Category Archives: Cachivaches

28Feb/18

… del dispensador de pasta de dientes para niños

Dispensador de dentífrico para niños

No sé en tu casa, pero en la mía, lavarse los dientes es una juerga. Mis Trastos suelen ir juntos a realizar esta tarea a pesar de que el baño se les queda pequeño. Y, entre risas y empujones, no sé cómo lo hacen pero el lavabo siempre acaba lleno de pasta de dientes. Hasta que me enteré de que existían cosas como un dispensador de dentífrico para niños.

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22Oct/14

… del robot de cocina Kenwood (frente a la KitchenAid)

Robot de cocina Kenwood

Cuando comencé a hacer mis propias tartas, como no tenía ni idea (yo sólo sabía que quería una buena tarta de chocolate, jejeje…), empecé mirando por Internet. Encontré muchas páginas en inglés y algunas en español (nada que ver con la cantidad que hay ahora). La mayoría, tenían una “ayudita” en la cocina que les hacía más fácil aquello de hacer merengues o buttercreams, mezclar los ingredientes del bizcocho o hacer una buena cantidad de glasa para las galletas. Esta ayudita era la famosa máquina KitchenAid. Y yo quise tener la mía.

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24Jun/14

… del mini botiquín portátil

mini botiquín poartátil niños

Con tres hijos que no paran quietos ni un momento y con el buen tiempo y sus pantalones cortos, una cosa que intento llevar siempre conmigo cuando salimos de casa es un mini botiquín portátil. No es que lleve media farmacia, sino lo imprescindible para curar alguna heridita o rasponazo.

Compré un estuche pequeñito y ahí dentro metí:

  • suero fisiológico en monodosis (para limpiar la herida, aunque también viene bien para los mocos)

  • gasas, que sirven tanto para limpiar una herida como para usar como tirita

  • esparadrapo, que junto a la gasa, hace las veces de tirita.

  • cristalmina en espray, que la veo más cómoda de usar que el betadine (y mancha menos también)

  • gel de manos desinfectante sin necesidad de agua, así puedo limpiar mis manos antes de tocarles y curarles la herida

  • arnidol, o, como la llamamos en casa, la crema mágica de los golpes. Es fantástica, me hablaron de ella en la guarde cuando iba el Mayor. Te das un golpe, te la aplicas y no hay chichones. También sirve para los moratones e incluso para las picaduras de mosquitos, pues calma el picor. Se puede aplicar siempre y cuando no haya una herida abierta

Todo esto va en el estuche y éste al bolso o la mochila que nos llevamos cuando salimos de casa. Nos es muy útil cuando se hacen un rasponazo o una heridilla. El estuche lo mantiene todo ordenado y a mano. Lo que más utilizamos es, como podréis imaginar, el arnidol.

Quizás estéis pensando por qué no incluyo agua oxigenada o tiritas. Bien, podéis incluirlo si queréis o si os cabe. La idea es llevar lo menos posible (recordad que estamos hablando de salir fuera de casa) y que, lo que llevéis, os dé mucho juego. Siguiendo esta idea, no llevo agua oxigenada, pero llevo suero fisiológico para limpiar la herida, la cristalmina también desinfecta. No llevo tiritas, pero sí gasas y esparadrapo (de ése que es de papel y se corta fácilmente), que juntos hacen de tiritas, con la salvedad de que puedo aplicarlo a la medida que necesite. Pensad en un rasponazo en el brazo. Eso no hay tirita que lo tape, pero con la gasa y el esparadrapo puedo hacer una especie de tirita gigante. Al llegar a casa, se cura otra vez la herida en condiciones si hace falta. Aunque si echáis tiritas, yo os aconsejaría pequeñitas (para un dedo, por ejemplo) y que ya vengan cortadas.

CONTRAS:

  1. El mini botiquín es otro cachivache más que hay que llevar al salir de casa. Pero si lo dejáis en la bolsa o la mochila donde lleváis los pañales o el agua de los niños no se os olvidará cogerlo al salir de casa.

  2. Tampoco es algo que se vaya a usar muy a menudo, pero cuando lo necesitéis, os alegraréis de haberlo echado. No sé vuestros hijos, pero los míos se quedan más tranquilos si les curo la herida en el momento y no esperamos a llegar a casa. Es algo psicológico, pues las heridillas que se hacen no son gran cosa. Aún no hemos tenido que salir corriendo al hospital ninguna vez 😉

  3. Hay que revisarlo de vez en cuando para asegurarnos de que no ha caducado nada de lo que llevamos.

PROS:

  1. No sólo mis hijos se quedan más tranquilos si les curo la herida o el rasponazo en el momento, sino que yo también. Teniendo en cuenta lo que se ensucian cuando salimos (si no es en el parque con la arena es en la calle con la pelota), prefiero curarles lo que sea que se hayan hecho y que sigan jugando tranquilamente.

  2. Seguro que hay muchas cosas en vuestras bolsas o mochilas de salir de casa que apenas usáis. Como la mía, estarán llenas de por si acasos (pañales, toallitas, mudas, algún pañito quizás…). Si llevamos un montón de cosas que apenas usamos, creo que merece la pena llevar también un mini botiquín que, aunque se use poco, es muy útil cuando se hacen una herida, por pequeña que sea.

  3. Aunque haya que revisarlo de vez en cuando, no son productos que caduquen pronto. Así que tampoco hay que obsesionarse. Como no se le va a dar un uso continuado, hasta podéis incluir botes que tengáis a medias y dejar los nuevos para casa.

