Category Archives: Cosas mías

03Ago/13

… del Premio a los Mejores seguidores y del Premio Blogger

Premios Mejores seguidores y Blogger

Hoy dedico esta entrada a dos premios a la vez. Se trata del premio Mejores seguidores, que me viene de la mano de Blog para escribir, y del premio Blogger, concedido al blog de la menda lerenda por Blog para escribir, Bea, mamá de dos, La morada de Nieves.

Con el premio Blogger, a parte de mencionar a quien me lo ha otorgado y pasarlo a otros tantos blogs, no hay que hacer nada más con él. Pero con el premio Mejores seguidores hay que contestar unas cuentas preguntillas. Sin más demora me pongo manos a la obra, o a las teclas ;-).

  • Edad:

    A fecha de hoy, 32. Aunque me quedan sólo unos días para añadir un añito más.

  • Horóscopo:

    Leo.

  • ¿Dulce o salado?

    Dulce. Si tiene chocolate, mucho mejor.

  • Hobby:

    Ahora mismo, mi afición más absorbente es mi blog.

  • ¿Qué te inspiró a hacer el blog?

    Otros blogs y las ganas de querer compartir con el resto de la blogsfera mi día a día.

  • ¿Eres una profesional del mundo del maquillaje o de la moda?

    De ninguno.

  • ¿Tienes canal de YouTube?

    No. Quizá debería…

  • ¿Tu canal favorito de YouTube o blog de maquillaje y nail art?

    Ninguno. Quizás por eso no soy profesional de la moda o el maquillaje.

  • Tu perfume favorito:

    Perfume, ninguno. Colonia alguna.

  • Un básico de maquillaje sin el que no podrías salir:

    Ninguno. Está claro que el maquillaje no es lo mío.

Y ahora, vamos con lo que le da nombre al blog.

CONTRAS:

  1. Lo siento mucho, pero vaya preguntitas. No me han gustado nada (tanto maquillaje, tanta moda). No me gustaba maquillarme ni con 20 años, conque ahora, con las prisas y los mocos de los Trastos como complementos permanentes en mi vestimenta diaria.

  2. Como el premio Blogger no traía ninguna pregunta, no he podido dedicarle una entrada para él solito.

PROS:

  1. Bueno, las preguntas no vienen muy a cuento en mi blog, pero supongo que el premio vendrá desde algún blog de estilo.

  2. De vez en cuando, se agradecen los premios que sólo recoges y pasas. Así, sin devanarte los sesos.

Ahora, se supone que tengo que pasar estos premios a otros blogs. Sin embargo, yo se lo voy a pasar sólo a uno, a No es país para madres, qué sé que le gusta el tema del maquillaje. A ver si así se le pasa un poco el susto que ahora tiene en el cuerpo pensando en otra cosa.

31Jul/13

… de mi abuela, esa señora

Mi abuela

A fecha de hoy, sólo me queda una abuela, la materna. Va camino de 90 años y, según ella, no llegará a la novena decena. Por supuesto, yo espero que se equivoque y que aún le queden muchos años de vida. Como dije el otro día, tengo con ella una relación muy especial que no tenía con mi otra abuela, aunque, por supuesto, también la quería.

Mi pasión por la cocina no la heredé de mi madre, me viene directamente de mi abuela materna. Igual que mi afición a las plantas. Mi madre lo hace todo corriendo, yo no y mi abuela tampoco. Nuestro ritmo es más pausado.

Para que os hagáis una idea, os diré que mi abuela es esa señora que, cuando yo era pequeña, se levantaba antes de que amaneciera, al compás de mi abuelo. Mientras él se iba a trabajar en el campo acompañado sólo por las cabras y un pastor alemán, mi abuela empezaba a hacer cosas de la casa. Y, sin embargo, ahora se levanta la última.

Mi abuela es esa señora que nació en mi pueblo, se crió en mi pueblo, se casó y tuvo sus hijas en mi pueblo y que nos ofrece cada verano un lugar escondido del mundo para ir a pasar unos días.

Mi abuela es esa señora que se pirra con los dulces y los bollos. Le gusta hacerlos y aún más comerlos. Cuando yo era pequeña, recuerdo que la gente del pueblo venía a su casa a comprarle rosquillas de azúcar. Las guardaba en tinajas enormes y a mí me dejaba ayudarla a darles forma. Ahora le falla la fuerza en los brazos y hay muchos dulces que no puede hacer.

Mi abuela es esa señora que me enseñó a hacer queso. Y hasta me compró un molde pequeñito para que hiciera mi propio queso fresco que luego nos zampábamos ella, mi abuelo y yo.

Mi abuela es esa señora que, en cuanto le digo: “abuela, vamos a hacer tal dulce” empieza a decirme dónde guarda las cosas y me mira con ojos golosones mientras lo preparo. Y luego se lo come con gusto para, al final, acabar diciéndome que no me vaya sin dejarle apuntada la receta, aunque no la vaya a hacer.

Mi abuela es esa señora que, a pesar de su edad, sigue disfrutando de las plantas y flores de su huerto. Las riega al caer la tarde aun a sabiendas de que mi tía las ha regado por la mañana. Cuando viene a Madrid, siempre se pregunta cómo estarán sus plantas.

Mi abuela es esa señora que aceptó al Tripadre como a su propio nieto. Primero porque sabía que yo le quería y segundo porque él mismo se lo ganó.

Mi abuela es esa señora que me lo perdona todo, hasta que sus biznietos no estén bautizados. No me presiona ni hace críticas constructivas. Respeta nuestra decisión y dice que, cada uno en su casa, hace lo que le da la gana, que para eso es su casa.

Mi abuela es esa señora que siempre me anima a seguir adelante, dándome los ánimos que otros a veces no me dan. Pero hace mucho más: me escucha e intenta comprender mis argumentos. Y muchas veces, casualidades de la vida, resulta que me da la razón.

Mi abuela es esa señora que se desvive por mis hijos, sus biznietos. Dice que sólo le pide a Dios vivir otro año para que pueda verles jugar en verano en el huerto.

