Category Archives: Actividades con niños

24Oct/14

… de hacer murciélagos de cartulina para Halloween

Murciélago de cartulina para Halloween

Esto de celebrar Halloween cada año se hace más interesante. Personalmente, paso de decorar la casa como se hace en Navidad, pero me gusta la idea de tener una excusa para hacer manualidades con y para los niños. El año pasado os conté cómo tallo yo las calabazas, así que este me he decantado por una manualidad más “ligera”. ¿Qué tal unos murciélagos hechos con cartulina?

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12Sep/14

… de mis 8 actividades Montessori (de 2 a 7 años)

Actividades Montessori

El otro día publiqué una entrada sobre cómo hice nuestro maletín DIY de actividades Montessori en casa. Me centré más en el maletín en sí que en las actividades y algunas me pedisteis que os contara las que había incluido. ¡Me encanta que me pidáis cosas así! De manera, que ahí voy a explicároslas una a una.Y, al final, os las muestro con más detalle en un vídeo.

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02Sep/14

… del divertido maletín de actividades Montessori para niños casero (DIY)

Maletín de actividades Montessori DIY

“Abrir sólo en caso de aburrimiento”

Estoy que yo misma me hago la ola. En mi búsqueda sin fin de actividades y juegos para que mis mosqueteros peguen el culo a la silla durante más de cinco minutos, nadé, navegué y hasta buceé por Internet. Y acabé en Pinterest, como viene siendo habitual…

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26Ago/14

… de pintar camisetas infantiles

pintar camisetas infantiles

No hay nada más original que una camiseta pintada por uno mismo. A los niños les encanta pintar, pero siempre pintan en papel o similares. Siempre andamos con el “¡cuidado no te manches la ropa!”. Así que imaginaos lo que les encanta pintarse sus propias camisetas. ¡Éxito asegurado! Y, además, se pasa un ratito divertido. Es algo caótico, no os engañaré, pero merece la pena.

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18Jul/14

… de pintar piedras

Mosaico de piedras pintadas

Algunas de nuestras piedras pintadas.

Este año no nos hemos traído conchas de la playa. No. Este año nos hemos traído piedras. Negras y blancas. Grandes, medianas y pequeñas. Ya en la playa se me ocurrieron varias manualidades para hacer con los niños y DIY para hacer en casa. Estos últimos tendrán que esperar un poco más, pero las manualidades ya las hemos empezado.

Piedras de la playa

La semana pasada nos pusimos a pintar las piedrecitas y piedrezotas. Para ello, compramos pinturas acrílicas porque me imaginaba que las témperas que teníamos en casa se borrarían con el agua. ¿Y por qué no quiero que se borre la pintura con agua? Pues porque tenía el pensamiento de poner las piedras decoradas en las plantas que tenemos en casa. Al menos la mayoría de ellas.

Como siempre, compré los tres colores básicos (amarillo, azul y rojo) más el blanco y el negro. El blanco para las piedras más oscuras y el negro para detalles, contornos y letras. A partir de ahí, logramos hacer el verde, pero el violeta nos salió un morado muy oscuro. Para entonces, no nos quedaban muchas más piedras que pintar, así que no insistí en conseguir mi ansiado violeta o morado algo más claro…Piedras pintadas

Aprovechamos la siesta del Peque para que no nos pintara toda la casa. El que más cosas pintó fue el Mayor: un balón de fútbol, una atardecer con el mensaje “me encanta”, una mariquita, la lluvia… y hasta un “I’m happy” que nos llenó de inmensa felicidad a su padre y a su madre (por saber que él se siente feliz y por haberlo escrito perfectamente en inglés). Y, cómo no estando en pleno mundial de fútbol, banderas de España. El Mediano también lo intentó, pero al final acabó pintando piedras enteras de uno o varios colores. Cuadros abstractos, para quien no entienda de arte 😉

Yo también hice mis pinitos en la pintura de piedras: un mar, un paraguas con su lluvia, una mariquita, un caracol, unos bichitos simpaticones, algunos mensajes y, aprovechando las piedras del Mediano, los nombres de nosotros cinco. Ya puesta, decidí hacer también unas piedras de rojas y otras verdes para jugar al tres en raya.

Tres en raya con piedras pintadas

Como veis, las piedras pueden dar mucho de sí con un poco de imaginación. Aunque no os penséis que usamos todas ellas. Algunas, las más pequeñas, me las guardé para hacer otra cosa que no tendrá nada que ver con los niños y que, en cuanto consiga hacerla, vendré a contárosla por aquí 😉

CONTRAS:

  1. Hay que tener cuidado con la pintura acrílica. Pero si mancháis algo, como por ejemplo, no sé, unas cortinas, os aseguro que si lo limpiáis rápidamente antes de que se seque la pintura con algo de agua o un paño húmedo, la mancha sale. Comprobado.

