunque le hayas dado el pecho a tu bebé, al final, con la alimentación complementaria, acabes dándole también el biberón. Te imaginas que va a ser fácil porque más complicado que conseguir que tu bebé se agarre bien al pecho sin que te duela no puede ser… ¿o sí?

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02Mar/13

… de la lactancia materna

Me enorgullece decir que mis tres hijos tomaron leche materna. Alguno más que otro. Yo había leído lo beneficioso que es para la madre y para el bebé dar el pecho. Nació el Mayor y en cuanto llegué a la habitación me lo arrimé. Los bebes vienen “programados” para lactar, había leído. Será arrimarle a la teta y empezar a comer, recuerdo haber pensado. Pues no. Los bebés vendrán con lo de chupar de fábrica, pero lo de agarrarse bien al pezón hay que enseñárselo.

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