Todas las entradas de Arusca

Acerca de Arusca

Mamá³, esposa, bloguera, chocoadicta 🍫 Variando según el día 🤷🏻‍♀️ La vida no es de color rosa y en mi casa menos 😉

27Sep/13

… de la Peppa tarta

tarta Peppa Pig fondant paso a paso

El nombre de mi sobrina iba entre las manos, como si lo estuvieran sostiendo, pero lo he borrado para publicar la foto en el blog.

Lo sabéis. He sido muy pesada, me consta. Seguro que hasta he perdido algún seguidor en Twitter. Pero es que es superior a mis fuerzas. Hasta me inventé un hashtag para mí solita y lo exprimí todo lo que pude (#cumpleañossobri). Era el cumpleaños de mi sobrina y mi cuñada me había preguntado si yo podría hacerle la tarta a la niña. Ya empezáis a conocerme, sabéis que me encanta hacer tartas… o galletas o simplemente bizcochos. Comérmelos ya ni os cuento lo que me chifla.

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25Sep/13

… de los pañales (maternidad de la A a la Z)

AZ de la maternidad

Vuelvo a retomar malas costumbres. O lo que es lo mismo, a repetir letra. Hoy repito con la P de pañales. Porque si hay algo que trae la maternidad son cantidades ingentes de pañales. Da igual si son de tela o de un solo uso. Los primeros años de la maternidad están llenos de pañales… y de lo que están llenos los pañales.

No es un camino de rosas. Ojalá. Éstas al menos huelen bien, aunque pinchen. Cambiar un pañal no es tarea fácil… al principio. Recuerdo un día, a pocas semanas de nacer el Mayor, estando el Tripadre y yo solos, rodeados de las cositas para el bebé, sosteniendo un pañal tamaño recién nacido en la mano. Yo lo miraba absorta. Lo abrí, lo cerré, lo miré por delante, lo miré por detrás… y al final le pregunté al padre del bombo si él creía que sería fácil ponerlo y que si lo haríamos bien. Dudas de embarazada. Me contestó que sí, que al tercero lo haríamos perfecto. Lo que ahora no tengo claro es si en aquel momento se estaba refiriendo al tercer pañal o al tercer niño…

Si tú que estás leyendo esto, eres la madre. Felicidades. El primer pañal no es cosa tuya. Es más, intenta por todos tus medios que no sea cosa tuya. Si estás perfecta porque has tenido el parto soñado, no lo digas, cállatelo hasta después del primer cambio de pañal. Y si eres el futuro padre, no has leído nada… yo no he dicho eso… es todo producto de tu imaginación… y felicidades, vas a tener el (dudoso) honor de cambiar por primera vez los pañales a tu querido bebé…

Y es que hay una cosa que se llama meconio que ni es caca ni es nada. Eso es una sustancia entre verde y negra, súper asquerosa y súper pegajosa. Algo que cuesta mucho limpiar y que os prepara, queridos recién estrenados papás, para lo que viene después. Bueno… o eso me han contado porque aquí servidora no ha visto el meconio ni de lejos. Pero preguntadle al Tripadre…

Después de esta clase acelerada para prepararos los estómagos a lo que vendrá después, todos los padres y madres empezamos a cambiar pañales, con más o menos éxito, a un ritmo exagerado. Los primeros meses todo es dormir, comer y cambios de pañal. Y cruza los dedos para que no haya escapes, que a esa edad pises y cacas tienen parecida consistencia y las manchas en la ropa están a la orden del día.

Luego la cosa mejora, toma otra consistencia. Y cuando crees que ya está todo controlado, oh, sorpresa, el bebé que antes se estaba quietecito decide que ya es hora de poner a prueba tus habilidades maternales y empieza a moverse. Elevación de piernas, giro de torso, pataditas… más monos… Vamos, que ni tú en tus mejores años haciendo fitness… Y tú ahí, sudando la gota gorda para poder limpiarle sin mancharle más y abrocharle el pañal en el menor tiempo posible.

Con el tiempo, las cacas se tornan más espesas y más controlables. Al que no puedes controlar es a tu bebé, que ahora mueve las manos y todo su afán es tocarse justo ahí cuando más caca hay. Es la fase que yo he llamado me faltan manos o me sobra niño. El Peque está justo en esa etapa. Así que ahora, además de limpiarle el culo, también me toca limpiar manos y hasta pies. También es posible que todo esto vaya acompañado por intentos constantes de ponerse de pie. Felicidades, acabas de alcanzar el siguiente nivel: poner un pañal en vertical.

Para no asustaros, os diré que luego la cosa mejora. Las cacas tienden a quedarse en su sitio, pero hay que darse mucha prisa en cambiar el pañal porque un culetazo mal dado hará que se desparrame por fuera del pañal. A parte de esto, el bebé-ya-no-tan-bebé empieza a entender que ha de estarse quieto. Otra cosa es que le dé la gana hacerlo.

Y así, poco a poco, llegan a la edad en la que el pañal diurno desaparece. Pero os queda el nocturno. Éste parece fácil. Con el Mediano yo me confié aquí y más de un día me lo encontré después de la siesta hurgándose en el pañal porque se había hecho caca y aquello le molestaba en el culete. La imagen de las sábanas, manos y niño cubierto de caca aún me atormenta por las noches. Afortunadamente, sólo fueron un par de veces y aquella fase también pasó.

Luego están los escapes inoportunos, pero como ya le dediqué otra entrada, no me repito aquí hoy. En fin, y así es como os convertís en padres expertos en cambios de pañal. Felicidades, aquí tiene usted su diploma su niño para que le cambie el pañal, que ya huele 😉

CONTRAS:

  1. Insisto en lo del meconio, futuras madres. Si hace falta, desmayaos, llorad o alegad locura transitoria. No cambiéis el primer pañal. Y si lo hacéis (valientes), recordad que yo os avisé.

  2. Cuando el bebé empiece a moverse, vais a tener que echar mano de todo tipo de argucias para manternerle en su sitio: canciones, juegos, juguetes… Esto ayuda a desarrollar la imaginación que no veas.

  3. Mis hijos se ríen cuando lo digo, pero “un culete limpio es un culete feliz”. Bromas a parte, no dejéis pasar mucho tiempo entre las cacas y el cambio de pañal, que luego el culete se irrita y es mucho peor.

