… de estar sin niños

Estar sin niños

Ana Tavares

Este verano solo nos hemos ido una semana a la playa, el resto lo hemos pasado en casa. Salvo unos pocos días en los que mis hijos se fueron al pueblo de sus primos y Papá³ y yo nos encontramos con un par de días en los que pudimos estar sin niños. A mis hijos les vino bien cambiar de aires y a nosotros dos también, pues fueron días sin gritos, ni peleas ni discusiones.

Yo me las prometía muy feliz pensando en todo lo que iba a hacer esos dos días: limpiar y ordenar la casa (especialmente el salón), escribir para el blog, practicar algo con la cámara de fotos, cocinar para hacer algunas conservas… Vamos, pensaba que podría hacer todas esas cosas para las que normalmente me falta tiempo (más ahora en verano todo el día con los niños en casa, todos los días de la semana). Te puedo decir que casi saboreé más los días previos que los días que no estuvieron mis hijos.

Porque, una vez que les dejamos en el pueblo de sus primos y Papá³ y yo volvimos a nuestra casa vacía, nada salió como había pensado. Para empezar, no fueron días de estar solos. Tuvimos visita inesperada, que estuvo muy bien, no quiero decir eso, sino que se nos fue la tarde. A la tarde siguiente, me apoltroné un rato en el sofá, con el mando en la mano y me puse a ver alguna peli que me apetecía y que normalmente no veo con los niños en casa. Oye, toda una experiencia eso de que no hubiera peleas por qué peli ver, el sitio del sofá, qué cojín usa cada uno y demás.

¿Y las mañanas?, te preguntarás. Pues lejos de sentarme frente al ordenador o coger la cámara de fotos, transcurrieron cambiando sábanas, limpiando un poco y poniendo muchas lavadoras (porque sabía que vendrían del pueblo para meter toda la maleta en la lavadora). Como te decía, estuvieron fuera solo un par de días, así que, antes de darme cuenta, los tenía ya aquí con nosotros. No me dio tiempo a echarlos de menos y casi tampoco a disfrutar de su ausencia (lo digo por el silencio).

CONTRAS:

  1. Me creé demasiadas expectativas con lo que iba a poder hacer mientras no estaban mis hijos en casa y cumplí muy pocas. Esto se aprende en primero de maternidad, pero ha quedado claro que a mí se me olvidó.

PROS:

  1. La famosa culpa de las madres cuando se separan de sus hijos y tienen algo de tiempo para ellas solas no apareció. No le dio tiempo.

  2. Mis hijos volvieron encantados del pueblo de sus primos. Tanto es así que ya están preguntando si el verano que viene pueden quedarse una semana. ¡Toma ya!

¿Alguna vez has hecho planes para cuando tengas un rato sola en casa y los has podido cumplir?

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