Archivos de la categoría: Actividades con niños

13Nov/13

… de juntar lentejas con una piña

Piña y lentejas

Hoy no voy a hablaros de ninguna manualidad, aunque seguro que por el título más de uno lo haya pensado. Pues no, no es ninguna manualidad, aunque a los niños (al menos a los míos) les encanta. Es algo aún más fácil. Y muy curioso. Las lentejas seguro que ya las tenéis. Y la piña... bueno, si no tenéis una ya rondando por casa, es fácil de conseguir si hay pinos en vuestros alrededores.

Yo no tengo pinos cerca de casa, así que, para hacer la manualidad de las piñas pintadas, le pedí a mi madre que me cogiera algunas. Donde ella vive hay pinos a porrón. Me trajo una bolsa llena hasta arriba de piñas. Y una semana más tarde me trajo otra más. También llena hasta arriba. ¿Para qué tanta piña? Eso os lo cuento otro día, jejeje…

Bueno, pues resulta que el año pasado andaba mi madre recogiendo piñas para sus nietos y se encontró con otro abuelo haciendo exactamente lo mismo que ella. Y entonces le contó a mi madre lo que yo hoy voy a contaros a vosotros.

Tenéis que coger una piña y ponerla al sol o al calor del radiador (cuidado con los piñones que va a soltar) para que se abra si no está ya abierta. En cada hueco donde antes estaban los piñones, se colocan lentejas. Se pone la piña con las lentejas en un recipiente (cuenco o bote pequeño o similar) con un poco de agua, que sólo le cubra la base. Y a esperar. En unos días, veréis cómo la piña vuelve a cerrarse. En una semana y media aproximadamente, empezaréis a ver brotes de lentejas a través de la piña. ¿A que no os lo esperabais? Ya os dije que era algo muy curioso.

CONTRAS:

  1. Si tenéis que abrir la piña, sin duda el contra más grande son los piñones que va a soltar. Lo mejor es ponerla en la terraza o en la ventana. Pero si optáis por ponerla en un radiador, meterla antes en un tupper o algo parecido pero sin cerrarlo para recoger los piñones según se vayan cayendo de la piña. Si no, vais a tener piñones hasta en la sopa. Os lo digo por experiencia propia.

  2. Como para que crezcan las lentejas sólo es necesario poner un poco de agua en la base, hay que estar pendiente de que la piña no se quede seca. Vigiladla y regadla un poco en cuanto vaya a quedarse sin agua. Si no, no crecerán las lentejas.

  3. Una vez que las lentejas han crecido como en la foto, no puedo deciros qué más pasará. El año pasado nosotros mantuvimos la piña de la foto casi dos meses y no hubo más cambios. Se me olvidó regarla y la perdimos. Si este año hacemos otra igual y nos dura más, editaré esta entrada para contaros más, pero de momento, sólo puedo contaros hasta ahí.

PROS:

  1. El brote de las lentejas no salen de un día para otro. Esto les enseña a los niños a ser pacientes y a comprobar que, a veces, hay que esperar para ver resultados.

  2. Si dejáis a los niños que sean ellos quienes se ocupen de regarla, les estáis inculcando responsabilidad con esta tarea.

  3. La piña es lo único más difícil de conseguir, por deciros algo. El resto lo tenéis en casa seguro.

  4. Dado que la piña se recoge del parque, para hacer esto no os vais a gastar ni un céntimo. Más barato imposible.

  5. Con unas pocas lentejas es suficiente. Casi no tocaréis el paquete.

  6. Para que salgan los brotes, a parte del agua, no es necesario ningún cuidado especial. La de la foto, apenas recibía luz. La tenía en la cocina sobre la campana, alejada de la ventana. Y mirad cómo se puso.

  7. Una vez que salen los brotes, puesta en un recipiente bonito, la piña sirve para decorar.

Os animo a hacer el experimento de la piña y las lentejas y luego a pasaros por aquí para contarme si os ha gustado a vosotros y vuestros hijos tanto como les gustó a los míos.

28Oct/13

… de decorar calabazas para Halloween

Calabazas Halloween

Pues sí, poco a poco, Halloween, esta costumbre anglosajona o norteamericana, se ha ido haciendo un hueco entre nosotros. Ayer fui a la panadería y anunciaban los buñuelos típicos de la festividad de Todos los Santos en papeles con forma de calabaza.

Sigue leyendo

14Sep/13

… de hacer posavasos con goma eva

Posavasos con goma eva

Hoy os traigo una manualidad en la línea de las demás: fácil, barata, rápida y resultona. Y útil. Se trata de unos posavasos handmade o DIY, como se dice ahora, o hechos con estas manitas, como se ha dicho siempre.

La idea me rondaba por la cabeza al ver tantas tapas de yogures, potitos, recipientes de la comida china, botes, etc., rondando por la cocina. Siempre ando guardando estas cosas, por si sirven, alguna utilidad tendrán… Esta manía me viene directamente de mi abuela.

Las susodichas tapas las utilizo para varias cosas: tapar la infusión mientras reposa, tapar el puré del Peque mientras se enfría, echar semillas varias (de calabazas, pimientos, tomates…) para que se sequen y así poder plantarlas después, y, por supuesto, para poner vasos encima a modo de posavasos.

Pero reconozcámoslo, estas tapas son feas. Aunque sean transparentes, siguen siendo feas. Así que se me ocurrió darle un toque de color. Al principio pensé en fieltro. Y así me fui a comprarlo. Elegí uno que me llamó la atención y que me gustó bastante. Una vez en casa, me di cuenta de que lo que había comprado no era fieltro, sino goma eva. El resultado es el mismo.

Ahora tengo dos de estos geniales posavasos rondando por la cocina. He guardado el resto, a esperas de necesitarlos en alguna vista y de repuesto por si se me estropea alguno de los que ya he hecho. Esta semana de inicio de las clases, he de reconocer que me han alegrado. Ha sido una semana de locos, de adaptaciones para todos. Espero que la siguiente vaya todo más rodado.