  2. Aunque acaba saliendo, cuesta más trabajo de quitar de las manos si os mancháis que las témperas.

PROS:

  1. Lo de siempre, pasáis un rato divertido con los niños.

  2. Fomentáis la creatividad.

  3. Las obras de arte de los niños sirven para decorar la casa, la terraza o el jardín.

  4. Les ayudáis a descubrir nuevos colores (verde, morado, naranja…). ¿Recordáis la ruleta de los colores primarios y secundarios? Pues eso 🙂

Nosotros usamos las piedras que nos trajimos de la playa pero, obviamente, cualquier piedra que tenga una superficie lisa, que veáis que se puede pintar sin problemas, os sirve. Y da igual el color de la piedra, con algo de imaginación, puede convertirse en parte de lo que queráis pintar 😉

Bichillos con piedras pintadas

07Mar/14

… de hacer manualidades con masa de sal

Huellas de manos con masa de sal

Hacía tiempo que no publicaba alguna manualidad para hacer con los niños. Llevo mucho tiempo queriendo hacer ésta de hoy. La idea me la dio el Mayor, quien fue el año pasado a una excursión a la granja y vino con unos imanes para la nevera hechos por él mismo con masa de sal. Pues hace casi un año que tenía en mente hacer algo parecido con esa masa. Pasó el tiempo y pensé que la Navidad sería estupenda para hacer adornos con esta masa para el árbol. Pero al final, las vacaciones se nos complicaron un poco por culpa de unos virus y no tuvimos oportunidad de hacer gran cosa.

El sábado pasado llovió. Hacía mal tiempo para salir. Me remangué las mangas y me dije que de ese día no pasaba. Me llevé al Mayor y al Mediano a la cocina y empezamos a hacer la masa. Ellos encantados de pringarse. Y yo estaba concienciada. Así que pasamos una mañana estupenda entre harina, delantales y cortapastas.

Para hacer la masa, sólo necesitáis algo que os sirva de medida (una taza, un vaso, un recipiente al fin y al cabo). Una vez que lo tengáis, la masa se hace mezclando bien:

  • una medida de harina (yo usé la blanca normal)

  • una medida de sal fina (no sal gorda)

  • media medida de agua (la del grifo, no la templamos ni nada)

La masa resultante es algo pringosa al principio, luego va cogiendo más consistencia, aunque no os mentiré, si la espachurráis mucho, sigue pringando un poco. Cuando ya tenga aspecto de masa, se estira con un rodillo. Para evitar que se pegue a la mesa o encimera podéis echar más harina o poner debajo un papel vegetal de los que se suelen poner en la bandeja del horno.

Figuritas con masa de salYa sólo os queda cortar figuras, los cortapastas de hacer galletas son geniales, pero también podéis usar vasos. Incluso podéis hacer como nosotros, que estiramos una parte de la masa y cada uno de mis trastos plantó una mano para dejar la huella. Una vez hecho todo esto, hay que esperar a que se seque, puede tardar entre uno o dos días, según el calor que haga. También podéis hornear la masa. Yo leí que 10 minutos a 100 ºC bastaba, pero no. Metí la masa en el horno hasta tres veces y aún así tuve que dejarla secar por la noche. Quizás media hora a esa temperatura hubiera bastado.

 

Al día siguiente fue día de pinceles y rotuladores. Tocaba pintar las formas. Nosotros hicimos medallas, gatos y dinosaurios para los amigos de los mayores. Para casa me aventuré a hacer lo de las huellas de las manos y también un tres en raya. Sólo las piezas con círculo y cruces. Pienso guardarlas en una bolsita y llevármelas siempre conmigo cuando salga de casa con mis Trastos, van a ir derechas al kit de supervivencia (nota mental: hablaros un día de este kit).

CONTRAS:

  1. La masa es algo pegajosa. Lo mejor es mezclarla bien y luego amasarla tocándola lo menos posible.

  2. En nuestro caso, que no dimos con el tiempo adecuado de horneado y metimos la masa varias veces en el horno, tuvimos que esperar hasta el día siguiente para asegurarnos de que la masa estaba seca para poder pintarla.

  3. Aun así, no se me ocurrió darle la vuelta a la masa ni en el horno ni por la noche, así que la parte de atrás aún estaba algo húmeda para poder escribir o pintar en ella.

  4. Fichas de 3 en raya con masa de salComo los dinosaurios, gatos, medallas, fichas del tres en raya y las huellas de las manos me salió algo fino (vamos, que estiré la masa hasta dejarla del grosor de una galleta), al secarse se ha curvado un poco. La próxima vez dejaré la masa algo más gruesa.

 

PROS:

  1. Si dais con el tiempo preciso de horneado (yo calculo que a 100 ºC entre 30-40 minutos), creo que podréis pintar lo que hayáis hecho con la masa el mismo día.

  2. Para pintarla, se pueden usar tanto rotuladores como pinturas (nosotros usamos témperas).

  3. He leído en Internet que la masa también admite colorante. De esa manera, se puede dividir la masa resultante en varios trozos y darle a cada uno un color. Después, sólo hay que combinarlos, por ejemplo y siguiendo nuestro caso, un dinosaurio verde con lunares rojos. O si tenéis cortapasas de flores, flores azules con el centro amarillo.

  4. La masa es muy manejable. Podéis usar cortapastas o darle forma con las manos. En cualquier caso, para los niños es como jugar con plastilina.

  5. Antes de poner la masa a secar, se puede dibujar sobre ella distintas formas. Para hacer nuestras medallas, recortamos círculos de la masa y después presionamos con un cortapastas en forma de estrella. El agujero para pasar la cuerda lo hicimos con un palillo.

  6. Si conseguís imanes para pegarlos detrás, podéis ponerlos en la nevera para admiración de todos 😉 .

  7. Lo de siempre, se fomenta la imaginación y creatividad de los niños a la vez que pasáis un rato divertido con ellos.

Medalla con masa de salSé que ahora llega el buen tiempo y quizás penséis que no es buen momento para esta manualidad. Bueno, pues tened en cuenta que cuanto más calor, antes se seca la masa. Nosotros haremos otra tanda de medallas en breve, que al parecer han causado sensación en el cole y especialmente el Mayor ya me está pidiendo más para más amigos.