  4. Si por alguna razón alguien se ofrece a cambiar el pañal a vuestro hijo, dejadle. Por muchos pañales que cambien, vosotros siempre cambiaréis más.

PROS:

  1. Aunque os pueda poner de los nervios, es increíble ver las destrezas que van adquiriendo vuestro bebé con el paso de los meses. Tomáoslo así y no desesperéis si tardáis en cambiar un simple pañal un cuarto de hora.

  2. Haced del cambio de pañal un momento divertido. Vale que huele fatal, pero eso no es impedimento para echarse unas risas. Y ya sabéis que ♫♪con un poco de azúcar esa píldora que os dan, pasará mejor…♫♪

  3. Siempre podéis hacer fotos del momento, guardarlas y sacarlas cuando sean mayores y vengan con el novio o novia de turno a casa. La venganza es un plato que se sirve frío, frío… muajajajajaja… 😉

Puede que mis neuronas anden un poco remolonas por tanto cambio de pañal y se me haya olvidado alguna fase o algún contra o pro. No te cortes y dímelo en los comentarios.

Y para terminar, os recuerdo que el blog está de sorteo y estos gatitos pueden ser vuestros 😉

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
Síguelo en Twitter #AZdelamaternidad.
Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.

23Sep/13

… de mis gatitos (y ¡sorteo!)

Gatitos2

Os he dicho que tenía peces y también caracoles. Este verano, hemos tenido hasta saltamontes, pero ya los hemos soltado en el parque, donde seguro están a sus anchas. Lo que no os he dicho es que, desde la semana pasada, también tengo gatitos. Y no, no es que el Tripadre haya superado su asco-odio a los pobres animales ni haya superado su trauma infantil. Es que mi amiga Faly del blog Yupi-pupi ha tenido el súper mega detalle de hacerme unos preciosos peluches chulísimos.

Gatitos1Se ha currado a toda la familia. Está el Tripadre, están mis tres mosqueteros y estoy yo. Y digo que se lo ha “currado” porque Faly los ha hecho a mano. Bueno, si entráis en su blog o en su Facebook (aunque también tiene Twitter), veréis las preciosidades que puede llegar a hacer. Y, como digo, es todo hecho a mano. No me digáis que no tiene mérito porque además, haga lo que haga, es todo una preciosidad.

Faly y yo nos conocimos a través de mi entrada sobre los peluches de algodón y mi búsqueda constante de los mismos por la dermatitis atópica del Mediano. Así que, como os imaginaréis, la familia de gatitos es de tela de algodón (sin pelo). De verdad que no puedo pedir más. Y, aunque me llame pesada, no puedo dejar de agradecérselo infinito.

Pero es que aún hay más. Faly es súper generosa y, junto a la familia numerosa de gatitos, ha tenido el detalle de hacerme también una mamá gata con su gatito… ¡para sortearlos aquí en el blog! Es mi primer sorteo y espero que os animéis a participar. La mayoría de los blogs sortean algo cuando llegan a cierto número de seguidores en el propio blog o en las redes sociales. Este blog es aún modesto para ello, aun así, he decidido realizar ya el sorteo por puro placer blogueril.

Gatitos_sorteo

CONTRAS:

  1. Aún no he realizado ningún sorteo, así que todo esto es nuevo para mí. Tenedme paciencia.

  2. Después de investigar un poco y ante la avalancha de participantes que espero que haya (¿verdad? ¿Verdad? ¿VERDAD? ;-)), creo que lo más fácil va a ser hacerlo a través de Facebook mediante la aplicación Easypromos. De esta manera, no habrá nadie que se quede fuera por un error de transcripción. Esto implica que, para acceder al sorteo, tendréis que darle al “Me gusta” en la página de Facebook del blog y después darle a participar. La promoción la puedes encontrar aquí o pinchando sobre la foto que pone “¡sorteo!”.

  3. Ya que estáis en Facebook, dadle un “Me gusta” también a Yupi-pupi. Comprobaré que el ganador haya cumplido este requisito antes de anunciarle.

  4. Si os gustan los muñecos de Faly, os recomiendo encarecidamente participar en este sorteo. Ella trabaja sólo por encargo, lo que significa que estos muñecos no se venden en ninguna tienda.

  5. También os pediría que me dejarais aquí un comentario después de haberos inscrito. Así controlo que estéis todos los que sois y que no se quede nadie fuera que quiera participar. Me decís que habéis seguido los pasos para participar a través de Facebook y, ya puestos, me contáis también algún pro o contra del blog y también si tenéis hijos y cuántos. Vamos a ver cuántas bi(p)madres, tri(p)madres o solteras me seguís ;-).

  6. El plazo de inscripción se abre hoy, día 23 de septiembre en el momento en que esta entrada sale publicada en el blog y terminará el lunes 30 de septiembre a las 23:59 h (hora peninsular española). Es sólo una semanita, así que no me remoloneéis :-D.

  7. El envío de la mamá gata con su gatito lo realizaré al ganador o ganadora dentro de la península. Si vives en las islas o fuera del país, también puedes participar si quieres. En dicho caso, si ganas, cuando me ponga en contacto contigo, deberás darme una dirección postal válida (un amigo, un familiar) dentro de la Península para enviártelo allí.

  8. Espero que al inscribiros en el sorteo a través de Facebook, no tenga problemas para contactar con el ganador a través de su email. Por si las moscas, me pondré en contacto con el ganador inmediatamente. Si después de una semana, no consigo contactar con él, repetiré el sorteo con los mismos pros y contras.

PROS:

  1. Estos gatitos son muy dulces y tiernos. Dan ganas de achucharlos nada más verlos.

  2. A los niños les encantan. Creedme. Lo que comprobado con mis propios ojos de madre. Mis hijos no se han separado de ellos desde que se los di y se han convertido en sus nuevos muñecos para irse a dormir.

  3. Como ya he dicho, estos muñecos están hechos de forma artesanal en España.

  4. El tejido es 100% algodón.

  5. Están rellenos de fibra hueca siliconada (que es la que llevan también las mejores almohadas).

  6. Están pintados con pincel a mano alzada sin plantilla. Lo que garantiza que cada muñeco es único e irrepetible.

  7. En sus creaciones, Faly utiliza pinturas especiales para tejidos (marca Pébéo Setacolor opaco).

  8. Están hechos con mucho cariño.

  9. Son lavables y se pueden planchar si fuera necesario.

  10. Anunciaré al ganador o ganadora a través de Facebook el fin de semana siguiente a la finalización del sorteo. Estad atentos y responded rápidamente a mi correo si resultáis ser el ganador. Recordad que si la persona que gane no me respondiera en el plazo de una semana tras el resultado del sorteo, lo tendría que repetir.