CONTRAS:

  1. Vale que no son los posavasos más guays del mundo mundial (como diría un mico que yo me sé), pero para lo que cuesta hacerlos, son geniales.

  2. Las tapas son redondas. Es difícil recortar un círculo perfecto aunque vayas siguiendo una línea. Pero la tapa sí es perfectamente circular. El truco está en que se note lo menos posible el descuadre.

PROS:

  1. Cunde mucho. Con una lámina de goma eva tamaño A3 (más o menos) hice unos 12 posavasos pequeños y dos grandes utilizando sólo la mitad.

  2. Se puede usar indistintamente goma eva o fieltro, pero si os decidís por éste último, buscadlo de cierto grosor.

  3. Yo usé una sola lámina para hacer todos los posavasos iguales, pero por supuesto podéis alternar entre varios modelos y colores.

  4. Es súper barato. Pensadlo: las tapas ya las tenéis, posiblemente las tijeras y el pegamento también. Sólo tenéis que comprar la lámina y ésta, dependiendo del tamaño y el material, ronda el euro.

  5. Es una manualidad que pueden realizar los niños. En este caso, ya sabéis, cuidado con las tijeras, no perdáis de vista el pegamento y aseguraos de tener tapas suficientes para todos.

  6. Los posavasos se hacen rápido. Apenas hay que hacer despliegue de medios. Cortar y pegar, todo es empezar, jejeje…

  7. Cuando digo posavasos, seguro que habéis pensado que sólo sirve para poner un vaso. Obvio. Pero ya sabéis que me gusta rizar el rizo un poco más. ¿Recordáis los floreros? Ahora imaginadlos sobre uno de estos posavasos… 😉

El cómo hacerlos paso a paso os lo enseño en este vídeo que ya está también disponible en el canal de YouTube del blog.

¿Y ahora, qué? ¿Os animáis a hacerlos? Si le encontráis algún pro o contra más a esta manualidad, dímelo en los comentarios. Y si los hacéis, estaría encantada de que me enseñaseis cómo os quedaron.

02Sep/13

… de hacer polos de chocolate con yogur

Polos de chocolate y yogur

Se acaba el verano. Ha pasado muy rápido. Tanto que me he dado cuenta de que no he publicado nada sobre helados o polos, ¡con lo que me gustan! No tengo perdón. Pero con esta entrada de hoy voy a ponerle remedio.

Cuando alguien dice “polo”, inmediatamente hay otro alguien que piensa en zumo congelado. Bueno, sí, ésa es una forma de hacer polos. Muy sana, sí, pero muy vista también.

Hoy os traigo una forma diferente pero igual de fácil para hacer polos de chocolate, pero sin nata ni huevo. Sólo os hace falta yogur griego, que es más consistente y cremoso, que sea natural y sin azucarar. También necesitaréis cacao en polvo y miel o azúcar al gusto. Y, por supuesto, moldes. Yo usé unos de polos que compré hace años, pero podéis usar vasitos. Más fácil imposible. Y refrescante. Y también sano.

CONTRAS:

  1. Hay que tener espacio en el congelador. Aseguraos antes de poneros manos a la masa, no os pase como a mí, que luego no puedo hacer los polos por falta de espacio.

  2. Si compráis moldes de polo (los míos son de supermercado), escoged el que mejor se adapte a vuestra casa. Me explico. Si quienes más van a disfrutar de los polos son los niños, elegid moldes que puedan agarran con facilidad y que sean pequeñitos. Un niño puede tardar mucho en comerse un polo, por muy rico que esté, por lo que se le empieza a derretir y chorrear.

  3. Como hay que congelarlo, hay que esperar. Y es un rollo.

PROS:

  1. Lo bueno de hacer polos caseros es que sabéis exactamente qué lleva y en cuánta cantidad.

  2. Si no tenéis sitio en el congelador, no os preocupéis. Lo ponéis en la nevera y está igual de rico comido a cucharadas.

  3. Es una buena forma de que los niños coman yogures.

  4. Al hacerlo en casa, se pueden añadir infinidad de cosas. Algunas ideas: pepitas de chocolate, trozos de fruta, frutos secos, semillas, ralladura de naranja, etc.

  5. Lo puede hacer cualquiera, desde el más inexperto en cocina como los niños de la casa.

Os dejo del vídeo de cómo lo hago yo. No he puesto cantidades porque es más o menos a ojo, pero creo que se entiende bastante bien. Y si no, preguntadme vuestras dudas en los comentarios de esta entrada o en los del canal del blog en YouTube.

Y vosotros, ¿hacéis polos caseros o preferís los comprados? ¿Cuál es el sabor que más os gusta?

28Ago/13

… de hacer galletas con caramelo

Galletas con caramelo

Esto de hacer galletas en los cumpleaños se está convirtiendo en costumbre. Yo uso siempre la misma masa porque es la que mejor me va. Es una receta de masa quebrada clásica. La puedo hacer días antes y meterla en el frigorífico (o incluso congelarla) y sacarla cuando la necesito (si está congelada, la meto directamente en el frigorífico unas 24 horas hasta que se descongele). Le doy la forma elegida para la ocasión y al horno. En menos de media hora tengo ricas galletas caseras.

Para el cumple del Peque, las hice con la forma del número 1. Para mi cumpleaños pensé en hacer algo similar. Pero tenían que ser con el 33. La verdad es que no me convencían mucho. Pero era una ocasión especial así que, aprovechando que soy la única chica de la casa, se me ocurrió hacer galletas más… femeninas, por decirlo de alguna manera. Pensé en flores. Ufff… pero qué sosas unas simples flores si no les iba a poner glasa para colorearlas.

