… de no estar preparada para la adolescencia

No estoy preparada para la adolescencia de mis hijos

Jesús Rodríguez

Llevo ya un tiempo que me siento como un pulpo en un garaje. No doy pie con bola y no me gusta esta sensación de estar tan perdida. La culpa la tiene la adolescencia y es que cada vez tengo más claro que la adolescencia no es para mí. Como madre, no me siento cómoda en esta nueva etapa de mis hijos. Tanto es así que estoy totalmente convencida de que lo que me pasa es que no estoy preparada para la adolescencia de mis hijos.

Obviamente no estoy echándoles la culpa a mis hijos, que pobres míos ya bastante tienen con lo que tienen con tanto cambio. Si no a la etapa en sí, que para mí es dura porque no sé por dónde cogerla. Y, como habrás notado, estoy hablando en plural porque el Mayor ya no está solo en esta andadura preadolescente, el Mediano ya está haciendo sus incursiones y ahora sí que me siento totalmente perdida. Porque ahora son dos y, cuando no tiene uno la salida de preadolescente total, va y la tiene el otro. Y, como siempre, el Peque está ahí muy atento cogiendo notas y a veces él también tiene contestaciones preadolescentes que, aunque sean solo por imitación de sus hermanos, me siguen dejando igual de descolocada.

Voy a hacerte una confesión: me sentía más cómoda cuando mis hijos estaban en la etapa de las rabietas y los terribles dos años. No es que entonces tuviera mucha más idea de lo que estaba haciendo que ahora, pero estaba cómoda con la edad que tenían. Digamos que me manejaba, si no bastante bien, desde luego lo hacía mucho mejor que ahora. Es cierto que a veces deseaba que fueran un poco más mayores para que entendieran mejor las explicaciones que les daba de por qué no había que hacer tal cosa o por qué era mejor hacer esta otra; pero jamás imaginé que, al crecer, a pesar de entender las razones que yo les doy, decidieran ignorarlas a pesar de estar de acuerdo con ellas.

Voy a ponerte un ejemplo: si le digo al Mayor que es mejor llegar a casa y hacer los deberes porque así tendrá luego el resto de la tarde libre, él me escucha y me dice que tengo razón y que así lo va a hacer. Vamos, que ha captado el mensaje y comparte el razonamiento. Sin embargo, si me descuido, anda media tarde perdiendo el tiempo con el «ya voy» en la boca. ¿Tiene intención de hacer lo que le he dicho? Sí. ¿Comparte mis razones? También. ¿Al final lo hace? No. Y esto se vuelve desesperante cuando esta historia se repite con prácticamente todo. Y, como te decía antes, ahora también ocurre con el Mediano.

¿Sabes quién parece desenvolverse mejor en esta etapa? Papá³. Si antes era yo quien le decía que, con dos y tres años, era normal que se comportaran así; ahora es él quien me tiene que recordar que el comportamiento del Mayor y el Mediano es algo típico de la preadolescencia y que, aunque hay que seguir educándoles, no puedo tomármelo como algo personal. Hemos cambiado los papeles entre Papá³ y yo. Y no es que me importe que ahora sea él quien tenga una visión más clara de esta etapa, lo que me molesta es no tenerla yo también.

CONTRAS:

  1. Nunca he tenido una idea clara de lo que estaba haciendo como madre, pero creo que hasta el día de hoy me he manejado bastante bien. Quizá por eso ahora me sienta tan perdida y tan frustrada en la nueva etapa de mis hijos, porque si antes me defendía, ahora todo esto es como si me quedara grande.

  2. El mayor problema de esta etapa quizá sea que no sé cómo reaccionar ante una salida de tono o un pasotismo extremo por parte de mis hijos. ¿Debería enfadarme? ¿Debería hablarles serenamente? ¿Recurro a los castigos? Lo he probado todo y el resultado ha sido prácticamente el mismo: un «lo entiendo, mamá» y luego vuelta a las andadas. Minipunto para mis hijos.

PROS:

  1. Me alegro mucho de que Papá³ sea mi punto de anclaje. Reconozco que muchas veces, cuando estoy muy perdida, él consigue darme cierta perspectiva sobre esta etapa y es capaz de sacarme del bucle en el que acabo metiéndome yo solita.

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2 thoughts on “… de no estar preparada para la adolescencia

  1. Adolescentes y preadolescentes! Y con el mayor está siendo muy muy complicado, desde siempre ha sido un niño dificil y con la llegada de esta nueva etapa la situación se ha torcido todavía mas. Desesperante! Menos mal que los que vienen detrás son distintos, nada que ver afortunadamente!! Mucha suerte con tus chicos, tener a tu lado a tu marido es fundamental.
    Un beso,
    Pilar

    1. Es que la (pre)adolescencia parece que lo intensifica todo… a ver si, como cuentas, con sus hermanos la etapa es más fácil.
      Yo agradezco mucho que Papá³ tenga ahora la perspectiva que a mí me falta. Suerte a ti también. A ver si un día podemos reírnos de todo esto, je, je, je… Besos.

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