  4. Ahora que llegan las vacaciones, también se puede incluir en la maleta. Vamos, que no es sólo algo para llevar al parque. Ya sabréis por experiencia que basta que se necesite algo para no llevarlo encima en ese momento 😉

Como os decía, no es algo que se use muy a menudo, pero sí me ha pasado echarlo de menos unas cuantas veces. En la última ocasión, me propuse llevar siempre conmigo algo para esas heriditas puntuales que se suelen hacer los niños. Y desde entonces lo habré usado un par de veces. ¿Vosotras lleváis algo parecido en el bolso cuando salís de casa?

28May/14

… del orinal para niños

Orinal para niños, operación pañal

No me lo podéis negar, ha sido llegar el buen tiempo y empezar a ver los culillos de los peques más peques por doquier. ¿A que sí? La primavera es la época por excelencia de las alergias, la manga corta, el chaparrón con las sandalias puestas y, en el mundo infantil, la operación pañal.

El Peque aún no ha llegado a ese momento, pero supongo que el año que viene por estas fechas será su culillo el que vea a todas horas sin remedio. Este año me he salvado (al menos hasta la fecha en que escribo estas líneas), pero del siguiente no. Me entran escalofríos sólo de pensarlo. Aún tengo muy reciente la operación pañal de los Mayores.

El Mayor se pasó todo el verano con escapes. Muy oportunos, eso sí, porque fuera de casa normalmente nada, pero en casa no se salvó un rincón. Pero no teníamos prisa. Contaba con dos años recién cumplidos en junio cuando él mismo quiso quitarse el pañal y aprovechamos sabiendo que aún nos quedaba otro año antes de que quitar el pañal se convirtiera en una obligación.

El Mediano no tuvo tanta suerte. Habiendo nacido en octubre, aquel verano antes de empezar el colegio, tuvo que decir adiós a muchas cosas a la fuerza, entre ellas el pañal, sin haber cumplido aún los tres años. Mi opinión sobre aquella experiencia la podéis leer aquí, no me voy a repetir que luego os aburro.

El Peque acaba de cumplir dos años y aún le queda otro verano para decirle adiós al pañal. Lo único que me alegra de todo esto es que va a ser la última operación pañal que vivamos en casa. La última vez que tendremos que hacer acopio de calzoncillos. La última vez que tenga que lavar hasta cuatro o nueve calzoncillos al día. La última vez que tenga que tener la fregona siempre preparada. La última vez que meta la mano entre su culo y el sofá esperando no encontrarme la sorpresa… Seguro que habéis captado la idea y notado mi alegría.

En fin, que me despisto. Una de las cosas que más me ayudó en la operación pañal de los Mayores, además de mucha mucha paciencia, fue el orinal para niños. Nosotros lo pusimos en el cuarto de baño desde antes de empezar a retirar el pañal, así se convirtió en un elemento conocido. Cuando llegó la hora de sentarse ahí a hacer… lo que saliera… ninguno de ellos lo rechazó.

También compramos el adaptador para la taza del wáter. Ése que es como un cojín para culos pequeños, pero, aunque lo usamos también bastante, fue más cuando ya sabían qué había que hacer ahí que cuando lo estaban aprendiendo.

Nuestro orinal emitía una musiquilla cada vez que algo caía en él. Esto puede parecer una chorrada, de hecho, lo es, pero a los niños les hace mucha ilusión. Aún recuerdo al Mayor sentado ahí y dando palmas cada vez que oía la música, señal inequívoca de que algo había salido.

El Mediano fue más por imitación de su hermano mayor. Pero incluso así, era gracioso ver al Mayor sentado en el inodoro con su cojín adaptador y al Mediano en el orinal para niños justo al lado.

CONTRAS:

  1. La musiquilla de estos orinales que tanto les divierte a los peques, a veces es un poco incordiante para los adultos. Pero vamos, como suele pasar con muchos juguetes. Afortunadamente, también hay orinales sin música. La elección ya depende del nivel de paciencia de los padres. Y, además, siempre queda la opción de no reponer las pilas gastadas… 😉

  2. Lo peor que tienen estos orinales para niños, en mi opinión y en comparación con los adaptadores, es que, una vez soltado el esfínter, hay que limpiar lo que haya caído en él. Yo algunas veces lo he pasado realmente mal. Pero bueno, siempre es preferible limpiar una caca del orinal para niños que limpiarla del sofá.

  3. De cara a las próximas vacaciones de verano, es más difícil meter en la maleta un orinal para niños, por muy pequeño o compacto que éste sea, que un adaptador.

PROS:

  1. Siempre hay que tener presente que, por muy chulo que sea el orinal o por mucha tecnología que lleve asociada, puede que al niño no le entusiasme sentarse allí. Ya podéis darle cuentos o tablets que, como diga que no, es que no. Y mejor no obligarle. Sin embargo, siempre será mejor comprar uno que le guste que otro que le resulte indiferente.

  2. Si tenéis vista, podéis haceros con uno que, una vez superada la operación pañal, se le pueda seguir dando uso. El de la foto de esta entrada es un orinal para niños, sí, pero también sirve de taburete, lo que les viene muy bien al Mediano y al Peque para llegar al grifo y poder lavarse las manos cómodamente.

  3. El orinal es su trono. Aprovechad ese momento para hacerles sentir como reyes y reinas. Además de un cuento para ayudarles a hacer tiempo, se puede incluso tener una corona para que se pongan en ese momento.

  4. Aprovechad esos momentos, que pueden llegar a ser algo desquiciantes, para tener un ratito a solas con los peques. Pedidles que os cuenten lo que han hecho en clase ese día o que se inventen un cuento y os lo cuenten ellos a vosotras para variar. Quizás la visita al baño resulte infructuosa, pero al menos tanto ellos como vosotras habréis pasado un buen rato.

