All posts by Arusca

About Arusca

Mamá³, esposa, bloguera, chocoadicta 🍫 Variando según el día 🤷🏻‍♀️ La vida no es de color rosa y en mi casa menos 😉

03Jun/13

Carta abierta a mi Mayor

El Mayor

Queridísimo Mayor:

Ahora eres el hermano más mayor de todos. El que va abriendo camino, en el que se fijan los que vinieron detrás. Tu responsabilidad es grande, así como tu picardía.

Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en que fuiste el hijo único, el primer bebé. Fueron meses de espera, de incertidumbres, de preguntas… hasta que dos rayitas nos hicieron a papá y a mí las dos personas más felices del mundo. Ahora sé que llegaste cuando tenías que llegar.

Tu embarazo es el que recuerdo con más dudas. Dudas que aún siguieron en tus primeros momentos en este mundo, cuando decidiste esperar un poco antes de empezar a respirar. Jamás me he alegrado tanto de oír tu llanto.

Esta semana hará seis años que te tuve entre mis brazos por primera vez. Seis años ya que te miro embobada asombrándome de todo lo que eres capaz de hacer y aplaudo tus logros. Seis años desde que me convertiste en madre por primera vez. Seis años desde que me agarraste el dedo como si la vida te fuera en ello. Seis años que me miras con esos ojos que lo dicen todo sin decir nada.

Soportaste mis primeras dudas, mis primeras manías y mis primeros miedos. A cambio, te beneficiaste de ser el único al que dedicaba toda mi atención y todo mi tiempo. Juntos aprendimos a mirar el mundo con ojos de bebé primero y de niño pequeño después. Tus ocurrencias siempre me sorprenden. Tus razonamientos me dejan anonadada. Tu risa es alimento para mi alma.

Desde aquí, quiero felicitarte una vez más en esta semana tan importante para ti y decirte que te quiero con toda el alma y que siempre estaré ahí para ti. Por último, quisiera agradecerte que me hayas hecho mejor persona porque es imposible no serlo cuando corres a abrazarme y de tus labios se te escapa un “te quiero mucho, mamá”.

Feliz, muy feliz cumpleaños, hermano Mayor.

01Jun/13

… del Safari Madrid

Safari de Madrid

Empieza la época del buen tiempo, (sí, sí, aunque no lo parezca) hay que aprovechar para salir con los niños. Hoy vengo a hablaros del Safari Madrid. Nosotros fuimos el año pasado, a finales de verano, cuando no hacía mucho calor y el frío aún no había llegado.

Safari de Madrid

Es un sitio donde el coche es indispensable. Indispensable para llegar e indispensable para poder ver a los animales. Por lo que hay bastante sitio donde aparcar. Nada más llegar, nosotros nos fuimos a hacer el safari. Los animales están sueltos y se acercan al coche (¡vaya si se acercan!). En el mismo recinto, puedes comprar zanahorias para darles de comer o llevarlas de casa. Nosotros las compramos allí. Para darles las zanahorias a los animales hay que seguir las recomendaciones, a saber: no abrir la ventanilla en exceso, tan sólo el hueco necesario para que pase la zanahoria. Esto es muy importante, ya os daréis cuenta en cuanto veáis los dientes que tienen los “animalitos”.

Safari de Madrid

Darles de comer es muy fácil, pues ya están acostumbrados y se acercan al coche que da gusto. Las zanahorias las empezamos dando el Tripadre y yo, luego se animaron los Trastos. Curiosamente, el más lanzado fue el Mediano, qué habilidad para darles la zanahoria por la ventanilla. Al Mayor le costó un poco más porque se asustó un poco al ver tantos animales rodeando el coche y sus pedazo de dientes… El Peque aún era bebé, así que de poco se enteró.

A parte del itinerario del safari, hay un corralito con cabras que a los más pequeños les entusiasmó. Pueden entrar dentro y acariciarlas. A mí, que me crié entre las cabras que tenía mi abuelo en el pueblo, no me llamó mucho la atención, pero a mis hijos (que no habían visto una cabra de cerca) sí.

Además, hay espectáculos de aves rapaces. Una maravilla si os gustan ese tipo de animales. Algunos bajan volando de las montañas y es una pasada ver cómo se acercan y aterrizan justo en el sitio indicado o ver cómo se elevan en círculos hasta alcanzar alturas casi de avión. Y, por supuesto, exhibiciones de serpientes. Mis hijos se quedaron tan embobados mirando que a punto estuve de traerme una serpiente para sustituir a la tele, a ver si así se quedaban sentados en el sofá más de 10 minutos ;).

Por último, hay una especie de mini zoo con animales que han sido recogidos tras entrar de forma ilegal en el país. Son muy bonitos, sí, pero a mí me dio pena pensar que habían sido rescatados y lo mal que lo habían pasado hasta entonces (contrabando, hacinados en jaulas y cosas parecidas).

Para comer, hay en el mismo recinto un puesto donde picar algo pero, si quieres comer, hay que salir hasta un restaurante cercano que, si no entendí mal, también pertenece al Safari.

CONTRAS:

  1. Es un sitio con mucha tierra y el coche acabará sucio. No obstante, si sois aficionados a hacer fotos, os aconsejaría llevar los cristales bien limpios. De lo contrario, vuestras preciosas fotos del león o la cebra va a salir horrorosas con los lamparones de los cristales. Lo digo por experiencia. Si además hace sol, entre las manchas y el reflejo del sol lo vais a tener crudo para sacar una buena foto.

  2. Para los espectáculos de las rapaces, es mejor no apurar hasta el último momento (como nos pasó a nosotros). De lo contrario, todos los sitios a la sombra estarán ocupados y os tocará aguantar al sol. Ni os cuento lo que pasamos el Peque y yo porque, además, le tuve que dar el pecho en pleno vuelo del halcón.

  3. Llevaos botellas de agua de casa. Si hace calor, echad un par más. Allí venden, claro, pero yo creo que es mejor llevarlas de casa. Podéis pasarlas sin problema.

  4. Algunos animales están bastante alejados del paso de vehículos, así que tienes que hacer un esfuerzo por imaginártelos (nos pasó con los leones y la jirafa). Pero bueno, se supone que están en medio libertad, así que es normal que algunos estén más cerca que otros.

PROS:

  1. Puedes entrar y salir del recinto sin problema. Te vas a comer cuando quieras y vuelves cuando quieras también.

  2. El restaurante está muy bien situado, cerca de un lago y con mucha sombra. Estupendo para descansar después de comer. Además, tiene columpios para que los más peques se desfoguen. Os garantizo que se dormirán en el coche de camino a casa.

  3. Es una experiencia única para los peques. Tened en cuenta que en el zoo (que sería lo más parecido), los animales no se ven tan cerca.

  4. A parte de los animales, se pasa el día en la naturaleza. Y esto es algo que a todos los niños les encanta.

Bueno, pues esta fue nuestra experiencia. ¿Alguno de vosotros habéis ido? ¿Qué os pareció? Si se me ha olvidado algún contra o pro, estaré encantada de que me des el tuyo ;).