Mi abuela es esa señora que no se queda dormida después de comer, sino que sólo se queda traspuesta. Aunque se le haya caído la cabeza y ronque un poquito.

Mi abuela es esa señora que, cuando me ve con la cámara de fotos, siempre me dice que ya podría haberla avisado antes, para que le hubiera dado tiempo a arreglarse y salir guapa en la foto. Lo que ella no sabe es que siempre sale perfecta.

Mi abuela es esa señora que tiene fotos de mis hijos en el salón, en sitios bien visibles, y todas las noches les da un beso antes de irse a la cama.

Mi abuela es esa señora que me dice que, cuando no le interesa la conversación, se hace la sorda y que, cuando le preguntan cosas sobre las que no quiere hablar, se hace la tonta. Pero no se pierde un ápice de la conversación.

Mi abuela es esa señora que me quiere como mi propia madre, que me cuidó cuando me quedaba los veranos en el pueblo, que me enseñó que hay varias formas de hacer una misma cosa y a la que quiero con locura.

CONTRAS:

  1. Como he dicho, en unos pocos años se plantará en los 90. Cada día es más evidente que un día nos faltará a todos.

PROS:

  1. Sabe escuchar.

  2. Sabe dar ánimos.

  3. Quiere al Tripadre.

  4. Le chiflan los bollos.

  5. Le apasionan las flores.

  6. Adora a mis hijos.

  7. Pero, sobre todo, es mi abuela.

Resumiendo, mi abuela es esa señora que, cuando no esté, la echaré muchísimo de menos. Al fin y al cabo, ella es mi cachito de corazón.

26Jul/13

… de tener hijitis

Cuántas veces habremos oído aquello de que los hijos tienen mamitis. Palabro usado cuando el bebé o niño pequeño llora cuando no está su madre. Si el niño en cuestión es más grande, la mamitis se suele sustituir por el adjetivo enmadrado. Mira que son tiranos los hijos, querer estar todo el tiempo con su madre. Habráse visto despropósito semejante.

Lo que la gran mayoría recomienda en esos casos es dejarles llorar. Ya se acostumbrarán a la ausencia materna. Al fin y al cabo, una madre no puede dedicarles todo su tiempo a sus propios hijos. Una madre es, ante todo, una mujer y tiene otras cosas que hacer. Lo primero ir bella, bien peinada y con ropa recién estrenada. Lo segundo, trabajar fuera de casa, que para algo se consiguió que las mujeres pudieran acceder al mercado laboral igual que los hombres. No trabajar fuera de casa (es decir, decidir quedarse en casa) es igual a no agradecer los derechos adquiridos que tanto les costó ganar a otras épocas atrás. Y, hablando de la casa, también hay que tenerla impecable. Que una cosa es tener juguetes (unos pocos, que tampoco hay que pasarse) por en medio porque en la casa hay niños y otra muy distinta tener platos apilados esperando ser lavados o pelusillas echándose carreras por el pasillo.

Si mientras la madre hace todo esto, tiene que estar separada de su hijo, éste debe aprender a ser paciente. Adquirir independencia, leí una vez. Y digo “aprender” porque, obviamente, con un niño pequeño, con un bebé, no se puede razonar. No se le puede decir “mamá se va a trabajar pero luego vuelve” y esperar que lo comprenda.

Bueno, pues mis hijos mayores llevan, con hoy, 3 días en casa de su abuela. ¿Por qué? Porque a ellos les apetecía y a la abuela también. ¿Necesito yo que se vayan? No, aunque mentiría si no dijese que estoy algo más descansada. Así que la decisión de que se fueran fue por ellos, no por mí. Yo no soy de esas madres que se llevan las manos a la cabeza en cuando llegan las vacaciones de verano porque les agobia pasar tanto tiempo con los niños en casa.

Hablo con la abuela (que vive a 15 minutos de mi casa) todos los días. Y con mis hijos también. Están contentos, se lo están pasando bien y eso a mí me alegra. Pero una cosa no quita la otra. Les echo mucho de menos. Estoy deseando que regresen. Aunque eso implique más lío en casa o ir a la piscina cuando lo que de verdad me apetece es descansar en el sofá. Aunque eso signifique volver a batallar en las cenas para que se coman lo del plato aunque no les guste mucho. Aunque eso implique lidiar entre los dos porque uno está jugando con no sé qué dinosaurio del otro.

Voy por la casa algo perdida. Al principio, pensé que este tiempo sola con el Peque me permitiría poner la casa al día, pero no ha sido posible. Me lío con pequeñas cosas. No me concentro como esperaba. Creo que tengo hijitis. Palabro que invento para designar el estado emocional de una madre cuando echa de menos a sus hijos.

Soy adulta y capaz de razonar. Y, aunque sé que mis hijos están bien, que sólo es cuestión de unos pocos días, que volverán a casa hoy mismo… no puedo evitar echarles de menos. Ahora entiendo por qué lloran los bebés cuando no ven a su madre cerca. Y, aunque obviamente, yo podría acostumbrarme a no verles, no por ello les echaría menos en falta. Soy adulta y no voy a llorar. Después de todo, se fueron con mi consentimiento, pero eso no significa que no les extrañe a lo largo del día, que no piense en qué estarán haciendo o, si veo su serie favorita en la tele, me pregunte si la estarán viendo. Así que, está confirmado, tengo hijitis.

CONTRAS:

  1. Ando por la casa como si me faltara un pie. Casi todo lo que tenía pensado hacer estos días se ha quedado en el cajón de las buenas intenciones.

  2. Echo de menos sus besos, sus buenos días, sus risas, sus “¡mira, mami!”…

PROS:

  1. En estos días he podido centrar toda mi atención en el Peque. Todos los juegos han sido para él. Y esto es lo que más agradezco. En el día a día, los mayores reclaman gran parte de mi atención y es agradable poder centrarme completamente en el Peque de la casa.