No sé cómo será la operación pañal del Peque, si se verá forzado por la inminente entrada en el colegio o si será algo más natural y a su ritmo, si será por imitación de sus hermanos o si le dará igual e irá a su aire. Pero, de momento, tenemos el orinal para niños ya en el baño. De vez en cuando se sienta en él, con el pañal puesto, y dice “caca”. Cuando entra al baño y hay alguien sentado haciendo sus cosas, siempre le decimos que está haciendo pis o caca. Espero que así vaya cogiendo el concepto.

09Abr/14

… de la masilla para colgar folios

Masilla para colgar cosas

Nunca me ha gustado poner títulos a lo que escribo. Es, para mí, una de las cosas más difíciles. Ponerle el título a esta entrada no ha sido fácil. Sé de lo que quiero hablar hoy, pero ¿cómo lo llamo? Bueno, si el título no os aclara de qué va la entrada de hoy, espero sacaros de dudas en unos momentos.

Seguro que por casa tenéis dibujos de los niños. Probablemente tantos que no sepáis qué hacer con ellos. Y yo diría que, entre todos ellos, hay alguno que os gusta (a vosotras o a vuestro hijo) especialmente. O también es probable que tengáis por ahí un calendario rondando por la cocina (si es el menú del colegio) o en la habitación (si se trata de los días que deben llevar chándal a clase o los días que tiene alguna actividad extraescolar). ¿Dónde los tenéis puestos? ¿En la pared con chinchetas? ¿En el armario con celo? ¿En el frigorífico con imanes?

Así es como los tenía yo puestos hace unos años, hasta que un día, al ir a recoger al Mayor (entonces era el único) a la guardería me di cuenta que, en el pasillo de la entrada tenían un montón de papeles en la pared (plazos de matrículas, anuncios de cosas para bebés y cosas así) y no habían usado ni celo ni chinchetas. ¿Cómo entonces? Pregunté y me dijeron que con una masilla pensada para el papel.

Me fui a una papelería y le expliqué al buen hombre como pude lo que iba buscando: algo como plastilina para pegar folios en la pared. El papelero (¿se dice así?) no tardó ni 5 segundos en saber lo que yo iba buscando.

Como veis en la foto, es como una masa aplastada. Se coge lo que se necesite, me amasa un poquito con la mano (con los dedos más bien) y se pone en la parte de atrás del papel. Se coloca el papel en el sitio elegido y se aprieta un poco para que la masilla se adhiera bien a la pared o a la superficie elegida.

CONTRAS:

  1. Deja manchas en la pared. Aunque se supone que no la mancha, os puedo asegurar que no es así. Cuando nos mudamos de casa, al despegar algunas cosas que había puesto por la habitación de mis hijos, vi que había dejado una mancha. Como nos mudábamos, no pude intentar borrar esas marcas, así que no sé si salen bien o no.

PROS:

  1. Aunque seguramente su mayor uso sea el de pegar papel, yo también la usé para pegar cartulinas, folios plastificados (cogí algunas fotos graciosas de mis hijos, les puse un marco chulo con un programa de edición de imágenes, las imprimí y las plastifiqué; quedaron geniales), letras de madera (aparecen en la imagen) y hasta una lámina de plástico más o menos grueso y de gran tamaño (algo más que un A3) de Rayo McQueen en la habitación de los niños y aguantó sin problemas. La despegamos a los dos años por la mudanza, pero la lámina jamás se cayó.

  2. Yo la he usado para pegar cosas en la pared (pero ya os digo que aquí deja mancha), en las puertas de maderas de los armarios (sin mancha) y hasta en los azulejos de la cocina (sin mancha también).

  3. La masilla que compré hace ya unos tres años aún me dura porque se necesita muy poca cantidad para pegar un folio (que casi no pesa nada). Aún no he llegado a la mitad.

  4. No se pone dura ni se reseca. Yo la tengo tal cual la compré, metida en su funda de cartón.

  5. Al moldearla se va poniendo más blandita, lo que nos permite darle la forma que necesitemos. Por ejemplo, a la masilla que voy a poner en las esquinas le doy forma redondeada, de pelotita; pero en el lado más largo del folio me gusta poner una tirita no muy larga (hago rulos pequeños con la masilla).

  6. No recuerdo ya el precio (hace varios años que la compré), pero sí recuerdo que no era cara. Además, como ya os digo, la que yo tengo cunde mucho (no he llegado a usar ni la mitad).

  7. También se puede reutilizar porque se despega sin problemas del papel. Cada nuevo curso, utilizo la masilla del calendario del año anterior para pegar el del año que empieza.

Quizás muchas ya la conocíais, pero recuerdo que para mí fue todo un descubrimiento en su momento y por eso quería compartirlo aquí.

Para terminar, quisiera deciros que ésta de hoy será la última entrada hasta después de las vacaciones escolares de Semana Santa. Voy a tener a los tres Trastos todo el día conmigo y tengo también que preparar el cumple del Peque (2 añazos ya) que será muy pronto. Por lo que no voy a tener tiempo de sentarme tranquilamente a escribir durante estos días. Retomaré el blog cuando ellos retomen las clases. Mientras tantos, os recuerdo que la semana pasada publiqué 10 entradas para terminar a tiempo mi Diccionario de la Maternidad de la A a la Z, con lo que material de lectura os dejo bastante 😉 . Y si no queréis perderos ninguna de mis entradas, sólo tenéis que suscribiros al blog (columna de la derecha 😀 ). ¡Nos vemos a la vuelta!

