18Oct/13

… del Zoo Aquarium de Madrid

Zoo Aquarium Madrid

Me encanta el otoño para salir a los sitios. No hace ni mucho frío ni, en teoría, mucho calor. Porque vaya otoño más veraniego llevamos este año, ¿verdad? Así que aprovechando que el pasado fin de semana las temperaturas fueron agradables y no había amenaza de lluvia, decidimos irnos a pasar el día al Zoo Aquarium de Madrid. De nuevo, con suegros, cuñados y sobrinos.

Aunque fui de pequeña, ésta era la tercera vez que iba siendo madre. La primera vez estaba embarazada del Mayor, la segunda, el Mediano era apenas un bebé de unos seis meses y, claro está, no se acordaba. Así que esta vez fue más o menos la primera para él. Y, aunque también vino el Peque, me consta que volveremos dentro de unos años, cuando ya sea más consciente, para verlo todo como si fuera la primera vez.

En el Zoo se juntan dos elementos que nunca fallan: animales y niños. Estos animales, a diferencia de los de Faunia, se podría decir que son más salvajes. En Faunia hay cerdos, canguros, avestruces… mientras que en el Zoo hay leones, hipopótamos, jirafas… Algunos animales se repiten, como los pingüinos, pero por lo general, lo que hay en un sitio, no lo hay en otro.

Después de la experiencia en Faunia, donde se puede tocar al burro o la cabra, los niños (mis hijos y mis sobrinos) también quisieron tocar a los animales del Zoo, pero a estos no se puede. Sólo si entras en la parte de La Granja, donde hay cabras, puedes tocarlas. También se puede comprar comida para dársela de comer a las cabras. Pero, por lo general, no está permitido darles de comer a los animales. Y digo esto porque vi a gente lanzando cacahuetes a los animales justo al lado del cartel donde ponía bien clarito que no había que darles de comer.

Nosotros ya fuimos con las entradas compradas (por Internet salen más baratas que en la taquilla) y entramos sin aguardar cola. No nos preguntaron si llevábamos comida ni revisaron la mochila. Yo llevaba la comida del Peque y un par de batidos y barritas de cereales para la merienda de los mayores. Una vez dentro, llegada la hora de comer, hay dos opciones: al aire libre para la comida rápida y unos restaurantes donde se puede comer de menú o pedir a la carta. También disponen de menú infantil y microondas para calentar purés. Más menos, cuesta lo mismo si no os excedéis pidiendo a la carta.

Ahora mismo en el Zoo, hay muchas crías de animales: el elefante asiático, el hipopótamo, el oso panda, los monos de culo rojo… todos ellos tienen crías. Además, nosotros vimos el espectáculo de los delfines, el de las aves exóticas y el de las rapaces.

Zoo Aquarium Madrid

CONTRAS:

  1. El aparcamiento. Es mejor ir a principio de la mañana para encontrar un buen sitio. Pero es una zona muy extensa y no es de extrañar que haya que darse un paseo para llegar del coche al Zoo.

  2. La salida. Está fatal hecha y se tarda un montón en salir de las proximidades del Zoo y llegar a carretera.

  3. La gente lista. Para ver al panda, hay una cola que nosotros esperamos pacientemente. Sin embargo, muchas personas optaban por entrar por la salida. Esto implica que se creen más listos que los demás, pero también que retrasan el avance de la cola. A nosotros no nos hizo la más mínima gracia.

PROS:

  1. A los niños les encanta ver a los animales. Los míos al menos se volvieron locos porque una cosa es ver un león o un rinoceronte en la tele o en una foto y otra muy distinta ver lo grande que es en persona. Vamos, me impresiona hasta a mí, imaginaos a ellos que son más pequeños.

  2. A los bebés de año y medio también les llama la atención. Posiblemente no sepan lo que están viendo, pero el Peque también alucinó por ejemplo, en el espectáculo de los delfines.

  3. El espectáculo de los delfines va por libre, pero los dos de las aves son uno a continuación del otro. Cada uno dura aproximadamente media hora.

  4. Los niños acaban reventados. El Mediano se durmió nada más arrancar el coche, ¡aún no habíamos salido del aparcamiento!

Si tenéis niños pequeños, os recomiendo ir a este tipo de sitios. Ven a los animales tal como son y les encanta. También ven a las crías con sus mamás y les emociona. Es cierto que no es un sitio para ir todos los fines de semana (a menos que disfrutéis del bono-parques), pero de vez en cuando está bien hacer un esfuerzo y llevarles a ver algo más de cerca la naturaleza.

¿Vosotros habéis ido a algún zoo? ¿Qué tal la experiencia? ¿Algún pro o contra que se me haya olvidado? Contádmelo todo en los comentarios.

