Archivos de la categoría: Crianza

13Mar/13

… de privarse

Mi hijo Mediano (pobrecito, que parece que todo le pasa a él) se priva. Cada vez le pasa menos. Cada vez es más mayor. Sin embargo, ayer fue la última vez. A esto se le conoce como espasmos del llanto. Básicamente, consiste en que, cuando va a llorar, en vez de arrancarse, se queda sin respiración. Hay niños que les pasa de rabia, por ejemplo, cuando les quitas un juguete o les dices que no a algo. En el caso de mi hijo, los espasmos siempre los desencadena un golpe.

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07Mar/13

… de empezar el colegio

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Lo sé, lo sé, lo sé… llego tarde… Hace ya siete días (¿siete ya? ¿En serio?) que Madresfera propuso como tema de la semana la elección de colegio. No tengo excusa… bueno, sí la tengo, pero es larga de contar y no viene al caso. En fin, que volviendo al tema del colegio, quería hacer mi humilde aportación. Como os podréis imaginar, las dudas y las indagaciones vienen con el primer hijo. Al segundo sólo hay que apuntarle al cole del mayor y ya. Más allá de hablar del baremos de puntos, de si es mejor un colegio público, concertado o incluso privado; más allá de eso, me gustaría contar lo que me pasó a mí cuando el Mayor tenía que empezar el colegio y por qué casi no lo empieza.

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01Mar/13

… de romper la tele

Pues sí, aquí estamos otra vez con cosas rotas. Supongo que algunas personas no tendrán televisión en su casa. Si tienen niños, las admiro por ello, de verdad. Nosotros sí tenemos… aunque su uso normal se le esté dando de un tiempo a esta parte. Me explico. Seguro que habéis oído aquello de que no hay que dejar que los niños vean mucho la tele, que es mejor que salgan a jugar al parque o que usen juguetes que les estimule la imaginación. Totalmente de acuerdo. Dejar a un niño horas y horas o sin la compañía de un adulto viendo la caja tonta no entra en mi cabeza.

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26Feb/13

… del chupete

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Basándome sólo y exclusivamente en mi experiencia personal, puedo concluir que 1 de cada 3 niños prefieren el chupete. Por tanto, 2 de cada 3 pasan del artefacto en cuestión sin que los padres tengan que hacer absolutamente nada.

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22Feb/13

… de ser el tercero

Cuando nace el tercero ya está todo hecho. Has leído, te has informado, has preguntado. Sabes qué consejos te han sido más útiles y cuáles más inútiles. Sabes de quién te fías más a la hora de pedir ayuda y de quién no. Has aprendido a tomarte las cosas con calma. Ya no aspiras a tener la casa limpia las 24 horas del día los 7 días de la semana. Has establecido un nuevo orden de prioridades. Antes te daba vergüenza ir por la calle hablando con tu bebé o darle el pecho en un restaurante. Ahora eso queda para las primerizas.

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21Feb/13

… de ser el segundo

El primer hijo puede ser primero y único. Pero algunas veces, los padres decidimos darle al primero un compañero de juegos (otro error común es pensar que jugarán juntos sólo por ser hermanos, lo que es verdad en la mayoría de los casos pero no en todos). No queremos dejar al primero sólo en el mundo, vemos que podemos y nos ponemos manos a la obra… bueno, ya me entendéis.

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18Feb/13

… de ser el primero

Lo de ser el primer hijo está muy trillado. Pero no por eso deja de ser menos interesante, ¿no? Ahora, después de tener tres Trastos, no consigo recordar en qué invertíamos el tiempo libre Marido y yo. Quizás haya una neurona en el cerebro, una neurona maternal, que nos impida a las madres recordar ese tiempo. Y quizás lo haga para que no nos demos con la cabeza en la pared, por idiotas. Que si ahora estoy muy cansada, que si no me da tiempo, que si ya lo haré luego o mañana, que si me levanto de la cama aunque sean las ocho de la mañana porque me he despertado (nota a mi yo del pasado: ¡date la vuelta y sigue durmiendo, tonta!).

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15Feb/13

… de tener tres hijos

Si alguien me hubiera preguntado hace 10 años que cuántos hijos quería tener, le hubiera dicho que dos niñas. Así, sin pestañear. Más que una respuesta habría sido un acto reflejo, como cerrar los ojos al estornudar o levantar la pierna cuando te dan justo en ese punto de la rodilla. Quiso el destino que el primero fuera niño. Al destino también se le antojó que el segundo fuera otro niño. El destino ya se partió de risa cuando el tercero también fue niño. A mis niños no los cambio por ninguna niña por muy trastos que puedan llegar a ser, que quede claro. Y por muchos juegos de peleas que hagan, tampoco.

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