  11. Por supuesto, también podéis seguirnos a cualquiera de las dos implicadas en este sorteo a través del blog, Twitter o Google+. Pero eso ya no es imprescindible, aunque nos alegraría un montón ;-).

Ya sólo me queda animaros a participar y recordaros que el sorteo se hace a través de Facebook.

21Sep/13

… de las bolsitas de Annabel

Bolsas1

Bolsas2

El otro día llegó a mi casa un paquete muy especial. Venía dentro de un sobre blandito. Cuando me lo entregó la cartera a poco la beso. Es lo que tiene estar esperando esa entrega como agua de mayo. Al tacto ya me imaginaba lo que era… y resultó que no me equivocaba. Nada más abrirlo, me encuentro con otro paquetito tan bonito, tan naranja y tan bien envuelto que dudé si abrirlo o no. Me di cuenta de que además venía una tarjeta, preciosa también. Por un lado estaba el nombre de mi blog y, por el otro, la tarjeta tenía un dibujo: un bebé dentro de una nave. Ya no había lugar a dudas, si es que alguna vez las hubo, claro, jeje… El paquete venía directamente de parte del blog La nave del bebé, que seguro que os suena porque lo he mencionado aquí varias veces por distintos temas. Y si no os suena, es que no me leéis lo suficiente, jejeje… 😉

Bolsas3El paquetito me lo enviaba mi querida V. Digo “querida” porque esa niña me ha robado el corazón y hay veces en que la veo casi hasta como futura nuera. Porque, vamos, con tres tiarrones en casa, tiene donde elegir… si quiere. Ahí lo dejo. ¡Ay va! ¿Yo he dicho eso? ♫♪ Tu-tu-rú-tu-rúuuuu.. ♫♪

En fin, que me despisto… Dentro había un par de bolsitas de tela, hechas a mano con mucho cariño (me consta). Dos tamaños. Perfecto. A los pocos días ya las estaba probando. Lo primero que metí dentro de la grande fueron las botellas de agua de los mayores y el vaso del Peque. Aguantaban. Pero yo, trimadre, quise rizar más el rizo… metí dentro un par de mudas para el Peque, por si las moscas. Y seguían aguantando. No podía pedir más. La pequeña se queda reservada para cosas más pequeñas, como un cuaderno y algunos lápices de colores, que nunca vienen mal si voy a pasar un rato largo fuera de casa en algún sitio como una sala de espera, por decir uno.

Llegaba la prueba de fuego. Salir fuera de casa. La bolsa cargada aguantó estoicamente todo un día en Faunia, con sus idas y venidas y sus carreras para no perdernos ningún espectáculo. A los pocos días, volvía a darle una vuelta de tuerca más. Nos vamos al parque. Yo y mis Trastos. Y para rematar, meto en la bolsa grande la mini pelota del Peque. Y cabe. Y aguanta. No quepo en mí de gozo.

Resulta que la bolsa, a parte de preciosa, es resistente. Una trimadre como yo no puede pedir más. Así que si leyendo esto habéis sentido unas ganas imperiosas de tener vuestra propia bolsita, os recomiendo que os paséis por el Facebook de Annabel o contactéis con ella a través de Twitter (pinchad en los enlaces y os llevaré directamente). Pero, aviso: Annabel no sólo hace bolsas. Hace un montón de cosas más. Pasaos a echar un vistazo y seguro que también querréis tener a V como nuera :-D.

CONTRAS:

  1. Es difícil elegir entre tanta cosa bonita que hace Annabel. Al menos, a mí me costó.

  2. Annabel te da a elegir entre varias telas y elegir entre todas las que tiene, tan bonitas, también me resultó difícil.

  3. El paquete tarda en llegar. En cuanto Annabel me dijo que ya lo había enviado, lo quería tener ya. Al momento siguiente en mis manos. Todo lo que superara ese momento, para mí, es mucho tiempo. Aunque sólo tardara un par de días. Yo quería mi paquete ya… ¿Dónde quedó mi paciencia de madre?

PROS:

  1. Como he dicho, Annabel me dio a elegir las telas. Vamos, que salvo coser y alguna cosilla más, la bolsa está hecha como si la hubiera hecho yo misma. Pero más bonita, que yo no sé coser con máquina, jeje…

  2. La bolsa es preciosa, pero resistente también. Yo metí botellas, ropa y la pelota; pero podéis meter pañales, toallitas, mudas, algún juguete…

  3. Es más bonita que las bolsas del carro. Y si usáis mochilas portabebés, se lleva perfectamente al hombro.

  4. A mis hijos les encantó. Se pusieron locos de contento cuando les dije que eran para ellos. Pero había que compartirla, eso sí.

  5. El Tripadre, que no andaba muy convencido de la utilidad de la bolsa, no tuvo más remedio que darme la razón al ver todo lo que podía transportar en ella. Se alegró de que cupiera todo en un solo sitio y no tener que llevar varias bolsas (de plástico y feas, todo sea dicho) para llevar lo mismo.

  6. A pesar de todo lo que metí dentro, aún sobraba sitio para más.

  7. Para mí, ya es un imprescindible que llevo siempre que salgo de casa con alguno de mis hijos o con los tres a la vez.

No me enrollo más. Sólo deciros de que, a pesar de que pueda parecer lo contrario, nadie me ha pagado por esta entrada. Bueno, en realidad aún no me ha pagado nadie por ninguna de las entradas que he escrito, jejeje. Os lo cuento porque quería compartir con vosotros el detalle que tuvo conmigo V y, por supuesto, su madre, Annabel.

18Sep/13

… del inglés (maternidad de la A a la Z)

AZ de la maternidad

Para variar, hoy me estreno con la letra I, de inglés. ¿Inglés has dicho? Sí, he dicho inglés. ¿Que qué tiene que ver eso con la maternidad? Pues nada… o mucho. Según se mire 😉

Veréis, cuando nacen nuestros hijos, los primeros meses son un auténtico caos. Una mezcla entre pañales sucios, lavadoras a porrón, mucho sueño y cantidades abrumadoras de amor. Luego empiezan a crecer y empezamos con los “noes”, los suyos (¿quieres jugar a la pelota? No. ¿Quieres una galleta? No) y los nuestros (no te subas en el sofá, no digas palabrotas, no grites). Ahí empieza la educación de ellos como hijos y la nuestra como padres.