16Oct/13

… del “yo no he sido”

Pelota y lámpara

Como una no es tan mala madre, tiene por costumbre bañar a su progenie. Lo que implica que en algún momento de la tarde, hay niños que se quedan solos mientras la que suscribe se mete en el baño con el tercero en discordia dejando a los otros dos completamente a su aire.

Esto me recuerda al juego ese en el que ovejas y lobos tienen que cruzar un río en barcas, pero el lobo no puede quedarse solo en ningún momento con las ovejas porque se las comería. Y así puedes tirarte un rato hasta que ovejas y lobos están a salvo en la otra orilla. Que digo yo que lo único que se consigue es un poco más de tiempo para las ovejas, pues dudo mucho que el lobo no se las zampe nada más llegar a la otra orilla.

Pero a lo que iba. Si uno de los que se queda solo es el Peque, el riesgo de que pase algo es muy reducido. Ahora bien, si los que se quedan sin vigilancia son los mayores, entonces puede pasar cualquier cosa. Hace dos días…

A veces pienso que el Peque se lleva casi siempre la peor parte. Es él quien tiene que acoplarse al horario de los otros dos (ya sea comiendo antes o despertándose de su plácida siesta). La hora del baño, que en principio debería ser tranquila, no lo es en absoluto. Pues con el temor de la que se estará liando en el salón, baño al Peque rauda y veloz y con los dedos de los pies cruzados.

Mientras le enjabono a toda prisa, oigo risas nerviosas que no presagian nada bueno. Mis peores miedos toman forma cuando, en plena embadurnación de crema del Peque (pedorreta en la tripita incluida), oigo una patada a algo blando seguida de un clink y rematada por un chirriar metálico… mi primer pensamiento es para la lámpara del salón. No he oído un pum ni un crash, así que me consuelo pensando en que probablemente no haya nada roto.

Llego al salón todo lo que el Peque, mis pies y mi temor a que se me caiga de los brazos me permiten. Veo en la cara de mis hijos una mezcla de asombro, risa floja y mirada de sí, mamá, algo hemos hecho… pero no te vamos a decir qué. Acomodo al Peque y, siguiendo mis instintos y guiándome por el ruido oído minutos antes, miro a la lámpara del salón.

Y ahí está la prueba del delito. La pelota de tela con la que juega el Peque está encima de la lámpara. Sé que no la han dejado ahí delicadamente. Lo que también sería preocupante, pues significaría que se habían subido encima de la mesa. Pero aún así, no llegarían. Así que descarto la idea. Recuerdo aquello que sonaba como una patada a algo blandito… blandito… la pelota. Ya sé cómo ha llegado hasta allí.

Me giro hacia mis hijos. Les miro. Sus miradas de nos ha pillado son para enmarcarlas. Intentando no gritar, les pregunto que quién ha sido. Segundos de silencio. Empiezo a notar el grito subiendo por mi garganta. Y entonces, como si lo hubieran ensayado, ambos contestan al unísono: “¡¡¡ha sido él!!!”, con dedo acusador hacia su hermano incluido.

Me acuerdo del episodio del ordenador y de la tele. Si algo he aprendido de aquello es que poco importa quién lanzó la pelota. Si fue lanzada es porque estaban jugando con ella los dos.

CONTRAS:

  1. En estos casos siempre me encuentro ante la disyuntiva de si regañarles o castigarles a los dos, pagando el justo por el pecador, o dejarlo pasar, yéndose de rositas el autor de la hazaña.

  2. El manido yo no he sido es un bucle infinito del que no se puede salir. Se acusan el uno al otro. Uno miente seguro, está claro, pero no hay manera de saber quién.

PROS:

  1. Llegados a este punto, ya me da igual quién lanzó la pelota. Ambos estaban jugando a algo que no debían. El Tripadre y yo les hemos repetido hasta la saciedad que en casa no se lanzan cosas (ni con la mano ni con el pie). Y ambos han ignorado esta norma. Así que opto por regañarles a los dos, haciendo hincapié en lo peligroso que es ese juego, que se pueden romper cosas que pueden dañarles a ellos. Por ejemplo, ¿qué pasaría si la lámpara se hubiera descolgado del techo y les hubiera caído encima?

  2. Les miro fijamente intentando memorizar sus caras de culpa. Quien sabe, puede que un día no muy lejano, cuando lleguen de madrugada con unas copas de más, me venga bien saber si han hecho algo que no debieran con sólo mirarles a la cara.

Mientras escribo esto, me asalta una duda. No sé si es mejor que se acusen el uno al otro o que se tapen entre sí. Para hacer honor a la verdad, después de acusarse mutuamente, el argumento del discurso cambió y dejó de centrarse en el ha sido él para ser mamá, de verdad que yo no he sido. Miedo me da cuando se les una el Peque también.