31May/13

… de recibir el premio Felizmente premiado

Felizmente premiado

Pues éste premio es, a mi juicio, uno de los más originales que circulan por la blogesfera maternal. Fue creado por el papá de Felizmente atado, blog que he descubierto hace relativamente poco y también me encanta.

Cuando leía mis blogs preferidos y les otorgaban este premio, me encantaba (¡y me encanta!) leer las respuestas. Porque lo original del Felizmente premiado es que las respuestas las dan los peques de los blogueros. Así que imaginaros la ilusión que me hizo cuando Annabel, de La nave del bebé, me premió con él hace ya un tiempo. De nuevo, le pido disculpas a Annabel por la tardanza en contestar.

El caso es que, como todos los premios, hace una ilusión enorme recibirlo porque eso significa que alguien me lee, que a ese alguien le gustan los temas que trato y la forma en que lo hago y que ese alguien piensa que el blog merece ser premiado. Y yo encantada, os podéis imaginar :-D.

Bueno, pues el premio tiene dos normas bien claritas, a saber:

  • Coger el logo del premio y otorgárselo a su vez a aquellos otros blogueros que tienen hijos con muchas cosas que decir. Si rompes la cadena, tu hijo/a cogerá una rabieta de escándalo y dos velas verdes aflorarán de sus fosas nasales.

  • Y, como segunda norma y última, sólo quiero que sean vuestros hijos los que se definan, los que aporten su forma de ser y pensar para tratar de entender mejor a los papás.

Así que, como paso de velas verdes y de rabietas, aquí os dejo las respuestas de mis hijos.

El Mayor:

  • Mamá trabaja con el ordenador. Qué más quisiera yo, hijo, poder echar un ratito en el ordenador para traer dinerillo extra a casa y, además, poder estar aquí cuidándoos y disfrutando de cada ratito juntos.Además, esta vez no ha respondido que trabajo yendo al gimnasio (qué tiempos aquellos), como cuando se lo soltó a su profe (momento “tierra trágame”).
  • Lo que más me gusta hacer con mamá es jugar. Toma, y a mí contigo y tus hermanos. Ojalá pudiéramos estar todo el día jugando, ¿verdad?
  • De mayor quiero ser jugador de fútbol. Qué raro… a pesar de que te pasas el día hablando de fútbol o jugando con el balón a meter goles no me había dado cuenta ;-). En cualquier caso, hemos mejorado porque con 2 añitos decía que quería ser barrendero, con calor y el frío que se pasa…

El Mediano:

  • Papá trabaja con el ordenador. Muy bien, aquí sí ha acertado. Y, además, al Tripadre sí le pagan por ello. Que dure.
  • Cuando sea mayor como papá quiero ir al mar. Hijo, que te estaba preguntando por la profesión… pero vale, pondré lo del mar, a pesar de que solemos ir una semanita a la playa en verano… ahora que lo pienso, mira que si está pensando en hacerse surfero o algo parecido… Al rato, el Mayor le preguntó que quería ser de mayor y el Mediano contestó: de mayor quiero ser un regalo. ¡Ahí es nada! Hijo, pero si tú ya eres un regalo desde el mismo instante en que salieron las dos rayitas :-).
  • Lo que más me gusta hacer es vivir en el océano, donde viven los tiburones. Mmmmm… curioso, teniendo en cuenta que asegura que los tiburones le dan miedo… y que en Madrid no hay ni mar ni, mucho menos, océano.

El Peque:

  • Mamá, mamá, mamá… No me creeréis, pero lo primero que dijo el Peque fue “papá” pero ahora lo ha cambiado por “mamá” y lo usa para todo. ¿Que quiere ir al suelo? Mamá. ¿Que quiere que deje de soplar y le dé la comida de una vez? Mamá. ¿Que quiere unirse a la juerga con sus hermanos? Mamá. Y lo peor es que le funciona…

Bueno, pues ahora, siguiendo con el formato habitual del blog, voy con los contras y pros.

CONTRAS:

  1. Ha sido difícil hacerles hablar, sobre todo al Peque. Y además, se me han dispersado e ido por las ramas. Las contestaciones que he puesto aquí han sido las más coherentes de las que me han dado… aunque no lo parezca.

  2. Siento haber tardado en contestar. Entre pensar cómo organizar la entrada, la reacción a la vacuna de los 12 meses, los virus que decidieron visitarnos al Mediano y a mí misma y accidentes domésticos varios (el esguince del Mayor, que le otorgó unas minis vacaciones del colegio) me he retrasado “un poco”, jejeje… sé que me disculparás.

  3. Ahora tengo que pasar el premio a otros 5 blogs (copiando a Annabel) y no veáis lo que me ha costado decidirme entre tanto blog fantástico.

PROS:

  1. Siempre es divertido escuchar las ocurrencias de los Peques a las preguntas más sencillas. Bueno, y sin preguntas, que de vez en cuando me sueltan cada contestación que es para partirse de risa ;-).

  2. Me ha gustado un montón que Annabel me haya premiado con este premio porque lo estaba deseando, jejeje…

  3. Como yo no rompo la cadena y espero que a quienes se lo otorgo tampoco, aún nos quedan más respuesta originales de los peques de la casa por leer. ¡Qué ganas!

Y ahora, mis cinco elegidos (redoble de tambor, por favor):

  • ¡Mamá qué sabe! Porque me encanta la imaginación que derrocha su blog y seguro que sus peques tienen mucho que decir porque imaginación tampoco les falta.
  • Niños felices, niños buenos. Que con tres niños pululando por casa seguro que ocurrencias tampoco le faltan.
  • Trimadre a los treinta. También madre de tres y la creadora del carnaval de blogs “La maternidad de la A a la Z”.
  • La morada de Nieves. Recientemente descubierta por mí y que también anda en minoría en su casa (hay que apoyarse, chicas). Además, es periodista como (era) yo.
  • Muriel y yo. Quien descubrí a través del carnaval de la maternidad y que me enganchó en cuanto leí su entrada “Cansancio vs. Paciencia”.

Bueno, pues ahora a preguntar a vuestros peques. Yo estoy deseando leeros :-D.

30May/13

… de las dudas (maternidad de la A a la Z)

AZ de la maternidad

Este fin de semana quedé con unas amigas mías y nos fuimos al parque con niños incluidos. Valientes que somos, jejeje… A parte de mis tres Trastos, también estaba el hijo de una de ellas, de casi 2 años. Y otra nos dijo ese mismo día que estaba embarazada. “Alegría desbordada” creo que fue lo que nos inundó a todas en aquel instante. Porque la noticia de un embarazo rara vez no es motivo de alegría.

Mi amiga embarazada acaba de superar el primer trimestre y todo es nuevo para ella. Estuvimos un buen rato hablando de embarazos y bebés mientras los peques jugaban en el césped con la pelota y con cualquier otra cosa que se les pusiera delante ;-).

