12Abr/13

… de pintar macetas

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Vuelvo con una nueva entrada para hacer con los niños. Esta actividad también va de pintura. Qué le vamos a hacer, a mis hijos les encanta pintar y es lo que más hacemos en casa. Esta vez vamos a pintar macetas. Si alguien no tiene plantas en casa, tampoco tiene excusa, pues pueden servir para guardar pequeños juguetes de los peques. En este caso, podéis utilizar témperas o similar. Pero si vais a utilizarlas para plantar plantas, las tendréis que regar, así que necesitaréis pinturas acrílicas. Este tipo de pintura es difícil de quitar, tanto de la piel como de la ropa. Así que precaución al máximo.

Se pueden pintar macetas de cerámica o de plástico (baratitas en los chinos), eso ya depende de cómo sean vuestros hijos. Yo no he querido arriesgarme y en casa hemos optado por las de plástico. Y, bueno, cuando digo macetas también incluyo jardineras, colgantes y demás.

CONTRAS:

  1. Si se usan pinturas, se mancha. Si se usan pinturas acrílicas hay que extremar las precauciones: hules, papel de periódico, etc. Es mejor perder diez minutos tapando la mesa donde realicéis esta actividad que lamentarse después por esa mancha que no sale.

  2. Ropa vieja, delantales… todo está bien para evitar disgustos después.

  3. Si la maceta está vacía, mejor. Cuando la pintura esté seca, ponéis la planta. Pero también se pueden pintar macetas con sus plantas, eso sí, cuidado no vayan a darle la vuelta para pintar y tiren la maceta con su planta y su tierra.

  4. Hay que esperar a que se seque, como todas las pinturas.

PROS:

  1. Aunque los niños se manchen las manos, no hace falta usar aguarrás ni demás productos fuertes para quitarla. Bastará con bañarles. Si no sale el primer día, saldrá al tercero. Creedme, lo he comprobado.

  2. Este tipo de actividad, como la de la piña y los cuadros, fomenta la creatividad de nuestros hijos.

  3. Refuerza su autoestima.

  4. Sirve para pasar un rato divertido lleno de color.

  5. Os permite decorar vuestras plantas de forma original.

  6. Como ya dije, si no hay plantas, las macetas sirven para meter pequeños juguetes (canicas, muñequitos, cintas para el pelo, cromos…). No tenéis excusa, jejeje 😉

Mi hijos pintaron para nosotros, pero en cuanto venga el buen tiempo haremos para las abuelas. Se pueden pintar enteras, como las de mis hijos, o sólo ponerles unos motivos, como flores, corazones, caritas sonrientes… La verdad es que mis Trastos disfrutaron muchísimo con sus macetas y las cuidan que da gusto.

12Abr/13

… del Viernes dando la nota: Tu calorro

Viernes dando la notaAquí estoy un viernes más dándolo todo. Hoy os traigo una canción más conocida, creo. Se trata de Tu calorro, de Estopa. Otros a los que me encanta escuchar porque me alegran el día, sobre todo, sus primeros discos. La canción tiene ya unos añitos, pero no por eso me gusta menos. Es empezar a oírla y se me mete el ritmo en el cuerpo.

Además, esta canción tiene historia, pues fue el comienzo de algo muy bonito. Pero no os lo cuento ahora. Vais a tener que seguir leyendo hasta el final…

CONTRAS:

  1. Da igual lo que esté haciendo. Al escucharla, el cuerpo me pide baile. Dejo lo que esté haciendo y me pongo a bailar. A veces no lo dejo y bailo mientras sigo haciendo mis cosas.

  2. Podría estar escuchándola todo el día. Con el consiguiente riesgo de resultar cansina. Yo, no la canción.

  3. El vídeo que he encontrado es un directo, espero que se escuche bien.

  4. La semana pasada hubo quien no pudo ver el vídeo, espero que esta vez no pase porque no tengo ni idea de cómo solucionarlo.

  5. De nuevo, me falta tiempo para pasarme por todos los blogs. Y creedme que lo intento…

PROS:

  1. Esta canción me trae muy buenos recuerdos. El Tripadre y yo, antes de ser pareja, fuimos amigos. Podría decirse que con esta canción saltaron las chispas que me hicieron pensar que quizás podríamos ser algo más. Él ya lo venía pensando de antes, jejeje… Para no extenderme, diré que en un determinado momento de la canción, el Tripade me miró de cierta manera y ahí empezó todo. Concretamente desde el minuto dos hasta el 2:23… ainsss… ya estoy sonriendo como una tonta otra vez…

Como veis, un pro muy muy muy importante. ¿Quién me iba a decir a mí que aquella Nochevieja en que la bailamos juntos iba a saltar la chispa de lo que luego se convertiría en una familia con tres Trastos?

Y ahora ¡a disfrutarla! Yo ya estoy bailando… 😀

Viernes dando la nota es un carnaval de blogs en el que todos los blogs participantes dejamos una canción y entre todos hacemos del viernes un día lleno de música.
Si quieres participar, sólo tienes que subir a tu blog una entrada con una canción que te guste, que signifique algo especial para ti, que no puedas quitarte de la cabeza… y enlazarlo al Viernes dando la nota.
Recuerda viejas canciones, rememora momentos, conoce nuevos artistas… y sobre todo ¡Baila, canta y diviértete!
Si quieres saber más, las reglas y participar puedes verlo todo aquí.