Pero hay otra educación, la académica. Quizás con dos años sea demasiado pronto para pensar en su futuro laboral, pero ya empezamos a pensar en los colegios. Buscamos y rebuscamos uno que se adapte a la educación que tenemos en casa, que respete ciertas cosas, que comparta la mayoría de nuestros valores. Y llegamos a la reunión de principio de curso y nos sueltan aquello de que el inglés es importante (y nos lo ejemplifican con varias muestras bochornosas de nuestra soltura internacional con el idioma). Es más, nos aseguran que la edad ideal para empezar con el idioma extranjero abarca desde los cero años hasta los tres. En ese momento, es cuando visualizamos a nuestros hijos siendo rechazados en futuras entrevistas de trabajo por no hablar el inglés correctamente o con soltura. Sudores fríos recorren nuestra espalda.

Y ahí, justo en ese momento, la educación académica de tu hijo se convierte en otro tema de debate en casa. ¿Dónde hará los deberes? ¿Deberíamos apuntarle a clases de inglés? Si yo sé algo en inglés, ¿debería hablarle en ese idioma? ¿Cuándo aprenden a leer? ¿Tengo que ir pidiendo ya la matrícula para la universidad? Y puedo seguir así hasta el infinito y más allá.

Estoy convencida de que la mayoría de quienes me estáis leyendo os sentasteis a hablar con vuestras parejas sobre cómo ibais a educar a vuestros retoños: no pegarles, no gritar, dormir o no todos juntos… Pero ¿cuántos habéis tenido la conversación sobre la educación académica? He de reconocer que nosotros no la tuvimos hasta que el Mayor empezó el colegio y aún nos dura. Y es un tema para darle de comer a parte.

CONTRAS:

  1. Cuando parece que ya más o menos tienes todos los aspectos de la vida de tu hijo y de la tuya controlados, aparece el colegio con sus asignaturas, fichas y deberes. Tu mundo se vuelve a poner de nuevo patas arribas.

  2. Tras el chino, los idiomas más hablados en el mundo son el inglés y el español. Bueno, uno de ellos lo tenemos dominado. Vamos a por el otro, pues es obvio que el inglés es el idioma que mueve el mundo.

  3. Nunca es tarde para aprender un idioma nuevo. Yo tuve mis primeros escarceos con el francés a los veinte años y mi padre con el inglés a los cincuenta. No os dejéis asustar si os aseguran que vuestro hijo tenía que haber empezado a tocar el inglés antes de ir al colegio.

PROS:

  1. Es cierto que los docentes se ponen muy pesados con esto del inglés. Por mi parte, agradezco el toque de atención.

  2. Aquello de que la letra con sangre entra está obsoleto para mí. Es mucho más eficaz aprender divirtiéndose. Así es como mis hijos han aprendido tanto sobre dinosaurios. ¿Por qué no iba a funcionar igual con el inglés o cualquier otra asignatura? Siguiendo ese camino, nosotros tendemos a ponerles películas en inglés casi todas las semanas. Para ayudarles a aguantar, hacemos un gran cuenco de palomitas. Y a comer. No os engañaré, no aguantan toda la película sentados, pero algo es algo. Su padre y yo nos ponemos con ellos y les llamamos la atención sobre determinadas expresiones (hola, gracias, de nada, buenos días, buen trabajo, los colores, animales…). También funciona con dibujos animados o canciones infantiles en inglés. Y qué decir de las aplicaciones para móviles que hay hoy en día para que empiecen a identificar letras y números.

  3. Si durante el embarazo os sentasteis a hablar sobre el tipo de educación que le ibais a dar a vuestro hijo, qué valores le ibais a inculcar, qué líneas ibais a seguir para lograrlo; entonces creo que no está de más que volváis a tener una conversación sobre qué tipo de educación académica os gustaría para vuestro hijo. Parece una tontería, pero no lo es. Sin daros casi cuenta, el colegio y sus deberes y trabajos va a ocupar gran parte del tiempo de vuestro hijo y, quizás, del vuestro también.

He cogido el inglés como hilo conductor de esta entrada. Si no os gusta, cambiarlo por otra asignatura: lectoescritura, matemáticas, etc. Lo que quería plasmar (espero haberlo logrado) es que la educación académica es parte importante de la pa/maternidad. No debemos dejar esta labor sólo en manos de los profesores, es importante involucrarse en casa tanto como podamos. Nosotros también podemos sentar las bases, junto con el colegio, para que nuestros hijos tengan más herramientas para poder desarrollar en casa lo aprendido en las clases.

Gracias, Faly, por tu idea cuando me faltaba la inspiración.

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
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16Sep/13

… de Faunia

Faunia

Hace un par de sábados, nos fuimos al Parque Faunia. Ahora que el tiempo da un respiro de vez en cuando, pero no hace frío, para mí es el momento ideal de ir a este tipo de sitios. Además, hasta el 30 de septiembre cuentan con la “experiencia dinosaurios”, vamos unos 18 muñecos a tamaño real que se mueven colocados a lo largo de una senda. Después del éxito que tuvo entre los Trastos la visita a Dinópolis, os podéis imaginar que ir a Faunia era visita obligada para nosotros.

Faunia montajeAunque hay animales, no es como el zoo. En Faunia hay animales más de andar por casa. Bueno, todo lo que un cerdo vietnamita o un canguro puedan considerarse “animales de andar por casa”… Hay cabras, gallinas, gallos, canguros, mariposas, patos, flamencos, cocodrilos, tortugas, burros, avestruces, cervatillos, pavos, ñandúes, focas, insectos varios, aves, perritos de la pradera (tipo Timón), monos, pingüinos… No está permitido dar de comer a ningún animal, salvo al cocodrilo y a una hora muy concreta (hay que esperar cola). Sin embargo, hay animales a los que se les puede tocar (cabras y ponis).

Éstos últimos se meten a los peques en el bolsillo nada más entrar. Teníais que haber visto al Peque loco de contento con las cabras, vamos, que a poco se cuela en el recinto y que queda ahí, como uno más en el rebaño. Y ya no os cuento cómo se lo pasaron los Trastos mayores, alucinando fue poco.