14Oct/13

… de la caja recoge-todo

Caja recoge-todo

Tener niños pululando por casa implica que la casa siempre estará desordenada. Cuando no sea un coche en mitad del salón, será un dinosaurio en el sofá o unos cromos encima de la mesa de la cocina. En casa, actualmente convivimos con tres dinosaurios, dos coches, un par de cuentos y los cromos en el salón. Sin embargo, como os podéis imaginar, éste no es su sitio.

Tener niños pululando por casa implica que la casa siempre estará desordenada. Cuando no sea un coche en mitad del salón, será un dinosaurio en el sofá o unos cromos encima de la mesa de la cocina. En casa, actualmente convivimos con tres dinosaurios, dos coches, un par de cuentos y los cromos en el salón. Sin embargo, como os podéis imaginar, éste no es su sitio.

Antes esta situación me desesperaba porque una cosa es tener un par de juguetes de un niño por el medio y otra tener los juguetes de tres niños dando tumbos. Pero tengo un truco. Yo la llamo la caja recoge-todo y no es ni más ni menos que una caja algo grande donde voy guardando juguetes y demás trastos (no, esta vez no me refiero a mis hijos ;)) según un criterio.

Veréis, mis hijos tienen sus cosas en su habitación, pero las llevan al salón. No les dejo más de un par cada vez y siempre les estoy diciendo que, para llevarse algo, tienen que guardar otra cosa. La mayoría de las veces esto funciona. Pero en otras ocasiones, no. Y el salón acaba pareciendo más un cuarto de juegos. Así que entonces entramos mi caja y yo en acción. Con ella bajo el brazo, recorro salón, cocina y baño si me apuráis y voy metiendo juguetes a los que creo que ya no les hacen mucho caso. La caja mantiene el juguete o el cuento en pausa. Si después de unos días veo que no han echado de menos lo guardado, entonces lo llevo a la habitación y lo devuelvo a su sitio. O mejor aún, mis hijos vienen conmigo y ellos mismos se encargan de guardarlos.

Cuando el Mayor era el único niño de la casa, recuerdo haber tenido el salón lleno de juguetes. Esto se debía en parte a que sólo estaba él, pero también a que en su habitación era muy pequeña y entre la cuna (no digamos ya cuando la litera la reemplazó) y la cómoda-cambiador apenas se podía jugar en ella. Con la nueva casa, aquella situación cambió y ahora el Mayor y el Mediano comparten una habitación más amplia donde ya caben ellos y sus juegos. Así que en el salón sólo admito un par de juguetes (pequeños) por niño. Y para intentar que se mantenga así, uso la caja.

CONTRAS:

  1. Para mí un contra es encontrar el tamaño perfecto de la caja. No puede ser muy pequeña porque entonces hay cosas que no caben, como cuentos o coches y muñecos algo más grandes. Tampoco vale si es excesivamente grande porque entonces la misma caja se convierte en un trasto más.

  2. El cierre de la tapa. Éste debe ser fácil para un niño. Así permitís que sea el propio niño quien guarde en la caja un juguete o que vaya a por él si lo echa en falta.

  3. Podéis evitar que la propia caja se convierta en un trasto más dándole un sitio: en un rincón del salón, al pie de la escalera, a un lado del pasillo, sobre una estantería… Lo importante es que sea de fácil acceso y tenga su sitio para que no vaya de un lado para otro como un juguete más. Así, además, siempre sabréis todos (niños y mayores) dónde está, por lo que guardar o buscar algo en ella os resultará más cómodo.

PROS:

  1. Es una forma de quitar cosas de en medio. Así, aunque no estén en su sitio, están a mano por si se necesitan para el juego.

  2. La caja también permite transportar varias cosas a la vez. No sé vosotras, pero a mí a veces al ir a guardar los juguetes, me faltaban manos y siempre se me acababa cayendo alguno o tenía que hacer varios viajes. Ahora con la caja esto se acabó. Lo llevo todo a la vez.

  3. Si tenéis duda de si algún papel con el que han estado jugando vuestros hijos va a la basura o no, no hace falta decidirlo en el momento. Echadlo a la caja y ya lo decidiréis pasados unos días.

  4. Gracias a la caja, todo está a mano, pero no a la vista. Lo que da orden a la casa.

  5. Podéis hacer la caja divertida. Ponerle unas pegatinas o las fotos de vuestro(s) hijo(s) para que toda la familia sepa qué caja es y qué es lo que se guarda en ella.

Quizás penséis que esta caja recoge-todo es una tontería. Puede que tengáis razón. Pero a mí me quitó muchas cosas de en medio. Y, aunque ese día no os haya dado tiempo a barrer el suelo o quitar el polvo, es cierto que si todo está ordenado y hay pocos juguetes por el medio, la casa parece otra. La verdad es que desde que uso el truco de la caja, yo estoy más relajada.

Si os habéis reconocido en algo de lo que he contado aquí, probad a usarla vosotras también y, después de un par de semanas, me contáis si vosotras también vivís menos agobiadas por los juguetes ;).