11Abr/13

… de recibir 3 premios

Premios 1

Hace casi un mes, Annabel de La nave del bebé, me sorprendió con esto. No uno, ni dos, sino tres premios. Tres, ¡como mis Trastos! A saber: One Lovely Blog Award, Liebster Award y Best Blog. Apenas hacía un mes que me había decidido a abrir este blog. Aún andaba peleándome con Twitter y Facebook, aprendiendo esto de los widgets de WordPress, intentando entender las estadísticas de Madresfera

Si os cuento la ilusión que me hacía, la sonrisilla en la cara que tuve el resto del día, me diréis que exagero, así que mejor no os lo cuento. Pero os lo imagináis, ¿verdad? Annabel es encantadora, sólo hay que leer un poquito su blog para darse cuenta. Ya la he enlazado desde aquí un par de veces. Seguro que os suena.

Recibir estos premios implica contar algunas cosas sobre mí. Que no haya contado ya por aquí, se entiende. Así que ahí voy.

  • Me gustan los días de lluvia y los de niebla. Si no tengo que salir de casa, mucho mejor.

  • Aunque mi color favorito es el amarillo, las rosas las prefiero rojas.

  • Lo mío con el chocolate no es adicción ni obsesión. Es algo que va mucho más allá.

  • Tengo un tatuaje.

  • Me apasiona cocinar. Si es algo dulce, mejor que mejor.

  • Me pirra la fotografía. Pero no soy buena fotógrafa.

  • Un buen puzzle me ayuda a relajarme y a pensar.

Ahora ya sabéis algo más sobre mí. Lo que no sabéis es por qué he tardado casi un mes en otorgar estos premios. Pues por qué va a ser, porque antes he hecho mi lista de contras y pros ;-).

CONTRAS:

  1. Recién aterrizada en este mundo 2.0, aún no conocía muchos blogs. Seguía unos 5, muy conocidos, pero ninguno más. Quería conocer algunos más para poder escoger a cuáles pasarles el testigo.

  2. No tenía mucha idea de cómo funcionaba esto de los premios. Sí, vale, te los dan y te hace un montón de ilusión, pero luego ¿qué haces con ellos? ¿Hay reglas no escritas? ¿Hay que ponerlos en la página principal? ¿Hay que crear una página exprofeso para ellos? Miles de preguntas me asaltaron. Algunas tontas, lo sé.

  3. Se corre el riesgo que dar el premio a un blog al que ya se lo había dado previamente. Esto al principio casi me quitaba el sueño. Pero luego pensé que si los actores que ya tienen un Óscar o un Goya no renuncian al segundo y sucesivos por tener ya uno, ¿por qué no iba yo a darle estos premios a un blog aunque ya lo hubiera recibido antes?

  4. Como poca gente sabe que escribo este blog, no he podido compartir mi alegría con mucha gente. Me lo he tenido que callar y morderme la lengua. En varias ocasiones además.

PROS:

  1. Que te den un premio siempre gusta. Alimenta tu ego y el resto del día vas por la casa que ríete tú de Katharine Hepburn o Carmen Maura. Quienes, para quien no lo sepa, tienen 4 estatuillas, cada una en lo suyo.

  2. ¿Se pueden dedicar? Espero que sí… yo se los dedico a mis 55 magníficos seguidores. Y a mi marido y a mis Trastos, por supuesto ;-).

  3. Doy los premios con la misma ilusión con la que los recibí.

Bueno, que no me enrollo más. ¿Queréis saber para qué fantásticos blogs van estos premios? Pues aquí están:

  • Niños felices, niños buenos. Porque también tiene tres hijos, porque también son todos niños y porque me encanta su blog.
  • En paro biológico. Porque su blog es un claro ejemplo de que, en esto de tener hijos, no existe el momento ideal. Y por nuestras charlas nocturnas en Twitter.
  • ¡Mamá qué sabe! Porque se pueden decir las cosas más altas, pero no más claras. Y encima te hace pasar un buen rato.
  • Mami a tope. Porque, aunque lo he descubierto hace poco, no puedo dejar de leerlo. Y porque su proyecto La princesa que besa es genial.
  • La mamá imperfecta. Porque me río mucho con sus historias y, como ahora está en EE.UU., así voy pillando nota de lo que se cuece por ahí, no vaya a ser que al Tripadre lo manden para allá.

¡Enhorabuena!

… del Miércoles Mudo: jacinto rescatado

Jacinto

Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

¡Feliz Miércoles!

El listado con el resto de blogs participantes en esta iniciativa de Naturalmente mamá se encuentra aquí. No doy con el código de inlink para incluirlo aquí, lo siento.

09Abr/13

… de hacer caras y coches con tubos

Tubos papel higiénico.

Hoy os traigo un dos por uno. Manualidades, se entiende, que vender no vendo nada. La semana pasada me tropecé con la bolsa donde voy guardando los tubos de papel higiénico y de rollos de cocina. Había ya unos cuantos y me dije: “es hora de hacer algo con esto”. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue usar las plantillas de Annabel. Pero me encontré que se nos había acabado la tinta en la impresora de casa… Lástima, ya veía a mis Trastos jugando con el Capitán América.

Así que pensé en qué tenía por casa que pudiera utilizar. Había témperas (cómo no), trozos de cartón y de cartulina, cola blanca, tijeras… Y así surgió la idea de hacer caras y coches con los tubos. Se trata de una manualidad para hacer en dos días, pues hay que esperar a que la pintura se seque para continuar.