 

03Mar/14

… de recoger lo sembrado

Flor de calabaza

Aunque bien pudiera ser que fuera a hablaros hoy en forma figurada (quien siembra vientos recoge tempestades o similar), lo cierto es que esta entrada va a ser muy literal. Hace tiempo os conté que había plantado semillas de calabaza, pero no os conté qué tal nos fue. Bueno, pues esta entrada va de eso, aunque tiene moraleja final 😉

Siguiendo las indicaciones de San Google, las semillas de calabaza las plantamos en primavera, después de Semana Santa, cuando se supone que ya han pasado definitivamente las heladas. A principios de verano, aquellas semillitas ya eran plantas de verdad, vistosas, de grandes hojas y muy verdes. En pleno verano, además tenía unas flores amarillas bastante grandes y muy vistosas. Me encantaban.

Bulbo de calabaza

Se suponía que las primeras flores no daban frutos y que su función era polinizar a las que vendrían después (si hay algún entendido en la sala, tiene la libertad de corregirme si lo considera oportuno 🙂 ). La flor se abre y después se marchita. De ahí sale una especie de capullo que en realidad es como una pelotita verde al principio y amarilla después que, al crecer, se supone, se convertirá en una calabaza. Y digo “se supone” porque ahí nos quedamos nosotros. Ese bulbo se ponía mustio y acababa por morir. Así que nos pasamos todo el verano con grandes hojas verdes y flores amarillas, pero el otoño no nos trajo las ansiadas calabazas.

TomatesSin embargo, lo que sí hemos tenido todo el verano y parte del otoño han sido tomates y pimientos. Mi padre guardó unas semillas de tomates y pimientos que habían usado para hacer de comer, vamos, de los comprados en supermercados o fruterías. Las plantó sin mucho convencimiento de que aquello saliera adelante, pero para su sorpresa, salieron unos brotes. Cuando levantaban un par de palmos del suelo, nos trajo la mitad de los de tomates y la mitad de los de pimientos.

PimientosLas trasplantamos en casa y empezaron a crecer. Y dieron frutos. Y nos comimos aquellos pimientos y tomates y estaban riquísimos. A mí me encantan los tomates sólo con un poquito de sal. Y ha resultado que al Mediano le pirran los pimientos crudos. Nos pasamos todo el verano comiendo tomates y pimientos recién cogidos. ¿Y los de mi padre? Pues muy a su pesar, las matas que se quedó él no prosperaron. ¡Y eso que todas habían salido del mismo sitio!

AjeteAdemás, me dio por comprar una tomatera de tomates cherry que me encantaba recoger y echar a las ensaladas. Aunque he de confesar que me gustaba más el sabor de los tomates de mi padre. Y, ya puestos a plantar, también planté unos ajos que se nos estaban pasando. Cabezas de ajo no hemos sacado, pero hemos recogido unos ajetes que, echados a la tortilla francesa o a un revuelto de verduras, estaban riquísimos. Ay, madre, qué hambre me está entrado, jajajaja…

CONTRAS:

  1. Hay que saber cuándo plantar cada cosa. Yo aún estoy en ello. Me hubiera encantado poder plantar brócoli, que al Mediano y a mí nos encanta, para comérnoslo ahora en invierno, pero se nos pasó el tiempo y ahora tendremos que esperar otra temporada.

  2. Lo de las calabazas fue una gran decepción, he de confesarlo. Planté las semillas de las calabazas de Halloween y me pasé todo el verano esperando que alguna cuajara y pudiéramos usar las nuestras propias este año. Y todos nos quedamos con las ganas.

  3. Aunque a nosotros no nos pasó (cruzaremos los dedos), hay que vigilar las plagas: que si hormigas, bichos en las hojas, hongos y demás. ¡Menos mal que nosotros plantamos por gusto!

PROS:

  1. Nosotros no tenemos espacio para un huerto. Pero eso no es excusa para no plantar. Hoy en día existen cajones estupendos para plantar que pueden colocarse en patios o terrazas. Plantas como las lechugas se pueden colocar perfectamente en macetas o jardineras corrientes y las de tomates cherry quedan estupendas en latas.

  2. Es fantástico enseñarles a los niños de dónde vienen algunas verduras y hortalizas. Los míos alucinaron al ver que el pimiento salía de una flor. Pero es más genial para mí ver cómo iban cada día a mirar si los pimientos estaban ya lo bastante grandes o si los tomates comenzaban ya a ponerse rojos para poder comérselos.

  3. Como veis, no hace falta comprar determinadas semillas a menos que estemos buscando una variedad concreta. Las de las verduras y hortalizas que compramos a diario nos pueden servir perfectamente.

Esto de plantar semillas es curioso y muy parecido a la vida. Hay veces que pones todas tus ilusiones en algo que no termina por prosperar y nos entristecemos. Sin embargo, algo que te llegó por casualidad y que mantienes sin mucha esperanza resulta ser lo que te sorprende y te da mejores frutos. De todo se aprende. Y que sepáis que yo, este año, pienso volver a probar suerte con las calabazas. Igual que en la vida, que no se diga que no obtuvimos calabazas por no intentarlo 😉 .

