Archivos de la categoría: Juguetes y juegos

27Abr/13

… de hacer una pista de coches

Pista de coches hecha con una caja de cartón.

Pista de coches hecha con una caja de cartón.

No os lo he contado, pero en verano nos mudamos de casa. Con la llegado del Peque, tuvimos que dejar nuestro minipiso porque necesitábamos una habitación más. El Tripadre trabaja mucho desde casa y necesitaba usar una habitación como despacho, los Trastos mayores compartían habitación, en cuanto el Peque dejara de dormir con nosotros, ¿dónde iba a dormir el pobrecito? Nos faltaba una habitación. Así que, estando yo embarazada, empezamos a mirar casas. Para resumir, diré que los planetas se alinearon, pasó un gato verde debajo de la ventana y un ratón coloraó se dejó ver. Encontramos casa, no como la que íbamos buscando, pero nos servía.

La casa se llenó de cajas de la mudanza, algunas aún siguen llenas por ahí… pero ése es otro tema, upppsss… El caso es que, poco a poco, algunas se van vaciando. ¿Y ahora qué hago yo con tanta caja de cartón? Pues se me ocurrió aprovechar alguna para hacer una pista de carreras.

La corté en dos trozos y los uní con celo, ya estaba listo el lienzo. Con un lápiz hice dos óvalos para obtener una pista en la que cupieran dos coches. Todo muy tosco, sobre todo, teniendo en cuenta que mis dotes para dibujar son nulas tirando a absurdas. Y después, pues al suelo.

No sabía si la idea les iba a gustar a los Trastos, así que lo primero que saqué fueron los lápices de colores. El Mediano se dedicó a hacer garabatos, pero el Mayor pintó hasta un árbol y, si me apuráis, os diré que le salió mejor que a mí. También fue él quien escribió “META”, que si no, no nos podemos echar carreras. Y esta primera pista 1.0 anduvo rodando por casa varios días. No veáis lo ilusionados que andaban ellos con su nuevo “juguete”, cogieron sus coches y venga a jugar.

Viendo que la emoción y el juego les duraba, decidí pasar a la siguiente fase y saqué, cómo no, los pinceles y las témperas. Después de tomar las precauciones de siempre, comenzamos a pintar. El árbol quedó tapado, pero en su lugar, pintamos otro, aunque no nos quedó tan bien como el primero. La palabra “META” quedó algo borrosa y para leerla ahora hay que echarle imaginación. En cualquier caso, todo esto dio paso a la pista 2.0.

CONTRAS:

  1. A posteriori, creo que deberíamos habernos quedado con los dibujos con lápices de colores porque con las témperas se perdieron muchos detalles y ahora parece un batiburillo de cosas que apenas se distinguen. Yo es que ya tengo mis ojos entrenados, jejeje…

  2. Cuidado con el celo, que luego se les pega a la piel y no veáis para despegarlo. Sé de lo que hablo…

  3. Como la caja es grande, seguro que pensaréis que no hubo disputas sobre el espacio de cada uno para pintar porque a penas se rozan… bueno, pues os equivocáis…

PROS:

  1. Hacer un juguete con sus propias manos (aunque ya sé que la pista no es un juguete como tal), les encantó y, aunque pensé que duraría dos días (el cartón no es muy resistente), para mi sorpresa, ahí sigue. Cuidan su pista e intentan que no se rompa.

  2. Podéis elegir entre pintar con lápices de colores (que no manchan y luego no hay que limpiar) o las témperas.

  3. Se pueden añadir detalles con rotulador.

  4. Se pueden hacer pistas de distintos tamaños, según sea la caja que tengáis por casa.

  5. Como yo tengo niños, hicimos una pista de coches, pero para quienes tengan niñas, se me ocurre que se pueden pintar las habitaciones de una casa para jugar con muñecas (anda que no habré jugado yo a eso, pero haciendo las habitaciones en la arena del parque…). También se puede pintar un bosque o una granja y jugar con los animales. ¡Podéis poner el escenario que más le guste a vuestros peques!

  6. Nuestra pista es muy simplona, en parte porque a mis Trastos les vale así y en parte por la poca destreza que tiene su madre dibujando. Pero para quien sea diestro en estas artes, se pueden hacen pistas con distintos trazados. Más personal imposible ;-).

  7. Lo de siempre: fomenta la creatividad, refuerza la autoestima, se pasa un rato divertido…

Han pasado ya seis meses desde aquello y aún siguen jugando con la cutre-pista que nos montamos a principios de otoño. Cierto que no con la misma intensidad, pero no la han mandado al ostracismo total, que ya es decir… De vez en cuando les da por jugar con ella. Es en esos momentos cuando pienso en la cantidad de dinero desperdiciado en juguetes más caros y que duraron menos tiempo.

09Abr/13

… de hacer caras y coches con tubos

Tubos papel higiénico.

Hoy os traigo un dos por uno. Manualidades, se entiende, que vender no vendo nada. La semana pasada me tropecé con la bolsa donde voy guardando los tubos de papel higiénico y de rollos de cocina. Había ya unos cuantos y me dije: “es hora de hacer algo con esto”. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue usar las plantillas de Annabel. Pero me encontré que se nos había acabado la tinta en la impresora de casa… Lástima, ya veía a mis Trastos jugando con el Capitán América.

