… de mi decimoprimer cumpleblog

11º cumpleblog

Ayer, 14 de febrero, además de ser San Valentín, también fue el cumpleaños de este blog. Si las cuentas no me fallan, llevo ya once años dándole a la tecla. Así que, aunque es innegable que mi constancia publicando posts ha caído en picado, no puedo no estar orgullosa de haber llegado hasta aquí. ¡Feliz 11º cumpleblog a mí!

Todos los años, cuando llega el momento de renovar (o no) el dominio y el alojamiento del blog, tengo mis dudas. En serio, me paso semanas sopesando si merece la pena o no seguir. Es un hecho que los blogs (tal como los conocí yo cuando empecé este que ahora lees) han perdido frente a las redes sociales. Y yo no he sabido aprovecharlas al máximo, como sí lo han conseguido otras compañeras blogueras. Esto no es una queja (vaya a ellas mi más profunda admiración), pero es lo que hay.

Reconozco que antes me hacía mucha ilusión pasarme por aquí, compartir experiencias maternales, leer otros blogs, etc. Pero ahora, según escribo, me voy preguntando si alguien me leerá y, si así fuera, si lo encontrará lo suficientemente interesante como para volver otro día a leer la siguiente entrada que publique.

La adolescencia es una etapa emocionante y apabullante casi a partes iguales. Mi idea siempre fue que este blog creciera con mis hijos, no quedarme anclada en pañales y biberones. Así que hablar de la adolescencia, cuando llegara, siempre estuvo en mis planes. Pero es complicado. ¡Mis hijos ahora me leen! Y no quiero contar nada que se entrometa o desvele su intimidad. Así que intento compartir las experiencias desde mi punto de vista, como he hecho siempre. Pero aún así, con las estadísticas en la mano, no parece ser un tema que interese mucho, al menos desde ese enfoque. A veces me pregunto si no sería mejor seguir compartiendo imprimibles gratis para niños pequeños…

Al final, acabo renovando todo lo relacionado con el blog. Me digo a mí misma que el siguiente será el último año. Y así llevo ya unos cuantos… Siempre pienso que si alguien acaba por aquí y me lee, es suficiente. Y quizá por eso continúo tecleando y publicando.
Odio que esta entrada parezca una queja o un conjunto de excusas, pero son mis pensamientos. Si me estás leyendo ahora mismo, estoy segura de que es porque ya me conoces desde hace tiempo. De ser así, creo que te mereces una explicación de por qué ahora publico tan poco en comparación con los primeros años.

En cualquier caso, no voy a prometer nada. No sé si volveré a retomar el ritmo de publicar una vez a la semana o si pasarán meses sin aparecer por aquí. Hay días que tengo muchas ganas de escribir y publicar. Y otros que creo que no merece la pena todo el esfuerzo que conlleva (a nadie nos sobra el tiempo y, en estos años, me han surgido otras inquietudes). Así que solo voy a darte las gracias por estar al otro lado de la pantalla.

CONTRAS:

  1. He oído y leído muchas veces que los blogs personales están de capa caída. Nunca quise creerlo del todo, pero, si me remito a las pruebas y a mi propia experiencia (tanto como autora como lectora), he de admitir que es descorazonador.

PROS:

  1. Estoy orgullosa de que este blog siga en activo, a pesar de la baja publicación, y no haya desaparecido como otros tantos que me gustaba leer.
He cumplido 11 años con este blog, cuéntame tú desde cuándo me lees.

Foto de Amelia Bartlett.


    ¿Tienes algún contra o pro más? ¡Cuéntamelo! :)

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