12Feb/14

… de la barrera para la cama de los niños

Barrera para cama de los niños

Hoy vuelvo con otro cachivache para los niños: la barrera de seguridad para la cama. Porque llega un día en que nuestro bebé crece. Crece a lo alto. Y no cabe en su cuna. Es el momento de pasarle a dormir a otro sitio más grande: la cama de mayores. Mis hijos no han colechado con nosotros tanto tiempo, pero supongo que, en este caso, el niño va en medio de los padres. Así que a todos los efectos, sigue bien protegido de caídas al suelo, ya sea por los barrotes de su cuna o por los cuerpos de sus progenitores.

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22Dic/13

… de la malla recoge-juguetes para el baño

Malla para bañera

Antes de empezar con la entrada de hoy, me gustaría contaros que ésta será la última del año. Tenía que haberla publicado el pasado viernes, como ya viene siendo costumbre, pero mis hijos no fueron al cole y estuvieron todo el día conmigo. Los tres. Y me fue imposible escribir ni publicar nada. El caso es que hasta entonces estaba dudosa, no sabía si continuar escribiendo durante las vacaciones de Navidad. Pero me he dado cuenta de que, aunque tenía algunas cosas pensadas, no me va a dar tiempo. Me las guardaré para el año que viene.

Así que ésta de hoy será la entrada que despida el año. De esta manera, espero tener más tiempo para leer y comentar otros blogs, especialmente los de la Maternidad de la A a la Z, que los tengo algo abandonados. Y, sobre todo, espero tener más tiempo para disfrutar de mis hijos y mi familia, que de eso se trata la Navidad, ¿no?

Después de las fiestas, cuando comiencen las clases de nuevo, volveré por aquí. Confío en que me esperaréis, ¿eh? Que pienso pasar lista, jejeje…

Bueno, y ahora vamos al lío. Hoy os voy a hablar de un juguete que no es un juguete en sí, por lo que también podría catalogarse como cachivache, pero que es muy apañado para pedírselo a los Reyes Magos o para regalar en un cumpleaños. Se trata de una malla recoge-juguetes para el baño y, en concreto la de la foto, que es la que tenemos en casa, es de Imaginarium.

Cuando nació el Mayor, apenas teníamos juguetes para el baño. Estos fueron llegando según iba cumpliendo meses. Así que, cuando llegó el Mediano, ya teníamos una buena remesa de cacharros para jugar en el baño. Empezaban a no caber a los lados de la bañera. Y luego estaba otra cosa que me daba un poco de asco, la verdad. El agua que se quedaba en los juguetes, ésa que al cabo de un tiempo le daba a la superficie un tacto así como viscoso. Porque, como los niños no jugaban con todos los juguetes al mismo tiempo, había que ir rotándolos. Lo que propiciaba que el agua hiciera de las suyas en los recovecos.

Hasta que un día vimos en Imaginarium esta malla y, aprovechando que el cumpleaños del Mediano estaba próximo, tuvimos a bien perdírselo como regalo. Por aquel entonces, él era aún casi un bebé y aquello de pedir juguetes aún le quedaba algo grande. Vamos, lo mismito que ahora… hay que ver cómo cambian en un par de años.

El caso es que es uno de los juguetes-cachivaches con los que más contenta estoy. Y os lo explico en los pros. Pero primero, como siempre, los contras.

CONTRAS:

  1. Para engancharlo a la pared es necesario taladrarla. No se pueden usar ventosas porque, por muy resistentes que sean, al final vence el peso de los juguetes y se cae. Aunque la resistencia dependerá de la cantidad de juguetes que se meta dentro y del peso de estos. Lo mejor y más seguro es taladrar un par de enganches. La malla viene con unas graciosas ventosas en forma de cangrejo, pero nosotros probamos a usarlas y siempre se nos caía. Así que al final decidimos ponerla colgando de los ganchos propios para colgar las toallas o albornoces. Y no se ha vuelto a caer.

  2. Hablando de los enganches, hay que medir bien la distancia, no vaya a ser que después de taladrar no sirva el esfuerzo.

PROS:

  1. Esta malla es ideal para recoger los juguetes del baño. Caben un montón. Bueno, ya lo veis en la foto.

  2. Al ser una malla, deja pasar el aire, con lo que permite que se sequen los juguetes y se evita que se quede agua en los juguetes.

  3. Aunque sea una manera de tener ordenados los juguetes del baño, es divertida.

  4. Es apropiado para niños que ya tengan juguetes para el baño hasta que dejen de tenerlos, jejeje… Vamos, que no pongo edad porque os podéis imaginar que se le puede regalar a cualquier niño tenga la edad que tenga siempre y cuando aún use juguetes cuando se baña.

Ahora os toca a vosotras. Contadme, ¿qué usáis en casa para guardar los juguetes para el baño? ¿Regalaríais esta malla recoge-juguetes? Y, lo más importante de todo, ¿os gustaría que después de Navidad siguiera publicando de vez en cuando más entradas sobre juguetes?

Me despido hasta el año que viene. Feliz Navidad a tod@s, que os traigan muchas cosas los Reyes (o Papá Noel si preferís) y que se cumplan todos vuestros deseos. Y, sobre todo, a disfrutar de vuestra familia y los peques quienes, en esta época más que nunca, son los verdaderos reyes de la casa. ¡Nos leemos en 2014! Besotes.

29Nov/13

… de las fichas y vídeos de Baby Einstein

Fichas Baby Einstein

¿Qué os puedo decir de Baby Einstein además de que en casa nos encantan? Pues que hoy voy a hablaros de dos cosas que vienen a ser la misma y que son genial para hacer un regalo a un bebé o a un niño pequeño.

