… de enfadarse e irse

Enfadarse e irse

El Peque tiene una mala manía que, además de ser un incordio, es bastante peligrosa. Es el famoso «me enfado y no respiro» solo que, en su caso, es «me enfado y me voy de aquí». Como imaginarás, cuando lo hace en casa, no hay peligro, pues sale de la habitación para irse a otra (a la suya, a la cocina, al salón…). El caso es alejarse del resto (de sus hermanos casi siempre). Pero claro, cuando esto sucede en la calle o en algún otro sitio público (como un centro comercial, por poner un ejemplo), la cosa cambia porque, sin pretenderlo, se pone en riesgo. Entenderás por qué me asusta tanto esta manía suya de enfadarse e irse.

Imagínate una tarde en un concurrido centro comercial, el Peque discute con sus hermanos y, como consecuencia, se enfada y entonces empieza a alejarse enfadado. Yo le sigo con la mirada, acelerando el paso para no perderlo de vista, pero entonces sucede. El Peque se pierde entre la multitud, ya no porque ande deprisa (que también) sino porque es más bajito que todos los adultos que andan por ahí. Es una pesadilla porque Papá³ y yo sabemos que no está muy lejos, pero tampoco logramos verle. Al final siempre damos con él, pero es que no le entra en la cabeza lo peligroso que es esto que hace.

Yo siempre le digo al Peque que tiene todo el derecho del mundo a enfadarse, claro que sí, pero que se enfade a mi lado. Nada de quedarse atrás o, lo más habitual, alejarse rápidamente de nosotros. Le intento explicar que, haciendo esto, pierde toda la razón que pudiera tener al enfadarse porque es muy peligroso. Pero nada, parece entenderlo pero a la próxima vez que se enfada, se le olvida y vuelve a alejarse enfadado. Y, claro, estando enfadado, poco caso hacer para volver si le llamamos aunque nos oiga.

Recuerdo el año pasado en nuestra escapada relámpago a Luxemburgo que me lo hizo varias veces. Al miedo que ya tengo cada vez que le da por hacerlo, en aquella ocasión se sumaba que el Peque no sabe hablar inglés ni francés como para explicarle a un policía u otro adulto que se había perdido, el hotel donde estábamos o cualquier otro dato para localizarnos. Pánico absoluto. De nada servía que le dijese todo esto, que se podía perder sin la opción de poder explicarse. Al siguiente enfado, otra vez le perdía de vista.

CONTRAS:

  1. El miedo a que se pierda siempre está ahí, así que, si yo no puedo seguirle el ritmo, siempre mando a uno de sus hermanos a por él. Lo que a veces es contraproducente si está enfadado con ellos.

PROS:

  1. Cada vez lo hace menos, o eso me parece a mí, pero cada vez que le pasa me da un vuelco el corazón si le pierdo de vista.

  2. Confío en que esto, como otras tantas cosas, sea una fase y, en algún momento, se dé cuenta de lo que podría pasarse si se aleja mucho de nosotros y entonces deje de hacerlo.

  3. De momento no se ha perdido nunca, pero siempre estoy esperando a que pase. Es un temor que siempre me ronda la cabeza.

¿Tu peque qué hace cuando se enfada?

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