Y para terminar esta entrada, os recuerdo que hoy es el último día del súper sorteo de cumpleblog que pusimos en marcha hace un par de semanas. Tenéis hasta esta medianoche para participar si no lo habéis hecho ya 😉

11Dic/13

… de los adornos navideños con cartón y lana y con piñas

Adornos de cartón y lana

Hoy vengo con otras dos manualidades pensadas especialmente para decorar el árbol de Navidad. La primera de ellas se hace con cartón y lana de colores. Aunque nosotros además usamos rotuladores de colores por petición expresa del Mayor, quien tuvo la idea en medio de ovillos de lana.

La idea la vi en Pinterest y es del blog Cosas molonas. Se trata de hacer círculos de cartón, que se asemejan a las típicas bolas que se colocan en el árbol, a los que se les enrolla lana de colores. Es muy fácil y no mancha. Pero, sobre todo, mantiene a los niños entretenidos un buen rato.

Como imaginaréis, al usar distintas lanas de colores, este adorno hecho con cartón queda muy vistoso, pero ya os he dicho, el Mayor quiso darle aún más color. Su idea inicial era sacar los pinceles y las témperas y liarse a pintar los círculos. Pero haciendo esto, la manualidad tendría dos partes, pues habría que dejar secar la pintura antes de maniobrar con los círculos y ponerles la lana. Así que las opciones que nos quedaban eran las ceras o lápices de colores y los rotuladores. Yo opté por éstos últimos porque, al usarlos menos en casa, para mis hijos es como una fiesta cada vez que los sacamos. Y, además, dado que el material donde pintar era cartón marrón, me pareció que con rotuladores los colores se notarían más. Os dejo el vídeo con el paso a paso al final de la entrada.

Adorno con piñas

La otra manualidad se hace con piñas. Cuando publiqué la entrada sobre pintar piñas, os dije que, ya puestos, recogierais un buen montón de piñas y que pintarais un montón, sin importar si os sobraban para hacer el jarrón porque luego, esas mismas piñas ya pintadas, se podrían usar para otra cosa. Pues esta manualidad es esa otra cosa. Parto de la base de que ya tenéis las piñas pintadas desde entonces y las podéis usar directamente. Si no es así, tendréis que pintarlas y dejarlas secar antes de trabajar con ellas.

Pues bien, cogemos esas piñas ya pintadas y les damos una capa de cola blanca (al secarse se volverá transparente) y esparcimos por encima purpurina o brillantina. Si es de colores, mucho mejor porque lucen más. Dejamos secar de nuevo (mejor sobre papel vegetal para horno, pues así es más fácil despegarlas) y, con una pistola de silicona o un pegamento fuerte, ponemos una gota en la parte donde tenía el rabito. Ya sólo nos queda poner ahí un hilo fuerte (cogéis un trozo de hilo y le hacéis un nudo, a modo de pulsera) y presionar (mejor con un palillo para no mancharos). Cuando esté seco, ya se pueden colgar del árbol de Navidad. La purpirina brillará con las luces de vuestro árbol de Navidad y las piñas le van genial al árbol.

CONTRAS:

  1. El cartón que uséis tiene que ser un poco resistente para que no se doble ni se parta al ponerle la lana. El de la caja de cereales no lo recomiendo. Pero también dependerá de lo apasionados que sean vuestros hijos pasando la lana alrededor del cartón.

  2. Aunque ya tengáis pintadas las piñas de antes, al darle la capa de cola blanca y brillantina, hay que dejarlas secar. No es como los adornos de cartón que se empiezan y se terminan en un rato. La de las piñas lleva un par de días.

  3. Para evitar que un lado de las piñas, el que toca el papel, quede feo, podéis darle brillantina a una cara y, cuando ésta esté seca, darle la vuelta y hacer lo mismo con el otro lado.

  4. Si usáis piñas cerradas, es probable que al calor del hogar empiecen a abrirse y suelten algún que otro piñón.

PROS:

  1. Estos adornos duran de un año para otro. Nosotros hemos sacado las piñas del año pasado y las hemos colocado ya en el árbol de Navidad. El año que viene también aprovecharemos los adornos de cartón.

  2. La manualidad de los adornos de cartón se hace en un rato y no se mancha nada.

  3. También podéis optar por dejar las piñas sin pintar y sin purpurinas y colgarlas al natural o ponerles, simplemente, un lacito navideño para adornarlas un poco.

  4. Como todo lo hecho a mano, vuestros hijos pueden estar seguros de que no hay un adorno (de cartón o con piñas) igual que el suyo. Es lo que tiene la creatividad.

  5. Se pasa un rato muy divertido en familia.

  6. Tanto el uso del pincel como el hecho de manejar la lana mejora la destreza manual de los niños.

  7. Se fomenta la creatividad de los niños y los adultos que se animen a hacerla.

Bueno, pues ahora sí, os dejo con el vídeo del paso a paso de los adornos de cartón. Echadle un vistazo porque viene con idea-sorpresa final ;). Siento no tener uno igual con las piñas, pero el año pasado, cuando las decoramos en casa, la idea del blog aún no se había materializado, ya no os digo nada sobre la idea del canal de YouTube del blog.

¿Qué os ha parecido? ¿Os animáis a hacer alguna de estas dos manualidades?

08Dic/13

… del brownie de chocolate

Brownie casero

Sé que es domingo y que nunca (creo) he publicado una entrada el último día de la semana. Pero he preguntado por Twitter si alguien se animaría a hacerla y Mami a tope me ha dicho que ella sí, es más, si tenía los ingredientes, la hacía esta misma tarde. Así que va por ti, cielo ;-).