Para la primera Tubos papel higiénico.parte, se necesitan: tubos de papel higiénico (los de cocina son un poco grandes para esta manualidad, pero también se pueden usar), cuantos más mejor porque se acaban en seguida; témperas o pintura similar, cuantos más colores mejor; pinceles… y, como siempre, toallitas, ropa que no sea nueva y el perímetro de seguridad en la mesa (hule, papel de periódico… lo que mejor os venga).

¿Qué hay que hacer? Pintar los rollos al gusto del pintor. Se pueden mezclar varios colores en un mismo tubo, hacerle rayas, pintarle lunares, dejarlo sólo de un color… y se deja secar, si es hasta el día siguiente mejor. Así os aseguráis de que están totalmente secos y se pueden manipular sin miedo a mancharse de nuevo.

Al día siguiente, para la segunda parte se necesitan: ojos saltones (si no tenéis, no pasa nada, se pintar con rotuladores y listo), cola blanca (u otro tipo de pegamento), tijeras, cartulina, trocitos de cartón no muy grueso (yo usé el de la caja de la leche, leche de beber, no es que la caja sea la leche, jejeje… qué chiste tan malo… perdón, no he podido resistirme…), ceras de colores, rotuladores (si son los que se van al lavarse, mejor) (sí, existen y, sí, se van con agua caliente, los nuestros los compré en una papelería de barrio) y, si queréis, también podéis usar pegatinas.

Retomamos la actividad. Lo primero, hay que separar qué tubos van a ser caras y cuáles coches. A los de las caras, se les pegan los ojos (normalmente dos, pero ya veis en la foto que el número también va a gustos) y se dejan secar. Con los trozos de cartón, se cortan círculos para las ruedas y se pintan (os diría que de negro, pero, como también podéis ver, nosotros tenemos ruedas de colores). Después, se pegan cuatro ruedas por tubo (aquí sí que parece que hubo consenso) y se dejan secar.

Volvemos a las caras. Con suerte, los ojos ya estarán secos, o casi, y podremos cogerlos sin dejarlos tuertos. Con la cartulina se pueden recortar alas, con la forma que queráis (si recortáis con forma de B, podéis hacer mariposas), orejas, pelo, etc. Y después se pegan de nuevo al tubo. Se deja secar.

Ahora nos centramos en los coches. Ya pintados y con las ruedas puestas, sólo nos queda darles los últimos retoques. Les ponéis el número, el nombre del piloto y, para los más atrevidos y diestros dibujantes, podéis pintar también rayos u otra forma divertida. ¡Ya están listos los coches!

Para terminar las caras, sólo hay que coger los rotuladores y pintarles distintas expresiones: contentas, tristes, enfadadas, sorprendidas… cualquiera que se os ocurra o que podáis dibujar porque el Mediano se empeñó en que dibujara una cara de fantasma y, como no supe hacerla, quedó en una cara asustada (o al menos eso pretendí…). El toque final lo podéis dar con pegatinas. ¡Y ya tenemos las caras!

CONTRAS:

  1. Es una manualidad que es mejor hacer en dos días, para darle tiempo a las témperas a secarse bien. Así nos ahorramos mancharnos más de lo necesario, pero también así se puede después pintar encima con rotuladores perfectamente.

  2. Como siempre que usamos pinturas, nos manchamos. Hasta los codos. Aunque he de reconocer que esta última vez mis Trastos se han manchado menos que otras veces. Lo que significa que no se ensuciaran, que conste.

  3. Hacen falta bastantes tubos. Todos los de la foto se pintaron en media hora, para que os hagáis una idea.

PROS:

  1. Los niños pasan un rato divertido, ¿alguien lo duda?

  2. Dan rienda suelta a su creatividad. Lo digo siempre que hacemos manualidades, pero es que es verdad.

  3. Al cortar con tijeras o usar el pincel, potencian la destreza de sus pequeñas manitas.

  4. Una vez terminada la manualidad, pueden jugar con el resultado, tanto con los coches echándose carreras como con las caras.

  5. Con las caras se pueden trabajar las emociones. Esto a los niños les viene fenomenal.

  6. Fomenta la autoestima de los niños. Esto también lo digo siempre, pero no por ello es menos cierto. El Mediano ha estado tan orgulloso de su coche que se lo quería llevar hoy al colegio para enseñárselo a su profe y a sus compañeros de clase.

Bueno, pues ya sabéis otra manera divertida de darle salida a los tubos de papel higiénico que no sea la socorrida trompeta o el apañado catalejo pirata. Y, si os animáis a hacerla, pasaos por aquí y me contáis qué tal se les ha dado a vuestros hijos ;-).

08Abr/13

… del puré

Después de hablar de la lactancia y del biberón, la lógica me dice que ahora toca hablar de purés. Tarde o temprano, todo bebé necesita alimentación complementaria, la leche (de pecho o de biberón) ya no es suficiente y debe probar alimentos nuevos. Es la época en la que se descubren algunas alergias alimenticias (al pescado, al huevo…). Se puede optar por el método baby-led weaning (BLW), que básicamente consiste en darle al bebé alimentos sólidos, sin pasar antes por el puré. A quien quiera saber más sobre este método, lo que es y cómo se aplica, le recomiendo encarecidamente que se pase por el blog de Annabel.

