… de tener migrañas

Tener migrañas

Cuando tenía unos veinte años, tuve un episodio muy fuerte de migrañas. Casi no podía abrir los ojos, tenía un dolor muy fuerte de cabeza que no se me pasaba y, cuando fui al médico, vomité en el ambulatorio nada más llegar. Nunca más he vuelto a tener migrañas así. Por lo que, cualquier episodio de dolor de cabeza, para mí era solo eso: dolor de cabeza, más o menos fuerte.

Sin embargo, desde hace unos meses, he empezado a tener dolores de cabeza que no desaparecían con paracetamol. Solo conseguía bajar un poco la intensidad del dolor, pero ahí seguía, latente todo el día. Punzante en la sien o en la cuenca del ojo.

Moverme hacía que los pinchazos en la sien dolieran aún más y los gritos de los niños me hacían explotar la cabeza, aunque no fueran gritos en sí, simplemente el jaleo habitual. Y así todo el día. Pero entonces los dolores de cabeza empezaron a durarme varios días. Incluso me despertaba por la noche con el pinchazo en la sien.

Pero como no vomitaba ni nada, aunque es cierto que la luz del salón me molestaba y acababa apagándola y encendiendo una lamparita con poca luz; nunca asocié mis dolores de cabeza a una migraña. Hasta que fui al médico. Me hicieron pruebas y me enviaron a varios especialistas, el neurólogo entre ellos. Para, al final, concluir que padezco migrañas.

Me mandó pastillas de magnesio y de vitamina Q10 y he mejorado mucho desde entonces. Algún día me ha dolido la cabeza, pero me ha funcionado el paracetamol. Ahora vuelvo a ser yo.

CONTRAS:

  1. Los días que tenía migrañas, como yo pensaba que eran dolores de cabeza fuertes, me sentía inútil porque me dolía tanto que tenía que parar de hacer cosas porque era como si me dieran con un martillo en la cabeza. Y además, solo mejoraba un poco si me sentaba y cerraba los ojos. Vamos, que mi día a día se paraba.

  2. No es fácil decirles a unos niños de 5, 8 y 10 años que no hagan ruido. Sobre todo si el más leve aumento de voz te retumba en la cabeza. Sin embargo, mis Trastos se han ido acostumbrarme a verme así y el día que les decía que me dolía mucho la cabeza, hasta «me cuidaban» a su manera.

  3. Aunque Papá³ no hacía más que insistirme para que fuera al médico, la verdad es que me costó mucho ir. Siempre me faltaba tiempo o tenía otras cosas «mejores» que hacer.

PROS:

  1. No me gusta nada tomarme pastillas, pero reconozco que las que me mandó el neurólogo están dando sus resultados. Me ha dicho que me las tengo que tomar un par de meses y después descansar uno. Después aún no sé si tendré que volver a tomármelas.

¿Tienes migrañas o dolores fuertes de cabeza que interfieran con tu día a día? ¿Cómo los superas?


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