Nosotros conocimos primero en casa los vídeos de Baby Einstein porque una prima del Tripadre nos habló de ellos. Básicamente son imágenes y marionetas con música clásica. Hay un montón de vídeos donde elegir. Así, está Baby MacDonald que trata sobre animales de la granja; Baby Newton, sobre el universo, las estrellas y los planetas; Baby Noah, sobre animales del mundo; Baby Neptuno, sobre el agua; Baby Van Gogh, sobre colores; Baby Shakespeare, sobre poesías cortas; Baby Monet, sobre las estaciones del año; Baby Bach, Baby Mozart, Baby Beethoven con sinfonías del compositor en cuestión… y luego hay otros Baby Einstein sobre las primeras palabras del bebé, los medios de transporte, los instrumentos de la orquesta, los animales del vecindario… Vamos, que entre tantos seguro que alguno os gusta. Estos son DVDs que se pueden comprar en la página web de Baby Einstein o en tiendas como El Corte Inglés.

Pero además de estos vídeos, hay también fichas o bits de inteligencia o llamadlos como queráis, pero que están muy bien. En la primera Navidad del Mayor, los Reyes Magos le trajeron dos juegos de tarjetas. Uno era sobre animales con texturas (perro, oso, delfín, vaca…) y el otro algo más genérico que abarca cosas como piedras, atardecer, hojas, animales (cangrejo, pez…), planetas, playa… Para asombro de todos, no hemos perdido ni una sola ficha. Estas tarjetas traen una fotografía por una cara y por el reverso una pequeña descripción de lo que muestra la foto.

CONTRAS:

  1. No pretendáis comprar todos los vídeos porque os vais a arruinar. Probad con uno o dos que creáis que le pueda gustar al peque. Y el resto, que lo traigan los Reyes Magos o algún familiar en su próximo cumpleaños.

  2. Las fichas, especialmente las de los animales con texturas, tienden a romperse con el uso aunque están hechas en cartón duro. Nosotros lo hemos solucionado a base de celo ancho.

PROS:

  1. El paquete de fichas trae una donde explica cómo se puede usar y unas cuantas más en blanco, por si vosotros queréis añadir algo que no venga en la colección.

  2. Los vídeos abarcan un amplio abanico de edad. Están catalogados desde los cero meses (aunque yo creo que esto es un poco exagerado) hasta más de año y medio. Yo os puedo decir que en casa le gustan tanto al Peque (año y medio) como al Mediano (4 años) y al Mayor (6 años). Aunque bien es cierto que al Mayor ya le van llamando menos la atención, pero le sirve para adquirir vocabulario, lo que me lleva al siguiente pro.

  3. Los vídeos se pueden comprar en inglés, lo que también sirve para que los peques se familiaricen con la pronunciación y aprendan nuevas palabras cotidianas.

  4. Las fichas vienen con el nombre es español y en inglés.

  5. Cuando los niños aprendan a leer, podéis sacar las fichas y dárselas para que lean el texto que traen por detrás.

Las fichas a las que me refiero en esta entrada son las que aparecen en la foto y, para que os hagáis una idea de cómo son los vídeos, aquí os dejo una muestra que he encontrado en Internet.

El siguiente paso al Baby Einstein serían los Little Einsteins, una serie de dibujos que sigue la misma línea. Son cuatro amigos (dos niños y dos niñas) que viajan con Nave (obviamente, una nave) por el mundo solucionando problemas siempre relacionados con alguna pieza de música clásica y algún cuadro de un pintor conocido.

¿Conocíais la marca Baby Einstein? ¿Tenéis en casa algún juego de fichas o algún vídeo? Si tenéis algún vídeo, ¿cuál es el que más le gusta a vuestro peque? A ver si es el mismo que les gusta a mis Trastos 😉

Y, si estáis buscando más juguetes para estas Navidades o para regalar, sólo tienes que pinchar en este enlace para ver mi opinión (basada en nuestra experiencia personal en casa) sobre algunos de ellos.

Y para acabar, os recuerdo que estamos de sorteo con un fantástico gnomo navideño hecho a mano por Faly, del blog Yupi-pupi y que termina el próximo domingo por la noche. Más información sobre cómo participar, al final de esta entrada.

22Nov/13

… del móvil para la cuna

Móvil cuna

Venga, que hoy es viernes y, como parece ser ya una costumbre, aquí os traigo otro juguete más. Aunque éste también podría catalogarse como cachivache. Se trata de un móvil de bebé para la cuna y yo lo aconsejaría a partir de los seis meses hasta que el retoño sea capaz de tirar de él y echárselo encima con el consiguiente golpe, llanto y chichón. Momento en el que aconsejo encarecidamente retirarlo de la cuna. Dicen que con medio año, el bebé es capaz de centrar la mirada en objetos algo más alejados. Por eso creo que antes no merece la pena.

Básicamente, los móviles consisten en un artefacto que permanece quieto con objetos colgantes que se pone sobre la cuna para entretener a los bebés. Móviles para cunas hay muchos: con movimiento, sin él, con música, sin ella, con luces, sin ellas… y con todo junto o sin nada de lo anterior.

Éste de la foto se lo regalaron al Mayor cuando nació y ha pasado con éxito por los tres Trastos y aún sobrevive y funciona perfectamente. Si tuviera que recomendar uno entre todos los que hay, sin dudarlo yo recomendaría éste o uno muy similar. Tiene movimiento tanto de los ositos voladores (que se retiran fácilmente y se pueden lavar en la lavadora) como de unas mariposas proyectadas en la pared mediante luces (tenues), también tiene música (varias melodías a elegir), tiene volumen (alto y bajo, para mí, muy importante), proyecta en la pared o techo con movimiento mariposas (sí, ya lo he dicho), tiene una lucecita fija en la parte de abajo que puede ver el bebé (y que se puede apagar si se quiere) y, lo más importante para mí (además del volumen), cada una de estas cosas son independientes. Es decir, se puede poner sólo la música o sólo el movimiento o sólo la proyección o nada.