  2. Espero que ellos también me hayan echado de menos, aunque sólo sea un poquito ;-).

Me encanta estar con mis hijos, con los tres. No me agobia pasar tiempo con ellos ni el verano se me hace interminable, como he oído decir a algunas madres del colegio. A pesar de las peleas, los gritos y los lloros, me gusta que estén conmigo porque también me gustan sus risas, sus ocurrencias y sus besos. Soy consciente de que ellos disfrutan mucho estando con la abuela unos días, por eso se van. Pero sólo unos pocos, ¿eh?, que me parece que las pastillas para la hijitis no se han inventado todavía.

24Jul/13

… de mi pueblo

Pueblo

En un lugar de Extremadura…

Tras pasar unos días en la playa, nuestras vacaciones no podían terminar sin pasarnos por mi pueblo. El Tripadre no tiene pueblo, a menos que Madrid pueda ser considerado como tal. Así que el pueblo de los Trastos es el mío. Allí viven una tía mía y mi abuela materna, a la que me siento especialmente unida desde que tengo uso de razón.

Si os digo que después de estos días en la playa tan atípicos, el paso por mi pueblo fue una bocanada de aire fresco me quedaría corta. Supongo que es algo común a todos los pueblos, pero hoy os voy a hablar del mío.

En mi pueblo el tiempo es un bromista y, aunque parece detenerse, lo cierto es que pasa muy deprisa. La hora normal de levantarse es más bien tarde. En mi casa no me levanto yo a las 11 de la mañana ni en el mejor de mis sueños. Se come a las tres o más tarde. La siesta es obligatoria. La merienda suele ser entre las 7 y las 8 de la tarde. Así que la cena ronda las 11 o las 12 de la noche. A la cama, si no quieres trasnochar, te vas a las 2 de la mañana. Las prisas se quedaron en la playa.

Mi abuela tiene una casa de las de antes, con sus muros de piedra que llegan, fácilmente, al metro de ancho. ¿Calor? Sólo si sales al huerto, donde el sol pega a rabiar. Cuando vivía mi abuelo, recuerdo el huerto lleno de cosas para sembrar. Especialmente habas, donde siempre había muchas mariposas. También había cabras, gallinas, perros, gatos, una mula y algún cerdo de vez en cuando. Ahora sólo quedan 3 gatas. Las flores siguen ahí, como siempre. Igual que los olivos, el pozo y la pila que usaban mi bisabuela y mi propia abuela para lavar la ropa.

Desde que mi abuelo no está, la casa y el huerto han sufrido transformaciones. Por ejemplo, en una esquina del huerto, donde antes sólo había más plantas, ahora hay un suelo de cemento pensado especialmente para poner una piscina en verano. Mis hijos la disfrutan como niños. Si no te quieres bañar, coges una silla, la pones bajo un olivo y allí, a la sombra y con el airecito, puedes disfrutar del chapuzón.

La casa se llena de risas y gritos (no voy a negarlo) como supongo que pasaba cuando íbamos mi hermana y yo hace ya tres décadas. Mi abuela y mi tía se lo perdonan todo a mis Trastos, como también hacían con nosotras.

Os voy a contar un secreto. Cuando era pequeña, no había en el mundo mejor lugar que mi pueblo. Sin embargo, en mi adolescencia odiaba estar allí, no por mi pueblo en sí, sino porque eso significaba estar lejos de las amigas (hay que ver lo tontas que nos volvemos sobre los 16 años). Cuando el Tripadre y yo nos hicimos novios, crucé los dedos para que le gustara mi pueblo. Y debí cruzarlos muy fuertemente porque, más que gustarle, le encantó. Y volvemos cada año. Como ya he dicho, primero como novios, después como recién casados, luego con cada uno de los Trastos.

Me alegra ver lo bien que nos lo pasamos todos allí. Mis hijos persiguiendo gatos y disfrutando de ese pedacito de naturaleza. El Tripadre menos pendiente del móvil, en parte porque la cobertura no es plena y en parte porque las prisas se quedan fuera de la casa, como por arte de magia. Y yo recordando lo bien que me lo he pasado siempre en la casa de mi abuela y disfrutando del momento. Y así, sin darnos apenas cuenta, han pasado los días y toca volver a casa. Hacer la maleta siempre es duro. En la despedida siempre hay lágrimas.

CONTRAS:

  1. He estado pensando algo que no me guste de mi pueblo y sólo puedo decir que el hecho de que los días más que correr, vuelan.

PROS:

  1. Allí se puede saborear cada momento del día. No hay prisa. Todo tiene otro ritmo más pausado.

  2. El Tripadre alguna vez me ha propuesto irnos de acampada. Yo paso. No me atrae en absoluto porque para ir a la naturaleza y respirar aire puro ya está mi pueblo. Y además, están mi tía y mi abuela.

  3. Me enorgullece que mis hijos puedan disfrutar de lo mismo de lo que yo disfruté cuando era niña. Cierto que no hay tantos animales y que no está mi abuelo, pero aún así sigue siendo mi rincón escondido del mundo.

  4. Mi tía y mi abuela, a la que sólo vemos en verano y en Navidad, están allí.

Bueno, seguro que ahora entendéis por qué me atrae tanto plantar cosas, enseñarles a mis hijos de dónde vienen las verduras y hortalizas, por qué no les digo que no a tener caracoles en casa (por cierto, ahora tenemos también dos saltamontes) y por qué tenemos intención de seguir yendo cada verano a mi pueblo.

Y vosotros, ¿también tenéis pueblo o un rinconcito especial donde volvéis cada año?

20Jul/13

… del Premio Liebster Blog

Premio Liebster Blog

Una semana más, vuelvo con otro premio. En esta ocasión, se trata del Liebster Blog y me llega a través de Blog para escribir, Bea, mamá de dos, La morada de Nieves y En paro biológico. Y ya está en Gracias.

De nuevo, toca contestar una serie de preguntas. Así que, sin más dilación, me pongo manos a la obra porque son unas cuantas ;).

  • ¿Qué te llevó a crear el blog?

    Unas ganas locas de escribir y formar parte de la blogesfera maternal.

  • ¿Cuál es tu libro favorito?

    Pues creo que Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes.

  • ¿Y tu película?