De vuelta a casa, ya más tranquila con todos los Trastos rendidos y acostados, me puse a pensar. Es cierto que el embarazo, sobre todo si se trata del primero, es una época de ilusión y esperanza. Pero también es la época de dudas por excelencia. ¿Podré ocuparme bien de mi bebé? ¿Cómo sabré qué hacer cuando se ponga malo? ¿Sabré darle el pecho? ¿Sabré preparar un biberón? ¿Podré cambiarle el pañal sin que me dé asco? ¿Parir duele tanto como dicen? Y podría seguir así dos entradas más.

Recuerdo haber pensado durante mi primer embarazo que todas esas dudas, todos mis miedos, desaparecerían cuando naciera mi bebé. Ingenua que es una. Porque cuando nace tu bebé, muchas dudas se disipan, sí, pero surgen otras nuevas. ¿Por qué llora ahora si acaba de comer? ¿Por qué se ha despertado si dormía tan plácidamente? ¿Le pongo body o hará mucho calor en la calle? ¿Qué juguete le estimulará más? Está durmiendo pero es la hora de comer, ¿le dejo dormir más o le despierto ya?

Cuando crecen, la situación no mejora. De nuevo, viejas dudas son reemplazadas por otras nuevas. ¿Cómo hago para que no diga palabrotas? ¿Cómo contesto a sus preguntas sobre la muerte de la abuela? ¿Realmente se lo pasa bien en el colegio? ¿Es el momento de retirarle el pañal? En fin, creo que os hacéis una idea.

La maternidad también es una época de dudas que empiezan durante el embarazo, si no antes, y que ya no acaba nunca. Las madres especialmente (aunque los padres también) nos preocupamos, muchas veces en exceso, es verdad, pero es que no podemos evitarlo.

CONTRAS:

  1. Cuando somos hijas, nos agobia que nuestros padres estén todo el día haciéndonos preguntas (¿con quién vas? ¿A que hora vas a volver? ¿Dónde has estado?), pero cuando somos nosotras quienes tenemos hijos, esas mismas preguntas se nos vienen a la boca de forma natural, sin comerlo ni beberlo nos encontramos haciéndoles a nuestros hijos las mismas preguntas con las que nos agobiaban nuestros padres. Supongo que es ley de vida.

  2. En relación con el punto anterior, está muy bien preocuparse, pero hay que evitar agobiar a nuestros hijos. El Mayor me lo deja claro con sólo 5 añitos… ya veréis cuando tenga dieciséis.

  3. A veces son nuestras propias dudas las que nos agobian e, incluso, pueden quitarnos el sueño. Hay que saber pedir ayuda o preguntar.

  4. Una cosa es pedir ayuda o preguntar lo que no se sabe y otra muy distinta, que nos lleguen comentarios magistrales que sólo consiguen liarnos más y añadir más dudas a las que ya teníamos antes.

PROS:

  1. Las dudas implican que nos preocupamos por nuestros hijos. Y nos preocupamos porque los queremos con toda el alma.

  2. A veces, una vez solucionada la duda en cuestión, ya no vuelve a atormentarnos.

  3. Otras veces, si ante una duda hemos tomado la decisión equivocada, siempre podemos aprender de nuestros errores y hacerlo mejor la próxima vez.

A lo largo de esta entrada, os he ido dejando una pequeña muestra de algunas de las dudas que me han surgido (y me siguen surgiendo) a mí. Ahora me encantaría leer alguna de vuestras dudas, a ver en cuántas coincidimos ;-).

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
Síguelo en Twitter #AZdelamaternidad.
Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.

29May/13

… de los primeros pasos

zapatillas bebé

Cada uno de mis Trastos empezaron a dar sus primeros pasos a una edad distinta. A saber: el primero a los 10 meses, el segundo a los 11 meses y el tercero a los 12 meses. Exactamente cuando les ha dado la gana a ellos, pues ni el Tripadre ni yo les hemos forzado ni insistido. El Mayor y el Mediano no gatearon, simplemente empezaron a dar pasos. El Peque alterna sus primeros pasos con el gateo. Y yo estoy por comérmelo a besos un día de éstos, igual que estuve tentada de hacerlo con sus hermanos.

Recuerdo que el Mayor cogió un día un par de pinzas de la ropa y, sujetándolas bien fuerte, se lanzó a la aventura de andar. Un mes después, con 11 meses andaba y correteaba que era un primor. El Mediano daba pasitos de vez en cuando, sobre todo, en el parque, de lado a lado. Y en el suelo, del sofá a la mesita y al revés. Pero fue el día de su cumpleaños (también un mes después) cuando, en presencia de toda la familia, decidió que la distancia mesa-sofá se le había quedado pequeña y empezó la tarde andando por todo el salón (que no era muy grande, pero para él debió de ser inmenso). Para cuando acabó su fiesta, ya se había aventurado a ir desde el salón hasta su habitación a lo largo de todo el pasillo. Está claro que había decidido estrenar su primer año dando sus primeras carreritas por toda la casa.

El Peque ha empezado a dar sus primeros pasos a los 11 meses también, pero un mes después, no corretea como sus hermanos. ¿Preocupada? En absoluto. Después de tres hijos, me ha quedado claro que cada niño tiene un ritmo que hay que respetar. Aunque, si me preguntáis mi opinión, estoy convencida de que, aunque da pasitos, no se ha lanzado a explorar el mundo del andar porque ha descubierto otro: el mundo del gateo. Mundo que, por otro lado, no conocieron sus hermanos. ¿Por qué? Ni idea. No sé por qué unos niños gatean y otros no. y, la verdad, tampoco es algo que me quite el sueño.

Empezó poniéndose de pie en el parque, agarrándose a la malla primero y al agarrador que tiene el parque después. Y, una vez de pie, se soltaba y se aplaudía solo. ¡Bien por mi niño! Y se reía, contento por el logro que acababa de alcanzar. Si le pongo en el suelo, él solo gatea hasta una pared, el sofá o cualquier cosas que él vea que puede servirle para ponerse de pie. Se levanta y anda un poquito. Más aplausos. Más risas. En cuando deja de sentirse seguro, hace una sentadilla y planta el culete en el suelo. Entonces decide que quiere ser invadido por la velocidad y empieza a gatear. Llega hasta otra cosa que le sirva de apoyo y, otra vez, se pone de pie. De nuevo, aplausos y risas, con esos poquitos dientes que ya le asoman. Vamos, que está para comérselo a besitos (nota: en este momento, me retiro del ordenador para no llenarlo con mis babas de madre. Me limpio. Vuelvo. Continúo el relato).

Si le doy la mano, la velocidad la coge andando. Un paso, una risa, otro paso, otra risa… y así por media casa. Está más salao :-D. Es imposible no reírse también y aplaudirle los logros. Él me mira y se ríe aún más. Aunque al Tripadre le escueza un poco, he de confesaros que suele venir a buscarme si está con otra persona o, si está conmigo, hay un momento en que se da la vuelta y se me tira encima, como dándome un abracito. Supongo que os imagináis lo orgullosa que estoy de mi Peque y de sus primeros pasos y de sus primeros gateos :-).

