Archivos de la categoría: Peques

28Nov/14

… de hacer un calendario de Adviento casero (DIY)

Calendario de Adviento, niños, DIY, casero, manualidades, vídeo, paso a paso, Navidad

El año pasado me quedé con las ganas de hacer un calendario de Adviento. Ya sabéis lo que nos gusta en esta casa una manualidad. Este año me dije que teníamos que hacer uno sí o sí… pero las circunstancias han hecho que haya dejado el tema algo aparcado. Por lo que, al final, he tenido que improvisar sobre la marcha 😀

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26Nov/14

… del truco de las plantillas del calzado

Truco zapatillas, zapatos, plantilla, calzado, niños, pie

Vamos hoy con una nueva serie de entradas que son, simplemente, algunos trucos míos de andar por casa. Las he pensado como post cortos, tanto en su explicación como en sus pros y sus contras. Primero porque no creo que necesiten extenderse mucho porque las fotos se explican por sí mismas (de hecho, al principio pensé en ponerlos en la página de Facebook del blog). Y, segundo, porque así le da algo de variedad a las entradas del blog.

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24Oct/14

… de hacer murciélagos de cartulina para Halloween

Murciélago de cartulina para Halloween

Esto de celebrar Halloween cada año se hace más interesante. Personalmente, paso de decorar la casa como se hace en Navidad, pero me gusta la idea de tener una excusa para hacer manualidades con y para los niños. El año pasado os conté cómo tallo yo las calabazas, así que este me he decantado por una manualidad más “ligera”. ¿Qué tal unos murciélagos hechos con cartulina?

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22Oct/14

… del robot de cocina Kenwood (frente a la KitchenAid)

Robot de cocina Kenwood

Cuando comencé a hacer mis propias tartas, como no tenía ni idea (yo sólo sabía que quería una buena tarta de chocolate, jejeje…), empecé mirando por Internet. Encontré muchas páginas en inglés y algunas en español (nada que ver con la cantidad que hay ahora). La mayoría, tenían una “ayudita” en la cocina que les hacía más fácil aquello de hacer merengues o buttercreams, mezclar los ingredientes del bizcocho o hacer una buena cantidad de glasa para las galletas. Esta ayudita era la famosa máquina KitchenAid. Y yo quise tener la mía.

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03Oct/14

Carta abierta a mi Mediano (5 años)

Mediano cumpleaños 5 años

Queridísimo Mediano:

Esta semana cumples cinco, años no, añazos. Inauguras el otoño por todo lo alto. Llegaste a este mundo a la hora de la sobremesa y aún recuerdo tu tono blanquecino. Nada que ver con el que tienes ahora. Naciste con mucho pelo, pero ningún rizo. De nuevo, nada que ver con tu melena de ahora.

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12Sep/14

… de mis 8 actividades Montessori (de 2 a 7 años)

Actividades Montessori

El otro día publiqué una entrada sobre cómo hice nuestro maletín DIY de actividades Montessori en casa. Me centré más en el maletín en sí que en las actividades y algunas me pedisteis que os contara las que había incluido. ¡Me encanta que me pidáis cosas así! De manera, que ahí voy a explicároslas una a una.Y, al final, os las muestro con más detalle en un vídeo.

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02Sep/14

… del divertido maletín de actividades Montessori para niños casero (DIY)

Maletín de actividades Montessori DIY

“Abrir sólo en caso de aburrimiento”

Estoy que yo misma me hago la ola. En mi búsqueda sin fin de actividades y juegos para que mis mosqueteros peguen el culo a la silla durante más de cinco minutos, nadé, navegué y hasta buceé por Internet. Y acabé en Pinterest, como viene siendo habitual…

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29Ago/14

… de las láminas de Ellen Giggenbach

Láminas infantiles de Ellen Giggenbach, Ehtymätön, Paperfan

Hoy vengo a hablaros de unas láminas que me encantaron nada más verlas. Son originales y preciosas para la habitación de los niños (aunque no sólo son de temática infantil). Se trata de las láminas de Ellen Giggenbach, para saber más de ellas, sólo tenéis que entrar en el blog Paperfan. Podéis econtrar estas láminas en la web de Ehtymätön, donde, además, también tienen otros muchos artículos hechos a base de ¡papel!, por lo que todos ellos son originales y respetuosos con el medio ambiente. ¿Y qué artículos de papel encontraréis en la web? Pues muy diversos: calendarios, marionetas, perchas, máscaras, móviles decorativos y, por supesto, las láminas de Ellen Giggenbach 😉

A modo de resumen, os cuento que Ellen Giggenbach es de Nueva Zelanda y hace sus propios diseños de papel a través de distintas pinturas para crear distintas texturas a mano y de una en una. Con estos papeles de colores, lo que hace es recortarlos según las formas que necesite y así va creando, trocito a trocito, sus fantásticos diseños. Láminas, lámparas, macetas… todo lo crea de igual manera.