Yo opté por los purés. Más que nada porque desconocía otros métodos (como el BLW). No sé por cuál hubiera optado de saber que había alternativas al pué, la verdad. La cuestión es que mis tres hijos han comido purés. El Pequeño está en ello ahora mismo. Así que, como siempre, aquí os dejo de relación de contras y pros. ¡Empezamos!

CONTRAS:

  1. Las cantidades. Según el primer pediatra al que acudí (allá cuando el Mayor era un bebé) me dio la siguiente relación: 20 g de pollo por 200 g de verduras en cada toma de puré. Os podéis imaginar, como madre primeriza que era, cómo iba con la báscula (de cocina, se entiende) pesándolo todo. Exactitud al máximo. Nada de 22 g de pollo, tenían que ser 20 g exactos. Y con la verdura lo mismo. Como anécdota, os diré que cuando mi primer bebé probó el arroz, ni corta ni perezosa, eché los 20 g de pollo con 200 g de arroz. Aquello ni era papilla ni era nada. Una plasta en toda regla que, lejos de probarla mi bebé, tuvo que ir directamente a la basura. Por cierto, yo ya con el tercero lo hago a ojo. La báscula me echa de menos.

  2. El tiempo. Si el bebé en cuestión come bien el puré, estupendo. Pero si no, puedes pasarte un buen rato cucharita va, cucharita viene. Cansado el bebé, cansado quien le dé de comer. Con lo fácil que era arrimarle al pecho y entretenerte viendo la tele, leyendo algo o simplemente mirándole embobada mientras mamaba, ¿verdad?

  3. Si al bebé le da por hacer pedorretas (pasa más veces de las que nos gustaría recordar), va a haber puré hasta debajo de los armarios. Que al principio te hace gracia, mírale, qué mono el bebé, si sabe hacer pedorretas… qué tierno, se ha puesto de puré hasta las orejas, sí, pero es taaannn mono… A la quinta, ni mono, ni mona, ni orangután ni nada. Te lo tomas como algo personal. Cuando el puré llega hasta tus orejas, empiezas a maldecir el día en que le enseñaste a pedorrear. Si quien se lo enseñó fue otra persona, le declaras ahí mismo odio eterno. Y, si además, dicha persona aún no se ha estrenado en esto de la pa/maternidad, decides que lo primero que le enseñarás a su vástago será a hacer pedorretas, a la hora de la comida a poder ser.

  4. El puré hay que prepararlo. Y con más antelación que el biberón. Con el biberón sólo hay que calentar el agua y echarle los polvos. Y ya. El puré hay que hacerlo antes porque hay que batirlo y dejar que adquiera la temperatura adecuada para no escaldar la lengua del bebé. Y luego, además, hay que fregar la olla, la batidora y demás.

  5. Cuando salimos fuera de casa, hay que calentarlo. Esto implica encontrar un sitio donde te hagan el favor. Y, una vez que te lo hacen, esperar para que no esté ni demasiado frío ni demasiado caliente (a ver cómo le explicas a un bebé hambriento que ese puré que tiene delante quema demasiado para que se lo coma ya y que ni soplando consigues que se temple…). Después de tres niños, yo me hice con una bolsita térmica y, antes de salir de casa, caliento el puré a tope y lo guardo ahí. Así mantiene el calor y, si calculo bien, se lo puedo dar a su hora sin depender de tener que calentarlo fuera de casa.

PROS:

  1. Como pasa con el biberón, el puré se lo puede dar cualquiera. Puedes dejar a alguien encargado de dárselo al bebé e irte a hacer otras cosas (como una ducha o comprar verdura para el siguiente puré).

  2. Ya que te pones, puedes hacer purés para varios días. La olla a presión (exprés, rápida) para esto es genial. Multiplicas las cantidades, lo repartes en recipientes y al congelador. Ahí lo tienes para varios días. Así no es necesario liarte todos los días en la cocina. Yo lo hago una vez a la semana.

  3. Creo firmemente que mi bebé nunca volverá a comer tantas verduras juntas como en este periodo de su vida. Madre mía la cantidad de verdura (vitaminas, minerales) que se mete para el cuerpo. O quien sabe, quizás te pase como a mis Trastos mayores, que ahora han empezado a aficionarse a los purés de verduras a base de ver al Pequeño los platazos que se mete entre pecho y espalda. Alguna cucharadita le han regateado al Peque. Y eso que para el bebé los hago sin sal…

  4. El puré les llena. Es tontería, me llena a mí, imaginaos a un bebé con el estómago más pequeñito. Así que normalmente, después de comer, la siesta se la echa sin problemas. Al menos eso me ha pasado a mí con los tres.

Dentro de poco, empezará con la comida sólida. Cuando empiece a guiarse por los ojos y a decir “esto no me gusta” sólo porque sea de un determinado color o tenga cierto aspecto, estoy segura de que echaré de menos esta etapa en la que se comía todo lo que yo le echara al puré. Y, para que no se me olvide, tengo que hacerle una foto pringado hasta los codos, porque, por mucho que se manche y por mucho que tenga que limpiar yo después, en las fotos así, los bebés están taaannn monos… 😉

06Abr/13

… del masaje Shantala para bebés

Cuando estaba embarazada del Mayor, fui a clases de preparación al parto. Fue la única vez, pues al llevarse poco tiempo, lo tenía todo muy presente. Además, tuve la precaución de tomar notas que pude consultar durante mis siguientes dos embarazos. Nos contaron cosas muy interesantes, la verdad es que no tengo queja alguna de aquellas clases. No sé si es porque se trataba de mi primer hijo y yo era ignorante en muchas cosas de la maternidad o que tenía las hormonas bailando jotas, pero lo recuerdo todo con mucho cariño. Una de las cosas que nos enseñaron es el masaje Shantala que, según nos contaron, proviene de la India.