En éstas estaba cuando se me vino a la cabeza algo que había visto hace años por Internet. No recordaba dónde, pero lo que sí tenía claro es que se hacían con caramelos. Eso ya me iba gustando más. En mi casa, a pesar de los Trastos y mi glotonería, no comemos muchas chuches ni muchos caramelos. Así que siempre tengo una bolsa llena. Es más, creo que soy la única madre que tira bolsas de basura llenas hasta arriba de golosinas caducadas.

Me fui a la bolsa en cuestión a ver si tenía los caramelos que necesitaba. Duros y no muy grandes, para más detalle. No sería la primera vez que se me ocurre hacer algo y me falta algo indispensable. Afortunadamente, ahí estaban los caramelos. Y había bastantes. De varios sabores. De varios colores. Cogí la bolsa y me fui tan contenta a la cocina.

Saqué la masa de la nevera. ¡Qué dura estaba la condenada! Aunque con estos calores, en menos de 3 minutos pasé al polo opuesto. Como lleva mantequilla y con esta temperatura, al poco tiempo se convirtió en algo pegajoso difícil de manejar. Bueno, nada que dos papeles de horno no puedan solucionar. Metí la masa en medio de ellos y alisé con el rodillo. Al poco tenía listas mis galletas. No estaba muy segura de que aquello hubiera salido bien. Os recuerdo que era la primera vez que lo hacía y, además, de memoria.

En cuanto se pusieron a temperatura ambiente probé una. Y dos. Y no probé tres porque me corté y me dije que, de seguir así, me las zampaba yo todas y no era plan, por mucho que fuera mi cumpleaños. Las reservé para más tarde, cuando ya hubieran llegado todos los que iban a venir. Las saqué entonces y fueron un éxito rotundo.

CONTRAS:

  1. Al ser verano, hay que darse prisa en amasar con estos calores. En invierno es más fácil.

  2. Se necesitan dos cortapasas de distintos tamaños. No obstante, el agujero para poner el caramelo se puede hacer con algo redondo que tengáis por la cocina. Por ejemplo, los cacitos de la leche en polvo de los bebés o los tapones de plástico de algunos jarabes son muy socorridos para esto. Haciendo honor a mi incipiente síndrome de Diógenes, confieso que tengo unos cuantos de éstos guardados en la cocina. Ah, y el cortapasas más grande se puede sustituir por un vaso o similar.

  3. La gracia de la galleta está en comérsela entera para que se junten en la boca la galleta con su caramelo. Así que es mejor no hacerlas demasiado grandes.

PROS:

  1. La cocina huele que no os imagináis de bien. Al olor a galletas recién hechas, que ya de por sí es un olor agradable, se suma el olor a caramelo. Y estos dos aromas juntos se pasean por la casa y huele genial.

  2. El resultado final son unas galletas muy vistosas. Ideales para cumpleaños, fiestas y Navidad. O para darnos un capricho de vez en cuando porque sí.

  3. Gustan tanto a pequeños como a mayores porque… ¿a quién no le gusta un caramelo?

  4. Como he mencionado, yo las he hecho con una masa quebrada hecha en casa por mí. Sin embargo, estas galletas con caramelo admiten vuestra masa de galletas favorita.

  5. Yo las hice sola porque aproveché la hora de la siesta (sí, me va la marcha…). Pero por supuesto que se pueden hacer con los niños de la casa. Eso sí, mucho cuidado al sacarlas del horno porque el caramelo sale hirviendo.

Aquí os dejo el vídeo del paso a paso de las galletas, que también podéis encontrar en el canal de YouTube del blog. Animaos a hacerlas porque no os vais a arrepentir y haced unas cuantas porque vuelan ;-).

Si quieres saber qué otros dulces salen de mi cocina, no dejes de pinchar en este enlace.

26Ago/13

… de hacer cuadros abstractos con nombres

Cuadros abstractos con nombres

A veces me da pereza hacer cosas con mis Trastos. Muchas veces tardo yo más en preparar las cosas que después ellos en disfrutarlas. Aún les falta concentración. A veces pienso que no merece la pena. Especialmente, si hay pinturas de por medio.

Afortunadamente para ellos, me puede la niña que llevo dentro y, al final, acabo haciendo caso omiso a la voz de mi interior que me dice que montar todo el tinglado para apenas diez minutos es una tontería. Y acabo sacando las pinturas y los pinceles.

La culpa de todo la tienen a partes iguales la artista frustrada que llevo dentro y Pinterest. Pero como digo, los grandes beneficiados de todo esto son mis hijos. Bueno, y la niña-artista-frustrada de mi interior también.

Es cierto que muchas veces estas cosas las acabamos terminando los padres, pero a mí personalmente no me importa. Me gusta pensar que, cuando crezcan y echen la vista atrás, tendrán recuerdos con su madre y las manos manchadas de pintura. Y confío en que serán recuerdos felices.

Yo no tengo recuerdos haciendo manualidades con mis padres. No sé si harían cosas así con mi hermana y conmigo, pero si es así, yo no me acuerdo. Por eso siempre estoy pensando cosas para hacer con mis hijos. No importa que no se acuerden de que hicimos tal o cual cosa, lo que quiero es que recuerden que hicimos cosas.

Bueno, pues esta manualidad de hoy da mucho juego. Se pueden hacer infinidad de cosas. Se trata de cuadros abstractos, hechos con témperas, cinta de carrocero y lienzos o cartulina. ¿Y qué se hace con todo eso? Pues podéis optar por hacer cuadros abstractos como los de la foto, pero también podéis poner el nombre del niño o, si el tamaño del lienzo lo permite, frases que os gusten.

CONTRAS:

  1. He dicho pinturas y pinceles. Así que a menos que vuestros peques sean muy cuidadosos, esto implica que se van a manchar. Se mancharán ellos y todo lo que tengan en un radio de medio metro. Elegid bien el sitio y poner un hule o papeles de periódico. Ropa que no sea nueva también sería buena idea.

