… del «ya voy» y del «vale, vale» de mis hijos

Ya voy, vale, vale, hijos, contestaciones

Te pongo en situación: una tarde cualquiera en casa con mis Trastos, veo que han dejado un libro, un cuaderno, una gorra (el objeto en sí da igual) por medio (entiéndase la mesa, una silla, el sofá…); le digo al dueño del susodicho objeto que lo recoja. ¿Su contestación? Un «ya voy» o un «vale, vale» por parte de mis hijos que se puede eternizar días.

No sé qué me molesta más, si que no recojan aunque yo esté recordándoselo todo el tiempo o el «ya voy» y el «vale, vale». Que, dicho sea de paso, a mí me suena más a un «mira que eres pesada, mamá» que a otra cosa.

Y, por eso, por no ser pesada y darles tiempo a ver si ellos solos se daban cuenta, he tenido una gorra dando vueltas por el salón más de una semana. Y siempre esa coletilla: «vale, vale, mamá» o «vale, ya voy». Pero en realidad, no van, aquí no se mueve nadie.

Al final, he llegado a la conclusión de que solo hay dos maneras de resolver esto. A saber: o bien me enfado, brazos en jarra y todo, y amenazo con castigarles para que muevan el culo y hagan lo que tienen que hacer; o bien me callo y lo recojo yo. Ninguna de estas opciones me convence.

Habrá quien me dirá que se les diga tranquilamente a mis Trastos, sin alterarme ni enfadarme, que recojan, que lo que quiera que sea ya lleva muchos días rondando por la casa. Y yo tendré que contestarle a esa persona que eso ya lo he probado: he intentado razonar con ellos, hacerles entender que aquí vivimos cinco personas y que no es ningún problema que cada uno se haga cargo de sus cosas. Pero que no me ha funcionado. Cuando me pongo en plan negociadora comprensiva, lo que obtengo es un «vale, vale» o un «ya voy» que nunca acaba de llevarse a cabo.

CONTRAS:

  1. Esta actitud es claramente del Mayor. Pero, oh, sorpresa, como en tantas otras cosas (algunas de ellas buenas, todo hay que decirlo) el Mediano y el Peque copian a su hermano mayor. Y ahora los tres me sueltan el «ya voy» y el «vale, vale».

PROS:

  1. No pierdo la esperanza. No te creas que me enfado… las primeras veces. He comprobado que tengo el nivel de «hasta aquí hemos llegado» a una altura de una semana y media (unos diez días para redondear). A partir de ahí, me viene el cabreo y, sin darme cuenta, los brazos se me ponen en jarra.

  2. Estoy abierta a consejos y propuestas. Si alguien tiene un método que le funciona, por favor, que lo comparta. Prometo ponerlo en práctica.

¿Tú peque también te da estas contestaciones?


¿Te apuntas al boletín mensual?

Recibe un resumen de las entradas y ¡un regalo cada mes!




3 thoughts on “… del «ya voy» y del «vale, vale» de mis hijos

  1. Siiiii 😕 el «vale, vale», «ya voy», «espera un momento»… am mi también me lo dicen muy a menudo. Desde luego que to no lo voy a recoger porque sinono se mal acostumbran. Se ol recuerdo una y otra vez, todos los diasdias. Mi limite es una semana porque si no exploto😡.
    Segun por donde me dé actúo de dos maneras. 1) decirles que hoy toca limpieza de una zona y amenazarle con que lo recoja sino irá a la basura puesto que está abandonado y no muestra el minimo interes. He llegado a tirar cosas a la basura (basura aparte, claro por si quieren recuperar algo). 2) como no me hacendeja caso, pues actuo igual con ellos cuando me necesitan…«mamá puedes ayudarme…? Ya voooy….» y asi eternamente hasta que se mosquean les hago vernada que igual que se sienten elllos me siento yo cuando no hacen caso a nada. 3) contar hasta 10, sino lo hacen les pongo un castigo pequeño ( no hayte tele, no hay tabletque, meriendas soloque fruta, no te compro cromos …cambio. de esta maneraforma a veces consigo lo que quiero pero lo hacen quejandose y refunfuñando.
    Espero que tengasten suerte. Saludos.

    1. ¡Gracias por compartir tus truquillos!
      Fíjate, yo también les he dicho eso de que, si no lo guardan, lo tiro a la basura y algunas veces han preferido tirarlo a guardarlo. Ese papo se gastan a veces… Tu segunda manera de actuar es lo que hago también algunas veces con la esperanza de que se den cuenta. Y, bueno, lo del pequeño castigo también lo hago y, como tú dices, a veces funciona. Y, cuando funciona, siempre es quejándose.
      Espero que a base de insistir, algún día acaben por hacer las cosas ellos solos… ¿estaré esperando demasiado?

  2. Hola. Acabo de descubrir tu blog con esta entrada. A mí lo de los juguetes ( o pijamas u objetos varios tanto en el sofá como en el suelo del salón) me pasa pero eso de aguantar 10 días NI DE BROMA. Empiezo diciendo que los míos tienen 6 y 4 años y el que lo deja todo por medio es siempre el peque. Vale, pues si me doy cuenta segun lo saca enseguida le suelto, cogiendole la cara para asegurarme de que me escucha, cariño estoy segura de que cuando acabes vas a ser un niño mayor y vas a recogerlo todo. Igual de bien que lo haces en el cole ( o en clase de su tutora). Suele funcionar bien.
    Sí me he despistado y han montado el chiringuito ya le digo un par de veces que hay que recoger y lavarse las manos. Si me ignora paso al plan B que es el soborno: quien recoja tiene 2 puntos. Que se van acumulando para tener privilegios como ver la tele o tomar helado. Si el soborno no funciona saltamos al plan C: amenazas y chantaje: Voy a contar hasta 3 y nos quedamos sin tele y además te toca recoger. Nunca pasamos del número 2. Pero sí que alguna vez he tenido que o bien tirar un juguete ( escojo es más viejo o al que tengo más ganas porque ese juguete que tiró no puede volver a aparecer nunca más) o si son caros o nuevos le digo pues 2 dias sin jugar con él. Y lo plantó encima de la estantería donde lo ve llorando y sin poder cogerlo. Eso es el plan D : tortura.

    Una sabía combinación de todas hace que el salón quede estupendo todas las tardes.

¿Tienes algún contra o pro más? ¡Cuéntamelo! :)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.