Hay comidas que pruebas fuera de casa o que las compras hechas y piensas “ojalá me saliera a mí así de rico” o quizás pienses todo lo contrario, en plan “menos mal que a mí no me sale tan bueno porque si no estaría todo el día haciéndolo y comiéndomelo”. Si te has identificado en el segundo pensamiento, no sigas leyendo. Y si lo haces, luego no digas que no te lo advertí.

Al Tripadre, que no es muy asiduo de los dulces, le chiflan los brownies y, hasta ahora, andaba tranquilo porque a mí no me había dado por hacerlos. La verdad es que a base de pedirlos allá donde vamos, se ha convertido en un experto en dicho postre, un browniero en toda regla. Me había puesto el listón muy alto y no me atrevía yo a saltarlo.

Pero mira tú por dónde que el otro día vinieron a casa unos amigos muy queridos aunque sólo nos veamos una o dos veces al año. Y quise hacer un postre especial. Cogí mi cuaderno de recetas y, para mi sorpresa, fui pasando recetas, una tras otra, porque si no me faltaban huevos, me faltaba nata o yogur… Era hora de sacar la artillería pesada. Me fui a la colección de Delicias al horno (sí, vale, os lo confieso, empecé a hacerla… y la terminé) y buscando, buscando, di con esta receta. La hice por probar, a ver qué tal, y no puedo estar más satisfecha con el resultado. Es más, este fin de semana la he vuelto a hacer. ¡Por favor! Si es que no puede estar más bueno… y eso que nos lo hemos comido sin la típica bola de helado de vainilla y el chocolate caliente con los que los sirven en los restaurantes.

Venga, que creo que ya os he puesto los dientes largos. Vamos con los ingredientes de la receta original y la receta en sí. Se necesitan:

  • 3 huevos

  • 225 g de mantequilla

  • 375 g chocolate fondant para postres

  • 1 cucharadita de extracto de vainilla

  • 300 g de azúcar

  • 225 g harina (yo usé la de repostería, pero como la receta no especifica, entiendo que también podría usarse la normal)

  • 4 cucharadas de cacao en polvo (unos 25 g)

  • 1 pizca de sal (esto no lo ponía en la receta, pero la sal intensifica el sabor del chocolate)

En un cuenco, se pone la mantequilla y el chocolate troceado y se derrite. Quedará como una sopa de chocolate. Evita la tentación de meter el dedo o no podrás parar. Reserva la mezcla.

En otro cuenco (cuanto más grande, mejor), se echa el azúcar y se ponen los tres huevos. Hay que batirlo todo muy bien. Como he dicho, creo que el brownie no lleva nunca levadura, así que la esponjosidad se le da a base de meter aire batiendo en este paso. Si has tenido un mal día, descárgate a gusto fustigando los huevos con el azúcar. Al final, la mezcla debe blanquear un poco.

Cuando estés conforme con el paso anterior, añade la mezcla del chocolate con la mantequilla (que ya estará templada). Mezcla ambas masas suavemente, no queremos perder el aire incorporado. Para ello, lo mejor es hacer movimientos envolventes en forma de ocho (8). Una vez que ambas masas estén bien integradas, se añade el extracto de vainilla y se sigue mezclando hasta que se haya incorporado todo nuevamente.

Ahora le toca el turno a la harina y al cacao. Con ayuda de un colador fino, se tamiza directamente en el cuenco con la masa la harina, la pizca de sal y el cacao. De nuevo, todo tiene que quedar incorporado, pero hay que hacerlo con cuidado para que se pierda el menor aire posible. Otra vez, los movimientos envolventes son nuestros mejores amigos.

La masa final es un pegote de chocolate nada ligero. Cuesta mover la cuchara o la lengua pastelera, pero es justo así como tiene que quedar. Se echa y se extiende en un molde, si es rectangular mucho mejor. Se alisa un poco y directo al horno, que estará a 190 ºC, durante unos 30-35 minutos. Estará listo cuando el chocolate esté brillante y firme al tacto.

Se saca del horno y, muy importante, se deja enfriar completamente antes de desmoldarlo, de lo contrario se podría romper. Ya sólo queda cortarlo en rectángulos o cuadrados y servirlo. Y disfrutar…

Brownie casero

CONTRAS:

  1. Es un postre que lleva mucho chocolate. De hecho, yo el primer día lo hice tal como os lo he contado aquí, pero la segunda vez reduje la cantidad de chocolate. Así, en vez de usar 375 g, sólo utilicé 350 g y salió igual de rico. Quizás la próxima vez lo reduzca un poco más… ya os contaré.

  2. Si se bate a mano, hay que echarle ganas. Se tarda un poco, pero merece la pena. La parte buena es que, como sólo son 3 huevos, se bate también perfectamente con el accesorio de montar que traen casi todas las batidoras eléctricas. De una forma u otra, insisto en la importancia del batido de los huevos, ¡está en juego la jugosidad del brownie!

  3. Al derretir el chocolate, hay que tener especial cuidado en que éste no se queme. Para ello, se puede utilizar el baño maría o meter directamente en el microondas. En cualquier de los dos casos, echadle un vistazo continuamente hasta que tengáis controlado el tiempo que tardáis en casa en derretirlo.

  4. Si quieres partirlo en porciones, espera a que esté totalmente frío antes de sacarlo del molde. Yo el otro día fui demasiado impaciente y se me rompió. Aunque también es cierto que al trocearlo, se disimuló bastante el estropicio. Y los troces más feos ya me encargué yo de “hacerlos desaparecer” antes de sacarlo de la cocina ;-).