Móvil plegadoAdemás de todo esto, tiene mando a distancia con el que ponerlo en marcha desde una distancia prudente. Otra cosa importante a tener en cuenta es que, aunque sea para poner en la cuna, permite no hacerlo. Si se le quita el enganche para acoplarlo a los barrotes de la cuna, se puede doblar y poner sobre una mesa o superficie plana y horizontal. Lo que resulta muy útil si el bebé duerme en la cama con los padres o en el cuco o minicuna o algo parecido que no lleve barrotes y, por tanto, no se pueda enganchar de manera fija.

CONTRAS:

  1. Las pilas. El móvil necesita cuatro pilas de las grandes (si no recuerdo mal) para funcionar. No son las típicas que se tienen en casa, al menos yo. El mando a distancia necesita pilas también, pero de las normales (creo recordar que dos). Si hay por aquí algún Rey Mago cogiendo notas, que se apunte también incluir las pilas en el regalo.

  2. Que tenga movimiento, música y luz no significa que al bebé en cuestión le vaya a gustar todo. Al Mayor le encantaba todo el aparataje al completo. El Mediano no soportaba la música, daba igual la melodía que eligiera, era ponerla y empezar a llorar. El Peque no lloraba con la música, pero tampoco le entusiasmaba.

  3. Es un juguete grande y pesado. Por eso recomiendo que lo quitéis de la cuna si veis que vuestro hijo empieza a darle tirones para evitar un golpe. El Mayor consiguió tirarlo y, en el proceso, le hizo una buena marca a la cuna.

  4. Para engancharlo a la cuna hay que enroscar una rueda en forma de flor a los barrotes. Con el tiempo, se va aflojando y no está de más comprobarla y apretarla de vez en cuando si fuera necesario.

PROS:

  1. Para mí el móvil es útil, ya no para que se duerma el bebé (que eso depende de la manera en que se haga en cada casa), si no para tenerle entretenido. Yo he podido ordenar la ropita de mis hijos tranquilamente mientras ellos miraban a los ositos dando vueltas o las mariposas en la pared. También me ha permitido ir al baño si oír sollozos.

  2. El mando a distancia no lo he usado mucho, pero en ciertas ocasiones me ha sido muy útil. Si el bebé estaba tranquilo y el móvil se paraba (creo que dura unos 12 minutos), podía encenderlo de nuevo desde la puerta sin que mi bebé me viera. Lo que hubiera supuesto una llantina al salir yo nuevamente de la habitación. Y antes de que me llaméis mala madre, os recuerdo que tanto el Mediano como el Peque tienen más hermanos que también reclaman mi atención y que yo aún ando a ver si doy con el secreto de la omnipresencia.

  3. Que se pueda utilizar plegándolo y sin enganchar a la cuna está muy bien. Como he dicho, se puede poner junto al bebé (de pocos meses, si no lo alcanzará y se lo tirará encima) y es muy útil cuando aún no duerme en una cuna grande.

  4. También es genial que se pueda elegir qué activar y qué no. Y, por supuesto, el volumen. Huyo de los juguetes que tienen un volumen alto y, además no se puede regular, o peor, no se puede apagar…

Éste del que os hablo aquí es de la marca Fisher-Price y es muy fácil de encontrar. Yo llevo viéndolo en los establecimientos desde hace ya 6 años. Si queréis más información, aquí os dejo la ficha técnica del producto. Y si queréis saber mi experiencia con otros juguetes, sólo tenéis que pinchar aquí.

¿Vuestros hijos utilizaron móviles en sus cunas? ¿Cómo les fue? ¿Qué opináis de estos juguetes? Dejadme vuestra opinión en los comentarios, aunque tarde, los contestaré todos y, por supuesto, también los leo todos ;-).

Aprovecho para recordaros que seguimos de sorteo, en concreto de un precioso gnomo navideño (sí, el de la columna de la derecha arriba. Si queréis uno, seguid las instrucciones que hay al final de esta entrada. ¡El lunes anunciaré al ganador del segundo gnomo y comenzará el sorteo del tercero! 🙂

02Oct/13

… del vaso antigoteo

Vaso antigoteo

Un vaso anti… ¿qué? Goteo. Antigoteo. Vamos, un vaso que puedes poner boca abajo y que no derrama ni gota. Para mí, es otro de los imprescindibles cuando los niños dejan el biberón para tomar agua. Quizás el nombre no os suene, pero si lo veis, seguro que lo reconocéis.

Se supone que es un utensilio de transición entre el biberón y un vaso normal. Algunos traen hasta asas para que al bebé-ya-no-tan-bebé le resulte más fácil y cómodo cogerlo y llevárselo a la boca. Se supone también que, una vez que aprenden a beber en vaso normal, ya no les hace falta. Y se guarda en un cajón.

Bueno, pues ¿qué me diríais si os dijera que mis tres Trastos, a día de hoy, siguen usando el vaso antigoteo? Probablemente, lo primero que pensaríais es que aún no han aprendido a beber en vasos normales. Y, en este caso, os equivocaríais. Los Trastos mayores beben perfectamente en vasos “de mayores”, sin mancharse ni derramar líquidos. Obviamente, el Peque aún es chico y no sabe usar vasos normales (aunque lo intenta cada día en la bañera ;-)) y usa el vaso antigoteo como sus hermanos los otros vasos.