    Tengo varias. Por decir una, diré Tomates verdes fritos.

  • ¿Qué películas odias o te arrepientes de haber visto?

    Pues cualquiera de miedo o que tenga escenas demasiado explícitas de dolor, abusos o torturas.

  • Si pudieras tener un súper poder, ¿cuál sería?

    Parar el tiempo o leer el pensamiento. Cualquiera de los dos me vale ;).

  • ¿A qué libro cambarías el final?

    A uno que se llamaba La mansión de los abismos, que empezaba muy bien, parecía de misterio tipo Ágatha Christie y al final resultó tener un final de ciencia ficción que no me gustó nada.

  • ¿Qué género literario te gusta?

    Novela.

  • ¿Y cuál no?

    Ensayo. Aunque La rebelión de las masas de Ortega y Gasset me lo leí con ganas.

  • ¿Qué te gustaría más, viajar al futuro o al pasado?

    Paso de elegir, me quedo con los dos :-P.

  • ¿Cuál es tu grupo musical favorito?

    Pues ahora mismo, ninguno. Prefiero las canciones.

  • ¿Ebook o libro de papel?

    Papel, siempre papel.

CONTRAS:

  1. Tanta pregunta literaria me ha recordado un poco al premio Los siete pecados capitales de la lectura.

  2. No me gustan las disyuntivas. Al final, como es todo pura hipótesis, he decidido quedarme con las dos opciones, jejeje…

  3. Con este premio, tampoco tengo claro a cuántos blogs hay que pasarlo, así que se lo voy a pasar a 3. ¿Por qué? Porque me viene bien.

PROS:

  1. Estoy encantada de que me sigáis premiando. En serio. Mil gracias.

  2. Espero que, después de tanta pregunta, me vayáis conociendo algo mejor :).

  3. Y también sigo encantada de seguir premiando a los blogs que me gustan :).

Y, una vez contestadas todas las preguntas y puestos mis pros y mis contras, voy a pasar el premio a mis últimos descubrimientos. He aquí mis premiados (redoble de tambores por detrás :-D).

No os hagáis de rogar y pasaos ya por sus blogs. Veréis cómo me sobran razones para premiarlas ;).

19Jul/13

… de nuestros días en la playa

Playa

Es el primer verano que paso con el blog. La gran mayoría de cosas que esto implica me pilla de nuevas. Aunque aquí relato cosas cotidianas que ocurren de verdad o que pienso sinceramente, soy algo recelosa con la intimidad de mi familia y la mía propia. Por eso, no he dicho cuándo ni dónde nos íbamos de vacaciones este año.

Hemos estado dos semanas fuera, más o menos. La primera escala ha sido en la playa, donde hemos ido con mis suegros, cuñados y sobrinos. Y ha sido un no parar. Pensé yo que podríamos desconectar y relajarnos en las rutinas que tan por el camino de la amargura nos traían al final de curso. Y al menos yo no me he podido relajar ni 15 minutos seguidos. Si no era porque había que irse ya a la playa, era porque había que comer ya o, si no, porque era la hora del baño.

Y yo a todos lados con el Peque. Pendiente del reloj. Y los Trastos mayores trasteando con sus primos. Y el Tripadre sin poder despegarse del móvil porque hubo lío en la oficina y tuvo que solucionarlo desde la distancia. Y, también voy a decirlo, el Tripadre y yo un poco mosqueados por comentarios y acciones que cuestionaban nuestra forma de educar a nuestros hijos.

Personalmente, no culpo a nadie. El problema radica en tratar a todos los niños iguales cuando no lo son y en no querer ver que cada padre tiene una forma de educar a sus hijos que sólo es válida porque funciona con él como padre (o madre) y con su hijo. Otro padre y otro hijo tendrá otra forma válida y, de la misma manera que nuestra forma no funcionaría con ellos, su forma no funciona con nosotros. El Mayor y el Mediano son distintos, lo que vale con uno no sirve para el otro. Eso es aún más acusado cuando se trata de primos. A esto le sumamos comentarios al Tripadre del tipo “apaga ya el móvil” cuando no podía hacerlo o comentarios a mí como “hay que ver, este niño todo el día en el carro cuando lo que quiere es suelo” mientras que yo no daba a basto entre purés y lloriqueos.

Además, hay que añadir que cada uno en su casa tiene sus rutinas y su forma de hacer las cosas. El ritmo de mi casa no se parece en nada al que tiene mi madre o mi cuñada en las suyas. Yo soy pausada, mi hermana es un culo inquieto. Yo tengo que vestir a un Trasto mientras el otro intenta saltar en la cama. Mi cuñada viste a mi sobrina mientras mi sobrino se entretiene tranquilamente coloreando dinosaurios. Yo tengo que subirme de la piscina media hora antes para bañar al Peque y ducharme yo antes que el resto de mi familia para que nos dé tiempo a ir a cenar a la hora estipulada con los demás; mientras que mis suegros y cuñados (sobrinos incluidos) están listos media hora antes de la cena.

Como os decía, un no parar. Algo pude relajarme a la orilla de la playa, buscando conchas con el Mediano y el Mayor mientras el Peque quedaba a recaudo del Tripadre y abuelos. También he tenido mis momentos de paz cuando me iba a la cama justo después de cenar para que el Peque mantuviera, dentro de lo posible, su rutina mientras que el resto se quedaba paseando o tomándose una cerveza. Era entonces cuando aprovechaba para intentar responder a vuestros comentarios.

CONTRAS:

  1. Durante esos días playeros, creo que, a parte del viaje en coche, cambiamos unas rígidas rutinas por otras. Menos rígidas, sí, pero rutinas al fin y al cabo que me impidieron relajarme como pensaba.

  2. El Tripadre y yo volvemos con un poco de mal sabor de boca por los comentarios recibidos.

  3. Queda demostrado, una vez más, que salir de viaje con tres niños pequeños es complicado. Mejor no os cuento cómo iba el coche. El famoso juego del Tetris al lado del maletero resultaba pan comido.