A mí, la zona de la granja no me llamó mucho la atención. Me hizo recordar a los animales que tenía mi abuelo en el pueblo. Viendo la ilusión de mis hijos, no puedo sino echar de menos aquello de lo que yo disfruté en mi infancia y que, lamentablemente, ellos no podrán disfrutar.

La zona de los dinosaurios está bien. Obviamente, nada comparado con Dinópolis, pero es normal. Al fin y al cabo, aquél es un parque temático sólo de dinosaurios. Pero está bien ver cómo los niños alucinan con los movimientos y ruidos de los muñecos. La verdad es que, a través de la diversión, mis hijos han aprendido mucho sobre estos animales. Lo sabes cuando, fruto de tu ignorancia, confundes a un dinosaurio cualquiera con el T-Rex y el Mayor, muy digno, te corrige: “éste no es el T-Rex porque tiene tres dedos en las manos. El T-Rex sólo tenía dos”. Entonces te fijas y no te queda más remedio que darle la razón.

Además de todo esto, nosotros fuimos a dos espectáculos. El primero es de focas y osos marinos. El segundo es de aves rapaces, aunque también exhiben loros y cacatúas. Ambos son el mismo recinto. Os lo digo porque nosotros dimos un montón de vueltas pensando que eran en sitios distintos y a poco no llegamos. Porque una vez empezado, no se puede entrar al recinto.

CONTRAS:

  1. Como pilléis un día de calor o un día de lluvia, vais apañados. Hay pocos sitios donde resguardarse pues la mayoría de animales están al aire libre. Lógico, por otra parte.

  2. La zona de los dinosaurios es, para mí, un poco sosa. Se reduce a muñecos a lo largo de un camino. Aunque son a tamaño real y tienen una leyenda que te cuenta qué dinosaurio es y sus características. Algunos están bastante escondidos entre la vegetación y son difíciles de ver.

  3. Cierran a las siete de la tarde los fines de semana (a las cinco entre semana). Aunque no es muy grande, no conviene embobarse.

  4. Las tarifas de entrada al parque las podéis ver aquí. Yo sólo mencionaré que la entrada infantil sólo abarca desde los 3 hasta los 7 años (ambos incluidos).

  5. El parque tiene aparcamiento. Nosotros dejamos el coche ahí el día entero y nos costó unos 5 €. Hay que pagar este importe en las mismas taquilla del parque, antes de salir del todo. Si se os olvida, os va a tocar volver una vez dentro del coche.

PROS:

  1. Todo está muy bien indicado, distribuido por zonas: el bosque templado, el bosque tropical (con tormenta incluida), los polos, territorio australiano…

  2. Las entradas se pueden comprar a través de Internet y con varios días de antelación.

  3. Puedes pasar comida. Al menos a nosotros ni nos registraron la mochila ni nos preguntaron si llevábamos algo (como en el Parque Warner).

  4. Si os animáis a comer en el parque, hay un restaurante a la carta y otro de comida rápida (hamburguesas, perritos…) donde también hay microondas para calentar la comida de los bebés. A parte de distintos puestos de helados y bebidas.

  5. En este parque se pueden celebrar eventos familiares, como un cumpleaños o incluso una boda O_O.

  6. Tienen descuentos para familias numerosas y los menores de 3 años entran gratis.

Si a vosotros o a vuestros hijos les gustan los animales, creo que Faunia os va a gustar a toda la familia. A nosotros nos encantó y seguro que volveremos más adelante. Recordad que si queréis ver a los dinosaurios, aún estáis a tiempo. Estarán en Faunia hasta finales de septiembre.

¿Habéis ido vosotros a Faunia? ¿Qué tal la experiencia? Decidme qué es lo que más os gustó y qué lo que menos. Contadme también vuestros pros y vuestros contras. Ya sabéis, como siempre, en los comentarios 😉

14Sep/13

… de hacer posavasos con goma eva

Posavasos con goma eva

Hoy os traigo una manualidad en la línea de las demás: fácil, barata, rápida y resultona. Y útil. Se trata de unos posavasos handmade o DIY, como se dice ahora, o hechos con estas manitas, como se ha dicho siempre.

La idea me rondaba por la cabeza al ver tantas tapas de yogures, potitos, recipientes de la comida china, botes, etc., rondando por la cocina. Siempre ando guardando estas cosas, por si sirven, alguna utilidad tendrán… Esta manía me viene directamente de mi abuela.

Las susodichas tapas las utilizo para varias cosas: tapar la infusión mientras reposa, tapar el puré del Peque mientras se enfría, echar semillas varias (de calabazas, pimientos, tomates…) para que se sequen y así poder plantarlas después, y, por supuesto, para poner vasos encima a modo de posavasos.

Pero reconozcámoslo, estas tapas son feas. Aunque sean transparentes, siguen siendo feas. Así que se me ocurrió darle un toque de color. Al principio pensé en fieltro. Y así me fui a comprarlo. Elegí uno que me llamó la atención y que me gustó bastante. Una vez en casa, me di cuenta de que lo que había comprado no era fieltro, sino goma eva. El resultado es el mismo.

Ahora tengo dos de estos geniales posavasos rondando por la cocina. He guardado el resto, a esperas de necesitarlos en alguna vista y de repuesto por si se me estropea alguno de los que ya he hecho. Esta semana de inicio de las clases, he de reconocer que me han alegrado. Ha sido una semana de locos, de adaptaciones para todos. Espero que la siguiente vaya todo más rodado.

CONTRAS:

  1. Vale que no son los posavasos más guays del mundo mundial (como diría un mico que yo me sé), pero para lo que cuesta hacerlos, son geniales.

  2. Las tapas son redondas. Es difícil recortar un círculo perfecto aunque vayas siguiendo una línea. Pero la tapa sí es perfectamente circular. El truco está en que se note lo menos posible el descuadre.

PROS:

  1. Cunde mucho. Con una lámina de goma eva tamaño A3 (más o menos) hice unos 12 posavasos pequeños y dos grandes utilizando sólo la mitad.

  2. Se puede usar indistintamente goma eva o fieltro, pero si os decidís por éste último, buscadlo de cierto grosor.

  3. Yo usé una sola lámina para hacer todos los posavasos iguales, pero por supuesto podéis alternar entre varios modelos y colores.

  4. Es súper barato. Pensadlo: las tapas ya las tenéis, posiblemente las tijeras y el pegamento también. Sólo tenéis que comprar la lámina y ésta, dependiendo del tamaño y el material, ronda el euro.