Yo se lo di a mi bebé y he de decir que, teniendo un poco de tiempo, es estupendo tanto para el bebé como para la madre, aunque, por supuesto, también se lo puede dar el padre o cualquier otra persona. Yo intentaba dárselo todos los días sobre la misma hora. A mi entonces bebé le encantaba. Lo que nos recomendaron en el curso fue darlo con aceite de uva y unas gota de lavanda. Así se relajaban más. Y, la verdad, mi bebé se relajaba.

CONTRAS:

  1. Sí, he dicho aceite. Así que sí, pringa. Cuidado con qué tocáis con esas manitas dulces, sí, pero también pringosas después de dar el masaje al bebé.

  2. La esencia de lavanda es algo carilla para el botecito en el que viene. No obstante, como sólo se usan unas gotitas por litro de aceite, cunde mucho. Por cierto, ambas cosas se pueden encontrar fácilmente en herbolarios y son aptas para pieles sensibles. De todas formas, nunca está de más preguntar al pediatra o al del herbolario.

PROS:

  1. Es contacto físico y, al igual, que dar el pecho, abrazarle o besarle, ayuda a fortalecer el vínculo madre-hijo. Aunque, como digo, se lo puede dar el padre o cualquier otra persona.

  2. Es indicado para bebés, pero también se le puede dar a niños pequeños.
  3. Puede ayudar a eliminar los cólicos o el estreñimiento.

  4. Relaja al bebé y, si se le da antes de dormir, le ayuda a conciliar el sueño.

  5. Bien dado, se lleva su tiempo. Una vez que lo tengáis dominado podéis acortarlo en función del tiempo del que dispongáis, haciendo más ahínco en lo que queráis reforzar (cólicos, sueño…).

  6. Aunque lo más aconsejable es darlo con aceite, porque así el movimiento de las manos es mejor, también se puede dar con la cremita hidratante que utilicéis normalmente con vuestro bebé.

  7. Cuanto más le deis este masaje a vuestro bebé, más predispuesto estará a recibirlo. Quizás el primer día penséis que no ha servido de mucho. Bueno, hacerlo durante una semana y luego me contáis ;-).

Y, llegados a este punto, os preguntaréis ¿y cómo se da este masaje tan fantástico? Pues si me pongo a explicároslo os podéis morir del aburrimiento o no entender nada. Es un poco lioso de explicar, pero muy sencillo de dar. Así que, como dicen una imagen vale más que mil palabras, os dejo a continuación un vídeo con el masaje Shantala que más se parece al que me enseñaron a mí.

Si os animáis a probarlo, no dudéis en contarme cómo os ha ido. Estaré encantada de compartir experiencias :-).

05Abr/13

… del Viernes dando la nota: Asturias

Bueno, pues aquí estamos otra vez dando la nota un viernes ;-). La cogida la semana pasada fue genial, desde aquí, gracias a todos quienes me disteis la bienvenida, os pasasteis por aquí y, además, dejasteis un comentario. ¡Así da gusto!

CONTRAS:

Viernes dando la nota

  1. De nuevo, aquí me hallo buscando una canción. Es más, llevo pensándola desde el sábado pasado :-P.

  2. Me falta tiempo para pasarme por todos los blogs que participan. ¿Soy la única o también os pasa al resto?

  3. El viernes pasado, aun a pesar de mis esfuerzos y vuestra ayuda, no fui capaz de que el listado de los demás blogs apareciera en mi entrada. Hoy lo voy a intentar de nuevo y espero conseguirlo, pero, si fracaso de nuevo, por favor, no me lo tengáis en cuenta. No está hecho con mala intención.

PROS:

  1. He visto blogs geniales a través del Viernes dando la nota.

  2. He conocido canciones estupendas que me han encantado pero que no había oído nunca.

  3. He recordado canciones maravillosas que hacía mucho que no escuchaba.

Y ahora, al lío. La canción que he elegido esta semana es Asturias, de Melendi. Este cantautor se dio a conocer por la misma época en que el Tripadre y yo empezamos a salir. Me acuerdo de ir escuchando en el coche (conducía él, por supuesto) su primer álbum durante nuestras primeras vacaciones juntos.

Ahora, unos 10 años y tres niños después, resulta que el Mayor se ha aficionado a Melendi a través de su canción Lágrimas desordenadas. Y de aquí, ha pasado a escuchar otras más antiguas, entre las que se encuentra la que os traigo hoy, Asturias. Aunque a mi hijo le gusta más la parte de los cojones y la de Fernando Alonso (en esta casa la F1 se ve caiga quien caiga, Alonso rules 😛), la verdad es que la canción refleja el amor que cada uno siente a su tierra, la añoranza cuando se está lejos de ella y el orgullo de las propias raíces. Hoy en día, en que muchas personas se ven obligadas a viajar para conseguir una vida mejor, creo que la canción viene muy a cuento. Sólo tenéis que sustituir Asturias por vuestra tierra. ¿En cuál pensáis cuándo la oís?

¡Feliz Viernes dando la nota!