 

11Oct/13

… de la tarta dinosaurio

Tarta dinosaurio

El cumpleaños del Mediano cierra los cumples infantiles del año. Eso significa que es la última tarta “divertida” que hago. Después de Dinópolis y de los dinosaurios de Faunia, no me extrañó en absoluto que el Mediano me dijera que su tarta tenía que ser un dino. Un T-Rex más concretamente. Y, por supuesto, de chocolate.

Investigando por Internet, di con esto y decidí, a pesar del Mediano, que sólo haría la cabeza. Os podéis imaginar que él quería el cuerpo entero. Pero visto cómo recibió la tarta, os digo que no le importó lo más mínimo tener sólo la cabeza de la bestia.

El sabor estaba claro: chocolate. Y el bicho en cuestión tenía que ser de color rojo. Ahora tenía que decidir si horneaba bizcochos y los iba recortando para darles la forma del dinosaurio o utilizaba la técnica de las bizcobolas. Recortar tiene un problema y es que, como des mal un corte, a ver luego cómo lo arreglas. Así que me decidí por la técnica de las bizcobolas, que consiste en deshacer el bizcocho una vez horneado y mezclarlo con buttercream o queso crema. Y luego se le da forma de bola, se pone en un palito de piruleta, se cubre con chocolate y ya está la bizcobola. Lo que pasa es que yo le doy la forma de la tarta y la recubro con lo que yo quiero.

La primera vez que usé esta técnica fue el año pasado, cuando el Mediano me pidió un barco pirata por su cumple y, al ir a cortar el bizcocho con forma de barco, se me rompió. No sabía qué hacer para solucionarlo… y entonces me acordé de las bizcobolas. Y así salí del paso obteniendo una preciosa tarta de barco pirata que encandiló a grandes y pequeños. Así que esta vez no me lo pensé dos veces.

Como podéis comprobar, mi tarta no salió como en la que me fijé. Ésa es la razón por la que no me dedico a esto de forma profesional. Pero dio el pego y el Mediano quedó súper contento. Para que veáis cómo la hice, os dejo un vídeo con el paso a paso que ya está también en el canal de YouTube del blog.

CONTRAS:

  1. Se puede hacer con un solo bizcocho, pero si se hace con dos, éstos deben ser del mismo sabor.

  2. Si se hornean los dos bizcochos a la vez, no los pongáis muy arriba porque puede quemarse un poco la superficie. Para evitarlo, siempre podéis poner un trozo de papel de aluminio por encima, para evitar que le dé tanto calor, o bajarlo una altura.

  3. Al darle la buttercream, el bizcocho, que ya está roto, se desmiga más que, por ejemplo, en el caso de la Peppa tarta.

  4. Para darle consistencia a las migas, es imprescindible mezclarlas con buttercream o queso crema. Yo uso siempre un queso crema light y me va genial.

PROS:

  1. Con la técnica de las bizcobolas, se puede hacer una tarta de casi cualquier forma que se os ocurra.

  2. Aunque lleva queso, os puedo asegurar que no se nota en el sabor. Al Tripadre y a mi suegro no les gusta ningún dulce que lleva queso. Pero, sin embargo, esta tarta les encanta porque no se aprecia el sabor del queso. La primera vez no les dije que lo llevaba y ni se enteraron. Se lo confesé después de que se comieran su trozo y de que dijeran que estaba buenísima.

  3. Una vez hecha la tarta, se puede cubrir con fondant o con chocolate derretido que, una vez que se endurezca, sellará la tarta por fuera.

  4. Al tener que modelarse, hacer esta tarta es casi como jugar con plastilina. No me digáis que eso no podéis hacerlo ;).

Espero que os guste la tarta y os animéis a hacerla. Si tenéis alguna duda, podéis preguntármela en los comentarios de esta entrada, en los del vídeo en Youtube o mandarme un correo. Estaré encantada de ayudaros y solucionaros las dudas.

09Oct/13

… de mi marido (maternidad de la A a la Z)

AZ de la maternidad

Habrá quien se embarque en esto de la maternidad en solitario (que no en soledad). También habrá quien llegue a la maternidad con compañero pero sin papeles de por medio. Y aunque todas estas situaciones son respetables, ninguna de ellas es la mía. Y de eso es de lo que voy a hablaros hoy.

Lo del Tripadre y yo no fue amor a primera vista. No hubo flechazo inmediato como en las películas. Él era amigo del amigo de una amiga. Nos conocimos creo que en primavera. Y ya. Tendríamos unos 15 años. Salíamos en padilla (no sé si se seguirá diciendo así, supongo que no…) y nos veíamos los fines de semana. Luego el grupo de amigos se separó. Él siguió con su vida y yo con la mía. En la veintena, algunos del viejo grupo volvimos a juntarnos. Y el (aún no) Tripadre y yo volvimos a vernos. Como los demás estaban emparejados, empezamos a salir él y yo solos y a vernos más, pero siempre como amigos. Íbamos al teatro, al cine, a tomar a un café…

Llegó la Nochevieja de 2001. Y allí una confesión por su parte entre copas y Estopa me hizo contemplar una posibilidad que yo me negaba a ver. Me dijo que yo le gustaba, pero que entendía que éramos sólo amigos. Y se fue al baño. Y ahí me quedé plantada intentando asimilar lo que acababa de soltarme.