  2. Si lo hacéis en exterior (patio o terraza), cuidado también con los días de aire. Obviamente, si lo hacéis en lienzos, éstos no se van a volar. No puedo aseguraros lo mismo si lo hacéis con cartulinas.

  3. Los cuadros de la foto están hechos en folios normales y corrientes. No os lo aconsejo. Al despegar la cinta de carrocero, aunque no es lo mismo que un celo, nada más que por lo húmedo que queda el folio con la pintura se corre el riesgo de que se rompa un poco. Es lo que nos pasó a nosotros. Es mejor usar lienzos o cartulinas.

  4. Como se usa pintura, antes de poder usar la obra de arte (ya sea colgarla en la pared, enmarcarla o pegarla en el armario) hay que dejar pasar un tiempo hasta que la pintura esté completamente seca.

  5. La cinta de carrocero es muy importante. Como he dicho antes, no vale el celo. Éste se pega más al papel, por lo que tiende a romper la superficie al despegarlo. Escoged una cinta de carrocero estrecha porque si no, a menos que donde lo vayáis a poner sea una superficie grande, me temo que vais a tener que andar cortándola a la mitad.

  6. Cuando pongáis la cinta de carrocero, no dejéis pasar mucho tiempo hasta que os pongáis a pintar o se empezará a despegar.

PROS:

  1. Desarrolla la creatividad y la destreza óculo-manual.

  2. Es divertido.

  3. El resultado final sirve para decorar. Y además es súper vistoso y alegre.

  4. Se pueden utilizar tantos colores como queráis o simplemente uno solo. ¡Imaginación al poder!

  5. Nosotros usamos témperas con sus pinceles, pero también podéis usar pintura de dedos. Eso sí, en ambos casos, cuidado con levantar la cinta de carrocero al pintar.

Para explicaros mejor cómo se hace esta manualidad, os dejo el vídeo que ya está en el canal de YouTube del blog. Es un vídeo cortito, pero creo que ilustra bien los pasos a seguir. O también podéis entrar aquí que es de donde yo saqué la idea.

Si te ha gustado esta manualidad, pincha aquí y descubre más.

19Ago/13

… de hacer marcapáginas monstruosos

Marcapáginas monstuosos

El Mayor ya sabe leer. Hay que ver cómo pasa el tiempo. Antes era yo quien le leía los cuentos y ahora es él quien me lee algunos. Coge el mando de la tele, se va a la guía y elige qué quiere ver. Vamos por la calle y va leyendo los carteles. Cogemos las cartas del buzón y sabe para quién son.

Leer parece fácil. Fácil para nosotros, los adultos, claro, que nos sale solo. Pero hay que reconocer que es una tarea bastante complicada. Por ello, hay que festejar cada pasito que dan en ese sentido.

Además, tanto el Tripadre como yo somos devoradores de libros. Bueno, en este momento, lo es él. Yo perdí la costumbre junto con las horas de sueño cuando me convertí en madre. Sin embargo, es algo que me apasiona. He disfrutado como una niña con un buen libro. Y uno de mis sueños es que mis hijos tengan esa pasión por la lectura que compartimos el Tripadre y yo.

Sin embargo, aprender a leer requiere esfuerzo. Y ganas también. El Mayor lee más a gusto una noticia sobre Fernando Alonso o el Real Madrid que uno de los cuentos infantiles indicados para su edad. Dice que le aburren. Y yo le creo. Porque cuentos como El gatito Agapito y similares aburren a cualquiera.

Por ello, en cuanto vi en Pinterest esta idea, me faltó tiempo para ponerla en práctica. Se trata de unos marcapáginas con forma de monstruos que les chiflan a mis hijos. Sí, lo he dicho en plural porque el Mediano también quiso el suyo. Es más, entre los dos, me obligaron a hacerme uno para mí. En rosa, por supuesto, que es el color de las chicas. Aunque yo prefería otro color.

El otro día, por mi cumpleaños, vinieron mis cuñados con mis sobrinos a casa. Sobra decir que mis hijos les enseñaron sus marcapáginas antes de cinco minutos. Y, por supuesto, mis sobrinos también quisieron uno para cada uno. Así que ahí estaba yo, a las once de la noche, rodeada de papeles de colores, pegamento y tijeras. Eso sí, se fueron felices a su casa.

CONTRAS:

  1. Dependiendo de la edad del niño, es bastante probable que sea la madre o padre (yo en mi caso) quien acabe haciendo la mayoría de esta manualidad.

  2. Cuidado con añadir detalles a un marcapágina. Los demás niños están ojo avizor y tened por seguro que ellos también querrán ese detalle que has improvisado en un marcapáginas.

  3. Esta manualidad requiere el uso de tijeras. Para evitar males mayores, no las perdáis de vista.

PROS:

  1. Los materiales necesarios son de estar por casa: papel de colores o blanco (luego se puede pintar al gusto), cartulina (para darle mayor consistencia, pero tampoco es indispensable), tijeras (si son romas, mejor), pegamento en barra (esta vez no hace falta cola blanca), regla y lápiz (esta parte seguro que le toca al adulto).

  2. Se hacen en un momento. En cinco minutos puedes tener uno listo.

  3. Aunque sean monstruos los que yo hice con mis hijos, también podéis hacerles caras divertidas. Vale todo con tal de que sean caras.

  4. Para las niñas, podéis ponerle algo más… femenino. Por ejemplo, para el marcapáginas de mi sobrina, le puse unos párpados de papel brillante. Y unas pestañas enormes. Todo a petición de la niña.