Viernes dando la nota es un carnaval de blogs en el que todos los blogs participantes dejamos una canción y entre todos hacemos del viernes un día lleno de música.
Si quieres participar, sólo tienes que subir a tu blog una entrada con una canción que te guste, que signifique algo especial para ti, que no puedas quitarte de la cabeza… y enlazarlo al Viernes dando la nota.
Recuerda viejas canciones, rememora momentos, conoce nuevos artistas… y sobre todo ¡Baila, canta y diviértete!
Si quieres saber más, las reglas y participar puedes verlo todo aquí.

03Abr/13

… de volver a la autoescuela

Coche.

Si os pasáis de vez en cuando por aquí, mi casa 2.0, sabréis que he vuelto a la autoescuela. A dar clases prácticas más bien, para quitarme este miedo que me paralizaba al volante y coger confianza conduciendo. Llevo, con hoy, 8 clases. La última ha sido hace un rato. La anterior, antes de las vacaciones de Semana Santa.

Antes de las vacaciones, yo me veía feliz y contenta yendo a recoger a los Trastos al colegio. Había adquirido cierta confianza que crecía día a día. Pensé en llegar a 10 clases y dejarlo. También pensé en coger mi propio coche estos días de fiesta para practicar y ver qué tal se me daba sin mi profesor al lado. Sin embargo, por unas o por otras, no ha podido ser. No hemos podido dejar a los tres Trastos con nadie y yo, para practicar, paso de llevármelos en el coche. Me parece irresponsable cuando menos. Además, después de volver de Teruel, la casa se ha llenado de visitas y tampoco me parecía bien dejarles a ellas a los niños para irnos el Tripadre y yo a dar vueltas con el coche.

En cualquier caso, éstas son los contras y pros con los que me he encontrado al volver a la autoescuela. ¿Preparados? ¿Listos? ¡Empezamos!

CONTRAS:

  1. Tras años de insistirle al Tripadre para que no corra, resulta que ahora a mí me cuesta coger velocidad. En ciudad, muy bien, pero en autovía está fatal. Tengo que correr más, tengo que correr más…

  2. El juego de pedales se me sigue atravesando. En la última clase, no se me caló el coche ninguna vez. Hoy se me ha calado 3 veces… al menos no han sido seguidas y he sido capaz de seguir.

  3. Cuando en una calle estrecha me encuentro con un autobús que viene hacía mí por el carril de al lado, es para verme y mearse de risa. Me encojo de hombros y empiezo a decir: “ay, ay, ay…” hasta que ha pasado. Mi profesor se parte conmigo.

  4. Entre los nervios y ponerme delante de un volante, toda mi concentración está puesta en la carretera. Lo que implica que digo y hago preguntas personales que, en situaciones normales, no haría. Estoy convencida de que mi profe piensa que soy una cotilla bocazas, qué paciencia tiene el pobre conmigo…

  5. Confundo derecha e izquierda. Más de una vez me dice que gire a la derecha y yo, no sé por qué, veo la calle a la izquierda y ahí que me lanzo. Mañana me voy al cole con mis hijos, a ver si me enseñan la diferencia entre un lado y otro.

  6. Me he dado cuenta de que no sé orientarme en coche. Ya puedo estar al lado de casa que, si no veo el parque, podría bajarme ahí mismo y tardar tres horas en saber por dónde ir.

PROS:

  1. Soy capaz de arrancar en una cuesta. ¡Bravo por mí! Si me asustaba que se me calara el coche y no fuera capaz de arrancarlo, ya ni os cuento si esto me pasa en una cuesta.

  2. El aparcamiento en línea lo tengo controlado. Me sale increíblemente bien, de verdad…

  3. Como no conduzco para sacarme el carné (os recuerdo que lo tengo nuevecito desde hace unos 12 años), mi profesor me dice cosas que normalmente no se dicen a quien tiene que examinarse. De la misma manera, probamos a hacer cosas con el coche para que yo coja confianza, como entrar en una rotonda en tercera ;-).

  4. Estoy decidida a que el coche no va a poder conmigo. Mis hijos lo ven como una competición entre el coche y yo, y no pienso perder antes un cacharro por mucho volante que tenga.

  5. Si abandono, doy pie a mis hijos a que vean que no pueden hacer determinadas cosas que se propongan. Y eso sí que no. Hay que enfrentarse a los miedos, cada uno el suyo, coger el toro por los cuernos, como suele decirse, plantarle cara y quitarse el miedo. Quiero que vean que miedo tenemos todos, pero lo importante no es asustarse, sino saber sobreponerse y seguir hacia delante.

Resumiendo, no sé cuántas clases más daré. Tampoco sé cuándo podré probar mi coche. Ahora mismo estoy un poco derrotada y tampoco me veo yendo a recoger a los Trastos al cole. Lo mismo dentro de dos clases más vuelvo a coger confianza, puedo practicar con mi coche el fin de semana y en 10 días me veis conduciendo por ahí… Lo que sí tengo claro es que no pienso rendirme. Como siempre les digo a mis hijos cuando algo no les sale, la clave es practicar. Así que mañana más ;-).

02Abr/13

… de que su abuela sea mi madre

Me enorgullece decir que mis hijos tienen a su disposición a sus cuatro abuelos. Cuatro personas fantásticas y maravillosas que se desviven por ellos. Les quieren, les adoran y siempre están ahí para echarme una mano (si la necesito) cuando el Tripadre anda en su eterno horario laboral o de viaje. Desde aquí, gracias.