  4. Por mucho que se quieran mantener las rutinas de los bebés, se pierden y es difícil volver a instaurarlas. Si ya os hablaba hace poco del famoso por un día no pasa nada, imaginaos 15 días fuera de casa.

PROS:

  1. Mentiría si no os dijera que, a pesar de todo, está bien cambiar de aires.

  2. Los Trastos mayores han venido encantados. No por la playa en sí, que al Mediano no termina de convencerle, sino por haber pasado unos días con sus abuelos, tíos y primos.

  3. He de confesar que he pasado ratos apartada del resto de la familia (incluyo a ambas capas de la cebolla), pero ha sido decisión mía, por querer hacer las cosas a mi manera y no a la de los demás. Así que eso también me lo apunto a mi favor. Además, esos ratos me han servido para relajarme un poco.

  4. También mentiría si no dijera que algunas veces me han echado una mano con el Peque. Y entonces pude terminar mi cena tranquilamente.

Quería que me hubiera salido una entrada más alegre, pero es que este año los días en la playa se han teñido de un sabor agridulce. No sé muy bien por qué, la verdad. El Tripadre y yo aún andamos dándole vueltas al asunto.

13Jul/13

… de recibir el premio Seven things about me

Premio Seven things about me.

Poco a poco voy poniéndome al día con los premios. Hoy dedico mi entrada número 100 (sí, habéis leído bien, ¡hemos llegado a 100! Y digo “hemos” porque esto sin vosotros leyendo al otro lado no sería posible ¡mil gracias! :-)) al premio Seven things about me para regocijo de los más cotillas :D. Lo recibo de la mano de Blog para escribir, Bea, mamá de dos y La morada de Nieves. Tres blogs geniales que, si no conocéis, ya estáis tardando en ir a echarles un vistazo.

Respecto al premio (que ya está en Gracias), tal como dice en su nombre, tengo que contar siete cosas sobre mí. Siete. Las que a mí me dé la gana. Así que aquí voy…

  • Me están empezando a salir canas. Bueno, ya empezaron con el Mediano, pero ahora se me ven más…

  • Me gusta más el olor del café que su sabor. Será por eso por lo que me lo tomo con una “islita” de azúcar, como dice el Tripadre.

  • Me mordí las uñas desde los 5 años hasta los 15, más o menos. Y ya no he vuelto.

  • Me encanta remolonear en la cama. Por eso, si puedo, prefiero ponerme el despertador 5 o 10 minutos antes de la hora a la que tenga que levantarme.

  • Tengo un tatuaje.

  • De pequeña quería ser veterinaria, ya lo sabéis, pero cuando crecí un poco más empecé a soñar con ser escritora.

  • No suelo usar maquillaje. Me suele bastar con el lavado de cara mañanero.

Y ahora mis pros y mis contras. ¿O pensabais que no os los iba a poner? 😀

CONTRAS:

  1. Esto de contar cosas sobre mí, sin una entrada que lo sustente, me cuesta mucho… Me pongo en plan “¿lo pongo o no lo pongo? ¿Les interesará o no?”.

  2. Últimamente publico una entrada sobre premios a la semana, espero no aburriros con ellas pero es mi manera de agradecérselo a quienes me premiaron.

  3. Con este premio en concreto no tengo ni idea a cuántos blogs he de pasárselo…

PROS:

  1. Me encanta pasar el testigo del premio a otros blogs. De nuevo, espero que les haga tanta ilusión como me hizo a mí recibirlo.

  2. Sigo contándoos cosas sobre mí. Así vais conociendo un poco más a la persona de carne y hueso que hay detrás de este blog :).

  3. Sigo sin creerme que alguien piense que mi blog se merece un premio…

  4. ¡Ya son 100 entradas! Otra vez, muchísimas gracias 😀

Bueno, pues como he dicho antes, no tengo ni idea de a cuántos blogs tengo que premiar según este Premio. También he dicho que llevo varias semanas otorgando premios. Así que, para no ser cansina, se lo voy a otorgar a 5 blogs amigos.

Como siempre, ya estoy deseando leer 7 cosas sobre vosotras ;).

08Jul/13

… de cortarme el pelo

Peine y tijeras

Cuando tenía 16 años todo mi afán era tener el pelo largo, como las modelos que salían en la tele anunciando champús. Conseguí tenerlo algo largo pero no como las de los anuncios. Mi pelo no es liso y antes no había tratamientos para obtener un liso oriental. Tampoco es rizado, es más bien ondulado. Y nunca he sido amiga de secadores para alisármelo. Además, tengo mucho pelo, mucho volumen.

En el año 2000 necesitaba un cambio. Empecé a salir más con mis amigos, me quité muchas vergüenzas… y me corté el pelo. Me deshice de mi melena, que tanto años había tardado en crecer, y me lo dejé como aquella Lois de la serie de Supermán. Al poco tiempo me di cuenta de que aquello era un querer y no poder y me lo corté de nuevo, pero aquella vez, cortito del todo.

Conseguí darle un giro de 180º a mi vida. Fue la época en la que el Tripadre y yo nos hicimos novios. Y desde entonces, cada vez que sucede algo sacude mi vida, no sé cómo, acabo cortándome el pelo. Sin proponérmelo. Dicen que los cambios exteriores son un síntoma de un cambio interior. Totalmente de acuerdo.

El otro día volví a cortarme el pelo, harta ya de ir con él recogido día sí y día también. Al principio no le di mayor importancia. Pero luego, pensándolo, me di cuenta de que en mi vida ha habido muchos cambios. Para empezar, después del desconcierto que supone traer un bebé al mundo, ya por fin nos hemos asentado todos en la familia. Ahora somos cinco y se me hace raro pensar en cuando sólo éramos dos o cuatro.

Luego empecé a perder peso. Y me he deshecho de 10 kilos que me traían por el camino de la amargura. Otro logro conseguido que me ha venido muy bien, aunque aún quiera perder 5 kilos más (los que me quedaron tras el primer embarazo).

También está que he vuelto a conducir. Algo que el año pasado lo veía casi inalcanzable. Pues también lo he logrado. Y ya sabéis lo que me ha costado, pero ya puedo añadirlo a mi lista de cosas buenas que he conseguido este año.