  5. Se desmigaja un poco al comerlo, le pasa lo que a las galletas crujientes.

PROS:

  1. Sólo se manchan dos cuencos.

  2. Se prepara rápidamente. Creedme, se tarda más en contarlo y leerlo.

  3. Si sois chocoadictos/as al chocolate, como yo, os va a encantar.

  4. Aunque obviamente lo mejor es comerlo el mismo día en que se prepara, guardado en una bolsa y cerrado herméticamente, aguanta varios días.

  5. Yo no usé las típicas nueces primero porque no me gustan (como fruto seco sí, pero en comidas o postres intento evitarlas) y lo segundo porque la receta no las mencionaba. Sin embargo, pueden incorporarse a la preparación después de la harina. La masa final es tan densa que no se bajarán.

  6. El brownie, así como sale del horno, está riquísimo. Ahora bien, se le puede dar un toque más fiestero con helado de vainilla, nata, chocolate caliente o simplemente un poco de azúcar glass espolvoreado por encima.

  7. Por supuesto, los niños pueden ayudar a hacer el brownie, ya sea pesando los ingredientes, cascando los huevos, añadiendo los ingredientes, batiendo o mezclando la masa… cada uno sabe cómo son sus hijos y qué tarea desempeñará mejor.

Espero que os animéis a hacerlo y me contéis si está tan bueno como aseguro. Lo mismo mi fijación por el chocolate me ha cegado y corro el riesgo de ser poco objetiva.

Por cierto, si después de probarlo y coméroslo no podéis dejar de hacerlo y, al cabo de unas semanas veis que los pantalones os están un poco apretados, que sepáis que no tiene nada que ver con el brownie, a mí luego no me vengáis a pedir cuentas ;-).

Y ya para terminar, como es domingo, permitidme recordaros que hoy termina el plazo para el sorteo del cuarto gnomo navideño hecho a mano por Faly. Sí, has leíedo bien, ya hemos repartido 3 y, además del de hoy, nos quedan sólo dos gnomos más. Así que, si aún no has participado y quieres hacerlo, pincha aquí.

27Nov/13

… de hacer un árbol con lunares

Árbol de lunares

Hoy vengo con una manualidad muy curiosa. Saqué la idea de aquí a través de Pinterest y el domingo pasado la llevamos a cabo en casa. Es una actividad para los niños. Lo que duren haciéndola dependerá de cómo sean vuestros hijos. Los míos duraron quince o veinte minutos. Con lo culo inquietos que son, me doy por satisfecha.

Hay que reconocer que ahora que ha llegado el otoño en todo su esplendor (frío, aire, lluvia…), lo que más apetece es quedarse en casa. Además, acabamos de pasar en casa una buena racha de enfermedades con todos los niños (laringitis, gastroenteritis, bronquitis… y demás -itis) y salir a la calle, aunque les abrigue, dispara todas mis alarmas. Así que prefiero hacer cosas con ellos. Así, de paso, se sientan un rato, que no les viene mal, dicho sea de paso.

El pistoletazo de salida lo dio el Mediano cuando el domingo a las ocho y media de la mañana preguntó si podíamos pintar… con pinceles. El Peque aún no se había levantado, así que dije que sí. Ahora que el Peque anda más por casa y está menos en el parque, hay que tener mucho ojo con qué se saca y qué no. A su año y medio creo que aún no está preparado para este tipo de pinturas. Este verano lo intenté y a la tercera vez que intentó comerse la pintura de dedos con las manos, tuve que dar por acabada su manualidad. Así que ya sólo saco los pinceles y demás cuando duerme. Así los Mayores pueden pintar a gusto y yo puedo ayudarles si me lo piden, sin temer por el estómago del retoño menor.

La entrada de hoy viene con un vídeo un poco breve donde explico qué se necesita y cómo hacerlo, pero ya os digo que la estrella de esta manualidad son los bastoncillos para los oídos. La pintura que nosotros usamos fueron témperas, pero se puede usar otro tipo (como la pintura de dedos). El resto es fácil con un poquito de imaginación. Al fin y al cabo, todos sabemos qué pinta tiene un árbol.

CONTRAS:

  1. Las pinturas manchan. Siempre lo digo, pero cuando se sacan pinturas, del tipo que sea, lo mejor es usar ropa vieja o de andar por casa y forrar la mesa con hule o páginas de periódico. Y, por supuesto, tener toallitas a mano.

  2. Una vez terminado el árbol, hay que dejarlo secar. Cuidado con los vuelcos del papel porque mancha.

  3. Si no tenéis bastoncillos para los oídos o no queréis usarlos, también se puede hacer sólo con los dedos. En este caso, yo os recomendaría usar pintura para dedos.

PROS:

  1. Estamos en otoño. Aprovechad para pintar las hojas de otro color que no sea sólo verde. Dad un paseo por el parque, decidles a vuestros hijos que miren cuánto color tienen las ramas y luego en casa, que lo plasmen sobre el papel. Ni siquiera en primavera los árboles tienen tantos colores.

  2. Como siempre, se pueden mezclar colores y sacar otros nuevos. Innovad.

  3. Como las hojas se pintan con bastoncillos (o los mismos dedos), luego no hay que andar limpiando pinceles. Cuando se acabe con el árbol, el bastoncillo va directo a la basura.

  4. Nosotros pintamos un árbol, pero se puede hacer cualquier otro dibujo. Es más, se puede coger uno de esos dibujos para colorear y, en vez de usar ceras de colores, pintarlo de esta manera, con puntitos. Creo recordar que el neoimpresionismo usaba esta técnica ;-).