Mis Trastos mayores usan el vaso antigoteo para dormir. ¿Para dormir… como si fuera un chupete? No, erráis de nuevo. Todo empezó una noche en la que el Mayor aún era nuestro único descendiente, aunque en mi tripa ya se hallaba el segundo. Me llamó y pidió agua. Se la di. Bebió. Y ambos nos volvimos a dormir. A la noche siguiente, mismo ritual. La tercera noche, más de lo mismo. Un pensamiento fugaz cruzó mi mente mientras me encontraba de pie, al lado de su cuna, esperando a que terminara de beber para coger el vaso. Me vi a mí misma noche sí y noche también allí plantada a la voz de “¡mamá, agua!” o cualquiera de sus variantes.

Decidí probar una cosa. Le dejé el vaso en una esquinita de la cuna, no se fuera a dar un golpe al darse la vuelta. Le dije que si tenía sed sólo tenía que alargar el brazo hasta dar con el vaso, beber y volverse a dormir. Y, adivinad qué paso… pues que mi idea tuvo éxito. Sí, es más, es una de mis ideas “maternales” de las que más orgullosa me siento.

Se acabaron los llamamientos a media noche en pos de un poco agua para calmar la sed. Lo que estando embarazada agradecí infinito. Al poco tiempo, el Mayor empezó a intentar trepar por la cuna y, ante el miedo de que tuviera éxito en su empeño, el Tripadre y yo fuimos raudos y veloces a comprar una cama. Y volvimos con una litera. Lo que significaba que las mesillas de noche estaban descartadas. Yo pensé en una baldita que hiciera las veces de ésta para poner, por ejemplo, el vaso normal de agua. Pero pronto nos dimos cuenta de que no hacía falta. Nuestro hijo se había acostumbrado a dormir con su vaso antigoteo a mano. Y como la litera va pegada a la pared, pronto el sitio entre ésta y el colchón se convirtió en el lugar idóneo para colocar su vaso. Como podéis imaginar, ante esta perspectiva, hicimos lo propio con el Mediano obteniendo idénticos resultados.

CONTRAS:

  1. Hay que limpiar bien la válvula que evita que el agua se escape cuando el vaso no está de pie.

  2. No os mentiré. Existe el riesgo de que se den un coscorrón con el vaso en plena noche al darse una vuelta en la cama. Pero por eso es importante buscarle un sitio al vaso y que los niños se acostumbren a dejarlo siempre ahí. Os aseguro que cuento con los dedos de una mano los golpes que se han dado a causa del vaso. Es más, os diré que los que se han dado con el cabecero de la cama los superan con creces.

  3. Si duermen fuera de casa, hay que acordarse de echarlo en la maleta. Porque se acostumbran a él, ¡vaya que si se acostumbran!

  4. Hay que asegurarse de cerrarlo bien porque, si no, el agua se saldrá y mojará la cama.

PROS:

  1. Podréis decirme que lo mismo valdría una botella. Pues no. La botella hay que abrirla y cerrarla bien para que no salga el agua. Con el vaso antigoteo, este problema no existe.

  2. No se despiertan para beber. Sucede lo mismo que con un bebé lactante que busca la teta y come sin abrir los ojos.

  3. Su uso prolongado no retarda para nada el saber usar los vasos normales. Cuando los niños empiezan a beber en vasos de mayores, el vaso antigoteo se relega a la cama. Y los niños continúan su aprendizaje normal. Yo lo he comprobado con el Mayor y el Mediano. Y pienso comprobarlo también con el Peque.

  4. Hay distintos modelos con distintos tamaños, formas, colores, dibujos, con asas, sin asas… sólo tenéis que eligir el que mejor le vaya al niño.

A menos que se beban el vaso entero, no llaman por la noche a causa de la sed. Beben casi sin darse cuenta. Y lo vuelven a dejar en su sitio. Salvo enfermedades, pesadillas o vaciado del vaso, mis hijos duermen toda la noche del tirón. Que por el día no pararán quietos, pero al menos nos dan una tregua por la noche :-).

23Ago/13

… del cinturón de seguridad para embarazadas en el coche

Cinturón de embarazadas para el coche

Una de las cosas que me compré cuando estaba embarazada del Mayor fue un cinturón que se amoldaba al cinturón del coche para proteger la tripa y al bebé. Pocas cosas he amortizado más. Lo usé, como digo, con el embarazo del Mayor. Lo usó mi cuñada con el de mi sobrino. Lo volví a usar yo con el del Mediano. De nuevo lo usó mi cuñada con el embarazo de mi sobrina. Otra vez lo usé yo con el embarazo del Peque. Y en breve lo usará una amiga mía para su embarazo.

El aparatejo es el de la fotografía que ilustra esta entrada. Se coloca en el asiento donde vaya a ir la embarazada. Ésta se pone el cinturón de seguridad del coche de forma normal. Una vez que éste está abrochado, se coge la tira que cruza la barriga de lado a lado (no la que viene del hombro) y se engancha entre las dos piernas a los automáticos que tiene el cinturón para embarazadas.

De esta manera, en caso de frenazo brusco, el cinturón de seguridad del coche se tensa y tira, pero no aprieta la tripa, por lo que el bebé permanece a salvo. Lo que es muy importante. A mí me dijeron que hay que usarlo cuando la tripa empieza a sobresalir. Lo que significa que en mi primer embarazo no lo usé hasta el quinto mes aproximadamente; con el segundo sobre el cuarto mes y, con el tercer embarazo, sobre el tercer mes (o quizás un poco antes).

CONTRAS:

  1. Aunque tiene enganches para sujertarlo al asiento, la verdad es que se mueve. Con los dos últimos embarazos, simplemente me lo ponía debajo del culo y abrochaba el cinturón del coche. Entre esto y mi más que considerable peso, no se movía.