CONTRAS:

  1. Teniendo en cuenta que ya ha cumplido el año y que sus hermanos mayores ya andaban solos a esa edad, hay mucha gente que, cuando ve al Peque, se pregunta que cuándo va a andar de una vez por todas. Sé que es un decir, que no es en serio, pero a mí me molesta un poco. Si no me importa a mí que soy su madre, menos debería importarle a ellos.

  2. El Peque ve a sus hermanos jugando, corriendo y andando y se nota que ya quiere irse con ellos. Le llama mucho la atención verles moverse y, cuando está en el suelo, todo su afán es ir hacia dónde están los otros dos. Ya veréis cuando sea un poco más mayor y pueda unírseles al juego. Me lo voy a pasar pipa.

  3. En cuanto empiece a andar (y no me refiero a los pasitos que ya da, sino a andar en condiciones) tendré que volver a establecer un perímetro de seguridad a un metro del suelo por lo menos. Cosas valiosas o susceptibles de ser rotas, cuanto más altas mejor.

PROS:

  1. A pesar de todos los contras, estoy deseando verle corretear y sumarse a sus hermanos en el juego, a quienes, por otro lado, les encanta jugar con su hermano. Muchas veces les tengo que decir (sobre todo al Mediano, pues el Mayor ya pasó por esto) que determinados juegos no son para el Peque y, que si quieren jugar con él, tienen que cambiar el juego o la manera de jugar. A veces lo hacen y otras siguen a lo suyo bajo la atenta mirada del Peque.

  2. El Peque está dejando de ser un bebé. Ahora está a medio camino entre un bebé grande y un niño pequeño. Es mi bebé-no-tan-bebé-ya.

  3. Me encanta ver cómo consigue sus logros. Disfruto viéndole dar sus primeros pasos, de la misma manera que me quedo absorta observándole cómo mueve sus dedidos para tocar algo, como un botón, para explorarlo. Está empezando a querer saber qué son las cosas. Su curiosidad no tiene límites y el poder andar le va a ayudar mucho.

  4. Dentro de nada vendrán los paseítos y sus primeras carreras. Va a ser digno de verle. ¿Se seguirá aplaudiendo sólo? De hacerlo, ¿lo hará mientras corra? De lo que no me cabe duda es de que seguirá riéndose porque a risueño no le gana nadie. ¡Menudo es mi niño!

Ésta es una época preciosa. Es la época de sus primeras veces. Soy consciente de que durará poco, al igual que la de sus hermanos, que se me pasó en un suspiro. En ocasiones, miro a los otros dos Trastos y se me hace mentira que sean capaces de correr, de saltar o de darle a la pelota cuando, hace nada, estaban empezando a andar cogiéndome de la mano. Sé que esta época se pasará pronto y, a parte de alegrarme por verle crecer sano y feliz, no puedo evitar sentir también un poco de nostalgia porque no se repetirá y también alegría al ver de lo que es capaz.

28May/13

… del parque de juegos

parque de juegos

Odiado por unos y amado por otros, el parque de juegos es otro motivo más de controversia dentro de la maternidad. Vaya, que ya llevamos unos cuantos… El caso es que yo he usado el parque con cada uno de los tres Trastos. Y he tenido que escuchar de todo.

Con el Mayor lo usaba para, entre otras cosas, poder ducharme a gusto o recoger la cocina o prepararle la papilla sabiendo que dejaba a mi bebé en un espacio a salvo de golpes. Con el Mediano y el Pequeño fue más por poder atender al hermano mayor. Si tenía que bañar al Mayor o acompañarle al baño en plena operación pañal, con el Mediano aún empezando a andar, el parque era el lugar ideal para dejarle. Lo mismo le ocurre ahora al Peque, que aún no está para dejarle solo mientras los Mayores acaparan toda mi atención.

Esta utilidad creo que no se la puede quitar nadie a este cachivache. Sin embargo, utilidades a parte, hay quien lo llama “cárcel para niños”. Bueno… a ver… maticemos… Yo no sé qué harán demás padres y madres, pero para mí, el parque de juegos no es un sitio donde soltar al niño cuando se levanta de la cuna y de donde sacarlo para acostarle otra vez. Como he dicho, para mí es un espacio seguro donde poder dejar al bebé jugando mientras yo no puedo atenderle en ese momento. Ojalá no tuviera más obligaciones que estar con él tirada en el suelo todo el día. Pero no es así, hay otras cosas que reclaman mi atención y también otros hijos a los tampoco puedo desatender.

De la misma manera que a mí no se me ocurre crucificar a nadie que decida no usarlo, me gustaría que nadie juzgara la manera en la que educo a mis hijos o el amor que les profeso. Pero volvemos a lo de siempre. Esos comentarios tan bienintencionados que suelta la gente sin medir (o sin importarles) el daño que hacen sus palabras. Más cicatrices para la madre o padre que tiene que escuchar esas críticas constructivas. Quizás algún día aprendamos a medir las palabras. O al menos a no imponer nuestro punto de vista.

CONTRAS:

  1. Según va creciendo el bebé, el parque se les queda pequeño y en cuanto empiezan a andar sólo quieren suelo.

  2. Si tenéis hijas, cuidado con los pendientes. Pueden engancharse fácilmente en la malla. Obviamente, con tres niños, yo esto no lo he vivido, pero conozco a quien sí.

  3. Ojo también a los juguetes que se colocan dentro del parque para que juegue el bebé. Los mejores son los blanditos, sin partes duras, por si el bebé se cae que no se haga daño.

  4. Si hay hermanos mayores, éstos pueden querer meterse dentro del parque para jugar con el hermano pequeño. Esto sí que nos pasa continuamente en casa. Y hay que hacerles comprender a los Mayores que el parque no aguanta el peso de los niños más mayores y que se puede romper. Os deseo suerte, yo aún estoy en ello.

PROS:

  1. Si no hay muñecos duros ni pendientes en las orejas, el parque es un espacio seguro para los bebés. Les gustará más o menos estar dentro, pero a salvo sí están.

  2. Los parques suelen traer anillas, lo que ayuda a los ya no tan bebés a ponerse de pie e ir practicando su equilibrio. Perfecto para cuando decidan andar.

  3. Cuando empiezan a salirle los dientes, suelen tomarla con el borde de arriba, que suele estar blandito. Lo único malo es que empiecen a romperlo con esos dientecitos incipientes.

  4. Pueden dar sus primeros pasitos dentro del parque, de nuevo, sin riesgo de hacerse daño.

  5. El hecho de utilizar el parque no implica que el niño vaya a andar antes ni que no pueda gatear. Como digo, mis tres hijos han usado el parque. Los dos primeros pasaron de gatear y se pusieron a andar directamente. Y es el Peque el que, empezando ya a dar sus primeros pasos, se ha decidido a gatear. Así que puedo decir que, según mi experiencia, el uso o no uso del parque no influye para nada en sus primeros pasos o gateos.