  5. Estos marcapáginas de la foto son infantiles, es verdad. Pero si obviáis los ojos, boca, lengua, párpados, cuernos y demás, podéis hacer uno para adultos. Una idea, en vez de papel de colores y cartulina, probad a hacerlos con papel de scrapbooking. ¿A que se te acaba de abrir un mundo lleno de posibilidades? 😀 Pues, hale, a ponerlo en práctica.

Llego al final de la entrada y resulta que no he explicado cómo hacerlos. Bueno, pues os doy dos opciones. La primera es pasarte por aquí, que es de donde saqué la idea, y ver cómo se hacen. La otra opción, es ver el vídeo que dejo a continuación. Vídeo con el que, por cierto, inauguro el canal del blog en YouTube.

¿Te ha gustado esta manualidad para hacer con los peques de la casa? Pues echa un vistazo aquí, seguro que encuentras alguna actividad más que te guste.

02Ago/13

… de hacer limonada casera

Limonada casera

Es lo que más apetece en verano, una limonada bien fría que nos refresque bien. Habrá quien piense que mejor es la cerveza, pero ésa no la pueden tomar los niños ni la podéis hacer en casa ;-). A mis Trastos mayores les encanta, especialmente al Mayor. Es una bebida súper fácil de hacer y para mí tiene muchas ventajas, pero vais a tener que esperar a los pros ;-).

Empecé a hacer la limonada, con éste, hace tres veranos ya. Al principio, la familia de la segunda capa, es decir, la que no vive con nosotros en casa, me decía que para qué me metía en tal berenjenal, con lo fácil que era abrir un refresco o mejor un zumo. Una, que es cabezota especialmente para temas de cocina, hizo oídos sordos e hizo la limonada. Por aquel entonces, el Mediano era un bebé, así que el catador oficial fue el Mayor. Nada más probarla, le encantó y, en ese preciso instante, me vi haciendo la limonada muchos veranos más.

La verdad es que hace falta poca cosa. Para un litro de agua, más o menos, se necesitan entre dos y tres limones, según lo grandes o pequeños que éstos sean y vuestro gusto, por supuesto. Luego se añade azúcar (también al gusto), se remueve y, cuando se haya disuelto el azúcar, ya está lista para tomar. Respecto al agua, podéis echarla del grifo y luego enfriar la limonada en el frigorífico o podéis echarla en la jarra directamente fría. Si echáis el agua fría y queréis tomarla sin esperar, os aconsejo echar azúcar glass.

CONTRAS:

  1. Hay que exprimir limones. Pero éste es todo el trabajo que hay que hacer. Además, tened en cuenta que con poco zumo de limón os dará para un litro o quizás más. A mí me merece la pena.

  2. Al ser zumo de limón (recién) exprimido, lo normal es que haya pulpa de limón en la limonada, aunque se puede colar.

PROS:

  1. La limonada casera no deja de ser zumo de limón con agua. Por tanto es algo muy sano. Recordad que el limón es un cítrico, está cargado de vitamina C. Si en invierno tomamos zumo de naranja, ¿por qué no tomar en verano zumo de limón?

  2. Como la limonada la hago yo, sé exactamente qué lleva. Sin colorantes ni conservantes y controlando el azúcar.

  3. Los niños pueden participar en su elaboración exprimiendo los limones, añadiendo el agua, echando el azúcar… eso ya según su destreza.

  4. Se tarda poco en hacerla. Como ya he dicho, lo más costoso es exprimir los limones. Y ya. Si tenéis agua en el frigorífico, sólo tardaréis 5 minutitos en disfrutar de ella.

  5. Si queréis que se parezca más a los refrescos de limón comerciales, sólo hay que sustituir el agua normal por agua con gas.

  6. Si añadís cubitos de hielo con agua, es posible que se os agüe la limonada. Así que podéis hacer cubitos con limonada en vez de con agua. Por ejemplo, si un día la hacéis y os sobra, la echáis en la cubitera y, cuando volváis a hacerla, si necesitáis hielos, cogéis los hechos con la anterior limonada.

Si tenéis visita y queréis que os quede vistosa, añadirle a la limonada unas rodajitas de limón. Si tenéis en casa, también admite hojas de menta, que harán que sea aún más refrescante. En la de la foto, yo además añadí flores de lavanda. Era la primera vez que las echaba y, no sé si porque eran pocas, pero no se notaban en el paladar. Pero quedó bonito, ¿verdad?

Pues ahora os toca a vosotros. Un último consejo: si tenéis pensado hacer esta estupenda limonada casera, no escatiméis con los limones. Es posible que queráis repetir en cuanto la probéis ;-).

26Jun/13

… de hacer pan y pizza en casa

Panecillos

Cuando escribí la entrada contando que estaba en plena operación “perder los kilos de los embarazos sí o casi sí”, os mencioné que prefería hacer pizza en casa que comprarla hecha o pedirla a domicilio. Una de las razones es que me parece que la hecha en casa es más sana y, además, puedo hacerla a nuestro gusto (más o menos como pasa con el puré del Peque).

El caso es que me resistía a publicar la entrada de hoy porque estaba esperando a ver si 1 madre in Italy se animaba a publicarla en sus Recetas apañadas, pero viendo que no, me lanzo yo. Que ya te vale, guapa, que mucha receta italiana y no hayas publicado una de pizza :-P, jajaja…

Pues la receta de la masa de pizza que os traigo hoy la he sacado del genial Jamie Oliver (libro La cocina de Jamie Oliver. Recetas frescas de un joven chef). Como no soy mala y, aunque me consta que todos manejáis el inglés a la perfección, voy a dejaros la receta en español.

Ingredientes:

  • 25 g de levadura fresca de panadero o 3 sobres de levadura seca de panadero (creo haber hecho bien la proporción, pero generalmente en los sobres pone a cuándo equivalen de la fresca).

  • ¼ de taza de miel o azúcar (yo prefiero la miel).

  • 600 ml de agua templada (fría no vale).