  5. Es una manualidad que pueden realizar los niños. En este caso, ya sabéis, cuidado con las tijeras, no perdáis de vista el pegamento y aseguraos de tener tapas suficientes para todos.

  6. Los posavasos se hacen rápido. Apenas hay que hacer despliegue de medios. Cortar y pegar, todo es empezar, jejeje…

  7. Cuando digo posavasos, seguro que habéis pensado que sólo sirve para poner un vaso. Obvio. Pero ya sabéis que me gusta rizar el rizo un poco más. ¿Recordáis los floreros? Ahora imaginadlos sobre uno de estos posavasos… 😉

El cómo hacerlos paso a paso os lo enseño en este vídeo que ya está también disponible en el canal de YouTube del blog.

¿Y ahora, qué? ¿Os animáis a hacerlos? Si le encontráis algún pro o contra más a esta manualidad, dímelo en los comentarios. Y si los hacéis, estaría encantada de que me enseñaseis cómo os quedaron.

12Sep/13

… de las cosquillas (maternidad de la A a la Z)

AZ de la maternidad

– Mamá, hazme cosquillas…

– ¿Ahora?

– Sí, ahora…

– ¿Puedes esperar un momento? Estoy terminado de…

– Vengaaa… porfi… hazme cosquillas…

Y ahí estoy yo, con un mico de 6 años haciéndole cosquillas como si no hubiera un mañana. Y se ríe. Y su risa es pura. Es diversión en grado máximo. Puro placer de reír por reír. Él se estira, se retuerce, a ratos no puede respirar. Paro. Coge aire. Creo que le he agotado. Un “mamá, ahora hazme cosquillas por aquí” me deja claro cristalino que tiene ganas de más.

El Peque nos mira y se ríe. Se ríe con ganas. La risa es contagiosa, está claro. Con su lengua de trapo me dice “má, má”, lo que con el pequediccionario en la mano viene a significar que siga cosquilleando a su hermano y que, por supuesto, él también quiere. Alargo la mano que me sobra y le hago cosquillas a él también. Más risas.

Con el rabillo del ojo miro al Mediano. Le veo con los ojos como platos. Con una sonrisa de oreja a oreja. Se acerca cauteloso. El Mayor sigue revolviéndose y dando carcajadas. Espera paciente dos o tres nanosegundos. Después me suelta el “¡ahora a mí, mamá!”.

Cuento a los Trastos… uno… dos… tres… Cuento mis manos… una… y dos… Vaya, esto es un problema… Dejo de cosquillear al Peque y empiezo con el pipiolo de en medio. Ahora las risas suenan más altas, pero igual de puras. Me sorprendo a mí misma riéndome también. Alterno entre mis hijos para dar a basto con todas mis manos. Nos reímos los cuatro. Creo que si alguien pudiera vernos en ese instante por un agujerito, se convencería de que estamos algo chiflados en esta casa. Quizá no le falte razón. Pero aquí nos seguimos riendo.

CONTRAS:

  1. Hacer cosquillas es cansado para quien las hace. Qué dolor de manos se me pone algunas veces.

  2. En ocasiones, los adultos llegamos a la conclusión de que ese momento no es buen momento para hacer cosquillas a los niños. Creo que deberíamos pararnos a sopesarlo un poco más. ¿En serio no hay buenos momentos para hacer cosquillas? Yo estoy empezando a creer que cualquier momento es bueno para sacarle una risa a un niño.

  3. Se forma mucho alboroto. Bueno, para quienes estáis con el reto del rinoceronte naranja, ¿esto no cuenta como grito, verdad? 😉

PROS:

  1. Quien recibe las cosquillas acaba cansado. Y todos sabemos que después de la tempestad viene la calma… ¿Queréis cansar a un niño? ¿Pero de verdad? Hacedle cosquillas. Muchas. Por todo el cuerpo.

  2. La risa es contagiosa. Raro es que empecéis a hacerles cosquillas a vuestros hijos y no acabéis riéndoos vosotros también.

  3. Las cosquillas traen risas, las risas traen felicidad. Si habéis tenido un mal día, hacedles cosquillas a vuestros retoños. A los treinta segundos se os habrán olvidado todas las penas.

  4. Las cosquillas también son un juego. Jugad con vuestros hijos. Todos lo agradeceréis.

¿Que por qué incluyo las cosquillas en el Diccionario de la Maternidad de la A a la Z? Pues porque yo sólo hago cosquillas a mis hijos. El Tripadre no tiene y, además, prefiero no buscárselas ;-). Las cosquillas significan un rato en familia, un rato de juegos, un rato de diversión pura y dura. Las cosquillas implican prestar atención a las demandas de mis hijos, es dedicarles toda mi atención en ese preciso instante, buscar ese recoveco por dónde meter la mano y cosquillearles a gusto.

Y, si os animáis, después de hacerles cosquillas a ellos, que ellos os hagan cosquillas a vosotros. ¿Recordáis la última vez que alguien os hizo cosquillas de verdad y os reísteis a placer? ¿No es un rato genial?

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
Síguelo en Twitter #AZdelamaternidad.
Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.
09Sep/13

… de tener un detalle con un recién nacido

banner-teleciguena-CBCP002

Creo que todos, en algún momento, hemos tenido que hacerle un regalo a un recién nacido. Y si no es así, seguro que ese momento está próximo. Muchas son las dudas que nos asaltan. ¿Qué le compro? ¿Para el bebé o para la madre? ¿Y al padre, se le regala algo también? ¿Tendrá esto que quiero regalarle? ¿Le dará uso a mi regalo o acabará dentro de la caja años y años? En fin, podría seguir y llenar toda la entrada a base de preguntas. No es mi intención, pero creo que habéis cogido la idea.

Y eso si el regalo sólo es de tu parte (o de tu pareja también, por extensión). Cuando se junta más gente, sean amigos o familia, está también el tema de cuánto dinero ponemos. Al final, lo que pretende ser un detalle para darle la bienvenida al mundo a una nueva personita se transforma en un quebradero de cabeza para más de uno.

A mí siempre me han gustado los regalos personalizados, aunque no siempre pueda hacerlos. Ya os conté mis preferencias para el regalo del Día del padre. El día que nació el Mayor, unas de las cosas que recuerdo con más cariño, fue un detalle que tuvo parte de la familia de mi marido que era totalmente personalizado y que tengo guardado con mucho cariño. Pero de eso ya os hablaré en otro momento.