Como decía al principio, el uso del parque es motivo de controversia. Al igual que dar el pecho, dar biberón, usar mochila, usar carrito, usar chupete… En fin, que yo creo que hay que respetar más las decisiones de los padres y no criticar a quienes actúan de forma distinta a nosotros, pues a veces las palabras hacen más daño que las espadas. Y ojo, todo esto partiendo de la base de que creo que nadie puede negar la utilidad del parque. Otra cosa es que decidáis usarlo o no, según sean vuestras preferencias, vuestras circunstancias en casa y, sobre todo, vuestros hijos.

Y vosotros, ¿habéis usado parques?

27May/13

… de hacer un florero

Florero DIY

He de confesar que me gustan las manualidades. Si sirven para decorar, estupendo. Si es barato, todavía mejor (recordad la entrada sobre pintar piñas). También he de confesar que, aunque me gusta hacer los purés y papillas para el Peque yo misma, muy de vez en cuando hecho mano de los potitos comprados. Se toma el potito y después me quedo con un bote de cristal que, por lo general, acabo tirando.

He pensado en aprovecharlo haciendo papillas de frutas y luego guardarlas como si fueran conservas, pero no sé si así sabrían igual. Así que no había encontrado ninguna utilidad para esos botes… hasta ahora.

¿Y qué es lo que ha pasado? Pues que el otro día llegó el Mediano con unas pocas margaritas cogidas para mí. No os cuento la ilusión que me hizo porque necesitaría otra entrada entera, pero supongo que os hacéis una idea ;-). El caso es que no sabía dónde ponerlas porque un jarrón normal era demasiado grande, así que pensé en un vaso, pero los que tenemos en casa eran demasiado anchos. Y buscando encontré uno de esos botes de cristal de los potitos. Lo llené con agua y ahí puse las margaritas. Y el Mediano feliz de verlas cada día, es más, ha ido trayendo más para sumarlas al ramito.

materiales florero DIYY aunque el bote no tenía ya la pegatina, quedaba un poco soso. Y llevaba días pensando en cómo decorarlo y el domingo, por fin, se me ocurrió una idea. Utilicé lo que tenía en casa, a saber: una pistola de silicona para manualidades (comprada en los chinos), cuerda fina, hilo grueso azul (pero no el de coser), un palillo (para apretar el hilo y la cuerda en la silicona) y el bote de cristal de los potitos. Como veis, ninguno de los materiales son caros. Supongo que con el washi tape se podría haber hecho algo más mono, pero a mí aún no me ha dado por él (falta de tiempo, desconocimiento…).

A mí me costó dos intentos hacer el de la foto porque al principio empecé a hacer líneas con la silicona de arriba a abajo del bote y, cuando quise poner la cuerda, ya estaba seca. Vaya fiasco, menos mal que se retira bien del cristal. Pero volví a intentarlo. La segunda decidí poner un pegote de silicona en un sitio, poner la cuerda y darle vueltas al bote con ella. Cuando tenía cubierto el pegote, daba dos o tres vueltas más con la cuerda y entonces ponía otro pegote y vuelta a empezar. Y así hasta el final del bote o hasta que os parezca bien.

También tenía un hilo azul que me quedaba de otra manualidad (que ya os contaré otro día ;-)) y me pareció bien para darle un toque de color. Así que separé un poco la cuerda por dos sitios y justo ahí puse el hilo dando sólo dos vueltas. Como me sobraba un poco del hilo, repetí la operación en el cuello del bote.

Y así es como conseguí hacer un florero resultón para las flores del Mediano. Es original y único. Y el florero también 😉 ¿Qué os parece cómo me quedó?

CONTRAS:

  1. Cuidado con la silicona, que se seca enseguida. Como ya os he dicho, en el primer intento, empecé a poner líneas de silicona de arriba a abajo del bote y, cuando quise poner la cuerda, ya estaba seca.

  2. Cuidado también con dónde ponéis la pistola mientras dais vueltas a la cuerda, yo me he llenado la mano de silicona en varias ocasiones.

  3. Hay que poner todos los pegotes en la misma línea horizontal. Esa parte pasará a ser la trasera del florero, la que no se enseña, porque queda fea. Si los ponéis sin ton ni son, los tendréis repartidos por todo el bote y a la vista no está bien.

PROS:

  1. Reciclaje a tope. Usando cosas que tenía por casa. Seguro que en vuestra casa también encontráis cosas a las que darles salida y emplearlas para hacer estos floreros.

  2. Barato. Porque ni siquiera el potito cuesta más de 2 €.

  3. Yo usé cuerda e hilo, pero se pueden usar otros materiales (como lana o telas), otras texturas (más lisas o más arrugadas), otros colores… Podéis hacerlo a vuestro gusto.

  4. También se pueden usar botes de distintas formas (más altos, más bajos, más anchos, más estrechos, rectos, más redondos…), según el florero que más os guste, e incluso, por qué no, botes de plástico que resistan la silicona o, si no, se puede utilizar cola o pegamento similar.

  5. Quizás al explicarlo me ha quedado un poco lioso, pero os aseguro que se tarda muy poco en hacerlo. Y, a diferencia de las que suelo hacer con los Trastos, esta manualidad apenas mancha.

  6. Se puede regalar. Sí, como quien regala galletas. Se me ocurre que, si se lo regaláis a la abuela, dejad que el peque lleve unas flores (no muy grandes, recordad que es un florero y no un jarrón ;-)) y después sacáis el florero. El pack completo ;-).

Bueno, pues no sé si os he animado a hacer floreros, lo que sí tengo claro es que éste no será el último que yo haga porque, a parte de si queda chulo o no, la verdad es que me lo he pasado genial haciéndolo. ¡Y hay infinitas combinaciones!

25May/13

… de jugar con plastilina

Plastilina

El otro día mis Trastos no tuvieron cole, pero el Tripadre sí tenía que irse a trabajar. Así que aquí me quedé yo con los tres y mi faringitis. Inventando maneras de entretenerles. ¿Una película? Os recuerdo que sólo duran sentados escasos 10 minutos. ¿Parque? Hacía mal día. ¿Juegos con los coches? Estupendo hasta que empiezan a pelearse por el mismo (con la cantidad de coches que tienen, pues siempre se les antoja el mismo a los dos…). Así que me fui a por la caja de manualidades sin saber muy bien qué haríamos esta vez. Pero cuando llegué, ahí al lado, solita, vi la caja de la plastilina.