Y, sobre todo, me he lanzado a escribir un blog. Un cuaderno virtual que me da muchas satisfacciones, gracias al cual he conocido a gente maravillosa y que me sirve de vía de escape muchas veces.

Ahora me siento más segura de mí misma y más arropada. Con todo esto, ¿cómo no iba a cortarme el pelo? Mi vida diaria ha sufrido cambios, todos a mejor. Es normal que, de nuevo, me aventurara con un cambio de imagen que, por cierto, me sienta genial.

CONTRAS:

  1. Con el pelo tan corto, siempre llevo el mismo peinado.

  2. Estoy a años luz de las modelos de melena al viento de los anuncios. Ya no quiero ser como ellas, ahora quiero ser como yo.

  3. Mantener el pelo corto implica ir más por la peluquería que si lo tuviera largo.

PROS:

  1. Puedo lavarme el pelo después de acostar a los Trastos, aunque sea tarde. Se seca rápido ;-).

  2. No pierdo tiempo peinándome por la mañana. Antes con el pelo largo tampoco, pero se me notaba mogollón.

  3. El Peque, quien tiene afán por tirar del pelo a toda aquella se le acerque demasiado, no me da tirones a mí. Él prefiere pellizcarme el brazo cuando le llevo en la mochila.

  4. Es lo mejor para la playa o piscina. Nada de horquillas o coletas.

  5. Ahora en verano es de lo más fresquito. Y en invierno uso gorros como los niños :D.

Es probable que dentro de un tiempo me lo deje crecer de nuevo. Así voy variando de look. Lo que tengo claro es que volveré a cortármelo. Seguramente después de encontrarme tras un tiempo perdida. Quien me conoce sabe que algo bueno me ha pasado por dentro. Ahora sólo me falta renovar la ropa del armario ;-).

06Jul/13

… del premio Los siete pecados capitales de la lectura

premio-siete-pecados-lectura

De nuevo, hoy vengo a agradecer un premio. Hoy se trata de Los siete pecados capitales de la lectura, un premio muy culto, por aquello de que va de libros. Esta vez, me viene de la mano de Blog para escribir, Niños felices, niños buenos, Madre casada, Bea, mamá de dos y La morada de Nieves.¡Ya estáis en Gracias!

Para hacerlo bien, hay que contestar a una serie de preguntas relacionadas con los pecados capitales y los libros. Así que, para no hacer la entrada larga y aburrida, empiezo la ronda.

  • Avaricia. ¿Cuál es tu libro más caro y el más barato?

    El más caro fue una colección de grandes obras de la literatura en español que apenas empecé. No recuerdo lo que costaba cada entrega, pero por el uso que les he dado, creedme, han salido caros.

    El más barato posiblemente ha sido alguno de cocina, de esos que apenas llegan a 2 o 3 euros.

  • Ira. ¿Con qué autor tienes una relación amor-odio?

    Con Miguel Delibes, sin duda. Aborrezco toda su obra, incluido Los santos inocentes (libro al que no le quito valor, pero que no me ha gustado tanto como se supone que debería). Ahora bien, Cinco horas con Mario lo considero uno de los mejores libros que jamás se han escrito, para mí es un referente de la literatura y recomiendo encarecidamente su lectura a quien quiera que no se lo haya leído ya.

  • Gula. ¿Qué libro te devoras una vez tras otra?

    Una vez leído un libro, no suelo volver a releerlo. Me gusta quedarme con el sabor de boca de la primera vez. Sin embargo, me encanta echarle un vistazo de vez en cuando a Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Neruda o Rimas y leyendas de Bécquer.

  • Pereza. ¿Qué libro no has leído por flojera?

    Pues uno de Focault, Las palabras y las cosas. Es que tardo en leerme un párrafo media hora y, al final, lo fui dejando, lo fui dejando… hasta que lo dejé. Aunque por cabezonería pienso terminármelo algún día.

  • Orgullo. ¿De qué libro hablas para sonar intelectual?

    Pues ninguno, la verdad. Pero me acabo de acordar de una broma que teníamos en la carrera que decía que, para parecer intelectual, había que decir que nos habíamos leído el Ulyses de Joyce, aunque no nos lo hubiéramos leído (yo no me lo he leído, ssshhhhh… ;)).

  • Lujuria. ¿Qué encuentras atractivo en los personajes masculinos o femeninos?

    Me da igual que sean hombre o mujeres, un buen personaje que me atraiga tiene que hacerme empatizar con él, es decir, tiene que tener algo en lo que yo me vea reflejada, de una u otra manera, y que me haga querer saber más de él y acompañarle hasta la última línea del libro. Sé que no he concretado mucho, pero es lo que hay ;).

  • Envidia. ¿Qué libro te gustaría recibir como regalo?

    Pues ahora mismo, La loca del desván, pero de nuevo por cabezonería. Me lo recomendaron en la carrera y desde entonces lo he buscado sin éxito.

Y voy con mis pros y contras habituales. ¿Preparados? ¡Voy!

CONTRAS:

  1. Aunque he leído muchísimo a lo largo de toda mi vida y, en especial, durante mis dos carreras, tengo que reconocer que, desde que me convertí en madre, mis lecturas escasean. Este premio me ha hecho hacer memoria y darme cuenta de que es un hábito con el que disfrutaba y que me gustaría recuperar.