Por otro lado, el Tripadre y yo siempre les decimos a los Trastos que siempre hay que hacer caso a papá y a mamá. El problema viene cuando yo digo una cosa y mi madre, su abuela, les dice otra. Dejaré hoy a un lado el tema de la autoridad pa/materna para centrarme en otra cosa, porque, en mi caso, se merece una entrada a parte.

Un ejemplo. La abuela les dice que, después del baño, pueden ver una película. Ellos corren raudos y veloces a decirme qué peli quieren ver. Yo miro el reloj y les digo que peli no hay, hay dibujos normales en la tele, si quieren. ¿Por qué? Pues porque la película dura hora y media larga y, después del baño, sólo les queda una hora antes de irse a la cama. Sé que no van a consentir en dejar la película a medias, pero si les dejo verla entera, al día siguiente cuesta horrores que se levanten de la cama para ir al cole. Pues bien, ya está servido el drama.

Les explico que no les da tiempo a verla entera. Ellos me regatean, están dispuestos a renunciar al baño para que les dé tiempo. Por un momento dudo, total, porque no se bañen un día no pasa nada, ¿no? Entonces caigo en que el Mediano trae el pelo lleno de arena, fruto del recreo, y en que el Mayor ha tenido fútbol. Hoy toca baño sí o sí. Les digo que no, que mejor mañana, se bañan antes y les pongo la película que quieran (que no se confunda nadie, tardan media hora en ponerse de acuerdo porque, por lo general, la peli que quiere ver uno, no quiere verla el otro… y así un buen rato). El Mayor me ha visto dudar, sabe que puede insistir un poco más. Lo hace. Vuelvo a acordarme de la arena. Digo que no. Ven que están perdiendo la batalla contra mí y recurren al último cartucho que les queda.

– Mamá- me dice el Mayor muy serio-, tú siempre nos dices que hay que hacer caso a mamá y a papá, ¿verdad?

– Sí. Es que siempre hay que hacer caso a mamá y a papá.

– Pues la abuela ha dicho que podíamos ver una peli.

– ¿Y?

– Pues que la abuela es tu madre y tú deberías hacerle caso. Así que tienes que ponernos una peli.

Mi cara es un poema. ¿En qué momento de su vida, ese pequeñajo, ese pipiolo, ese mico de cinco años ha sido capaz de hacer tal asociación de ideas y ponerme en jaque a mí? Me doy cuenta de que está a punto de ganarme con mis propios argumentos. Esto puede asentar unas bases terribles para el futuro. Ya me veo llamando a mi madre para preguntarle si hoy pueden ir en manga corta porque ellos quieren, pero yo no veo que el día esté para ir así de frescos. ¿Va a mandar la abuela más que yo, que soy su madre? Por ahí no paso. Ya le veo la cara de satisfacción. Dudo un segundo. Me recompongo y muy digna le digo:

– Ya, pero tu madre soy yo, no la abuela. Y ésta es la casa de mamá y de papá, no de la abuela, así que aquí se hace lo que digan papá y mamá, nadie más.

– Joooo…

Y se va, resignado al salón. Yo sonrío, he ganado. He conseguido salir de una situación delicada. Me siento orgullosa de mí misma. Creo que he dado con el quid de la cuestión. Si pudiera, me daba un beso. Qué diantres, palmaditas en la espalda, que ahí sí llego. Yo también me voy al salón, dispuesta a negociar qué dibujos ponemos después del baño.

– ¿No les vas a poner una peli? – pregunta mi madre.

– No les da tiempo después del baño.

– Pues no les bañes hoy. No les va a pasar nada.

– Tienen arena en el pelo. Tengo que bañarles.

– Pues les peinas y ya está.

– Pero es que el Mayor ha tenido fútbol y habrá sudado.

– Ya ves tú lo que puede sudar un niño de esta edad.

– Bueno, voy a bañarles, que me quedo yo más a gusto sabiendo que se acuestan limpitos.

– Tú verás, que eres su madre. Pero mira que dejarles sin peli…

– Voy a prepararles el baño.

Está claro que no todas las batallas se ganan a la primera.

CONTRAS:

  1. Es cierto, las abuelas y los abuelos son los padres y madres de mamá y papá. Pero eso no significa que manden más que nosotros, que al fin y al cabo somos los padres de nuestros hijos.

  2. Se dice que los padres crían y los abuelos malcrían. ¿Y dónde está el límite de malcríar?

  3. Cuando era pequeña, siempre oí a mi padre decir aquello de “yo soy tu padre y harás lo que yo diga”. Pues bien, ahora la madre soy yo. Exijo respeto sobre mis decisiones.

PROS:

  1. Prefiero tener esa discusión con mi madre cien veces a que no estén presentes en la vida de mis hijos. Son sus abuelos y les quieren con locura.

  2. Siempre estaré eternamente agradecida con la ayuda que me prestan los abuelos. Hay veces en que no puedo hacerlo sola… a menos hasta que se invente la máquina de la ubicuidad. ¿Alguien sabe dónde la venden?

Cuando mis hijos eran bebés, no se enteraban de la mitad de las cosas. Ahora han crecido y, aunque a mis ojos, sigan siendo pequeños, ya son personitas con capacidad de asimilación y comprensión. Tienen sus propios gustos y saben qué quieren y qué no. Ante dos respuestas contradictorias, escogerán siempre la que más les convenga a ellos. Los adultos también lo hacemos. Es algo normal. Por eso es importante mantener una cierta coherencia en lo que se les dice. Da lo mismo que se trate de papá y mamá o de papá y la abuela, si se dan discursos contradictorios, los niños no sabrán a qué atenerse. Para mí, la palabra clave es coherencia. Y dejarles bien claro a quién deben hacer caso siempre.