Hacía mucho tiempo que no la sacaba porque el Mayor había cogido la costumbre de mezclar colores (que, bueno, pase) y de intentar metérsela en orificios varios (y eso sí que no). Además, hay que sumarle a todo esto que siempre acababa tirada en el suelo, pisoteada y demás. Bueno, supongo que os hacéis una idea…

Pero muchas veces, algo que no funciona un día, al cabo del tiempo va de maravilla. Y pensando eso, saqué la plastilina. Y crucé los dedos. Y saqué los bártulos. Y mis Trastos mayores dieron palmas con las orejas. Y yo sonreí. Y me las vi muy feliz un buen rato. Y mis hijos me pidieron que les hiciera monigotes. Y yo se los hice. Y pasaron 10 minutos y ahí seguían con el culo en la silla. Y les hice un caracol. Y empezaron a levantarse. Y se acabó lo que se daba. Bueno… más o menos…

No es culpa de la plastilina, que volveré a sacarla en breve. Es que mis hijos son de culo inquieto. Todos, que el Peque está en plan “me tiro al suelo sea como sea” y menudas vueltas que da. ¡Lo que me cuesta que no se lance al vacío cuando le tengo en brazos! Pero bueno, ésta es otra historia, que me disperso.

Sin embargo y a pesar de todo, ese ratito (breve para mi gusto, ojalá hubieran estado toda la mañana entretenidos, con la plasti o lo que fuera, que no soy exquisita), como digo, ese ratito nos dio mucho juego ;-).

CONTRAS:

  1. A mí no me gusta mezclar. Tengo que ser la única persona que, cuando come comida china, va plato por plato. Pues con la plastilina me pasa igual. Detesto que se mezclen los colores. Aunque a base de jugar con mis hijos estoy superándolo ;-).

  2. El suelo se sigue llenando de pegotes. Pero esto también lo tengo superado. Sólo tengo que darme prisa en barrerlo antes de que lo pisen.

  3. Lo mismo que pasa con los coches pasa con los cortadores de formas. Se les antoja a los dos el mismo. Y tiene que ser en ese preciso instante.

  4. Ya puede ser un gurruño, que lo que acaba de hacer un Trasto es una obra de arte. Esperemos que no venga el otro y se lo destroce porque entonces ya la tenemos liada.

PROS:

  1. Imaginación al poder. No hace falta ser muy mañosa, al menos a mis hijos les vale todo lo que se le parezca a lo que tenían en mente.

  2. Me maravilla la destreza que tienen en esas pequeñas manitas. Verles hacer churritos fue genial y así practican la motricidad fina.

  3. La plastilina no mancha. Creo que este pro vale por dos, jejeje…

  4. Ninguno intentó metérsela en la boca o por la nariz. ¡Genial!

  5. A pesar de lo (para mí gusto) breve tiempo que estuvieron entretenidos con la plastilina, fue un buen rato. Hicimos caracoles, leones, elefantes… y después, cuando empezaron a levantarse de la silla, jugamos un ratito con ellos, rugidos incluidos :-). También hicimos coches (no podía ser de otra manera) y nos echamos algunas carreras. Supongo que a las niñas les gustará hacer collares, pulseras y anillos (a mí me encantaba ;-)).

Ahora os toca a vosotros contarme a mí si vuestros peques juegan ya con la plastilina y qué es lo que más les gusta hacer con ella. Estaré encantada de leeros y así, entre todos, intercambiamos ideas ;-).

24May/13

… de recibir el premio Best Blog

Best Blog.

Pues hace unas semanas, el blog de Silvia Arzamendia me concedía el premio Best Blog. Me hizo una ilusión tremenda y me alegró el día :-). Sin embargo, no era la primera vez que recibía dicho premio. He estado pensando qué hacer. Dedicarle una entrada estaba claro, a las pruebas me remito ;-). Pero yo ya había elegido a mis 11 blogs para premiarles también y había formulado mis 11 preguntas.

Así que se me ocurrió añadir una nueva página (arriba, la que pone “Gracias”). Ahí he decidido poner los premios que se me van otorgando así como quién me los concedió. Primero para agradecerles que hayan pensado en mí, segundo para que no me olvide de ninguno de ellos y tercero para compartirlo con todos vosotros, que me leéis y que hacéis posible todo esto.

Lo que sí voy a hacer aquí es responder a las preguntas que me lanza Silvia. ¡Vamos a ello!

  • ¿Con qué libro disfrutaste muchísimo?

    Con Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes.

  • ¿Te gusta hacer postres o eres más de salado?

    Me gusta hacer postres, pero sobre todo, me encanta comérmelos ;-).

  • ¿De pequeña, qué querías ser de mayor?

    Después de cuidadora de animales, pensé en hacerme veterinaria… lástima que hubiera que estudiar química…

  • ¿Te imaginabas algún día creando un blog?

    ¡Para nada!

  • ¿Eres más de playa o de montaña?

    La verdad es que soy más de campo, como las amapolas, pero, si tengo que elegir, elijo montaña, sin duda.

  • ¿Qué época del año te gusta más?

    Otoño, ¡me encanta!

  • ¿Tienes animales en casa?

    Sí, peces (mollys y platys, básicamente).

  • ¿Qué cosa te da mucha pereza hacer?

    La verdad es que me cuesta arrancar con cualquier cosa, menos mal que, una vez que me pongo, me pongo de verdad, jejeje…

  • ¿Sigues mandando postales cuando vas de viaje?

    Reconozco, con mucha pena, que no. Es una costumbre en desuso que, creo, se debería recuperar…

  • ¿Qué sitio te gustaría visitar?

    La acrópolis de Atenas, Nueva York, Canadá, las cataratas de Iguazú, Japón, Australia… hay tantos… pero lo más importante es visitarlos en buena compañía :-).

Y he aquí mis pros y mis contras de este premio:

CONTRAS:

  1. Me lo he pasado genial respondiendo a estas preguntas, pero algunas he tenido que pensármelas jejeje…

  2. No sé por qué, me cuesta mucho escribir las entradas sobre los premios (perdón por la tardanza, Silvia)… me da tanta vergüenza… Pero esto no significa que no lo agradezca o que no lo quiera, ¡nada más lejos de la realidad!

PROS:

  1. Gracias a este premio de Silvia, he abierto una página nueva donde recogerlos todos.

  2. Como siempre digo, es genial que te den un premio porque esto significa que alguien que te lee cree que tu blog merece la pena. Y esto siempre anima a seguir escribiendo.

De nuevo, muchas gracias, Silvia, por pensar en mi blog para el premio.

23May/13

… del sentido del Humor (maternidad de la A a la Z)

AZ de la maternidad

Otra semana más estoy por aquí sumándome al carnaval Maternidad de la A a la Z iniciado por Trimadre a los 30 hace unas semanas y que ha sido todo un exitazo. ¡Felicidades!

Llevo pensando todo el fin de semana sobre qué escribir y cómo plantearlo (ya sabéis, con sus pros y sus contras). Y me he dado cuenta de que, en sobre este tema, me sale la vena sensible o reivindicativa y mis entradas se tornan muy serias. Y me puse a pensar que sí, que la maternidad es algo serio, pues te haces cargo de una personita que depende totalmente de sus padres para vivir, pero también de su educación, de las bases sobre las que se levantará la persona que será mañana. Y esto es algo muy serio. Pero también hay otras cosas.