Sólo puedo decir que antes de que acabase enero ya éramos pareja. Y ahora sí, nuestro primer beso fue como en las películas, con mariposas en el estómago. Dos años más tarde, se presentó con un anillo y me dijo que quería pasar el resto de su vida conmigo. Os podéis imaginar que le dije que sí. Nos casábamos una año y medio más tarde. Y esta semana celebramos nuestro aniversario de boda.

Ocho años después y tres niños más en el mundo, he de reconocer que ya no le quiero igual que antes. Reconozco que le amo más que entonces. Que nuestras confidencias son muy nuestras y que nuestro proyecto de vida juntos es más fuerte que nunca.

Hoy le dedico esta entrada porque gracias a él soy madre. Él me ha dado felicidad, estabilidad, comprensión, apoyo, risas, besos, abrazos y, sobre todo, tres hijos maravillosos. No puedo estarle más agradecida.

CONTRAS:

  1. Tuvimos que superar obstáculos. Pero los rebasamos con creces. Hoy estamos más unidos que nunca.
  2. No siempre estamos de acuerdo en todo, pero siempre sabemos encontrar ese punto intermedio que nos beneficia a toda la familia.

PROS:

  1. Mi marido, el Tripadre, es el mejor padre que podrían tener mis hijos.
  2. También es el mejor compañero de viaje que podría acompañarme en el camino de la vida.
  3. No nos aguantamos, nos comprendemos y apoyamos a partes iguales. Y además, nos queremos un montón.

Gracias, mi amor, por estos ocho años de feliz matrimonio y por unos once años compartiendo secretos. Te quiero .

Boda

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
Síguelo en Twitter #AZdelamaternidad.
Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.

07Oct/13

… del sorteo de los gatitos (¡y ganadora!)

Ganadora y suplentes del sorteo de los gatitos Yupi-pupi

Ganadora y suplentes del sorteo de los gatitos Yupi-pupi

Quiero empezar esta entrada dando las gracias a todos quienes parcipásteis en el sorteo que con tanta ilusión habíamos preparado Faly y yo. Cuando decidimos hacerlo, ni ella ni yo nos imaginábamos que ibais a ser tantos. La semana del sorteo la vivimos con emoción, con mensajes que iban y venían en plan “¿estás sentada? ¡Ya vamos por 20!” o “No te lo vas a creer… ¡pero ya pasan de 90!”. En total, fuisteis 94. Nos quedamos rozando las tres cifras. Y con vuestro pequeño gesto y vuestra participación nos hicisteis a las dos muy felices. Por todo ello, mil gracias.

El sábado publiqué la ganadora del sorteo de los gatitos de Yupi-pupi junto a las suplentes a través de Facebook. La afortunada ha sido Concepción y podéis ver el certificado oficial del sorteo aquí o pinchando sobre la imagen que encabeza esta entrada de hoy. Ya le he mandado un correo dándole la noticia y estoy a la espera de que conteste. De no ser así, el próximo sábado tendría que pasarle el premio a la primera suplente.

Pero este sorteo, gracias a que os tomasteis la molestia de contestar a mis preguntas, me ha servido también para aprender mucho de vosotros, mis lectores. Lo primero, que casi todas sois mujeres. Así que espero que los hombres en la sala sepan disculparme a la hora de usar el femenino genérico ;-).

También me he dado cuenta de los temas que más os interesan. Por ejemplo, yo pensaba que no habría nadie interesado en saber si uso tal o cual crema o cómo quito las manchas en la ropa de mis hijos. Pues parece ser que me equivocaba. Así que, aunque no será la tónica general, me permitiré tratar esos temas de vez en cuando.

Además, me he dado cuenta de que no he hablado de algo tan obvio como los juguetes de mis hijos. No me refiero a aquellos que hacemos nosotros mismos mediante manualidades, si no a los que les compramos por sus cumpleaños o los que les traen los Reyes Magos. También le pondré remedio a esto.

Por otra parte he visto que me seguís bastantes (futuras) embarazadas. Así que he pensado he hablar de más cosas sobre bebés. Y, curiosamente, también habéis sido bastantes las que me habéis preguntado sobre mis trucos para la casa. Bueno, pues de esto también sé un poco. Así que los compartiré con vosotras :-D. Y como esto, otras tantas cosas que iré tratando en el blog a partir de ahora.