¿Os ha pasado algo similar alguna vez? ¿Cómo lo habéis resuelto?

30Mar/13

… de hacer cuadros con huellas

Cuadros de huellas de manos y pies.

Estos días en que los peques andan por la casa, si no tenéis pensado salir a algún lado, son geniales para jugar con ellos. Podéis jugar al balón o a las princesas. O también podéis hacer otras actividades, como jugar con plastilina, recortar figuras o pintar. Hay infinidad de posibilidades. En casa tenemos una caja con todo lo necesario para hacer manualidades. Dentro hay pinceles, témperas, tijeras, pegatinas, papeles de varias texturas, brillantina… Es, casi, casi, una caja mágica.

Lo malo de las manualidades es qué hacer luego con ellas. Nos las quedamos todas, pero llega un momento en que ya no sabemos dónde guardarlas. Ese momento depende de cada familia, de lo artístico que sea tu hijo y de los hijos que tengas.

Bueno, pues a mí me gusta hacer cosas con mis hijos que luego se puedan poner en casa (como os conté en el caso de las piñas). Así que hoy os voy a hablar de la pintura de dedos. Y, como su nombre indica, es una pintura para pintar con los dedos, es decir, con las manos. Para esta manualidad también se necesitan lienzos, uno por niño, tamaño folio (A4). Como los niños se van a pringar, os aseguro que van a disfrutar de lo lindo. Se trata, ni más ni menos, de que “se ensucien” las palmas de las manos y pies con la pintura y plasmen las huellas en el lienzo. Probablemente, un niño de 5 años lo haga bien a la primera. Pero si los vuestros son más pequeños, os recomendaría que primero lo hicierais en un folio normal y, cuando el niño sepa cómo hay que hacerlo, os paséis al lienzo.

Los lienzos no son muy caros. Los míos los compré en un pack de 3 en el Lidl (atentos a las ofertas que sacan de vez en cuando porque están muy bien de precio) y me salieron baratos. La pintura de dedos es fácil de encontrar en una tienda de manualidades o en una papelería, incluso en un Alcampo o Carrefour. Se va fácilmente con agua caliente de la piel y también sale muy bien en la lavadora. Cómo veis, yo tengo los tres colores primarios, por lo que es divertido mezclarlos para obtener los secundarios.

Una vez terminados y secos los lienzos, se busca un buen lugar en la casa y se cuelgan. Arte infantil a tope. Yo les puse el nombre del artista a cada uno y, además, los feché, así sabrán qué tamaños tenían sus manos y pies a esta edad. Mis hijos están súper orgullosos de sus obras de arte y se las enseñan a todo aquél que viene a casa.

CONTRAS:

  1. Perímetro de seguridad. Os pongáis donde os pongáis, y por muy fácil que se lave la pintura, buscad un sitio que no importe si se escapa alguna mancha. La mesa de la cocina, del patio o de la terraza con un hule es muy socorrida para este tipo de manualidades.

  2. Ropa vieja. Aunque la pintura de dedos sea fácil de lavar, siempre es mejor evitar ponerles a los niños la última camiseta que les hemos comprado o ese pantalón tan chulo que le acaban de regalar por su cumpleaños.

  3. Por muy cuidadosos que seamos los padres y madres o nuestros hijos, es una manualidad de mancharse. Y aunque se trate de plasmar sólo las huellas de pies y manos, creedme, se mancharán hasta el codo.

  4. Esta pintura, como todas, hay que dejarla secar. Si lo hacéis directamente sobre el lienzo, lo ponéis en una mesa en horizontal hasta que se seque y luego se cuelga (si lo colgáis directamente, corréis el peligro de que la pintura chorree). Si primero empezáis haciendo las huellas en folios, ojo donde los ponéis porque podéis acabar sentados sobre ellos.

  5. Tened a mano toallitas para limpiar. No es que haya que estar limpiándolo todo cada cinco minutos, pero quizás se toquen con la mano el ojo porque les pica y para qué queremos más…

PROS:

  1. En cuanto dejáis a los niños pringarse hasta las orejas, se convierten en los niños más felices del mundo mundial. Disfrutan como niños, jajaja… ¡nunca mejor dicho!

  2. Esta actividad fomenta la creatividad, ¿alguien lo duda?

  3. Refuerza la autoestima del niño, sobre todo en cuanto vea colgada su obra de arte en la pared de casa.

  4. Os proporciona un rato de risas junto a los peques.

  5. También es una actividad educativa. Podéis enseñarles cómo surgen nuevos colores mezclando los que ya tenéis. De nuevo, os convertiréis en magos y brujas creando colores delante de sus ojos.

  6. La pintura es perfectamente apta para niños pequeños. Y por muy mayores que sean vuestros hijos, nunca lo son demasiado para pringarse ;-).

Y, para terminar, un consejo. Si realizáis esta actividad al aire libre (patio o terraza), como fue mi caso, evitad los días de viento. De todos los días que tiene el verano, yo fui a elegir el de más aire y ni os cuento dónde llegó la pintura…

¿Os animáis? Contadme cómo os ha ido ;-).