… de tener hijos extrovertidos

Tener hijos extrovertidos y ser madre tímida

Me considero desde siempre una persona tímida, aunque mi madre dice que, de pequeña, era bastante extrovertida. Se conoce que me entraron todas las vergüenzas posibles en la adolescencia y con la mayoría de ellas me he quedado hasta hoy. Y, claro, me ha tocado tener hijos extrovertidos, tres, ni más ni menos; ahí, para ponerme a prueba constantemente.

A ver, que yo me relaciono con la gente, pero en grupos pequeños. Si hay más de cinco personas, inconscientemente me hago pequeñita y me quedo a un lado de la conversación. Me cuesta meter baza y seguramente pareceré un poco antisocial. Sin embargo, puedo hablar con cualquiera si solo se trata de una persona o dos.

Así que imagínate el panorama cuando es el cumple de un amigo del cole. Un montón de madres (normalmente con grupitos ya hechos entre ellas) con las que relacionarse. Porque, claro, mis hijos tienen montones de amigos, son muy extrovertidos y se relacionan estupendamente con otros niños. ¡Sobre todo si hay un balón de por medio!

Además, básicamente todas las conversaciones con otras madres del colegio giran en torno a que tengo tres hijos. Y luego se pasa a las cosas del colegio: los deberes, los exámenes, los trabajos… Pero, nada, oye, todo sea por los hijos. Si ellos se relacionan y hablan con todo el mundo, pues aquí su madre hace el esfuerzo y hablan con todo el mundo también. O, al menos, lo intento. Porque ya te digo que en los grupos no me siento nada cómoda. Y, si has ido alguna vez a un cumpleaños infantil, probablemente hayas ido a un parque de bolas o similar donde, por lo general, cuesta oírse con la música que ponen. Vamos, todo comodidades, ja, ja, ja…

Papá³ afirma que no tengo nada de tímida porque hablo con todo el mundo. Y sí, pero no. Como decía antes, frente a una persona no tengo problema para entablar conversación. De hecho, te diría que hablo demasiado y siempre acabo yéndome pensando que he dado demasiadas explicaciones o que he contado cosas que no le importan a nadie. ¿Te ha pasado a ti alguna vez? ¿Sabes a lo que me refiero?

Sin embargo, méteme en un grupo (da igual si son de madres o no) y podrás comprobar cómo apenas digo nada. Y no es que no me interese la conversación, qué va; probablemente sea porque me cuesta decir algo interesante. Madre mía, ahora que lo pongo por escrito, creo que soy una persona muy rara, ja, ja, ja…

CONTRAS:

  1. No me gustan los cumpleaños infantiles del colegio (los familiares son otra cosa), ni las reuniones de vecinos ni, en general, cualquier congregación de más de cinco personas. Y, cuando no tengo más remedio que ir, vuelven todas mis timideces y parezco más una farola que una persona.

  2. No me importa que mis hijos sean más extrovertidos que yo, de hecho, me gusta. Pero cuando me arrastran a estas «reuniones sociales» siempre intento que sea Papá³ el que vaya. ¡Y eso que a él le pasa lo mismo que a mí!

PROS:

  1. A pesar de todo, suelo pasármelo bien, es más la imagen que puedo dar a los demás: callada, tímida, introvertida… ay, si me pillaran a solas verían cómo cambia el cuento, je, je…

  2. Papá³ cree firmemente que la manera de relacionarse nuestros Trastos la han aprendido de mí. Digo yo que será cuando me ven con poca gente porque, si no, apenas hablarían con los demás y ¡es todo lo contrario!

¿Tu peque es tan extrovertido como los míos?

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