  2. Telita con algunas de las preguntas… A quien se le ocurrieron lo hizo la mar de bien.

  3. De nuevo, tengo que elegir sólo unos pocos blogs. Veréis que hay algunos que se repiten, pero es que me muero de ganas por saber qué contestan. Y, como el premio y el blog son míos, pues se los doy a quien quiera, aunque ya los haya nombrado en otros premios. Se siente, es lo que hay…

PROS:

  1. Como siempre, me lo he pasado genial contestando las preguntas, aunque algunas haya tenido que pensármelas mucho, qué ejercicio de memoria más bueno, jejeje…

  2. Ahora ya sabéis algo más sobre mí, así me vais conociendo mejor. En esta ocasión, mis gustos literarios 😉

Y, para terminar, pero no por ello menos importante, mis cinco blogs premiados:

  1. La nave de V.

  2. No es país para madres.

  3. En paro biológico.

  4. Trimadre a los 30.

  5. Desmadreando.

05Jul/13

… de mi última clase de conducir

Coche autoescuela

El pasado día 18 de junio, por fin, di mi última clase de conducir. No me lo creo ni yo. Quién me iba a decir que podría coger el coche como cualquier otra persona teniendo en cuenta mi amaxofobia inicial. Ha sido un camino duro. He tenido que enfrentarme a mis propios miedos, mirarles a la cara y gritarles: “¡no vais a poder conmigo!”. Ha sido un camino de superación personal.

No tenía que demostrarle nada a nadie, pero lo he hecho. Me he demostrado a mí misma que todo es cuestión de proponérmelo. He demostrado a mis hijos que no hay que dejar que nuestros miedos nos condicionen, que tener miedo es normal, pero lo que nos convierte en valientes o cobardes es nuestra manera de enfrentarnos a aquello que nos asusta.

Soy consciente de que aún me queda mucho camino por recorrer (nunca mejor dicho) porque ahora lo que me toca es practicar. Pero la base ya la tengo. Mi ya ex profesor de autoescuela se dio cuenta. Me dijo que se me notaba más soltura al volante. Ya no me asusto tan fácilmente ante lo que pueda encontrarme en la carretera y que reacciono muy bien ante los típicos imprevistos de la carretera (peatones que saltan al paso de cebra, coches mal aparcados en doble fila, cruzados en glorietas, etc.).

Ahora siento que soy yo quien controla al coche y no al revés. Ahora no me pongo nerviosa al conducir. Ahora me siento algo más realizada como persona y también algo menos inútil, tengo que reconocerlo.

CONTRAS:

  1. Ahora hago más recados que antes: ir a hacer la compra, comprar un regalo, etc. El Tripadre está encantado.

  2. Tengo que empezar a salir a autovías y carretas porque las incorporaciones y la velocidad me siguen intimidando. Sin embargo, sé que sólo tengo que practicarlo. Lo mismo me pasó con las glorietas y ahora ya no me dan tanto respeto.

PROS:

  1. Poder llevar a mi hijo (cualquier de ellos) al médico cuando se han puesto malitos, sin tener que depender de alguien que me lleve, es una de las mejores cosas que he hecho al volver a conducir.

  2. Poder ir a comprar sin depender del Tripadre es fantástico. Y, en cuanto solucione lo de las incorporaciones a la autovía, podré ir a más sitios :).

  3. Cuanto más conduzco, mejor lo hago. Los dichosos consejos al volante están descendiendo. Lo que también me ayuda a tener más confianza en que puedo conducir bien.

  4. Como dije antes, me siento menos inútil. No es que quien no conduzca sea inútil, ni mucho menos. Pero recordad que yo tenía el carné cogiendo polvo desde hacer más de diez años en un cajón y eso es lo que me hacía sentir mal.

A raíz de todas estas entradas contando mi problema al conducir y cómo lo he ido superando poco a poco, habéis sido muchas las personas que me habéis dicho que algo parecido os había pasado. Si hay alguien por ahí con este problema, desde aquí quiero animarle a volver a la autoescuela. Es posible volver a conducir.

También habéis sido muchos y muchas quienes me habéis felicitado y animado en mis peripecias al volante. A todos vosotros, mil gracias pues muchos días, cuando creía que no podría superar mis miedos, habéis conseguido que me sentara otro día al volante dispuesta a poder con todo. No sabía yo que podía sentirme tan arropada a través del blog y las redes sociales :-).

Y, por supuesto, gracias de todo corazón al Tripadre. El primero en confiar en mí y en animarme para poder superarme a mí misma. Gracias por creer en mí, solete.

Y ahora, ¡a seguir practicando! 😉

03Jul/13

… de mirar a los ojos de mis hijos

Ojos

A veces, miro a mis hijos para regañarles, otras veces porque ellos así me lo piden (“¡mírame, mami!”), de vez en cuando porque ni mirándoles me creo lo que están haciendo… Pero en algunas ocasiones, les miro, no ya a los ojos, sino al alma que esconden dentro. Y es entonces cuando me doy cuenta de que…

(CONTRAS:)

  1. No siempre estaré ahí para verles crecer. No les veré llegar a viejos.

  2. No podré controlar lo que sus ávidos ojos hambrientos quieran mirar. No todo será bueno ni recomendable. Habrá cosas que ellos mismos preferirán no haber visto y yo no podré protegerles.

  3. Habrá gente que les mire y se queden sólo en lo superficial, no llegarán jamás a ver lo que yo veo.

  4. Habrá ocasiones en las que me miren con esos ojos y me mentirán, con todo descaro.

Sin embargo, cuando me pierdo en sus miradas, también caigo en la cuenta de que…

(PROS:)

  1. La bondad puede verse si miras fijamente a los ojos de un niño.

  2. Ellos son mi milagro de vida (sin desmerecer al Tripadre). Ellos se crearon, crecieron y salieron de mí. Son mis hijos, para el resto de la vida.

  3. El amor de una madre hacia sus hijos es infinito.

  4. Puedo intuir sus pensamientos por el brillo de sus ojos. Me añado éste a mi lista de súper poderes.

  5. Espero que conserven siempre la ternura que ahora veo en sus ojos.

  6. Cuando sus ojos se llenan de alegría, mi corazón late más fuerte.

  7. La vida les rebosa por todos lados. ¡Hasta sus ojos están llenos de vida!

Sé que es un tópico, pero ojalá pudiera hacer que el tiempo fuera más despacio, poder pararme más detenidamente a saborear cada instante. Algún día crecerán, se irán de casa, formarán su propia familia y sabrán cuidarse solos. Al menos, eso espero. Sin embargo, me gustaría poder mirarnos a los ojos como nos miramos ahora. Parando el mundo a nuestro alrededor. A salvo de todo lo demás.