A mí me parece una manera fantástica de crear a partir de algo tan común como es el papel. Ella le da personalidad y luego, a base de trocitos, hace sus dibujos. Me recuerda a los mosaicos de los niños, ¿verdad? Es todo muy colorido y alegre y parece increíble que toda la composición sea a base de trocitos de papel de diferentes formas y colores.

Sus láminas se pueden disfrutar en España a través de Ehtymätön, donde, además, os pueden personalizar las que elijáis con el nombre de vuestro hijo. En serio, ¿no os parece genial? El modo de creación de la lámina, la lámina en sí y, además, personalizado. ¡Es súper original!

Lámina infantil de Ellen Giggenbach, Ehtymätön, Paperfan

Para preservar la intimidad de mis hijos, he tachado sus nombres, pero seguro que os hacéis una idea de cómo quedan 😉

CONTRAS:

  1. Si entráis en Ehtymätön con la idea de elegir una sola lámina os va a resultar tremendamente difícil porque ¡son todas tan bonitas!

  2. Como podéis ver en las fotos, tuve un ligero problemilla (por llamarlo de alguna forma) con la lámina en tamaño A4 porque no encontré un marco a la medida. Tengo pendiente buscar otro que se ajuste a ese tamaño. Ya me han chivado desde Ehtymätön que los marcos de Ikea les vienen genial a estas láminas, así que ahora sólo me hace falta convencer a Papá³ para ir 😀

PROS:

  1. Alegran el lugar donde las pongáis. Da igual que sea una pared de la casa o la habitación de los niños.

  2. No pasan desapercibidas. Todo el mundo que ha venido a casa y las ha visto se ha quedado prendado de ellas. Desde mis hijos hasta las visitas, a todo el mundo le gustan y nadie se cree que hayan salido de juntar distintos papelitos con algo de imaginación.

¿Y a vosotras qué os parecen? ¿Os gustan? ¿Las pondríais en la habitación de vuestros hijos?

Lámina infantil de Ellen Giggenbach, Ehtymätön, Paperfan

26Ago/14

… de pintar camisetas infantiles

pintar camisetas infantiles

No hay nada más original que una camiseta pintada por uno mismo. A los niños les encanta pintar, pero siempre pintan en papel o similares. Siempre andamos con el “¡cuidado no te manches la ropa!”. Así que imaginaos lo que les encanta pintarse sus propias camisetas. ¡Éxito asegurado! Y, además, se pasa un ratito divertido. Es algo caótico, no os engañaré, pero merece la pena.

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22Ago/14

… de compartir habitación

Compartir habitación

Es por la mañana, una puerta se abre. Con toda seguridad, es el Peque, que ya se ha despertado. Sin atender al reloj, viene a buscarme al grito de “¡Hola, mamá”. No he despegado ni los párpados y ya estoy dando un bote en la cama. Rápido, vámonos a desayunar, no sea que se despierten los otros dos. Un rápido cambio de pañal después, ya estamos esperando el desayuno. Miro el reloj. Las 8 de la mañana.

Ahora son alrededor de las 9 y se oye otra puerta. Seguramente, es el Mediano, que se levanta. En silencio, sale de la habitación que comparte con el Mayor y viene a mi encuentro. Un “buenos días” con su beso y otro que espera su desayuno.

Sin mirar, sé que no ha cerrado la puerta de la habitación. Tiene dos motivos. El primero es que la cierra de golpe, aunque él quiera hacerlo despacito, le sale así. Y, claro, el Mayor se despierta. El segundo motivo es que al Mayor no le gusta despertarse a oscuras, le hace pensar que es de noche. La puerta abierta le indica que puede levantarse porque ya es de día. Con lo valiente que parece y, sin embargo, ha salido algo miedoso. No puedo decirle nada. Tiene a quien parecerse.

Al rato, aparece el Mayor en el salón, donde estamos todos los demás. Dice que sus hermanos le han despertado con tanto gritito y tanta risa. “Si quieres, mañana te cierro la puerta cuando se levante el Mediano”, no lo duda ni un momento y responde: “no, déjalo, prefiero la puerta abierta… pero diles que mañana tengan más cuidado para no despertarme”. Hoy eran las 11 de la mañana y, mientras tengo con él esta conversación, pienso que ojalá yo pudiera quedarme en la cama remoloneando hasta las 10.