Así que hoy voy a hablaros del sentido del Humor. Que no todo va a ser ponernos serios y místicos. A mí la maternidad me cambió el sentido del humor. Porque si no, a ver de qué te va a dar por reírte con la primera caca que tienes que cambiar a tu retoño recién nacido, o te va a hacer gracia cuando llame “vieja” a la hermana de tu abuela “porque está muy arrugada” (esto pasó de verdad tal cual lo escribo), o te vas a partir de risa mientras ves la pompa verde que acaba de salirle de la nariz… Pues eso, que cuando te dan a tu bebé en brazos por primera vez, ahí, metido entre el primer pañal, te dan también una ración de humor surrealista.

Y luego están las contestaciones, ésas que sólo se le pueden ocurrir a un niño porque son tan obvias y tan de verdad que sólo puedes reírte, aunque estéis en mitad de una regañina o una rabieta. Hace poco el Mayor vino corriendo a buscarme a la cocina para que le acompañara al baño a hacer caca. Dejé lo que estaba haciendo y me dispuse a acompañarle, pero viendo lo despacito que iba, le pregunté por qué no se daba prisa y su contestación fue: “mamá, es que la caca pesa”. Y yo sólo pude reírme. Vamos, que a mí eso me lo dicen con 16 años y mando a quien me lo dijera al quinto pino a la voz de “serás guarro”.

Y a quién no le ha pasado, cambiando un pañal, que justo en ese instante ha habido un escape, más o menos líquido, que nos ha dado de lleno y, lejos de tirar al niño al suelo y salir pitando para darnos una ducha de 20 minutos como poco, no hemos tenido más remedio que reírnos junto a la otra parte (entiéndase el padre o madre de la criatura que seguro que estaba mirando). Anda, que si alguien te mea encima antes de ser madre o padre, vas a reírle tú la gracia…

Por supuesto, también están las risas que nos sacan los de fuera de casa con sus comentarios. Esos que llegan y empiezan a hacerle las palmitas al bebé (algo que llevas tú haciéndole una semana) y que, precisamente esa vez, tu hijo decide hacerlas también por primera vez y entonces esa persona ajena a tu hogar dice llena de orgullo: “mira, le he enseñado a dar palmitas” y entonces tú piensas para tus adentros “claro, que todas las veces que se lo he hecho yo no tienen nada que ver” mientras que sueltas una carcajada (también para adentro, no vaya a ser que se ofendan los de fuera).

CONTRAS:

  1. Puede que te rías después, pero a veces esas contestaciones tan inocentes o esos comportamientos propios de los niños pueden sacarte los colores más de una vez.

  2. Como dice el refrán, quien con niños se acuesta, meado se levanta. Puede que te haya hecho gracia que tu hijo juegue en la bañera y haya chapoteado a gusto, pero al final tú has acabado como si también te hubieras duchado.

PROS:

  1. La maternidad (o paternidad) te da una perspectiva distintas de las cosas. Esto es posible porque también te da un sentido del humor más puro si cabe porque es el humor de los niños.

  2. Con este nuevo sentido del humor, vuelves a descubrir la gracia de las cosas. Porque a ver, antes de ser madre o padre, ¿cuánto jugabas a las cosquillas…? Pero a las de verdad, no a encontrarle las cosquillas al padre o madre de tu criatura… ay, golosones… 😉

  3. Cuando pensamos en la maternidad, se nos pueden venir a la cabeza rabietas, falta de sueño, estrés, cansancio… pero no debemos olvidarnos de las cosas buenas y divertidas. Que también las hay y muchas.

Ahora os toca a vosotros, venga, contadme cuál fue la última ocurrencia de vuestros peques que os hizo reír a carcajadas y que si os llega a pasar antes de la maternidad no os hubiera hecho ni pizca de gracia 😉

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
Síguelo en Twitter #AZdelamaternidad.
Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.

22May/13

… de la hora del baño

bañera

Para mí, el día tiene 4 fases. La primera va desde que me levanto hasta que el Peque se echa la siesta. La segunda fase va desde que se duerme hasta que tengo que ir a buscar a los Mayores al colegio. La fase 3 va desde este último momento hasta que todos están durmiendo plácidamente. La cuarta fase abarca el ratito que el Tripadre y yo estamos solos hasta que nos vamos a la cama.

Como os podéis imaginar, la fase 3 es la más estresante del día. Empieza conmigo y el Peque saliendo rápidos a por los Trastos mayores y consta de: recogida en el colegio, meriendas, baños, juegos y cenas. E implica organizarme bien si quiero pasar un ratito jugando con los Trastos, todos juntos.

Una vez superadas las peleas por ver quién entra primero en casa y después de que todos hayan merendado, empiezo con los baños de los Mayores. Al principio les bañaba a los dos juntos, para ahorrar tiempo, pero lo he dejado porque supera mis fuerzas (mi espalda lo sabe) y mi paciencia. Puede darse el caso de que los dos estén en plan “no me toques ni salpiques”, lo que en una bañera es bastante complicado, o bien puede que los dos estén en modo compincheo y entonces soy yo la que entra en modo “esto no es una piscina” junto a “no salpiquéis a mamá”. Todo es inútil. Así que he decidido bañarles por separado.

Como en todo, hay días y días, pero básicamente se pueden resumir en que el Mediano se cree un tiburón que bucea por los mares y se zambulle cual delfín (doble tirabuzón incluido) y el Mayor prefiere hacer olas en el agua con el “suave” vaivén de su cuerpo. Uno detrás de otro consiguen que en nuestro baño nos bañemos tres. Por turnos, eso sí.

Pasa la tarde y se acerca la noche. Cuando los Mayores han cenado o están a punto de terminar, le toca su turno al Peque. Y está aprendiendo a chapotear en el agua. Y el grifo le llama mucho la atención. Y aún le falla el equilibrio en el agua. Y yo no doy a basto lavándole mientras intento que no se estampe contra el grifo a la vez que tengo que resignarme mientras me duchan por segunda vez.

¿Y el Tripadre? Pues a todo esto está trabajando. Con suerte llega para acostar a los Mayores. Con mucha suerte llega para darle las buenas noches al Peque. Así que aquí la que suscribe les baña de lunes a jueves. A los tres. Yo sola. El Tripadre les baña el fin de semana (que empieza el viernes), pero sólo a los Mayores. Además, él se aventura más que yo y les baña a los dos juntos. Incluso algunos domingos se duchan los tres a la vez. Pero al Peque casi siempre le baño yo… o me baña él a mí, según se mire.

CONTRAS:

  1. La fregona se ha vuelto mi amiga de penas inseparable. Ya sea para limpiar escapes a los pies del inodoro o para recoger el agua al lado de la bañera.

  2. Siempre les digo que la bañera no es una piscina. Pero claro, explícale tú a un niño pequeño, al que el agua le llega casi a las rodillas, que no puede bucear en la bañera. Y de los salpicones mejor no hablo.

  3. Al bañarles por separado, se me va casi toda la tarde. Intento hacerlo rápidamente, pero ellos tienen su propio ritmo y les divierte mucho el agua. Para ellos es un juego más, aunque yo esté deseando acabar pronto.