01Jul/13

… de ir a por la niña

Cuando era pequeña y luego más joven que ahora, estaba convencida de que tendría hijas. Así, con A. Al menos una. Por eso, cuando el ginecólogo nos dijo en mi primer embarazo que esperábamos un niño, pensé: “la siguiente será la niña”. En el segundo embarazo estaba aún más convencida de que sería niña, pues ya había tenido un niño. De nuevo el ginecólogo nos informó de que sería niño. Ahí sí me puse triste porque, en aquel momento, no contemplábamos la posibilidad de que tener un tercero.

Tras el impacto inicial, empecé a pensar que, siendo los dos niños, podría aprovechar toda la ropa del primero con el segundo, compartirían juegos y juguetes y, posiblemente, se llevaran mejor entre ellos que si fueran niño y niña. Aquí quien no se consuela es porque no quiere.

Cuando el ahora Mediano iba camino de cumplir sus dos añitos, el Tripadre y yo decidimos ponernos manos a la obra para ir a por la niña. He de reconocer que a él le daba un poco igual niño que niña, pero sabía que a mí me haría mucha ilusión tener una niña. Además, a mí me había vuelto a picar el gusanillo tras el nacimiento de mi sobrina… pobrecita, necesitaba una compañera de juegos, pues entre su hermano y sus primos, no había más niñas por aquí.

Así que hace ahora dos veranos, empecé a tomar ácido fólico en previsión de lo que me esperaba. Pero esta vez, decidimos hacer todo lo posible para que fuera niña. Dice la ciencia que en el sexo del bebé influye (aunque nunca se sabe) la frecuencia de las relaciones sexuales. Así, los espermatozoides niños son más rápidos pero mueren antes y los espermatozoides niña son algo más lentos pero aguantan más en el útero. Si es esto es así, para tener una niña hay que mantener relaciones uno o dos días antes del periodo fértil de la mujer (método basal) y ya. No hay que mantenerlas a diario, sino espaciadas. Y así lo hicimos.

Por otro lado, también existe la tabla china de la concepción. Este método relaciona la edad de la madre al quedarse embarazada con el mes del año. Si el resultado es un cuadrado azul, será niño; si es rosa, niña. La tabla china acertó de pleno con mis dos hijos mayores y hasta conmigo. Así que también nos guiamos por ella a la hora de mantener esas esporádicas relaciones sexuales.

Además, hay una especie de juego que se hace a las mujeres con una aguja pendiente de un hilo o un colgante. Consiste en extender la mano y levantar la aguja o colgante en la palma abierta. Si se mueve en círculos, es una niña; si lo hace en línea recta, un niño. Si se queda clavada y no se mueve, no hay más bebés a la vista. Bueno, pues también lo hice y me salió que iba a tener tres hijos: dos niños y una niña.

¡Y una leche! Como veis, lo hicimos todo encaminado a ir a por la niña. ¿Y qué pasó? Pues que no sirvió para nada. Otro niño como otro sol que no cambio por ninguna niña, dicho sea de paso.

CONTRAS:

  1. Como dice la canción, “♬♪ lo que tenga que ser, será ♫♩”. Da igual lo que nos esforcemos, como dice el refrán “el hombre propone y Dios dispone”. Pues eso. Si tiene que ser niño, da igual lo que nos emperremos en que sea niña.

  2. La gente me mira extrañada cuando les digo que tengo tres hijos. Pero aún se asombran más cuando les digo que los tres son niños. Vamos, ni que fuera la única madre en el mundo con tres hijos varones.

  3. Una vez recuperados del susto, la pregunta que suelen hacerme es si voy a ir a por la niña. A ver, que vale que me hubiera hecho ilusión tener una niña a la que peinar y poner vestiditos de vez en cuando, pero no por ello voy a quedarme embarazada por cuarta vez.

  4. Mucha ciencia moderna, mucha ciencia de la abuela y mucha ciencia ancestral y al final no hay manera de saber si estás embarazada de niño o de niña. Si me apuráis, ni las ecografías son fiables al cien por cien.

  5. Sigue habiendo gente que me viene a ¿ayudar? informándome de que existen maneras que funcionan para conseguir que el bebé sea niño o niña. Y me lo dicen como si fuera tonta, en plan, “ay, mira que no saber esto… ahora podrías tener alguna niña…”. Pues mira, ni tonta ni ignorante. Es más, creo que la tonta eres tú por creerte esas chorradas. Si a ti te funcionó, es pura coincidencia.

  6. Hay gente que, en su afán de ayudarme a pasar este mal trago que tengo con tres niños (léase con ironía), no duda en decirme que, cuando sea vieja, no voy a tener quien me cuide y se preocupe por mí si falta mi marido porque, aunque los hijos quieren mucho a sus madres, la realidad es que son las hijas quienes se hacen cargo de ellas cuando son mayores. Visto lo visto, creo que voy a tener que empezar a ahorrar ya para la residencia y cruzar los dedos para que no me falte mi marido.

PROS:

  1. Como siempre que se busca un embarazo, es divertido mientras se intenta. Hay que aprovechar, que luego llegan las náuseas y los vómitos y no está el horno para bollos.

  2. Como lo he probado, creo que tengo la suficiente credibilidad para afirmar que esos métodos no son fiables. Hay que pensar en si se quiere tener un hijo o no, en lugar de pensar si queremos tener un niño o una niña. ¿O es que acaso no se le va a querer igual si no es del sexo que esperábamos?

  3. Tengo tres hijos maravillosos como tres soles. No los cambio por ninguna niña, por muy tranquilita que sea ésta.

Esta entrada ha sido un poco para desahogarme, que últimamente, no sé que hay en el aire, no paran de preguntarme si voy a ir a por la niña. ¿Será que ya ven al Peque con cierta edad para convertirse en hermano mayor también él? Bueno, pues lo repito. Tengo tres niños como tres soles que no cambio por ninguna niña. Y, a estas alturas, me conformo con mi sobrina y quedo a la espera de nueras y nietas. Porque nietas sí tendré… ¿o no?