Otras veces el cuento es al revés, los mayores se despiertan y, tras la puerta, oigo cómo se llaman el uno al otro. “Psss, psss… ¿estás despierto?” es el comienzo de una conversación que suele acabar en grititos y risas. Qué ironía. Es entonces cuando me toca abrir la puerta y levantarles a los dos ante el riesgo de que se despierte el Peque, que duerme al otro lado de la pared.

Cuando llega la hora de acostarse por la noche, el único que se va a la cama casi sin replicar es el Peque. Con esto del verano, hay noches que hasta lo pide él: “cama, a domí” me dice mientras se frota los ojillos cansados de tanto descubrir cosas. Le acuesto y cierro la puerta, no vaya a ser que los mayores le despierten cuando se vayan a acostar.

El Mediano está muertecito de sueño, pero insiste en no irse a la cama hasta que no se vaya el Mayor. Dormir juntos en una litera es lo que tiene, jamás se va uno a la cama sin el otro, por muy cansado que esté. El Mayor aún tiene ganas de fiesta. Pide ver una peli de mayores y acabamos viendo Regreso al futuro o alguna de las Crónicas de Narnia. A los 10 minutos el Mediano ha caído rendido en el sofá. Yo me pienso si acompañarle dormida en el sofá o llevarle a la cama y, de paso, acostarme yo también.

Acabada la película, los dos se van a la cama. Se acuestan y a dormir. Algunas veces, la conversación mañanera se traslada a este momento. Sobre todo cuando Papá³ está de viaje. Saben que estoy en minoría. Aparece la risa nerviosa. Calmados los ánimos, todos duermen. Paz.

Son las cuatro de la mañana y aparece un mico a los pies de mi cama. Se mete dentro. Acaban de empezar las avanzadillas nocturnas. A la hora aparece el otro, que se ha encontrado solo en su habitación y no le ha gustado nada.

Amanece y el Peque vuelve a asomarse a los pies de mi cama. Vuelvo a dar un bote y me lo llevo a desayunar para que no despierte al resto de la tropa. Mientras le caliento la leche me doy cuenta de que me duele el cuello…

Llevo siete años andando de puntillas por la casa. Intentando no hacer ruido. Martirizando a Papá³ con la tele al mínimo. En cuanto empiece el nuevo curso y me quede sola, pienso poner la música a toda pastilla 😉

CONTRAS:

  1. Hay veces en que las ganas de dormir son mínimas. Entonces, en vez del sueño, quien hace acto de presencia en la habitación son las charlas y confidencias: que si cómo se pronuncia león en inglés, que si quién marcó el gol en el último partido, que si de qué color es el casco de Fernando Alonso… Y, claro, se dan conversación el uno al otro y de dormir nada.

  2. Otras veces, sólo uno tiene sueño e intenta dormir por todos los medios mientras el otro canta o tararea o empieza su sesión de preguntas y risas.

PROS:

  1. Se sienten acompañados. Saben que no están solos en la habitación. No es lo mismo que si papá o mamá estuvieran con ellos, pero se parece bastante.

  2. Poner a dos hermanos juntos en una sola habitación hace que haya más espacio en casa. Se puede destinar la otra habitación a un despacho o estudio, a una habitación de juegos o, incluso, a otro hermano 😉

¿Vuestros hijos comparten habitación? ¿Cuáles son vuestros pros y contras de que duerman juntos?


Esta entrada va dedicada a Mamá desde un tercero (@Mamadesdeun3ero), que me la pidió un día.
Se complementa con esta otra entrada. Siento la tardanza.

Si me lees y quieres que trate algún tema en particular, pídemelo y veré qué puedo hacer 😉

29Jul/14

… de la caca piscinera

Pañales para el agua.

Es verano y el Peque aún usa pañales. Debí esperarme la tragedia. Lo malo es que yo iba confiada en que esto a mí no me pasaría, quizás porque no me pasó nunca con sus otros dos hermanos. Pero alguien dijo una vez que a la tercera iba la vencida…

También debió ponerme sobre aviso los acontecimiento que ocurrieron justo antes de la gran tragedia. Os cuento. Llegamos a la piscina de la urbanización. Justo al lado de la parte que menos cubre, han puesto una piscinita para los bebés y niños a los que la piscina normal aún les queda grande. El Peque la había descubierto el día anterior y le encantaba. Además, a la hora a la que suelo ir con los Trastos, no hay casi nadie y el Peque tiene la piscina chica para él solo.