Bueno, pues os dejo ya con el vídeo que también está en el canal del blog en YouTube. ¿Qué os parece? ¿Os animáis a hacerlo en casa?

25Nov/13

… de hacer galletas con pepitas de chocolate

Galletas con pepitas de chocolate

Seguro que las habéis comprado en alguna tienda. Seguro que os encantan o les encantan a vuestros hijos. Son deliciosas. Crujientes… crash… Con chocolate… mmm… Y seguro también que pensáis que no podéis hacerlas. ¡Error!

Hay un blog por ahí que tiene como objetivo encontrar el cupcake perfecto. Yo llevo años buscando la galleta con pepitas de chocolate perfecta. Y creo que he dado con la receta. Fue por casualidad. Pero como estaba obsesionada con estas galletas tipo Chip Ahoy, tuve que probar a hacerlas.

Tengo un cuaderno donde apunto a mano las recetas que me gustaría probar. Si la llevo a cabo, resalto el título con fluorescente. Y le pongo una carita al lado. La carita sonríe si la receta está de vicio. Está seria si tras probarla nos hemos quedado igual. Y la carita se pone triste si, a pesar de haberla hecho bien, no nos ha gustado el resultado final (por consistencia, por manera de hacerla, porque no nos gusta el sabor…). A esta receta le he puesto una carita sonriente al lado. Y le he pintado una lengua, en plan me estoy relamiendo. Además le he puesto corona. Es la receta reina de las galletas con chocolate. Al menos en esta casa.

Aunque podéis encontrar la receta original de Amanda Laporte aquí, me vais a permitir que os copie los ingredientes y os explique cómo la hago yo. Con estas cantidades salen entre 20 y 25 galletas.

  • 220 g de harina

  • 100 g de mantequilla

  • 90 g de azúcar moreno

  • 45 g de azúcar blanco normal

  • 1 cucharadita de levadura en polvo (la de los postres)

  • 1 cucharadita de azúcar avainillado

  • 1 huevo

  • 100 g de pepitas de chocolate

Para elaborar estas galletas, podéis seguir las instrucciones de la receta original, tamizando por un lado la harina y la levadura y por el otro mezclando la mantequilla con los azúcares y el huevo. Después se incorpora todo y se le añaden las pepitas de chocolate.

Yo lo hago todo en el mismo cuenco. Mezclo la mantequilla con los azúcares, incorporo el huevo y después añado las pepitas de chocolate. Entonces, pongo un colador fino sobre el cuenco y tamizo directamente la harina con la levadura. Incorporo bien y ya está.

Desde aquí, sigo las indicaciones de la receta original. Es decir, enrollar la masa cual chorizo en un poco de papel transparente y refrigerar al menos media hora. Después saco la masa y corto lonchas. La receta dice que así tal cual se puede poner sobre la bandeja de horno y hornear. Yo prefiero la otra opción de la receta: coger esas lonchas y hacer bolas con ellas, como si fueran albóndigas, y después aplastarlas. Así no me salen excesivamente grandes.

Coloco en la bandeja del horno y a hornear a 200ºC (como dice la receta) unos 8 minutos en mi horno. Pero eso ya depende de vuestro horno y de si os gustan más o menos oscuras.

Y ahora el bonus track. Yo, junto con las pepitas, le añado unas pocas semillas de amapola que dicen que tienen mucho calcio, hierro y vitamina A. Además, admiten ralladura de naranja. Chocolate y naranja… en fin… ya os lo imagináis… Y, puestos a innovar, ¿qué tal que sean de chocolate enteras? Para ello, una vez pesada la harina, retiráis una cucharada de la misma y la sustituís por otra igual de cacao en polvo. Bueno… es sólo una idea… 😉

CONTRAS:

  1. Dice la receta que la mantequilla debe estar a temperatura ambiente. Así que hay que acordarse de sacarla antes del frigo. Yo pocas veces me acuerdo. Así que, aunque se dice que no se debe hacer, la atempero un poco en el microondas.

  2. Si os animáis a hacerlas, os aconsejo encarecidamente que las refrigeréis. Así la mantequilla se endurece y luego os será más fácil maniobrar con ellas. Si tenéis prisa, hornearlas directamente, pero sabed que el tiempo de horneado se reduce bastante. A mí una vez que las hice sin refrigerar casi se me queman.

PROS:

  1. La receta original admite variaciones, como las semillas de amapola y la ralladura de naranja que he comentado antes. Supongo que también admitiría algo de menta, pero esto ya no lo he probado.

  2. Si las hacéis, sabréis exactamente qué lleva. Así que si os parecen muy dulces podéis reducirles el azúcar.

  3. El azúcar vainillado ya se encuentra en prácticamente todos sitios, pero si no dais con él, podéis obviarlo y añadir un poco de esencia de vainilla o no añadir nada más.

  4. Se puede congelar la masa. Sí, lo he probado y están igual de buenas. Cuando las hago en casa, ya que me pongo, doblo las cantidades originales. Así hago una tanda y la otra la congelo. Para descongelarla, directa al frigorífico unas 24 horas.

  5. Si no congeláis, la masa aguanta dos o tres días en la nevera.

  6. Hacer la masa ensucia poco. Ya os digo que yo sólo uso un cuenco para la mezcla, un tenedor para mezclar y el escurridor para tamizar.