CONTRAS:

  1. Todos los preparativos que conlleva un sorteo. Como yo no había hecho ninguno antes, no tenía ni idea. Lo primero, fue decir cómo iba a hacerlo. Yo me decanté por Easypromos (ya os conté mis razones, así que no me repito) y no me arrepiento. Sólo de pensar en tener que escribir uno por uno a los 94 participantes con el riesgo de que se me olvidara alguno me da sudores fríos.

  2. No tener premios para todos los participantes.

PROS:

  1. Aprender mucho sobre vuestros intereses para completar los temas del blog.

  2. La ilusión que hemos tenido Faly y yo. Espero que compartida por todas las participantes.

  3. El regalo que una de vosotras se lleva a casa.

De nuevo, y aunque me llaméis pesada, muchas gracias a todas para participar. Quien sabe, a lo mejor nos habéis dado alas a Faly y a mí y volvemos a sorprenderos dentro de poco ;-)…

04Oct/13

… de las tiritas para muñecos

Tiritas para muñecos

Tener hijos es igual a tener el botiquín lleno de apiretales, dalsys, agua oxigenada y tiritas. El paracetamol para adultos puede faltar llegado el caso, pero no cualquier cosa necesaria para realizar una primera cura en casa a un miembro de tu progenie.

El curso pasado, el Mediano se hizo en el cole una brecha en la cabeza producida por una caída y golpe en barandilla. Le pusieron tres grapas. ¿Lloró? No, para qué, si su madre no estaba delante. Eso sí, ya en casa, la cura con un poco de betadine en un algodón provocó ríos de lágrimas desconsoladas. Y ahí estaba yo, debatiéndome entre curarle a besos (si se dejara, claro) o pasar de quien no llora por las grapas pero sí por el algodón. Para tranquilidad de todos, se curó estupendamente y, a parte de la consecuente cicatriz en la cabeza, no hubo mayores repercusiones.

Vendaje cabezaEl caso es que le pusieron una venda en la cabeza. Menudo espectáculo. Se veía más venda que cabeza y todo para tres grapillas. Y, como no podía ser de otra manera, a su osito, ése al que más quiere de entre todos los que hay en su cama, también tuve que ponerle una venda. Y, oh, sorpresa, parece que mi hijo se calmó un poco. Es como si al ver a su osito de la misma guisa que él, ya no le doliera tanto… el dolor compartido duele menos.

Pues desde el curso pasado ando yo dándole vueltas a esto. No sé si a vuestros hijos también les pasa. Supongo que sí. Es curioso, ¿verdad? En mi caso, no es la primera vez que me doy agua oxigenada en la mano para que vean que no pasa nada y me dejen curarles la herida de turno. Con la crema de los chichones, al principio, lo mismo: acababa dándomela yo.

Tampoco es la primera vez que he tenido que ponerles tiritas, aunque no las necesitaran, para que me dejaran curarles más tranquilamente. Bueno, pues aquí es dónde yo quería llegar. A las tiritas. Y es que el otro día vi esto a través de Pinterest (where else? parafraseando al famoso anuncio) esta genial idea para hacer tiritas… ¡a los muñecos!

Se necesita poca cosa: fieltro, velcro (ambas caras) del que se pega (o tendréis que coser más), aguja, hilo y tijeras. Lo siento pero si queréis que vuestras tiritas sean lo más reales posibles, os va a tocar coser. La idea es recortar el fieltro con forma de tirita y unirlo al velcro. De esta manera, el velcro se pegará a la tela del muñeco. Pero como hay telas en las que no pega, utilizamos la otra cara del velcro y, como éste es de pegar, pegamos primero una parte del velcro al muñeco y encima ya podemos poner la otra parte, la de la tirita en sí. Os lo cuento mejor en el vídeo que hay al final y que ya está también en el canal de YouTube del blog.

CONTRAS:

  1. En esta manualidad, hay que coser. Lo siento pero hay que sacar la aguja. Aunque ya os digo que no hace falta ser expertas costureras para coser el rectángulo.

  2. El velcro de pegar es difícil de coser porque, al meter la aguja, a ésta le cuesta atravesarlo por el pegamento que lleva el velcro.

  3. Aunque el velcro puede ser de cualquier color, para el fieltro yo os recomendaría marrón, que es el color más parecido al de las tiritas de toda la vida.

  4. Como vais a estar con aguja, no recomiendo que los niños participen en esta manualidad. Pero una vez más, sois vosotras las que conocéis a vuestros hijos, si son capaces o no de no tocar la aguja.

PROS:

  1. Precisamente porque el velcro tiene pegamento en una cara, hay que coser menos que si no lo llevara. Así que, como también se puede utilizar el velcro normal, os dejo a vuestra elección cuál preferís usar.

  2. Una lámina de fieltro es barata. Y el poco de velcro que se necesita (sea del que sea y aunque se necesiten ambas caras) tampoco es caro. La aguja y el hilo doy por sentado que ya tenéis en casa.

