… de tener hijos literales

Tener hijos literales

Me he dado cuenta que desde hace cierto tiempo mis hijos se toman todo lo que les digo al pie de la letra. Y todo es todo. Me estoy volviendo un poco tarumba porque tengo que tener muchísimo cuidad de aquello que digo si no quiero que algún mico decida no hacer algo porque su madre no lo mencionó. Quién me iba a decir que iba a tener hijos literales.

Te voy a poner en situación: llegamos a casa después del cole y les digo: «quitaos las zapatillas y lavaos las manos». Entonces, uno de mis Trastos me mira y me dice seriamente: «mamá, entonces no nos quitamos la mochila… porque no lo has dicho». Puedes hacerte una idea de mi cara de asombro. También suele pasar que, si les digo que se estén quietos un momento, me respondan que no pueden hacer eso porque están respirando y, claro, si dejaran de hacerlo se morirían y que yo no querría eso; finalizando con un «¿verdad, mamá?» que más bien suena a cachondeo.

Otro ejemplo es cuando les mando a la cama después de cenar y me sueltan entre risas: «qué bien, esta noche no hay que lavarse los dientes porque mamá no lo ha dicho». Ellos saben que esto no va así y que tendrán que lavarse los dientes, pero les encanta remarcarme que no lo he dicho y que eso es como una carta blanca para saltarse el cepillado esa noche. En serio, el icono del móvil de la mano en la cara (facepalm) se hizo para situaciones así, ja, ja, ja…

Y es que, al fin y al cabo, esto es un juego para ellos. Les encanta ponerme los puntos sobre las íes y verme la cara de anonadada que se me queda después de oír su gran lógica aplastante. Algunas veces no me queda más remedio que reírme, claro, ¿qué voy a hacer si no? Otras veces, dependiendo del grado de cansancio que tenga ese día o en ese momento, me parece más bien una pérdida de tiempo innecesaria. No es que me enfade con ellos, pero respondo con resignación y desgana con un «eso ya se sobreentiende».

Lo curioso es que es sobre todo el Peque quien tiene esta guasa conmigo a la que, de vez en cuando, se une el Mediano. El Mayor no suele decirme estas cosas y, ahora que lo pienso un poco, creo que nunca pasó por esta fase tan literal. Porque estoy convencida de que esta es una fase más y que, el hecho de que el Mayor no pasara por ella, no significa nada. A fin de cuentas, cada niño es completamente distinto a otro, aunque se críen en la misma casa con los mismos padres, ¿no?

CONTRAS:

  1. Como decía antes, siempre intento tomarme estas respuestas a broma, pero a veces se me hace cuesta arriba. Sobre todo, cuando la respuesta es repetitiva. Porque sí, les encanta responderme lo mismo a las mismas frases. Se ve que no aprendo, ups…

PROS:

  1. Sinceramente, estoy convencida de que este afán por tomarse todo lo que Papá³ y yo decimos al pie de la letra tendrá algo que ver con el desarrollo del niño (pedagógicamente hablando), pero yo no recuerdo haber leído nada sobre el tema.

  2. Así que intento tomármelo con humor y lo consigo la mayoría de las veces.

  3. En ocasiones, me tomo la revancha y les hago a ellos exactamente lo mismo que ellos me hacen a mí. Vamos, que entro en su juego y así nos divertimos todos.

¿Tu peque también es tan literal como los míos?

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