  7. Se pueden hacer con niños. Si son pequeñajos, poned cada ingrediente en un cuenco y que los vayan echando ellos a la preparación (en este caso, sí que ensuciaréis algo más). Si ya son algo más mayores, pueden pesar ellos mismos los ingredientes. Y, por supuesto, dejadles hacer las bolas. A los míos les encanta.

Yo horneo todas las galletas que salen con las cantidades originales porque en casa vuelan. Una vez se me ocurrió llevárselas a los mayores cuando salían del cole, para que se las fueran comiendo de regreso a casa. Desde entonces, todas las tardes, nada más verme, ya ni me saludan ni nada. Directamente me preguntan si les he traído galletas. Los besos y los “hola, mamá” van después.

18Nov/13

… de las manualidades rápidas

Manualidades rápidas

Que en esta casa nos encantan las manualidades a todos (salvo al Tripadre) ya no es ningún secreto. Pero a veces nos da pereza sacar pinturas, pinceles, preparar la mesa… Hay días en los que, simplemente, nos apetece hacer algo… creativo (por llamarlo de alguna manera), pero fácil y rápido y, sobre todo, que no nos exija un gran despliegue. ¿Os suena?

Pues hace poco di con un par de manualidades rápidas, de ésas de hacer en el momento sin más preparación que tener ganas de hacer algo divertido. Y como vi que, efectivamente, los niños estuvieron entretenidos un rato y que eran bastante resultonas, pues aquí que vengo a contároslas.

La primera es un recortable en tres piezas. Para hacerlo, sólo hace falta dibujar dos o más dibujos con idénticas proporciones en tantos rectángulos como muñecos vayamos a hacer. Nosotros dibujamos tres personas. Se divide el muñeco en tres partes: cabeza, tronco con brazos y piernas. Todos los dibujos tienen que tener en el mismo sitio estas tres partes. Para orientarse mejor, se pueden dibujar dos líneas horizontales en el rectángulo inicial, que será por donde se recortarán al final todos los dibujos menos uno, que será el que nos sirva de guía. Al final nos quedan cuadraditos con varias partes de varios muñecos.

Ahora sólo nos queda pegar por un lado (derecho o izquierdo) el cuadradito. Todos deben ir pegados por el mismo lado. Todas las cabezas irán pegadas encima de la cabeza del muñeco que nos hace de guía y que será el que se queda debajo sin cortar. Haremos lo mismo con los troncos y piernas.

Una vez secadas las piezas de papel (o cartulina) ya se puede jugar con el recortable. Nuestros tres muñecos iniciales dieron pie a muchos otros. Por ejemplo, el Mayor dibujó un rey, un súper héroe y a él mismo. Al final, salieron muñecos tan divertidos como un súper héroe con cabeza de rey y pies del Mayor. Pero también se puede hacer con animales, siempre que estén en la misma postura. ¿Qué tal un caballo con cabeza de conejo y cola de cerdito?

La otra manualidad rápida es una mano en 3D. Es algo muy fácil y sólo hace falta un folio, un lápiz y unas pinturas, aunque si son rotuladores (lavables, ya sabéis) mejor que mejor. Se pone la mano encima del folio y, con el lápiz, se traza el relieve. Eso seguro que lo habéis hecho todos. Bien, pues ahora la vuelta de tuerca que tanto me gusta. Desde un lado del folio se traza una línea horizontal hasta el otro extremo pero, al llegar a la silueta de la mano, la línea recta se hace curva hacia arriba y, al llegar de nuevo a la línea de la mano, vuelve a tornarse en línea recta hasta el final del folio. Cuanto más juntéis las líneas, mayor será el efecto en 3D. Como podéis ver en la foto, es mejor trazar el relieve en lápiz. La mano de la izquierda es del Mayor y la de la derecha del Mediano, ¿se nota? 😉

CONTRAS:

  1. Con lo fáciles que son estas manualidades, creo que quedan un poco liosas al explicarlas. Pero como dicen que una imagen valen más que mil palabras, ahí os dejo la foto de ambas para que os hagáis una idea de lo que he intentado explicar con palabras.

  2. Si vuestros hijos aún no manejan bien las tijeras, podéis cortar vosotras el recortable.

PROS:

  1. No se necesitan materiales especiales. Estoy segura de que, teniendo niños en casa, tenéis todo lo que necesitáis en un cajón.

  2. Entretienen un buen rato. Ya sabéis que mis hijos mayores son de culo inquieto y que “pruebo” con ellos las manualidades que aquí os cuento. Si ellos estuvieron un rato entretenidos, imaginad si los vuestros son más tranquilos o se concentran más.

  3. Las he llamado “rápidas” porque no se tarda nada en ponerse a hacerlas. Cuando en casa sacamos los pinceles, por ejemplo, hay veces que tardo yo más en preparar todo lo necesario para ponernos a pintar que el rato que luego echan mis hijos pintando.

  4. Una vez terminada cualquiera de las dos actividades, apenas hay que recoger nada.

¿Qué os han parecido estas manualidades rápidas? ¿Os vais a animar a hacerlas? Yo os recomiendo especialmente la de la mano en 3D, os va a sorprender ;-).

Y ya para terminar, os recuerdo que el sorteo del primer gnomo hecho a mano por Faly acabó ayer a medianoche (el ganador lo podéis consultar en Facebook), pero que hoy ha comenzado el sorteo del segundo gnomo. Para participar en este segundo sorteo, mirar en este enlace lo que tenéis que hacer (básicamente, los pasos a seguir son los mismos, pero hay otro enlace de Rafflecopter).