  • 500 g de harina de fuerza.

  • 500 g de harina blanca (o integral).

  • 1 cucharada de sal.

  • Opcional: hierbas, especias, semillas…

Preparación:

  • Disolver la levadura y la miel/azúcar en la mitad del agua (recordad: tiene que estar templada).

  • En un cuenco, mezclar las dos harinas con la sal. Hacer un agujero en el medio a modo de volcán.

  • Echar poco a poco el agua e ir mezclando con la harina.

  • Después, añadir el resto del agua también muy poco a poco (podéis necesitar más agua o menos, por eso hay que ir poco a poco). Si vais a hacer pan de semillas o especias, éste es el momento de añadirlas.

  • Amasarlo todo 5 minutos. La masa resultante ha de ser elástica y algo pegajosa (pero no mucho).

    Todos los pasos anteriores se pueden hacer con el accesorio triturador de las batidoras eléctricas o en un robot de cocina.

  • Enharinaros las manos y la superficie de trabajo . Volcar la masa y darle forma redondeada.

  • Dejar reposar la masa. Debe levar y multiplicar su volumen inicial por dos.

  • Una vez doblado su volumen, volver a amasarla y darle la forma deseada (panecillos, barra, pizza…).

  • Colocar en la bandeja del horno y dejar levar de nuevo. Si es para pizza, con 20 minutos es suficiente. Si es para pan, hay que esperar que suba algo más para que la miga esté esponjosa.

  • Hornear a 200-220º C (según vuestro horno) unos 20-30 minutos (los panecillos menos tiempo). Si es pizza, poner los ingredientes y hornear igual.

CONTRAS:

  1. Hay que esperar. El tiempo de levado es imprescindible. Si no, os quedará una piedra con sabor a pan.

  2. Si os animáis a hacer el pan, es posible que no os salga bien a la primera. A mí me costó algunos intentos.

  3. Si os pasa el contra 2, teniendo en cuenta que éste no es un blog de recetas ni yo soy panadera o similar, es posible que no pueda solucionaros las dudas. Sin embargo, como ya digo que me costó varios intentos que me saliera bien, no dudéis en preguntarme si queréis. Intentaré ayudaros en todo lo que pueda.

PROS:

  1. Se puede hacer con los niños. A los míos les encanta sobre todo la parte de amasar con las manos y el rodillo.

  2. Para hacerla no es necesario usar masa madre ni nada parecido.

  3. Sirve tanto para hacer pizza como pan.

  4. Como la masa la hacéis vosotros, podéis optar por hacer mini pizzas de varios tipos en vez de una más grande de un solo tipo. Además, las mini pizzas son ideales para los niños, que suelen apañarse mal con las raciones de las pizzas grandes. Y, si hacéis pan, también podéis hacer pancecillos variados en vez de un pan grande. ¡A vuestro gusto!

  5. Podéis añadir a la masa semillas o ajo para hacerla de otra manera. En casa hemos probado a hacer el pan de ajo y está de rechupete. Y a los Trastos les encanta el de semillas.

  6. Puede hacerse una versión integral sustituyendo la harina blanca normal por una integral.

  7. Se puede congelar y usar otro día. Si congeláis la masa, os recomiendo que lo hagáis antes del segundo levado, aunque a mí lo que mejor me funciona es seguir todos los pasos y hornear sólo la mitad del tiempo. Una vez fría la masa medio horneada, se congela. Cuando la vayáis a comer, se mete directamente del congelador al horno y termináis de hornearla.

  8. Aquí os pongo la receta original con las cantidades originales, pero se puede hacer menos. Simplemente dividís todos los ingredientes por el mismo número.

  9. Sale igual con levadura fresca que con la seca (siempre y cuando ambas sean de panadería). En los sobres de la seca pone a cuánto equivale de la fresca.

  10. No me digáis que hace calor en verano para encender el horno. Sí, efectivamente es así, pero, por contra, los tiempos de levado se reducen considerablemente. Además, no hace falta que estéis en la cocina mientras se hornea :).

Pizza casera.No dejéis de probar esta receta. Luego os pasáis y me decís qué tal os ha salido ;). Para que os entren ganas, aquí os dejo la pizza hecha con esta masa que nos zampamos el otro día.

 

25May/13

… de jugar con plastilina

Plastilina

El otro día mis Trastos no tuvieron cole, pero el Tripadre sí tenía que irse a trabajar. Así que aquí me quedé yo con los tres y mi faringitis. Inventando maneras de entretenerles. ¿Una película? Os recuerdo que sólo duran sentados escasos 10 minutos. ¿Parque? Hacía mal día. ¿Juegos con los coches? Estupendo hasta que empiezan a pelearse por el mismo (con la cantidad de coches que tienen, pues siempre se les antoja el mismo a los dos…). Así que me fui a por la caja de manualidades sin saber muy bien qué haríamos esta vez. Pero cuando llegué, ahí al lado, solita, vi la caja de la plastilina.

Hacía mucho tiempo que no la sacaba porque el Mayor había cogido la costumbre de mezclar colores (que, bueno, pase) y de intentar metérsela en orificios varios (y eso sí que no). Además, hay que sumarle a todo esto que siempre acababa tirada en el suelo, pisoteada y demás. Bueno, supongo que os hacéis una idea…

Pero muchas veces, algo que no funciona un día, al cabo del tiempo va de maravilla. Y pensando eso, saqué la plastilina. Y crucé los dedos. Y saqué los bártulos. Y mis Trastos mayores dieron palmas con las orejas. Y yo sonreí. Y me las vi muy feliz un buen rato. Y mis hijos me pidieron que les hiciera monigotes. Y yo se los hice. Y pasaron 10 minutos y ahí seguían con el culo en la silla. Y les hice un caracol. Y empezaron a levantarse. Y se acabó lo que se daba. Bueno… más o menos…

No es culpa de la plastilina, que volveré a sacarla en breve. Es que mis hijos son de culo inquieto. Todos, que el Peque está en plan “me tiro al suelo sea como sea” y menudas vueltas que da. ¡Lo que me cuesta que no se lance al vacío cuando le tengo en brazos! Pero bueno, ésta es otra historia, que me disperso.