Así que pensé en qué tenía por casa que pudiera utilizar. Había témperas (cómo no), trozos de cartón y de cartulina, cola blanca, tijeras… Y así surgió la idea de hacer caras y coches con los tubos. Se trata de una manualidad para hacer en dos días, pues hay que esperar a que la pintura se seque para continuar.

Para la primera Tubos papel higiénico.parte, se necesitan: tubos de papel higiénico (los de cocina son un poco grandes para esta manualidad, pero también se pueden usar), cuantos más mejor porque se acaban en seguida; témperas o pintura similar, cuantos más colores mejor; pinceles… y, como siempre, toallitas, ropa que no sea nueva y el perímetro de seguridad en la mesa (hule, papel de periódico… lo que mejor os venga).

¿Qué hay que hacer? Pintar los rollos al gusto del pintor. Se pueden mezclar varios colores en un mismo tubo, hacerle rayas, pintarle lunares, dejarlo sólo de un color… y se deja secar, si es hasta el día siguiente mejor. Así os aseguráis de que están totalmente secos y se pueden manipular sin miedo a mancharse de nuevo.

Al día siguiente, para la segunda parte se necesitan: ojos saltones (si no tenéis, no pasa nada, se pintar con rotuladores y listo), cola blanca (u otro tipo de pegamento), tijeras, cartulina, trocitos de cartón no muy grueso (yo usé el de la caja de la leche, leche de beber, no es que la caja sea la leche, jejeje… qué chiste tan malo… perdón, no he podido resistirme…), ceras de colores, rotuladores (si son los que se van al lavarse, mejor) (sí, existen y, sí, se van con agua caliente, los nuestros los compré en una papelería de barrio) y, si queréis, también podéis usar pegatinas.

Retomamos la actividad. Lo primero, hay que separar qué tubos van a ser caras y cuáles coches. A los de las caras, se les pegan los ojos (normalmente dos, pero ya veis en la foto que el número también va a gustos) y se dejan secar. Con los trozos de cartón, se cortan círculos para las ruedas y se pintan (os diría que de negro, pero, como también podéis ver, nosotros tenemos ruedas de colores). Después, se pegan cuatro ruedas por tubo (aquí sí que parece que hubo consenso) y se dejan secar.

Volvemos a las caras. Con suerte, los ojos ya estarán secos, o casi, y podremos cogerlos sin dejarlos tuertos. Con la cartulina se pueden recortar alas, con la forma que queráis (si recortáis con forma de B, podéis hacer mariposas), orejas, pelo, etc. Y después se pegan de nuevo al tubo. Se deja secar.

Ahora nos centramos en los coches. Ya pintados y con las ruedas puestas, sólo nos queda darles los últimos retoques. Les ponéis el número, el nombre del piloto y, para los más atrevidos y diestros dibujantes, podéis pintar también rayos u otra forma divertida. ¡Ya están listos los coches!

Para terminar las caras, sólo hay que coger los rotuladores y pintarles distintas expresiones: contentas, tristes, enfadadas, sorprendidas… cualquiera que se os ocurra o que podáis dibujar porque el Mediano se empeñó en que dibujara una cara de fantasma y, como no supe hacerla, quedó en una cara asustada (o al menos eso pretendí…). El toque final lo podéis dar con pegatinas. ¡Y ya tenemos las caras!

CONTRAS:

  1. Es una manualidad que es mejor hacer en dos días, para darle tiempo a las témperas a secarse bien. Así nos ahorramos mancharnos más de lo necesario, pero también así se puede después pintar encima con rotuladores perfectamente.

  2. Como siempre que usamos pinturas, nos manchamos. Hasta los codos. Aunque he de reconocer que esta última vez mis Trastos se han manchado menos que otras veces. Lo que significa que no se ensuciaran, que conste.

  3. Hacen falta bastantes tubos. Todos los de la foto se pintaron en media hora, para que os hagáis una idea.

PROS:

  1. Los niños pasan un rato divertido, ¿alguien lo duda?

  2. Dan rienda suelta a su creatividad. Lo digo siempre que hacemos manualidades, pero es que es verdad.

  3. Al cortar con tijeras o usar el pincel, potencian la destreza de sus pequeñas manitas.

  4. Una vez terminada la manualidad, pueden jugar con el resultado, tanto con los coches echándose carreras como con las caras.

  5. Con las caras se pueden trabajar las emociones. Esto a los niños les viene fenomenal.

  6. Fomenta la autoestima de los niños. Esto también lo digo siempre, pero no por ello es menos cierto. El Mediano ha estado tan orgulloso de su coche que se lo quería llevar hoy al colegio para enseñárselo a su profe y a sus compañeros de clase.

Bueno, pues ya sabéis otra manera divertida de darle salida a los tubos de papel higiénico que no sea la socorrida trompeta o el apañado catalejo pirata. Y, si os animáis a hacerla, pasaos por aquí y me contáis qué tal se les ha dado a vuestros hijos ;-).