  2. Hace ya seis años, el cinturón que yo tengo costó unos 40 €. En su momento me pareció caro para el tiempo de uso que le iba a dar. Afortunadamente, como ya he dicho, está más que amortiguado.

PROS:

  1. Se puede lavar. Yo lo meto en la lavadora y sale limpito.

  2. Con gusto hubiera pagado más dinero teniendo en cuenta que es un accesorio para la seguridad del bebé dentro del coche. Que mucha publicidad con usar la silla del coche adecuada para cada edad, pero antes de nacer también se pueden hacer cosas para viajar seguros con el bebé en la tripa.

  3. Es resistente. Ya digo que este cachivache ha pasado por cinco embarazos y aún está listo para el sexto.

  4. Lo puede usar la embarazada, tanto si conduce como si va de copiloto o en los asientos traseros.

Ahora os toca a vosotras. ¿Conocíais el artilugio en cuestión? ¿Lo habéis usado? Y, si es así, ¿os resultó tan útil como a mí? Contadme vuestra opinión, experiencias o dudas en los comentarios ;).

12Ago/13

… del intercomunicador para bebés

Intercomunicador para bebés

Si eres madre o padre primerizo seguro que tienes uno de estos cachivaches rondando por casa en alguna de sus versiones (audio solo o vídeo y audio). Yo tengo uno. El de la foto, es el tercer intercomunicador para bebés desde que nos convertimos en padres.

Se trata de una aparatejo que bien podría ser un walkytalky moderno. Para quien no lo conozca, dispone de dos partes. Una es la que recoge el audio o imagen y que se coloca cerca del bebé. La otra es la que, en la mayoría de las veces, la madre lleva pegada a su cuerpo para controlar en todo momento que el bebé está bien.

El primero de la serie fue un regalo por el nacimiento del Mayor. Aunque por aquel entonces vivíamos en el mini piso, yo estaba convencida de que necesitábamos uno. Tenía que ver si se daba la vuelta, si le se caía el chupete, oírle si lloraba. Vamos, como si las dos puertas que separaban la habitación donde dormía del salón fueran insonorizadas cual paredes de discoteca. Al poco se nos rompió y compramos otro. Bueno, el Tripadre no lo tenía muy claro, pero yo sí. Y le convencí. Aprovechando las Navidades, nos vino otro de regalo.

Éste segundo lo usaron el Mayor y el Mediano. Pero también acabó rompiéndose. Bueno, más bien lo que se escacharró fue la parte que traía la pantalla, que le dio por no recibir imagen alguna. Al final, otra vez por cabezonería mía, compramos el tercero. Que, se nos estropeó antes de la llegada del Peque. De nuevo, me emperejilé en comprar otro, el que sería el cuarto. Pero esta vez el Tripadre me pidió que esperara. Yo esperé. Y, fíjate tú por dónde, al final no lo compramos ni se lo pedimos a los Reyes Magos. Y eso a pesar de que nos mudamos de casa y ahora la distancia entre el Peque y el salón es un poco más grande que en el mini piso.

Lo tengo bien guardadito en un armario. Por si me da por usarlo… aunque después de casi un año y medio que tiene el Peque, si no lo he usado antes, a estas alturas ya lo dudo.

CONTRAS:

  1. Creo que para lo que valen los de imágenes, duran muy poco.

  2. La cámara que recoge las imágenes. No sé quién lo ha diseñado, pero desde luego no tiene hijos. Da igual donde duerma el bebé, si en vuestra cama o en cuna aparte, es complicada de ajustar para que recoja bien la imagen del niño. Hay que buscarse las vueltas porque, por mucho que vendan que gira y se mueve que da gusto, la verdad es que a nosotros nos resultaba difícil. Incluso pusimos en la pared una balda para poner el cachivache, pero claro, en cuanto el bebé crece y puede ponerse de pie y alargar la manita, va directo a por el cacharro. Si lo pones más lejos, ya no le ves porque no tienen zoom.

  3. Suele coger interferencias. A nosotros siempre nos las cogía con el microondas. A veces con los móviles también.

  4. A nosotros no nos ha pasado nunca jamás, pero una prima de mi marido asegura que a ella se le cruzó la imagen con la de otra casa y a ratos veía al niño del vecino en vez de al suyo.

PROS:

  1. Sea como fuere, es cierto que, sobre todo con el primero, es una tranquilidad poder verle y oírle. Quizá sea algo más psicológico que lógico, pero yo me quedaba mucho más tranquila con el aparatito.

  2. Hay niños que se despiertan de la siesta y lloran. No es el caso de los míos, de ninguno de los tres. Ellos han sido y son bebés de despertarse y quedarse en la cuna (jugando, dando palmas, cantando…). El intercomunicador me ayudaba a saber cuándo se habían despertado de verdad.

  3. Los que nosotros tuvimos no había que dejarlos encendidos todo el tiempo. Tenían una opción en la que la imagen aparecía si registraba un sonido, para que los padres puedan ver qué pasa en la habitación. He de reconocer que yo apenas usaba esta opción. Lo tenía siempre encendido… ahora que lo pienso… quizá ésta sea la razón de por qué se nos estropeaban tan a menudo…

Decidir usarlo o no es cosa de los padres. Habrá quienes no puedan vivir sin el intercomunicador y habrá quien lo considere innecesario. A pesar de no usarlo actualmente, no le voy a quitar valor. Además, es un buen regalo para unos padres primerizos, aunque algo caro, esto tampoco puedo negarlo. Pero los que vienen sin imagen son más asequibles para el bolsillo.