Sin embargo y a pesar de todo, ese ratito (breve para mi gusto, ojalá hubieran estado toda la mañana entretenidos, con la plasti o lo que fuera, que no soy exquisita), como digo, ese ratito nos dio mucho juego ;-).

CONTRAS:

  1. A mí no me gusta mezclar. Tengo que ser la única persona que, cuando come comida china, va plato por plato. Pues con la plastilina me pasa igual. Detesto que se mezclen los colores. Aunque a base de jugar con mis hijos estoy superándolo ;-).

  2. El suelo se sigue llenando de pegotes. Pero esto también lo tengo superado. Sólo tengo que darme prisa en barrerlo antes de que lo pisen.

  3. Lo mismo que pasa con los coches pasa con los cortadores de formas. Se les antoja a los dos el mismo. Y tiene que ser en ese preciso instante.

  4. Ya puede ser un gurruño, que lo que acaba de hacer un Trasto es una obra de arte. Esperemos que no venga el otro y se lo destroce porque entonces ya la tenemos liada.

PROS:

  1. Imaginación al poder. No hace falta ser muy mañosa, al menos a mis hijos les vale todo lo que se le parezca a lo que tenían en mente.

  2. Me maravilla la destreza que tienen en esas pequeñas manitas. Verles hacer churritos fue genial y así practican la motricidad fina.

  3. La plastilina no mancha. Creo que este pro vale por dos, jejeje…

  4. Ninguno intentó metérsela en la boca o por la nariz. ¡Genial!

  5. A pesar de lo (para mí gusto) breve tiempo que estuvieron entretenidos con la plastilina, fue un buen rato. Hicimos caracoles, leones, elefantes… y después, cuando empezaron a levantarse de la silla, jugamos un ratito con ellos, rugidos incluidos :-). También hicimos coches (no podía ser de otra manera) y nos echamos algunas carreras. Supongo que a las niñas les gustará hacer collares, pulseras y anillos (a mí me encantaba ;-)).

Ahora os toca a vosotros contarme a mí si vuestros peques juegan ya con la plastilina y qué es lo que más les gusta hacer con ella. Estaré encantada de leeros y así, entre todos, intercambiamos ideas ;-).

04May/13

… de hacer una tele de cartón

TV de cartón

¿Qué se puede hacer con una caja de cartón (además de una pista de coches o similar, claro ;-))? ¡Pues una televisión! Pero nada de televisiones planas y modernas, no… Una de las de antes, con sus botones y todo, pero no como la que había en el pueblo, tampoco hay que pasarse, ésta viene con mando a distancia. De los sencillitos, eso sí, nada de TDT.

El caso es que esta genial idea no es mía. Se le ocurrió al Mayor ayer por la tarde. Y él, a su vez, la sacó de unos dibujos que vio en la tele. A la hora de merendar, me dijo:

– Mamá, se me ha ocurrido una idea.

– A ver, dime- le contesté, pero ya me temía lo peor…

– ¿Qué te parece si, después de merendar, hacemos una tele con una caja de cartón?

– ¡Pues me parece una idea fantástica!- realmente estaba aliviada al comprobar que su idea no implicaba destrucción.

Bueno, pues al rato (que tres niños tardan en merendar lo suyo), nos pusimos al lío. La verdad es que se tarda muy poco. Sólo hacen falta tres cosas: una caja algo grande (como para que quepa la cabeza del niño), celo ancho y un cutter o tijeras. Con el celo se monta la caja de forma normal, como si fuéramos a guardar algo en ella, vaya. Luego, con las tijeras o el cutter (yo recomiendo éste último) se cortan las solapas (reservamos una) y se pone la caja boca abajo. Ahora, se recorta un cuadrado de uno de los lados más anchos. Pero no lo centréis, es mejor ligeramente situado a un lado para que haya sitio donde dibujar los botones.

Y ya está. Así de fácil y así de rápido. Todos estos pasos los hice yo por aquello de que no se cortaran los Trastos, que me daba miedo que usaran el cutter. Lo que sí hicieron fue pintarla. Nosotros usamos ceras (que no lápices) de colores, así se puede pintar con toda la superficie y se termina antes. Pintamos cada lado de un color y, como detalles, los botones (hasta el de encendido/apagado le pusimos :)). Pero, si os animáis, podéis dibujarle flores, rayos o lo que más les guste a vuestros peques.

Con una de las solapas restantes, recortamos un rectángulo y lo usamos como mando. Ponemos los números del 1 al 0, un botón de encender/apagar y un más (+) y un menos (-) para el volumen. Y ya tenemos mando.

Todo esto tardamos unos 10 minutos en hacerlo. Y después ¡a jugar! Por turnos, nos fuimos metiendo dentro de la caja (trimadre incluida) y fuimos contando cosas (a modo de cuento) y cantando canciones (como si fuéramos la MTV, jajaja). Después de un rato así, empezamos a usar muñecos para escenificar los cuentos. Estuvimos un buen rato así… y más tiempo hubiera sido si no se nos hubiera echado encima la hora de la cena. Sólo conseguí despegarles de la tele de cartón con la firme promesa de volver a jugar hoy con ella.

CONTRAS:

  1. Se necesita una caja algo grande. Si no fuera por la mudanza, no sé si tendría en casa.

  2. Hay que usar tijeras o cutter, así que hay que estar pendiente de que los niños no tengan la tentación de cogerlo y jugar con ello (especialmente con el cutter).