  3. Se tarta poco tiempo en hacer. Menos aún si sois ágiles con la aguja.

  4. A los niños les encanta ver a sus muñecos con las tiritas. No hace falta que me creáis. Haced la prueba en casa y luego me contáis ;-).

  5. Os va a sobrar material seguro. Así que no hay problema en hacer más tiritas si alguna se pierde o extravía.

  6. Podéis hacerlas más reales aún pintándoles puntitos con un rotulador de punta fina.

Ahora sólo falta guardar las tiritas hasta nuevo aviso. Para no extraviarlas, yo las he puesto junto a las de verdad. ¿Qué os ha parecido la manualidad de hoy? ¿Os animáis a hacer estas tiritas para los muñecos de vuestros retoños? Si tenéis alguna duda, preguntádmela en los comentarios. Yo os la intentaré resolver. Y si queréis ver más juguetes caseros sólo tenéis que pinchar en el enlace ;-).

02Oct/13

… del vaso antigoteo

Vaso antigoteo

Un vaso anti… ¿qué? Goteo. Antigoteo. Vamos, un vaso que puedes poner boca abajo y que no derrama ni gota. Para mí, es otro de los imprescindibles cuando los niños dejan el biberón para tomar agua. Quizás el nombre no os suene, pero si lo veis, seguro que lo reconocéis.

Se supone que es un utensilio de transición entre el biberón y un vaso normal. Algunos traen hasta asas para que al bebé-ya-no-tan-bebé le resulte más fácil y cómodo cogerlo y llevárselo a la boca. Se supone también que, una vez que aprenden a beber en vaso normal, ya no les hace falta. Y se guarda en un cajón.

Bueno, pues ¿qué me diríais si os dijera que mis tres Trastos, a día de hoy, siguen usando el vaso antigoteo? Probablemente, lo primero que pensaríais es que aún no han aprendido a beber en vasos normales. Y, en este caso, os equivocaríais. Los Trastos mayores beben perfectamente en vasos “de mayores”, sin mancharse ni derramar líquidos. Obviamente, el Peque aún es chico y no sabe usar vasos normales (aunque lo intenta cada día en la bañera ;-)) y usa el vaso antigoteo como sus hermanos los otros vasos.

Mis Trastos mayores usan el vaso antigoteo para dormir. ¿Para dormir… como si fuera un chupete? No, erráis de nuevo. Todo empezó una noche en la que el Mayor aún era nuestro único descendiente, aunque en mi tripa ya se hallaba el segundo. Me llamó y pidió agua. Se la di. Bebió. Y ambos nos volvimos a dormir. A la noche siguiente, mismo ritual. La tercera noche, más de lo mismo. Un pensamiento fugaz cruzó mi mente mientras me encontraba de pie, al lado de su cuna, esperando a que terminara de beber para coger el vaso. Me vi a mí misma noche sí y noche también allí plantada a la voz de “¡mamá, agua!” o cualquiera de sus variantes.

Decidí probar una cosa. Le dejé el vaso en una esquinita de la cuna, no se fuera a dar un golpe al darse la vuelta. Le dije que si tenía sed sólo tenía que alargar el brazo hasta dar con el vaso, beber y volverse a dormir. Y, adivinad qué paso… pues que mi idea tuvo éxito. Sí, es más, es una de mis ideas “maternales” de las que más orgullosa me siento.

Se acabaron los llamamientos a media noche en pos de un poco agua para calmar la sed. Lo que estando embarazada agradecí infinito. Al poco tiempo, el Mayor empezó a intentar trepar por la cuna y, ante el miedo de que tuviera éxito en su empeño, el Tripadre y yo fuimos raudos y veloces a comprar una cama. Y volvimos con una litera. Lo que significaba que las mesillas de noche estaban descartadas. Yo pensé en una baldita que hiciera las veces de ésta para poner, por ejemplo, el vaso normal de agua. Pero pronto nos dimos cuenta de que no hacía falta. Nuestro hijo se había acostumbrado a dormir con su vaso antigoteo a mano. Y como la litera va pegada a la pared, pronto el sitio entre ésta y el colchón se convirtió en el lugar idóneo para colocar su vaso. Como podéis imaginar, ante esta perspectiva, hicimos lo propio con el Mediano obteniendo idénticos resultados.

CONTRAS:

  1. Hay que limpiar bien la válvula que evita que el agua se escape cuando el vaso no está de pie.

  2. No os mentiré. Existe el riesgo de que se den un coscorrón con el vaso en plena noche al darse una vuelta en la cama. Pero por eso es importante buscarle un sitio al vaso y que los niños se acostumbren a dejarlo siempre ahí. Os aseguro que cuento con los dedos de una mano los golpes que se han dado a causa del vaso. Es más, os diré que los que se han dado con el cabecero de la cama los superan con creces.