Así que hace tiempo, se puso en contacto conmigo Telecigüeña una tienda online que especializada en productos para los bebés y sus padres y hasta sus hermanos. Me decidí a formar parte de su Club de bloggers porque me gustó la tienda, especialmente la opción de personalizar muchos de los regalos y de que los puedan entregar en 24 horas. Pero, sobre todo, porque poniendo un simple código (CBCP002) al hacer el pedido, os hacen un 5% de descuento en vuestra compra.

CONTRAS:

  1. Como he dicho, a veces algo que parece simple se complica. Es bueno encontrar una tienda que ofrezca distintos tipos de productos con distintos precios. Así se puede echar un vistazo y es más fácil decidirse por un regalo u otro que si hay que visitar varias tiendas.

PROS:

  1. Si elegís Telecigüeña para comprar ese detalle especial y ponéis el código al realizar vuestra compra, obtenéis directamente un descuento.

No me enrollo más. Pero, para que no se os olvide, os dejo el banner con el código para el descuento en la columna de la derecha.

¿Le habéis tenido que hacer un regalo a un recién nacido? ¿Sabíais qué comprar o andabáis algo perdidos? ¿Personalizasteis el detalle? Dejadme un comentario contándome qué fue lo que decidisteis regalar y a quién (al bebé, a sus padres, a su hermano mayor…). Estaré encantada de leerlo 😉

07Sep/13

… del horario de invierno

Horario de invierno

Ha llegado el final del verano. Bueno, un meteorólogo no diría eso, pero mi fin estival viene marcado por la vuelta al cole. Mis hijos vuelven a clase la semana que viene. Esto implica varias cosas: la inevitable vuelta a la rutina (con sus horarios y demás carreras), pasar de estar 24 horas con todos mis hijos a pasarlas sólo con el Peque y ver a los otros dos sólo por la tarde-noche, la llegada del otoño (mi estación favorita, ¿soy yo o ya casi huele a magdalenas de calabaza?), el fin del calor (¡por fin!, qué mal llevo las altas temperaturas) y un montón de compromisos familiares que nos llegan entre finales de septiembre y octubre y que ya no acabarán hasta finales de enero (ya os conté que la familia del Tripadre es muy grande).

Respecto al blog, como podéis ver, sigue como antes del verano. No hay ningún cambio apreciable a simple vista. De haberlos, vendrán con la caída de las hojas. Sin embargo, en la entrada sobre el horario de verano, dije que iba a pasar de publicar entradas diarias a publicar tres o cuatro a la semana porque, con los niños en casa, el tiempo no me iba a dar para más. Y de hecho, así ha sido. Aunque he seguido leyendo los blogs que me encantan, poco tiempo he tenido para poder comentarlos. Y el poco que he conseguido arañar, lo he empleado en contestar vuestros comentarios en mi blog. Y aún así, creo que aún hay algunos por contestar. Lo haré en breve, no os preocupéis, porque me encanta leer vuestras opiniones y contestaros.

Pero a lo que iba, que me lío. El caso es que el hecho de publicar días alternos me ha dado un respiro con el blog. Como bien dice En paro biológico, empezamos a escribir el blog porque nos divierte, nos distrae, nos aporta cosas y quienes lo escribimos esperamos aportar algo también a quienes nos leéis. Y he llegado a la conclusión de que escribir a diario haría que el blog se convirtiera en una obligación y entonces perdería su sentido, al menos para mí.

Cierto es que nadie me impuso al principio escribir a diario, lo hice porque tenía ganas de escribir todos los días. Pero ahora el Peque es algo mayor, anda, se sube y se baja del sofá él solo, ordena el salón a placer… es decir, requiere más mi atención. Además, he abierto un canal en YouTube y hacer los vídeos, aunque me encanta y me lo paso genial, también me quita tiempo para otras cosas. Así que creo que lo mejor va a ser continuar con las tres o cuatro entradas semanales. Seguiré el ritmo de publicar los lunes, miércoles y viernes. Sin embargo, mientras dure el Carnaval de la Maternidad de la A a la Z, las del miércoles pasarán al jueves y, probablemente, las del viernes al sábado. Y, bueno, siempre os podéis suscribir para recibir las entradas cómodamente en vuestro email independientemente del día que las publique ;-).

Si me apetece volver a publicar a diario, volveré a hacerlo. Si veo que así está bien, así seguiré. Si veo que aún así no llego, reduciré las entradas semanales. Ya os iré contando.

CONTRAS:

  1. Sé que hay gente a la que le encantaba que publicara todos los días. Espero que comprendan mis razones.

PROS:

  1. Independientemente del número de entradas, lo que es seguro que habrá entradas todas las semanas. Y, a ser posible, un vídeo también.

  2. Podéis encontrarme a diario en Facebook, Google+ y Twitter.

  3. La vuelta al cole es dura para todos, hijos y padres. Me gusta pensar que si a mí se me hace complicado sacar tiempo para escribir, a vosotros también os cuesta sacar tiempo para leer. En fin, quien no se consuela es porque no quiere, jejeje :).

  4. Al reducir las entradas, espero también disponer de más tiempo para disfrutar de mis blogs favoritos. ¿Cuáles? Pues los que aparecen en la columna de la derecha, por ejemplo ;-).

  5. Esta nueva etapa, en la que ya nos vamos conociendo, espero poder sorprenderos. Y hasta ahí puedo leer (música de suspense).

Ahora os toca hablar a vosotras. ¿Me acompañáis en la vuelta al cole? 😉

05Sep/13

… del sentimiento de Comunidad (maternidad de la A a la Z)

AZ de la maternidad

Escribo esta entrada en agosto aún a sabiendas que no verá la luz hasta septiembre. Quizá para entonces la historia se haya olvidado. O quizá haya sentado precedentes. Ojalá.

Por si acaso, pongo en antecedentes: una tienda de ropa invitó a una madre a que saliera de sus instalaciones para darle el pecho a su hijo. Podría decirse que esa es la noticia objetiva o, al menos, neutral. Mucho se ha tecleado sobre el asunto. Pero, por si eres ese alguien que se fue de vacaciones, desconectó y volvió cuando las aguas reanudaron su cauce habitual; te recomiendo que leas lo que al respecto escribieron ¡Mamá qué sabe!, La nave del bebé y La Madre Tigre (aquí y aquí).

