… del año 2017

Balance de fin de año 2017

¡Feliz 2018! Espero que hayas tenido una buena despedida del año pasado y le hayas dado una gran bienvenida al nuevo año. He estado desaparecida estos días finales de diciembre porque los virus han acampado en casa. ¡No había manera de echarlos! De hecho, todavía tenemos a alguno rondando que se resiste a marcharse.

Así que esta entrada quería haberla publicado la semana pasada, pero no pudo ser (como otras que tenía pensadas y que, finalmente, no han podido ver la luz). Pero bueno, como primera del año, creo que tampoco está mal.

Llevo ya unas cuantas Navidades haciendo balance del año que se va. Y no quería faltar a esta «tradición bloguera». Así que, voy a juntar un poco el ámbito personal con el bloguero porque este año, quizás más que otros, han estado muy relacionados.

CONTRAS:

  1. Empecé 2017 en una situación personal bastante complicada. Me diagnosticaron ansiedad y depresión. Cero ganas de hacer absolutamente nada. Ni siquiera me apetecía hacer aquello con lo que más disfrutaba. Algún día te lo contaré con más detalle.

  2. Esto se reflejó en el blog: empecé a cuestionarme todo aquello que publicaba y, además, tenía pocas ganas de publicar.

  3. Lo que dio paso a menos visitas al blog (era de esperar) y a un descalabro brutal en las estadísticas. Todo lo que había logrado hasta entonces, todo el trabajo duro, se vino abajo.

  4. Los primeros meses me sentía más como un fantasma: estaba en casa pero no estaba, me sentía una madre desastrosa y continuamente juzgada. Y con esto en la cabeza, me resultaba terriblemente complicado encontrar temas para contar en el blog.

PROS:

  1. Sin embargo, cuando casi llevábamos medio año de 2017, empecé a verlo todo de otra manera. No sé si es que empecé a confiar más en mí misma o es que empecé a pensar que me daba igual lo que otras personas pudieran pensar de mi y de mi forma de hacer las cosas. El caso es que empecé a ver la luz.

  2. Llegó el verano y pude disfrutar más de mis Trastos, empecé a sentirme mejor con mi maternidad. Pero seguía con las dudas sobre lo que publicaba en el blog. Y las visitas no remontaban.

  3. Cuando empezamos el otoño, me sentía viva, por fin. Era como si hubiera recuperado una parte de mí que había perdido. Sin embargo, sé que hay otra parte que me parece que no voy a recuperar jamás.

  4. Volví a confiar lo suficiente en mí misma como para volver a publicar con cierta periodicidad tres veces a la semana. Por fin las visitas parecían remontar. Pero fue solo un espejismo. No he conseguido volver a las estadísticas que tenía antes, en 2016.

  5. He empezado a hacer otras cosas que también me llenan. Sigo aprendiendo cosas que intento poner en práctica (o esa es mi idea) en el blog para volver a remontarlo (¡hasta quiero cambiar la plantilla!). Pero también he empezado algún curso de fotografía que me encanta. Aunque me cuesta mucho encontrar tiempo para sacar la cámara. Y he comprado un montón de plantas que me han ayudado a encontrar cierta calma en el caos diario.

  6. Con ayuda, especialmente de Papá³, vuelvo a tener confianza en mí como madre, en ver que mis hijos son como son y que se comportan como lo que son: niños, a veces más tranquilos, otras veces más tratos.

  7. Finalmente, nunca mejor dicho, a pesar de los virus que nos han acompañado desde mediados de diciembre y que nos estropearon un poco la Nochebuena; solo puedo dar las gracias. Siento que he podido, en cierta manera, renacer durante 2017.

  8. Por ello, comienzo el nuevo año ilusionada. Quiero hacer cosas, volver a centrarme, pero sin agobios. Disfrutando de cada paso y de cada aprendizaje del camino.

¿Qué tal tu comienzo en el nuevo año?


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