  3. Si duermen fuera de casa, hay que acordarse de echarlo en la maleta. Porque se acostumbran a él, ¡vaya que si se acostumbran!

  4. Hay que asegurarse de cerrarlo bien porque, si no, el agua se saldrá y mojará la cama.

PROS:

  1. Podréis decirme que lo mismo valdría una botella. Pues no. La botella hay que abrirla y cerrarla bien para que no salga el agua. Con el vaso antigoteo, este problema no existe.

  2. No se despiertan para beber. Sucede lo mismo que con un bebé lactante que busca la teta y come sin abrir los ojos.

  3. Su uso prolongado no retarda para nada el saber usar los vasos normales. Cuando los niños empiezan a beber en vasos de mayores, el vaso antigoteo se relega a la cama. Y los niños continúan su aprendizaje normal. Yo lo he comprobado con el Mayor y el Mediano. Y pienso comprobarlo también con el Peque.

  4. Hay distintos modelos con distintos tamaños, formas, colores, dibujos, con asas, sin asas… sólo tenéis que eligir el que mejor le vaya al niño.

A menos que se beban el vaso entero, no llaman por la noche a causa de la sed. Beben casi sin darse cuenta. Y lo vuelven a dejar en su sitio. Salvo enfermedades, pesadillas o vaciado del vaso, mis hijos duermen toda la noche del tirón. Que por el día no pararán quietos, pero al menos nos dan una tregua por la noche :-).

30Sep/13

Carta abierta a mi Mediano

Mediano

Queridísimo Mediano:

Esta semana cumplirás cuatro años. Ya eres todo un niño, hace tiempo que dejaste al bebé atrás. Creces cada día por dentro y por fuera. Y me haces crecer a mí contigo. Hemos ido de la mano desde tu primer aliento. Naciste callado, como si el ruido de fuera no te importara. Dormías en mi regazo como si no hubiera nadie más.

Sin embargo, tus primeros meses no fueron fáciles. Tuviste granos que picaban horrores y aún hoy me culpo por no haber reaccionado antes, por no haberte comprendido. Pasado aquello, empezaron tus privaciones y yo pensaba que me moría allí mismo contigo. Pero creo que eso también lo hemos superado. A pesar de tu aspecto exterior, eres todo un luchador. Y eso no se me olvida nunca.

En esta semana celebramos cuatro años de rizos, de risas, de lágrimas y de miradas. Tienes unos ojos grandes que te vienen de familia. Expresivos y hermosos. Podría tirarme horas embelesada perdida tu mirada. Y cuando sonríes unos pequeños hoyuelos quieren dejarse ver en tus mejillas. Tu risa es contagiosa, tu alegría es imprescindible en mi día a día.

Naciste en segundo lugar y eso te hace ser un privilegiado. Eres el hermano menor que aprende del primero y el hermano mayor en el que se fija el tercero. Eres un culo inquieto que no está tranquilo ni cuando duerme. Pero que abrazas, que das besos, que me dices cuánto me quieres y yo sólo puedo sucumbir a tus encantos.

Me derrito cuando juegas con el Mayor y todo son risas en medio del caos. Te comería a besos cuando le cantas y le haces tonterías al Peque sólo por el gusto de verle reír contigo. Y, aunque a veces te pierde tu genio, eres un trozo de pan, sensible y amoroso.

Han pasado ya cuatro años y aún me maravillo de cómo has cambiado. Tus gustos, tus preferencias, tu personalidad va cogiendo forma día tras día. Y me dejas ensimismada con tus respuestas y tu lógica aplastante. Tengo muchas ganas de seguir a tu lado descubriendo saltamontes detrás de cada hoja.

En esta semana tan especial, sólo puedo desearte un feliz cumpleaños y hacerte la firme promesa de estar ahí siempre, quizás a veces unos pasos más atrás, para ayudarte a levantarte si te caes y curar tus heridas si me dejas.

Feliz, muy feliz cumpleaños, Mediano. Te quiero tropecientos infinitos y un poquito más.

27Sep/13

… de la Peppa tarta

tarta Peppa Pig fondant paso a paso

El nombre de mi sobrina iba entre las manos, como si lo estuvieran sostiendo, pero lo he borrado para publicar la foto en el blog.

Lo sabéis. He sido muy pesada, me consta. Seguro que hasta he perdido algún seguidor en Twitter. Pero es que es superior a mis fuerzas. Hasta me inventé un hashtag para mí solita y lo exprimí todo lo que pude (#cumpleañossobri). Era el cumpleaños de mi sobrina y mi cuñada me había preguntado si yo podría hacerle la tarta a la niña. Ya empezáis a conocerme, sabéis que me encanta hacer tartas… o galletas o simplemente bizcochos. Comérmelos ya ni os cuento lo que me chifla.

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