Yo he sido madre lactante y también he dado el biberón. Nunca me han echado de ningún sitio por hacer ninguna de las dos cosas. Tampoco por dar potitos o purés a mis hijos. Ahora bien, no sé si he despertado miradas de asco o de felicidad porque, en aquellos momentos, toda mi atención era para mis hijos. También confieso que, antes de ser madre, no me daba asco ni repugnancia ver a una mujer amamantar a su bebé. Lo veía como algo natural. Después de ser madre, ya ni os cuento.

Como ya he dicho en su momento, la lactancia materna me parece la mejor opción para alimentar a un bebé. Sin embargo, entiendo que haya casos en los que se opte por la lactancia artificial. A mí me pasó. Así que respeto cualquiera de las dos opciones mientras el niño esté bien alimentado y tanto él como su madre sean felices haciendo lo que hacen. Y creo que así debería ser. Palabras clave: respeto y tolerancia. Lo importante, para mí, es el bebé. Su derecho a calmar su hambre o su sed debería, bajo mi punto de vista, estar por encima de todo lo demás. Porque, frente a esto, todo lo demás son pamplinas.

Bien, pues ésta es la historia. Pero esta entrada no va de eso. Esta entrada va de que una madre se sintió ofendida y lo denunció públicamente a través de las redes sociales. Y entonces apareció la máxima según la cual “si te metes con una madre, te metes con todas”. Yo no me quedo sólo con la defensa de dar de comer a mi hijo cuando y donde se requiera. Yo también me quedo con que todas las madres (y padres por extensión) formamos parte de una Comunidad (así, con mayúsculas). No estamos solas. No sé a vosotras, pero yo me siento arropada. Sé que si alguien se mete conmigo o con mis hijos y hay otra madre presente, ésta saldrá a la palestra a prestarme su apoyo cuando menos. Y yo creo que, independientemente de si se está a favor de un tipo de lactancia u otra, deberíamos quedarnos con este sentimiento de comunidad maternal.

CONTRAS:

  1. Soy consciente de que muchas veces las personas más críticas con una madre son otras madres. Pero creo que hay que saber levantar la mirada y ver más allá. Es decir, todas vamos en el mismo barco. Podemos defender unas posturas u otras, el diálogo es necesario. Pero sin ofender a nadie, sin juzgar, respetando a la persona que tenemos enfrente.

  2. Siempre habrá quien ponga en tela de juicio nuestra forma de hacer las cosas, nuestra forma de educar o alimentar a nuestros hijos. Pero esto pasa en todas las facetas de la vida. Hay que aprender a no escuchar las críticas que, lejos de ayudarnos, nos obstaculizan el camino que hemos elegido.

PROS:

  1. El sentimiento de comunidad es algo maravilloso. Es como cuando llegas a un sitio y te sientes fuera de lugar. Haces un esfuerzo y entablas conversación con alguien. Entonces, os dais cuenta de que fuisteis al mismo instituto, la misma universidad, vivisteis en el mismo pueblo… y, aunque no os conocíais de antes, en ese momento sientes que hay algo especial que os une.

  2. Esta comunidad maternal no hace que las injusticias acaben. Sin embargo, sientes que hay alguien detrás que puede acudir en tu ayuda si la pides. Suena genial, ¿verdad?

  3. Para muestra un botón. Primero está la historia con la que empecé esta entrada. Luego está la entrada en sí, que escribo participando en un Carnaval de blogs puesto en marcha por Trimadre a los 30. Para que veáis que esta comunidad reacciona tanto para las cosas buenas como las malas.

Ahora os toca a vosotras. Contadme, ¿también tenéis esta sensación de pertenecer a una comunidad maternal?

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blogs iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
Síguelo en Twitter #AZdelamaternidad.
Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.

02Sep/13

… de hacer polos de chocolate con yogur

Polos de chocolate y yogur

Se acaba el verano. Ha pasado muy rápido. Tanto que me he dado cuenta de que no he publicado nada sobre helados o polos, ¡con lo que me gustan! No tengo perdón. Pero con esta entrada de hoy voy a ponerle remedio.

Cuando alguien dice “polo”, inmediatamente hay otro alguien que piensa en zumo congelado. Bueno, sí, ésa es una forma de hacer polos. Muy sana, sí, pero muy vista también.

Hoy os traigo una forma diferente pero igual de fácil para hacer polos de chocolate, pero sin nata ni huevo. Sólo os hace falta yogur griego, que es más consistente y cremoso, que sea natural y sin azucarar. También necesitaréis cacao en polvo y miel o azúcar al gusto. Y, por supuesto, moldes. Yo usé unos de polos que compré hace años, pero podéis usar vasitos. Más fácil imposible. Y refrescante. Y también sano.

CONTRAS:

  1. Hay que tener espacio en el congelador. Aseguraos antes de poneros manos a la masa, no os pase como a mí, que luego no puedo hacer los polos por falta de espacio.

  2. Si compráis moldes de polo (los míos son de supermercado), escoged el que mejor se adapte a vuestra casa. Me explico. Si quienes más van a disfrutar de los polos son los niños, elegid moldes que puedan agarran con facilidad y que sean pequeñitos. Un niño puede tardar mucho en comerse un polo, por muy rico que esté, por lo que se le empieza a derretir y chorrear.

  3. Como hay que congelarlo, hay que esperar. Y es un rollo.

PROS:

  1. Lo bueno de hacer polos caseros es que sabéis exactamente qué lleva y en cuánta cantidad.

  2. Si no tenéis sitio en el congelador, no os preocupéis. Lo ponéis en la nevera y está igual de rico comido a cucharadas.

  3. Es una buena forma de que los niños coman yogures.

  4. Al hacerlo en casa, se pueden añadir infinidad de cosas. Algunas ideas: pepitas de chocolate, trozos de fruta, frutos secos, semillas, ralladura de naranja, etc.

  5. Lo puede hacer cualquiera, desde el más inexperto en cocina como los niños de la casa.

Os dejo del vídeo de cómo lo hago yo. No he puesto cantidades porque es más o menos a ojo, pero creo que se entiende bastante bien. Y si no, preguntadme vuestras dudas en los comentarios de esta entrada o en los del canal del blog en YouTube.

Y vosotros, ¿hacéis polos caseros o preferís los comprados? ¿Cuál es el sabor que más os gusta?