Todos nos damos crema solar en casa antes de salir, así que, nada más llegar, los Mayores se quitan la camiseta (ya llevan puesto el bañador de casa), las chanclas, se pasan por la ducha y al agua. Mientras, yo me quedo quitándole al Peque la ropa, cambiando su pañal normal por su pañal bañador y poniéndole también los manguitos. Sólo entonces, me quito yo la ropa y me dirijo con el Peque a la piscina. Esto suele ser lo normal. Pero aquel día hubo una pequeña variación en nuestra rutina…

Los Mayores se dirigían ya al agua y yo seguía en el césped con el Peque. Me di la vuelta para extender la toalla donde cambiarle y entonces ya no estaba. Se dirigía raudo y veloz, sin nadie que le pudiese parar a la piscinita pequeña. Y allí que se tiró en plancha. Con sus chanclas, su camiseta y su pañal normal. Según me iba acercando, empezó a desternillarse.

Le saqué chorreando agua y le llevé de nuevo al césped. Ahora sí, pude quitarle todo lo que llevaba encima y sustituirlo por su pañal-bañador y sus manguitos. En cuanto se vio libre, corrió de nuevo a la piscina pequeña. Debí irme de allí en ese mismo instante. Pero no, me quedé. Y lo sufrí.

Conseguí llegar a la piscina y busqué un lugar estratégico entre donde estaban jugando los Mayores y la piscina donde estaba el Peque. Al poco rato, éste pensó que quería meterse en la grande, como sus hermanos y comenzó a subir y bajar por la escalera. Así estuvo como cuarto de hora. Y yo le dejé.

Entonces llegó una madre con su hija, a la que con mi ojo de madre, le eché alrededor de un año. La metió en la piscina pequeña y el Peque, al ver que había compañía, volvió a meterse en la piscinita. Sin embargo, alternaba sus mini baños con el entro-salgo de la escalera de la piscina grande. De nuevo, debí irme de allí en ese momento. Pero no, aquí la que teclea decidió quedarse un poco más para que el Peque jugara con su nueva amiguita. Ejem.

En una de esas salidas, el Mediano me gritó desde el bordillo de la piscina que el Peque tenía algo en la pierna, que si era una heridita. Le miré y dije muy risueña que no, que sería otra cosa. Me acerqué al Peque y le miré las piernas pensando que el pañal se habría roto. Es lo malo de reutilizarlos hasta que no se puede más. Para mi estupor, vi que aquello que chorreaba por sus piernecitas no tenía nada que ver con el pañal. Era algo más asqueroso.

Sí, querida lectora o lector. Es lo que imaginas y lo que le da nombre a la entrada de hoy. Era caca. Caca piscinera. Ya sabemos lo que le pasa a ésta si le da el agua. Pues eso. Que de nuevo me tocó salir pitando hacia la toalla y proceder al cambio asqueroso de pañal y limpiado de piernas y de todo. Entonces y sólo entonces concluí que era la hora de irse a casa. Llamé a los Mayores con un “¡Pa’ casa!” como pocos se habrán oído en el recinto piscinero y cambié al Peque.

Mientras los Mayores se duchaban y secaban, yo aproveché para ir a tirar lo que quedaba del pañal-bañador. Y, de nuevo, por si todo lo anterior no hubiera sido bastante, el Peque volvió a salir raudo y veloz hacia la mini piscina, donde, por supuesto, volvió a tirarse en plancha. Lo que vino después no os lo cuento para no repetirme. Os lo imagináis. Sólo diré que acabamos como empezamos. El ciclo se cerró. Y más muerta que viva conseguí volver a casa con los tres Trastos.

CONTRAS:

  1. Como son pañales para el agua, no retienen nada. El agua disuelve la caca, así que hay que estar muy pendiente de que sólo han hecho pis o veréis cómo chorrea. Y esto último no es nada agradable.

  2. Coger al niño para llevárselo a la toalla es una odisea. No le puedes coger de forma normal porque va mojado (de agua y de todo). Yo le llevé agarrado por los brazos, en volandas. Y fui lo más rápida que pude. Menos mal que, como dije antes, la piscina no es muy grande.

PROS:

  1. Aunque no retengan nada, siempre es mejor en el pañal que en el bañador. El primero lo puedes tirar a la basura sin contemplaciones. El segundo también, pero seguro que por tu cabeza pasa el pensamiento de lavarlo y aprovecharlo.

  2. Lo bueno de los pañales-bañador es que no se quitan como si fueran calzoncillos o bragas. Se pueden quitar rompiendo las “costuras” laterales. Menos mal porque sacar el pañal hacia abajo con todo lo que tenía dentro hubiera sido ya para encerrarme y tirar la llave.

Por si alguien se lo está preguntando, he vuelto a la piscina. Sólo que ahora cojo al Peque de la mano y no le suelto hasta que no tiene su pañal-bañador y sus manguitos puestos. Que le he visto intención de repetir la hazaña. Y la de la caca también. ¿Cuándo decís que cierran las piscinas?