… de quedarse a dormir en casa de los amigos

Quedarse a dormir en casa de los amigos

Hay que ver lo rápido que pasa el tiempo, sobre todo cuando tienes hijos. Un día te despiertas en mitad de la noche porque tu bebé quiere pecho, al día siguiente vas en medio de la oscuridad chocándote con todo hacia su habitación porque ha tenido una pesadilla y, un buen día, así sin más, le dejas en casa extraña porque ha decidido quedarse a dormir en casa de los amigos.

Porque ese día llega, antes o después. Tu peque crece, hace amigos, pasa el tiempo y la amistad se fortalece y un día el mejor amigo de tu peque le invita a quedarse a dormir en su casa un fin de semana. Y, por mucho que conozcas a sus padres, es una casa extraña porque no es la casa de los abuelos o lo tíos, donde lleva quedándose a dormir de vez en cuando desde casi siempre.

Es lo que nos ha pasado a nosotros con el Mayor primero y después con el Mediano (de momento, con el Peque no, creemos que aún es pequeño para eso). A mí no me preocupaba que estuvieran mal, pues sabía que se lo iban a pasar bien y que iban a disfrutar un montón. ¿Me creerás si te digo que una de las cosas que más me preocupaban era cómo iban a comportarse?

Ya ves, no paraba de pensar si dirían palabrotas, si darían alguna mala contestación… vamos, si sabrían comportarse sin estar nosotros, sus padres delante. Era una de esas veces en las que tienes que confiar en la educación que le has dado a tu peque y dejarle hacer a él. Y eso que solo era un día, poco más de veinticuatro horas, y además que van al cole y demás y están fuera de casa bastantes horas diarias… pero ¿qué quieras que te diga? Yo lo sentía de otra manera. Quedarse a dormir en casa de alguien eran ya palabras mayores.

Lo curioso es que hace poco fui a comprar el pan a la panadería del barrio y la chica me dijo que tenía un hijo muy amable (ya te conté que el Mayor ya va solo a por el pan), que debería estar orgullosa de él porque se comportaba estupendamente cuando iba a allí y que no podía decir lo mismo de todos los chicos que iban a comprarle el pan. Ya te imaginarás que me hinché de orgullo de madre y salí de la panadería pensando que entonces, ¿por qué se comportaba regular en casa si fuera sabía hacerlo tan bien que hasta me lo habían dicho?

Pues ese pensamiento me ronda siempre la cabeza cuando alguno de mis Trastos se va a dormir a casa de un amigo. ¿Se comportarán como en casa o serán amables y educados? Pues sorpresa, los padres de sus amigos siempre nos dicen que se portan estupendamente. Que yo estoy segura de que alguna palabrota se les escapa y no nos lo dicen, pero aún así, me sorprende.

CONTRAS:

  1. Por mucho que te digan que fuera se portan estupendamente, yo veo los prontos que tienen en casa y a veces me cuesta creerlo. Luego pienso que seguramente no sea lo mismo los amigos que los hermanos…

PROS:

  1. Así que solo me queda pensar que en casa se relajan, no les apetece hacer determinadas cosas, tienen más confianza con su familia… al fin y al cabo, nuestra casa es nuestro remanso de paz, donde nos deberíamos sentir a salvo y donde podemos ser nosotros mismos. Está permitido tener prontos, ¿no?

  2. Cuando vuelven a casa y hablas con ellos, ves lo bien que se lo han pasado y entiendes que es una experiencia que tienen que vivir.

  3. Además, ir un rato a otras casas también les sirve a los peques para comprobar que hay distintas maneras de hacer las mismas cosas (no digo mejor, digo distintas). Y esto también les viene bien para adquirir más perspectiva y abrir la mente.

¿Tu peque ya se ha quedado a dormir en casa de algún amigo?

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