  4. Echo de menos un tercer ojo y dos manos más para poder controlar al Trasto que tengo delante y que no se dé un golpe fuerte (que alguno ha caído ya).

PROS:

  1. Al bañarles por separado, me pueden contar qué tal les ha ido el día, si han aprendido alguna canción nueva o si han discutido en el colegio. Con el Mayor puedo jugar al veo-veo o a las palabras encadenadas. Con el Mediano suelo contarle un cuento. Con el Peque todo son risas y juegos con el agua.

  2. Cuando salen del agua y tienen frío, quieren que les coja y les arrope. Dura apenas unos minutos, hasta que entran en calor, pero creo que es uno de los pocos momentos en que aún me dejan que les coja y abrace como cuando eran más pequeños. Entonces la que moja el baño soy yo con mis babas…

  3. Aún no estoy teniendo mucho éxito, pero de vez en cuando les insisto a que se enjabonen solos con la esponja, para que vayan aprendiendo a bañarse solos. El lavado de cara lo tenemos conseguido :-).

Sé que pronto se bañaran solos. Cuando menos me lo espere, serán lo suficientemente mayores como para bañarse sin mi ayuda. Y, como me conozco, sé que echaré de menos este ratito de confidencias conmigo. La fregona no, a ella aún le queda mucho tiempo rondando por el baño.

21May/13

… de las literas

Hoy tocaba cambiar las sábanas de la cama de los Trastos mayores. No sabéis cómo lo detesto. Cuando vivíamos en el minipiso, con dos hijos, la mejor solución fue comprar una litera porque tenían que ir los dos en la misma habitación por falta de espacio y porque si poníamos dos camas había que acostarles saltándolas por encima.

Supimos que el Mayor debía dejar su cuna cuando empezó a echar la pierna por encima de los barrotes para llegar al suelo (a la tierna edad de dos años). Con el consiguiente porrazo inminente de por medio. Pensamos si una cama simple o una litera y, en vista de que no queríamos un hijo único, nos convenció la litera. A él le gustó, pero estuvimos un mes pasando lo que no está escrito para conseguir que no se levantara de la cama. Que ni barrera ni nada para que no se cayera al suelo. El Mayor aprendió pronto que podía levantarse por los pies de la cama. Y antes de dormirse, le gustaba salir al pasillo una media de 6 veces, muy orgullo de sí mismo, eso sí, porque sabía levantarse. Al final, aquella fase pasó y empezó a dormir igual que en la cuna.

El pistoletazo de salida del Mediano nos lo dio el mismo momento en que, siguiendo los pasos de su antecesor, decidió escalar la cuna, aunque en su caso fue a los dos años y medio bien pasados. Éste también se levantaba durante un tiempo. Afortunadamente, la costumbre le duró menos.

Ahora que comparten horario, también comparten habitación y siguen con su litera, aunque en esta nueva casa sí cabrían dos camas en su habitació. Pero ellos ya se han acostumbrado a dormirse así y nosotros no vemos razón para no dejarles. El Mayor se está ganando el cielo, pues tiene que aguantar las canciones de su hermano al irse a dormir (sí, le gusta cantar incluso a esas horas) y los gritos llamándole en cuanto se despierta. Y el Mayor, aún así, quiere dormir en la litera con su hermano, los dos en la misma habitación.

Además, he de decir que, de la misma forma que no paran durante el día, tenemos la suerte de que, en cuanto se meten en la cama (y salvo contadas ocasiones donde entran enfermedades o siestas excesivamente largas), se duermen al poco de rozar la almohada y así hasta la mañana siguiente.

Y todo esto que os cuento, que a priori parece tan bonito, pierde todo su encanto en el momento de cambiar las sábanas. Porque la de arriba acaba con mis brazos, suerte que soy de estatura tirando a alta. Y la de abajo acaba con mi espalda, o con mi cabeza si la levanto antes de tiempo porque el golpe que me doy me deja atontada para el resto del día. Cuando termino de hacer ambas camas, estoy que ni que me hubiera ido al gimansio.

CONTRAS:

  1. Los dos se acuestan a la vez y se levantan a la vez. Da igual quién se duerma o se despierte primero. Si uno quiere terminar la peli antes de acostarse, el otro le espera. Primero porque así lo quieren y segundo porque si no, corremos el riesgo de que el segundo al acostarse despierte al primero. Y a la hora de levantarse pasa igual. El primero en abrir el ojo empieza a llamar al que aún sigue durmiendo y, sólo entonces, cuando ambos están despiertos, empiezan a llamarnos a gritos. Normalmente a mí. Porque ahora que son más mayores ya no quieren levantarse solos de la cama, prefieren despertar a mamá y que yo vaya rauda y veloz a levantarles.

  2. Han cogido la costumbre de que los días que hay cole, va el Tripadre a levantarles. Y si es fin de semana o festivo, voy yo. Y tenemos que respetarlo porque si voy yo un martes, convénceles después de que hay que ir al cole… Menuda nos montan con la frase “hoy ha venido mamá, así que no hay cole” por bandera.

  3. Si uno tiene pesadillas o le duele algo, siempre se corre el riesgo de que, en mitad del llanto nocturno, se despierte el otro. Si se vuelve a dormir, no hay problema. Pero si le da por decir que ya es de día o que ya no quiere dormir más, hay que echar mano de la imaginación para intentar convencerle de que hay que volver a la cama… y todo esto con el menor ruido posible, que aún queda otro durmiendo en la cuna.

  4. La noche que tienen ganas de cachondeo aquí se entera hasta el último mono. Todo son risas, chistes, canciones y demás. El Peque se acuesta primero en la habitación de al lado, muchas veces no sé cómo no se despierta. Lo que más te apetece después de un día agotador es acostarles tranquilamente… pero como pilles una noche de las que tienen ganas de juerga, es difícil no desesperarse.

PROS:

  1. Hacer las camas equivale a una clase de gimnasio (aeróbic por lo menos). Pero cambiar las sábanas vale por unas cuantas más (y de zumba ;-). No sé como no he perdido ya los kilos que me sobran.

  2. Da gusto ver que, por mucho que trasteen durante el día o por mucho que se chinchen el uno al otro, les gusta dormir juntos y se echan de menos si uno no está.

  3. A veces, las noches de juerga pueden sacarme de quicio. Sin embargo, otras es para estar escuchando fuera de la habitación sin que me vean… me parto de risa. Se hacen unas preguntas y se dan unas explicaciones el uno al otro y el otro al uno que son dignas de grabarlas. Engordo don kilos sólo de ver lo bien que se llevan… aunque a veces no lo parezca :-). Ahhhh… a lo mejor es por esto que me cuesta tanto perder peso

No sé si cuando el Peque crezca tendrá cama o litera, si seguirá durmiendo solo o compartirá habitación con sus dos hermanos o sólo con uno. Lo que sí está claro es que tengo muchas ganas de verle en confidencias con los otros dos. Va a ser la repera :-D.