PROS:

  1. Se hace súper rápido. Ya os digo que entre cortarla y pintarla sólo tardamos unos 10 minutos.

  2. Se aprovechan cajas que andan por casa sin oficio ni beneficio.

  3. Se fomenta la creatividad, tanto a la hora de pintar la caja como a la hora de jugar con ella.

  4. Se puede personalizar la televisión al gusto del peque.

  5. Al usar ceras, no se ensucia.

  6. Se pueden usar témperas, rotuladores… Es más, se me ocurre que los más apañados pueden incluso pegar trocitos de papel para darle otro aspecto. ¡Vale cualquier cosa que tengáis por casa y les guste a vuestros hijos!

  7. Nos reímos un montón, yo incluida. Daba igual que estuviéramos dentro de la caja inventando historias como fuera “viendo la tele” ;-).

  8. Al ser tres a jugar, se aprende a respetar los turnos para usar la caja-televisión.

Como veis, tras la experiencia con la pista de coches, esta vez no usamos témperas ni ningún otro tipo de pinturas con las que tuviéramos que usar pinceles. Pero como no le pusimos muchos detalles, no lo descarto 😉

Y vosotros, ¿os animáis?

27Abr/13

… de hacer una pista de coches

Pista de coches hecha con una caja de cartón.

Pista de coches hecha con una caja de cartón.

No os lo he contado, pero en verano nos mudamos de casa. Con la llegado del Peque, tuvimos que dejar nuestro minipiso porque necesitábamos una habitación más. El Tripadre trabaja mucho desde casa y necesitaba usar una habitación como despacho, los Trastos mayores compartían habitación, en cuanto el Peque dejara de dormir con nosotros, ¿dónde iba a dormir el pobrecito? Nos faltaba una habitación. Así que, estando yo embarazada, empezamos a mirar casas. Para resumir, diré que los planetas se alinearon, pasó un gato verde debajo de la ventana y un ratón coloraó se dejó ver. Encontramos casa, no como la que íbamos buscando, pero nos servía.

La casa se llenó de cajas de la mudanza, algunas aún siguen llenas por ahí… pero ése es otro tema, upppsss… El caso es que, poco a poco, algunas se van vaciando. ¿Y ahora qué hago yo con tanta caja de cartón? Pues se me ocurrió aprovechar alguna para hacer una pista de carreras.

La corté en dos trozos y los uní con celo, ya estaba listo el lienzo. Con un lápiz hice dos óvalos para obtener una pista en la que cupieran dos coches. Todo muy tosco, sobre todo, teniendo en cuenta que mis dotes para dibujar son nulas tirando a absurdas. Y después, pues al suelo.

No sabía si la idea les iba a gustar a los Trastos, así que lo primero que saqué fueron los lápices de colores. El Mediano se dedicó a hacer garabatos, pero el Mayor pintó hasta un árbol y, si me apuráis, os diré que le salió mejor que a mí. También fue él quien escribió “META”, que si no, no nos podemos echar carreras. Y esta primera pista 1.0 anduvo rodando por casa varios días. No veáis lo ilusionados que andaban ellos con su nuevo “juguete”, cogieron sus coches y venga a jugar.

Viendo que la emoción y el juego les duraba, decidí pasar a la siguiente fase y saqué, cómo no, los pinceles y las témperas. Después de tomar las precauciones de siempre, comenzamos a pintar. El árbol quedó tapado, pero en su lugar, pintamos otro, aunque no nos quedó tan bien como el primero. La palabra “META” quedó algo borrosa y para leerla ahora hay que echarle imaginación. En cualquier caso, todo esto dio paso a la pista 2.0.

CONTRAS:

  1. A posteriori, creo que deberíamos habernos quedado con los dibujos con lápices de colores porque con las témperas se perdieron muchos detalles y ahora parece un batiburillo de cosas que apenas se distinguen. Yo es que ya tengo mis ojos entrenados, jejeje…

  2. Cuidado con el celo, que luego se les pega a la piel y no veáis para despegarlo. Sé de lo que hablo…

  3. Como la caja es grande, seguro que pensaréis que no hubo disputas sobre el espacio de cada uno para pintar porque a penas se rozan… bueno, pues os equivocáis…

PROS:

  1. Hacer un juguete con sus propias manos (aunque ya sé que la pista no es un juguete como tal), les encantó y, aunque pensé que duraría dos días (el cartón no es muy resistente), para mi sorpresa, ahí sigue. Cuidan su pista e intentan que no se rompa.

  2. Podéis elegir entre pintar con lápices de colores (que no manchan y luego no hay que limpiar) o las témperas.

  3. Se pueden añadir detalles con rotulador.

  4. Se pueden hacer pistas de distintos tamaños, según sea la caja que tengáis por casa.

  5. Como yo tengo niños, hicimos una pista de coches, pero para quienes tengan niñas, se me ocurre que se pueden pintar las habitaciones de una casa para jugar con muñecas (anda que no habré jugado yo a eso, pero haciendo las habitaciones en la arena del parque…). También se puede pintar un bosque o una granja y jugar con los animales. ¡Podéis poner el escenario que más le guste a vuestros peques!

  6. Nuestra pista es muy simplona, en parte porque a mis Trastos les vale así y en parte por la poca destreza que tiene su madre dibujando. Pero para quien sea diestro en estas artes, se pueden hacen pistas con distintos trazados. Más personal imposible ;-).

  7. Lo de siempre: fomenta la creatividad, refuerza la autoestima, se pasa un rato divertido…

Han pasado ya seis meses desde aquello y aún siguen jugando con la cutre-pista que nos montamos a principios de otoño. Cierto que no con la misma intensidad, pero no la han mandado al ostracismo total, que ya es decir… De vez en cuando les da por jugar con ella. Es en esos momentos cuando pienso en la cantidad de dinero desperdiciado en juguetes más caros y que duraron menos tiempo.